Ustedes, los abajo firmantes

Ustedes que en 30 años de neoliberalismo silenciaron sus voces, que se acomodaron a ser los perros falderos del ágora siempre y cuando se les asegurara sus éxitos profesionales, su próximo seminario, su siguiente participación en algún programa de discusión, su inclusión en alguna lista de acompañantes de suntuosos viajes presidenciales o la adquisición por miles y decenas de miles de sus revistas, libros y colaboraciones que publicaran.

Huevos tibios

Critico esta forma de establecer relaciones de sociedad en que se intenta mediatizar en las situaciones que no se puede hacerlo; se es racista o no se es, se es clasista o no se es, se es homofóbico o no se es, se está en contra de la corrupción o se apoya, se respetan los derechos humanos o no se respetan, se busca un mejor país o se regresa al pasado reciente que dejó decenas de millones de pobres y un puñado de políticos millonarios.  Esa es la dualidad a la que hay que responder y no es con tibieza como se hace.

La desvergüenza del lenguaje.

En estos meses hemos visto cómo se van alineando en las expresiones de los políticos, frases, mensajes, palabras que son tan solo falsedades, pero que intentan quedar en el imaginario y convertirlas así en realidad; no importa que ese conjunto de ideas falsas no les funcione para gobernar, eventualmente les podría servir para ganar elecciones convenciendo a ingenuos o desinformados electores.

La desmemoria

El feminismo no es de derecha, la violencia sí, esos grupos infiltrados en la marcha del día 8 para lastimar servidores públicos y destruir lo que estuviera a su alcance son el desenlace de estos esquizofrénicos que dicen ser lo que no son. Estos de derecha lo que hacen es apropiarse de un movimiento con legítimas demandas y lo trastocan en su vulgar letanía opositora.