4T, Desmemoria, Oposición

Un autogol llamado oposición

“No quieras enseñarle el Padre Nuestro al Señor Obispo…”

Todo indica que la oposición de derecha y sus partidarios (incluyendo los que se dicen que no son de aquí ni son de allá) se han topado con que sus ideas viejas y su anquilosado corazón, con que la tristeza de su concepción clasista y racista frente a la vida en sociedad, su menosprecio a los demás y su arrogancia en la defensa de conveniencias y privilegios (como representación excluyente del otro) les ha llevado a, irreversiblemente, perder la compostura como nueva forma de relacionarse con sus antagonistas políticos.

Aunque sea en portería propia también es gol, autogol, y por eso -aunque vivieron otra gran derrota- en su interior algo festejan ¡porque acostumbrados ya por cuatro años a perder, eso de meterse un gol tampoco sucede todos los días! Y ese festejo les hace lanzar estridentes gemidos que bien pueden leerse como una derrota no solo moral sino también psíquica o bien como un grito de ayuda. ¡AIURA! Asistimos a la fascinante descomposición del conservadurismo mexicano expresado en su comportamiento frente a la mayor marcha de ciudadanos en la historia de este país.

Frente a lo sucedido en la ciudad de México y muchas otras al interior del país y en otros países; frente al desbordamiento ciudadano en apoyo al proyecto 4T y lo que esto les representa, ahora sí,  están fuera de sus casillas; la desconfiguración  pública de sus representantes y de los que les acompañan como malquerientes de este gobierno y del presidente López Obrador; nos hablan de una fase terminal en cuanto a ideas, propuestas, argumentos o razones con las que nos pudieran decir por qué si tienen razón en querer volver al pasado.

En esta crónica del detritus que han construido en los últimos años han llegado al nivel más bajo y más odioso; ni siquiera comparable con aquél vivido por los porfiristas al triunfo de la Revolución.

La masiva participación en defensa de un proyecto y de un líder como López Obrador, no es nueva, no es fruto en respuesta a la morrocotuda pasarela rosa organizada días antes como quieren hacer parecer, y, no es fruto de un acarreo de más de un millón doscientos mil personas como dice la torpe narrativa que intenta negar la realidad; es en realidad la expresión de la necesidad política de “muchos” de expresarse, más allá de con votos, ante al agravio opositor que lleva 4 años atacando al gobierno que en democracia –esta sí- venció arrolladoramente en las urnas. Y es también la continuación de la muestra de antagonismo político que surgió frente a los golpes anti democráticos intentados para evitar que éste llegara a la presidencia por la vía del desafuero y la guerra sucia en su contra, y es también la respuesta obligada a las ofensas y humillaciones que hemos vivido los iletrados, chairos, nacos, borregos, sucios, acarreados, hambreados y pata rajadas –según dice la concepción más fina de la naturaleza del movimiento 4T- por parte de la oposición.

No entender es no entender, Perogrullo dice, no aceptar que los dirigentes de sus partidos fracasaron, no aceptar que la idea de un retorno al pasado ya no tiene cabida, no aceptar que la ciudadanía ya se expresó hace 4 años y que refrenda elección tras elección su preferencia y decisión de por quien ser gobernada; ese no entender y ese no aceptar es lo que hace que el exabrupto y estupidización argumental sean su arma a utilizar a un año y medio de unas próximas elecciones. Si alguien cree que ese ¡mayoritario muchos!, si es que cabe la expresión; va a votar por quienes una y otra vez les insultan, por el insulso wanabismo conservador que decidió odiar en vez de comprender la nueva realidad mexicana; pues está obviamente equivocado.

Porfirio hablando de Calígula y Hitler, Margarita tartamudeando sandeces, Anaya en fuga haciendo juicios de valor, Alito no sabe ni donde meterse, Fox en drogas, Calderón huyendo, Claudio tirando su dinero en alelados, los aliancistas perdidos al no tener identidad; es lo que hay, lo que tienen y con ello tienen que vivir.

Que una marcha les provoque esto es la muestra de la ceguera ante el buen manejo macroeconómico del país, ante la obra pública, ante la protección social de los más necesitados, ante lo realizado y lo mucho por hacer. Y a esos ciegos que no quieren ver porque se quedaron sin privilegios solo queda decirles, ánimo, el país es mucho más grande que las miserias mentales que aprendieron y que no se quieren sacudir.

Siguen reformas a leyes, elecciones de nuevos consejeros, elecciones en Estado de México y Coahuila, elección presidencial en 2024; la vida sigue, es muy posible que se sigan topando con pared y que sigan metiendo sólo autogoles, porque oye, eso de querer medirse en las calles con la chucha cuerera que es el “pueblo”, es quererle enseñar a nadar a un ganso.

*Imagen de pintura de Pavel Kuczynski.

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¿Convencer?

Democracia es el nombre que se le da al pueblo siempre que se le necesita.

Robert Pellevé, marqués de Flers. 

Se dicen demócratas al tiempo que se niegan a reconocer y practicar los valores propios de ésta. Desconocen, aún hoy, el triunfo mayoritario que fue decidido hace cuatro años en «democracia». Por 4 años han gritado que quieren que se vaya el presidente pero cuando tuvieron la oportunidad -a través de la revocación de mandato- se negaron a participar democráticamente. Son golpistas por naturaleza y tienen el descaro de decir que «defienden la democracia»

Viene una próxima lección, una clase «en vivo» de lo que es la democracia. La marcha rosa opositora de hace unos días, al carecer de sentido argumental y de propuesta política, y, fingiendo que se trataba de la defensa de la democracia y no de la suma del odio del conservadurismo y del nouvelle aspiracionismo ignorante (como aquel al que se refiere Galeano), tendrá una magistral respuesta el próximo domingo 27 en donde se dará valor numérico a una de las primeras acepciones del término: el gobierno de las mayorías.

Cuando Felipe Calderón se convirtió en presidente después de aquél atroz fraude electoral en 2006, fue aplaudido cuando declaró que ganó «haiga sido como haiga sido» con (15,000,284 votos) un 0.56% de votos más que los 14,756,350 que se le reconocieron a López Obrador. La acostumbrada feligresía del conservadurismo y la rapacidad presupuestal en voz de sus portavoces festinó que el número de la votación le daba el triunfo, se jactaron en sesudos análisis que en «democracia», un voto hacía la diferencia.

Esos mismos portavoces y corifeos, a partir de que López Obrador se llevó el triunfo en el 2018 con 30,110,327 de votos, -lo que representa el mayor número porcentual de cualquier otra elección previa y ganada en todos los rangos medibles, por edad, por sexos, por educación, por localidad etc.- cambiaron su forma de pensar para poder llamarle «dictador».

Cuando en las votaciones en las cámaras, las propuestas del presidente, de la 4T, de la izquierda se alzan con un triunfo, de inmediato son consideradas (por la oposición) como imposiciones dictatoriales del indio patarajada de Macuspana. Cuando estos mismos opositores logran un triunfo oponiéndose a las propuestas de López Obrador, son triunfos en democracia.

Es decir, que con el vulgar acomodo del lenguaje, el conservadurismo que busca el regreso al pasado se justifica en su perversidad y, lo que sí me parece grave, dado que controla los medios de comunicación que se han conformado con repetir el dictado discurso de las élites a cambio de recursos, han adoctrinado a parte de la población, la más pobre intelectualmente en términos políticos y, afortunadamente, minoritaria, en repetir como loros sus exabruptos. La marcha reciente es prueba fehaciente de lo aquí dicho.

Si con la rosada caminata del domingo anterior, la oposición dejó claro que no tiene propuesta de gobierno, que no tiene un liderazgo y que su única motivación es el odio al presidente, gobierno y chairos que le acompañamos; y, que su «triunfo» radica en el número de personas que salieron a acompañarlos; como consecuencia directa tendrán la respuesta que les signifique que hasta en eso son perdedores. El próximo domingo saldrá a caminar junto al presidente, ahora sí, en la madre de todas las marchas, el número que multiplique por muchas veces cualquiera que haya sido el que realmente lo hizo en la reciente, incluso el de los sueños guajiros de cualquier descerebrado que osó medirse en esos términos con el arraigo popular de este gobierno.

Si quieren jugar con el número en democracia, tendrán en unos días el número correcto. Una vez más serán sobajados por no haberse atenido a las reglas que ellos mismos pusieron.

Hasta hace poco tiempo yo pensaba que el trabajo en la 4T era convencer a algunos ciudadanos opositores de los logros alcanzados en este gobierno; del manejo macroeconómico, del manejo de la pandemia, de la importancia de las obras de infraestructura, de las políticas sociales y laborales, del programa Sembrando Vida, y sobre todo de la importancia del reparto de becas y subsidios a los más marginados para que hubiera una base mínima que les pusiera en la vía de desarrollo. Sin embargo, es tal la cooptación mediática del discurso de odio que les han fomentado, que es como intentar hablar con la pared; la cerrazón mental a que les han obligado en una idea de aspiracionismo inentendible, de blanquitud forzada como sinónimo de privilegio, de primermundismo y de aceptación de un discurso (éste sí polarizante) en donde a la mayoría de los ciudadanos (rangos del 70%) se nos trata como brutos, corrientes y que no deberíamos tener derecho a votar. Pero, como lamentablemente para estas minorías, sí lo tenemos, entonces la democracia deja de gustarles para convertir sus acciones en un golpismo blando.

Mientras parte de la ciudadanía no entienda el sentido profundo de la democracia y crea que es sólo trabajo de las élites -poderosas pero minoritarias- decidir el rumbo del país; habrá que darles el trato justo que su número en las urnas les den, ni más ni menos.

La democracia no es como el sexo en donde no importa estar arriba o abajo, ambos se la pasan bien; en democracia o se busca un piso parejo que sirva a todos o alguien se la pasa mal. Llama mucho la atención que el típico «wanabi» whitexicanizado no entienda esto.

  • La imagen usada al inicio es de EKO.

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El curioso caso de los 4 gatos

Él puede parecer y actuar como un idiota. Pero no se deje engañar. Es realmente un idiota.

Groucho Marx

Si los escuchas hablar oirás que su diagnóstico es que este gobierno llegó a su fin, que lo que sigue es el desastre y que muy pronto volverán al poder; aunque los números tienen otra versión.

Mientras los oyes defender y librar la “batalla cultural” contra López Obrador al mismo tiempo que defienden modelos golpistas, al tiempo que agitan su bandera ucraniana en una guerra que prefieren no entender y, mientras siguen creyendo que basta con convocar al viejo anticomunismo en vez de pensar la gravedad de la pobreza, la desigualdad y la corrupción que promovieron en sus gobiernos; sólo queda avisarles que -esa batalla contra molinos de viento que dicen ver- la perdieron en el momento en que perdieron la vergüenza.

No es extraño que sus propuestas busquen retroceder el reloj de la historia, su miedo ante la persistencia de la pérdida de privilegios mal habidos que no construye un horizonte común de mejoras para la mayoría; y esto, que parece tan simple, sí lo percibe la gran mayoría de ciudadanos: los que llaman iletrados, ignorantes, flojos, nacos, esos a los que hay que sentar a veces en el último recoveco del restaurante para que no afeen la vista. Y es por eso que van en sentido contrario a la historia, es por eso que pierden y seguirán perdiendo.

Así como el maullido de los gatos puede expresar entusiasmo, excitación, compromiso o angustia, si pudiéramos hacer un análisis acústico del lamento opositor de los últimos cuatro años, sabríamos que expresan resentimiento, odio, discordancia con la realidad y miedo. Sobre todo miedo, mucho miedo.

No importa de quien estemos hablando: si del opositor dirigente partidista, del “aviador” sin puesto que se enteró que para cobrar hay que trabajar, del burócrata sin mordida, del empresario obligado a pagar impuestos, del aspiracionista acostumbrado a aparentar lo que no es, del patrón furibundo por tener que pagar prestaciones sociales, del ex funcionario al que se le acabaron los “cuates” en los gobiernos, de los factureros, huachicoleros, becarios, periodistas del chayote, etc. De cualquiera de estos opositores que abundan en medios  y redes de comunicación y los otros sólo agazapados en su frustración, lo que les caracteriza y les unifica es el miedo.

Por no leer a Savater por ejemplo no se enteraron de la norma que bien les aplica en el contexto de una transformación como la que estamos viviendo: “¿Cuál es la única obligación que tenemos en esta vida? No ser imbéciles (…)” (Fernando Savater, «Ética para Amador»)

Pero no, había que actuar sin pensar dos veces, decidieron que había que decir no porque no; resolvieron que era más sencillo quedarse en el pasado y cobijarse en sus certezas, sus controles y sus seguridades bien conocidas, antes que atreverse a agradecer a la existencia misma por estar presentes y vivos en un momento histórico inaugural mexicano. Se olvidaron de ser felices, para solo estar seguros en sus miedos, se asustaron porque era más fácil embotarse y pasmarse que razonar la nueva realidad. He aquí la tragedia del opositor de hoy: duerme para huir del miedo, y además… no lo sabe.

¿Qué circunstancia material activó o cuál fue el origen del miedo vigente en las venas opositoras? La cancelación de un aeropuerto, ese proyecto -sumergible obra cuyos datos técnicos, ecológicos y financieros hacían inviable- fue lo que activó el sentimiento que los trae a la circunstancia en que hoy se encuentran. Vieron lo que no era, creyeron lo que no era, prefirieron no entender las razones y quedarse en el pánico.

Constantine Slodobchikoff, es un especialista en comportamiento animal, a la pregunta de por qué los gatos tienen miedo a los pepinos, explica: «Los gatos están genéticamente programados por instinto para evitar las serpiente. Como los pepinos se parecen a las serpientes, los gatos les tienen miedo”  ¿Qué les pareció a los opositores que fue la cancelación de esa obra que su instinto les activo el miedo en que aún hoy viven, qué pepino vieron?

El mundo está cambiando, México también, las evoluciones no son para pusilánimes ni cobardes y mucho menos para aquellos que no entienden que en el mundo actual en el que los grandes poderes y las grandes élites mundiales van por todo, la unión de todos sería la fuerza que podría acompañar el destino mexicano. Es un gran momento como para preferir seguir agazapados, criticando, mintiendo y desmotivando a quienes guían en este momento el país. Lo que sí ha hecho la oposición y es su letra escarlata es que no han acompañado a este gobierno en nada, absolutamente nada; como si no fuera su país escondidos en su miedo prefieren apostar a su fracaso. Los demás tenemos que avanzar, seguir escribiendo la cotidiana historia sabiendo quienes son los unos y quienes los otros.

Como dice la canción:

Nos ven reír, nos ven luchar
Nos ven amar, nos ven jugar
Nos ven detrás de su armadura militar

Nos tienen miedo porque no tenemos miedo.

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El privilegio de ofenderse

Entre los de arriba/ hablar de comida es considerado bajo. Esta es la razón: ellos/ ya han comido.

Brecht.

Un día son embravecida jauría poseedora de los más amplios insultos al presidente y sus seguidores; al siguiente, vulnerable pandilla ofendida por la innegable realidad de las evidencias que se les presentan. Son los que tiran la piedra y esconden la mano; son los del gatillo fácil para la ofensa y la piel muy fina ante la crítica; son los ciegos privilegiados que se ofenden al quitarles la venda.

Alejandro Moreno “Alito”, presidente del PRI; ha tenido la peor gestión electoral de un dirigente en la historia de ese partido; los expresidentes que ocuparon su puesto y los gobernadores y ex gobernadores le piden que renuncie; la gobernadora de Campeche –en donde él fue gobernador- exhibe grabaciones en las que éste Alito hace alarde de corrupción, de delitos electorales, de los mecanismos con los que se enriqueció a su paso por el gobierno y de la forma en que extorsionó a empresarios; su respuesta, decirse ofendido y salir en una patética gira por diversos países para acusar al gobierno y al presidente López Obrador de la dictadura (sic) en que vivimos. Sus cínicos compañeros de partido y acompañadores del PAN y PRD aun tragando los sapos que les ha servido; le apoyan en su sentimiento como ofendiditos por la debacle en la que se encuentran todos ellos.

Carlos Alazraki, un enriquecido publicista al servicio del PRI, dice que para operar en contra de Morena se debe hacer uso de la mentira como propaganda; dice que los diputados morenistas parecen una bola de muertos de hambre de Zimbawe y que son morenarcos; comparó a López Obrador con Hitler, Mussolini y Stalin; llama inepta y enferma del cerebro a Claudia Sheinbaum y dice de ella: “la vomito, la macro aborrezco, creo que es una pinche inepta de quinta”. Por estas y muchas otras cosas que ha dicho este señor, el presidente López Obrador en una conferencia mañanera se refiere a él como alguien de mentalidad hitleriana. Adivinen la respuesta del goebbeliano publicista: decirse ofendido. “Nunca un presidente me había ofendido” dice acompañado de panistas y priistas y una carta de apoyo por parte de la Comunidad judía en México. Ah, porque olvidé decir que el propagandista Sr. Alazraki es judío, por lo tanto asume que tiene derecho a jugar de ofendidito cuando le dicen sus verdades.

Gabriel Quadri, el diputado coyoacanense que llegó al puesto de la mano de panistas, priistas y perredistas dice que si desaparece Guerrero, Chiapas y Oaxaca el país puede salir adelante; este panista está inscrito -por orden de la Corte- en el padrón de agresores políticos por sus ataques transfóbicos y su discurso de odio; de la diputada morenista Vanessa del Castillo, dice: “qué sarta de pendejadas dijo esta pendeja”. Y así podríamos seguir hablando de las expresiones clasistas, racistas y de odio -del pseudo ecologista conocido como “títere” de Elba Esther Gordillo- respecto a la 4T, al presidente López Obrador, a los morenistas y a cualquiera que no piense como él; pero ¿qué creen?, él es el ofendido. Los dichos que le acusan de clasista, racista y odiador le ofenden.

No importa que se les demuestre que saquearon al país, no importa que muchos ex funcionarios, ex gobernadores y políticos de PRI, PAN y prd estén siendo investigados; si les hablas de ello, se ofenden.

No importa que los hechos les demuestren que sin subir impuestos, sin pedir préstamos y en medio de una gran crisis mundial causada por la pandemia y la guerra, a poco más de la mitad de este sexenio se construyó ya un aeropuerto internacional, una refinería, miles de obras de infraestructura y las políticas sociales apoyan a decenas de millones de ciudadanos. No importa, están ofendidos porque el presidente les dijo fifís a los fifís y estos se pusieron el saco que les ofende.

No importa si las bases macroeconómicas son sanas, si se mantiene la estabilidad de la economía -con una muy alta inflación pero baja en comparación con el mundo-; si las agencias calificadoras suben la perspectiva y la calificación crediticia del país en medio del trance mundial; nada importa. La simple presencia de este gobierno ofende a quienes le desprecian, no hay argumentación ni realidad que valga para que lo vean con otra mirada.

Este gobierno, este movimiento transformador y revolucionario les ofende, son ofendiditos por su existencia, no por sus actos o por su gestión, el rechazo es más básico y más interno; parte de un enfrentamiento de posiciones éticas en las que un pasado en el que todos vivimos -objetivamente- de manera obligada se contrapone con un presente que intenta resolver la tragedia nacional contraviniendo las formas acostumbradas de los privilegiados. No sería razón de ofensa pero así lo quieren ver, no les importan las razones para el optimismo, les importa más su ego herido; creyeron que este gobierno fracasaría y han hecho todo lo que está a su alcance para que así fuera pero, se toparon con pared. Les ofende.

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No lloremos por los traidores

No les tengo miedo a los de afuera que nos quieren comprar sino a los de adentro que nos quieren vender

Illia

¿De qué hablamos cuando les decimos traidores a los diputados que votaron en contra de la Reforma Energética? ¿Del delito que contempla el artículo 123 del código penal? No, no somos jueces.  ¿De la deslealtad que le han mostrado al país por preferir el beneficio de gobiernos y empresas extranjeras? Sí.

¿También ustedes diputados?

El 14 de marzo del año 44 antes de nuestra era, Calpurnia, tercera esposa de Julio César soñó que a éste lo apuñalarían al día siguiente. A pesar de ello, el político romano fue convencido por Bruto, su amigo de confianza de acudir al Senado ese día, una vez ahí, un grupo de senadores, incluido Bruto, lo asesinaron. La leyenda dice que sus últimas palabras fueron: ¿También tú, Bruto?

Si la palabra traición les remite a un delito del que se les acusa, despreocúpense, muy posiblemente aquí nadie irá a la cárcel por ello. La ley es muy clara, en el ejercicio de su periodo como diputados sus opiniones son inviolables y jamás podrán ser reconvenidos por ellas. Si un criminal como Felipe Calderón anda libre, pueden estar ustedes tranquilos. Entonces, ¿a qué tanto ruido?, ¿Qué es lo que les lastíma de esta palabra que la ciudadanía les ha endilgado?

Si los diputados opositores  (PRI, PAN, MC y PRD) mejor conocidos como el McPRIAN (el prd ya no se cuenta porque va de salida) decidieron de manera conjunta oponerse a los cambios constitucionales que implicaba la Reforma Eléctrica que propuso el Presidente López Obrador, es su decisión pero no es solo su problema. Los ciudadanos mexicanos tienen derecho a reclamar ese hecho, para éstos representa un acto a cargo de unos vende patrias y para los otros la forma de demostrar su odio a este gobierno, a la 4T y a cualquier cosa que represente un beneficio para el país. Los ciudadanos mexicanos tenemos derecho a llamarles traidores, a exhibirlos y a recordárselos en eventos políticos a que sus aspiraciones les puedan llevar. Si el INE dice que el partido y funcionarios no pueden usar esa expresión pues veamos cómo van a callar las millones de voces que así les describen.

La decisión antagonista nos ilumina, aunque nos perturbe e incomode. Nos ilumina porque ha marcado de manera radical y absoluta que hay únicamente dos modelos de gobierno para este país; los 4 partidos arriba mencionados, representados por 223 diputados pudieron con su minoría frenar los votos de una mayoría de 275 que estuvieron a favor de esa reforma. Nos perturba e incomoda porque retrasa la posibilidad de un mayor control del Estado sobre sus recursos energéticos y porque, en consecuencia, atenta contra de la soberanía del país.

Un país que tiene enormes carencias, que en los anteriores seis sexenios se ha visto dramáticamente empobrecido, que ha sido saqueado por los gobiernos previos, que vive plagado de violencia, que tiene a gobiernos extranjeros y a las élites económicas internacionales al acecho de sus recursos naturales; puede y debe llamarle como se le pegue la gana a quienes considera que traicionaron los principios que dijeron defender al país. ¿Chovinismo o patrioterismo? No, es la simpleza del reconocimiento a la tierra que nos vio nacer, a sus recursos, a su cultura y a su futuro.

Una oposición que es parte de un país con graves problemas  y que decide favorecer a empresas y gobiernos extranjeros tiene el corazón consumido por su inquina. Solo por poner un ejemplo, México, siendo una de las 20 economías más grandes del mundo, padece una lastimosa desigualdad que tiene a por lo menos el 50% de su población en la pobreza al mismo tiempo que tiene al 10% de su población como dueña del 79% de la riqueza*

Pero no les digan traidores, se niegan a sí mismos, estos diputados que no quieren que se les llame traidores venden a sus hijos si así pueden demostrar su odio a López Obrador.

López Obrador es un personaje que representa una de esas encrucijadas en que la historia de México puede cambiar. Para bien, o para mal (dirán estos traidores), nos tocó vivir en esa inflexión que representa este tabasqueño que nos marcará un antes y un después; porque, antes de López Obrador el país era uno y después de él, sin duda alguna, México será distinto. Y sí, no es verdad de Perogrullo, México será radicalmente distinto.

Y a pesar de todo, a pesar de la demostración de vileza por parte de esos 223 diputados, soy optimista porque el enojo ciudadano es la catarsis que nos prepara para las elecciones en seis estados el próximo junio; ahí verán que decirles traidores fue lo menos, porque con el voto de los que despreciaron se irán minimizando para que en 2024 encuentren el verdadero tamaño de lo que representan. Van a perder de manera estrepitosa, perdieron la decencia, les queda perder las elecciones, su minoría y lo que representan ahí no les alcanza.

*Informe sobre la desigualdad mundial 2022/ Chancel, Piketty, Saez, Zucman

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Rudeza necesaria

Mi pecho no es bodega.

Como si todo fuera nuevo, como si el ayer no existiera, como si el hoy hubiera brotado súbitamente, como si no hubiera historia y hoy despuntamos nuestro primer día, así, en la desigualdad y violencia en que nos encontramos. Como si no hubiera causas y fuéramos causa primera.

Si todo hubiera iniciado ayer, si la vida actual de los mexicanos no tuviera una explicación histórica, entonces sí, los balbuceos y críticas a las acciones de gobierno actuales tendrían sustento; cualquier acción sería un azar, casi que un volado que podría tener cualquier resultado. La oposición podría gritar a los cuatro vientos que hay una mala suerte en su destino que les contradice su idea de país.

Sin embargo, sí hay historia, sí hay un por qué. Sí pasó lo que pasó porque unos lo hicieron, otros los apoyaron, muchos lo callaron y muchos otros de manera conveniente lo dejaron pasar.  Los franceses en el siglo XVIII tenían la expresión: “Dejen hacer y dejen pasar, el mundo va solo” para referirse al libre mercado y a que el papel decisor del estado fuera el mínimo.  Tres siglos después el neoliberalismo “a la mexicana” lo continúa adoptando para patrocinar teorías que sacan al estado como mediador y le dejan al mercado el rumbo del país. Cuando se dice mercado, se dice élites económicas que como telaraña tejen redes en todos los ámbitos posibles.

Sólo por hablar de los hechos de los últimos seis sexenios, porque es lógico pensar que ni siquiera ahí empezó la tragedia mexicana, para tener un marco reciente con personajes que aún viven y con una historia que para muchos ciudadanos representa el contexto de su vida. Y a esa historia hay que responderle y plantarle cara: el presidente lo hace y la oposición se enoja. “…pero sus estridentes ladridos solo son señal de que cabalgamos” Goethe.

Se quejan de que el presidente responda con firmeza y que no deje títere con cabeza. López Obrador no es un presidente que se ande por las ramas; en el siglo XVI los boticarios en España le ponían saborizante dulce a las píldoras medicinales -de suyo amargas- para este proceso doraban esas píldoras con el fin de que el recubrimiento dulce se pegara y así suavizar y evitar tragos amargos; este presidente no le dora la píldora a nadie, mucho menos a quienes le clavan cuchillos por la espalda al proyecto que con gran esfuerzo lleva a cabo la mayoría de la población.

Las respuestas del presidente son contundentes porque un proceso de cambio y transformación como en el que estamos lo amerita; lo que parece ser un incesante enfrentamiento con el periodismo enriquecido a costa de vender la verdad del gobernante en turno, con aquellos que perdieron privilegios y con los que se mantienen en el espasmo que les da la ignorancia de la historia y la realidad social; es parte de la labor que le ha tocado realizar.

Acostumbrados a la hipócrita diplomacia de los políticos tradicionales del PRI y del PAN que se azuzaban entre sí apenas para parecer oposición, parte de la sociedad se dice sorprendida por lo que gustan de llamar: …es que el presidente polariza, es que nos ataca, es que, es que…

Un cantante (argumentando en contra del tren maya) dice que el presidente no conoce México, López Obrador, que como ya dijimos no se queda callado (porque no puede ni debe) le recuerda que conoce cada municipio de este país, uy, qué polarizante. Un periodista inventa una historia de corrupción en la familia del presidente, se le demuestra que no hay tal y se le invita a que él a su vez explique su riqueza (inexplicable para cualquier periodista que viva de ingresos legales), uy, otra vez la polarización.

Si esa actividad presidencial; de desmentir las mentiras que siembran periodistas y medios opositores, de explicar los actos y razones de gobierno, de desenmascarar a muchos que defienden prerrogativas perdidas y que ante su enojo se arrogan actitudes clasistas y discriminatorias que, mientras tenían el poder y el control del presupuesto disimulaban en un buenondismo de democracia, pluralidad y civilidad, pero que hoy les supuran incontrolablemente exhibiéndolos en su cruda y vana realidad; se convirtió en parte del trabajo a realizar, que así sea.

El odio a los logros de la 4T en apenas 3 años, a las obras de infraestructura y a la política social implementada, ha puesto sobre la mesa un ríspido y continuo ataque hacia el presidente y su gobierno; éste debe contestarles, lo hace y lo seguirá haciendo porque es preciso combatir la narrativa entreguista de los bienes públicos y el relato de ficción de que los presupuestos  están mejor en las manos de la triste oposición con que contamos.

El país vive una circunstancia que se creó a lo largo de décadas, ésta es agraviante para muchos mexicanos y es la condición que la 4T intenta cambiar acompañada de la mayoría de los ciudadanos; ellos no se quejan de la dura respuesta presidencial porque no va dirigida a ellos, sabemos para quienes sí.

Decía Eduardo Galeano: “No hay historia muda. Por mucho que la quemen, por mucho que la rompan, por mucho que la mientan, la memoria humana se niega a callarse la boca. El tiempo que fue sigue latiendo”

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Vicente, Felipe y Enrique, cabilderos del saqueo

Como si todo aquello que ha sucedido no pudiera haber sucedido de alguna otra manera.

Su desamor por México les volvió una cosa marchita: uno balbuceando incoherencias estupidizado por las drogas, el otro arrinconado en el rencor y el alcohol, el tercero sepultando su desprestigio en un exilio de oropel.

No es con España y los españoles. No es con un todo, ¡cómo habría de serlo!, cómo creer que la construcción familiar, social y cultural de ambas naciones requiera de una pausa. Lo que sucede es que malos mexicanos, poderosos en su momento, trajeron a empresas de ese país para que, en complicidad con el poder político (el suyo), tomaran sectores estratégicos para desvalijar las arcas presupuestales en beneficio de ambos: los que les abrieron la puerta y los que vieron la oportunidad de adueñarse –a precio de saldo-  de una porción de algunas de las industrias fundamentales para el desarrollo del país. Y, a esa situación sí hay que ponerle una pausa para que no se repita la traición que representa la colusión entre sinvergüenzas.

“México es un país extraordinariamente fácil de dominar porque basta con controlar un sólo hombre: el presidente, decía el secretario de Estado de EEUU, Robert Lansing en 1924.

OHL, Iberdrola, Repsol, y muchas otras empresas españolas, Halliburton, y Enron estadounidenses, entraron al país no bajo la legitimidad de un “libre mercado” y de acuerdos económicos entre países, sino vinculadas a políticos, a tratos de favor y a prácticas lesivas que afectan la economía del país.

Con la llegada a la presidencia de Fox, pero sobre todo de su sucesor Calderón, se abrieron de par en par las puertas del mercado mexicano a estas empresas de Estados Unidos pero sobre todo de España, hasta permitirles el control de sectores estratégicos y sensibles de la economía mexicana, gracias en buena parte a la connivencia del poder político de los gobiernos panistas y priistas de turno que les concedieron tratos de privilegio que, ni siquiera recibían los empresarios mexicanos por más lazos corruptores que establecieran.

La empresa Avangrid (el socio mayoritario es Iberdrola) contrató como consejero a Felipe Calderón cuando acabó su sexenio y antes ya lo había hecho Iberdrola con su ex secretaria de energía Georgina Kessel;  Carlos Ruiz Sacristán, exsecretario de Comunicaciones y Transportes en IEnova y Sempra Energy, Luis Téllez, exsecretario de Energía y Comunicaciones y Transportes, también en Sempra Energy. Esto es una realidad que nos explica el por qué debe ponerse pausa a estas empresas, no es un acto de imaginación, es un acto de realidad, la ex secretaria de energía, el expresidente y otros ex secretarios se fueron a trabajar a las empresas a quienes beneficiaron. Se dice que Enron patrocinó la campaña de Fox aunque no se ha podido comprobar, sin embargo este ex presidente y su familia resolvieron ampliamente sus problemas económicos durante su periodo.

Detengámonos en el caso de Felipe y su compañía patrocinadora Iberdrola. ¿Es o no es una vergüenza? Sí lo es, contratar a la que fuera secretaria de Estado de energía mexicano o al expresidente Calderón es insultar a los mexicanos porque obtienen de primera mano información confidencial del estado mexicano. Sí, estas empresas necesitan una pausa.

OHL y Peña Nieto, en ese inconfeso apareamiento defraudaron las arcas por más de 90 mil millones de pesos. Peña Nieto vive en España en su exilio dorado.

El país pierde cientos de millones de pesos cada año en subsidios a que está obligada en contratos leoninos a estas empresas.

El tema con España no se trata de la polémica que empezó en marzo de 2019 cuando el presidente López Obrador envió una carta al rey Felipe VI para que se disculpara por los abusos cometidos por los españoles durante la conquista de México. Eso es harina de otro costal, ese es un tema histórico como los que provocaron que Japón, Alemania, Francia, Reino Unido y Países Bajos se disculparan por hechos de violencia históricos con otros países; el presidente mexicano solicitó lo correspondiente y el gobierno español se negó a hacerlo. Ya lo harán, pero no es el tema actual. Lo que sí corresponde es entender que la 4T y particularmente el presidente López Obrador tienen una sensibilidad soberana que no es fácil de entender ni para las empresas que se sienten en tierra de conquista ni para los críticos nacionales del gobierno actual.

La diplomacia española haría bien en dejar su papel de lobista empresarial, recordemos que incluso el rey Juan Carlos vive exiliado en Emiratos Árabes después de haberse comprobado un «regalo» de cientos de millones de dólares que recibió.  No pueden ni deben seguir promoviendo a empresas que corrompen a gobiernos, aunque sean estos gobiernos los que les abran las puertas. México ya no es el mismo, eso se acabó, por ello la pausa a esas empresas. Si el gobierno español quiere darle una interpretación distinta a las palabras de López Obrador, es su problema, si piensan que asociar el nombre España a la corrupción que generan algunas de sus empresas les es conveniente, también es su problema.

Estas empresas a las que se les pone pausa, con su actuar nos trajeron lo peor de España, a las formas del típico chulo madrileño (allá le llaman así) que es la aspiración máxima de nuestras élites mestizas sobajadas, el chulo o chulapo que bajo su visión de vida, desprecia al mexicano colonizado, mientras que éste le sirve de tapete en su afán de parecérsele. Hay que recordar aquella imagen del Sr. Oteyza, representante en México de la empresa OHL zarandeando y encarando públicamente al ex presidente Peña Nieto. Eso es lo que trajeron y eso es lo que algunos aceptan y aceptaron.

Por su parte, en México, hay personas que por muchas evidencias y pruebas que se les presenten, no tienen la capacidad de comprender, y otras que, cegadas por el ego, el odio y el resentimiento al gobierno actual y, como en este caso, por un malinchismo que les dice que lo extranjero es mejor sin importar que no lo sea; tomarán partido por el país europeo en medio de ¡oles!, debido a un aspiracionismo gachupín trasnochado digno de tratamiento psicológico.

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¿Centro?, no gracias

“Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido”.

Antonio Gramsci

El desprestigio para los políticos de derecha que les acarrea el ser llamados de derecha, necesita un “control de daños” que pasa por falsear el idioma y preparar una ficción que oponga a la “izquierda” vs. “centrismo, medias tintas, tibieza” o cualquier otro término que suene bonito –en vez de derecha- para intentar quedar bien con todos. Es decir: ¿Centro?, no gracias

A cada ciudadano, la historia y las circunstancias nos han formado opiniones que se convierten en esenciales y que establecen nuestra manera de resolver, vivir y atender nuestros asuntos. Esas opiniones sumadas a nuestro contexto de vida se convierten en certezas con las que tomamos decisiones día a día en la relación que mantenemos con la sociedad.

A la hora de las definiciones políticas expresamos esas convicciones (quienes votamos) en las elecciones que corresponden a nuestras demarcaciones, estados y país; lo hacemos votando por partidos políticos o coaliciones entre ellos. En un ambiente de libertad y democracia participativa, los electores nos decidimos por aquél partido que representa o se acerca, a nuestras creencias, opiniones y expectativas.

Cada partido político se forma alrededor de diferentes valoraciones sobre cada tema social; en sus documentos con los que se registran plantean su visión sobre cada uno de ellos y el papel que consideran debe tener el gobierno que surgiera en caso de que se vieran favorecidos por las votaciones. (A veces esto es solo teoría porque son cartas de buenos deseos para atraer al mayor número de electores diciéndoles lo que quieren escuchar)

En el espectro político moderno, izquierda o derecha per se podría considerarse ya etiqueta obsoleta porque con la falsificación del vocabulario se puede fácilmente interpretar a modo y conveniencia su significado, cuando incluimos en la discusión: soberanía nacional vs. dependencia, cambio vs. conservadurismo y religiosidad, socialismo vs. fascismo, liberalismo vs. libertarismo, etc. se complica según las combinaciones que los individuos sugieran para sí mismos. Algunos dirán, se puede ser liberal para algunas cosas y conservador para otras (como si esta fuera la discusión)

Sin embargo para no perdernos en terminología podemos simplificar, como diversos autores lo hacen, a qué se asocia derecha e izquierda: La derecha siempre es el sector de partido asociado con los intereses de las clases altas o dominantes, la izquierda el sector de las clases bajas económicamente o en lo social. La derecha conservadora defendió prerrogativas, privilegios y poderes enterrados: la izquierda los atacó. La derecha ha sido más favorable a la posición aristocrática, y a la jerarquía de nacimiento o de riqueza; la izquierda ha luchado para la igualación de ventaja o de oportunidad, y por las demandas de los menos favorecidos.*

En México, actualmente, los partidos se ubican así:

A la derecha PAN, PRI y ahora PRD, recordemos su alianza en las recientes elecciones. A la izquierda MORENA y PT. Por ahí, perdidos sin estructura ideológica pero que aportan votos y se unen a conveniencia a un sector u otro: PVEM y PES.

Y diciéndose como de centro: Movimiento Ciudadano; es decir, aquí hay un partido que en la coyuntura política se presenta como el moderado, el que no está en los extremos etc.  ¿Será? (más adelante digo lo que veo al respecto, les adelanto que no)

Hace pocos días el senador Ricardo Monreal, frente a una entrevista al periódico Reforma (a simple lectura, entrevista a modo) plantea que la 4T deba correrse de la izquierda hacia el centro;  antes no lo había planteado y es una absoluta contradicción porque atenta contra la base fundacional del partido del que se ha privilegiado, recordemos que es el coordinador de los senadores de MORENA y ha ocupado muchas otras posiciones siempre favorecido por su pertenencia al movimiento de ¡izquierda! que representa la 4T, MORENA, López Obrador, el chairismo, el sectarismo, e incluso el radicalismo –como ahora nos quiere presentar a quienes no comulgamos con su propuesta de asumirse tibios para quedar bien con todos-.

El partido MORENA alrededor del cual se construyó la 4T, desde sus documentos fundamentales y visión se planteó de izquierda, dicen: MORENA es una organización política amplia, plural, incluyente y de izquierda, con principios, programas y estatutos.

¿Por qué correrse al centro? ¿Pero qué necesidad de pretender quedar bien con todos?

Por conveniencia del que lo plantea, porque la lectura de esta propuesta se encuadra en la mecánica de presentar como polarización la dinámica política actual del país. Suena “lindo” decir yo estoy en medio, no soy ni de un lado ni del otro, soy amiguito de todos y yo puedo ser el gran mediador.

Aun cayendo en la simplificación de por qué izquierda sí y centro no, planteo dos elementos: Uno: ¿Por qué el modelo de izquierda de la 4T sí?: Porque significa y representa que, hace 3 años, el grupo más grande de votantes en la historia del país, eligió un modelo que se comprometía a actuar con patriotismo cuidando la soberanía nacional, que acababa con esa forma de gobernar que implica el saqueo de los recursos públicos, que cortaría el modelo del estado corruptor, que respetaría las libertades, la separación de poderes, y, que trabajaría sobre los temas de justicia social para abatir la desigualdad. Nunca se planteó como algo que resolvería los añejos problemas de la noche a la mañana, sino que sería a través de un movimiento transformador. Justo lo opuesto a lo que la derecha (PAN, PRI y PRD) se dedicó a hacer, especialmente en los 36 años previos de neoliberalismo.

Dos: Para comentar sobre el segundo planteamiento, insisto en mi pregunta: ¿Por qué correrse al centro? ¿Pero qué necesidad de pretender quedar bien con todos? Porque asumirse de centro abre la posibilidad de ser incorporado como el candidato opositor para el año 2024 ante la patente situación de que no lo será por la 4T.

El senador Monreal se acerca como que no quiere la cosa (porque según él, somos idiotas y no nos damos cuenta) a una ruptura con la 4T y Morena para pasarse a lo que quiere llamar centro, muy posiblemente Movimiento Ciudadano.

Y Movimiento Ciudadano, más allá de decir quiénes y cómo lo crearon, es aquél que presenta candidatos patitos que con mercadotecnia e ignorancia de sus votantes ganan elecciones: no porque sean de centro, sino porque son de derecha, rotunda, absoluta, indudable; pero se dicen de centro y a esa confusión del lenguaje juegan. Su estrella y ejemplo que explica por sí solo este planteamiento de que el centrismo que se pretende es un engaño: el gobernador de Nuevo León: Samuel García, el más frívolo, conservador, vano, veleidoso, insustancial de cuantos gobernadores hay. Eso no es de centro, es de derecha.

Entonces, a quienes preguntan, ¿por qué no de centro?, respondo: porque en la circunstancia actual mexicana, decirse de centro es ser de derecha; urge la definición personal, de derecha o de izquierda pero no de un centro inexistente.

*Robert M. MacIver (The Web of Government) 1947.

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Lecciones de la historia

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera.

Neruda

Otra de las novedades que nos ha dejado la 4T es la de la recordación de hechos históricos que en su momento fueron fundamentales y que con el paso del tiempo ayudan a entender el mundo actual.

Comprender la historia es entender por qué hoy son así la política, la economía y las tradiciones, por ello el presidente López Obrador en cada oportunidad que tiene explica pasajes históricos como referencia o sustento de alguna situación actual. Esa manera de ilustrar la conducción política presente marca un contexto que expone una línea causal entre hechos del pasado y el contexto que vivimos.

Como contrapuesto, tergiversar los hechos, las epopeyas, las tragedias y acomodarlas al gusto del “historiador o intelectual” pagado para interpretarla de cierta forma ahonda la confusión y mantiene la ignorancia de quienes escuchan y creen.  A veces no importa que tan obvia sea la farsa presentada, hay público dispuesto a creer cualquier cosa que le digan según quien lo haga.

En el mismo momento histórico en que desde el poder ejecutivo se rescata del olvido la figura del militar revolucionario Felipe Ángeles nombrando así al nuevo aeropuerto, el lamentable diputado Quadri electo por los conservadores coyoacanenses, equipara al presidente López Obrador con el cruel y depravado emperador romano Calígula. Mientras que en la primera situación se recuerda a un humanista y fiel seguidor del presidente Madero de quien en su momento, Elena Garro, Ignacio Solares y Nelly Campobello escribieron obras completas en su memoria; en la segunda: la vulgaridad, chabacanería, mala fe y estricto analfabetismo del vergonzoso legislador panista intenta equiparar personajes incomparables.

Sin conocer la historia no entendemos ni presente ni futuro; esa búsqueda de un  re-aprendizaje de hechos del pasado para explicar el hoy, es otro de los éxitos de la 4T, uno que puede pasar desapercibido porque no es tangible, es más del ámbito de un espíritu crítico cercano a los ideales de la Ilustración.

El tiempo pone a cada quién en su lugar; aseverar, como lo hace el poeta Sicilia, que el presidente López Obrador es como Hitler, es ningunear la historia olvidando la barbarie del nazismo y la tragedia judía, sin embargo se lo permite su odio opositor; hacer como igual al movimiento estudiantil de 1968 que derivó en la masacre de Tlatelolco con los hechos actuales en el CIDE para permitirse Sergio Aguayo igualar a López Obrador con Díaz Ordaz es justificar la masacre de Tlatelolco durante un gobierno priista; decir que el decreto presidencial para garantizar que las obras de infraestructura que se están haciendo puedan concluirse en tiempo y forma -que por cierto ya fue avalado en lo principal por la Suprema Corte- equivale a un golpe de estado, da pie a que Denisse Dresser se autorice a asimilarlo con el golpismo militar en Latinoamérica en el siglo pasado.

Conocer la historia no es garantía de entender el presente pero, lo que sí es un hecho, es que  no hay forma de entender el presente sin tener y considerar la perspectiva del pasado.

¿Por qué es un hito de este gobierno el que se hable de historia nacional y se conmemoren pasajes a veces olvidados? Porque ante la soberbia intelectual de los opinólogos e intelectuales que tienen espacio en los medios de comunicación, que usan la historia para inflar el encono a través de mentiras y traslapes que caen en la esquizofrenia y se permiten presentar cualquier comparación aunque no tenga sustento alguno; insistir en estos temas, de alguna manera endereza el barco de ideas y narrativa que le permite a la ciudadanía armar su propio criterio.

¿Si secuestraron el presupuesto, por qué no la historia?  La 4T libera el espacio para las ideas y la razón que fue cooptado -sí, también este- por un neoliberalismo que pretendió convencer que es normal la desigualdad, que es normal la corrupción, que así es y ha sido siempre.  Hasta que se toparon con un cambio de régimen que les dice no: la situación es así porque ustedes lo provocaron, el país tiene una deuda enorme porque ustedes aprobaron el fobaproa; CFE y PEMEX están en terapia intensiva porque permitieron su saqueo. La historia, solo la historia, lo explica, por eso hay que recordarla permanentemente. ¿Ya se entiende por qué dicen que el gobierno vive en el pasado? Porque el pasado explica el presente y en el pasado (aunque sea reciente) agraviaron y sentaron las bases del desastre, y no les gusta que se los recuerden.

En la historia de México hay enormes ejemplos de solidaridad, de defensa de soberanía, de actos de justicia, de inteligencia y sensibilidad máximas; las figuras de Juárez, Madero, Zaragoza, Sor Juana, Leona Vicario, Elvia Carrillo Puerto, Vicente Guerrero, Octavio Paz y miles y miles más deben representar las amplias posibilidades que tiene el país y no equiparaciones absurdas con fines meramente políticos.

Con esta columna cierro mis artículos de opinión en este año, nos escribimos en enero, felices fiestas y gracias por su atención, comentarios y críticas.

JC
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4T, AMLO, Desmemoria, Esperanza, Futuro, México, Oposición, Política

Voy derecho y no me quito…

…si me pegan me desquito.

Cuando las encuestas te dicen que las decisiones tomadas son aprobadas por la mayoría de ciudadanos, cuando tus detractores no aciertan a establecer una narrativa que explique el porqué de cambiar de rumbo, cuando en cada elección se refrenda el impulso y crecimiento de las fuerzas que te llevaron al poder, y cuando las variables macroeconómicas dan razón a las políticas públicas de tu gobierno ¿es hora de cambiar? No.

Schopenhauer nos puede dar una buena pauta para entender el carácter tenaz -terquedad podrán decir algunos- que se suma a la ética y valores del presidente López Obrador. El conocido como filósofo del pesimismo, explica que “la voluntad es la sustancia de todo cuanto existe”, y nos plantea que «adquirir carácter» no significa otra cosa que alcanzar un íntegro autoconocimiento mediante nuestro trato con el mundo durante una vida entera, es decir por la experiencia cotidiana y permanente. Y por otra parte, y para redondear la idea de la formación de la personalidad del presidente López Obrador, la conjunción de carácter con “autodominio” en función de la felicidad personal (propio de la búsqueda de cada persona) le ha desarrollado el mismo tipo de destreza requerida para obrar justamente. *

Una figura como la de López Obrador que reúne ambas características: carácter y sentido de justicia (además de felicidad por lo que hace) tiene, por necesidad argumentativa, que ser consecuente con su historia, va sobre la misma línea y parece que su discurso se repite una y otra vez, y así es, no cambia, mantiene el mismo discurso fundamental una y otra vez.

Esta es la razón del porqué del apoyo popular al gobierno actual, las encuestas, incluyendo las de los medios que le odian, indican que conforme pasa el tiempo cada vez más ciudadanos se sienten satisfechos y sobre todo representados (algo inédito en la ciudadanía mexicana respecto a sus presidentes) por López Obrador. Y es meramente porque se percibe su firmeza ideológica y que su sentido de valores no cambia a pesar de tener la posición más preciada en la política mexicana. El presidente no tiene necesidad alguna de cambiar, a algunos les parecerá terquedad, a otros lógica conclusión.

El presidente supo entender dos cosas: por una parte los intereses comunes que pueden reconstruir el tejido social mayoritario y por otra la gran amenaza que representa la desigualdad extrema, y a resolver eso es que ha dedicado su tiempo, los esfuerzos públicos y el presupuesto. Y esta dedicación del presupuesto a los fines planteados a lo largo de los últimos 18 años por lo menos pero de manera puntual como promesa de campaña del 2018, es la razón del enojo y golpismo blando de las élites y partidos contrarios. No hay otro factor más importante, que no sea el interés en el manejo del presupuesto, que aglutine el odio opositor alrededor del proyecto de la 4T.

Hay una anécdota del expresidente de Costa Rica Ricardo Jiménez Oreamuno que cuenta que éste recibió una carta de un campesino donde le reclamaba porque el tren le había matado una vaca y exigía que el Estado se la pagara. Don Ricardo respondió: “Dígame una cosa, estimado amigo: ¿Fue que la vaca se atravesó en la línea, o fue que el tren se metió al potrero?”.

Sirva el cuento para insistir en que el presidente López Obrador va en la vía de su tren de ideas, políticas y programas que considera son las que requiere el país, de ahí no lo moverán. Meterse en el camino de la 4T es inútil, el modelo de transformación es un hecho y en poco tiempo más será irreversible.

Los partidos opositores con prácticas del pasado, los medios de comunicación tradicionales acostumbrados a vivir del “chayote”, los abajo firmantes, los tele intelectuales, las cúpulas empresariales que representan tan solo a quienes buscan evadir el pago de impuestos, las clases aspiracionistas (que no aspiracionales), los acostumbrados al saqueo de los recursos públicos, las fuerzas de la delincuencia organizada, los clasistas y racistas y en general todos aquellos que añoran una vuelta al pasado están en el camino del tren, les arrolla porque estorban su paso.

La 4T se conformó con un movimiento de muchos, de ciudadanos de diferentes partidos y de diversas clases sociales; está representada por una mayoría (más allá de las y los esquiroles que dicen que son pero que en realidad no son) que refrenda su compromiso lopezobradorista ante cada elección y ante cada consulta; esta es la tragedia para la oposición que no haya dónde encontrar una fórmula electoral que revierta la situación actual. Hoy, hay una mayoría de ciudadanos corrientes que fue, ya sea por acción o por omisión, casi tan responsable del estado en que se encuentra el país como definitivamente lo son los dirigentes de los gobiernos anteriores y las élites; pero esta ciudadanía actuante en la 4T finalmente dijo ¡basta!, y esto no lo está viendo la oposición. La práctica actual (porque cambia cada semana) de los antagonistas es simular adoptar causas de la izquierda: afirman luchar contra la corrupción los que saquearon al país, se pretenden ecologistas los que enajenaron el territorio y las aguas a las compañías mineras, se vuelven defensores del feminismo los patriarcas misóginos y machos,  protectores de la UNAM los que la llamaban nido de porros, revoltosos y huevones. ¿Les sirve de algo? No, son los mismos haciendo lo mismo, pero disfrazado.

Mientras el camino sea meterse con el tren del cambio nada bueno habrá para los usufructuarios del pasado, sería deseable que construyeran una propuesta y una narrativa de por qué y para qué quieren volver. Qué difícil la tienen cuando se enfrentan a un López Obrador sin poder mantener una sana discrepancia y con la única arma del insulto y la mentira frente a un «concepto bien armado, lógico y moralmente estructurado». Mientras no resuelvan el abismo ideológico entre el proyecto 4T y el embuste que representan irán reduciendo sus posibilidades de regresar al poder; me parece que en esta generación afortunadamente ya no sucederá.

Convendría, y mucho, que los caciques y dueños de las élites mexicanas leyeran a Maquiavelo para entender las necesidades del país y darse cuenta en qué fallaron mientras gobernaron: “Las victorias nunca están aseguradas sin cierto grado de respeto”, y dice en un fragmento que la mayoría de los estudiosos suele pasar por alto; “sobre todo, respeto a la justicia”.

*Cf. Schopenhauer, A., El mundo como voluntad y representación, v. I, Aramayo, R. (trad.), Madrid: FCE, 2005.

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«La rebelión facha»

“Los enanos tienen una especie de sexto sentido que les permite reconocerse a primera vista”

Monterroso

¿Y ahora contra qué y quién peleamos?, deben decir. Hasta ahora, en estos tres años, en todo lo que han hecho han perdido: en elecciones, en mayorías, en gubernaturas, en intentar menoscabar la popularidad y apoyo al presidente por parte de la mayoría de ciudadanos; en detener los proyectos del aeropuerto, tren maya, refinería, pensiones y becas; en frenar buena parte de las investigaciones por corrupción en contra de sus iguales; y –por encima de todas las cosas– perdieron la narrativa de tener alguna propuesta que signifique un camino de cambio, una “otra” manera de dirigir el rumbo del país.

Sería desvalorar el trabajo del gobierno y la 4T decir que ha sido un camino fácil, por supuesto que no lo ha sido, principalmente por los intentos de socavar y descarrilar las bases fundamentales del gobierno por parte de la oposición, pero es tan grande el desastre que hicieron los gobiernos anteriores, tan grande la herida social acumulada en la mayoría de la población que, de alguna manera, el buen resultado es obvio; con que hubiera un presidente que quisiera a su país y que actuara con honradez marcando la pauta a seguir por el resto del gobierno, que se preocupara por enderezar el torcido camino que llevó a la desigualdad y que defendiera los intereses nacionales; el cambio provocaría un México distinto, más digno, menos lastimoso y en reencuentro con una historia de grandeza civilizatoria que se trató de menospreciar desde la intelectualidad neoliberal.

Ante tal panorama, a tres años de gobierno y faltando poco más de 1 año de que los partidos presenten sus candidaturas para el 2024; la oposición se enfrenta a sí misma de dos maneras: unos contra otros y, sí, (aunque usted no lo crea) contra sí mismos.

La decisión por la candidatura para el 2024, aunque desde ahora parezca una deriva al fracaso, entre PAN y PRI (creo que el PRD, una vez que ha perdido su registro en más de 15 estados, no cuenta ya para este fin), se empieza a vislumbrar como una pelea por las sobras. El partido que no obtenga la candidatura será el siguiente prd. No es de extrañar que ambos partidos suelten nombres de ciudadanos para sondear la opinión pública; con muy mal tino hay que decir, porque mencionar como candidateables a la gobernadora de Chihuahua acusada de recibir sobornos, Maru Campos; al de Guanajuato, Diego Sinhue (el estado con mayor violencia del país); al desconocido de Yucatán, Francisco Vila y al perseguido de Tamaulipas, Javier García Cabeza de Vaca, además del fugado Ricardo Anaya y el saliente de Querétaro, Francisco Domínguez, y a, lo que ya parece un chiste de mal gusto, Margarita Zavala; y por parte del PRI a “Alito” y sus historias de corrupción, a del Mazo y su contubernio peñista y al junior de de la Madrid, aquél hijo desleal que acordó en decir que su padre estaba enfermo mental cuando regañaron al expresidente de la Madrid por decir que Salinas se había robado la mitad de la partida secreta; tan solo exhibe que no hay nada nuevo para el país y que su propuesta es tan solo una vuelta al pasado. Y ante ello lo que les queda es pelear, se empiezan a deslindar unos de otros, empiezan a dejar de votar en bloque (ya lo veremos en la reforma eléctrica); empiezan a alejarse de Claudio X su titiritero mayor para mostrar cierta independencia y no dejarle, además de su proveeduría de billetes,  también el puesto de ser su gran elector.

Y Como en la novela de Stevenson “Jekyll y el señor Hyde”, en que un trastorno psiquiátrico provocado por un élixir hace que una misma persona tenga dos o más identidades o personalidades con características opuestas entre sí; la tropa de la oposición hace desfiguros narrativos un día tras otro. El presidente les suelta un tema, y como si fuera un juguete distractor de perros y gatos, estos salen a su caza, a decir la mejor ocurrencia, la máxima trivialidad, sin pensar por un momento si contradice lo que dijeron un minuto antes, un año antes o toda su vida.

El juego al que los ha puesto a jugar el presidente López Obrador es uno en que les obliga a exhibir sus contradicciones; ya sea el de los presuntos “de izquierda” que se vieron apoyando a los candidatos panistas y priistas en sus alcaldías y estados; el de aquellos que por años se dedicaron a menospreciar a la UNAM y que veían con sorna el que en los anuncios de empleos y empresas se dijera: “egresados de la UNAM abstenerse” y hoy en cambio, ante la crítica que hace el presidente a algo que no está funcionando en la Universidad, se dicen pumas de corazón. A quienes decían: ¡que el presidente se vaya!, ¡no lo queremos!, ¡que renuncie!, ¡hay que sacarlo del poder!, se les dio la herramienta legal para hacerlo: la Revocación de Mandato, pero como ante los buenos números de popularidad presidencial saben que su resultado será un fracaso más, entonces reculan, ya no hablan de ello y pelean en esa argumentación, los de FREENA que dicen querer la revocación les dicen a los de Claudio X y secuaces (los mismos a los mismos): ¡traidores, traidores!

Y mientras tanto en el congreso, los machos mandones de pri y pan que jugaron a decirse feministas orquestan a un grupo de diputadas, que como peladitas de mercado exhiben la miseria de su ideología conservadora y ruin en un claro intento de presentar a las mujeres como no aptas para gobernar (ya presienten que tal vez una mujer  será la próxima gran figura del país); peleando en este caso contra la seriedad, la dignidad y los valores que vinieron a trastocar las formas (las suyas) anteriores de hacer política.

En resumen, están peleando, se están peleando, entre ellos, con ellos y con todo; para la oposición, ellas y ellos, su derrota moral es el acabose, aunque esto apenas está empezando. El acabose del empezose, como diría el clásico.

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¿Rápido o bien hecho?

Resolver el rezago de justicia que dejaron no es enchílame otra gorda.

Saber si la justicia, a través de la Fiscalía General de la República, avanza de manera eficaz es un tema de preocupación que está en los medios, redes y conversaciones políticas de quienes apoyamos la transformación que pretende la 4T y el Presidente López Obrador.

Veamos: En el 2009 le dices a una firma de inversión en un paraíso fiscal en las Islas Vírgenes que heredaste una gran fortuna de tu abuelo y abres una sociedad a la que canalizas millones de dólares, tu familia se exhibe en revistas y medios sociales en medio de lujos, aviones privados, yates y bebiendo botellas de vino de miles de dólares cada una. Respecto a la sociedad que formaste le pides a un despacho de abogados extranjero que  sean los custodios de las acciones al portador para que no aparezca tu nombre y con ella compras decenas de bienes raíces en México y el extranjero. Al mismo tiempo triangulas monumentales cantidades de dinero que depositas en efectivo en casas de cambio y bancos mexicanos para que sean enviados  a bancos en ese y otros paraísos fiscales. Una persona (prestanombres tuyo) deposita casi 4 millones de dólares que no tiene cómo justificar y recibe un préstamo por millones de pesos del sindicato de PEMEX, aunque no trabaja, ni tú, ahí. En poco tiempo tienes 8 empresas en México y siete en el extranjero que se dedican a toda clase de actividades, entre otras construcción de fraccionamientos y venta de productos y servicios al gobierno. Tú y tu entorno gastan miles de millones de pesos en un periodo de veinte años. Y, ¿dónde quedó la bolita cuando nunca heredaste nada pues tu abuelo fue un humilde obrero y tú nunca has trabajado? ¿Será que eres el hijo del dirigente sindical favorito de priistas y panistas? Sí.

En ese momento la sociedad y la clase política del PRI y del PAN vieron y participaron de todo, sin embargo hoy: ¿Cuánto tiempo se pueden tardar las autoridades actuales en desenmarañar esta historia en donde todo se hizo de manera oculta, usando el nombre de terceros, moviendo dinero por todo el mundo para no dejar rastro y finalmente ocultándolo en paraísos fiscales? Una eternidad.

Y sí, parece que todo es muy lento y que hay incertidumbre sobre uno de los principales compromisos de la 4T: el combate a la corrupción.

Y no es que no se haya hecho nada, están Lozoya y el caso Odebrecht cuyo hilo avanza hacia Ricardo Anaya, Luis Videgaray y Enrique Peña Nieto; el caso de Juan Collado, -abogado del peñismo por excelencia- acusado por defraudación fiscal; la colaboración con Estados Unidos para el caso García Luna y su jefe Felipe Calderón; Rosario Robles y la estafa maestra; el gobernador panista de Tamaulipas Cabeza de Vaca; empresarios, artistas, comunicadores, exfuncionarios del PRI y del PAN; y sin embargo parece tan poco cuando sabemos el tamaño del saqueo que vivió el país.

Lo que la ciudadanía espera es una demostración contundente de justicia  sobre los grandes mandones de cuello blanco, los corruptores y criminales coludidos con el narcotráfico de los últimos sexenios, los organizadores del saqueo de las empresas públicas, es decir: los expresidentes priistas y panistas desde Salinas hasta Peña Nieto. No es fácil porque son rateros y corruptos pero no tontos, se blindaron y escondieron pruebas, escondieron sus recursos mal habidos en paraísos fiscales, torcieron las leyes para que no les alcanzara, así que el trabajo del fiscal Gertz Manero y de la Unidad de Inteligencia Financiera a cargo de Santiago Nieto es titánico, sobre humano. Sabiendo que la vigencia de la ley les ha jugado a su favor, tan solo será posible perseguir, si acaso a Vicente Fox pero con mayor seguridad a Felipe Calderón y definitivamente a Enrique Peña Nieto. Y en eso se está trabajando.

Es deseable que muy pronto se den los golpes necesarios que animen a la sociedad que espera una señal que provoque catarsis en la herida social que causaron los sinvergüenzas del pasado.

Cuando Gertz Manero tomó la estafeta de la Fiscalía, heredó de la PGR un rezago de expedientes que llevaría más de 13 años concluir, doscientos cinco mil averiguaciones previas en trámite, veintidós mil órdenes de aprehensión sin cumplir. Y se encontró con un poder judicial, incluyendo a una gran mayoría de abogados, que se construyó al servicio del poder ejecutivo, sin independencia y autonomía pero que se dedicó a seguir las órdenes del Presidente en turno.

El presidente López Obrador ha dicho que tiene confianza en la independencia y eficacia del fiscal Gertz Manero, así que hay que darle el espacio para que se haga un buen trabajo, no rápido -ya nos quedó claro- pero esperemos que sí muy bien hecho para que no tengan escapatoria legal estos delincuentes y traidores al país.

Mientras tanto hay que seguir la máxima del periodista Julian Assange, fundador de WikiLeaks: “Una de las mejores maneras de lograr la justicia es exponer la injusticia”

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No vieron, no oyeron, pero hoy sí hablan

La sociedad se compone de dos grandes clases: los que tienen más cenas que apetito, y los que tienen más apetito que cenas.

Nicolás Chamfort, académico y moralista francés.

Ante los políticos neoliberales ciegos, incapaces, sordos, sosos, ladrones, corruptos e indolentes que gobernaron los 6 sexenios anteriores; los que hoy se dicen opositores vieron, oyeron y callaron.

Cuando los dueños del poder durante el periodo neoliberal, a través de sus actos de gobierno, despreciaron a la sociedad  y con su desapego a la justicia social y distributiva hicieron que la desigualdad económica y social aumentara provocando que más mexicanos cayeran en la pobreza; los que hoy se dicen opositores vieron, oyeron y callaron.

Cuando las empresas públicas fueron saqueadas al mismo tiempo que cada funcionario público se enriquecía al punto de hacer normal que trabajar en gobierno fuera sinónimo de hacerse rico: los que hoy se dicen opositores vieron, oyeron y callaron.

¿Qué clase de hipócritas queremos que sean los políticos? Porque lo serán todo aquello que les permitamos en la medida en que los partidos perdedores y minimizados PAN, PRI y prd (o lo que sea en que se convierta) los seguirán proponiendo como sus candidatos. La sociedad actuante y comprometida con el proyecto de la 4T y López Obrador, tiene que, debe exhibirlos a cada paso que den, a cada frase que escupan y a cada mentira con la que pretendan regresar al mundo de prerrogativas mal habidas a que se acostumbraron.

En los seis sexenios de neoliberalismo, de donde estos opositores abrevan su estereotipo de “cultura”, México terminó teniendo más pobres, menos clase media y con unos cuantos ricos más ricos que no son ni el 1% de la población pero que tienen bienes y riquezas acumuladas por más del 31%. Sí, el 1% de la población tiene el 31% de la riqueza mientras que los pobres pasaron a representar el 44% de la población y los de pobreza extrema el 8.5%. Solo en estos dos últimos rubros, más de 66 millones de personas pagan las consecuencias de las políticas económicas y sociales que fracasaron y que son las mismas a las que quieren regresar estos que hoy se dicen opositores pero que vieron, oyeron y callaron mientras eran cómplices y compartían el saqueo público.  En los 36 años de neoliberalismo, estos torpes, corruptos y desleales al país llevaron la pobreza a más del 50%. ¡Y quieren volver al poder!

Cuando una mayoría de la población votante, ingenua pero de buena fe, creyó que en al año 2000 llegaría el cambio que acabaría con el despeñadero al que se dirigía México, se encontró con que dio su voto a un Vicente Fox que lejos de gobernar se dedicó a enriquecer a sus familiares, de acrecentar su derruido rancho y de gerenciar el país según le dictaban las élites económicas de las que nunca se sustrajo.  Al acabar ese gobierno se dio paso por vía de fraude al calderonato que, a los enormes problemas de desigualdad adicionó: corrupción y violencia en colusión con el narcotráfico. Mientras que Calderón, García Luna, Palomino y los grupos de delincuencia organizada le daban la puntilla a la seguridad mientras se enriquecían; los que hoy se dicen opositores vieron, oyeron y callaron.

Y fueron tan malos esos 12 años de panismo que con una gran campaña de mercadotecnia y enormes recursos económicos trajeron de regreso de la mano de Peña Nieto a lo peor del PRI que, sabiendo o presintiendo, que tal vez sería su última oportunidad de gobierno se dedicó al pillaje sin medida, a la venta de los pocos recursos públicos que quedaban, a la repartición entre sus mismos (aquí ya hay que considerar pri-pan-prd como uno mismo) de manera escandalosa del presupuesto sexenal. Y los que hoy se dicen opositores vieron, oyeron y callaron.

…antes del big bang no había nada.

Y cuando en 2018 llega al gobierno López Obrador de la mano de una abrumadora mayoría y un apoyo social como nunca antes había habido en México y después de 30 años de estar advirtiendo el rumbo equivocado que lleva el país, los opositores dejan de callar. Para ellos es el principio de la historia.

Aquellos que vieron, oyeron y callaron que para el año 2018 el país ya ocupaba el 2do lugar del mundo en la disparidad en distribución de riqueza, el lugar número 138 en seguridad y el penúltimo en impunidad cercana al 100%; el lugar 64 en infraestructura, que PEMEX y CFE habían sido desmantelados; con carencia de hospitales, camas y medicinas; con una evasión fiscal del orden del 30%; ocupando el lugar 54 en educación y el 65 en tecnología; con empleos sin seguridad y prestaciones sociales; con una abultadísima deuda externa que tan solo de intereses obliga a pagar más de 700 mil millones de pesos anuales; son los opositores que hoy no callan, son los vociferantes que dicen: regresemos al pasado, devuélvanos nuestros privilegios, déjenos robar.

Hay un politólogo inglés, David Runciman, que escribe: “hipocresía y mentira no son exactamente lo mismo. La mentira tiene que ver con un estado de cosas: se afirma algo que no se verifica en la realidad de los hechos. La hipocresía, subespecie de la mentira, tiene que ver con el carácter: se presume de creencias que no se profesan o se alardea de virtudes que no se practican”  Aplicando su teoría debemos decir que en el caso de los gobernantes mexicanos del periodo neoliberal no serán exactamente lo mismo -unos son mentirosos, otros solo hipócritas- pero para el daño que le hicieron al país la distinción de términos es lo de menos.

¿Y la sociedad que hoy calla ante la trascendencia del cambio que se hace en el país y, por comodidad y pereza intelectual, se pliega al ruido de los opositores? Ramón y Cajal, el científico, médico y premio nobel español decía: “En la máquina social hay que ser motor, no rueda, personalidad, no persona”.

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El dictador

«Es difícil liberar a los necios de las cadenas que veneran.»

Voltaire

Decir que el Presidente López Obrador es un dictador es una de esas afirmaciones sustentadas en la ignorancia y esquizofrenia de quienes creen que con frases estridentes pueden despreciar la legitimidad de sus actos de gobierno.

A un gobierno que, le guste o no a la oposición, cumple con las promesas electorales (como ninguno otro en las últimas décadas) y con el plan de gobierno a que se comprometió desde el primer día de su mandato al que llegó por la vía democrática, no tiene cabida política, jurídica, o coloquial siquiera que se le pueda conferir cualquier actuación de tipo dictatorial.

Lo que los dictadores sí hacen es cometer crímenes, torturar, reprimir, eliminar la democracia, limitar las libertades de prensa, reunión y asociación; precisamente todo lo que es más cercano a las características y formas de gobernar de la derecha. No hace mucho, hace un par de sexenios, tuvimos a alguien en el poder con características dictatoriales: Traidor, sanguinario, megalómano, usurpador y corrupto, pero como a los 6 años entregó la estafeta no le llamamos dictador. Si algunos voceros de la oposición del PAN y PRD principalmente y en menor escala del PRI y MC vociferan de la supuesta dictadura a que nos conduce este gobierno es  tan solo por la reiteración del discurso de mentiras que mantienen aunque los hechos vayan en sentido contrario. El propósito de los antagonistas a la 4T al expresarse así es continuar en el círculo perverso del que no salen y que consiste en intentar que la máxima goebbeliana que dice: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad” se cumpla.

Lo que hoy se vive en México no es una dictadura sino una gran transformación histórica que, por cierto, ya es estudiada en universidades y think tanks de todo el mundo. Una evolución del modelo neoliberal de saqueo y corrupción a uno que de manera pacífica busca mayor igualdad, justicia y oportunidades para todos y que pone por encima de intereses propios a la soberanía y el bienestar nacional. Hay una clara diferencia entre un dictador y el hiperliderazgo de López Obrador y esto sí que es un raro fenómeno entre los políticos mexicanos que les diferencia del actual presidente.

Noam Chomsky, el conocido lingüista politólogo y filósofo explica en su libro ¿Quién domina al mundo? que: “La amnesia histórica es un fenómeno peligroso no solo porque socava la integridad moral e intelectual sino también porque sienta las bases para los delitos que aún están por venir”. A esta amnesia es a la que apela la oposición mexicana cuando, con el fin de confundir a sus huestes, usan palabras –en este caso dictador- con la finalidad de distorsionar la realidad. Hablarle así a sus oyentes para que a su vez lo repitan, mintiendo y falsificando el sentido del lenguaje no es más que decirles y tratarlos como aquello que dice la canción del compositor José José: “Pobre tonto, ingenuo charlatán”.

La lista de dictadores en el mundo es larga, en todas las épocas y en todos los continentes; la gravedad de sus actos de barbarie y de la consecuencia de sus actos de gobierno marcó profundamente la historia de sus países. Si López Obrador es un dictador ya quisiera el mundo tener dictadores así.

  • La dictadura impuesta por el rey belga Leopoldo II en Congo cobró la vida de la mitad de la población, 10 millones de personas que fueron usadas como mano de obra esclavizada.
  • Dos millones de camboyanos fueron exterminados durante la dictadura de Pol Pot.
  • Durante la dictadura de Porfirio Díaz, en las plantaciones tropicales los trabajadores vivían como esclavos; lo mismo sucedía en las plantaciones de henequén en Yucatán, con los madereros de Chiapas y los tabacaleros de Oaxaca.
  • Idi Amín el dictador africano de Uganda ordenaba torturas y asesinatos a sus opositores diariamente y guardaba los cráneos de sus enemigos en su palacio. Sus víctimas se calculan en unas 300 mil.
  • Etcétera, etcétera y más etcétera.

Sin embargo, siempre hay un sin embargo, si por dictador se quiere entender la acepción de aquél que maneja los hilos de los políticos del país, pues ya es otra cosa. El presidente tiene la capacidad de tener a los partidos políticos y sus representantes, incluyendo voceros, corifeos y abajo firmantes, en alerta permanente de sus dichos y hechos. Maneja a la perfección los ritmos sociales y electorales y hace que incluso parezca que se divierte provocando las más diversas reacciones. Un día levanta el cadáver político del ex candidato y hoy fugado Ricardo Anaya con tan solo mencionarlo; al día siguiente zangolotea a la senadora Lily Tellez, antes a periodistas chayoteros, a Krause y Camín, al expresidente Calderón y al bufón de Fox. A cualquiera que, de vez en vez, sirva para recordarnos a todos la pequeñez de antagonistas que tiene enfrente y que destruyeron y saquearon al país. Podría llamarse la dictadura del sarcasmo, y es que de todos los políticos y ex funcionarios del pasado que intentan regresar al poder no se encuentra uno que represente seriedad y programa alternativo, así que lo que el presidente López Obrador hace es pitorrearse de ellos, sin decírselos y sin que parezca que lo hace. Este dictador no ejerce de dictador, es un demócrata que tiene en la lona a sus contrincantes y que por más aire que les echa no atinan a levantarse.

Charles Chaplin escribió el final de la película «El gran dictador«, la gran parodia de Hitler. La idea de esta película surgió después de haber visto aquel documental de 1935 de Leni Riefenstahl «El triunfo de la voluntad«, que no era otra cosa más que un panegírico del movimiento nazi ; todo un atrevimiento por parte de Chaplin en aquellos años de pleno auge del nazismo, cierra la película diciendo:

«Pero… yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres«

¿Ya nos vamos entendiendo?

¿Andrés Manuel dictador? Pamplinas.

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¿Qué hacemos con las derechas?

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Augusto Monterroso.

Más allá del nombre que se les ha dado a través del tiempo, los derechistas están y estarán en el contexto socio político de México y del mundo. Pueden llamarse conservadores, reaccionarios, tradicionalistas, monárquicos, ultras o cualquier otro adjetivo con el que históricamente se hayan presentado como fuerzas políticas; el hecho es que son un elemento con el que las sociedades deben convivir.

Siempre van a estar ahí.

En política los términos de “derecha” y de “izquierda” tienen un origen relativamente contemporáneo que se refiere al lugar físico que ocupaban los constituyentes en la Convención Nacional durante la revolución francesa. En las sillas a la derecha de la del presidente de la Asamblea se sentaban los defensores del poder monárquico y en las de la izquierda los revolucionarios. Esta distinción izquierda/derecha se expandió al resto de Europa y después al resto del mundo para acabar convirtiéndose en una designación de concepciones políticas y de ideologías en general. A la derecha siempre los monárquicos, católicos, ultras o contrarrevolucionarios, a la izquierda los revolucionarios y opositores al status quo.  Hay otros análisis mucho más amplios que explican el simbolismo de derecha/izquierda y que se remontan a la India y Grecia pero para fines políticos sirva este conocido origen derivado de la revolución en Francia en 1789.

¿Y quienes son los de derecha? Recordemos algunos de los hechos con los que podemos identificar a la “derecha” en Latinoamérica: Son quienes promovieron y apoyaron los golpes militares del siglo pasado particularmente en la década de los 70; son quienes asesinaron a Salvador Allende para imponer al general Pinochet en Chile; son quienes una vez en el poder alinearon las economías a las políticas de organismos internacionales que llevaron a los países a contraer deudas impagables; son quienes en aras del “libre mercado” fomentaron a través de sus políticas la desigualdad económico y social en América Latina.

En México, si nos vamos un poco más atrás en el tiempo, son aquellos que trajeron de Europa al emperador Maximiliano de Habsburgo para que gobernara el país; son también aquellos que apoyaron la represión y crímenes de Diaz Ordaz y de Echeverría; son quienes implantaron las políticas neoliberales con las que vendieron las empresas estatales en beneficio de privados nacionales y extranjeros, concesionaron las empresas de energía y estuvieron a punto de acabar con PEMEX; son quienes establecieron las políticas que tuvieron como consecuencia la desigualdad social; son los que apoyaron y encubrieron a Marcial Maciel y a las escuelas de legionarios y sus pederastas; son los homófobos y misóginos que han impuesto el rechazo social a quienes no son y piensan como ellos; son los intolerantes llenos de prejuicios que no tienen empatía por quienes tienen creencias y valores distintos a los suyos.

Son también los que más recientemente llevaron a la cámara de diputados a Margarita Zavala y en Coyoacán al Gabriel Quadri que dice: “Si México no tuviera que cargar con Guerrero, Oaxaca y Chiapas, sería un país de desarrollo medio y potencia emergente”; los que eligieron como gobernador de Nuevo León a Samuel García; los que votaron por rancios panistas y priistas para alcaldías y municipios en el país.

Son los que se han opuesto históricamente al avance de la participación política de las mujeres.  Son los que tienen como visión del mundo el clasismo, los que denostan al moreno por su color de piel y al indígena por su origen, son los que dicen que el pobre es pobre porque quiere. Son los panistas y freenistas de golpe en pecho al tiempo que joden al vecino; son los taimados e hipócritas que con escapulario en mano roban los recursos públicos y que se resisten a que el país cambie.

Pues a estos de derecha no hay que dejarlos crecer, hay que exhibirlos permanentemente en sus actuaciones ilegales, amorales e inescrupulosas, hay que delimitarlos porque cada vez que están en el poder saquean los recursos públicos en su beneficio y retroceden en las políticas sociales.

No son insignificantes porque tienen poder económico, tienen medios de comunicación y tienen instituciones educativas en donde promueven su ideología clasista. Por ello y pese a ello es un imperativo moral el que les acotemos y les pongamos alto a cada uno de sus planteamientos de políticas públicas y hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para que solo sean un referente de lo que no queremos como sociedad y país.

En México, estos grupos de derecha, sumados todos (partidos políticos, cúpulas empresariales, mafias delictivas, iglesias, faranduleros e intelectuales etc.) son minoría respecto al conjunto social de México, sin embargo no hay que descuidarse, son corruptores por naturaleza y se mueven como hiedra en todos los ámbitos.

Decía el escritor Robert Heinlein que: “Una generación que ignora la historia no tiene pasado ni futuro”. Por eso debe ocuparnos a todos que las nuevas generaciones vayan conociendo quienes son y quienes están detrás de los lobos con piel de cordero que se presentan como «buena ondita» y «progresistas» que se sienten de avanzada pero que no son más que los conservadores, reaccionarios y cavernarios que bien conocemos.

Benny Lévy, filósofo, quien fue el último secretario de Jean Paul Sartre, publicó en 1980 una entrevista que le hizo a este en la que conversan sobre política y sobre la derecha y la izquierda. En ella, Sartre reprocha a la izquierda que permite que la derecha gane y ocupe espacios de poder, lo dice así: “…esta izquierda que deja triunfar a una derecha miserable. Y canalla. Para mí, hablar de la derecha y de canallas es lo mismo

Este es el tipo de circunstancias que se repiten en la historia porque estos de derechas siempre estarán, lo importante es cómo los tratamos políticamente porque como ciudadanos están en todos lados, pueden ser los amigos, los compañeros o familiares, los artistas que vemos y leemos; de lo que aquí hablo es de su contención en las decisiones de poder político. En esto no podemos dejarlos pasar.

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