Clasismo, Conservadurismo, Desmemoria, Futuro, México, Mundo, País, Políticos mexicanos

¿Qué hacemos con las derechas?

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Augusto Monterroso.

Más allá del nombre que se les ha dado a través del tiempo, los derechistas están y estarán en el contexto socio político de México y del mundo. Pueden llamarse conservadores, reaccionarios, tradicionalistas, monárquicos, ultras o cualquier otro adjetivo con el que históricamente se hayan presentado como fuerzas políticas; el hecho es que son un elemento con el que las sociedades deben convivir.

Siempre van a estar ahí.

En política los términos de “derecha” y de “izquierda” tienen un origen relativamente contemporáneo que se refiere al lugar físico que ocupaban los constituyentes en la Convención Nacional durante la revolución francesa. En las sillas a la derecha de la del presidente de la Asamblea se sentaban los defensores del poder monárquico y en las de la izquierda los revolucionarios. Esta distinción izquierda/derecha se expandió al resto de Europa y después al resto del mundo para acabar convirtiéndose en una designación de concepciones políticas y de ideologías en general. A la derecha siempre los monárquicos, católicos, ultras o contrarrevolucionarios, a la izquierda los revolucionarios y opositores al status quo.  Hay otros análisis mucho más amplios que explican el simbolismo de derecha/izquierda y que se remontan a la India y Grecia pero para fines políticos sirva este conocido origen derivado de la revolución en Francia en 1789.

¿Y quienes son los de derecha? Recordemos algunos de los hechos con los que podemos identificar a la “derecha” en Latinoamérica: Son quienes promovieron y apoyaron los golpes militares del siglo pasado particularmente en la década de los 70; son quienes asesinaron a Salvador Allende para imponer al general Pinochet en Chile; son quienes una vez en el poder alinearon las economías a las políticas de organismos internacionales que llevaron a los países a contraer deudas impagables; son quienes en aras del “libre mercado” fomentaron a través de sus políticas la desigualdad económico y social en América Latina.

En México, si nos vamos un poco más atrás en el tiempo, son aquellos que trajeron de Europa al emperador Maximiliano de Habsburgo para que gobernara el país; son también aquellos que apoyaron la represión y crímenes de Diaz Ordaz y de Echeverría; son quienes implantaron las políticas neoliberales con las que vendieron las empresas estatales en beneficio de privados nacionales y extranjeros, concesionaron las empresas de energía y estuvieron a punto de acabar con PEMEX; son quienes establecieron las políticas que tuvieron como consecuencia la desigualdad social; son los que apoyaron y encubrieron a Marcial Maciel y a las escuelas de legionarios y sus pederastas; son los homófobos y misóginos que han impuesto el rechazo social a quienes no son y piensan como ellos; son los intolerantes llenos de prejuicios que no tienen empatía por quienes tienen creencias y valores distintos a los suyos.

Son también los que más recientemente llevaron a la cámara de diputados a Margarita Zavala y en Coyoacán al Gabriel Quadri que dice: “Si México no tuviera que cargar con Guerrero, Oaxaca y Chiapas, sería un país de desarrollo medio y potencia emergente”; los que eligieron como gobernador de Nuevo León a Samuel García; los que votaron por rancios panistas y priistas para alcaldías y municipios en el país.

Son los que se han opuesto históricamente al avance de la participación política de las mujeres.  Son los que tienen como visión del mundo el clasismo, los que denostan al moreno por su color de piel y al indígena por su origen, son los que dicen que el pobre es pobre porque quiere. Son los panistas y freenistas de golpe en pecho al tiempo que joden al vecino; son los taimados e hipócritas que con escapulario en mano roban los recursos públicos y que se resisten a que el país cambie.

Pues a estos de derecha no hay que dejarlos crecer, hay que exhibirlos permanentemente en sus actuaciones ilegales, amorales e inescrupulosas, hay que delimitarlos porque cada vez que están en el poder saquean los recursos públicos en su beneficio y retroceden en las políticas sociales.

No son insignificantes porque tienen poder económico, tienen medios de comunicación y tienen instituciones educativas en donde promueven su ideología clasista. Por ello y pese a ello es un imperativo moral el que les acotemos y les pongamos alto a cada uno de sus planteamientos de políticas públicas y hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para que solo sean un referente de lo que no queremos como sociedad y país.

En México, estos grupos de derecha, sumados todos (partidos políticos, cúpulas empresariales, mafias delictivas, iglesias, faranduleros e intelectuales etc.) son minoría respecto al conjunto social de México, sin embargo no hay que descuidarse, son corruptores por naturaleza y se mueven como hiedra en todos los ámbitos.

Decía el escritor Robert Heinlein que: “Una generación que ignora la historia no tiene pasado ni futuro”. Por eso debe ocuparnos a todos que las nuevas generaciones vayan conociendo quienes son y quienes están detrás de los lobos con piel de cordero que se presentan como “buena ondita” y “progresistas” que se sienten de avanzada pero que no son más que los conservadores, reaccionarios y cavernarios que bien conocemos.

Benny Lévy, filósofo, quien fue el último secretario de Jean Paul Sartre, publicó en 1980 una entrevista que le hizo a este en la que conversan sobre política y sobre la derecha y la izquierda. En ella, Sartre reprocha a la izquierda que permite que la derecha gane y ocupe espacios de poder, lo dice así: “…esta izquierda que deja triunfar a una derecha miserable. Y canalla. Para mí, hablar de la derecha y de canallas es lo mismo

Este es el tipo de circunstancias que se repiten en la historia porque estos de derechas siempre estarán, lo importante es cómo los tratamos políticamente porque como ciudadanos están en todos lados, pueden ser los amigos, los compañeros o familiares, los artistas que vemos y leemos; de lo que aquí hablo es de su contención en las decisiones de poder político. En esto no podemos dejarlos pasar.

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El mundo al revés

“Leemos el mundo al revés y nos lamentamos de no comprender nada”

Rabindranath Tagore

Entre febrero y marzo en algunas ciudades de México, como pasa en otras del mundo, se celebra el Carnaval. El origen de esta fiesta se remonta al medioevo y en su práctica incluye: bullicio, música, desorden y sátira. Uno de los elementos del carnaval es el disfraz; esa careta, ropaje o máscara que “engaña” aunque sea por un momento a la realidad. Así el pobre se viste de rey, la mujer de hombre, el hombre de mono y cualquier otra composición que oculte la verdadera identidad.

En el carnaval permanente de los políticos opositores mexicanos su disfraz es el lenguaje. Enmascaran la realidad con su charlatanería inversa, con la antípoda de la palabra precisa que sirva para interpretar y comprender el momento social. Su “logro” es que aquellos de sus seguidores que les escuchan, viven un mundo al revés.

¿No les sucede que cuando intentan mantener un diálogo con quienes se oponen a la 4T y al presidente López Obrador, muchas veces (siempre hay las excepciones que nos dan un gratificante respiro) se enfrentan a alguna de estas situaciones?

  • Los que para no argüir sobre a qué se oponen y qué defienden, dicen que es mejor no hablar de política, están en contra pero mejor no hablar de ello dicen. No saben de qué, solo saben que están en contra, es más “nice”, menos “chairo”, les mantiene en un punto medio para parecer que no están ni con dios ni con el diablo.  Estos indiferentes o medias tintas: juegan con una “neutralidad” –que a primera vista pareciera puramente pasiva pero que, realmente, lleva implícita la traición como conducta: traición a principios, traición a uno mismo y al otro, traición a la historia.  En fin de estos hay poco que decir, si no quieren participar en el momento tan trascendente actual no hay nada que hacer. En el Infierno dantesco hay un especial lugar para ellos, ¡aparten sus lugares!

Y:

  • Los que tienen como único argumento repetir cualquier opinión de:
    • Ex funcionarios, columnistas y medios de comunicación  -notorios y reconocidos como ¡anti amlo!- entre ellos principalmente los que recibieron millones de pesos para hablar bien de gobiernos priistas, panistas o perredistas en turno y que ahora que no reciben chayote su enojo, casualmente, les hizo “opositores”.
    • Lo que el amigo, primo, o primo del amigo oyó en una conversación o le dijo una “fuente” muy enterada de lo que pasa. Los típicos que dicen: es que no conoces la realidad…

Y entonces, estos ciudadanos “opinan” meramente lo que escuchan de esas voces que como en carnaval les disfraza con palabras la realidad. Loret, Riva Palacio, Hiriart, López Dóriga y ralea afín suben una columna o un mensaje en redes y estos enemigos del proyecto 4T la replican y citan como su fuente; no importa que esté demostrado que estos periodistas recibieron millones de pesos para hablar bien de quien les pagara, fuera este Salinas, Fox, Calderón o Peña Nieto, fuera cualquier gobernador o funcionario a cual más corrupto uno que el otro. La premisa que les ha sembrado la televisión y los telectuales que admiran es: AMLO no sabe gobernar, no sabe manejar la economía, no sabe de geopolítica, no sabe de salud, es igual que los demás políticos, es naco…

Si el presidente o alguien de su gobierno dice algo, si algún dato oficial se presenta, si se muestra un nuevo proyecto o una nueva ley, si se habla del avance de la obra pública, si se informa de noticias que afectan a todos, y estos no convienen a la narrativa de los odiadores del presidente; de inmediato se desata una campaña que dice exactamente lo contrario: desdeña las obras, engrandece los problemas, minimiza los éxitos, niega la información real, en resumen contrapone con cualquier elemento mediático insulso y vano para que sea la respuesta a los datos reales e importantes.

Y estos ciudadanos poco conscientes, muchos de ellos ciegos, sordos y perdidos entre la ignorancia y desinformación porque tan solo se alimentan de los datos, chismes, dimes y diretes que les provee la campaña de desinformación en contra de la 4T, son quienes han vivido con todas las mentiras que a lo largo de los años les han dado, les dijeron que la pobreza en México era un mito, que el problema de Chiapas lo resolverían en 15 minutos, que se combatía a los narcotraficantes, que las reformas que privatizaron los bienes nacionales le convenían a los mexicanos, que…

Mientras la fuente de información de esta parte de la ciudadanía sea la que les abastece la delincuencia organizada y la corrupción en voz de aquellos medios y comunicadores del pasado, será difícil que la sociedad mexicana dialogue. Mientras la fuente informativa sea las personas que vivieron de la corrupción y privilegio del pasado y que añoran canonjías pretéritas, no hay posibilidad de entendimiento social.

Lo que hoy hay es un diálogo de sordos entre un México viejo, obsoleto, ruin y saqueador en los términos que imponen los caciques económicos, políticos e intelectuales que se niegan a retirar y un México emergente, fresco, que intenta hacer las cosas de otra manera, que busca abatir la pobreza y la desigualdad social, que busca empoderar a mujeres, indígenas y excluidos históricamente. En el carnaval de la mentira política el disfraz del lenguaje solo le sirve a los poderosos, es vergonzoso que muchos que poco tienen se presten a escuchar su canto de sirenas. El país va a cambiar, los hechos ya lo están demostrando; aunque muchos ciudadanos están en ello, otros no, es natural que coexistan ambas opciones, lo que no se vale es que entre estos últimos su vivencia sea un carnaval disfrazado de lenguaje que les dice que vean el rojo cuando en realidad es negro; son materia fácil, carne de cañón porque así como nunca vieron el México violentado y secuestrado por poderes fácticos, tampoco ven dónde está la responsabilidad y el origen en la debacle estructural del país.

Y lo repiten, y así dialogan, esta es su historia.

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Receta para el desencanto

La corrupción odia lo que no está corrupto.

¿Le conviene al país que una parte de la sociedad, aunque sea minoritaria, se sienta políticamente huérfana?

Una de dos, o los partidos políticos opositores sin darse cuenta se están auto saboteando, o bien por su ineptitud para entender a la sociedad frente a la fuerza del proyecto lopezobradorista o porque hay alguna intencionalidad detrás de cometer los enormes errores que les están llevando a ser cada día más intrascendentes, desdibujarse ideológicamente y convertirse tan solo en el contenedor que albergue a cualquiera de los que están en contra de la 4T y del presidente.

Ser ese contenedor que reciba a todos los disconformes les puede redituar porque ante la mayoría que apoya al presidente y su gobierno (entre 60% y 70%), cada partido de manera independiente se vuelve trivial si es que hablamos de posicionarse como alternativa, esto puede ser una explicación.

Existe el antecedente que parecieron no entender los partidos opositores y es el que unir PRI, PAN y PRD no sumaba sino que alejaba a algunos de sus seguidores que no quisieran verse involucrados con los demás. Las cúpulas por supuesto no lo quisieron ver así, para ellos el intento de la sumatoria ganadora (sic) con el fuerte apoyo económico de dinero bajo la mesa por parte de los empresarios encabezados por X González fueron atractivo suficiente. Y también es necesario recordar que algunos mandos menores conocidos en sus localidades se plegaron a esta forma patrimonial de entender la política mexicana, ya sea porque observaron que no tenían posibilidad alguna con el nuevo gobierno o porque no pudieron dejar a lado su ambición por alguno de los pocos puestos o contratos a repartir entre los que se fueron añadiendo al galimatías formado. La suma de estos es lo único que los conformó como AlianXa.

Sin embargo, cabe también la posibilidad de que haya una intención de desbaratar el régimen de partidos que inició desde 1911 y que apenas en los últimos 70 años ha venido consolidándose. Ante la pérdida de confianza de sus anteriores electores tal vez las cúpulas políticas y económicas del país estén viendo la conveniencia de apostar por un modelo de fuerza que pueda contener a la sociedad mayoritaria. Luce como un desatino pero ante su desesperación se cierne la interrogante.

Se han encargado de construir la receta perfecta para el desencanto de sus votantes, veamos: En primer lugar la ya mencionada presentación en alianza electoral de PAN, PRI y PRD, que juntos no son ni chicha ni limonada y a cada uno por separado les cuesta explicar en que coinciden sus planteamientos comunes; pero sí hay una respuesta y es que quieren regresar al pasado en que ellos podían repartirse el presupuesto entre sí y sus amigos. Porque hay que decirlo abiertamente, todo el movimiento opositor a la 4T tiene que ver con que el dinero ya no cae en los bolsillos de las élites políticas, empresariales e intelectuales sino que ahora se reparte a los grupos más vulnerables y pobres.

Por otra parte la  derechización (si es que se puede más) del PAN para llegar hacia un neofascismo que acuerda con el partido de extrema derecha VOX de España. Esto, no es un simple acto de provocación sino que es la representación clara de que el PAN, el partido tradicionalmente conservador, santurrón y mojigato de México, en vez de entender la modernidad, los movimientos feministas, la laicidad que señala la Constitución y las ideas de las nuevas generaciones; se aferra los dogmas de los cadáveres políticos que siguen a la cabeza del partido y que no permiten que sus jóvenes aporten nuevas ideas por lo menos de un conservadurismo menos cavernario. Es un tirarse al vacío político porque ya no tienen nada que ofrecer y construir que aporte a nuevos y decepcionados seguidores.

Por su parte el PRI, en ese esfuerzo diario de inclinar la balanza que le vaya conviniendo, a veces para que sus dirigentes y ex funcionarios no sean perseguidos por la justicia y a veces para seguir recibiendo recursos públicos ha perdido cualquier brújula ideológica; difícilmente se encontrará un priista ahora que hable de causas sociales y no se refiera tan solo a un pasado que concertaba con la corrupción y rapiña.

Y hay que referirse al PRD, sea tan solo para decir que sus dirigentes y escasos seguidores parecen no tener ningún respeto por el pasado, desconocen su origen y fortaleza y han desterrado de la sociedad cualquier esperanza sobre este antes importante partido.  Este PRD hoy pegado a la ubre de PAN y PRI para mamar lo poco que le dan, no tiene ninguna propuesta de porqué habría que  seguirlos y votarlos; por supuesto que no sea estar en contra de la 4T.

En resumen, estos tres que suman menos de uno, que tienen de voceros a frágiles representantes como lo son Fox, Tumbaburros, Calderón, los Chuchos, Quadri, Lorenzo Córdova, la mancuerna cómica de Loret y Brozo, Gilberto Lozano, Anaya, Madrazo, Xóchitl Gálvez, Castañeda, de Hoyos y otros más, están haciendo todo lo posible para que sean otras fuerzas quienes tomen su papel como interlocutores frente al gobierno y la sociedad; es difícil que no se den cuenta, más bien parece ser un acuerdo “obligado” a que les han sometido los verdaderos grupos de poder económico y mediático en el país. Pronto veremos que su candidato futuro será alguien externo que les será impuesto por los poderes a quienes les han servido en las últimas décadas; la diferencia es que ahora ya ni las apariencias cubren, a estos partidos les han hecho caer en el ridículo y el desprestigio para que no puedan justificar tener un representante con un proyecto común.

“Dostoievski decía en Crimen y castigo”: Tu peor pecado es que te has destruido y te has traicionado por nada. A la oposición de hoy se le acabó su tiempo, lo que sigue para ellos es tan solo gerenciar las instrucciones de sus dueños, sean quienes sean y sean las que sean. La receta para el desencanto social de sus seguidores está sobre la mesa.

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Ni pichan, ni cachan, ni dejan batear

“No que me hayas mentido, que ya no pueda creerte, eso me aterra”

Nietzsche

Tercer informe de gobierno y el presidente da datos: Crecimiento económico, avances vacunación covid, combate a la corrupción, aumento en recaudación de impuestos, congelamiento de cuentas de delincuentes y ex funcionarios corruptos, reformas en el Infonavit, avance de obras de aeropuerto, tren, canal interoceánico, parques industriales, carreteras y un largo etcétera. La oposición: ¡esdeke nocierto!

En cualquier democracia el tener diversas opciones políticas le da sustento a la participación ciudadana.

Por mucho años el PRI fue el partido dominante (no importa aquí las razones); en 1946 con la ley electoral de ese año además de a este partido se le dio registro también a PAN y al Partido Demócrata Mexicano y más adelante, se incorporaron otros partidos, entre ellos el PCM Partido Comunista Mexicano. Muchos partidos se han formado y desaparecido, algunos dieron paso a otros como sucedió con el PRD en 1987 (formado por diversos partidos de izquierda que existían en ese momento). También desde 1990 existe el PT (partido del trabajo), PVEM (Partido Verde Ecologista), Movimiento Ciudadano MC fundado en 1997 y MORENA fundado en el 2011.

Parecería entonces que hay una diversidad de opciones en el espectro político, sin embargo la enorme fuerza de López Obrador y MORENA que ganó las elecciones del 2018 hizo que en realidad se agruparan los partidos en dos fuerzas principales antagonistas. No se puede hablar de un agrupamiento ideológico por parte de la oposición porque lo que sucedió es que se juntaron el agua con el aceite; partidos tan disímbolos como lo eran (por lo menos en el papel) PAN, PRI y PRD unieron sus intereses tan solo para oponerse frente al lopezobradorismo y MORENA.

Así las cosas, llegamos al tercer año de gobierno del proyecto 4T con un partido mayoritario  en el gobierno y los tres otrora importantes partidos unidos en contra del primero. Por parte de la oposición, al no ser una unión de ideas y doctrinas comunes lo que hay es una fuerza contrincante frente a cualquier acción, política o idea que plasme el gobierno actual. Su único interés visible es afectar al gobierno en turno.

Como nunca antes algún presidente, en las elecciones del 2018 López Obrador fue popular en todos los estratos sociales, la escolaridad de sus votantes en su mayoría es de escolaridad de universidad, el rango de edad principal fue de los de 26 a 35 años, y contra todo lo que se pensaba uno de los votos fuertes que lo llevó a la presidencia con más del 53% fue el de la clase media.  Por cierto, esa idea, que de manera discriminatoria está en la cabeza de los sectores de derecha en México, que dice que solo los pobres y sin educación votaron por López Obrador, es falsa; los datos reales y duros les contradicen. La 4T es un movimiento transformador que abarca a toda la sociedad y tantos elementos sociales, económicos, políticos y culturales que sería ingenuo hablar de ello en una pequeña columna, baste decir que no es un proyecto que se agote en una sola actividad o una sola política pública; es más bien un entramado que abarca todos los ámbitos que afectan a la sociedad.

Y esto ha sido tan contundente que los antagonistas al gobierno se han quedado sin discurso posible: no han podido construir un mensaje coherente que explique por qué quieren volver al poder mientras que el gobierno acciona proyectos y políticas nuevas diariamente; no aportan frescura de ideas o propósitos sino que su único planteamiento es la vuelta al pasado; no argumentan en el legislativo tan solo gritan y bloquean; no construyen diálogo, insultan.

Les aplica como “anillo al dedo” la frase de: ni pichan, ni cachan ni dejan batear. El país no se merece eso pero es lo que hay y no se ve que pretendan cambiar de actitud por lo menos hasta las elecciones del 2024.

Estos partidos políticos en vez de ofrecer una oferta política se han dedicado a hacer propaganda en contra del presidente; han gastado, dilapidado habría que decir, enormes recursos en atacar al gobierno actual y se olvidaron de proponer algo distinto a la ciudadanía. Mientras tanto el presidente mantiene su ritmo de trabajo, continúa recorriendo el país y al pendiente del avance de las obras principales para que se completen en tiempo; las libertades se amplían y como nunca antes en el país, se respeta la libertad de expresión y de asociación.

Que la oposición tenga un comportamiento majadero y cretino sí es un problema para el país y para la sociedad que ya no cree en sus dichos y agravios diarios al presidente López Obrador aunque, como ya se ha visto, afortunadamente su proceder no detiene ni al presidente ni a su gobierno; y no se ven visos de que en el corto plazo los partidos antagonistas se comporten democráticamente. Norberto Bobbio (1909-2004) analizaba que en la suma de principios democráticos hay matices que relacionan de diferente manera los valores de igualdad, libertad y justicia y que al no existir una fórmula precisa en su mezcla, la oposición política es necesaria, indispensable.

Pero pues eso es lo que hay, esta es su historia.

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AMLO: ¿moda o convicción?

Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas.

Refrán popular

Qué ironía escuchar cómo algunos usan como tesis para criticar o mostrar la animadversión que tienen al Presidente López Obrador, el cuento de: yo voté por él pero…, yo voté por AMLO pero…, yo siempre lo apoyé pero… Y a partir de ese pero lo que sigue es la crítica usual y el mismo discurso que usa cualquier franco antagonista al gobierno actual.

Aquí planteo, tan solo como una forma de caracterizarlos, que las personas que están en desacuerdo con la administración lopezobradorista se dividen en dos grupos:

 a) las personas que abiertamente y sin ambages dicen que están en contra de su proyecto y

b) las que se apenan de su conservadurismo e infieren lo que creen es una historia de vicisitudes que les ha hecho cambiar de opinión y que dicen: yo voté por él pero…

De estos últimos escribo hoy, de los taimados, blandos, convenencieros, falsos, tartufos y demás hipócritas a quienes les cuesta exhibirse en su realidad opositora, conservadora, a veces traidora pero siempre, eso sí, convenenciera.

A tres años de distancia de aquel triunfo y aunque el presidente mantiene más de un 70% de aprobación, encuentro que parte de esos votantes fueron de “ocasión”, la moda era votar por López Obrador y a eso se sumaron, no por convicción sino porque la tendencia que marcaba las encuestas indicaban que ganaría y, para  ese grupo derrotado históricamente sin entender el porqué ¡qué mejor que estar con el ganador! . Y así, sin convencimiento alguno pero montados en la ola de un proyecto ganador otorgaron su voto a la 4T. Gracias por ello.

No importa si es la ignorancia, el no leer y no informarse, el simple desinterés o la comodidad lo que da formación a este grupo: el no entender las razones de las circunstancias que ha vivido el país y todo aquello que llevó a la enorme desigualdad, violencia y carencias en que vive la mayoría de los mexicanos, agota en su inmediatismo de intereses tan solo su propia conveniencia, principalmente económica. Estos votantes “arrepentidos”, generalmente de clase media, hoy se sienten frenados al ver que van cayendo aquellos elementos con los que tradicionalmente “aspiran” a ser de ese 10% que es realmente rico y poderoso. Sus cuates que les daban chambas, funcionarios que conocían y les daban concesiones y contratos, becas porque tienen los contactos adecuados”, participación en la vida social porque el primo del amigo se ha enriquecido a costa del erario etc., hoy son prácticas que se van acabando y que incluso se ven mal. Se han quedado huérfanos en esas posibilidades.

Esa forma de vivir la vida bajo la moda de turno es la explicación de su voto en el 2018, es lo mismo que les hace de vez en vez ser ecologistas, preocuparse de causas sociales (si son de otro país mejor y son de causas tan amplias como el calentamiento global aún más); usar pulseras de color que signifique apoyar alguna lucha por algo o de alguien. No son consistentes, no tienen ideología, si fuera ropa sería un “fast fashion” para usarse un par de veces y después cambiarla por otra.

Es en esta representación que tienen del mundo en donde se puede hallar algunas de esas voces que hoy se dicen arrepentidos. Porque no hay secretos, el presidente siempre dijo lo que haría, explicó sus políticas claramente, dijo que combatiría la corrupción (no lo entendieron así), dijo que por el bien de México primero se atendería a los pobres (no lo entendieron así), que acabaría con el influyentismo (tampoco lo creyeron) y que se rodearía de gente que tuviera amor por el país (¡y tampoco le creyeron!), votaron por moda, no por convicción. Y si no han tenido la capacidad de comprender la realidad actual y su porqué se van a volver locos a partir de ahora en que veremos movimientos que sacudirán a la clase política y a la sociedad para preparar el cierre del sexenio y se dejen amarrados los puntos fundamentales que hagan irreversible la vuelta al pasado (sobre esto escribí en mi columna anterior: “¿Hora del manotazo?”)

El reciente caso de la escritora Brenda Lozano que fue nombrada como agregada cultural en España es un ejemplo que nos explica esa línea de pensamiento: en sus redes sociales y en sus artículos de opinión la autora es una crítica del gobierno actual, del proyecto 4T y en particular del presidente López Obrador de quién se burla constantemente, entonces, ¿por qué alguien con esas características, debe representar a este gobierno? Pero, a pesar de lo anterior, cuando se le cuestiona y critica por haber aceptado ese puesto dice: es que yo voté por AMLO. Haber votado por AMLO no es patente para abandonar el proyecto si se pretende el privilegio y responsabilidad de su representación. Tiene todo el derecho a estar en contra de López Obrador y su proyecto, esa es su libertad; la 4T tiene por su parte el derecho de ser representada en el mundo por afines.

La 4T no es una moda y el presidente no es un showman, la 4T es un proyecto de gran profundidad que intenta cambiar las malas prácticas del país; es obvio que hay a quienes no les conviene que eso suceda y lo dicen abiertamente y hay también estos otros: los que votaron por moda. Y esta es su historia.

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México, País, Polarización, Política

Polarización a la mexicana

“Hay una elite política y económica que paga a los medios de comunicación para que le describan la política que usted debe oír”

Polarización, palabra de moda que hoy se usa en México para acusar al Presidente López Obrador al hablar de ciertos asuntos. Palabra que parece existir a partir del triunfo de la 4T de hace 3 años.

Argumento falso, ingenuo, hipócrita, tan cínico que tiene su origen en los grupos conservadores opositores, porque… suena duro y solo requiere una palabra que la hace fácil de ser captada por su séquito, y es el tipo de argumentación que no necesita siquiera conjugarse en un párrafo, basta con decirla para que en el imaginario antagonista se infiera que es el agravio al “fifí” por parte del “chairo” mayor en la presidencia.

Es parte de la naturaleza que las identidades de cada persona busquen la identificación con grupos afines, las coincidencias en preferencias deportivas, musicales, en lugar de origen, en rango de edades o cualquier otra, provocan de manera casi instintiva la consonancia en comunidad. ¿Es polarización la que se da entre los que van con un equipo de futbol y los que van con otro? Obviamente no, es tan solo identificación por afecto, gusto, temporalidad o cualquier circunstancia así.

Entonces, si la polarización no se refiere a estas diferencias de la vida cotidiana, revisemos qué pasa con hechos que sí dividen de manera profunda a la sociedad en su conjunto:

Con datos acumulados de la ONU a través de su Informe Regional de Desarrollo Humano, al cierre del año 2019, la desigualdad económica en México se expresaba en que el 1% más rico de la población acaparó el 29% de todos los ingresos del país. Y abriendo ligeramente el abanico, el 10 % más rico concentra el 59% de los ingresos totales. Esto sí es polarización.

También al cierre de 2019, con datos de OXFAM y El Colegio de México, sabemos que en los 10 años previos, casi 3 millones de personas se sumaron a la pobreza en México, en gran medida por sus características étnico-raciales, esta investigación reveló que la lengua, el tono de piel y el origen étnico son factores que supeditan la desigualdad dentro de las familias y su órbita social y su presencia en medios de comunicación. Esto sí es polarización.

La medición de CONEVAL al cierre de 2020 dice que la población mexicana en pobreza representa el 43.9% y la de pobreza extrema el 8,5%. La población vulnerable por carencias sociales y por ingresos constituye más del 32%. En resumen, tan solo el 23.5% de los mexicanos no están en los rubros de pobres o vulnerables. Esto sí es polarización.

Las expresiones  clasistas como “prieto”, “indio”, “naco”, “gato”, “moreno”, “chairo” etc. con que se busca discriminar a las personas por su color de piel en un país como México en donde menos del 5% es de piel blanca; evidencian las actitudes diarias con que se normaliza el racismo en México. Esto sí es polarización.

Todas estas situaciones mencionadas arriba y que son hechos, datos duros, han provocado dos visiones de país, una de ellas minoritaria: conservadora, a favor del status quo anterior al gobierno lopezobradorista, racista, clasista, conforme con la enorme desigualdad y que se privilegia de los beneficios en manos de unos cuantos, pero sobre todo, con un profundo desamor al país. Y otra visión mayoritaria: que es la que encabeza el proyecto actual de gobierno que busca incidir en amortiguar la desigualdad y brindar oportunidades para todos independientemente de su raza, clase social, género y origen. Dice López Obrador: “Todos los seres humanos tienen derecho a vivir y ser felices.”

Hay una enorme diferencia entre estas dos visiones, son dos posturas ideológicas que se contraponen y que hacen parecer como polarización lo que es simplemente desigualdad.

Matemática y estadísticamente un modelo de polarización implica dos lados iguales que se oponen, así que tampoco en este tipo de medición el caso actual mexicano está polarizado, porque el apoyo del presidente López Obrador es mayoritario, todas las estadísticas serias le dan entre un 60 y un 70% de aprobación, las voces en su contra son mucho menores a las de quienes le defienden.

La diferencia es que aunque sean menos los opositores, son ruidosos, son intereses en medios de comunicación, líderes de opinión, grupos económicos, financieros y empresariales acostumbrados al saqueo de recursos via concesiones y evasión y exención fiscal, partidos políticos y abajo firmantes con muchos seguidores que vivieron por décadas del presupuesto y del chayote, son algunos que por muchos años se hicieron pasar como “progresistas” y que finalmente se decantaron por el canto del dinero y la corrupción. Ese ruido que hacen es el que hace parecer una división a partes iguales, el ruido que generan iguala la voz mayoritaria, y es por eso que a pesar de tanto ruido electoralmente se muestran en su medición real. Podemos escuchar gritos de lo que queda del  perredismo cuando en las últimas elecciones estuvo a punto de perder su registro al haber tenido una votación del 3%, ¡ah, pero cómo hacen ruido! Gritos y sombrerazos del PRI y PAN cuando su suma no es siquiera la que obtuvo MORENA, ¡ah, pero qué ruido hacen!

Estos ruidosos extremistas que no aceptan al otro, al que siempre vencieron y siempre robaron; son quienes colocan en los medios la idea que dice que el Presidente López Obrador polariza a la sociedad cuando los describe como catrines, fifís, conservadores, bloferos o wanabis. No, la desigualdad económica es la que marca dos posiciones, el gobierno y la mayoría del país está de un lado, y los conservadores beneficiados por la corrupción del otro. La desigualdad no es de hoy, es histórica, pero estos antagonistas nunca la quisieron ver y para seguirla negando le llaman “polarización”, y  esta es la historia.

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Consulta, Corrupción, Desmemoria, Futuro, México, País

¿Quién ganó y quién perdió en la Consulta?

“El mundo es un buen lugar, valdría la pena defenderlo.”

Ernest Hemingway.

Es hablada y repetida una y otra vez la noción acerca de la polarización de posiciones políticas que vivimos en México. No importa para esta columna el origen de esa situación, ya escribiré de ello el siguiente sábado, sin embargo uso este concepto de polarización tan solo para decir que sería ingenuo que ante la reciente Consulta Ciudadana se tuviera una perspectiva común fuera de la posición dogmática en el proceso de comunicación de los grupos políticos. Cada quién habla según sus intereses y su visión de vida.

Hay un contexto que ayuda a explicar qué es una Consulta Ciudadana y cómo México se inserta en su dinámica. En el mundo en su conjunto, la Consulta es un mecanismo de participación ciudadana que se lleva a cabo desde hace siglos, los países más avanzados en su proceso de empoderamiento civil las llevan a cabo a manera de plebiscitos para resolver asuntos cuya solución es imprecisa en el marco de sus propias leyes. Según la Universidad de Zúrich a través de su Centro de Estudios para la Democracia Directa, hasta 1980 en Latinoamérica apenas se habían realizado unas 38 Consultas en diferentes países para escuchar directamente a los ciudadanos sobre variados temas que requerían resolverse, pero de 1980 a 2020 el número pasó a 103 lo que nos habla de cómo rápidamente se ha popularizado este ejercicio. Ejemplos en Latinoamérica sobran: Chile se pudo deshacer de la dictadura Pinochetista mediante una de estas consultas, Panamá decidió la ampliación de esclusas en el Canal que cruza su país también mediante este mecanismo, Paraguay decidió que sus ciudadanos residentes en el extranjero pudiera votar en las elecciones. Es decir diferentes momentos, países y temas. Y el resto del mundo nos da muchos ejemplos más, uno de gran importancia es que fue en una Consulta que Inglaterra decidió retirarse de la Unión Europea (Brexit)

En México con las reformas al artículo 35 constitucional y con esta primera consulta realizada el domingo, el país incorpora esta nueva forma de participación de la ciudadanía a la toma de decisiones.

Aquí viene una primera interrogante: ¿Haber realizado esta Consulta representa un triunfo o un fracaso para México? En mi opinión, cualquier demócrata puede considerar esto un completo éxito. Participar en las decisiones políticas a fin de mejorar la vida colectiva es invaluable.

La organización de la Consulta estuvo en la autoridad electoral, el INE. En la reciente elección federal de junio de este año, el INE instaló 162,896 mesas para recibir los votos para un padrón electoral de poco más de 93 millones de ciudadanos.

En el caso de esta inédita Consulta el INE instaló únicamente 57,000 mesas para el mismo padrón de 93 millones de ciudadanos lo que convirtió de entrada, gran dificultad para que muchas personas pudieran trasladase a su centro de votación correspondiente, en muchos casos a más de 50 km de distancia de su vivienda. Bajo este criterio la propuesta por parte del INE para recibir votos era de 36 segundos por ciudadano, uno tras otro.

¿De qué sirve saber estos números una vez que se conocen los resultados? Solo para saber que desde un inicio las posibilidades de alcanzar un mínimo de 34 millones de votos para hacer vinculante el resultado eran imposible.  Aunado a esto, la difusión por parte del INE de esta jornada electoral fue mínima y confusa y lo más grave es que hubo una clara reticencia por parte del Órgano electoral a que se llevara a cabo de manera exitosa. Planteó públicamente como un desperdicio de recursos los 500 millones de pesos que debió sacar de su millonario presupuesto (el INE recibió para este año, casi  veinte mil millones de pesos) y fomentó en voz de su presidente y alguno de sus consejeros la desestimación a la participación restando importancia al evento.

Segunda pregunta: ¿Haber realizado esta Consulta representa un triunfo o un fracaso para el INE? La parte de organización de la instalación de casillas es medianamente aceptable, las decisiones respecto a número de mesas, publicidad e intromisión de sus funcionarios fungiendo como opositores a la Consulta sí se puede considerar un rotundo fracaso de este INE. Esta Consulta le quedó grande al INE.

Los ciudadanos que decidieron no votar y aquellos que adicionalmente promovieron la NO participación, cada uno por sus razones personales pero en gran parte condicionados a repetir la consigna que les fomentaron los medios de comunicación, partidos políticos y columnistas que claramente se oponen al proyecto 4T y al Presidente López Obrador; consideraron que NO votar y promover que sus conocidos y seguidores NO lo hicieran, dañaría al gobierno actual. Sin mayor argumentación más que la de su conocido odio a la política del gobierno actual y a la democracia participativa y con la simpleza de chabacanas tesis que les llevó a la conclusión de frases como “la ley no se consulta”, “cuesta mucho dinero” y cualquier otra burda  relación con supuestas medicinas oncológicas faltantes y otros gastos sugeridos.

Estos ciudadanos en realidad optaron porque no sea obligatorio (vinculante) que se revise la historia del pasado, prefirieron ser omisos respecto a la corrupción y saqueo del país. Demostraron también la penosa realidad cultural de la mayoría conservadora del país y como dijo hoy Lorenzo Meyer: “No fueron a consulta porque no tienen conciencia que han sido explotados casi como animales por siglos”

Tercera pregunta: ¿Haber realizado esta Consulta representa un triunfo o un fracaso para quienes promovieron la NO votación? Desde el punto de vista numérico pueden considerarlo como un éxito, alcanzaron lo que promovieron en sus vasallos, pero desde un punto de vista ciudadano, democrático y de ética pública bien pueden avergonzarse ante este estrepitoso fracaso que los exhibe como anti demócratas, fomentadores de apáticos e indolentes ante la corrupción.

Por su parte, los ciudadanos que sí participaron alcanzaron cerca de 7 millones de votos, de los que más de un 96% fueron a favor del . Dato duro: para que fuera vinculante debían haber votado por lo menos 34 millones (sí, uno cada 50 segundos de principio a fin en cada una de las mesas instaladas)

Cuarta pregunta: ¿Haber realizado esta Consulta representa un triunfo o un fracaso para quienes sí participaron? Basta revisar las redes sociales para saber que cualquier persona que participó se encuentra satisfecha con haberlo hecho; sabe que su participación en la democracia es fundamental para México y que a pesar de todos los impedimentos puestos por la autoridad, por muchos medios de comunicación, por actores políticos del pasado y por una organización confusa y poco promovida, se logró el éxito en el objetivo de mandar un claro mensaje en donde más del 96% de participantes sí queremos que se investigue y explique el pasado.

La oposición le apostó también en este tema a la polarización, nos demostraron una vez más que el país les importa un bledo, sus intereses son los que deben estar protegidos y en esta ocasión se hicieron acompañar de la ignorancia, mala fe y pasividad, bien por ellos, afortunadamente van de salida.

Así que como en piñata, hay para todos, cada quién puede alzarse con el triunfo o el fracaso que elija.

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Ciudadanos y vasallos a Consulta

Te voy a decir qué es la libertad para mí: No tener miedo.

Nina Simone

¿Por qué habría que dejar en el olvido para que las generaciones presentes y futuras desconozcan muchos de los hechos que provocaron que México no sea un país rico como podría serlo y que, por el contrario, tengamos tantas carencias económicas, y que nuestros hijos, nietos y bisnietos no sepan por qué seguirán pagando adeudos por préstamos con el exterior que fueron vilmente robados y repartidos entre ex funcionarios del pasado y que hacen que el presupuesto sea insuficiente para las necesidades del país?  

¿Por qué habría que dejar pasar el origen de los crímenes y desapariciones que aún hoy difícilmente se pueden contener y que han ocasionado dolor en familias a lo largo de todo el país? ¿Y por qué no recordar que el desmantelamiento de empresas productivas del país fue decisión de una élite de sátrapas que solo actuaron de acuerdo a su propia conveniencia?

¿Por qué no hacerle frente al hecho a que a lo largo de las últimas 3 o 4 décadas, prácticamente todos los funcionarios de los gobiernos federales y estatales en los tres poderes de gobierno, se enriquecieron a su paso por esas administraciones?

Esto es lo que busca resolver la consulta ciudadana de este domingo 1 de agosto, que se pueda hacer un recuento de los delitos que se cometieron por los funcionarios que tuvieron la responsabilidad de gobernar. Como bien dice Santiago Nieto, el hoy titular de la Unidad de Inteligencia Financiera: “Muchos de los delitos que hubieran cometido los ex presidentes se encuentran prescritos. Por ello, la consulta busca esclarecer los hechos del pasado. Un mandato claro para una “Comisión de la verdad” en temas de corrupción en México”

La oposición, una vez más, manifestándose en contra del interés del país en favor de la democracia y la participación popular, de manera despreciable pide abiertamente no participar en la consulta; por una parte menosprecian este primer esfuerzo que prospera en el país gracias a la ciudadanía organizada y por otra se exhibe en su papel de señorío feudal ordenando y dirigiendo a sus vasallos a la no participación; ¡su cobardía les impide decir que voten NO, prefieren decir que no salgan a votar!

 Para este fin de desmotivar la participación, los expresidentes, principalmente Fox y Calderón (quienes así muestran el miedo que tienen de ser enjuiciados), y que ya se sienten en el banquillo de los acusados, califican con insultos a aquellos que promueven la participación democrática de este domingo. Se acompañan, además de sus compinches en raterías y delitos,  de los “intelectuales” y abajo firmantes de siempre, de los medios de comunicación de siempre, de los columnistas de siempre, y del INE que desde hace tiempo es parte de su bando; este último, el INE,  organizando de manera obligada la consulta a que le obligó la Suprema Corte de Justicia, entorpeciéndola con poca promoción, con pocas mesas de votación y confundiendo a la población en voz de sus consejeros.

He leído artículos de algunos afamados abogados opositores a la consulta, que expresan su punto de vista a manera de encubrir esta nueva forma de enfrentar los hechos del pasado (debo decir que después de leerlos me doy cuenta que son meros leguleyos tramitadores, rábulas se les llama en latín) diciendo no a la participación porque: ¡la consulta cuesta dinero! (sí, la democracia cuesta dinero y si no lo sabían bien podrían informarse de cuanto nos cuesta el INE) y que “la ley no se consulta, se aplica”.  Este tipo de “especialistas (sic)” en leyes, quieren enmendarle la plana a la SCJ porque olvidan que es precisamente ¡esta Suprema Corte de Justicia! la que avaló la legalidad de la consulta y, por otra, no encuentran diferencia alguna, ¡en un país como México! en la distinción fundamental entre ley y justicia. Porque…

Con el uso de la ley, Salinas repartió entre sus amigos y familiares muchas de las empresas productivas del Estado; con la ley de por medio, Zedillo convirtió deudas privadas de algunos bancos y empresarios en deuda pública a pagar por todos; con el recurso tan mentado de la ley, Fox traicionó la democracia interviniendo en las elecciones y él y su familia se enriquecieron con negocios ilícitos; y con más ley, Calderón inició el drama de la guerra cruel a que está sometido el país al tiempo que participaba en el bando de una de las pandillas de narcotraficantes de la mano de García Luna; y también bajo la ley, Peña Nieto elevó a la máxima potencia la corrupción política y empresarial del país. Ley, ley, ley, todo, de la mano de la ley.

Una diferencia entre ley y justicia, que de manera personal recuerdo, se remonta a finales de 1976 en que mi padre, abogado, actuando como representante de un grupo de mujeres trabajadoras de la industria textil que habían sido despedidas de manera injusta (pero apegada a la ley del empresario que podía pagarla), logró revertir, no el despido pero sí la liquidación económica correspondiente a cada una de ellas y que se negaba a pagar el patrón. El contexto es aquel en que al final del gobierno de Luis Echeverría cuando el Secretario del Trabajo era Gálvez Betancourt y el El Subsecretario de Previsión Social Agustín Alanís Fuentes -este último es quien después fue nefasto y represor procurador en el DF haciendo dupla con el jefe de policía Arturo Durazo-; la ley favorecía a los patrones que de manera indiscriminada irrespetaban derechos sociales laborales, los despidos sin pagos justos por liquidación eran cosa de todos los días y las juntas de conciliación (actuando en función de ley) se limitaban a ratificar los deseos y dichos patronales. En este caso, una vez que las trabajadoras ganaron su demanda y recibieron lo que les correspondía, mi padre se negó a cobrarles sus honorarios, su argumento (porque no es que en casa no se requiriera el ingreso económico que generaba por su actividad) se basó en que era de justicia tuvieran lo que la ley les había negado en una primera instancia: que recibieran completo el fruto de su trabajo. Ley y justicia. Y, hasta de niño, a veces, escuchar estas cosas, tan sutiles si se quiere, marca para entender que hay diferencias en conceptos que se pueden confundir.

En el día a día, en la confusión de los mensajes inmediatos en redes sociales, en las opiniones con sesgo político, parece olvidarse, por parte de quienes debieran saberlo (esto es, los políticos opositores) el concepto de justicia de los pensadores que sustentan el periodo civilizatorio en que vivimos, desconocen a su conveniencia a los clásicos Hobbes, Montesquieu, Kant y Rousseau, pero también se olvidan de los más recientes, de Kelsen, Abbagnano, Gregório y Camino. En vez de hacer un trabajo informado prefieren apelar a la ignorancia de sus vasallos que ciegamente les siguen, a sembrar el odio en contra de la 4T y del presidente López Obrador. El tiempo, una vez más, le da la razón a este movimiento transformador lopezobradorista al que no atinan a enfrentar con argumentos.

Cierro con esta frase de Montesquieu: “Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa”

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¡Es que no habla inglés…!

“Usa el idioma que quieras, nunca podrás decir nada más que lo que eres”. 

Ralph Waldo Emerson.

Las críticas al Presidente López Obrador por parte de la oposición se dividen en tres:

  1. Argumentativas: No se les conocen hasta el momento.
  2. Negativas: No importa lo que haga o diga el Presidente, para los antagonistas todo está mal.
  3. Clasistas: En este rubro encontramos una amplia variedad de diatribas que con una intención de ofensa le han lanzado: Naco, provinciano, solo tiene dos trajes, sus zapatos están polvosos, flojo, moreno, tardó varios años en terminar la licenciatura, vive de manera austera, estudió en Universidad pública, no habla inglés…

Es obvio que esta columna trata, como su nombre ya lo dice, de la circunstancia atroz (para ellos) de que el Presidente ¡No habla inglés!

La explicación por parte de los opositores al cuestionamiento de esta pregunta es sugiriendo que cómo se podrán conducir los asuntos internacionales sin dominar el uso de la lengua inglesa. Decir directamente que es de nacos no saber inglés (aunque lo piensen) se les dificulta porque no podemos olvidar que no solo son clasistas sino también hipócritas.

Y no mencionan otros idiomas porque su foco de atención es su Tío Sam, en su reduccionismo de la historia y valores lo único que pueden considerar es su aspiracionismo a la visión estadounidense del mundo feliz, esa dulce ironía que choca con la realidad.

En contra de la visión tecnócrata de que los funcionarios y presidentes mexicanos deben salir de prestigiadas universidades estadounidenses o europeas y que se empalma con la perspectiva del  “wannabe”  clasemediero que solo entiende por riqueza y valor de las personas los símbolos exteriores, la ostentación y el blof que muestren, todo al ritmo del yes sir, yes sir, es muy bueno recordar que -solo por mencionar algunos-: Luis Videgaray, Cesar Duarte, Javier Duarte, Emilio Lozoya, Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón, Anaya, Vicente Fox, Georgina Kessel, José Antonio Meade, Carlos Salinas tienen en común que estudiaron en reconocidísimas universidades mexicanas y extranjeras y que ellos sí: hablan inglés. Entonces, todos estos no nos robaron el país, sino que: they just stole and disgraced the country, o sea fue en inglés que nos chin…

El presidente López Obrador ha dirigido la política exterior sin tener que hablar inglés; como es elemental y obvio para cualquiera con una mínima inteligencia, las relaciones bilaterales entre países y las multilaterales entre grupos e instituciones se conducen con intérpretes profesionales y documentos que son traducidos a las partes; esta situación real les rompe el simplismo de considerar el desconocimiento del idioma como una dificultad para ejercer su trabajo. El Presidente instruye al Canciller Ebrard en la política a seguir y este es quién la ejecuta; no es el idioma quien guía las relaciones entre Estados y Organismos. Por cierto, hoy además, se privilegia la doctrina tradicional de la política exterior mexicana como es el respeto a todas las naciones y la no intervención en sus asuntos.

Decían estos clasistas opositores que no se imaginaban cómo el Presidente podría comunicarse con el Presidente de Estados Unidos por ejemplo. Muy poco tiempo pasó para que recibieran el primer balde de agua, los gobiernos establecieron comunicación, se reunieron, tuvieron agenda y la vida siguió. ¿El ex Presidente Trump habla español? quién sabe, es irrelevante para su función de gobierno como lo es para la del mexicano. López Obrador ha mantenido comunicación con los presidentes Trump y  Biden, con la vicepresidenta Harris, con los presidentes Putin, Xi Jinping, Macron, Trudeau, Merkel, Abe, Sánchez, Castro, Morales y demás presidentes latinoamericanos y lleva su agenda internacional sin tropiezo alguno. Pero, siempre les sonará una crítica válida decir: es que no habla inglés.

¿Y qué significa en realidad este tipo de críticas? Todas las características, con ánimo clasista, que se le atribuyen al Presidente López Obrador son las mismas de la gran mayoría de mexicanos, el color de piel, la forma de hablar según su localidad de origen y la austeridad en el vestir por ejemplo. Intentar agraviar ad hominem al Presidente por sus características físicas y de identidad es insultar a gran parte, a la inmensa mayoría de la sociedad. Y por esto, aquellos partidos, grupos y personas que así se expresan nunca tendrán apoyos mayoritarios; tantos estudios, tantos viajes, tanto blof en sus vidas para que acaben en esta tara de clasismo y racismo.

La oposición conservadora se acostumbró a lo que plantea la fábula del Rey desnudo: de aquellos presidentes prianistas que adoran y extrañan les encandiló su hermoso ropaje, aunque este no existiera.

El neoliberalismo, en su accionar sobre la identidad nacional, dejó como consecuencia que México viva una distorsión cultural y social de enorme magnitud. Marx, tan mentado y tan mal leído actualmente decía: “A medida que se valoriza el mundo de las cosas se desvaloriza, en razón directa, el mundo de los hombres”

Los conservadores bien consolidados en los grupos panistas y su más reciente derivación frenista, con eco y recursos en los medios de comunicación no acaban de entender o, más bien, no les interesa entender que la discriminación por clase, como lo es también la de raza y sexo, es una construcción social, no una característica genética, y que como tal, puede construirse a partir de decisiones personales, públicas y de cultura social. En vez de entenderlo así, asumen una superioridad que, aunque a todas luces es falsa mantiene ese cimiento de clasismo –que se suma por lo general con racismo- como una serie de prejuicios y discriminación con base en la pertenencia a un nivel socioeconómico.

La polarización en México es real, no es la que inventan columnistas y medios para atribuirla a López Obrador, la polarización es la plasmada en la desigualdad social y económica y en la visión clasista que el conservadurismo tiene sobre la mayoría del país. Y lo más sorprendente, hay una cantidad numerosa de personas que hacen la crítica de clase aun siendo y teniendo las mismas características, a ellos les cabe la pregunta de: ¿y ya te viste en el espejo?

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Para leer a AMLO

“El que no tiene opinión propia, pero depende de la opinión y el gusto de los demás, es un esclavo”. 

Klopstock, poeta alemán.

La oposición tergiversa todo lo dicho por López Obrador respecto a prácticamente todos los temas, ¿por qué el lenguaje no es común para todos y así todos poder entender lo mismo más allá de estar de acuerdo o no?  Precisamente es por lo que implica el primer verbo que uso en este párrafo: tergiversar (dar una interpretación errónea o forzada de las palabras, en muchas ocasiones con voluntad de hacerlo).

La opinión pública se nutre de la información que recibe a través de los medios de comunicación, las redes sociales y el boca a boca. Hace no muchos años, sin redes sociales, lo que sabía la generalidad del público era aquello que los medios de comunicación decían, era muy difícil contrastarlo con otros datos. En México fueron largos años en que unas cuántas  empresas de comunicación controlaban y difundían la “verdad” que el gobierno en turno les indicaba o permitía.

Al triunfo de la 4T, han sucedido algunas cosas: aquellos medios de comunicación acompañados de multitud de comentaristas, analistas y columnistas han dejado de recibir “chayote” para decir lo que el gobierno quiera; las redes sociales invaden los espacios de información y llegan a cada vez más ciudadanos y, el gobierno lleva a cabo un ejercicio de comunicación todas las mañanas a donde acuden a cuestionar al Presidente cualquier periodista o medio de comunicación que lo desea.

La oposición ha encontrado en la desinformación y la mentira la forma de contrarrestar el flujo de esta información que se encuentra al alcance de casi cualquier persona, la forma en que lo hace es abusando del simplismo argumental para que sea fácilmente entendido por sus seguidores, por los malquerientes del gobierno y por quienes requieren oír frases fáciles que les den una “clara” idea de las cosas. Los opositores no quieren que se lea ni se escuche a AMLO.

Decir por ejemplo: “están dejando morir a los niños con cáncer por falta de medicinas” es de un facilismo vulgar cuando la realidad es que el desabasto de medicinas existe desde hace décadas, que se ha avanzado en su solución y que parte principal del problema es la enorme corrupción de las farmacéuticas que surtían al gobierno de estos medicamentos. Pero, esta explicación es larga, requiere el sustento documental, la información precisa y de fuentes fidedignas y hay muchas personas que prefieren quedarse con el dicho inicial y con la escenografía que les montan de vez en vez de “marchas” de padres de niños… sin saber que la mayoría de los que acuden son personas pagadas y sin razón de estar ahí.

Decir por ejemplo que el presidente “agravia a las clases medias al reclamarles su aspiracionismo”, suena fácil en un país en que hay una importante cantidad de personas de esa clase;  cuando la realidad de lo que se dijo en la explicación completa que está registrada en videos y documentos, López Obrador habla de lo manipulables que son muchas personas partidarias del régimen de corrupción, de privilegios y de salir adelante ganando como sea, sin escrúpulos morales. A esto es lo que se refiere ese aspiracionismo que no conviene a nadie pero que a la oposición le conviene usar a modo de crítica sustantiva a la clase media. No, el presidente no dijo eso, él habló de un tema de fraternidad  mientras daba una cátedra de ética y humanismo; y el discurso de sus odiadores lo convirtió en un mensaje en contra de una gran parte de la sociedad.

Hay una fábula antigua de China de Jiang Ji que dice: Había una vez dos hombres que discutían a propósito de la fisonomía del rey. – ¡Qué bello es! – decía uno. – ¡Qué feo es! – decía el otro. Después de una larga y vana discusión, se dijeron el uno al otro: – ¡Pidámosle la opinión a un tercero y usted verá que yo tengo razón!

 La fisonomía del rey era como era y nada podía cambiarla; sin embargo, uno veía a su soberano bajo un aspecto ventajoso y el otro, todo lo contrario. No era por el placer de contradecirse que sostenían opiniones diferentes, sino porque cada cual lo veía a su manera.

La fisonomía de las personas, la belleza en su amplitud, es un asunto de opinión; la realidad política, los hechos, los datos NO. Estos pueden no gustar, ser criticados, incluso detestados, confrontados con otras mediciones, argumentados, pero no manoseados a manera de juicio o valoración. Los datos son los datos, los hechos son los hechos.

El presidente utiliza un amplio lenguaje muy cercano a la mayoría de la población, conoce a los ciudadanos y sabe cómo comunicarse con ellos, quien le escucha le entiende perfectamente. La diferencia de opinión está cuando hay un filtro que pasa por aquellos comunicadores y medios dolidos por la pérdida de privilegios económicos y que a como dé lugar hablan mal, mienten y falsean la información real con estos argumentos breves y sintéticos pero alejados de la verdad.

¿Y cómo se comporta la opinión pública? Hay varios tipos, uno de ellos es el que se decanta por ciertos periodistas y medios tradicionales y lo que ellos digan es la única verdad, se acostumbraron al facilismo de no tener que pensar, si les dicen que no hay vacunas, no hay vacunas (aunque las haya y ya estén vacunados); si les dicen que los hijos del presidente tienen Lamborghini, los tienen; si les dicen que los presidentes anteriores no saquearon al país, no lo saquearon; si les dicen que el presidente es dictador, es dictador y  así cualquier cosa; tan solo repiten lo que escuchan de esas vacas sagradas a quienes siguen.

Otra parte de la opinión pública se rige por aquello que confrontaba Napoleón I, “No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquellos que tienen otra opinión pero son demasiado cobardes para manifestarla”, son los que callan y ven pasar; se acomodan al momento y circunstancia para quedar bien con cualquiera, a veces a través de su silencio.

Y otra parte del público, bajo el planteamiento de que “su opinión no es la realidad” evita escuchar a los comunicadores tradicionales que por décadas ocultaron la verdad del país; se informan con datos y con la información directa de las fuentes, comparan peras con peras y manzanas con manzanas y entienden la historia del país, la gravedad de sus problemas y se permiten tener argumentos más consistentes y elaborados en vez de frases hechas.

En resumen, para leer a AMLO lo único que se requiere es tener ojos bien abiertos, no tener mala leche, querer al país y tener conciencia del pasado reciente; no hace falta saber de física cuántica ni  tener un manual para dejar de ser manipulados, tan solo hace falta tener buena voluntad.

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El entramado

“La multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría, mientras que perder privilegios provoca rencor”

Arturo Jaurteche

¿Cómo saber si vamos bien o vamos mal? ¿Cómo plantarse ante la discusión mediática en que para los odiadores y malquerientes al presidente López Obrador todo está mal sin importar lo que opine la sociedad mayoritaria?

Hablar de bien y mal en cuanto al estado del país no es el camino de una línea recta inamovible; no hay absolutos porque no puede haberlos y es falso aseverar lo contrario, si en algo no existe blanco y negro como únicas opciones es en la gestión de gobierno. Los resultados de cualquier mandato político no se explican más que en la gradualidad que da el tiempo en el que se desarrolla un proceso de gobierno. El Presidente López Obrador tiene una tarea que cumplir en un plazo de seis años y al cabo de este sexenio se podría decir lo hizo o no lo hizo. Sin embargo, decir que hasta finalizado el plazo se puede evaluar también es falso porque las políticas y programas públicos se construyan durante un espacio de tiempo, entonces al año tercero, como es el caso, se puede saber si se está trabajando en tales o cuales políticas y programas.

Una pista de la opinión más generalizada sobre el proyecto 4T y el gobierno de López Obrador, es el que da el resultado de las elecciones pasadas en donde Morena y sus aliados ganan la mayoría de la cámara de diputados y la mayoría de gubernaturas y municipios votados. Baste la realidad del dato duro anterior tan solo para decir que la sociedad, en su mayoría, aprueba la gestión actual.

Como marco de referencia considero para este brevísimo análisis que debe caber en una columna, tres aspectos: a) Las promesas de campaña. B) El contexto mundial y C) La comparación con gobiernos previos.

Promesas de campaña (las más relevantes): Cambios a la figura presidencial, Lucha contra la pobreza, Desterrar la corrupción, Combate a la inseguridad, Reforma energética, Cambios profundos en la Educación.

En todos estos compromisos de campaña hay un claro avance en cada uno de ellos. El presidente ya no vive en los Pinos, se acabó el lujo y boato para su persona, se desapareció el Estado mayor que con miles de personas cuidaba a amigos y familiares del presidente en turno, se acabó la partida confidencial para uso del mandatario, se acabó el derroche en viajes, aviones, alimentos e invitados. Se dio soporte de  ley y se ampliaron los programas sociales. Se combate la corrupción como nunca antes se había hecho y se persigue a gobernadores y ex funcionarios de primer nivel y pronto,  muy posiblemente, a expresidentes. Se creó la guardia nacional y se acabó el que el presidente y su secretario de seguridad fueran a la vez jefes de mafia. Se legisló para contrarrestar el daño que causa la reforma energética del PRI, PAN y PRD del gobierno de Peña Nieto y se litiga en juzgados ante el freno a su aplicación por parte de empresarios y jueces coludidos. Se hacen cambios en el sistema educativo para que este sea público, gratuito y de calidad.

Contexto mundial: Primero la caída de precios del petróleo que afectó desde el 2019 a México  y después el impacto económico de la pandemia del COVID provocó la caída de todas las economías del mundo al punto que al final del año pasado el mundo (total) disminuyó en un -4.2% el producto interno bruto, la zona del G20 un -3.8% y la Eurozona un -7.5%. Por países, en las economías más importantes, algunos de los más desarrollados (Estados Unidos, Rusia, Japón, Alemania p.ej.) disminuyeron su PIB en niveles de -4 a -5%; les siguieron Francia, Italia, India y México en niveles de -9%  y después España, Reino Unido y Argentina en niveles de -11 a -12%. Es decir que México llegó con una muy importante caída al cierre del 2020 pero lejos de las peores que enfrentaron países con economías mucho más sólidas. En el 2021 la proyección de crecimiento de México es de un +6% lo que la pone en un contexto de franca de recuperación con la ventaja de que prácticamente no incurrió en nuevo endeudamiento con el exterior.  La pandemia planea grandes retos a todos los países pero México logró mantener estabilidad y variables económicas controladas y ahora tiene la tarea de recuperar empleo.

Comparación con gobiernos previos:

En una situación de crisis como la originada por COVID, México no se endeudó, reconstruyó y rehabilitó cientos de hospitales, adquirió equipo médico y compró millones de vacunas. En gobiernos pasados los recursos se despilfarraron, se contrató deuda con el pretexto de cualquier evento, se calcula que por “corrupción” el 20% de los presupuestos se perdía. Se han mantenido y extendido todas las libertades, la prensa ataca e insulta al presidente día a día sin mayor consecuencia que la réplica pública. Se dejó de pagar a medios y periodistas miles de millones de pesos vía chayote y publicidad para que hablaran bien de los gobernantes. Se construye la obra pública sin pedir prestado, sin recibir “mordidas” y sin sobrecostos, todo lo contrario a las obras faraónicas o inconclusas de los gobiernos previos.

En resumen: El país tiene grandes retos, la pandemia incrementó el número de pobres a pesar de los programas sociales; los estudiantes tienen más de un año de no asistir a clases; al gobierno le falta avanzar en las reformas constitucionales que se requieren y a las que algunos empresarios, mafias y opositores se oponen; la inseguridad disminuye no con la velocidad que se requiere, pero:

Que el país avanza: sí. Porque se hace lo que se ofreció.

Que el país va bien: sí. Porque las variables macroeconómicas y la paz social se mantienen y consolidan. No hay punto de comparación entre la cantidad de políticas sociales segmentadas en cada estado de la República que se hacen hoy (p.ej. caminos rurales, mejoramiento urbano, reforestación) y la gestión de elefantes blancos del pasado reciente.

Que los opositores criticarán cualquier actividad, política o resultado positivo de este gobierno: sí. Porque su rencor, clasismo y odio no les permite lo contrario.

Que los opositores representados en la alianXa que se construyó para intentar acabar con el gobierno del presidente López Obrador, no reconocerán nada positivo de este gobierno, ni antes, ni ahora, ni nunca: sí. Porque los intereses económicos ahí representados necesitan mantener su narrativa que apela al pasado que les privilegió.

No hay análisis que sustente la burda grosería de que el país va al comunismo, a la venezuelisación, al desastre; la opción de cualquier ciudadano con un mínimo de buena voluntad o interés por el país, es allegarse de datos por fuentes que no sean las del periodismo pagado, manipulado por el dinero y manipulador de aquellos que lo permiten.

Dos pastorcillos, Zang y Gu, salieron juntos con sus rebaños y perdieron sus ovejas. Cuando el patrón preguntó a Zang qué había estado haciendo, contestó que leyendo. Cuando interrogó a Gu, dijo que jugando a las damas. Estuvieron haciendo cosas diferentes; sin embargo, ambos, por igual, perdieron sus ovejas.  Jiang Ji (siglo 2)

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El arreglo

Los guerreros victoriosos ganan primero y luego van a la guerra, mientras que los guerreros derrotados van a la guerra primero y luego buscan ganar.

Sun Tsu.

¿De qué forma trabajaran todos los partidos, Morena y aliados como fuerzas ganadoras y la alianza de PRD, PAN y PRI como perdedores en lo general aunque con importantes triunfos en algunos municipios y gubernaturas? ¿Podríamos hablar de una conciliación de ambas partes que se sustente en un arreglo con visión de Estado?

Hace dos semanas concluyeron las elecciones  y en los días subsecuentes las fuerzas políticas conocieron cuál es la nueva realidad con la que tendrán que enfrentar los próximos tres años.

¿Qué sigue?

Después de unas elecciones tan ruidosas como las que fueron las pasadas podría caber la posibilidad aquella que dice que “… en política, hasta los ríos regresan” y que la oposición se empiece a ver como un grupo representante de una parte de la sociedad, un grupo minoritario pero fundamental en el país, trabajando de la mano de la 4T para sacar adelante los cambios constitucionales  propuestos y los proyectos de obra que están en ejecución.

Creo que la pregunta a hacernos es si la conveniencia de rearticular la vida política en el siguiente trienio pasa por la necesidad de hacer un “arreglo” entre el proyecto 4T y los partidos aliancistas.

Un dato es que para hacer cambios constitucionales, al requerir de mayoría calificada se tendrá que negociar con otros partidos, al igual que en los 3 años anteriores se requerirá del voto de algunos diputados opositores; nada nuevo en el panorama porque así se ha hecho en este gobierno y claro ejemplo son las Reformas de Extinción de dominio, de Guardia Nacional, Educativa, de Prisión Preventiva, de Paridad entre géneros, de Reconocimiento a pueblos y comunidades afromexicanas, entre otras; y de manera destacada la de Consulta popular y revocación de mandato de la que, por cierto, estaremos hablando en las siguientes semanas.  ¿Se requiere un “arreglo” o basta con el entendimiento propio de las iniciativas que se presenten y que acerquen ciertas posiciones de manera natural?

El apoyo a las obras como Tren Maya, Refinería, Aeropuerto y otros está protegido por Morena y partidos aliados al tener mayoría absoluta en el congreso y por lo tanto tener el control de la asignación de recursos para que avancen y concluyan estos proyectos. Para este fin presupuestal no se requiere ningún apoyo adicional de otros partidos.

El gran problema que me parece que se presenta es que hay dos posiciones muy encontradas: por una parte la posición ganadora 4T profundamente agraviada por las mentiras, el dinero externo que entró a la elección y el clasismo con el que se condujeron y conducen los representantes de la alianza del Sr. XGonzález; y por otra la visión de esta misma alianza de presentarse como ganadora, independientemente de la falsedad de su dicho, y por lo tanto no reconocer necesidad o capacidad alguna para encontrar mecanismos de encuentro con el gobierno del presidente López Obrador.

Con quién tendría que sentarse a dialogar la 4T, ¿con el Sr. XGonzález, jefe de la alianXa, o con los presidentes de partidos que actúan como delegados del empresario?  Creo que la mejor solución ante algo que parece tan poco claro es que sean las fuerzas políticas en los congresos  las que establezcan los diálogos correspondientes; porque no podemos olvidar que al 6 de junio se llegó con PRI, PAN y PRD bajo el mando del dinero del personaje del que ya hablamos, de intereses extranjeros, de compromisos mafiosos con la delincuencia organizada; y es por ello que difícilmente tendrán los funcionarios y partidos opositores la libertad de decidir por sí mismos. Muchos de los que obtuvieron puesto y fuero quedaron comprometidos y no sabemos de qué manera, no es deseable tampoco que comprometan su seguridad si es que a tal nivel quedaron expuestos en sus obligaciones aceptadas.

En todo caso debe haber un mínimo de congruencia de la que debe responsabilizarse la 4T en caso de intentar alguna conciliación y es que debe dejar sobre la mesa la imposibilidad de siquiera sentarse a dialogar si antes no hay un desagravio por parte de la oposición ante el clasismo que expresaron y provocaron entre sus seguidores en  contra de la gran mayoría de la población; una vez más caer en narrativas de superioridad en base al color de piel, de supuestos estudios o grados académicos, de condición económica, de preferencia sexual, de “código postal” solo ahonda, esto sí, la polarización mediática y real que lastima a los electores, y muchos que no lo son, que prefirieron la opción de Morena y partidos aliados.

Este clasismo de la oposición me parece la barrera que puede ser infranqueable si es que se desea un “arreglo”.

Por otra parte, el gran evento político que sigue y que volverá a dividir al país en dos grandes grupos es el del 1 de agosto próximo con la Consulta para determinar con un SÍ o un NO si se enjuicia a los expresidentes en caso de tener razones jurídicas para hacerlo. Se entiende que PAN y PRI (y por consiguiente su escudero PRD) quieran rescatar del juicio social y legal a sus figuras que saquearon y dañaron al país durante los últimos cinco sexenios. ¿Podría la oposición ofrecer un “arreglo” a cambio de cancelar tal evento? Podrían intentarlo pero tendrían que recordar que no solo fue promesa de campaña sino que se votó de forma mayoritaria para que se pudiera hacer esta consulta y que la Corte intervino y aprobó su ejecución a pesar de los pretextos del INE para lograrla.

Una base para sí negociar es si todas las partes estuvieran de acuerdo en lo que decía Confucio: “En un país bien gobernado debe inspirar vergüenza la pobreza. En un país mal gobernado debe inspirar vergüenza la riqueza”. Los que ya gobernaron dejaron pobreza, eso habla de su trabajo realizado, es hora de dejar a otros que lo intenten

En resumen, o estamos ante un “huevo de la serpiente” o ante un periodo de consolidación de la 4T. Las semanas y meses venideros nos lo dirán.

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Tercera llamada, ¡comenzamos!

En estas elecciones la bondad ganará por goleada, la parte podrida de la sociedad es minoritaria.

Como en el teatro antes de salir a escena las actrices y actores han aprendido sus diálogos, han vestido sus ropajes y la escenografía esta lista, así este domingo llegamos al día en que los ciudadanos, mediante nuestro voto, tomamos la decisión que resuelve el ruido político/mediático de los últimos meses. Es una responsabilidad ciudadana que se convierte en una obligación si es que hablamos de civilidad y es el momento en que cada uno aporta con su sufragio un ladrillo en la construcción de la casa que queremos.

Afortunadamente las decisiones de los partidos políticos ayudaron a que en vez de hablar de 4 o 5 proyectos hablemos únicamente de dos. El factor de la intervención de algunos empresarios encabezados por el Sr. Claudio X González (junior de su papá) y Gustavo de Hoyos (ex capo de coparmex) ambos acuerpados con el suficiente dinero como para comprar los cascarones ideológicos y “maicear” a candidatos y funcionarios de PRI, PAN y PRD llevo a la formación de esa miserable alianza conocida como Va X México cuya única finalidad y argumentación es oponerse al proyecto 4T encabezado por Morena.

Hay que recordar que fue López Obrador quien les dijo, júntense y hagan un solo partido porque al fin que son lo mismo, y estos ingenuos sin entender la carambola en la que les metía el Presidente, le hicieron caso y sumaron la corrupción y descomposición del PRI al conservadurismo, crimen y corrupción del PAN con la intrascendencia del PRD bajo el mando de un dueño de mucho dinero como lo es el Sr. X González. El resultado no puede ser más favorable para el proyecto 4T, por una parte la gente de esos mismos partidos no compró esa aberración ideológica que amalgamaba ideas entre sí contrarias, más el asco a la obvia intromisión de actores económicos con el único interés de lucro personal, aunado a una gran mayoría crítica que apoya a la 4T y que se dolió del trato clasista a la generalidad de la sociedad mexicana y que entendió que más allá de errores y traspiés del gobierno actual el objetivo se convertía en hacer frente común a ese regreso al pasado.

Y es así como llegamos a una real polarización en que de un lado los sinvergüenzas opositores al proyecto lopezobradorista en vez de argumentar y expresarse a través de sus plataformas ideológicas prefirieron unirse cual cártel de cárteles con el objetivo de intentar volver al pasado reciente bajo la coincidencia común de  que el saqueo al presupuesto vuelva a ser su forma de vida. Y por el otro el partido Morena aliado en algunos lugares con PT y PV en la férrea defensa al proyecto que inició hace casi 3 años bajo la directriz del presidente López Obrador.

Esa es la lucha de este domingo, mantener al país en el camino de resolver la polarización real en que vivimos o regresar al pasado de saqueo, corrupción, desigualdad, crimen y falta de oportunidades. Porque si hablamos de polarización real, esta existe en cualquier reporte estadístico de INEGI o de cualquier fuente seria, y es la que dice que un porcentaje muy pequeño de la población es dueña de la mayoría de recursos al mismo tiempo que más de 60 millones de ciudadanos mexicanos viven en situación de pobreza.

No es la polarización de la que los medios acusan al gobierno actual, porque si habláramos de este enfrentamiento mediático habría que llamar a las cosas por su nombre.

¿A qué, si no, le llamamos polarización mediática? A la provocada por esa fallida (todas las encuestas así lo indican) alianza de Va X México a que se sumó aquella “intelectualidad” que dejó de recibir millonarios contratos y beneficios en los gobiernos de PRI y PAN, quienes tradicionalmente han cooptado las publicaciones, foros y becas y con el añadido de medios de comunicación privados acostumbrados a financiarse de publicidad oficial y “chayote” para decir o dejar de decir lo que al poder convenía y que cubre a diario a través de columnas y editoriales el mensaje de oposición plagado de insidia y mentira. ¿A qué si no llamamos polarización mediática sino a las columnas tan clasistas y racistas como la de ese Sr. Eduardo Caccia que publica en Reforma? ¿A qué si no el mercado neoliberal editorializando en The Economist siendo replicado por la derecha conservadora? Frente a ello lo que queda es el agrupamiento y sólida defensa de un proyecto de largo alcance que transforma la forma de hacer política en México.

Después de este domingo nos queda una tarea: recordar y documentar a todos aquellos que de manera cínica intentaron destruir el proyecto 4T, a través de sus medios, a través de sus mentiras en sus desplegados, a través de la compra de bots, mediante la falsedad, falta de patriotismo e incluso traición al país. No hay que dejarlos pasar, hay que exhibirlos para que en poco tiempo no regresen bajo pieles de oveja o en caballos de Troya. No podemos olvidar que en este proceso transformador, hay traidores, odiadores e instigadores del enfrentamiento entre ciudadanos. Como en cualquier movimiento social fundamental en beneficio de México de un lado están quienes lo hicieron propio y del otro lado quienes al grito de “quémenlo todo” buscaron obstaculizarlo. Son los émulos y seguidores de Santa Anna, Iturbide, Huerta, Maximiliano, Miramón, Mejía, Elizondo, y muchos más.  La tarea será recordarlo.

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Las razones de nosotros, (los arriba firmantes)

Tienen tan poco amor al país, memoria muy corta y una mente tan colonizada, que les importa más la opinión de revistas y gobiernos extranjeros que la de los mexicanos olvidados históricamente.

Cuando se populariza la noción de que las élites conservadoras y las autoridades usan su posición para enriquecerse y sostener sus prerrogativas, se producen dos posibles efectos en los ciudadanos: uno es el enojo y frustración, que se convierten en búsqueda del cambio de tal situación; y otro el acomodo y la ceguera para ser parte de ese mundo privilegiado (aunque sea tan solo creencia de pertenencia) dejando atrás la historia, la ética y la lógica.

En este segundo grupo podríamos generalizar en  tres grandes clanes a aquellos que mantienen un desprecio permanente, y a mi forma de ver injusto,  al proyecto 4T y al Presidente López Obrador y a quienes los apoyamos.

a) Las élites empresariales acostumbradas a que su generación de riqueza tuviera como sustento la trampa, el compadrazgo, la evasión fiscal y el empleo de  mano de obra barata y sin prestaciones. Los pequeños empresarios que recibían de su “cuate” funcionario o de sus “contactos” alguna concesión o contrato para sustentar su empresa usualmente improductiva.

b) Funcionarios, burócratas y políticos de partidos opositores que se vieron avasallados por la fuerza lopezobradorista, desplazados del presupuesto y marcados como la esencia de la corrupción y saqueo al país. No importa el origen del funcionario o la “ideología” que solía representar, son aquellos que por unos cuántos o unos muchos pesos hoy se presentan como cínicos y frenéticos enemigos de todo lo que huela a 4T.

c) Una ruidosa y poco culta clase media,  aspiracional “wannabe” que no se permite reconocer en la mediocridad en que la mantuvo la política de los gobiernos neoliberales; que vive de crédito, bajos salarios y que al tiempo que niega su realidad para diferenciarse del “pobre y naco” se avergüenza de la mexicanidad y nacionalismo del proyecto actual de la 4T. Irónicamente es en este este grupo donde se concentra el clasismo como visión fundamental de las relaciones sociales.

Digo que me parece injusto el desprecio por estos grupos porque, en contraposición a su manera de pensar, la perspectiva de quienes estamos a favor del proyecto 4T nace de reconocer por lo menos dos cosas: la tremenda desigualdad social como consecuencia de las políticas neoliberales de los últimos 30 años que concentraron en pocas manos los bienes nacionales y el usufructo de la riqueza del país; y, el saqueo del presupuesto a manos de la mayoría de quienes han gobernado, desde los puestos más altos pasando por toda la estructura burocrática, haciendo parecer natural que cualquier ex funcionario público, incluso los de los niveles menores, por el solo hecho de haber trabajado en el gobierno goce de dineros y recursos inexplicables.

Adicional a esta visión de la que partimos quienes estamos a favor de la 4T están los hechos, reales y sustentados del resultado de la gestión del presidente López Obrador. Es vago e inútil pretender responder al argumento del error específico y puntual que en cualquier gestión se comete; cualquiera que no se centre en el “detalle” y tenga un mínimo de criterio para entender el fondo y trascendencia del cambio que está sucediendo, es decir que vea el bosque y no el pequeño árbol, también podría darse cuenta del éxito del cometido lopezobradorista, pero asumo que no se da ni se dará porque va en contra de la narrativa que les permite vivir en el intento de recuperar privilegios reales o imaginarios pasados.

A diferencia del mensaje constante y sesgado que expresan los abajofirmantes (a quienes me referí en la columna pasada) en su intento de incidir en el rumbo del gobierno, nosotros, los arriba firmantes, entendemos que políticas y medidas como becas para estudiantes, trabajos y entrenamiento para los que no lo son, pensión universal para adultos mayores, apoyos para madres solteras y discapacitados, seguro de desempleo, microcréditos para cientos de miles de pequeños empresarios, programas técnicos, fertilizantes y precios de garantía para el campo y un incremento real al salario mínimo superior al 60% son fundamentales para empezar a romper con el círculo de generación de pobreza.

Por otra parte el mantenimiento de los fundamentos macroeconómicos de estabilidad del peso, política de no endeudamiento y austeridad en el gasto son hechos reales a pesar de que no se reconocen por los odiadores del proyecto 4T; igual pasa con los cambios en las políticas sindicales, con la prohibición del uso del glifosato, etiquetado en alimentos y bebidas, control del outsourcing que precarizó los beneficios sociales y puso en riego el futuro de las pensiones de millones de mexicanos, modificaciones en los planes de afores y edad para retiro, acabar con el fuero de los altos puestos y la introducción de la revocación de mandato; marcan un giro en el camino al abismo al que se dirigía el país.

La política exterior que le pone un alto al injerecismo, principalmente de estados Unidos pero también de Canadá, España y otros países de Europa y que mete a México en el multilateralismo que parte del respeto a la soberanía nacional, ha significado para los opositores al presidente un golpe a su mentalidad colonialista.

Los grandes proyectos del aeropuerto de Santa Lucía, Refinería de Dos Bocas, la Construcción del Tren Maya, la cobertura de internet en todo el país, la construcción de manera masiva de caminos rurales y muchos otros más, son situaciones de hecho que pasan como si no existieran para los desvergonzados opositores pero que millones de mexicanos sí vemos.

Muchos otros hechos más podrían ser referidos en este listado pero resultaría muy extenso hacerlo. Hay datos duros y hay hechos de gobierno; de ello nos nutrimos los que apoyamos al proyecto 4T; no esperamos que los opositores lo hagan, su odio les ciega, la poca información que les provee los medios tradicionales y en muchos casos su mentalidad clasista y arrogante les impide admirarse del momento significativo que vive el país.

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Ustedes, los abajo firmantes

Ustedes, quienes en medio de su palabrería hueca bien cubierta de tecnicismos y legalismos que encajan palabra a palabra en lo “correctamente político” se atribuyen el derecho a guiar las funciones de un gobierno por el que no votaron y que no les debe nada.

Ustedes, las plumas pagadas de tinta desgastada que se diluye letra tras letra en su repetido discurso; ustedes los que cuando se les necesitó no estuvieron, cuando la tragedia del país les pasó por sus ojos y prefirieron buscar sus becas y publicaciones. Ustedes, que al tiempo que los recursos del país se regalaban a propios y extraños, prefirieron ser ciegos si el reparto de prebendas y representaciones culturales les llenaba los bolsillos.

Ustedes que en 30 años de neoliberalismo silenciaron sus voces, que se acomodaron a ser los perros falderos del ágora siempre y cuando se les asegurara sus éxitos profesionales, su próximo seminario, su siguiente participación en algún programa de discusión, su inclusión en alguna lista de acompañantes de suntuosos viajes presidenciales o la adquisición por miles y decenas de miles de sus revistas, libros y colaboraciones que publicaran.

Ustedes, los que por 30 años nos mintieron con su silencio, hoy son convenientes abajo firmantes.

Ustedes, que por 30 años no vieron partidas secretas, fideicomisos inexplicables, pensiones vitalicias, avión imperial, chayote a por mayor, condonaciones de impuestos, creciente desigualdad, violencia que se extendía por todas partes; al tiempo que ustedes solo veían modernidad, inclusión en el mundo, membresías exclusivas y alabanzas de quienes nos endeudaban y compraban a pedazos la industria energética, ustedes que aplaudieron la rapiña del Fobaproa que acabará pagando nuestros nietos.

Ustedes los engañabobos que solo entre sí mismos aplauden sus ideas, que al “sí señor” se volvieron oportunistas del lenguaje; que en párrafos y párrafos arroparon a los desnudos emperadores mientras el país naufragaba en sangre, sí ustedes:

Después de su deconstrucción como tapetes del poder en el periodo neoliberal, ustedes, los mismos de siempre, ahora en su papel de abajo firmar todo lo que se oponga al gobierno del presidente López Obrador.

Con los recursos, que parecen inagotables, de empresarios, partidos y mafias, son la punta de lanza “intelectual” que antagoniza con el proyecto 4T. En un puesto o en otro, en una organización u otra, un think tank u otro, son los encargados de redactar algo que sustente de vez en vez lo que sus patrones quieren decir y así hacer parecer que ¡600 abajo firmantes!, ¡2500 abajo firmantes!, siempre bien acompañados de algún actor relumbrante (de preferencia que viva en Estados Unidos), piensan sobre las decisiones que se toman hoy en el país. ¡Mejor cuidar beca que país!

Han firmado de todo, porque además son especialistas en todo, y si no tienen a la coparmex que les cubra esa parte, y si no tienen al Sr. X que les truene los dedos y les diga para dónde sopla el viento; así hoy son abajo firmantes en contra de La Guardia Nacional y del aeropuerto de Santa Lucía, como antes lo fueron del desplegado que decía que no hubo fraude en la elección del 2006, también de uno en que piden respeto a la autonomía del INE, o uno en julio del año pasado que llamaron “Contra la deriva autoritaria y por la defensa de la democracia”, en el que, proponen a todos los partidos de oposición unirse contra Morena para “corregir el rumbo y recuperar el pluralismo político y el equilibrio de poderes que caracterizan a la democracia constitucional”. Pero también aquel de “Esto tiene que parar, En defensa de la libertad de expresión” del año pasado etc.

Tienen larga historia, mismo patrón, mismos apellidos firmantes, Krauze, Camín, Casar, Reyes Heroles, Bartra, González, Cárdenas, Torres Landa, Molano, Morera, Wallace, Alazraki, Castañeda, Dresser, Aguilar, Pardinas, Zavala, García Bernal etc.

Es lo que hay, la avanzada “intelectual” del país, agachada y servil ante el poder económico; perdieron la perspectiva humana a cambio de dinero y reconocimientos, hoy son esta gentuza que determina lo que es importante y lo que no, actuando de embudo ante ciertas agendas y ocultando otras.

Van de salida.

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