El arreglo

En todo caso debe haber un mínimo de congruencia de la que debe responsabilizarse la 4T en caso de intentar alguna conciliación y es que debe dejar sobre la mesa la imposibilidad de siquiera sentarse a dialogar si antes no hay un desagravio por parte de la oposición ante el clasismo que expresaron y provocaron entre sus seguidores en  contra de la gran mayoría de la población; una vez más caer en narrativas de superioridad en base al color de piel, de supuestos estudios o grados académicos, de condición económica, de preferencia sexual, de “código postal” solo ahonda, esto sí, la polarización mediática que lastima a los electores, y muchos que no lo son, que prefirieron la opción de Morena y partidos aliados.

Tercera llamada, ¡comenzamos!

Y es así como llegamos a una real polarización en que de un lado los sinvergüenzas opositores al proyecto lopezobradorista en vez de argumentar y expresarse a través de sus plataformas ideológicas prefirieron unirse cual cártel de cárteles con el objetivo de intentar volver al pasado reciente bajo la coincidencia común de  que el saqueo al presupuesto vuelva a ser su forma de vida.

Las razones de nosotros, (los arriba firmantes)

Cuando se populariza la noción de que las élites conservadoras y las autoridades usan su posición para enriquecerse y sostener sus prerrogativas, se producen dos posibles efectos en los ciudadanos: una es el enojo y frustración, que se convierten en búsqueda del cambio de tal situación; y otra el acomodo y la ceguera para ser parte de ese mundo privilegiado (aunque sea tan solo creencia de pertenencia) dejando atrás la historia, la ética y la lógica.

Ustedes, los abajo firmantes

Ustedes que en 30 años de neoliberalismo silenciaron sus voces, que se acomodaron a ser los perros falderos del ágora siempre y cuando se les asegurara sus éxitos profesionales, su próximo seminario, su siguiente participación en algún programa de discusión, su inclusión en alguna lista de acompañantes de suntuosos viajes presidenciales o la adquisición por miles y decenas de miles de sus revistas, libros y colaboraciones que publicaran.

Las sinfonolas

En México sí tenemos sinfonolas, desde hace décadas hemos convivido con ellas; distintas a las de Edison y de Glass pero coinciden conceptualmente en lo fundamental: que si se les echa monedas tocan lo que uno quiere; me refiero a la mayoría de la tradicional prensa mexicana: periodistas, columnistas, abajofirmantes, presentadores de noticias comentaristas e influencers.

Huevos tibios

Critico esta forma de establecer relaciones de sociedad en que se intenta mediatizar en las situaciones que no se puede hacerlo; se es racista o no se es, se es clasista o no se es, se es homofóbico o no se es, se está en contra de la corrupción o se apoya, se respetan los derechos humanos o no se respetan, se busca un mejor país o se regresa al pasado reciente que dejó decenas de millones de pobres y un puñado de políticos millonarios.  Esa es la dualidad a la que hay que responder y no es con tibieza como se hace.

Perseguidos políticos

El uso del lenguaje para decir cosas que no son y así hacer crecer la mentira en que viven estos ex funcionarios que hoy se ven acorralados por las leyes, es la única forma que han encontrado para no responsabilizarse de los daños que causaron a su paso por sus posiciones de gobierno y  por el generalizado saqueo que hicieron del presupuesto público.

La batalla del pradial

Están dolidos, desquiciados, apanicados porque la ley les cerca cada vez más, están viendo que los recursos públicos se alejan de sus bolsillos; saben que si estas elecci@nes se conducen con legalidad se convertirán en un triste pasado que de manera irreversible dejará de ordeñar el presupuesto del país. Es dinero, dinero que se les ha ido; y por ello están dispuestos a inmolarnos.

Los coyotes del poder

Hoy en día en México si pensáramos en lo que se requiere para eliminar el grave impacto de la corrupción, además de la decisión del liderazgo presidencial que por primera vez en décadas se tiene, se tendría que tener un sistema de control público muy exigente respecto a estos saqueadores del por lo menos el ten per cent; todos los sectores sociales incluyendo a las empresas tendrían que acotarlos y exhibirlos para poder sanear la vida pública.  Mientas se les ocupe, se les festeje su súbita riqueza y su cinismo seguirán medrando de las finanzas públicas.

La desvergüenza del lenguaje.

En estos meses hemos visto cómo se van alineando en las expresiones de los políticos, frases, mensajes, palabras que son tan solo falsedades, pero que intentan quedar en el imaginario y convertirlas así en realidad; no importa que ese conjunto de ideas falsas no les funcione para gobernar, eventualmente les podría servir para ganar elecciones convenciendo a ingenuos o desinformados electores.