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El dictador

“Es difícil liberar a los necios de las cadenas que veneran.”

Voltaire

Decir que el Presidente López Obrador es un dictador es una de esas afirmaciones sustentadas en la ignorancia y esquizofrenia de quienes creen que con frases estridentes pueden despreciar la legitimidad de sus actos de gobierno.

A un gobierno que, le guste o no a la oposición, cumple con las promesas electorales (como ninguno otro en las últimas décadas) y con el plan de gobierno a que se comprometió desde el primer día de su mandato al que llegó por la vía democrática, no tiene cabida política, jurídica, o coloquial siquiera que se le pueda conferir cualquier actuación de tipo dictatorial.

Lo que los dictadores sí hacen es cometer crímenes, torturar, reprimir, eliminar la democracia, limitar las libertades de prensa, reunión y asociación; precisamente todo lo que es más cercano a las características y formas de gobernar de la derecha. No hace mucho, hace un par de sexenios, tuvimos a alguien en el poder con características dictatoriales: Traidor, sanguinario, megalómano, usurpador y corrupto, pero como a los 6 años entregó la estafeta no le llamamos dictador. Si algunos voceros de la oposición del PAN y PRD principalmente y en menor escala del PRI y MC vociferan de la supuesta dictadura a que nos conduce este gobierno es  tan solo por la reiteración del discurso de mentiras que mantienen aunque los hechos vayan en sentido contrario. El propósito de los antagonistas a la 4T al expresarse así es continuar en el círculo perverso del que no salen y que consiste en intentar que la máxima goebbeliana que dice: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad” se cumpla.

Lo que hoy se vive en México no es una dictadura sino una gran transformación histórica que, por cierto, ya es estudiada en universidades y think tanks de todo el mundo. Una evolución del modelo neoliberal de saqueo y corrupción a uno que de manera pacífica busca mayor igualdad, justicia y oportunidades para todos y que pone por encima de intereses propios a la soberanía y el bienestar nacional. Hay una clara diferencia entre un dictador y el hiperliderazgo de López Obrador y esto sí que es un raro fenómeno entre los políticos mexicanos que les diferencia del actual presidente.

Noam Chomsky, el conocido lingüista politólogo y filósofo explica en su libro ¿Quién domina al mundo? que: “La amnesia histórica es un fenómeno peligroso no solo porque socava la integridad moral e intelectual sino también porque sienta las bases para los delitos que aún están por venir”. A esta amnesia es a la que apela la oposición mexicana cuando, con el fin de confundir a sus huestes, usan palabras –en este caso dictador- con la finalidad de distorsionar la realidad. Hablarle así a sus oyentes para que a su vez lo repitan, mintiendo y falsificando el sentido del lenguaje no es más que decirles y tratarlos como aquello que dice la canción del compositor José José: “Pobre tonto, ingenuo charlatán”.

La lista de dictadores en el mundo es larga, en todas las épocas y en todos los continentes; la gravedad de sus actos de barbarie y de la consecuencia de sus actos de gobierno marcó profundamente la historia de sus países. Si López Obrador es un dictador ya quisiera el mundo tener dictadores así.

  • La dictadura impuesta por el rey belga Leopoldo II en Congo cobró la vida de la mitad de la población, 10 millones de personas que fueron usadas como mano de obra esclavizada.
  • Dos millones de camboyanos fueron exterminados durante la dictadura de Pol Pot.
  • Durante la dictadura de Porfirio Díaz, en las plantaciones tropicales los trabajadores vivían como esclavos; lo mismo sucedía en las plantaciones de henequén en Yucatán, con los madereros de Chiapas y los tabacaleros de Oaxaca.
  • Idi Amín el dictador africano de Uganda ordenaba torturas y asesinatos a sus opositores diariamente y guardaba los cráneos de sus enemigos en su palacio. Sus víctimas se calculan en unas 300 mil.
  • Etcétera, etcétera y más etcétera.

Sin embargo, siempre hay un sin embargo, si por dictador se quiere entender la acepción de aquél que maneja los hilos de los políticos del país, pues ya es otra cosa. El presidente tiene la capacidad de tener a los partidos políticos y sus representantes, incluyendo voceros, corifeos y abajo firmantes, en alerta permanente de sus dichos y hechos. Maneja a la perfección los ritmos sociales y electorales y hace que incluso parezca que se divierte provocando las más diversas reacciones. Un día levanta el cadáver político del ex candidato y hoy fugado Ricardo Anaya con tan solo mencionarlo; al día siguiente zangolotea a la senadora Lily Tellez, antes a periodistas chayoteros, a Krause y Camín, al expresidente Calderón y al bufón de Fox. A cualquiera que, de vez en vez, sirva para recordarnos a todos la pequeñez de antagonistas que tiene enfrente y que destruyeron y saquearon al país. Podría llamarse la dictadura del sarcasmo, y es que de todos los políticos y ex funcionarios del pasado que intentan regresar al poder no se encuentra uno que represente seriedad y programa alternativo, así que lo que el presidente López Obrador hace es pitorrearse de ellos, sin decírselos y sin que parezca que lo hace. Este dictador no ejerce de dictador, es un demócrata que tiene en la lona a sus contrincantes y que por más aire que les echa no atinan a levantarse.

Charles Chaplin escribió el final de la película “El gran dictador“, la gran parodia de Hitler. La idea de esta película surgió después de haber visto aquel documental de 1935 de Leni Riefenstahl El triunfo de la voluntad“, que no era otra cosa más que un panegírico del movimiento nazi ; todo un atrevimiento por parte de Chaplin en aquellos años de pleno auge del nazismo, cierra la película diciendo:

Pero… yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres

¿Ya nos vamos entendiendo?

¿Andrés Manuel dictador? Pamplinas.

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Las élites…, son las élites

“Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”

Gandhi

Mientras los aspiracionistas crean que son parte de las élites seguirán asumiendo las verdades con las que les tutelan su opinión y seguirán siendo borregos dirigidos por los grupos de poder.

Se ha puesto de moda el que cualquier ex funcionario de gobierno, político o empresario a quien la autoridad investiga por presuntos actos de corrupción, delincuencia organizada, o enriquecimiento ilícito se autonombre ipso facto: perseguido político.

Como ya es natural, las élites políticas y conservadoras a través de los medios de comunicación y redes sociales opositoras al gobierno del presidente López Obrador, secundan –si no es que lo inician- ese auto impuesto apelativo con el que buscan resolver su aparente inocencia. Qué mejor que colgarse de una persecución política en vez de solucionar una acusación. Con que el indiciado se presente a juicio y pueda desestimar lo que se le imputa sería suficiente para salir victorioso y además ser héroe o heroína por haber librado una acusación desde el poder.

Y digo que se ha hecho costumbre porque ahora, casi tres años después de que inició este gobierno, llega el día en el que la lenta justicia logra tener armados los expedientes y pruebas con que sustentar sus denuncias. Y así es como cada semana van brotando nuevos nombres y se conoce de nuevos presuntos delincuentes. No es que no se intuyera o que no fuera conocido el enriquecimiento inexplicable de casi cualquier ex funcionario o empresario ligado al PRI, PAN y PRD, pero era necesario que se conformaran y se sustentaran con pruebas las carpetas de investigación. Es de esperar que seguirán cayendo cada uno de estos que han saqueado al país, poco a poco, paso a paso.

Ninguna agrupación, sea de científicos, de comunicadores, de empresarios, de deportistas, de artistas o de lo que sea es perseguida como tal. Se persigue a individuos presuntos delincuentes.

Está en boga mediática en estos días la acusación sobre 31 personas que fueron funcionarios en el CONACYT, la prensa y redes plantean el tema como que ¡este gobierno persigue a científicos!, como si el señalado fuera un grupo o sector por completo; la realidad es bastante más simple; por lo que hay de información pública son 31 personas, de las cuales 22 hacían labores administrativas y que se confabularon para saquear cientos de millones de pesos de la institución y trasladarlos a un asociación privada de la que se adueñaron. Obviamente tiene que ser la autoridad judicial quien resuelva la situación de esos 31 ciudadanos que, algunos de ellos, tienen como actividad dedicarse a la academia o a la ciencia.  Jugar con el lenguaje en esta situación y decir “científicos” a manera de manto protector o de santidad a priori nada tiene que ver con los hechos que se les acusa, y mucho menos tiene que ver su actividad científica (en caso de que alguno la tuviera). No por ser científicos son exentos de delinquir al igual que ser sacerdote no exenta de ser pederasta, no hay pureza ni inmunidad por la actividad a la que cada quién se dedique.

La cuestión alrededor de esa forma de generalizar mintiendo a través del lenguaje es que los medios y redes sociales -de usos y costumbres neoliberales- tratan de confundir en otro más de sus intentos de manipulación usando el engaño y la tergiversación.

¿Y quienes caen en el engaño? Todos aquellos dispuestos a encontrar un argumento que les dé apariencia de razón para oponerse al gobierno, a la 4T y por sobre todas las cosas al presidente López Obrador. Entre otros: los seguidores de los partidos opositores, los que perdieron privilegios inmerecidos, los que salieron de posiciones de gobierno de PRI, PAN y PRD, los que no encuentran formas de obtener contratos o concesiones por medio de actos de corrupción y -lo que es más lamentable- ciudadanos que pertenecen a una clase social apenas arriba de la pobreza pero que eufemísticamente le llaman clase media y de clase media real. Es lamentable porque parecen vivir un “Síndrome de Estocolmo”, aquel en que existe una vinculación afectiva entre rehenes y captores; ciudadanos que como si les hubieran hecho un lavado de cerebro sufren de amnesia, de masoquismo, o de un insensato aspiracionismo que busca un sentido de pertenencia con aquellos que desvalijaron el país.

Se les olvida que a quienes defienden es a aquellas élites que se repartieron y entregaron los bienes de la nación con sus parientes, amigos y socios: fueran yacimientos petroleros, minas, bosques, reservas naturales, concesiones; los que cobraron sobreprecios por obras y servicios inexistentes; los que a través de fideicomisos y ONG´s se sirvieron gran parte de los presupuestos nacionales.

Estas élites acompañadas de sus pares de presunta intelectualidad (mejor conocidos como los abajo firmantes), amparadas en una supuesta objetividad ante la política y que ejecutan gran parte de sus decisiones de manera discrecional, sin transparencia, en colusión con intereses privados y de espalda a la sociedad, que se amparan en el aval de sus propias consultoras privadas, mercados financieros, agencias calificadoras, redes empresariales, organizaciones filantrópicas, mass media y la fuerza del crimen organizado, son quienes inciden en crear la opinión de estos aspiracionistas (que no tiene nada que ver con la sana aspiración a mejorar la condición social y económica)

La aspiración o ambición legítima intenta alcanzar sus objetivos sin lesionar intereses de terceros, bajo un contexto de beneficio personal y social a diferencia del aspiracionismo que trata de “triunfar”, de tener “éxito” sin merecerlo y a costillas de otros sin importarle los medios a los que tenga que recurrir.

Sin embargo a la poco politizada y en muchos casos alienada masa opositora le han hecho creer (las élites)  que la izquierda consiste en volverse pobres porque “es malo ser rico” cuando en el México de hoy lo que la izquierda fundamenta es el que todos podamos acceder a los mismos derechos por el simple hecho de ser ciudadanos mexicanos.

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¿Qué hacemos con las derechas?

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Augusto Monterroso.

Más allá del nombre que se les ha dado a través del tiempo, los derechistas están y estarán en el contexto socio político de México y del mundo. Pueden llamarse conservadores, reaccionarios, tradicionalistas, monárquicos, ultras o cualquier otro adjetivo con el que históricamente se hayan presentado como fuerzas políticas; el hecho es que son un elemento con el que las sociedades deben convivir.

Siempre van a estar ahí.

En política los términos de “derecha” y de “izquierda” tienen un origen relativamente contemporáneo que se refiere al lugar físico que ocupaban los constituyentes en la Convención Nacional durante la revolución francesa. En las sillas a la derecha de la del presidente de la Asamblea se sentaban los defensores del poder monárquico y en las de la izquierda los revolucionarios. Esta distinción izquierda/derecha se expandió al resto de Europa y después al resto del mundo para acabar convirtiéndose en una designación de concepciones políticas y de ideologías en general. A la derecha siempre los monárquicos, católicos, ultras o contrarrevolucionarios, a la izquierda los revolucionarios y opositores al status quo.  Hay otros análisis mucho más amplios que explican el simbolismo de derecha/izquierda y que se remontan a la India y Grecia pero para fines políticos sirva este conocido origen derivado de la revolución en Francia en 1789.

¿Y quienes son los de derecha? Recordemos algunos de los hechos con los que podemos identificar a la “derecha” en Latinoamérica: Son quienes promovieron y apoyaron los golpes militares del siglo pasado particularmente en la década de los 70; son quienes asesinaron a Salvador Allende para imponer al general Pinochet en Chile; son quienes una vez en el poder alinearon las economías a las políticas de organismos internacionales que llevaron a los países a contraer deudas impagables; son quienes en aras del “libre mercado” fomentaron a través de sus políticas la desigualdad económico y social en América Latina.

En México, si nos vamos un poco más atrás en el tiempo, son aquellos que trajeron de Europa al emperador Maximiliano de Habsburgo para que gobernara el país; son también aquellos que apoyaron la represión y crímenes de Diaz Ordaz y de Echeverría; son quienes implantaron las políticas neoliberales con las que vendieron las empresas estatales en beneficio de privados nacionales y extranjeros, concesionaron las empresas de energía y estuvieron a punto de acabar con PEMEX; son quienes establecieron las políticas que tuvieron como consecuencia la desigualdad social; son los que apoyaron y encubrieron a Marcial Maciel y a las escuelas de legionarios y sus pederastas; son los homófobos y misóginos que han impuesto el rechazo social a quienes no son y piensan como ellos; son los intolerantes llenos de prejuicios que no tienen empatía por quienes tienen creencias y valores distintos a los suyos.

Son también los que más recientemente llevaron a la cámara de diputados a Margarita Zavala y en Coyoacán al Gabriel Quadri que dice: “Si México no tuviera que cargar con Guerrero, Oaxaca y Chiapas, sería un país de desarrollo medio y potencia emergente”; los que eligieron como gobernador de Nuevo León a Samuel García; los que votaron por rancios panistas y priistas para alcaldías y municipios en el país.

Son los que se han opuesto históricamente al avance de la participación política de las mujeres.  Son los que tienen como visión del mundo el clasismo, los que denostan al moreno por su color de piel y al indígena por su origen, son los que dicen que el pobre es pobre porque quiere. Son los panistas y freenistas de golpe en pecho al tiempo que joden al vecino; son los taimados e hipócritas que con escapulario en mano roban los recursos públicos y que se resisten a que el país cambie.

Pues a estos de derecha no hay que dejarlos crecer, hay que exhibirlos permanentemente en sus actuaciones ilegales, amorales e inescrupulosas, hay que delimitarlos porque cada vez que están en el poder saquean los recursos públicos en su beneficio y retroceden en las políticas sociales.

No son insignificantes porque tienen poder económico, tienen medios de comunicación y tienen instituciones educativas en donde promueven su ideología clasista. Por ello y pese a ello es un imperativo moral el que les acotemos y les pongamos alto a cada uno de sus planteamientos de políticas públicas y hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para que solo sean un referente de lo que no queremos como sociedad y país.

En México, estos grupos de derecha, sumados todos (partidos políticos, cúpulas empresariales, mafias delictivas, iglesias, faranduleros e intelectuales etc.) son minoría respecto al conjunto social de México, sin embargo no hay que descuidarse, son corruptores por naturaleza y se mueven como hiedra en todos los ámbitos.

Decía el escritor Robert Heinlein que: “Una generación que ignora la historia no tiene pasado ni futuro”. Por eso debe ocuparnos a todos que las nuevas generaciones vayan conociendo quienes son y quienes están detrás de los lobos con piel de cordero que se presentan como “buena ondita” y “progresistas” que se sienten de avanzada pero que no son más que los conservadores, reaccionarios y cavernarios que bien conocemos.

Benny Lévy, filósofo, quien fue el último secretario de Jean Paul Sartre, publicó en 1980 una entrevista que le hizo a este en la que conversan sobre política y sobre la derecha y la izquierda. En ella, Sartre reprocha a la izquierda que permite que la derecha gane y ocupe espacios de poder, lo dice así: “…esta izquierda que deja triunfar a una derecha miserable. Y canalla. Para mí, hablar de la derecha y de canallas es lo mismo

Este es el tipo de circunstancias que se repiten en la historia porque estos de derechas siempre estarán, lo importante es cómo los tratamos políticamente porque como ciudadanos están en todos lados, pueden ser los amigos, los compañeros o familiares, los artistas que vemos y leemos; de lo que aquí hablo es de su contención en las decisiones de poder político. En esto no podemos dejarlos pasar.

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El mundo al revés

“Leemos el mundo al revés y nos lamentamos de no comprender nada”

Rabindranath Tagore

Entre febrero y marzo en algunas ciudades de México, como pasa en otras del mundo, se celebra el Carnaval. El origen de esta fiesta se remonta al medioevo y en su práctica incluye: bullicio, música, desorden y sátira. Uno de los elementos del carnaval es el disfraz; esa careta, ropaje o máscara que “engaña” aunque sea por un momento a la realidad. Así el pobre se viste de rey, la mujer de hombre, el hombre de mono y cualquier otra composición que oculte la verdadera identidad.

En el carnaval permanente de los políticos opositores mexicanos su disfraz es el lenguaje. Enmascaran la realidad con su charlatanería inversa, con la antípoda de la palabra precisa que sirva para interpretar y comprender el momento social. Su “logro” es que aquellos de sus seguidores que les escuchan, viven un mundo al revés.

¿No les sucede que cuando intentan mantener un diálogo con quienes se oponen a la 4T y al presidente López Obrador, muchas veces (siempre hay las excepciones que nos dan un gratificante respiro) se enfrentan a alguna de estas situaciones?

  • Los que para no argüir sobre a qué se oponen y qué defienden, dicen que es mejor no hablar de política, están en contra pero mejor no hablar de ello dicen. No saben de qué, solo saben que están en contra, es más “nice”, menos “chairo”, les mantiene en un punto medio para parecer que no están ni con dios ni con el diablo.  Estos indiferentes o medias tintas: juegan con una “neutralidad” –que a primera vista pareciera puramente pasiva pero que, realmente, lleva implícita la traición como conducta: traición a principios, traición a uno mismo y al otro, traición a la historia.  En fin de estos hay poco que decir, si no quieren participar en el momento tan trascendente actual no hay nada que hacer. En el Infierno dantesco hay un especial lugar para ellos, ¡aparten sus lugares!

Y:

  • Los que tienen como único argumento repetir cualquier opinión de:
    • Ex funcionarios, columnistas y medios de comunicación  -notorios y reconocidos como ¡anti amlo!- entre ellos principalmente los que recibieron millones de pesos para hablar bien de gobiernos priistas, panistas o perredistas en turno y que ahora que no reciben chayote su enojo, casualmente, les hizo “opositores”.
    • Lo que el amigo, primo, o primo del amigo oyó en una conversación o le dijo una “fuente” muy enterada de lo que pasa. Los típicos que dicen: es que no conoces la realidad…

Y entonces, estos ciudadanos “opinan” meramente lo que escuchan de esas voces que como en carnaval les disfraza con palabras la realidad. Loret, Riva Palacio, Hiriart, López Dóriga y ralea afín suben una columna o un mensaje en redes y estos enemigos del proyecto 4T la replican y citan como su fuente; no importa que esté demostrado que estos periodistas recibieron millones de pesos para hablar bien de quien les pagara, fuera este Salinas, Fox, Calderón o Peña Nieto, fuera cualquier gobernador o funcionario a cual más corrupto uno que el otro. La premisa que les ha sembrado la televisión y los telectuales que admiran es: AMLO no sabe gobernar, no sabe manejar la economía, no sabe de geopolítica, no sabe de salud, es igual que los demás políticos, es naco…

Si el presidente o alguien de su gobierno dice algo, si algún dato oficial se presenta, si se muestra un nuevo proyecto o una nueva ley, si se habla del avance de la obra pública, si se informa de noticias que afectan a todos, y estos no convienen a la narrativa de los odiadores del presidente; de inmediato se desata una campaña que dice exactamente lo contrario: desdeña las obras, engrandece los problemas, minimiza los éxitos, niega la información real, en resumen contrapone con cualquier elemento mediático insulso y vano para que sea la respuesta a los datos reales e importantes.

Y estos ciudadanos poco conscientes, muchos de ellos ciegos, sordos y perdidos entre la ignorancia y desinformación porque tan solo se alimentan de los datos, chismes, dimes y diretes que les provee la campaña de desinformación en contra de la 4T, son quienes han vivido con todas las mentiras que a lo largo de los años les han dado, les dijeron que la pobreza en México era un mito, que el problema de Chiapas lo resolverían en 15 minutos, que se combatía a los narcotraficantes, que las reformas que privatizaron los bienes nacionales le convenían a los mexicanos, que…

Mientras la fuente de información de esta parte de la ciudadanía sea la que les abastece la delincuencia organizada y la corrupción en voz de aquellos medios y comunicadores del pasado, será difícil que la sociedad mexicana dialogue. Mientras la fuente informativa sea las personas que vivieron de la corrupción y privilegio del pasado y que añoran canonjías pretéritas, no hay posibilidad de entendimiento social.

Lo que hoy hay es un diálogo de sordos entre un México viejo, obsoleto, ruin y saqueador en los términos que imponen los caciques económicos, políticos e intelectuales que se niegan a retirar y un México emergente, fresco, que intenta hacer las cosas de otra manera, que busca abatir la pobreza y la desigualdad social, que busca empoderar a mujeres, indígenas y excluidos históricamente. En el carnaval de la mentira política el disfraz del lenguaje solo le sirve a los poderosos, es vergonzoso que muchos que poco tienen se presten a escuchar su canto de sirenas. El país va a cambiar, los hechos ya lo están demostrando; aunque muchos ciudadanos están en ello, otros no, es natural que coexistan ambas opciones, lo que no se vale es que entre estos últimos su vivencia sea un carnaval disfrazado de lenguaje que les dice que vean el rojo cuando en realidad es negro; son materia fácil, carne de cañón porque así como nunca vieron el México violentado y secuestrado por poderes fácticos, tampoco ven dónde está la responsabilidad y el origen en la debacle estructural del país.

Y lo repiten, y así dialogan, esta es su historia.

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Receta para el desencanto

La corrupción odia lo que no está corrupto.

¿Le conviene al país que una parte de la sociedad, aunque sea minoritaria, se sienta políticamente huérfana?

Una de dos, o los partidos políticos opositores sin darse cuenta se están auto saboteando, o bien por su ineptitud para entender a la sociedad frente a la fuerza del proyecto lopezobradorista o porque hay alguna intencionalidad detrás de cometer los enormes errores que les están llevando a ser cada día más intrascendentes, desdibujarse ideológicamente y convertirse tan solo en el contenedor que albergue a cualquiera de los que están en contra de la 4T y del presidente.

Ser ese contenedor que reciba a todos los disconformes les puede redituar porque ante la mayoría que apoya al presidente y su gobierno (entre 60% y 70%), cada partido de manera independiente se vuelve trivial si es que hablamos de posicionarse como alternativa, esto puede ser una explicación.

Existe el antecedente que parecieron no entender los partidos opositores y es el que unir PRI, PAN y PRD no sumaba sino que alejaba a algunos de sus seguidores que no quisieran verse involucrados con los demás. Las cúpulas por supuesto no lo quisieron ver así, para ellos el intento de la sumatoria ganadora (sic) con el fuerte apoyo económico de dinero bajo la mesa por parte de los empresarios encabezados por X González fueron atractivo suficiente. Y también es necesario recordar que algunos mandos menores conocidos en sus localidades se plegaron a esta forma patrimonial de entender la política mexicana, ya sea porque observaron que no tenían posibilidad alguna con el nuevo gobierno o porque no pudieron dejar a lado su ambición por alguno de los pocos puestos o contratos a repartir entre los que se fueron añadiendo al galimatías formado. La suma de estos es lo único que los conformó como AlianXa.

Sin embargo, cabe también la posibilidad de que haya una intención de desbaratar el régimen de partidos que inició desde 1911 y que apenas en los últimos 70 años ha venido consolidándose. Ante la pérdida de confianza de sus anteriores electores tal vez las cúpulas políticas y económicas del país estén viendo la conveniencia de apostar por un modelo de fuerza que pueda contener a la sociedad mayoritaria. Luce como un desatino pero ante su desesperación se cierne la interrogante.

Se han encargado de construir la receta perfecta para el desencanto de sus votantes, veamos: En primer lugar la ya mencionada presentación en alianza electoral de PAN, PRI y PRD, que juntos no son ni chicha ni limonada y a cada uno por separado les cuesta explicar en que coinciden sus planteamientos comunes; pero sí hay una respuesta y es que quieren regresar al pasado en que ellos podían repartirse el presupuesto entre sí y sus amigos. Porque hay que decirlo abiertamente, todo el movimiento opositor a la 4T tiene que ver con que el dinero ya no cae en los bolsillos de las élites políticas, empresariales e intelectuales sino que ahora se reparte a los grupos más vulnerables y pobres.

Por otra parte la  derechización (si es que se puede más) del PAN para llegar hacia un neofascismo que acuerda con el partido de extrema derecha VOX de España. Esto, no es un simple acto de provocación sino que es la representación clara de que el PAN, el partido tradicionalmente conservador, santurrón y mojigato de México, en vez de entender la modernidad, los movimientos feministas, la laicidad que señala la Constitución y las ideas de las nuevas generaciones; se aferra los dogmas de los cadáveres políticos que siguen a la cabeza del partido y que no permiten que sus jóvenes aporten nuevas ideas por lo menos de un conservadurismo menos cavernario. Es un tirarse al vacío político porque ya no tienen nada que ofrecer y construir que aporte a nuevos y decepcionados seguidores.

Por su parte el PRI, en ese esfuerzo diario de inclinar la balanza que le vaya conviniendo, a veces para que sus dirigentes y ex funcionarios no sean perseguidos por la justicia y a veces para seguir recibiendo recursos públicos ha perdido cualquier brújula ideológica; difícilmente se encontrará un priista ahora que hable de causas sociales y no se refiera tan solo a un pasado que concertaba con la corrupción y rapiña.

Y hay que referirse al PRD, sea tan solo para decir que sus dirigentes y escasos seguidores parecen no tener ningún respeto por el pasado, desconocen su origen y fortaleza y han desterrado de la sociedad cualquier esperanza sobre este antes importante partido.  Este PRD hoy pegado a la ubre de PAN y PRI para mamar lo poco que le dan, no tiene ninguna propuesta de porqué habría que  seguirlos y votarlos; por supuesto que no sea estar en contra de la 4T.

En resumen, estos tres que suman menos de uno, que tienen de voceros a frágiles representantes como lo son Fox, Tumbaburros, Calderón, los Chuchos, Quadri, Lorenzo Córdova, la mancuerna cómica de Loret y Brozo, Gilberto Lozano, Anaya, Madrazo, Xóchitl Gálvez, Castañeda, de Hoyos y otros más, están haciendo todo lo posible para que sean otras fuerzas quienes tomen su papel como interlocutores frente al gobierno y la sociedad; es difícil que no se den cuenta, más bien parece ser un acuerdo “obligado” a que les han sometido los verdaderos grupos de poder económico y mediático en el país. Pronto veremos que su candidato futuro será alguien externo que les será impuesto por los poderes a quienes les han servido en las últimas décadas; la diferencia es que ahora ya ni las apariencias cubren, a estos partidos les han hecho caer en el ridículo y el desprestigio para que no puedan justificar tener un representante con un proyecto común.

“Dostoievski decía en Crimen y castigo”: Tu peor pecado es que te has destruido y te has traicionado por nada. A la oposición de hoy se le acabó su tiempo, lo que sigue para ellos es tan solo gerenciar las instrucciones de sus dueños, sean quienes sean y sean las que sean. La receta para el desencanto social de sus seguidores está sobre la mesa.

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Ni pichan, ni cachan, ni dejan batear

“No que me hayas mentido, que ya no pueda creerte, eso me aterra”

Nietzsche

Tercer informe de gobierno y el presidente da datos: Crecimiento económico, avances vacunación covid, combate a la corrupción, aumento en recaudación de impuestos, congelamiento de cuentas de delincuentes y ex funcionarios corruptos, reformas en el Infonavit, avance de obras de aeropuerto, tren, canal interoceánico, parques industriales, carreteras y un largo etcétera. La oposición: ¡esdeke nocierto!

En cualquier democracia el tener diversas opciones políticas le da sustento a la participación ciudadana.

Por mucho años el PRI fue el partido dominante (no importa aquí las razones); en 1946 con la ley electoral de ese año además de a este partido se le dio registro también a PAN y al Partido Demócrata Mexicano y más adelante, se incorporaron otros partidos, entre ellos el PCM Partido Comunista Mexicano. Muchos partidos se han formado y desaparecido, algunos dieron paso a otros como sucedió con el PRD en 1987 (formado por diversos partidos de izquierda que existían en ese momento). También desde 1990 existe el PT (partido del trabajo), PVEM (Partido Verde Ecologista), Movimiento Ciudadano MC fundado en 1997 y MORENA fundado en el 2011.

Parecería entonces que hay una diversidad de opciones en el espectro político, sin embargo la enorme fuerza de López Obrador y MORENA que ganó las elecciones del 2018 hizo que en realidad se agruparan los partidos en dos fuerzas principales antagonistas. No se puede hablar de un agrupamiento ideológico por parte de la oposición porque lo que sucedió es que se juntaron el agua con el aceite; partidos tan disímbolos como lo eran (por lo menos en el papel) PAN, PRI y PRD unieron sus intereses tan solo para oponerse frente al lopezobradorismo y MORENA.

Así las cosas, llegamos al tercer año de gobierno del proyecto 4T con un partido mayoritario  en el gobierno y los tres otrora importantes partidos unidos en contra del primero. Por parte de la oposición, al no ser una unión de ideas y doctrinas comunes lo que hay es una fuerza contrincante frente a cualquier acción, política o idea que plasme el gobierno actual. Su único interés visible es afectar al gobierno en turno.

Como nunca antes algún presidente, en las elecciones del 2018 López Obrador fue popular en todos los estratos sociales, la escolaridad de sus votantes en su mayoría es de escolaridad de universidad, el rango de edad principal fue de los de 26 a 35 años, y contra todo lo que se pensaba uno de los votos fuertes que lo llevó a la presidencia con más del 53% fue el de la clase media.  Por cierto, esa idea, que de manera discriminatoria está en la cabeza de los sectores de derecha en México, que dice que solo los pobres y sin educación votaron por López Obrador, es falsa; los datos reales y duros les contradicen. La 4T es un movimiento transformador que abarca a toda la sociedad y tantos elementos sociales, económicos, políticos y culturales que sería ingenuo hablar de ello en una pequeña columna, baste decir que no es un proyecto que se agote en una sola actividad o una sola política pública; es más bien un entramado que abarca todos los ámbitos que afectan a la sociedad.

Y esto ha sido tan contundente que los antagonistas al gobierno se han quedado sin discurso posible: no han podido construir un mensaje coherente que explique por qué quieren volver al poder mientras que el gobierno acciona proyectos y políticas nuevas diariamente; no aportan frescura de ideas o propósitos sino que su único planteamiento es la vuelta al pasado; no argumentan en el legislativo tan solo gritan y bloquean; no construyen diálogo, insultan.

Les aplica como “anillo al dedo” la frase de: ni pichan, ni cachan ni dejan batear. El país no se merece eso pero es lo que hay y no se ve que pretendan cambiar de actitud por lo menos hasta las elecciones del 2024.

Estos partidos políticos en vez de ofrecer una oferta política se han dedicado a hacer propaganda en contra del presidente; han gastado, dilapidado habría que decir, enormes recursos en atacar al gobierno actual y se olvidaron de proponer algo distinto a la ciudadanía. Mientras tanto el presidente mantiene su ritmo de trabajo, continúa recorriendo el país y al pendiente del avance de las obras principales para que se completen en tiempo; las libertades se amplían y como nunca antes en el país, se respeta la libertad de expresión y de asociación.

Que la oposición tenga un comportamiento majadero y cretino sí es un problema para el país y para la sociedad que ya no cree en sus dichos y agravios diarios al presidente López Obrador aunque, como ya se ha visto, afortunadamente su proceder no detiene ni al presidente ni a su gobierno; y no se ven visos de que en el corto plazo los partidos antagonistas se comporten democráticamente. Norberto Bobbio (1909-2004) analizaba que en la suma de principios democráticos hay matices que relacionan de diferente manera los valores de igualdad, libertad y justicia y que al no existir una fórmula precisa en su mezcla, la oposición política es necesaria, indispensable.

Pero pues eso es lo que hay, esta es su historia.

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AMLO: ¿moda o convicción?

Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas.

Refrán popular

Qué ironía escuchar cómo algunos usan como tesis para criticar o mostrar la animadversión que tienen al Presidente López Obrador, el cuento de: yo voté por él pero…, yo voté por AMLO pero…, yo siempre lo apoyé pero… Y a partir de ese pero lo que sigue es la crítica usual y el mismo discurso que usa cualquier franco antagonista al gobierno actual.

Aquí planteo, tan solo como una forma de caracterizarlos, que las personas que están en desacuerdo con la administración lopezobradorista se dividen en dos grupos:

 a) las personas que abiertamente y sin ambages dicen que están en contra de su proyecto y

b) las que se apenan de su conservadurismo e infieren lo que creen es una historia de vicisitudes que les ha hecho cambiar de opinión y que dicen: yo voté por él pero…

De estos últimos escribo hoy, de los taimados, blandos, convenencieros, falsos, tartufos y demás hipócritas a quienes les cuesta exhibirse en su realidad opositora, conservadora, a veces traidora pero siempre, eso sí, convenenciera.

A tres años de distancia de aquel triunfo y aunque el presidente mantiene más de un 70% de aprobación, encuentro que parte de esos votantes fueron de “ocasión”, la moda era votar por López Obrador y a eso se sumaron, no por convicción sino porque la tendencia que marcaba las encuestas indicaban que ganaría y, para  ese grupo derrotado históricamente sin entender el porqué ¡qué mejor que estar con el ganador! . Y así, sin convencimiento alguno pero montados en la ola de un proyecto ganador otorgaron su voto a la 4T. Gracias por ello.

No importa si es la ignorancia, el no leer y no informarse, el simple desinterés o la comodidad lo que da formación a este grupo: el no entender las razones de las circunstancias que ha vivido el país y todo aquello que llevó a la enorme desigualdad, violencia y carencias en que vive la mayoría de los mexicanos, agota en su inmediatismo de intereses tan solo su propia conveniencia, principalmente económica. Estos votantes “arrepentidos”, generalmente de clase media, hoy se sienten frenados al ver que van cayendo aquellos elementos con los que tradicionalmente “aspiran” a ser de ese 10% que es realmente rico y poderoso. Sus cuates que les daban chambas, funcionarios que conocían y les daban concesiones y contratos, becas porque tienen los contactos adecuados”, participación en la vida social porque el primo del amigo se ha enriquecido a costa del erario etc., hoy son prácticas que se van acabando y que incluso se ven mal. Se han quedado huérfanos en esas posibilidades.

Esa forma de vivir la vida bajo la moda de turno es la explicación de su voto en el 2018, es lo mismo que les hace de vez en vez ser ecologistas, preocuparse de causas sociales (si son de otro país mejor y son de causas tan amplias como el calentamiento global aún más); usar pulseras de color que signifique apoyar alguna lucha por algo o de alguien. No son consistentes, no tienen ideología, si fuera ropa sería un “fast fashion” para usarse un par de veces y después cambiarla por otra.

Es en esta representación que tienen del mundo en donde se puede hallar algunas de esas voces que hoy se dicen arrepentidos. Porque no hay secretos, el presidente siempre dijo lo que haría, explicó sus políticas claramente, dijo que combatiría la corrupción (no lo entendieron así), dijo que por el bien de México primero se atendería a los pobres (no lo entendieron así), que acabaría con el influyentismo (tampoco lo creyeron) y que se rodearía de gente que tuviera amor por el país (¡y tampoco le creyeron!), votaron por moda, no por convicción. Y si no han tenido la capacidad de comprender la realidad actual y su porqué se van a volver locos a partir de ahora en que veremos movimientos que sacudirán a la clase política y a la sociedad para preparar el cierre del sexenio y se dejen amarrados los puntos fundamentales que hagan irreversible la vuelta al pasado (sobre esto escribí en mi columna anterior: “¿Hora del manotazo?”)

El reciente caso de la escritora Brenda Lozano que fue nombrada como agregada cultural en España es un ejemplo que nos explica esa línea de pensamiento: en sus redes sociales y en sus artículos de opinión la autora es una crítica del gobierno actual, del proyecto 4T y en particular del presidente López Obrador de quién se burla constantemente, entonces, ¿por qué alguien con esas características, debe representar a este gobierno? Pero, a pesar de lo anterior, cuando se le cuestiona y critica por haber aceptado ese puesto dice: es que yo voté por AMLO. Haber votado por AMLO no es patente para abandonar el proyecto si se pretende el privilegio y responsabilidad de su representación. Tiene todo el derecho a estar en contra de López Obrador y su proyecto, esa es su libertad; la 4T tiene por su parte el derecho de ser representada en el mundo por afines.

La 4T no es una moda y el presidente no es un showman, la 4T es un proyecto de gran profundidad que intenta cambiar las malas prácticas del país; es obvio que hay a quienes no les conviene que eso suceda y lo dicen abiertamente y hay también estos otros: los que votaron por moda. Y esta es su historia.

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¿Hora del manotazo?

«La acción no siempre trae felicidad … pero no hay felicidad sin acción». 

Disraeli

Estamos por llegar a los tres años de este proyecto 4T encabezado por el Presidente López Obrador. ¿Es hora que el presidente de un “manotazo” sobre la mesa que sitúe a cada quién en su lugar? ¿O se debe seguir dando trato de demócratas a quienes son meros golpistas blandos?

Los opositores al proyecto lopezobradorista han intentado bloquear todas las obras púbicas, propuestas, leyes y programas que el gobierno –electo por una mayoría superior al 53% representada en más de 30 millones de votos, ganando con votaciones hasta del 79% en algunos estados y siendo primera fuerza política en casi la totalidad de los estados– ha presentado.

Con el margen de acción que el triunfo de Morena y sus aliados obtuvo, se ha podido hacer cantidad de cosas: en obra pública destaca la construcción del nuevo aeropuerto (cancelando el elefante blanco en Texcoco), el tren maya y la refinería de Dos Bocas;  se ha construido un nuevo entramado legal con más de 60 reformas constitucionales y cambios en leyes; tenemos al primer presidente en 80 años que privilegia la atención a grupos históricamente olvidados a través de programas de becas, pensiones, subsidios, proyectos de empleo temporal; créditos financieros y precios de garantía para campesinos; respecto a la economía se firmó la renovación del TMEC y los acuerdos paralelos, las finanzas atienden responsablemente las variables macroeconómicas: valor del peso, inflación y e inversión extranjera directa; ante la epidemia de COVID y frente a un sistema de salud devastado por los gobiernos anteriores se procuró una respuesta rápida para construir y habilitar hospitales, aumentar las camas disponibles y comprar equipos médicos y se logró negociar con los fabricantes de vacunas las cantidades necesarias para cubrir a toda la población.

Pero sin duda alguna, la cereza del pastel, es el frontal ataque a la corrupción que se lleva a cabo, nombres como Lozoya, Duarte, Ancira, Collado, García Luna, Medina Mora, Torres López. Herrera Pegueros, Lastiri, Elías Beltrán, Karime Macías, Romero Deschamps, Zerón de Lucio, son apenas algunos de los investigados, encarcelados, perseguidos o fugados. Esto acompañado de fondos congelados a través de la UIF en miles de cuentas bancarias por miles de millones de pesos y de dólares.

Y sin embargo…

¿El ritmo que se lleva en la gestión de gobierno será suficiente para lograr un modelo irreversible que impida volver a prácticas del pasado que saquearon los recursos del país y que aumentaron las enormes desigualdades? En este momento aún es incierto, no se ve tan claro cuando todas las decisiones del ejecutivo se ven frenadas, o por lo menos retrasadas, por disposiciones de jueces a modo, que amparan a todos los que se dicen afectados por el nuevo rumbo del país, decenas, cientos de amparos:

Los empresarios que se niegan a pagar impuestos lo siguen intentando, los monopolios entre empresas que se coluden para aumentar precios de medicinas y de gas encuentran los mecanismos para seguir haciéndolo, los concesionarios siguen encareciendo sus tarifas en base a contratos leoninos firmados en gobiernos pasados. 

Y el poder judicial entre la complicidad y el “nomás milando”. El INE tomando parte en los procesos electorales a favor de la oposición, el TRIFE en medio de una descomposición interna arrebatándole a la 4T puestos de elección ganados .

Los medios de comunicación, ahora con recursos de gobiernos estatales y empresarios en franco ataque al presidente y su gobierno, como nunca, la grosería, el clasismo y el racismo es promovido por aquellos que dejaron de recibir “chayote”.

Exfuncionarios, expresidentes y sus familias,  paseando por el mundo en medio del derroche. Calderón y Fox boquiflojos sabiéndose protegidos por el poder judicial.

Todos estos, incluyendo a esa nueva casta de “progres viudos del presupuesto”, actúan al unísono contra todo lo que sea 4T, están desesperados por cancelar todos los obras en ejecución porque saben que una vez concluidas se les complicará aún más desprestigiar al gobierno.

¿Y nosotros?

La Fiscalía General de la República se ve reumática y anquilosada, actúa pero no acierta a dar los golpes contundentes que pongan un alto a la impunidad, los delincuentes de cuello blanco y exfuncionarios saben que el tiempo es su mejor aliado; mientras se arman las investigaciones y a punta de amparos se frenan las que se logran, continúan despreocupados. Se  entiende que el mamotreto que le dejaron a Gertz Manero sea difícil de enderezar pero el tiempo va pasando y no se vale un: lo intentamos pero no pudimos.

En el partido MORENA se empiezan a ver ataques soterrados entre grupos o facciones, algunos muy adelantados acuerpando próximos candidatos que no están entendiendo que lo importante son los siguientes dos años, si no cuidamos la 4T y la ejercemos a plenitud no habrá ni Claudias ni Marcelos para contar la historia. No puede perder la brújula la dirigencia que a veces parece pasmada y callada, poco ejecutiva y sin el carisma que aglutine al lopezobradorismo.

Los secretarios actuando en sus responsabilidades pero en algunos casos con poca visibilidad, la tarea de comunicación de algunos de ellos se las está ganando la prensa odiadora. No acaban de construir su fortaleza y dependen del abrigo presidencial para lucir.

El manotazo

El gobierno cuenta con la fuerza que le da la ley y la Constitución, la fuerza que le da la mayoría de la población, me parece que es hora de poner las cartas sobre la mesa a todos los que no van al ritmo del proyecto de transformación y hacer los cambios necesarios, si fuera el caso, aplicar la mano dura que la ley le permita para resolver los pendientes.  No podemos seguir agachados a los poderes fácticos que se niegan a ceder sus privilegios mal obtenidos. Este no va ser, no puede ser, un sexenio de: lo intentamos.

¿Hasta dónde será paciente el Presidente López Obrador? Mi opinión es que se le acaba la mecha y pronto veremos que tirará un cañonazo como apretón de tuercas que ocasionará gritos y sombrerazos (por decir lo menos)

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AMLO y el mundo en la 4T

“¿No que no tronabas pistolita?”

Es lógico que no lo soporten, es lógico que al verlo intentando cambiar las cosas y hacer que se respete la soberanía y la no intervención en asuntos de otros países lo rechacen, es lógico que cuando advierten que México recupera la tradición de asilo a perseguidos políticos se crispen. Es lógico porque es la forma que tienen los conservadores mexicanos de negar su incuestionable mentalidad de colonizados y su noción cultural de inferioridad en que se ven frente a otros países.

La historia de la diplomacia mexicana durante el siglo XX y lo que va del XXI reúne importantes  eventos que bien se pueden agrupar en tres formas de relacionarse con el mundo. Cada una de ellas bajo las propias circunstancias de la geopolítica del momento, de la realidad que nos presenta la vecindad con Estados Unidos y de la personalidad de los presidentes y secretarios de relaciones exteriores y los embajadores mexicanos, todo esto con el apoyo de un gran grupo de personal de carrera que independientemente del gobierno en turno defiende los intereses del país .

De manera muy breve esbozo algunos de estos momentos de la diplomacia que han marcado a México:

En un primer grupo de eventos durante el periodo postrevolucionario y hasta el inicio del neoliberalismo en la década de los 80, México, bajo la idea fundamental heredada de Benito Juárez que encierra en su conocida frase “… el respeto al derecho ajeno es la paz”, se caracterizó por hacer valer su soberanía y no intervención en los asuntos de otros países, usando como instrumento la Doctrina Estrada que se promulgó en 1930 y que dice en esencia: El gobierno mexicano no califica ni precipitadamente, ni a posteriori, el derecho de las naciones para aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades. En 1931 en que México se incorpora a la Sociedad de las Naciones (antecesora de la ONU) el país estableció su posición a favor del derecho internacional, del principio de no intervención y del derecho de autodeterminación de los pueblos y siempre apoyó el principio de resolución pacífica de diferendos internacionales, así como rechazó el uso de la fuerza en las relaciones internacionales.

La política de Asilo a perseguidos políticos como fueron los casos de Trotsky, de Menchú, de Cámpora, del Shah de Irán y de Hortensia Bussi entre otros, son emblemáticos del papel que ha jugado México en los asuntos internacionales.

El activismo de Gilberto Bosques, cónsul en Francia nombrado por Lázaro Cárdenas como  su enviado personal en Europa al inicio de la segunda guerra mundial y que fue capaz de otorgar más de 40,000 visas y salvoconductos para que perseguidos del fascismo se refugiaran en México (por lo que se le conoce también como el Schindler mexicano) y que alquiló dos castillos en Marsella para esconder a hombres y mujeres (principalmente españoles) y evitar así que fueran capturados por los nazis, lo que le costó ser apresado junto con su familia por la Gestapo hasta 1944 en que se le permitió regresar al país (Por cierto, qué corta memoria la de la monarquía y partidos de derecha españoles)

En 1948 México se incorpora a la OEA y participó en ella activamente en la construcción de un sistema de resolución de conflictos en Latinoamérica.

En 1967 México firma bajo la conducción del canciller mexicano Alfonso García Robles, el Tratado de Tlatelolco que proscribe las armas nucleares en América Latina y el Caribe, por este éxito diplomático García Robles recibió en 1982 el Premio Nobel de la Paz.

Es también fundamental la participación de México a principio de los 80 en el establecimiento de la paz en Centroamérica como miembro del Grupo de Contadora junto con Venezuela, Colombia y Panamá al margen de Estados Unidos.

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En un segundo grupo, se podría llamar el de los vende patrias y traidores, a partir de la segunda parte del gobierno de de la Madrid -ya inmersos en el neoliberalismo- y hasta el gobierno de Peña Nieto, México plegó los intereses del país a los del mercado y a la política que le marcaban los dictados norteamericanos y los grandes grupos empresariales del mundo que se beneficiaron de la repartición de las empresas nacionales.

En este periodo neoliberal México no solo dejó de hacer valer la importancia de su independencia diplomática sino que aquí encontramos la mayoría de escándalos en el servicio exterior: los gastos suntuosos del embajador Carlos Flores, nombrado por su amigo Fox,  en la OCDE, que gastó a costa del erario mexicano miles de dólares en almohadas y colchones para su casa y más de 1,3 millones de dólares en una casa en París.  O en el gobierno calderonista el caso del embajador Trejo Nava que en la embajada de Arabia Saudita tenía un expendio clandestino de alcohol en un país en donde su ley prohíbe su tráfico y consumo.  O el caso de Francisco Arroyo, embajador ante Uruguay en el gobierno de Peña Nieto que escondió fondos por más de 1 millón de dólares en Andorra.

Y como olvidar el ridículo de la comitiva de Vicente Fox en China ya con Jorge Castañeda como secretario de relaciones, tocando las estatuas y posando junto a los guerreros de terracota en el Museo de Guerreros y Caballos de Terracota, considerados como la Octava Maravilla del mundo y donde tenían prohibido su ingreso. Y el mismo Fox y su esposa “Martita” haciendo turismo al vaticano para lograr la anulación de sus matrimonios previos.

Estos escándalos y eventos grotescos a nombre del país tuvieron su epítome en el famoso “comes y te vas” que le endilgó Fox al presidente Fidel Castro para que no se enojara el presidente Bush por su presencia en México. Pero unos años después se subió la vara de vergüenza con la conducta del presidente Peña Nieto y sus cancilleres José Antonio Meade y Patricia Espinoza de derroche y ostentosidad en los viajes turísticos por todo el mundo en el invendible (por caro) avión presidencial que costó 218 millones de dólares, acompañado de la actriz que fungía en el papel de su esposa “la gaviota” y sus amigos, familia, maquillista, peinador y demás garrapatas del erario.

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Y finalmente en una tercera etapa, ya en el lopezobradorismo, en el que se recupera la política de asilo (el de Evo Morales es un claro ejemplo), la no intervención en las decisiones de otros países, mayor cooperación para el desarrollo con los países de Centroamérica, acciones en beneficio de las personas migrantes, y un radical cambio en eso de ser alfil de las empresas de armamento con el pretexto de la iniciativa Mérida y programas como Rápido y Furioso que inundaron al país de armas. Y es ahora que hay un alejamiento de la OEA tras convertirse esta en un organismo golpista como lo fue en el caso de Bolivia y en un momento en que su secretario general Almagro se ha decantado por actuar a favor de la ruptura democrática en el continente.

El papel de gestión diplomática de México en el mundo se reactiva, Noruega propone a México para que aquí se realicen conversaciones de mediación entre Venezuela y la oposición, lo que ya está sucediendo en este mismo momento. También el país, de la mano de su cancillería, ha realizado una gestión exitosa tanto en conseguir vacunas covid de todos los fabricantes en el mundo como en donar cientos de miles de ellas a países con menores posibilidades económicas. La relación con Estados Unidos, siempre complicada, ha sido sorteada con posiciones claras que ponen en la agenda asuntos que le interesan a México y que sin confrontar marcan un contraste con el yes sir, yes sir al que se doblegaron los gobiernos priistas y panistas. Y en la relación con España, uno de los socios comerciales más importantes, se puso un rotundo alto al saqueo instrumentado por algunas empresas de ese país en colusión con ex funcionarios; este último punto explica el enfriamiento de la relación entre la monarquía y los grupos de extrema derecha españoles con México (tendrán que entender en España que la circunstancia ya no es la misma, ya no hay espejitos que les sirvan)

Lo anterior, entre otras cosas, ha llevado al Presidente López Obrador a ser evaluado entre los tres mejores presidentes del mundo desde el 2019.  Nada mal para el hombre que dicen que “no habla inglés”

Así que sí, se entiende y es lógico que no lo soporten, que lo odien incluso. La independencia, dignidad y soberanía no están entre los afectos de los conservadores que antes que hacer algo por su país de origen preferirían ser colonia norteamericana. Y esta es la historia.

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México, País, Polarización, Política

Polarización a la mexicana

“Hay una elite política y económica que paga a los medios de comunicación para que le describan la política que usted debe oír”

Polarización, palabra de moda que hoy se usa en México para acusar al Presidente López Obrador al hablar de ciertos asuntos. Palabra que parece existir a partir del triunfo de la 4T de hace 3 años.

Argumento falso, ingenuo, hipócrita, tan cínico que tiene su origen en los grupos conservadores opositores, porque… suena duro y solo requiere una palabra que la hace fácil de ser captada por su séquito, y es el tipo de argumentación que no necesita siquiera conjugarse en un párrafo, basta con decirla para que en el imaginario antagonista se infiera que es el agravio al “fifí” por parte del “chairo” mayor en la presidencia.

Es parte de la naturaleza que las identidades de cada persona busquen la identificación con grupos afines, las coincidencias en preferencias deportivas, musicales, en lugar de origen, en rango de edades o cualquier otra, provocan de manera casi instintiva la consonancia en comunidad. ¿Es polarización la que se da entre los que van con un equipo de futbol y los que van con otro? Obviamente no, es tan solo identificación por afecto, gusto, temporalidad o cualquier circunstancia así.

Entonces, si la polarización no se refiere a estas diferencias de la vida cotidiana, revisemos qué pasa con hechos que sí dividen de manera profunda a la sociedad en su conjunto:

Con datos acumulados de la ONU a través de su Informe Regional de Desarrollo Humano, al cierre del año 2019, la desigualdad económica en México se expresaba en que el 1% más rico de la población acaparó el 29% de todos los ingresos del país. Y abriendo ligeramente el abanico, el 10 % más rico concentra el 59% de los ingresos totales. Esto sí es polarización.

También al cierre de 2019, con datos de OXFAM y El Colegio de México, sabemos que en los 10 años previos, casi 3 millones de personas se sumaron a la pobreza en México, en gran medida por sus características étnico-raciales, esta investigación reveló que la lengua, el tono de piel y el origen étnico son factores que supeditan la desigualdad dentro de las familias y su órbita social y su presencia en medios de comunicación. Esto sí es polarización.

La medición de CONEVAL al cierre de 2020 dice que la población mexicana en pobreza representa el 43.9% y la de pobreza extrema el 8,5%. La población vulnerable por carencias sociales y por ingresos constituye más del 32%. En resumen, tan solo el 23.5% de los mexicanos no están en los rubros de pobres o vulnerables. Esto sí es polarización.

Las expresiones  clasistas como “prieto”, “indio”, “naco”, “gato”, “moreno”, “chairo” etc. con que se busca discriminar a las personas por su color de piel en un país como México en donde menos del 5% es de piel blanca; evidencian las actitudes diarias con que se normaliza el racismo en México. Esto sí es polarización.

Todas estas situaciones mencionadas arriba y que son hechos, datos duros, han provocado dos visiones de país, una de ellas minoritaria: conservadora, a favor del status quo anterior al gobierno lopezobradorista, racista, clasista, conforme con la enorme desigualdad y que se privilegia de los beneficios en manos de unos cuantos, pero sobre todo, con un profundo desamor al país. Y otra visión mayoritaria: que es la que encabeza el proyecto actual de gobierno que busca incidir en amortiguar la desigualdad y brindar oportunidades para todos independientemente de su raza, clase social, género y origen. Dice López Obrador: “Todos los seres humanos tienen derecho a vivir y ser felices.”

Hay una enorme diferencia entre estas dos visiones, son dos posturas ideológicas que se contraponen y que hacen parecer como polarización lo que es simplemente desigualdad.

Matemática y estadísticamente un modelo de polarización implica dos lados iguales que se oponen, así que tampoco en este tipo de medición el caso actual mexicano está polarizado, porque el apoyo del presidente López Obrador es mayoritario, todas las estadísticas serias le dan entre un 60 y un 70% de aprobación, las voces en su contra son mucho menores a las de quienes le defienden.

La diferencia es que aunque sean menos los opositores, son ruidosos, son intereses en medios de comunicación, líderes de opinión, grupos económicos, financieros y empresariales acostumbrados al saqueo de recursos via concesiones y evasión y exención fiscal, partidos políticos y abajo firmantes con muchos seguidores que vivieron por décadas del presupuesto y del chayote, son algunos que por muchos años se hicieron pasar como “progresistas” y que finalmente se decantaron por el canto del dinero y la corrupción. Ese ruido que hacen es el que hace parecer una división a partes iguales, el ruido que generan iguala la voz mayoritaria, y es por eso que a pesar de tanto ruido electoralmente se muestran en su medición real. Podemos escuchar gritos de lo que queda del  perredismo cuando en las últimas elecciones estuvo a punto de perder su registro al haber tenido una votación del 3%, ¡ah, pero cómo hacen ruido! Gritos y sombrerazos del PRI y PAN cuando su suma no es siquiera la que obtuvo MORENA, ¡ah, pero qué ruido hacen!

Estos ruidosos extremistas que no aceptan al otro, al que siempre vencieron y siempre robaron; son quienes colocan en los medios la idea que dice que el Presidente López Obrador polariza a la sociedad cuando los describe como catrines, fifís, conservadores, bloferos o wanabis. No, la desigualdad económica es la que marca dos posiciones, el gobierno y la mayoría del país está de un lado, y los conservadores beneficiados por la corrupción del otro. La desigualdad no es de hoy, es histórica, pero estos antagonistas nunca la quisieron ver y para seguirla negando le llaman “polarización”, y  esta es la historia.

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¿Quién ganó y quién perdió en la Consulta?

“El mundo es un buen lugar, valdría la pena defenderlo.”

Ernest Hemingway.

Es hablada y repetida una y otra vez la noción acerca de la polarización de posiciones políticas que vivimos en México. No importa para esta columna el origen de esa situación, ya escribiré de ello el siguiente sábado, sin embargo uso este concepto de polarización tan solo para decir que sería ingenuo que ante la reciente Consulta Ciudadana se tuviera una perspectiva común fuera de la posición dogmática en el proceso de comunicación de los grupos políticos. Cada quién habla según sus intereses y su visión de vida.

Hay un contexto que ayuda a explicar qué es una Consulta Ciudadana y cómo México se inserta en su dinámica. En el mundo en su conjunto, la Consulta es un mecanismo de participación ciudadana que se lleva a cabo desde hace siglos, los países más avanzados en su proceso de empoderamiento civil las llevan a cabo a manera de plebiscitos para resolver asuntos cuya solución es imprecisa en el marco de sus propias leyes. Según la Universidad de Zúrich a través de su Centro de Estudios para la Democracia Directa, hasta 1980 en Latinoamérica apenas se habían realizado unas 38 Consultas en diferentes países para escuchar directamente a los ciudadanos sobre variados temas que requerían resolverse, pero de 1980 a 2020 el número pasó a 103 lo que nos habla de cómo rápidamente se ha popularizado este ejercicio. Ejemplos en Latinoamérica sobran: Chile se pudo deshacer de la dictadura Pinochetista mediante una de estas consultas, Panamá decidió la ampliación de esclusas en el Canal que cruza su país también mediante este mecanismo, Paraguay decidió que sus ciudadanos residentes en el extranjero pudiera votar en las elecciones. Es decir diferentes momentos, países y temas. Y el resto del mundo nos da muchos ejemplos más, uno de gran importancia es que fue en una Consulta que Inglaterra decidió retirarse de la Unión Europea (Brexit)

En México con las reformas al artículo 35 constitucional y con esta primera consulta realizada el domingo, el país incorpora esta nueva forma de participación de la ciudadanía a la toma de decisiones.

Aquí viene una primera interrogante: ¿Haber realizado esta Consulta representa un triunfo o un fracaso para México? En mi opinión, cualquier demócrata puede considerar esto un completo éxito. Participar en las decisiones políticas a fin de mejorar la vida colectiva es invaluable.

La organización de la Consulta estuvo en la autoridad electoral, el INE. En la reciente elección federal de junio de este año, el INE instaló 162,896 mesas para recibir los votos para un padrón electoral de poco más de 93 millones de ciudadanos.

En el caso de esta inédita Consulta el INE instaló únicamente 57,000 mesas para el mismo padrón de 93 millones de ciudadanos lo que convirtió de entrada, gran dificultad para que muchas personas pudieran trasladase a su centro de votación correspondiente, en muchos casos a más de 50 km de distancia de su vivienda. Bajo este criterio la propuesta por parte del INE para recibir votos era de 36 segundos por ciudadano, uno tras otro.

¿De qué sirve saber estos números una vez que se conocen los resultados? Solo para saber que desde un inicio las posibilidades de alcanzar un mínimo de 34 millones de votos para hacer vinculante el resultado eran imposible.  Aunado a esto, la difusión por parte del INE de esta jornada electoral fue mínima y confusa y lo más grave es que hubo una clara reticencia por parte del Órgano electoral a que se llevara a cabo de manera exitosa. Planteó públicamente como un desperdicio de recursos los 500 millones de pesos que debió sacar de su millonario presupuesto (el INE recibió para este año, casi  veinte mil millones de pesos) y fomentó en voz de su presidente y alguno de sus consejeros la desestimación a la participación restando importancia al evento.

Segunda pregunta: ¿Haber realizado esta Consulta representa un triunfo o un fracaso para el INE? La parte de organización de la instalación de casillas es medianamente aceptable, las decisiones respecto a número de mesas, publicidad e intromisión de sus funcionarios fungiendo como opositores a la Consulta sí se puede considerar un rotundo fracaso de este INE. Esta Consulta le quedó grande al INE.

Los ciudadanos que decidieron no votar y aquellos que adicionalmente promovieron la NO participación, cada uno por sus razones personales pero en gran parte condicionados a repetir la consigna que les fomentaron los medios de comunicación, partidos políticos y columnistas que claramente se oponen al proyecto 4T y al Presidente López Obrador; consideraron que NO votar y promover que sus conocidos y seguidores NO lo hicieran, dañaría al gobierno actual. Sin mayor argumentación más que la de su conocido odio a la política del gobierno actual y a la democracia participativa y con la simpleza de chabacanas tesis que les llevó a la conclusión de frases como “la ley no se consulta”, “cuesta mucho dinero” y cualquier otra burda  relación con supuestas medicinas oncológicas faltantes y otros gastos sugeridos.

Estos ciudadanos en realidad optaron porque no sea obligatorio (vinculante) que se revise la historia del pasado, prefirieron ser omisos respecto a la corrupción y saqueo del país. Demostraron también la penosa realidad cultural de la mayoría conservadora del país y como dijo hoy Lorenzo Meyer: “No fueron a consulta porque no tienen conciencia que han sido explotados casi como animales por siglos”

Tercera pregunta: ¿Haber realizado esta Consulta representa un triunfo o un fracaso para quienes promovieron la NO votación? Desde el punto de vista numérico pueden considerarlo como un éxito, alcanzaron lo que promovieron en sus vasallos, pero desde un punto de vista ciudadano, democrático y de ética pública bien pueden avergonzarse ante este estrepitoso fracaso que los exhibe como anti demócratas, fomentadores de apáticos e indolentes ante la corrupción.

Por su parte, los ciudadanos que sí participaron alcanzaron cerca de 7 millones de votos, de los que más de un 96% fueron a favor del . Dato duro: para que fuera vinculante debían haber votado por lo menos 34 millones (sí, uno cada 50 segundos de principio a fin en cada una de las mesas instaladas)

Cuarta pregunta: ¿Haber realizado esta Consulta representa un triunfo o un fracaso para quienes sí participaron? Basta revisar las redes sociales para saber que cualquier persona que participó se encuentra satisfecha con haberlo hecho; sabe que su participación en la democracia es fundamental para México y que a pesar de todos los impedimentos puestos por la autoridad, por muchos medios de comunicación, por actores políticos del pasado y por una organización confusa y poco promovida, se logró el éxito en el objetivo de mandar un claro mensaje en donde más del 96% de participantes sí queremos que se investigue y explique el pasado.

La oposición le apostó también en este tema a la polarización, nos demostraron una vez más que el país les importa un bledo, sus intereses son los que deben estar protegidos y en esta ocasión se hicieron acompañar de la ignorancia, mala fe y pasividad, bien por ellos, afortunadamente van de salida.

Así que como en piñata, hay para todos, cada quién puede alzarse con el triunfo o el fracaso que elija.

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Ciudadanos y vasallos a Consulta

Te voy a decir qué es la libertad para mí: No tener miedo.

Nina Simone

¿Por qué habría que dejar en el olvido para que las generaciones presentes y futuras desconozcan muchos de los hechos que provocaron que México no sea un país rico como podría serlo y que, por el contrario, tengamos tantas carencias económicas, y que nuestros hijos, nietos y bisnietos no sepan por qué seguirán pagando adeudos por préstamos con el exterior que fueron vilmente robados y repartidos entre ex funcionarios del pasado y que hacen que el presupuesto sea insuficiente para las necesidades del país?  

¿Por qué habría que dejar pasar el origen de los crímenes y desapariciones que aún hoy difícilmente se pueden contener y que han ocasionado dolor en familias a lo largo de todo el país? ¿Y por qué no recordar que el desmantelamiento de empresas productivas del país fue decisión de una élite de sátrapas que solo actuaron de acuerdo a su propia conveniencia?

¿Por qué no hacerle frente al hecho a que a lo largo de las últimas 3 o 4 décadas, prácticamente todos los funcionarios de los gobiernos federales y estatales en los tres poderes de gobierno, se enriquecieron a su paso por esas administraciones?

Esto es lo que busca resolver la consulta ciudadana de este domingo 1 de agosto, que se pueda hacer un recuento de los delitos que se cometieron por los funcionarios que tuvieron la responsabilidad de gobernar. Como bien dice Santiago Nieto, el hoy titular de la Unidad de Inteligencia Financiera: “Muchos de los delitos que hubieran cometido los ex presidentes se encuentran prescritos. Por ello, la consulta busca esclarecer los hechos del pasado. Un mandato claro para una “Comisión de la verdad” en temas de corrupción en México”

La oposición, una vez más, manifestándose en contra del interés del país en favor de la democracia y la participación popular, de manera despreciable pide abiertamente no participar en la consulta; por una parte menosprecian este primer esfuerzo que prospera en el país gracias a la ciudadanía organizada y por otra se exhibe en su papel de señorío feudal ordenando y dirigiendo a sus vasallos a la no participación; ¡su cobardía les impide decir que voten NO, prefieren decir que no salgan a votar!

 Para este fin de desmotivar la participación, los expresidentes, principalmente Fox y Calderón (quienes así muestran el miedo que tienen de ser enjuiciados), y que ya se sienten en el banquillo de los acusados, califican con insultos a aquellos que promueven la participación democrática de este domingo. Se acompañan, además de sus compinches en raterías y delitos,  de los “intelectuales” y abajo firmantes de siempre, de los medios de comunicación de siempre, de los columnistas de siempre, y del INE que desde hace tiempo es parte de su bando; este último, el INE,  organizando de manera obligada la consulta a que le obligó la Suprema Corte de Justicia, entorpeciéndola con poca promoción, con pocas mesas de votación y confundiendo a la población en voz de sus consejeros.

He leído artículos de algunos afamados abogados opositores a la consulta, que expresan su punto de vista a manera de encubrir esta nueva forma de enfrentar los hechos del pasado (debo decir que después de leerlos me doy cuenta que son meros leguleyos tramitadores, rábulas se les llama en latín) diciendo no a la participación porque: ¡la consulta cuesta dinero! (sí, la democracia cuesta dinero y si no lo sabían bien podrían informarse de cuanto nos cuesta el INE) y que “la ley no se consulta, se aplica”.  Este tipo de “especialistas (sic)” en leyes, quieren enmendarle la plana a la SCJ porque olvidan que es precisamente ¡esta Suprema Corte de Justicia! la que avaló la legalidad de la consulta y, por otra, no encuentran diferencia alguna, ¡en un país como México! en la distinción fundamental entre ley y justicia. Porque…

Con el uso de la ley, Salinas repartió entre sus amigos y familiares muchas de las empresas productivas del Estado; con la ley de por medio, Zedillo convirtió deudas privadas de algunos bancos y empresarios en deuda pública a pagar por todos; con el recurso tan mentado de la ley, Fox traicionó la democracia interviniendo en las elecciones y él y su familia se enriquecieron con negocios ilícitos; y con más ley, Calderón inició el drama de la guerra cruel a que está sometido el país al tiempo que participaba en el bando de una de las pandillas de narcotraficantes de la mano de García Luna; y también bajo la ley, Peña Nieto elevó a la máxima potencia la corrupción política y empresarial del país. Ley, ley, ley, todo, de la mano de la ley.

Una diferencia entre ley y justicia, que de manera personal recuerdo, se remonta a finales de 1976 en que mi padre, abogado, actuando como representante de un grupo de mujeres trabajadoras de la industria textil que habían sido despedidas de manera injusta (pero apegada a la ley del empresario que podía pagarla), logró revertir, no el despido pero sí la liquidación económica correspondiente a cada una de ellas y que se negaba a pagar el patrón. El contexto es aquel en que al final del gobierno de Luis Echeverría cuando el Secretario del Trabajo era Gálvez Betancourt y el El Subsecretario de Previsión Social Agustín Alanís Fuentes -este último es quien después fue nefasto y represor procurador en el DF haciendo dupla con el jefe de policía Arturo Durazo-; la ley favorecía a los patrones que de manera indiscriminada irrespetaban derechos sociales laborales, los despidos sin pagos justos por liquidación eran cosa de todos los días y las juntas de conciliación (actuando en función de ley) se limitaban a ratificar los deseos y dichos patronales. En este caso, una vez que las trabajadoras ganaron su demanda y recibieron lo que les correspondía, mi padre se negó a cobrarles sus honorarios, su argumento (porque no es que en casa no se requiriera el ingreso económico que generaba por su actividad) se basó en que era de justicia tuvieran lo que la ley les había negado en una primera instancia: que recibieran completo el fruto de su trabajo. Ley y justicia. Y, hasta de niño, a veces, escuchar estas cosas, tan sutiles si se quiere, marca para entender que hay diferencias en conceptos que se pueden confundir.

En el día a día, en la confusión de los mensajes inmediatos en redes sociales, en las opiniones con sesgo político, parece olvidarse, por parte de quienes debieran saberlo (esto es, los políticos opositores) el concepto de justicia de los pensadores que sustentan el periodo civilizatorio en que vivimos, desconocen a su conveniencia a los clásicos Hobbes, Montesquieu, Kant y Rousseau, pero también se olvidan de los más recientes, de Kelsen, Abbagnano, Gregório y Camino. En vez de hacer un trabajo informado prefieren apelar a la ignorancia de sus vasallos que ciegamente les siguen, a sembrar el odio en contra de la 4T y del presidente López Obrador. El tiempo, una vez más, le da la razón a este movimiento transformador lopezobradorista al que no atinan a enfrentar con argumentos.

Cierro con esta frase de Montesquieu: “Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa”

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¡Es que no habla inglés…!

“Usa el idioma que quieras, nunca podrás decir nada más que lo que eres”. 

Ralph Waldo Emerson.

Las críticas al Presidente López Obrador por parte de la oposición se dividen en tres:

  1. Argumentativas: No se les conocen hasta el momento.
  2. Negativas: No importa lo que haga o diga el Presidente, para los antagonistas todo está mal.
  3. Clasistas: En este rubro encontramos una amplia variedad de diatribas que con una intención de ofensa le han lanzado: Naco, provinciano, solo tiene dos trajes, sus zapatos están polvosos, flojo, moreno, tardó varios años en terminar la licenciatura, vive de manera austera, estudió en Universidad pública, no habla inglés…

Es obvio que esta columna trata, como su nombre ya lo dice, de la circunstancia atroz (para ellos) de que el Presidente ¡No habla inglés!

La explicación por parte de los opositores al cuestionamiento de esta pregunta es sugiriendo que cómo se podrán conducir los asuntos internacionales sin dominar el uso de la lengua inglesa. Decir directamente que es de nacos no saber inglés (aunque lo piensen) se les dificulta porque no podemos olvidar que no solo son clasistas sino también hipócritas.

Y no mencionan otros idiomas porque su foco de atención es su Tío Sam, en su reduccionismo de la historia y valores lo único que pueden considerar es su aspiracionismo a la visión estadounidense del mundo feliz, esa dulce ironía que choca con la realidad.

En contra de la visión tecnócrata de que los funcionarios y presidentes mexicanos deben salir de prestigiadas universidades estadounidenses o europeas y que se empalma con la perspectiva del  “wannabe”  clasemediero que solo entiende por riqueza y valor de las personas los símbolos exteriores, la ostentación y el blof que muestren, todo al ritmo del yes sir, yes sir, es muy bueno recordar que -solo por mencionar algunos-: Luis Videgaray, Cesar Duarte, Javier Duarte, Emilio Lozoya, Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón, Anaya, Vicente Fox, Georgina Kessel, José Antonio Meade, Carlos Salinas tienen en común que estudiaron en reconocidísimas universidades mexicanas y extranjeras y que ellos sí: hablan inglés. Entonces, todos estos no nos robaron el país, sino que: they just stole and disgraced the country, o sea fue en inglés que nos chin…

El presidente López Obrador ha dirigido la política exterior sin tener que hablar inglés; como es elemental y obvio para cualquiera con una mínima inteligencia, las relaciones bilaterales entre países y las multilaterales entre grupos e instituciones se conducen con intérpretes profesionales y documentos que son traducidos a las partes; esta situación real les rompe el simplismo de considerar el desconocimiento del idioma como una dificultad para ejercer su trabajo. El Presidente instruye al Canciller Ebrard en la política a seguir y este es quién la ejecuta; no es el idioma quien guía las relaciones entre Estados y Organismos. Por cierto, hoy además, se privilegia la doctrina tradicional de la política exterior mexicana como es el respeto a todas las naciones y la no intervención en sus asuntos.

Decían estos clasistas opositores que no se imaginaban cómo el Presidente podría comunicarse con el Presidente de Estados Unidos por ejemplo. Muy poco tiempo pasó para que recibieran el primer balde de agua, los gobiernos establecieron comunicación, se reunieron, tuvieron agenda y la vida siguió. ¿El ex Presidente Trump habla español? quién sabe, es irrelevante para su función de gobierno como lo es para la del mexicano. López Obrador ha mantenido comunicación con los presidentes Trump y  Biden, con la vicepresidenta Harris, con los presidentes Putin, Xi Jinping, Macron, Trudeau, Merkel, Abe, Sánchez, Castro, Morales y demás presidentes latinoamericanos y lleva su agenda internacional sin tropiezo alguno. Pero, siempre les sonará una crítica válida decir: es que no habla inglés.

¿Y qué significa en realidad este tipo de críticas? Todas las características, con ánimo clasista, que se le atribuyen al Presidente López Obrador son las mismas de la gran mayoría de mexicanos, el color de piel, la forma de hablar según su localidad de origen y la austeridad en el vestir por ejemplo. Intentar agraviar ad hominem al Presidente por sus características físicas y de identidad es insultar a gran parte, a la inmensa mayoría de la sociedad. Y por esto, aquellos partidos, grupos y personas que así se expresan nunca tendrán apoyos mayoritarios; tantos estudios, tantos viajes, tanto blof en sus vidas para que acaben en esta tara de clasismo y racismo.

La oposición conservadora se acostumbró a lo que plantea la fábula del Rey desnudo: de aquellos presidentes prianistas que adoran y extrañan les encandiló su hermoso ropaje, aunque este no existiera.

El neoliberalismo, en su accionar sobre la identidad nacional, dejó como consecuencia que México viva una distorsión cultural y social de enorme magnitud. Marx, tan mentado y tan mal leído actualmente decía: “A medida que se valoriza el mundo de las cosas se desvaloriza, en razón directa, el mundo de los hombres”

Los conservadores bien consolidados en los grupos panistas y su más reciente derivación frenista, con eco y recursos en los medios de comunicación no acaban de entender o, más bien, no les interesa entender que la discriminación por clase, como lo es también la de raza y sexo, es una construcción social, no una característica genética, y que como tal, puede construirse a partir de decisiones personales, públicas y de cultura social. En vez de entenderlo así, asumen una superioridad que, aunque a todas luces es falsa mantiene ese cimiento de clasismo –que se suma por lo general con racismo- como una serie de prejuicios y discriminación con base en la pertenencia a un nivel socioeconómico.

La polarización en México es real, no es la que inventan columnistas y medios para atribuirla a López Obrador, la polarización es la plasmada en la desigualdad social y económica y en la visión clasista que el conservadurismo tiene sobre la mayoría del país. Y lo más sorprendente, hay una cantidad numerosa de personas que hacen la crítica de clase aun siendo y teniendo las mismas características, a ellos les cabe la pregunta de: ¿y ya te viste en el espejo?

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4T, El péndulo mexicano

La buena noticia: nada es para siempre. La mala noticia: nada es para siempre.

Ningún régimen político piensa en su fecha de caducidad, durante su momento de gestión se ve a sí mismo como imprescindible y le es más importante su visión de presente que la de futuro. El mundo moderno, actual, en que cada día las personas vivimos con más incertidumbres y estamos en un alejamiento constante de dogmas de toda índole: familiares, morales, religiosos, económicos; los gobiernos son los únicos que se aferran, a decir de sus partidos políticos, a que su planteamiento e ideología es y será para siempre.

Si algo nos ha enseñado la historia es que así como en la vida de mujeres y hombres todo es pasajero, en la política también.

Bien decía Maquiavelo en El Príncipe: “La naturaleza de los pueblos es muy poco constante: resulta fácil convencerles de una cosa, pero es difícil mantenerlos convencidos”.

Y nada más falso que la permanencia, el mundo, las sociedades, los países cambian de formas de gobierno cada cierto tiempo: así como la Revolución francesa llevó a Francia de una época de absolutismo y feudalismo a un radical cambio hacia la soberanía popular o así como España rompió con una férrea dictadura franquista para dar paso a un gobierno electo democráticamente y con un giro hacia políticas socialdemócratas como las que representó el triunfo de Felipe González de la mano del PSOE en 1982.

Así el ejemplo de la historia de México rompiendo de manera muy radical y nada tersa con esquemas previos de organización social en su Independencia de España que la libera del dominio de este país; en la Reforma que modifica en leyes la relación con la Iglesia y da pie a la Constitución de 1857 y plasma el triunfo de los liberales sobre los conservadores; y en la Revolución que como resultado incorpora nuevos derechos sociales en el Constituyente de 1917. Y, más recientemente, en el giro histórico que representó el triunfo (tan amplio que esta vez no pudo ser robado) de López Obrador y Morena.

Este aprendizaje y experiencia que nos da la historia lleva a la 4T y al gobierno del Presidente López Obrador a tenerlo muy presente y, en consecuencia, a encaminar a que la transformación que se lleva a cabo, quede bien anclada en leyes, formas de operación, cambios constitucionales y reorganización administrativa pensando en que esto también pasará algún día. Que a la manera de un péndulo el país podrá moverse hacia otras ideas políticas y que se debe proteger que cualquier cambio no implique un retroceso al pasado de corrupción, saqueo, crimen y desigualdad en que se condujo al país por los gobiernos pasados, particularmente desde Salinas pasando por Zedillo, Fox, Calderón Peña Nieto.

Así hoy la 4T que avanza, entre otras cosas aunque de manera principal, en lograr cambios profundos que provoquen mayor igualdad de oportunidades para todos, reconstruir el tejido social que la polarización real ocasionada por la enorme desigualdad económica en que vive el país ocasionada por las políticas neoliberales seguidas en los últimas tres décadas, resolver la inseguridad que ocasionó la guerra sin sentido y estrategia del calderonato, acabar con la corrupción que ha permeado a todos los gobiernos priistas y panistas sin excepción y  enmendar de alguna manera las formas clasistas y racistas que aprendió e hizo propias buena parte de la población conservadora; debe, por necesidad dejar estructuras sólidas que hagan imposible o por lo menos dificulten un retorno a las causas de la tragedia en que vive gran parte de la sociedad. El trabajo de los siguientes dos años por parte de las Cámara de Diputados y de Senadores se vuelve fundamental por lo que Morena debe tener a los mejores y más leales legisladores al frente de las comisiones, representaciones y coordinaciones y, no ceder ningún espacio que no sea estrictamente obligado a los partidos opositores por razón de amabilidad política.

Los vividores del pasado que acechan recuperar privilegios seguirán intentando embaucar a quienes les escuchan y siguen para obtener en algún momento los votos que les regresen el bastón de mando y, sobre todo, las arcas presupuestales con las que se enriquecieron.

A cada cambio de ley, proyecto de obra, estrategia o decisión política que el gobierno actual ejecuta e implementa; la respuesta opositora invariablemente ha sido el intento de bloqueo por la vía judicial, cientos de amparos se han presentado ante cada decisión y aunque con el paso de los días y meses estos instrumentos van cayendo y se resuelven dando la razón al presidente López Obrador, nos muestran el terror que causa en la Oposición ver que los cambios son profundos, sustentados y que revertirlos será tarea titánica. Le apuestan a cambio de gobierno, le apuestan a un régimen que les regrese al poder; su apuesta la perderán si el anclaje de las políticas de la 4T es sustentada en la ley y la Constitución.

Henri Bordeaux, el escritor francés que en su obra literaria hablaba recurrentemente sobre la lealtad decía: La política es la historia que se está haciendo, o que se está deshaciendo”.

 El avance de la sociedad hacia nuevas formas de organización y nuevos gobiernos no debe dar pie, en el caso mexicano, a volver a un pasado reciente con las consecuencias bien conocidas por todos, aunque algunos se nieguen a interpretar en su causalidad.

A este gobierno le quedan tres años, cortos porque el tiempo se agota, es deseable y muy probable que el que le siga continúe y consolide lo realizado hasta ahora pero no puede haber confianza de por medio, la oposición irá por todo, se juntará una vez más el agua con el aceite, no se puede olvidar que van por sus intereses y prerrogativas y no por lo que le conviene a la mayoría del país;  hoy se construye el anclaje del péndulo, no en la elección del 2024.

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¡Sí! La consulta

A menos de un mes para realizarse la Consulta ciudadana que busca juzgar a funcionarios políticos del pasado, se exacerban las voces opositoras (¿de quiénes más podrían ser?) para provocar que esta fracase promoviendo que la ciudadanía no participe. Tratar como niños y niñas, castrar en su derecho y obligación de votar a los ciudadanos mexicanos es una muestra más de la calaña y antidemocracia en que prefieren se desarrolle el País.

Cada quien tiene el derecho y la libertad de votar Sí o No; cada quien lo que decida.

En México en el año 2019 se modificó el artículo 35 constitucional para reconocer el derecho de la ciudadanía a votar en las consultas populares y decidir sobre diferentes temas de acuerdo al marco de la ley; se acotó lo que no puede ser votado: los derechos humanos, la política fiscal, la materia electoral y otros más. Ante una propuesta del Presidente López Obrador, 2 millones y medio de personas votamos para que esta se realizara, cubriendo así el requisito de ley de que por lo menos el 2% del padrón electoral lo solicitara. En octubre del 2020 la Suprema Corte de Justicia por mayoría de votos declaró como constitucional la consulta sobre si se debía juzgar o no a los expresidentes y señaló la pregunta a realizarse cuya respuesta deberá ser un SÍ o un NO: “¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes con apego al marco constitucional y legal para emprender acciones de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos, encaminada a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas?”

¿Qué hay más democrático que el proceso seguido para llegar a esta Consulta del próximo 1 de agosto? ¿Quiénes tienen miedo y están peleados con que haya más democracia en México?

Más preguntas: ¿Qué tienen en común la incorporación del Reino Unido a la Unión Europea en 1972; el retiro (Brexit) de este mismo Reino Unido a esa pertenencia en la Unión Europea en 2016; la decisión en los años ochenta en California para disminuir los impuestos en el estado; la permanencia de Quebec como parte de Canadá en 1995; la medida de aumentar los impuestos en el mismo estado de California en 2016; la decisión de Suiza de cancelar su ley climática, la de prohibir utilizar la burka (cubrirse la cara públicamente) y la de frenar la homofobia; la permanencia de Escocia en el Reino Unido en 2014?  Tienen en común que todas estas decisiones no han sido impuestas por un gobierno sino el resultado de las consultas ciudadanas o referéndum.

Hay un argumento facilón, rondando en estas voces rivales al proyecto 4T y al Presidente López Obrador, que dice que no se requiere consulta para juzgar a los ex presidentes y otros ex funcionarios dado que existen las leyes correspondientes al respecto. No es lo mismo ley que justicia, habría que contestarles. Esta tesis, a modo, olvida las reglas no escritas de la impunidad y de las complicidades hipócritas de la élite del poder; por décadas cubrieron sus delitos de gobierno a gobierno, ocultaron y desaparecieron información, se protegieron con jueces a la medida, corrompieron todo lo que pudieron corromper y saquearon la riqueza del país; son rateros, criminales y corruptos pero no tontos como para dejar desperdigadas las pruebas de sus fechorías. Por eso es que se requiere una decisión de la sociedad que por lo menos les sancione socialmente.

Si en verdad se quiere romper ese acuerdo de impunidad del que se sirven parte de las élites mexicanas, debe hacerse tanto por la vía jurídica  que implique un castigo formal como por uno representativo/simbólico que socialmente marque un alto colectivo a esa forma de agraviar al país que han tenido los políticos. La Consulta del 1 de agosto va en este último sentido. Aunque no es formalmente una consulta que busca enjuiciar  a los expresidentes sino a cualquier funcionario del pasado, el imaginario social sabe que son Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto los verdaderos destinatarios; entre ellos acumulan fraudes electorales, crímenes, matanzas, enriquecimientos ilícitos propios y de sus familiares y amigos, contrataciones de una deuda pública escandalosa que tiene empeñado el presupuesto por muchos años y relaciones con el narcotráfico que sería bueno deslindar para que por lo menos las nuevas generaciones sean conscientes de que muchos de los problemas del País tienen nombre y apellido en estos vergonzantes expresidentes y sus partidos. Esta consulta no es un acto que apela al pasado, apela al futuro que queremos.

Decía Octavio Paz: “Sin democracia la libertad es una quimera”. Que sean los ciudadanos quienes resuelvan y no una vez más partidos y empresarios miedosos del juicio y escarnio público. La consulta hará catarsis para renovar el sentido de justicia y legalidad en México, para manifestar abiertamente el conflicto del pasado con el del futuro al que aspiramos legítimamente y abrir las posibilidades de un diálogo entre víctimas y victimarios; que no sean unos cuantos quienes lo decidan, que seamos unos muchos.

La trampa:

El INE es el único responsable dela organización de esta consulta, aduciendo falta de recursos (a lo que la Corte le respondió que sí los tiene) solo instalará una parcialidad de las mesas de votación requeridas, solo 57 mil en todo el país (como referencia, en las recientes elecciones se instalaron más de 162 mil). De acuerdo a la ley, para que la consulta sea vinculante debe votar al menos el 40% del padrón electoral, es decir un poco más de 37 millones de ciudadanos. Una operación matemática sencilla dice que tendrían que votar en promedio como mínimo 650 en cada mesa; en las 10 horas en que dura la apertura de las mismas cada votante, uno tras otro sin pausa, tiene menos de un minuto para hacer todo el proceso. El INE desde antes que inicie el proceso ya lo ha boicoteado, los anti demócratas están de plácemes.

La respuesta que debemos dar es salir a votar, el número que se alcance será el bueno para demostrar que mayoritariamente, los ciudadanos sin correa, votaremos por el SÍ, que sea un acto de moral y ética pública aunque pudiera no tener consecuencia vinculante directa pero sí por lo menos para que se convierta en la guía en el modelo de conducta que sí estamos dispuestos a aceptar por parte de los políticos. Nunca se debe olvidar que esta consulta no es un acto emocional sino un acto sustentado en la realidad de los hechos: los asesinatos, saqueo, corrupción, fraude electoral y muchos otros delitos existieron.

A esto nos enfrentamos, a esto hay que responder con el acto cívico más importante en manos de los ciudadanos, salir a votar.

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Para leer a AMLO

“El que no tiene opinión propia, pero depende de la opinión y el gusto de los demás, es un esclavo”. 

Klopstock, poeta alemán.

La oposición tergiversa todo lo dicho por López Obrador respecto a prácticamente todos los temas, ¿por qué el lenguaje no es común para todos y así todos poder entender lo mismo más allá de estar de acuerdo o no?  Precisamente es por lo que implica el primer verbo que uso en este párrafo: tergiversar (dar una interpretación errónea o forzada de las palabras, en muchas ocasiones con voluntad de hacerlo).

La opinión pública se nutre de la información que recibe a través de los medios de comunicación, las redes sociales y el boca a boca. Hace no muchos años, sin redes sociales, lo que sabía la generalidad del público era aquello que los medios de comunicación decían, era muy difícil contrastarlo con otros datos. En México fueron largos años en que unas cuántas  empresas de comunicación controlaban y difundían la “verdad” que el gobierno en turno les indicaba o permitía.

Al triunfo de la 4T, han sucedido algunas cosas: aquellos medios de comunicación acompañados de multitud de comentaristas, analistas y columnistas han dejado de recibir “chayote” para decir lo que el gobierno quiera; las redes sociales invaden los espacios de información y llegan a cada vez más ciudadanos y, el gobierno lleva a cabo un ejercicio de comunicación todas las mañanas a donde acuden a cuestionar al Presidente cualquier periodista o medio de comunicación que lo desea.

La oposición ha encontrado en la desinformación y la mentira la forma de contrarrestar el flujo de esta información que se encuentra al alcance de casi cualquier persona, la forma en que lo hace es abusando del simplismo argumental para que sea fácilmente entendido por sus seguidores, por los malquerientes del gobierno y por quienes requieren oír frases fáciles que les den una “clara” idea de las cosas. Los opositores no quieren que se lea ni se escuche a AMLO.

Decir por ejemplo: “están dejando morir a los niños con cáncer por falta de medicinas” es de un facilismo vulgar cuando la realidad es que el desabasto de medicinas existe desde hace décadas, que se ha avanzado en su solución y que parte principal del problema es la enorme corrupción de las farmacéuticas que surtían al gobierno de estos medicamentos. Pero, esta explicación es larga, requiere el sustento documental, la información precisa y de fuentes fidedignas y hay muchas personas que prefieren quedarse con el dicho inicial y con la escenografía que les montan de vez en vez de “marchas” de padres de niños… sin saber que la mayoría de los que acuden son personas pagadas y sin razón de estar ahí.

Decir por ejemplo que el presidente “agravia a las clases medias al reclamarles su aspiracionismo”, suena fácil en un país en que hay una importante cantidad de personas de esa clase;  cuando la realidad de lo que se dijo en la explicación completa que está registrada en videos y documentos, López Obrador habla de lo manipulables que son muchas personas partidarias del régimen de corrupción, de privilegios y de salir adelante ganando como sea, sin escrúpulos morales. A esto es lo que se refiere ese aspiracionismo que no conviene a nadie pero que a la oposición le conviene usar a modo de crítica sustantiva a la clase media. No, el presidente no dijo eso, él habló de un tema de fraternidad  mientras daba una cátedra de ética y humanismo; y el discurso de sus odiadores lo convirtió en un mensaje en contra de una gran parte de la sociedad.

Hay una fábula antigua de China de Jiang Ji que dice: Había una vez dos hombres que discutían a propósito de la fisonomía del rey. – ¡Qué bello es! – decía uno. – ¡Qué feo es! – decía el otro. Después de una larga y vana discusión, se dijeron el uno al otro: – ¡Pidámosle la opinión a un tercero y usted verá que yo tengo razón!

 La fisonomía del rey era como era y nada podía cambiarla; sin embargo, uno veía a su soberano bajo un aspecto ventajoso y el otro, todo lo contrario. No era por el placer de contradecirse que sostenían opiniones diferentes, sino porque cada cual lo veía a su manera.

La fisonomía de las personas, la belleza en su amplitud, es un asunto de opinión; la realidad política, los hechos, los datos NO. Estos pueden no gustar, ser criticados, incluso detestados, confrontados con otras mediciones, argumentados, pero no manoseados a manera de juicio o valoración. Los datos son los datos, los hechos son los hechos.

El presidente utiliza un amplio lenguaje muy cercano a la mayoría de la población, conoce a los ciudadanos y sabe cómo comunicarse con ellos, quien le escucha le entiende perfectamente. La diferencia de opinión está cuando hay un filtro que pasa por aquellos comunicadores y medios dolidos por la pérdida de privilegios económicos y que a como dé lugar hablan mal, mienten y falsean la información real con estos argumentos breves y sintéticos pero alejados de la verdad.

¿Y cómo se comporta la opinión pública? Hay varios tipos, uno de ellos es el que se decanta por ciertos periodistas y medios tradicionales y lo que ellos digan es la única verdad, se acostumbraron al facilismo de no tener que pensar, si les dicen que no hay vacunas, no hay vacunas (aunque las haya y ya estén vacunados); si les dicen que los hijos del presidente tienen Lamborghini, los tienen; si les dicen que los presidentes anteriores no saquearon al país, no lo saquearon; si les dicen que el presidente es dictador, es dictador y  así cualquier cosa; tan solo repiten lo que escuchan de esas vacas sagradas a quienes siguen.

Otra parte de la opinión pública se rige por aquello que confrontaba Napoleón I, “No hay que temer a los que tienen otra opinión, sino a aquellos que tienen otra opinión pero son demasiado cobardes para manifestarla”, son los que callan y ven pasar; se acomodan al momento y circunstancia para quedar bien con cualquiera, a veces a través de su silencio.

Y otra parte del público, bajo el planteamiento de que “su opinión no es la realidad” evita escuchar a los comunicadores tradicionales que por décadas ocultaron la verdad del país; se informan con datos y con la información directa de las fuentes, comparan peras con peras y manzanas con manzanas y entienden la historia del país, la gravedad de sus problemas y se permiten tener argumentos más consistentes y elaborados en vez de frases hechas.

En resumen, para leer a AMLO lo único que se requiere es tener ojos bien abiertos, no tener mala leche, querer al país y tener conciencia del pasado reciente; no hace falta saber de física cuántica ni  tener un manual para dejar de ser manipulados, tan solo hace falta tener buena voluntad.

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El entramado

“La multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría, mientras que perder privilegios provoca rencor”

Arturo Jaurteche

¿Cómo saber si vamos bien o vamos mal? ¿Cómo plantarse ante la discusión mediática en que para los odiadores y malquerientes al presidente López Obrador todo está mal sin importar lo que opine la sociedad mayoritaria?

Hablar de bien y mal en cuanto al estado del país no es el camino de una línea recta inamovible; no hay absolutos porque no puede haberlos y es falso aseverar lo contrario, si en algo no existe blanco y negro como únicas opciones es en la gestión de gobierno. Los resultados de cualquier mandato político no se explican más que en la gradualidad que da el tiempo en el que se desarrolla un proceso de gobierno. El Presidente López Obrador tiene una tarea que cumplir en un plazo de seis años y al cabo de este sexenio se podría decir lo hizo o no lo hizo. Sin embargo, decir que hasta finalizado el plazo se puede evaluar también es falso porque las políticas y programas públicos se construyan durante un espacio de tiempo, entonces al año tercero, como es el caso, se puede saber si se está trabajando en tales o cuales políticas y programas.

Una pista de la opinión más generalizada sobre el proyecto 4T y el gobierno de López Obrador, es el que da el resultado de las elecciones pasadas en donde Morena y sus aliados ganan la mayoría de la cámara de diputados y la mayoría de gubernaturas y municipios votados. Baste la realidad del dato duro anterior tan solo para decir que la sociedad, en su mayoría, aprueba la gestión actual.

Como marco de referencia considero para este brevísimo análisis que debe caber en una columna, tres aspectos: a) Las promesas de campaña. B) El contexto mundial y C) La comparación con gobiernos previos.

Promesas de campaña (las más relevantes): Cambios a la figura presidencial, Lucha contra la pobreza, Desterrar la corrupción, Combate a la inseguridad, Reforma energética, Cambios profundos en la Educación.

En todos estos compromisos de campaña hay un claro avance en cada uno de ellos. El presidente ya no vive en los Pinos, se acabó el lujo y boato para su persona, se desapareció el Estado mayor que con miles de personas cuidaba a amigos y familiares del presidente en turno, se acabó la partida confidencial para uso del mandatario, se acabó el derroche en viajes, aviones, alimentos e invitados. Se dio soporte de  ley y se ampliaron los programas sociales. Se combate la corrupción como nunca antes se había hecho y se persigue a gobernadores y ex funcionarios de primer nivel y pronto,  muy posiblemente, a expresidentes. Se creó la guardia nacional y se acabó el que el presidente y su secretario de seguridad fueran a la vez jefes de mafia. Se legisló para contrarrestar el daño que causa la reforma energética del PRI, PAN y PRD del gobierno de Peña Nieto y se litiga en juzgados ante el freno a su aplicación por parte de empresarios y jueces coludidos. Se hacen cambios en el sistema educativo para que este sea público, gratuito y de calidad.

Contexto mundial: Primero la caída de precios del petróleo que afectó desde el 2019 a México  y después el impacto económico de la pandemia del COVID provocó la caída de todas las economías del mundo al punto que al final del año pasado el mundo (total) disminuyó en un -4.2% el producto interno bruto, la zona del G20 un -3.8% y la Eurozona un -7.5%. Por países, en las economías más importantes, algunos de los más desarrollados (Estados Unidos, Rusia, Japón, Alemania p.ej.) disminuyeron su PIB en niveles de -4 a -5%; les siguieron Francia, Italia, India y México en niveles de -9%  y después España, Reino Unido y Argentina en niveles de -11 a -12%. Es decir que México llegó con una muy importante caída al cierre del 2020 pero lejos de las peores que enfrentaron países con economías mucho más sólidas. En el 2021 la proyección de crecimiento de México es de un +6% lo que la pone en un contexto de franca de recuperación con la ventaja de que prácticamente no incurrió en nuevo endeudamiento con el exterior.  La pandemia planea grandes retos a todos los países pero México logró mantener estabilidad y variables económicas controladas y ahora tiene la tarea de recuperar empleo.

Comparación con gobiernos previos:

En una situación de crisis como la originada por COVID, México no se endeudó, reconstruyó y rehabilitó cientos de hospitales, adquirió equipo médico y compró millones de vacunas. En gobiernos pasados los recursos se despilfarraron, se contrató deuda con el pretexto de cualquier evento, se calcula que por “corrupción” el 20% de los presupuestos se perdía. Se han mantenido y extendido todas las libertades, la prensa ataca e insulta al presidente día a día sin mayor consecuencia que la réplica pública. Se dejó de pagar a medios y periodistas miles de millones de pesos vía chayote y publicidad para que hablaran bien de los gobernantes. Se construye la obra pública sin pedir prestado, sin recibir “mordidas” y sin sobrecostos, todo lo contrario a las obras faraónicas o inconclusas de los gobiernos previos.

En resumen: El país tiene grandes retos, la pandemia incrementó el número de pobres a pesar de los programas sociales; los estudiantes tienen más de un año de no asistir a clases; al gobierno le falta avanzar en las reformas constitucionales que se requieren y a las que algunos empresarios, mafias y opositores se oponen; la inseguridad disminuye no con la velocidad que se requiere, pero:

Que el país avanza: sí. Porque se hace lo que se ofreció.

Que el país va bien: sí. Porque las variables macroeconómicas y la paz social se mantienen y consolidan. No hay punto de comparación entre la cantidad de políticas sociales segmentadas en cada estado de la República que se hacen hoy (p.ej. caminos rurales, mejoramiento urbano, reforestación) y la gestión de elefantes blancos del pasado reciente.

Que los opositores criticarán cualquier actividad, política o resultado positivo de este gobierno: sí. Porque su rencor, clasismo y odio no les permite lo contrario.

Que los opositores representados en la alianXa que se construyó para intentar acabar con el gobierno del presidente López Obrador, no reconocerán nada positivo de este gobierno, ni antes, ni ahora, ni nunca: sí. Porque los intereses económicos ahí representados necesitan mantener su narrativa que apela al pasado que les privilegió.

No hay análisis que sustente la burda grosería de que el país va al comunismo, a la venezuelisación, al desastre; la opción de cualquier ciudadano con un mínimo de buena voluntad o interés por el país, es allegarse de datos por fuentes que no sean las del periodismo pagado, manipulado por el dinero y manipulador de aquellos que lo permiten.

Dos pastorcillos, Zang y Gu, salieron juntos con sus rebaños y perdieron sus ovejas. Cuando el patrón preguntó a Zang qué había estado haciendo, contestó que leyendo. Cuando interrogó a Gu, dijo que jugando a las damas. Estuvieron haciendo cosas diferentes; sin embargo, ambos, por igual, perdieron sus ovejas.  Jiang Ji (siglo 2)

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El arreglo

Los guerreros victoriosos ganan primero y luego van a la guerra, mientras que los guerreros derrotados van a la guerra primero y luego buscan ganar.

Sun Tsu.

¿De qué forma trabajaran todos los partidos, Morena y aliados como fuerzas ganadoras y la alianza de PRD, PAN y PRI como perdedores en lo general aunque con importantes triunfos en algunos municipios y gubernaturas? ¿Podríamos hablar de una conciliación de ambas partes que se sustente en un arreglo con visión de Estado?

Hace dos semanas concluyeron las elecciones  y en los días subsecuentes las fuerzas políticas conocieron cuál es la nueva realidad con la que tendrán que enfrentar los próximos tres años.

¿Qué sigue?

Después de unas elecciones tan ruidosas como las que fueron las pasadas podría caber la posibilidad aquella que dice que “… en política, hasta los ríos regresan” y que la oposición se empiece a ver como un grupo representante de una parte de la sociedad, un grupo minoritario pero fundamental en el país, trabajando de la mano de la 4T para sacar adelante los cambios constitucionales  propuestos y los proyectos de obra que están en ejecución.

Creo que la pregunta a hacernos es si la conveniencia de rearticular la vida política en el siguiente trienio pasa por la necesidad de hacer un “arreglo” entre el proyecto 4T y los partidos aliancistas.

Un dato es que para hacer cambios constitucionales, al requerir de mayoría calificada se tendrá que negociar con otros partidos, al igual que en los 3 años anteriores se requerirá del voto de algunos diputados opositores; nada nuevo en el panorama porque así se ha hecho en este gobierno y claro ejemplo son las Reformas de Extinción de dominio, de Guardia Nacional, Educativa, de Prisión Preventiva, de Paridad entre géneros, de Reconocimiento a pueblos y comunidades afromexicanas, entre otras; y de manera destacada la de Consulta popular y revocación de mandato de la que, por cierto, estaremos hablando en las siguientes semanas.  ¿Se requiere un “arreglo” o basta con el entendimiento propio de las iniciativas que se presenten y que acerquen ciertas posiciones de manera natural?

El apoyo a las obras como Tren Maya, Refinería, Aeropuerto y otros está protegido por Morena y partidos aliados al tener mayoría absoluta en el congreso y por lo tanto tener el control de la asignación de recursos para que avancen y concluyan estos proyectos. Para este fin presupuestal no se requiere ningún apoyo adicional de otros partidos.

El gran problema que me parece que se presenta es que hay dos posiciones muy encontradas: por una parte la posición ganadora 4T profundamente agraviada por las mentiras, el dinero externo que entró a la elección y el clasismo con el que se condujeron y conducen los representantes de la alianza del Sr. XGonzález; y por otra la visión de esta misma alianza de presentarse como ganadora, independientemente de la falsedad de su dicho, y por lo tanto no reconocer necesidad o capacidad alguna para encontrar mecanismos de encuentro con el gobierno del presidente López Obrador.

Con quién tendría que sentarse a dialogar la 4T, ¿con el Sr. XGonzález, jefe de la alianXa, o con los presidentes de partidos que actúan como delegados del empresario?  Creo que la mejor solución ante algo que parece tan poco claro es que sean las fuerzas políticas en los congresos  las que establezcan los diálogos correspondientes; porque no podemos olvidar que al 6 de junio se llegó con PRI, PAN y PRD bajo el mando del dinero del personaje del que ya hablamos, de intereses extranjeros, de compromisos mafiosos con la delincuencia organizada; y es por ello que difícilmente tendrán los funcionarios y partidos opositores la libertad de decidir por sí mismos. Muchos de los que obtuvieron puesto y fuero quedaron comprometidos y no sabemos de qué manera, no es deseable tampoco que comprometan su seguridad si es que a tal nivel quedaron expuestos en sus obligaciones aceptadas.

En todo caso debe haber un mínimo de congruencia de la que debe responsabilizarse la 4T en caso de intentar alguna conciliación y es que debe dejar sobre la mesa la imposibilidad de siquiera sentarse a dialogar si antes no hay un desagravio por parte de la oposición ante el clasismo que expresaron y provocaron entre sus seguidores en  contra de la gran mayoría de la población; una vez más caer en narrativas de superioridad en base al color de piel, de supuestos estudios o grados académicos, de condición económica, de preferencia sexual, de “código postal” solo ahonda, esto sí, la polarización mediática y real que lastima a los electores, y muchos que no lo son, que prefirieron la opción de Morena y partidos aliados.

Este clasismo de la oposición me parece la barrera que puede ser infranqueable si es que se desea un “arreglo”.

Por otra parte, el gran evento político que sigue y que volverá a dividir al país en dos grandes grupos es el del 1 de agosto próximo con la Consulta para determinar con un SÍ o un NO si se enjuicia a los expresidentes en caso de tener razones jurídicas para hacerlo. Se entiende que PAN y PRI (y por consiguiente su escudero PRD) quieran rescatar del juicio social y legal a sus figuras que saquearon y dañaron al país durante los últimos cinco sexenios. ¿Podría la oposición ofrecer un “arreglo” a cambio de cancelar tal evento? Podrían intentarlo pero tendrían que recordar que no solo fue promesa de campaña sino que se votó de forma mayoritaria para que se pudiera hacer esta consulta y que la Corte intervino y aprobó su ejecución a pesar de los pretextos del INE para lograrla.

Una base para sí negociar es si todas las partes estuvieran de acuerdo en lo que decía Confucio: “En un país bien gobernado debe inspirar vergüenza la pobreza. En un país mal gobernado debe inspirar vergüenza la riqueza”. Los que ya gobernaron dejaron pobreza, eso habla de su trabajo realizado, es hora de dejar a otros que lo intenten

En resumen, o estamos ante un “huevo de la serpiente” o ante un periodo de consolidación de la 4T. Las semanas y meses venideros nos lo dirán.

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Avanza la república, retrocede la capital

“Los débiles y flojos, sin voluntad y sin conciencia, son los que se complacen en ser mal gobernados”

(Benavente. Dramaturgo y premio nobel)

Acabaron las elecciones y hay resultados. Viendo el país como se ve un bosque desde el aire, triunfo extraordinario de la 4T a través de Morena y partidos aliados.

Datos duros:

De 15 gubernaturas en juego 12 las ganó la 4T, de 30 congresos locales 18 o 19 los ganó la 4T, de 300 distritos electorales 184 son para la 4T, de 500 diputados unos 280 son para la 4T vía Morena y partidos aliados (mayoría absoluta), por sí mismo Morena de tener 191 diputados en 2018 tendrá los mismos o unos cuántos más, como alguien les dijo un día: “no nos arrancaron ni una pluma”

Si en 2018 Morena gobernaba localmente (vía gubernaturas) a  poco más de 37,5 millones de ciudadanos, en 2021 lo hará  a más de 58 millones. De las gubernaturas que gana Morena se le quitó al PRD la única que tenía en el país, dos al PAN de las cuatro que tenía en los estados votados y ocho al PRI, todas (zapato). Para quienes viven con el cuento de que el proyecto 4T no es feminista o paritario por primera vez en la historia el país tendrá 7 mujeres gobernadoras de las que 6 son de Morena (5 nuevas y Sheinbaum en CDMX)

¿Si esto no es ganar, ganar, ganar entonces qué es? Habrá que entender la narrativa de los medios y comunicadores que falsearon información, datos y encuestas y que en estos pocos días mantienen su historia de que la 4T, Morena o el presidente  perdió. Tendrán que pensar en algo muy pronto para que sus patrocinadores no les corten fondos de inmediato ante el descalabro de la atroz Alianza que compró el Sr. X González; más adelante en el tiempo habrá más información de las consecuencias que tendrá el desprestigio, una vez más constatado, de las plumas y voces chayoteadas.

Por parte de la derecha, qué preocupante que sus infladas celebraciones de sus triunfos sean con una andanada clasista, pasaron de hablar con “vas, carnal” al vil desprecio. Y qué esquizofrenia en la que viven al decir ganar a perder, a decir triunfamos cuando son verdaderos perdedores; otra vez juegan con el lenguaje que asumen que sus oyentes, cual tontos, creerán.

Entremos al bosque y veamos el árbol que representa la capital:

En la CDMX se perdieron importantes alcaldías que se tenían, de 11 de 16 obtenidas en el 2018 Morena ahora tendrá solo 7 y la oposición 9 ; aunque el congreso se mantiene para la 4T hay que reconocer que es un golpe en la capital del  país.

La Alianza que compró el Sr. Claudio X González a PRI, PAN y PRD le alcanzó para regresar a gobernar a los cárteles inmobiliarios, de explotación sexual y drogas en Cuauhtémoc; en algunas otras regresaremos a las historias de cambio de usos de suelo, crimen, desorden y narcomenudeo por doquier.

Le alcanzó también para poner en riesgo los avances en matrimonio igualitario, aborto legal, en materia de género, en derechos lgtb+. ¿Habrá sido, como algunos dicen, un voto de castigo feminista el que les decidió a votar por el PAN y PRI?, puede ser si es que se les olvidó que la derecha nunca será feminista.

Para los chilangos ese orgullo de habitar una ciudad de vanguardia se acaba al haberse enquistado el PRI, PAN y PRD en media capital.

¿Cómo y por qué es que avanza la república y retrocede la capital? Seguramente se estudiará lo sucedido para poder explicar cómo es que se pasó de una ciudad en búsqueda de consolidar políticas feministas al asco de Margarita Zavala por las lesbianas; a que salga Pablo Gómez y entre Gabriel Quadri como diputado; a ser sede de la UNAM y al mismo tiempo a abrirle la puerta a panistas mochos; habrá que entender ese voto “de castigo” de clasemedieros aspiracionistas que no es más que un balazo en el pie de ellas y ellos mismos. Serán 3 años de gobiernos de derecha en la capital para volver a vivir la corrupción y malas prácticas que la ciudad ya había dejado atrás en los tres previos. Este pequeño triunfo de los conservadores no es para celebrarse por nadie, es mezquino porque estamos hablando de una ciudad con un verdadero proyecto transformador. Como dice la socióloga Teresa Rodríguez de la Vega, tal vez no es un castigo sino que “es una reacción a ese empoderamiento plebeyo”. ¡Clasismo puro pues!

Parece que lo que perdimos es la Ciudad de México solidaria, hoy la ciudad que se sentía el centro del mundo se está dando cuenta que el retroceso en su “rancho” no es más que un reflejo de la realidad de esos puristas de izquierda que por ser tan puros, tan puros, eligieron votar por la Alianza; de esos grupos sociales muy dizque de avanzada mientras toman su café en la Roma y Condesa pero que al perder becas, fideicomisos y aviadurías, y no entender los efectos de la pandemia Covid en la economía del país, escogieron votar por la AlianXa. Y sobre todo de esos que votaron en el 2018 por un proyecto que les hacía lucir “progres y de avanzada” pero que pensaban que en realidad nada cambiaría y hoy se dieron cuenta de la profunda transformación en que estamos inmersos.

Los que en silencio pensaban durante estos 3 años: yo si estudié, morenacos, muertos de hambre, pinches jodidos, ignorantes, pinche pueblo lleno de gente pendeja, yo sí pago impuestos, mugrosos, ni pasaporte tienen, hambreados, mantenidos, no hablan inglés etc. encontraron el día para votar por los candidatos de la Alianza del Sr. XGonzález y secuaces.

Los apolíticos, los que dicen que no son de izquierda ni de derecha pero que votaron por esa Alianza fondeada con dinero del extranjero y de empresarios. Los que con supina ignorancia votaron por la Alianza por miedo a la dictadura, al socialismo, porque compraron historias de que AMLO quitó las becas y las estancias infantiles, porque le dijeron que había que hacer un contrapeso a la 4T.

Así que…

Menos centralismo y más interior, la avanzada la lleva buena parte del país; la ciudad se rezaga.

El éxito de esta 4T es rotundo, unas alcaldías (espejitos)  a cambio de gobernar medio país y de que los neoliberales, conservadores y corruptos no hayan podido allegarse del control del presupuesto, es un buen intercambio. Lástima por algunas de esas alcaldías.

Esta Alianza de XGonzález y las botargas de PRI, PAN y PRD está a años luz de ser una oposición real a un proyecto como la 4T, en el camino se perderán batallas pero la guerra se ganará, el país ya está cambiando.

Solo queda exigir a la 4T que no permita que algún día estos cortoplacistas que vendieron ideales, proyectos y futuro pretendan regresar con piel de oveja al cobijo del proyecto transformador. Ya se descubrieron, les halagó el canto de las sirenas, ya ubicaron su polo, ya se tatuaron con la X que los compró; muy bien que ahí se queden.

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Tercera llamada, ¡comenzamos!

En estas elecciones la bondad ganará por goleada, la parte podrida de la sociedad es minoritaria.

Como en el teatro antes de salir a escena las actrices y actores han aprendido sus diálogos, han vestido sus ropajes y la escenografía esta lista, así este domingo llegamos al día en que los ciudadanos, mediante nuestro voto, tomamos la decisión que resuelve el ruido político/mediático de los últimos meses. Es una responsabilidad ciudadana que se convierte en una obligación si es que hablamos de civilidad y es el momento en que cada uno aporta con su sufragio un ladrillo en la construcción de la casa que queremos.

Afortunadamente las decisiones de los partidos políticos ayudaron a que en vez de hablar de 4 o 5 proyectos hablemos únicamente de dos. El factor de la intervención de algunos empresarios encabezados por el Sr. Claudio X González (junior de su papá) y Gustavo de Hoyos (ex capo de coparmex) ambos acuerpados con el suficiente dinero como para comprar los cascarones ideológicos y “maicear” a candidatos y funcionarios de PRI, PAN y PRD llevo a la formación de esa miserable alianza conocida como Va X México cuya única finalidad y argumentación es oponerse al proyecto 4T encabezado por Morena.

Hay que recordar que fue López Obrador quien les dijo, júntense y hagan un solo partido porque al fin que son lo mismo, y estos ingenuos sin entender la carambola en la que les metía el Presidente, le hicieron caso y sumaron la corrupción y descomposición del PRI al conservadurismo, crimen y corrupción del PAN con la intrascendencia del PRD bajo el mando de un dueño de mucho dinero como lo es el Sr. X González. El resultado no puede ser más favorable para el proyecto 4T, por una parte la gente de esos mismos partidos no compró esa aberración ideológica que amalgamaba ideas entre sí contrarias, más el asco a la obvia intromisión de actores económicos con el único interés de lucro personal, aunado a una gran mayoría crítica que apoya a la 4T y que se dolió del trato clasista a la generalidad de la sociedad mexicana y que entendió que más allá de errores y traspiés del gobierno actual el objetivo se convertía en hacer frente común a ese regreso al pasado.

Y es así como llegamos a una real polarización en que de un lado los sinvergüenzas opositores al proyecto lopezobradorista en vez de argumentar y expresarse a través de sus plataformas ideológicas prefirieron unirse cual cártel de cárteles con el objetivo de intentar volver al pasado reciente bajo la coincidencia común de  que el saqueo al presupuesto vuelva a ser su forma de vida. Y por el otro el partido Morena aliado en algunos lugares con PT y PV en la férrea defensa al proyecto que inició hace casi 3 años bajo la directriz del presidente López Obrador.

Esa es la lucha de este domingo, mantener al país en el camino de resolver la polarización real en que vivimos o regresar al pasado de saqueo, corrupción, desigualdad, crimen y falta de oportunidades. Porque si hablamos de polarización real, esta existe en cualquier reporte estadístico de INEGI o de cualquier fuente seria, y es la que dice que un porcentaje muy pequeño de la población es dueña de la mayoría de recursos al mismo tiempo que más de 60 millones de ciudadanos mexicanos viven en situación de pobreza.

No es la polarización de la que los medios acusan al gobierno actual, porque si habláramos de este enfrentamiento mediático habría que llamar a las cosas por su nombre.

¿A qué, si no, le llamamos polarización mediática? A la provocada por esa fallida (todas las encuestas así lo indican) alianza de Va X México a que se sumó aquella “intelectualidad” que dejó de recibir millonarios contratos y beneficios en los gobiernos de PRI y PAN, quienes tradicionalmente han cooptado las publicaciones, foros y becas y con el añadido de medios de comunicación privados acostumbrados a financiarse de publicidad oficial y “chayote” para decir o dejar de decir lo que al poder convenía y que cubre a diario a través de columnas y editoriales el mensaje de oposición plagado de insidia y mentira. ¿A qué si no llamamos polarización mediática sino a las columnas tan clasistas y racistas como la de ese Sr. Eduardo Caccia que publica en Reforma? ¿A qué si no el mercado neoliberal editorializando en The Economist siendo replicado por la derecha conservadora? Frente a ello lo que queda es el agrupamiento y sólida defensa de un proyecto de largo alcance que transforma la forma de hacer política en México.

Después de este domingo nos queda una tarea: recordar y documentar a todos aquellos que de manera cínica intentaron destruir el proyecto 4T, a través de sus medios, a través de sus mentiras en sus desplegados, a través de la compra de bots, mediante la falsedad, falta de patriotismo e incluso traición al país. No hay que dejarlos pasar, hay que exhibirlos para que en poco tiempo no regresen bajo pieles de oveja o en caballos de Troya. No podemos olvidar que en este proceso transformador, hay traidores, odiadores e instigadores del enfrentamiento entre ciudadanos. Como en cualquier movimiento social fundamental en beneficio de México de un lado están quienes lo hicieron propio y del otro lado quienes al grito de “quémenlo todo” buscaron obstaculizarlo. Son los émulos y seguidores de Santa Anna, Iturbide, Huerta, Maximiliano, Miramón, Mejía, Elizondo, y muchos más.  La tarea será recordarlo.

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Las razones de nosotros, (los arriba firmantes)

Tienen tan poco amor al país, memoria muy corta y una mente tan colonizada, que les importa más la opinión de revistas y gobiernos extranjeros que la de los mexicanos olvidados históricamente.

Cuando se populariza la noción de que las élites conservadoras y las autoridades usan su posición para enriquecerse y sostener sus prerrogativas, se producen dos posibles efectos en los ciudadanos: uno es el enojo y frustración, que se convierten en búsqueda del cambio de tal situación; y otro el acomodo y la ceguera para ser parte de ese mundo privilegiado (aunque sea tan solo creencia de pertenencia) dejando atrás la historia, la ética y la lógica.

En este segundo grupo podríamos generalizar en  tres grandes clanes a aquellos que mantienen un desprecio permanente, y a mi forma de ver injusto,  al proyecto 4T y al Presidente López Obrador y a quienes los apoyamos.

a) Las élites empresariales acostumbradas a que su generación de riqueza tuviera como sustento la trampa, el compadrazgo, la evasión fiscal y el empleo de  mano de obra barata y sin prestaciones. Los pequeños empresarios que recibían de su “cuate” funcionario o de sus “contactos” alguna concesión o contrato para sustentar su empresa usualmente improductiva.

b) Funcionarios, burócratas y políticos de partidos opositores que se vieron avasallados por la fuerza lopezobradorista, desplazados del presupuesto y marcados como la esencia de la corrupción y saqueo al país. No importa el origen del funcionario o la “ideología” que solía representar, son aquellos que por unos cuántos o unos muchos pesos hoy se presentan como cínicos y frenéticos enemigos de todo lo que huela a 4T.

c) Una ruidosa y poco culta clase media,  aspiracional “wannabe” que no se permite reconocer en la mediocridad en que la mantuvo la política de los gobiernos neoliberales; que vive de crédito, bajos salarios y que al tiempo que niega su realidad para diferenciarse del “pobre y naco” se avergüenza de la mexicanidad y nacionalismo del proyecto actual de la 4T. Irónicamente es en este este grupo donde se concentra el clasismo como visión fundamental de las relaciones sociales.

Digo que me parece injusto el desprecio por estos grupos porque, en contraposición a su manera de pensar, la perspectiva de quienes estamos a favor del proyecto 4T nace de reconocer por lo menos dos cosas: la tremenda desigualdad social como consecuencia de las políticas neoliberales de los últimos 30 años que concentraron en pocas manos los bienes nacionales y el usufructo de la riqueza del país; y, el saqueo del presupuesto a manos de la mayoría de quienes han gobernado, desde los puestos más altos pasando por toda la estructura burocrática, haciendo parecer natural que cualquier ex funcionario público, incluso los de los niveles menores, por el solo hecho de haber trabajado en el gobierno goce de dineros y recursos inexplicables.

Adicional a esta visión de la que partimos quienes estamos a favor de la 4T están los hechos, reales y sustentados del resultado de la gestión del presidente López Obrador. Es vago e inútil pretender responder al argumento del error específico y puntual que en cualquier gestión se comete; cualquiera que no se centre en el “detalle” y tenga un mínimo de criterio para entender el fondo y trascendencia del cambio que está sucediendo, es decir que vea el bosque y no el pequeño árbol, también podría darse cuenta del éxito del cometido lopezobradorista, pero asumo que no se da ni se dará porque va en contra de la narrativa que les permite vivir en el intento de recuperar privilegios reales o imaginarios pasados.

A diferencia del mensaje constante y sesgado que expresan los abajofirmantes (a quienes me referí en la columna pasada) en su intento de incidir en el rumbo del gobierno, nosotros, los arriba firmantes, entendemos que políticas y medidas como becas para estudiantes, trabajos y entrenamiento para los que no lo son, pensión universal para adultos mayores, apoyos para madres solteras y discapacitados, seguro de desempleo, microcréditos para cientos de miles de pequeños empresarios, programas técnicos, fertilizantes y precios de garantía para el campo y un incremento real al salario mínimo superior al 60% son fundamentales para empezar a romper con el círculo de generación de pobreza.

Por otra parte el mantenimiento de los fundamentos macroeconómicos de estabilidad del peso, política de no endeudamiento y austeridad en el gasto son hechos reales a pesar de que no se reconocen por los odiadores del proyecto 4T; igual pasa con los cambios en las políticas sindicales, con la prohibición del uso del glifosato, etiquetado en alimentos y bebidas, control del outsourcing que precarizó los beneficios sociales y puso en riego el futuro de las pensiones de millones de mexicanos, modificaciones en los planes de afores y edad para retiro, acabar con el fuero de los altos puestos y la introducción de la revocación de mandato; marcan un giro en el camino al abismo al que se dirigía el país.

La política exterior que le pone un alto al injerecismo, principalmente de estados Unidos pero también de Canadá, España y otros países de Europa y que mete a México en el multilateralismo que parte del respeto a la soberanía nacional, ha significado para los opositores al presidente un golpe a su mentalidad colonialista.

Los grandes proyectos del aeropuerto de Santa Lucía, Refinería de Dos Bocas, la Construcción del Tren Maya, la cobertura de internet en todo el país, la construcción de manera masiva de caminos rurales y muchos otros más, son situaciones de hecho que pasan como si no existieran para los desvergonzados opositores pero que millones de mexicanos sí vemos.

Muchos otros hechos más podrían ser referidos en este listado pero resultaría muy extenso hacerlo. Hay datos duros y hay hechos de gobierno; de ello nos nutrimos los que apoyamos al proyecto 4T; no esperamos que los opositores lo hagan, su odio les ciega, la poca información que les provee los medios tradicionales y en muchos casos su mentalidad clasista y arrogante les impide admirarse del momento significativo que vive el país.

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Ustedes, los abajo firmantes

Ustedes, quienes en medio de su palabrería hueca bien cubierta de tecnicismos y legalismos que encajan palabra a palabra en lo “correctamente político” se atribuyen el derecho a guiar las funciones de un gobierno por el que no votaron y que no les debe nada.

Ustedes, las plumas pagadas de tinta desgastada que se diluye letra tras letra en su repetido discurso; ustedes los que cuando se les necesitó no estuvieron, cuando la tragedia del país les pasó por sus ojos y prefirieron buscar sus becas y publicaciones. Ustedes, que al tiempo que los recursos del país se regalaban a propios y extraños, prefirieron ser ciegos si el reparto de prebendas y representaciones culturales les llenaba los bolsillos.

Ustedes que en 30 años de neoliberalismo silenciaron sus voces, que se acomodaron a ser los perros falderos del ágora siempre y cuando se les asegurara sus éxitos profesionales, su próximo seminario, su siguiente participación en algún programa de discusión, su inclusión en alguna lista de acompañantes de suntuosos viajes presidenciales o la adquisición por miles y decenas de miles de sus revistas, libros y colaboraciones que publicaran.

Ustedes, los que por 30 años nos mintieron con su silencio, hoy son convenientes abajo firmantes.

Ustedes, que por 30 años no vieron partidas secretas, fideicomisos inexplicables, pensiones vitalicias, avión imperial, chayote a por mayor, condonaciones de impuestos, creciente desigualdad, violencia que se extendía por todas partes; al tiempo que ustedes solo veían modernidad, inclusión en el mundo, membresías exclusivas y alabanzas de quienes nos endeudaban y compraban a pedazos la industria energética, ustedes que aplaudieron la rapiña del Fobaproa que acabará pagando nuestros nietos.

Ustedes los engañabobos que solo entre sí mismos aplauden sus ideas, que al “sí señor” se volvieron oportunistas del lenguaje; que en párrafos y párrafos arroparon a los desnudos emperadores mientras el país naufragaba en sangre, sí ustedes:

Después de su deconstrucción como tapetes del poder en el periodo neoliberal, ustedes, los mismos de siempre, ahora en su papel de abajo firmar todo lo que se oponga al gobierno del presidente López Obrador.

Con los recursos, que parecen inagotables, de empresarios, partidos y mafias, son la punta de lanza “intelectual” que antagoniza con el proyecto 4T. En un puesto o en otro, en una organización u otra, un think tank u otro, son los encargados de redactar algo que sustente de vez en vez lo que sus patrones quieren decir y así hacer parecer que ¡600 abajo firmantes!, ¡2500 abajo firmantes!, siempre bien acompañados de algún actor relumbrante (de preferencia que viva en Estados Unidos), piensan sobre las decisiones que se toman hoy en el país. ¡Mejor cuidar beca que país!

Han firmado de todo, porque además son especialistas en todo, y si no tienen a la coparmex que les cubra esa parte, y si no tienen al Sr. X que les truene los dedos y les diga para dónde sopla el viento; así hoy son abajo firmantes en contra de La Guardia Nacional y del aeropuerto de Santa Lucía, como antes lo fueron del desplegado que decía que no hubo fraude en la elección del 2006, también de uno en que piden respeto a la autonomía del INE, o uno en julio del año pasado que llamaron “Contra la deriva autoritaria y por la defensa de la democracia”, en el que, proponen a todos los partidos de oposición unirse contra Morena para “corregir el rumbo y recuperar el pluralismo político y el equilibrio de poderes que caracterizan a la democracia constitucional”. Pero también aquel de “Esto tiene que parar, En defensa de la libertad de expresión” del año pasado etc.

Tienen larga historia, mismo patrón, mismos apellidos firmantes, Krauze, Camín, Casar, Reyes Heroles, Bartra, González, Cárdenas, Torres Landa, Molano, Morera, Wallace, Alazraki, Castañeda, Dresser, Aguilar, Pardinas, Zavala, García Bernal etc.

Es lo que hay, la avanzada “intelectual” del país, agachada y servil ante el poder económico; perdieron la perspectiva humana a cambio de dinero y reconocimientos, hoy son esta gentuza que determina lo que es importante y lo que no, actuando de embudo ante ciertas agendas y ocultando otras.

Van de salida.

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Las sinfonolas

“Una prensa cínica, mercenaria y demagógica producirá un pueblo cínico, mercenario y demagógico.”

Joseph Pulitzer

Desconozco si cuando Thomas Alva Edison inventó el fonógrafo pensó que 12 años después el empresario Louis Glass  le adaptaría un aditamento con ranura que recibiera monedas (las sinfonolas o rockolas) e hiciera que tocara la selección musical elegida por el pagador. Y así es como tan maravilloso invento se convirtió en la máquina que toca la música que quieres si le pones monedas.

Ante el avance de los medios digitales para escuchar música, hoy en día las Sinfonolas son escasas reliquias, tal vez algún fabricante existe aún pero definitivamente ya son difíciles de encontrar en cafeterías y restaurantes como antaño.

En México sí tenemos sinfonolas, desde hace décadas hemos convivido con ellas; distintas a las de Edison y de Glass pero coinciden conceptualmente en lo fundamental: que si se les echa monedas tocan lo que uno quiere; me refiero a la mayoría de la tradicional prensa mexicana: periodistas, columnistas, abajofirmantes, presentadores de noticias y youtuberos e influencers.

Cuenta Enrique Serna en su libro “El vendedor de silencios” cómo funcionaba desde el periodo posrevolucionario el pago a los periodistas para que dijeran lo que los políticos querían que se dijera o lo que querían que NO dijeran. Y Serna se detiene en Carlos Denegri, aquél periodista de Excélsior que hizo del “chayote” el epítome del modus vivendi de muchos periodistas mexicanos desde la primera mitad del siglo pasado. De él, el gran Julio Scherer dijo: “Es el mejor y el más vil de los periodistas”

Esa escuela de Denegri que siguieron y siguen tantos otros comunicadores se rige por el principio de la sinfonola, los gobiernos, funcionarios o políticos les echan monedas y estos dicen o dejan de decir lo que se les solicite.

Recordemos que está documentado, es decir que no es de oídas o de que creo o que me contaron, que en el sexenio de Peña Nieto decenas de periodistas e intelectuales recibieron enormes cantidades de dinero, sin razón alguna porque cada uno de ellos trabajaba en algún medio privado, entre otros: López Doriga más de $251 millones, Enrique Krause más de $144 millones, Oscar Mario Beteta más de $74 millones, Beatriz Pagés más de $57, Federico Arreola más de $53, “Callo de Hacha” más de $43, Raymundo Rivapalacio más de $31, Ricardo Alemán más de $25, Adela Micha más de $24, y así Luis Soto, Pablo Hiriart, Jorge Fernández Menéndez, Rafael Cardona, Guillermo Ochoa, Francisco Cárdenas, Eduardo Ruiz Healy, Martha Debayle etcétera, la lista es larga y cuantiosa; se calcula que el sexenio del priista Peña gastó en publicidad más de 60 mil millones de pesos, ¡algo sin precedente! en cuanto a monto pero nada distinto a los esquemas seguidos por el PAN y PRI en todos sus sexenios. ¿Será esta la explicación de por qué estos mismos periodistas y los medios en los que trabajan están tan enojados? Ya nadie les echa monedas, el bolsillo de estas sinfonolas se secó por parte del gobierno de López Obrador.

Y ahora en la búsqueda de la “chuleta”, a la que aun siendo ya tan adinerados se niegan dejar de perseguir, se acercan a los gobiernos locales panistas perredistas y priistas, a empresarios y grupos de interés para que les mantengan esa forma de trabajo, estos han entendido que estos comunicadores e intelectuales son fácilmente comprados y guían su contratación bajo el lema: “Con dinero baila el perro”. Y pues como hasta en los perros hay razas, unos cobran más que otros.

Estos sinfonolas a los que me refiero dicen lo que le conviene a estas personas y grupos que digan, son mercenarios de la pluma y la palabra.

La razón de que sea menos importante su actuar es que actualmente la información en las redes sociales permite identificar rápidamente cuando ésta es falsa, sesgada o atiende a intereses personales o de grupos en contra del presidente López Obrador y el movimiento 4T. El hecho de que crean (o hagan creer a sus patrones) que la opinión pública se rige por lo que ellos dicen es con el fin de seguir enriqueciéndose a costa de ordeñar los bolsillos de quienes les manda, pero no porque realmente incidan en la sociedad, tan solo en la masa acrítica y conservadora que les sigue. Ya no, la diversidad en las redes sociales, la mayor conciencia social, la inmediatez de compartir datos o sucesos en los teléfonos celulares hacen que se diluya la importancia que tuvo su forma de actuar.

El dato que deberían revisar estas sinfonolas es el que les dice que a pesar de todos sus esfuerzos de comunicación sumados para intentar destruir al presidente, a los miembros de su gobierno y a las políticas y proyectos en curso, la mayoría de la gente al interior del país mantiene y acrecienta su apoyo a la 4T; les debe frustrar saber que es porque ya no se cree en lo que ellos digan sino que la información deriva de la realidad y de los datos que de manera transversal permean en el tejido social. Y al exterior el que el presidente López Obrador haya sido considerado por la consultora internacional Morning Consult Political Intelligence como el presidente de mejor desempeño entre los presidentes de las economías más importantes entre ellos: Merkel, Biden, Trudeau, Modi, Draghi y Bolsonaro; les debe hacer patente la insignificancia a la que llegaron sus voces.

Decía hace más de 80 años el famoso político alemán Otto von Bismarck: “La Prensa no es la opinión pública”, décadas después estos sinfonolos y sinfonolas hacen como que no se han enterado.

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Huevos tibios

“La política debería ser la profesión a tiempo parcial de todo ciudadano”.

Dwight D. Eisenhower

No tengo nada contra los huevos tibios pero tampoco nada bueno que decir, no me gustan y ya, me gustan revueltos, estrellados o duros, no tibios. Hay quienes los prefieren.

Hablemos de tibieza política.

En el México actual, de polarización -al haberse puesto sobre la mesa la realidad de un país históricamente devastado en beneficio de muy pocos frente a un proyecto nuevo que plantea una mayor igualdad de oportunidades para la colectividad-  ¿hay lugar para los tibios?

De antemano consideremos que la posición “tibia” suele ser muy cómoda. Permite criticar ambos lados de cualquier opinión o decisión, parecer equitativo, centrado y, por lo tanto vivir bajo la “imagen” de políticamente correcto. Pero al mismo tiempo significa indefinición, inacción, resistencia al cambio y por lo tanto a mantener el statu quo.

En democracia la diversidad de izquierda y derecha dirime diferencias en la discusión de asuntos fundamentales que afectan a la sociedad, a todos, no asumir un lado de la ecuación aun criticando elementos coyunturales es simplemente no tomar postura y así automáticamente respaldar el que las cosas no cambien.

Ante un proyecto como la 4T se han identificado dos grandes movimientos: quienes apoyan el proyecto de transformación del presidente López Obrador, en su mayoría ciudadanos de ideas de izquierda y liberales y, quienes marcada y explícitamente lo rechazan y que en su mayoría son conservadores, clasistas, racistas y de ideología neoliberal. Entre estos dos grupos están los tibios.

El grupo de tibios es aquél que por vergüenza no se acepta en este segundo grupo de conservadores, aunque muestran todas las características, y que por estar disconforme con el gobierno actual por razones generalmente ligadas a haber quedado fuera del reparto del presupuesto, se dice de centro, moderados, de izquierda moderna (sic), indefinidos, apolíticos o cualquier otro término que no les ubique ni en un grupo ni en otro. Son aquellos que se llenan de frases que repiten como principios cuando no son más que ideas tan generales que en el fondo no dicen nada, “los extremos nunca son buenos”, “no confundir libertad con libertinaje” etc.

Dice Dante Alighieri en “La Divina Comedia”: “Los lugares más oscuros del infierno están reservados para aquellos que mantienen su neutralidad en tiempos de crisis moral”

Voy a poner el ejemplo de un candidato en Jalisco, un joven de apellido Kumamoto; entre su inexperiencia y su deseo de salir en la foto y ser considerado de “amplio” criterio, se reunió con los extremistas de derecha del grupo FREENA, su argumento es: hay que reunirse con todos. Está en su libertad de hacerlo pero pienso que si una persona que aspira a una posición política por un partido le da voz y medios a fanáticos y enfermos mentales como los de ese grupo, es que en su papel de tibio no atina a asumir una postura coherente. No Sr. Kumamoto, con los extremistas uno no se reúne para dialogar, se les rechaza, se les ignora y si es posible se les juzga. Lo contrario es frivolidad mediática para parecer políticamente correcto.

En situaciones de conflicto no tomar postura equivale a respaldar al poderoso. Y está bien si lo quieren respaldar pero que se acepte que es una posición conservadora y de derecha.

Una frase común, muy usada en todo tipo de debate (político, económico, científico, etc.) es la que dice “los extremos nunca son buenos”. Si hablamos de defensa de libertades, de ataque a la corrupción, de igualdad de oportunidades, de soberanía y de estar en contra de alguna forma de intervención, sí hay que posicionarse en un lado del espectro; ser tibio es lo contrario, es jugar de centrista cuando se es meramente acrítico a conveniencia.

La tibieza, los tibios, en realidad no tienen postura, hoy les es de moda no ser de izquierda para no identificarse con 4T, pero les avergüenza ser de derecha. Nadan de muertito.

La tibieza además de ser una explicación de carácter personal, actualmente es una moda impulsada por algunas universidades privadas, medios de comunicación, iglesias y grupos corporativos empresariales con la intención de “desmovilizar” a la gente, promueven un pensamiento ligero, descafeinado, fugaz, de práctica de posverdad que tan solo busca diluir el lenguaje y la participación social.

Critico esta forma de establecer relaciones de sociedad en que se intenta mediatizar en situaciones que no se puede o debe hacerlo; se es racista o no se es, se es clasista o no se es, se es homofóbico o no se es, se está en contra de la corrupción o se apoya, se respetan los derechos humanos o no se respetan, se busca un mejor país o se regresa al pasado reciente que dejó decenas de millones de pobres y un puñado de políticos millonarios.  Esa es la dualidad a la que hay que responder y no es con tibieza como se hace.

Los tibios tan solo son cobardes.

Al decir tibios o neutrales  no estoy hablando de los indiferentes, aquellos que van cual lastre a bordo de un barco y son responsables por su indiferencia y apatía de que las cosas permanezcan igual, lo que significa, en un país con más de 60% de pobres y con grandes problemas sociales y económicos, que son parte del problema y no de su solución. Hay una gran  distinción  entre moderación e indiferencia, entre moderación e indolencia, entre moderación y desinterés.

Los indiferentes son prescindibles en la discusión pública.

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Perseguidos políticos

“Si camina como pato, grazna como pato, vuela como un pato, seguramente es un pato”

Refrán popular

En un capítulo más del uso falso del lenguaje por parte de exfuncionarios panistas y priistas y empresarios en fuga, nos encontramos que aquellos que hoy son perseguidos por la justicia mexicana por haber cometido delitos graves de toda índole: corrupción, abuso de poder, defraudación fiscal, lavado de dinero, desvío de recursos, delincuencia organizada y demás, se dicen que son “perseguidos políticos”

El país tiene una larga historia de albergar verdaderos perseguidos políticos; Trotsky  llegó a México asilado por el gobierno del presidente Cárdenas una vez que “los procesos de Moscú” ordenados por Stalin hicieron inviable su permanencia en la Unión Soviética.

La persecución política es la acción del Estado de controlar a ciudadanos, generalmente opositores, con el propósito de restringir su capacidad de tomar parte en la vida política; la acción es reprimir, detener o castigar, por lo general con el uso de la violencia, la represión política niega e impide el  ejercicio de sus derechos civiles y políticos y limita los de expresión, reunión, asociación, y sobre todo pone en riesgo la seguridad física del perseguido.

La consideración de persecución política es una muy seria, México es firmante de muchos de estos acuerdos y es bien conocida en el mundo la trayectoria del país respecto a ofrecer y dar asilo a personajes perseguidos políticamente por gobiernos de distinto color.

El ex presidente argentino Héctor Cámpora  se refugió en la embajada mexicana en Buenos Aires durante 42 meses, no viajó porque no recibió el salvoconducto correspondiente por parte de los militares que dieron el golpe de estado de1976. El gobierno del presidente Echeverría le salvó la vida al abrirle las puertas de la embajada y darle asilo y sin embargo la dictadura militar argentina solicitó a México que no otorgara salvoconducto por ser un “criminal ideológico”.

El expresidente de Bolivia Evo Morales fue rescatado por México ante el golpe de estado en su contra, disfrazado de renuncia obligada, dado por el gobierno derechista de la conservadora Jeanine Áñez y militares bolivianos. El presidente Morales dijo, palabras textuales: “AMLO me salvó la vida”

El Shah de Irán se refugió en México al triunfo de la revolución islámica en su país. Al ser asesinado por los militares pinochetistas el presidente chileno Salvador Allende, su esposa Hortensia Bussi se asila en México. José Martí, Rigoberta Menchú, el cineasta Luis Buñuel, el expresidente hondureño Manuel Zelaya y muchos personajes políticos más, defensores de derechos, críticos, artistas y un largo etcétera son ejemplos de perseguidos que han recibido la protección del país.

Ahora, ¿Qué tiene que ver con toda esta gente mencionada el que en la circunstancia actual mexicana  conocidos políticos  sinvergüenzas y delincuentes mexicanos de los sexenios pasados y actual se pretendan asumir en igualdad de situación de persecución política?

El empresario Alonso Ancira fue acusado de delitos que afectaron el patrimonio del país por más de 200 millones de dólares, después de fugarse a España y ser detenido ahí, se asumió como perseguido político para intentar evadir la justicia mexicana. No le resultó la farsa y fue extraditado y obligado a devolver el dinero para recuperar su libertad. Un simple pillo que usó el sainete de la persecución política.

Los ex gobernadores de Chihuahua y Veracruz, Duarte los dos, priistas los dos, ambos acusados de saquear las arcas de sus estados, fugados, uno ya detenido y encarcelado y el otro en proceso de extradición, con la novedad que se dicen, adivine usted, sí perseguidos políticos.

Por cierto la esposa de Duarte el de Veracruz que será extraditada próximamente, Karime Macías, la loquita que escribía planas diciendo que merecía la riqueza que se robaba, también dice que es perseguida política.

El actualmente gobernador panista de Tamaulipas Cabeza de Vaca que fue ya desaforado por el congreso para que responda ante las acusaciones por defraudación fiscal y narcotráfico, se dice perseguido político… Y los panistas lo acuerpan y dicen que sí que es perseguido.

Y la cereza del pastel, el expresidente Calderón, que sale en televisión y medios en entrevistas a modo luciendo abotagado y exaltado a decir que es perseguido político; parece que ya sabe que pronto caerá en manos de la justicia.

El uso del lenguaje para decir cosas que no son y así hacer crecer la mentira en que viven estos ex funcionarios que hoy se ven acorralados por las leyes, es la única forma que han encontrado para no responsabilizarse de los daños que causaron a su paso por sus posiciones de gobierno y  por el generalizado saqueo que hicieron del presupuesto público.

Resulta muy cínico su discurso pero no podemos esperar nada más de ellos, sería ingenuo pensar que reconocerán sus transas y negocios al amparo del poder; es necesario que sean investigados y detenidos, intentar que devuelvan lo robado y dejarlos en el basurero de la historia.

Decía el presidente Abraham Lincoln “Es posible engañar a unos pocos todo el tiempo. Es posible engañar a todos un tiempo. Pero no es posible engañar a todos todo el tiempo”. Los 30 años de neoliberalismo fueron la pica que desangró al país a través del engaño y atraco, estos farsantes que se dicen perseguidos deben ser juzgados si es que apelamos a la moral pública.

No son perseguidos políticos, son delincuentes.

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Tambores de guerra

Las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.

Ortega y Gasset.

La caja de Pandora que se encargó de abrir el gobierno calderonista encontró en el actual gobierno un camino para su cierre.

Uno de los argumentos en contra de las acciones y políticas que ha ejecutado el Presidente López Obrador es el que dice que ofreció regresar al ejército a los cuarteles. ¿Es una crítica válida? Este es uno de esos dilemas en el que solo conociendo la historia reciente del país podremos entender la forma en que se resolvió.

1.-

Recordemos que el ejército salió a la calle en la guerra sin sentido que organizó la dupla Calderón/García Luna; el primero por su necesidad de convalidar el fraude que “haiga sido como haiga sido” le llevó a la triste presidencia que usurpó y el segundo en su papel de capo de mafia y verdadero poder detrás del trono que requería “poderes de guerra” para actuar impunemente en los negocios de narcotráfico en que se involucró ese gobierno. Una guerra que al haber iniciado como una “farsa discursiva” no contó con estrategia alguna, y se convirtió en un “golpear al avispero” que como resultado generalizó la violencia en el país.

Esa guerra iniciada por el gobierno panista resultó costosa, cruel, atroz en el número de vidas humanas perdidas, y llevó al país a pasar de tener diversos cárteles y grupos delictivos bien identificados a fraccionarlos y fomentar nuevas generaciones de delincuentes que se enfrentaron entre sí, con consecuencias funestas para la sociedad. El papel de estos dos delincuentes, Calderón y García Luna, puede considerarse intencional, por una parte el del presidente enfundado en una casaca de guerra que le quedaba grande, en sentido literal y figurado, para simular ser el macho a cargo que le permitía resolver quién sabe qué complejos o problemas personales además de su conocido vicio; y García Luna, hoy detenido en Estados Unidos como la cabeza del cártel a quién convenía combatir a las bandas rivales a la suya propia.  La desmemoria es lo único que puede hacer que no se hable del agravio que como país sufrimos y las consecuencias que persisten por el contubernio de estas dos personalidades y sus compañeros afines que hoy guardan silencio deseando que el tiempo borre la desventura de haberles permitido estar a cargo del país.

El miedo, horror y terror del incendio de guerra  provocado en el sexenio calderonista permanece al día de hoy y serán años los que se requieren para que disminuya la violencia generada. Ese sexenio de crimen de inicio a fin sumió al país en una espiral de violencia inimaginable desde la época de la Revolución.

2.-

Durante los 30 años transcurridos en los gobiernos desde Salinas (1988) hasta Peña Nieto (2018), la corrupción en la obra pública se desarrolló como hiedra. No hubo negocio de obra pública que no llevara su consabido moche de comisión para los funcionarios que tuvieron la facultad de asignarlos. En toda las estructuras de gobierno, locales, estatales y federales, permeó esta forma de operar y como resultado el encarecimiento y mala calidad fueron la consecuencia de la rapiña.

En las más altas esferas se orquestó el saqueo por esta vía, inflar precios, adjudicar obras a un costo bajo para que resultaran ganadoras y en poco tiempo asignarles costos adicionales que duplicaban y más el precio pactado. Ejemplos no es que haya muchos, sino que hay todos. Pensemos en cualquier obra importante asignada por el gobierno federal y ahí encontramos esa forma de operar.  No hay dinero que alcance para tal robo.

Tan solo dos ejemplos: el tren Toluca/México, en construcción aún, tuvo un costo estimado de 30,000 millones de pesos, el gobierno de Peña Nieto acabó pagando 60,000 y la única forma en que se pudo continuar con la obra para concluirla es gastar 20,000 millones más, es decir que de 30 mil pasó a más de 80 mil.

Para ponerlo en contexto, mientras que a los amigos del sr. Peña Nieto a quienes se asignó la obra se les pagará más de 50,000 millones de lo que cotizaron; el costo total de la vacunación COVID en México se calcula será de 35,000 millones. Y así de este tipo de historias está hecha la fortuna de algunos ricos con vocación en el negocio de la política.

Otro ejemplo es el de los turbios negocios del gobierno calderonista y la empresa Odebrecht acusada de corromper a buena parte de funcionarios en toda América Latina, funcionarios mexicanos del calderonato y el peñanietismo no serían la excepción. En el año 2010 (gobierno calderonista)  Pemex asignó dos contratos referentes a la refinería de Minatitlán por 634 millones de dólares pero al final los trabajos se pagaron en más de 1000 millones de dólares, un caso más reportado por la Auditoria Superior de la Federación que no tuvo consecuencia alguna. La práctica del sobreprecio fue la tónica del gobierno panista, sí, de los panistas de golpe de pecho los domingos.

Y 3.-

Ante ambas realidades confirmadas que constatábamos y de algunas sospechábamos; el dilema para el gobierno del presidente López obrador de sacar o dejar al ejército en tareas de seguridad fue resuelto en la ley que creó la Guardia Nacional y que incluyó, ahora sí de manera legal, la operación del ejército y fuerzas armadas con un plazo límite de 5 años a partir del 2019  y con un actuar de respeto a los DDHH que fueron olvidados en los más de 20 años en que el ejército realizó tareas de seguridad sin un marco legal y constitucional.

Por su parte los proyectos de obra se asignaron al ejército para que fueran cumplidos en tiempo y forma, con costos reales y sin “moches” de por medio. Las obras fundamentales para el proyecto de la 4T como lo es el aeropuerto Felipe Ángeles, el Tren Maya y carreteras por todo el país, no podían realizarse en manos de las mismas constructoras y con los mismos esquemas de asignación que siguieron en las últimas décadas.

¿Cuál es la diferencia entre el antes y el ahora de la participación del ejército en seguridad interna y obra pública? Por una parte en que el ejército permanece como una de las instituciones que más confianza da a la población y por otra, y creo que es la más importante, es que por primera vez en los últimos 50 o 60 años el Comandante en jefe es un hombre incorruptible y que respeta los derechos humanos y que provoca que esa forma personal de actuar resulte en la de sus subordinados. No es lo mismo una estructura militar responsable de respetar los derechos humanos que una involucrada en narcotráfico y flagrantes violaciones a la población como lo fueron Tlatelolco, Ayotzinapa, Tlatlaya, estudiantes asesinados del TEC y tantos otros casos más.

En la mitología griega Pandora al abrir la caja dejó salir todos los males, salvo la Esperanza que quedó dentro. ¿Qué si no es el camino de la 4T?

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La batalla del pradial

“La primera víctima de la guerra es la verdad”

Hiram Warren
En México, las elecciones de medio término para elección de algunos gobernadores y congreso federal, congresos locales y municipios, comparativamente, nunca ha tenido la importancia que tiene la que define el cambio de sexenio con la presidencia de la República como cereza del pastel. Hasta ahora.

La pelea por las posiciones políticas, sobre todo por las diputaciones federales, son la presa tras la que van todos los partidos. Todas las encuestas indican que MORENA llevará la mayoría y que con los partidos afines al movimiento podría alcanzar incluso la mayoría calificada. Tener esa mayoría o no parece ser lo que a muchos hoy les quita el sueño porque al contar con ella se mantiene la posibilidad de hacer los cambios constitucionales que dan sustento a la  Cuarta Transformación.

De las 15 gubernaturas en juego, es muy posible que la mayoría, entre 8 y 12 sean también para el lopezobradorismo lo que acotaría a los partidos que tradicionalmente gobernaron esos estados. Es decir que la debacle que ve llegar la oposición es colosal, por lo tanto su fuente de enriquecimiento ilegal también.

Encuentro una explicación en que los grupos y partidos rivales al gobierno de López Obrador reunidos cual cártel mafioso tienen la necesidad de frenar el avance en las políticas económicas, sociales y de justicia que este régimen lleva a cabo. Casi tres años después de que la 4T llegara al poder los antagonistas conservadores no alcanzan a detener el avasallamiento que como tsunami les llega, política a política, legislación a legislación, conferencia mañanera a conferencia mañanera.  Como dice el refrán: “Ya no quieren queso sino salir de la ratonera” pero tal parece que antes intentarán incendiar la pradera.

Durante la Revolución francesa cuando la Convención Nacional proclama la República Francesa y los Jacobinos se hacen con el control del gobierno, adoptaron un nuevo calendario que acabó con todas las referencias religiosas y que con una nueva estructura más apegada a los ciclos agrícolas dividió el tiempo anual. Los días y meses tienen nombres referentes a la naturaleza, las horas, minutos y segundos tienen valores diferentes, etc. Este ejercicio duró apenas doce años hasta la llegada de Napoleón al poder. La razón política detrás de un nuevo calendario, distinto al gregoriano, era marcar un momento revolucionario tan importante como lo es el fin de la monarquía. Para la nueva república se consideraba trascendental romper con el pasado. Una fecha “famosa” que pasó a la historia con el nombre correspondiente en ese calendario es el 18 brumario (equivale a un 9 de noviembre)día en que Napoleón da el golpe de estado que lo  lleva al poder.

En la analogía que uso en el título de esta columna, este mes de junio en que se llevarán las elecciones sería el mes pradial (del francés prairie, “pradera”)

En el juego democrático mexicano, ese que se ha ido construyendo paso a paso, que ha tenido que arrancar del PRI y después del PAN nuevas formas y leyes que permitan elecciones “justas”, parece que en este momento electoral hay que empezarlo todo de nuevo.

Por una parte el INE como árbitro electoral, su presidente y uno o más consejeros, de manera estridente y abierta se han puesto de lado de la oposición, bloqueando con argumentos legaloides a candidatos morenistas con razones que no aplican a mismas situaciones en candidatos de otros partidos. Cambiando también las reglas de juego, ya en medio del proceso electoral, para dificultar la obtención de mayorías absolutas o calificadas, con reglas que deciden aplicar en este momento y que obviaron en elecciones pasadas.

Los partidos políticos como PRI, PAN y PRD, una vez más con campañas de mentiras que no son sancionadas por el árbitro. El gasto de dinero privado y de desconocido origen corriendo para que redes sociales y medios de comunicación relaten una historia de falsedades que induzcan al miedo de los votantes.

Pero, a pesar de todo lo anterior, las encuestas, una tras otra, marcan que el movimiento que respalda al gobierno actual va a la cabeza y tendrá las mayorías correspondientes; y por consiguiente cada vez es más obvia la desesperación en que incurre el conservadurismo intentando medidas que no son otra cosa más que golpismo.

El filósofo y político Gene Sharp, definió a los golpes de Estado “blandos”, “suaves”, “encubiertos”, “no tradicionales”, como aquellos que como alternativa a los golpes militares, son un conjunto de técnicas taimadas y a escondidas y principalmente no violentas de carácter conspirativo, con el fin de desestabilizar a un gobierno y causar su caída, sin que parezca que ha sido consecuencia de la acción de otro poder. En Latinoamérica no es nuevo, se ha hecho ya con Lula en Brasil, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia, en Honduras; ¿se intentará en México con López Obrador?

Las semanas que siguen hasta llegar al 6 de junio son clave para que, por una parte se mantenga la información sobre los avances del gobierno que contrasten con la información sesgada de los medios; a la conferencia diaria del presidente se le ha puesto “bozal” para que no pueda hablar de ciertos temas que se refieran a logros gubernamentales.  Y por otra parte para cuidar que las instituciones y entes que se han dejado seducir por los vividores del pasado, (INE, jueces, medios, gobiernos estatales) no metan mano en el proceso electoral.

Están dolidos, desquiciados, apanicados porque la ley les cerca cada vez más, están viendo que los recursos públicos se alejan de sus bolsillos; saben que si estas elecciones se conducen con legalidad se convertirán en un triste pasado que de manera irreversible dejará de ordeñar el presupuesto del país. Es dinero, dinero que se les ha ido; y por ello están dispuestos a inmolarnos.

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Los coyotes del poder

“No les tengo miedo a los de afuera que nos quieren comprar, sino a los de adentro que nos quieren vender”

Arturo Illia (ex presidente argentino).
Raúl Salinas, durante el gobierno priista de su hermano Carlos Salinas, era apodado Mister 10% por ser el porcentaje que cobraba por cualquier transacción en la que participaba como intermediario entre el gobierno y los particulares; la venta al mejor postor de sus relaciones políticas lo convirtió, al igual que a su familia, en millonario.  Esas mismas relaciones políticas le sirvieron para que diecinueve años después de haber sido acusado por enriquecimiento ilícito, fuera exonerado y recuperara los millones de dólares y propiedades de los que se apropió.

Decía Gore Vidal, hablando de la democracia en Estados Unidos pero que aplica como “anillo al dedo” al periodo neoliberal mexicano: “Nuestra forma de democracia es el soborno en su máxima expresión”

Así como los partidos políticos históricos tradicionales PRI, PAN y el mini PRD, empresarios que hoy tienen que pagar impuestos y exfuncionarios resentidos por haber sido expulsados del poder, otro de los grupos que añora las formas políticas pasadas, llámese corrupción a tutiplén  o “reparto de  una tajada del presupuesto”, es el de los intermediarios conocidos como coyotes, brokers, dealers, alcahuetes o cualquier otro término que signifique que se dedican a la gestoría de influencias políticas.

Estos entrepreneurs de temporada, algunos de lujo, tienen una doble función, por una parte actúan como prestanombres u “hombres de paja” del funcionario con el poder político  suficiente para decidir o incidir en adjudicar contratos y favores y por otra parte cuando actúan como negociantes de empresas que venden servicios o productos. Lo que en ambos casos les define es que las operaciones que realizan son por medio de pagos de grandes comisiones que reparten con los funcionarios políticos respectivos; estas comisiones se crean con sobreprecios por obras y productos y por pago de trámites, asesorías inexistentes o con precios exorbitantes; o con el mecanismo de contratar a los propios funcionarios públicos o sus familiares como pago por los favores recibidos.

Ejemplos de estos mercaderes de influencias de lujo y de casos alrededor de ellos hay muchos, además de Raúl Salinas: los Bribiesca, hijos de Martha Sahagún que cabildeaban directamente los contratos con Pemex para obtener dinero como “gestores” durante el gobierno foxista; Margarita Zavala y la opacidad en la subrogación de la guardería ABC a su familia; el casi rey de las influencias políticas al mejor postor Fernández de Cevallos que por sus actividades y contactos se benefició con terrenos y carretera directa a la casa de su novia; los costos desde toallas hasta los del proyecto de la Enciclomedia y el sobreprecio de la biblioteca Vasconcelos también en el gobierno de Fox; los contratos calderonistas y peñistas con Odebrecht, Etileno XXI; la exsecretaria de energía Kessel trabajando para Iberdrola después de haber favorecido a esta empresa española con enormes contratos. Entre muchísimos otros, incontables.

Los no tan de lujo, como en todos los casos, tienen “cuates” en los niveles medios por lo que el alcance de su intermediación es menor pero constante dado que lo convierten en un modo de vida y cruzan sexenio tras sexenio a la caza del contacto corrupto, del funcionario que ya pasó de un puesto a otro y que algún producto o servicio o favor requiere u ofrece.

Entonces en un breve mapeo de esta forma de extraer recursos públicos de manera ilegal nos encontramos que por parte del funcionario:

1.- Para  que determinadas decisiones públicas generen enriquecimiento al funcionario, este debe haber alcanzado una posición de poder público, es decir tener la llave de la caja fuerte. Y que con lo anterior se encuentre en posición clave en las decisiones que permitan la triquiñuela.

2.-Como elemento de índole moral (inmoral), es que debe mentalizarse en el sentido de que si está en esa posición pública tiene que aprovechar las oportunidades, que si no lo hace es tonto y si no lo hace él o ella alguien más lo hará. Es un planteamiento de que la corrupción en el país es inevitable para que así su conciencia quede a buen resguardo. Este es el clásico tema de “es que todos son iguales” y que “solo así funcionan las cosas”

Es fundamental recordar aquí la frase de política clásica priista de aquél gobernador del estado de México Carlos Hank: “Un político pobre es un pobre político”

Y por parte del o la traficante de influencias:

1.-Su fundamentación como relacionista público, su “tener contactos”, moverse en círculos sociales en donde participan los funcionarios para poder mostrarse con dos características: serviles (al punto de la abyección) y discretos.

2.-Su experiencia en la operatividad de la administración de gobierno para saber “qué hacer” y su capacidad de esconder y eventualmente “lavar” el dinero que le generará al funcionario la trama involucrada.

Los paraísos fiscales en todo el mundo, guardan enormes recursos de políticos de todos los países que no son explicables y que deben ocultarse para no ser fiscalizados.

Hoy en día en México si pensáramos en lo que se requiere para eliminar el grave impacto de la corrupción, además de la decisión del liderazgo presidencial que por primera vez en décadas se tiene, se tendría que tener un sistema de control público muy exigente respecto a estos saqueadores del por lo menos el ten per cent; todos los sectores sociales incluyendo a las empresas tendrían que acotarlos y exhibirlos para poder sanear la vida pública.  Mientas se les ocupe, se les festeje su súbita riqueza y su cinismo seguirán medrando de las finanzas públicas.

Su retorno o recomposición en el saqueo de recursos es otro de los aspectos que se juega en el siguiente proceso electoral. Estos “coyotes” hoy lloran porque se sienten descobijados, son viles sus razones de odiar el proceso de la 4T pero para ellos les son importantes,  el país no se puede dar el lujo de que regresen al poder; de por sí que hay que combatir a los “nuevos” que en el gobierno actual intentan y a veces logran enquistarse.

Difícil tarea la que tenemos en el país.

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La desvergüenza del lenguaje.

Algo peor que un político corrupto, es un ciudadano que lo defienda.

Conforme se va acercando la fecha electoral del próximo junio, los rivales políticos del gobierno del presidente López Obrador  intentan conformar a través de mentiras, lo que, en caso de lograrlo, convertiría en un peligroso panorama la convivencia político/social.

La mentira como fuerza vital de sus planteamientos políticos y de campaña, bien apuntalada con enormes  recursos económicos para que se replique una y otra vez, apela a la conocida frase atribuida, falsamente, al ministro de propaganda de Hitler, Goebells, “Miente, miente, que algo queda” que en realidad no es sino una forma histórica de conducir los asuntos públicos cuando no hay argumentación o propuestas.  Ya en el siglo I el historiador Plutarco atribuía a un consejero de Alejandro Magno el dicho: “Siembren confiadamente la calumnia, muerdan con ella, cuando la gente haya curado su llaga, siempre quedará la cicatriz”

Una de las características de los seres humanos es aquella que nos permite comunicarnos con un lenguaje construido a lo largo del tiempo, según la parte del mundo que habitamos aprendimos un sistema de signos verbales y escritos para expresar sentimientos y pensamientos. Si decimos azul, mamá, casa, árbol; más allá de sus atributos específicos, el común de la gente podemos coincidir en lo que estamos diciendo.

El lenguaje poético incorpora ritmo, hipérboles, metáforas y otros elementos que enriquecen su manifestación; de ahí que leer a Paz, Sabines, López Velarde, Castellanos, nos ilumine espiritualmente y nos hermane como grupo con identidad de lenguaje. Muy posible es que haya sido Nezahualcóyotl quién escribió, en náhuatl, (y que la mayoría en el país no entendemos) lo que se traduce al español (para hacerlo propio y común a la mayoría):

Amo el canto del cenzontle,
pájaro de cuatrocientas voces.
Amo el color del jade
y el enervante perfume de las flores,
pero más amo a mi hermano: el hombre.

El lenguaje político en particular tiene la característica de que intenta manipular al posible votante, lo hace a través del modo eufemístico, es decir que utiliza palabras o frases suaves para decir lo que sería áspero de escuchar en palabras directas; así se dice “tercer mundo” en vez de decir países pobres, o “ayuda financiera” en vez de rescate bancario, o “flexibilización laboral” en vez de suprimir prestaciones sociales. Nada nuevo aquí; es la historia del lenguaje político, usar el lenguaje para mentir poquito, de a poquito; es decir son un engaño pequeño (nótese la ironía).

La novedad de la oposición mexicana es que se ha pasado de esa modulación de las palabras a la vil mentira directa, abierta y grosera. Ya desde hace años, en la campaña del 2006, contrataron “asesores” para ayudarse en el ataque a López Obrador, así idearon el tema “Es un peligro para México”, que les dio un mediano resultado aunque no le alcanzó al Sr. Calderón para no tener que hacer fraude y solo así declararse ganador de la elección. Las palabras son poderosas y eso lo saben los que se dedican a la política. La gran desvergüenza a la que nos enfrentamos es que han corrompido las palabras con el único fin de confundir y pretender en el imaginario popular que “todos somos iguales”, que “todos luchamos por lo mismo”

En estos meses hemos visto cómo se van alineando en las expresiones de los políticos, frases, mensajes, palabras que son tan solo falsedades, pero que intentan quedar como quimera o fantasía y convertirlas así en realidad; no importa que ese conjunto de ideas falsas no les funcione para gobernar, eventualmente les podría servir para ganar elecciones convenciendo a ingenuos o desinformados electores.

Las infamias, sin consecuencia, de esta época electoral:

Decir que el presidente López Obrador es un tirano y dictador cuando nunca antes alguien había sido electo presidente con tal magnitud de votos.

Decir de la senadora Xóchitl Gálvez que apelando a la “democracia” se debe dejar en libertad a la ex presidenta golpista de Bolivia.

Un pequeño gurú filosófico del PRD que “en nombre de la izquierda”(sic) se hace candidato a una diputación por el conservador y derechista PAN.

Unos periodistas payasos o payasos periodistas, Brozo y Loret, que son pagados -para atacar diariamente al gobierno- por connotados corruptos priistas como lo es el exgobernador y ex candidato presidencial Roberto Madrazo, diciendo que se les pretende coartar su libertad de expresión.

Otro Loret, el papá, mayorcito, también de pocas luces pero no menos ordinario, diciendo que tiene pruebas de la corrupción del presidente pero que en realidad no las tiene sino que son secreto de estado.

Una y muchas veces diversos actores políticos de oposición, denigrando los esfuerzos del gobierno en la lucha contra el COVID, su dicho es que todo está mal hecho, mal organizado, que la campaña de vacunación no funciona, que no se compraron las vacunas, que no se pagaron etc. cuando la realidad es que tanto la OMS como la OPS reconocen los esfuerzos y buenas prácticas en este tema.

Los programas de becas y pensiones a diferentes grupos, tanto en amplitud como en recursos son negados y presentados como herramientas de cooptación, cuando la realidad es que son en buena parte lo que ha hecho posible que no se cayera el mercado interno en este proceso de crisis económica por la pandemia.

En vez de decir verdades se dedican a mentir, a hacer ruido, mucho ruido.

Bien decía el científico alemán, Lichtenberg “Para hacer ruido se escoge a la gente más pequeña…

Las mentiras de su ideología de batalla:

Se han llenado la boca diciendo que son promotores de la inversión extranjera cuando lo que está constatado es que regalaron y se regalaron las empresas públicas e hicieron contratos tramposos, a cambio de comisiones y puestos de trabajo para ellos y sus familiares, para subsidiar gastos y tarifas a compañías extranjeras, todo a cargo del erario mexicano por supuesto.

Hablan de globalización en vez de decir que destruyeron la industria nacional para permitir que el capital extranjero se hiciera dueño de la soberanía energética, de la minería y de los recursos naturales.

Se dicen ecologistas cuando la realidad es que son promotores de la destrucción del medio ambiente en medio de negocios al amparo de concesiones públicas para acabar con bosques y mares.

De dicen demócratas cuando la verdad es que han cooptado al árbitro electoral, el INE y pagan con recursos de desconocido origen, campañas y publicidad en contra del gobierno y del partido MORENA

Estas formas de decir lo contrario a lo que son, ocasiona que no sea posible siquiera tener un diálogo constructivo en beneficio del país. Son una oposición que perdió la ética política propia de una sociedad democrática. Se han lanzado en brazos de patrocinadores a cuál más de deleznables encabezados por Claudio X González, han vendido su alma al diablo y con ello arriesgan al país.

Hicieron de la política electoral un campo de batalla, sus cartas están abiertas, hay que prepararse para lo que viene en estos próximos meses.

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Los despechados políticos

La política es la historia que se está haciendo, o que se está deshaciendo.

(Henri Bordeaux, escritor)

En la circunstancia mexicana actual el hecho de que la oposición carezca de ubicación ideológica, de liderazgo, de estructura, de poder político de importancia y sobre todo de relación y arraigo con la sociedad mayoritaria, hace que su narrativa esté formada de frases sueltas, mensajes equívocos y contradictorios; dado que tiene recursos económicos actúa de forma sincronizada en medios y redes sociales con “recados” que se repiten una y otra vez porque además son replicados por esos despechados de los que hablaré más adelante. Recados, frases, memes, que no tienen soporte o solidez alguna pero que en su brusquedad pretenden que se queden en el imaginario porque asumen que con frases de unas cuantas palabras es como lograrán permear su ficción, así que decir: ¡es un dictador!, ¡nos está destruyendo!, ¡hunden al país!, ¡nos están Venezuelando!, ¡antes estábamos mejor!, ¡se reelegirán! etc. es la suma de su marco teórico.  No es que de su marco teórico salgan esas frases, sino que esas frases lo fundamentan. Son como una serpiente mordiéndose su propia cola.

Tradicionalmente, previo a cada elección de medio término o sexenal, tres o más partidos se disputaban el terreno ideológico para salir a presentar sus propuestas políticas al mercado votante, entre ellos buscaban marcar diferencias para que su discurso atrajera a distintos grupos.

 Invariablemente había un partido (PAN) que agrupaba las posiciones del espectro conservador, desde el centroderecha pasando por el catacumbismo hasta arropar a la ultraderecha. El factor de unión incluía por lo general el relato de enfrentar al comunismo, la homofobia, el clasismo y la defensa de la familia (lo que sea que esto último les significara)

Por otra parte lo que se conocía como izquierda (en su momento el PRD), con posiciones incluyentes respecto a la sociedad, con una intencionalidad de justicia social y defensor de las luchas históricas en beneficio de la colectividad.

Finalmente el partido al que históricamente había que confrontarse (PRI), que reunía en sus formas todo aquello que había llevado a que el país viviera una desigualdad creciente y corrupción lacerante que como hiedra carcomió todas las estructuras institucionales.

Al triunfo del panismo vía Fox seguido del arrebatado gobierno de Calderón, su mimetización con las maneras priistas de gobernar los llevo a un punto en que hablar de uno y otro era lo mismo, pasaron a ser el PRIAN. Durante el sexenio peñanietista, el partido principal de izquierda, el PRD, fue coptado por el priismo y el panismo a quienes les aprobó en comparsa reformas que iban en contra del discurso habitual opositor que le diferenciaba, esto ocasionó que con el paso de los meses y en nombre de una “izquierda moderna” perdiera su identidad para convertirse en patiño  para beneficio de sus nuevos jefes. La salida de López Obrador y miles de miembros fue la pica que lo volvió prácticamente marginal en el reparto político.

El triunfo de MORENA, logrado por un amplio movimiento no solo de lopezobradoristas sino también de ex perredistas, ex panistas, ex priistas y ex casi todo, mas grandes mayorías sin partido de cualesquiera categorías (por género, por estudios, por edades, por ocupación), tuvo como consecuencia que los tres disminuidos partidos, antaño mayoritarios,  coligados con grupos de poder económico y de medios de comunicación que quedaron fuera de la nueva realidad política, se agruparan para, ya sin la necesidad de un discurso propio por estar absolutamente diezmados, encarar al nuevo gobierno que les rindió en la democracia de los votos. Esta mescolanza de fuerzas es lo que conforma a las viudas y viudos del infame régimen neoliberal. Su relato unificador es en contra de todo, en vez de a favor de algo que no sea el pasado. Bien decía el expresidente italiano Andreotti, que el poder no desgastaba sino que lo que lo hacía era el no tenerlo.

En esta oposición hoy visible hay también una amalgama de políticos y funcionarios despechados, expulsados de los poderes políticos que les significa no poder disfrutar del presupuesto como patrimonio personal al que se habían acostumbrado;  y son utilizados a conveniencia a manera de títeres por un pequeño grupo de miembros de poderes de facto que pelea por conservar privilegios y favores recibidos por los gobiernos anteriores. Se sirven unos a otros bajo el embuste de mutua conveniencia aunque en una desproporcionalidad abismal; los primeros por un puesto, una pequeña licencia, un sobre bajo la mesa; los segundos por los grandes contratos de obra pública, concesiones sobre recursos naturales, exenciones de impuestos y la posibilidad de mantenerse en la impunidad, con la complicidad del poder judicial, al frente de la operación de negocios ilegales como narcotráfico, huachicoleo, lavado de dinero, y  tráfico de personas entre otros. Su circunstancia les une, seguramente de manera vergonzosa para algunos, pero si de limosneo presupuestal se trata, por ahora tienen que “tragar sapos”; su labor actual es escupir hacia arriba.

La naturaleza de los partidos políticos en su papel de oposición es de mucha importancia porque en teoría ese papel es ser el factor de control del gobierno en turno y  la hipotética alternativa a ser futuro gobierno, casi se puede decir que la democracia no es factible sin la existencia de ella. Sin embargo su unión con determinados grupos es la que determina cómo se establece esa dicotomía gobierno vs. oposición.

Si la distinción es a manera de izquierda/derecha,  liberales/conservadores, democracia/autoritarismo, comunismo/capitalismo etc. se puede hablar de una oposición de ideas, inclusive de prácticas, pero si es una distinción en la que no hay ideas sino tan solo: me opongo a todo lo que digas y hagas, abogo por regresar al status previo aunque la mayoría me haya rechazado y expulsado del poder, y que por vía del chantaje e intimidación  pretende conseguir sus fines, quiere decir entonces que los grupos de poder económico y delincuencial les han marcado la agenda. Este último es el tipo de oposición que lamentablemente tenemos.

A esto se enfrenta la 4T, a golpeadores sin escrúpulos que van por todo lo que puedan sin importar el daño institucional que ocasionen, unos de manera abierta y descarada, otros taimadamente.

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Energéticos y energúmenos…

Una nación puede sobrevivir a los tontos, incluso a los ambiciosos. Pero no puede sobrevivir a la traición desde adentro.

Cicerón.

En los últimos 30 años, los distintos gobiernos previos al actual procuraron arruinar a Petróleos Mexicanos para justificar su privatización.

Algunas pistas:

En 2007, el gobierno panista de Felipe Calderón firmó un contrato con la empresa Repsol, una de las “favoritas” de su sexenio, en este “negocio” México compró gas a esa empresa española (que no lo produce) quién a su vez lo recompró a Perú. México pagó a Repsol 21,000 millones de dólares, Perú recibió unos 6,500. Repsol ganó 15,000 millones de dólares de un plumazo.

Los contratos de generación de energía con la empresa española Iberdrola firmados en el gobierno del calderonista obligan a la CFE a: comprar energía a precio elevado aunque no la necesite, pagar incrementos anuales superiores a la inflación y subsidiar parte de los costos de la empresa.

El cálculo es que al gobierno (PEMEX y CFE) mexicano le ha costado, solo entre esta y otras operaciones similares, unos 400 mil millones de pesos. (Para tener una idea del saqueo: el costo del plan de vacunación COVID será de aproximadamente 47 mil millones de pesos)

Qué curioso y qué gran casualidad, miren: Felipe Calderón tiempo después de dejar la presidencia fue nombrado consejero de la filial de la empresa española Iberdrola al igual que la ex secretaria de Energía en su gobierno, Georgina Kessel, también el ex director de CFE en su sexenio, Alfredo Elías Ayub;  y se vincularon en negocios y contratos con Repsol, Jordy Herrera y César Nava, ex secretario de Energía y ex director Jurídico de Pemex, respectivamente. Primero saquearon las arcas de Pemex y CFE para beneficiar a esas mismas empresas extranjeras y posteriormente se fueron a trabajar a ellas. ¿Esto es asqueroso o es simplemente traición? Al país lo dejaron atorado con esos contratos.

La reforma propuesta por el presidente López Obrador para evitar esta forma de saquear los recursos del país por parte de empresas extranjeras en contubernio con funcionarios priistas y panistas, que fue aprobada hace apenas dos semanas en la cámara de diputados y la de senadores y publicada en el DOF, y por lo tanto entró en vigor, en menos de 24 horas fue suspendida en su aplicación por un juez; habrá un largo trámite judicial a seguir después de la queja del ejecutivo respecto a esta suspensión y estoy seguro que, como pasa usualmente en México,  un día nos enteraremos de los verdaderos “motivos del juez”

México es un país rico en recursos naturales, se dice y se ha dicho siempre, solo respecto a posibilidades energéticas tiene enormes reservas de petróleo y gas natural en la costa del Golfo de México y sureste del país, hace poco nos enteramos de enormes yacimientos de litio en Sonora, gozamos de un clima soleado en gran parte del año y recurrente viento en el Istmo de Tehuantepec. Y sin embargo ha sido decisión de gobiernos pasados depender de otros países para cubrir la demanda de energía del país. En México quemamos el gas porque no hay dónde almacenarlo pero al mismo tiempo lo importamos de Texas en Estados Unidos; y si esto no es dependencia cómo explicar que hace unas semanas las fuertes heladas en Texas provocaron que el gobernador de ese estado emitiera una orden de suspender las exportaciones a México incumpliendo los contratos convenidos. Lo hizo porque su prioridad es su estado, no México. En México se decidió no producirlo y comprarlo a otros países. Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León y otros estados del norte se quedaron sin gas como resultado de esa política. Esa visión de la política energética sustentada en destruir la industria nacional para depender de otros países, se convierte en una espada de Damocles para el país, como ya se vio.

En los últimos 30 o 40 años no se construyó ninguna refinería, se dejaron caer las existentes al punto que ninguna de las 6 actuales trabaja siquiera a la mitad de su capacidad; en el gobierno del susodicho Calderón se dijo que se construiría una que no quedó más que en una barda y costos erogados por más de 600 millones de dólares (la NO refinería más cara del mundo); la política de estos vende patrias explicaba que convenía exportar el petróleo crudo e importar la gasolina. Hoy que se construye a gran velocidad la refinería de Dos Bocas, estos funcionarios del pasado, sus afines comunicadores y los grupos conservadores desinformados lloran un día sí y otro también.

Hay algo muy raro en todo esto, la política energética de los últimos 30 años solo se puede explicar como un deliberado sabotaje a cargo de funcionarios de gobierno y empresas privadas. El papel que jugaron los presidentes de México y sus secuaces es lamentable y vergonzoso; hoy insisten en medios de comunicación a través de sus voceros en México y el mundo acusando falsamente al gobierno actual de que no le interesa la energía limpia e instan a los gobiernos de España y Canadá, por lo menos, a que cabildeen en contra del modelo actual.

El historiador Paul Kennedy apenas en 2008 nos recordaba: “en las próximas décadas, todos los países del mundo van a valorar cada vez más las materias primas esenciales como el cereal, el agua potable… y el petróleo. Su futuro dependerá de sus existencias.”

Hay que tener cuidado con los apátridas, en algún momento serán juzgados pero mientras tanto siguen haciendo mucho daño al país, las empresas extranjeras los hicieron sus eunucos y los convirtieron en las marionetas necesarias para incidir en políticas públicas a su conveniencia; eso sí, siempre avalados por estudios, think tanks de renombre, jueces y medios de comunicación.

En este tema todos somos energúmenos, ellos en su acepción de endemoniados, los otros en la de enojados. Una vez más la polarización, ellos y nosotros.

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Ensayo sobre la esperanza

El movimiento de la cuarta transformación (4T) no es otra cosa sino la representación formal de esa esperanza. En este movimiento decimos, sin certeza pero con esperanza: “Todo va a estar bien”

“Y a la esperanza de que la guerra contra la insensatez pueda ganarse algún día, a pesar de todo” (Isaac Asimov en “Los propios dioses”)

Resulta sumamente cómodo no tomar una posición frente a los problemas importantes y fundamentales del país, puede parecer agradable sentir que la vida fluye y que vamos en un barco que en su recorrido nos realiza, no somos quien lleva el rumbo y tampoco lo decidimos, nuestro rango de acción es pequeño e intrascendente y por ello no somos responsables del puerto al que llegue, si llega.

Año 2021, México. Hablemos de polarización:

Hay dos formas de enfrentarnos al tema: La del discurso político de hoy que critica permanentemente el sistema de gestión gubernamental anterior al actual  explicándolo como la estructura institucional de saqueo económico del país  y que en contraparte tiene el otro polo que defiende el modus operandi que nos trajo a la situación actual, extrañando y hablando de un pasado mejor. En el camino de esta interpretación está la palabra brusca, la descalificación y la exégesis o explicación de los grandes agravios sociales como el clasismo, racismo, machismo; el ruido, el ruido, el molesto ruido.

La segunda forma es la que explica la polarización de manera más simple y directa: la de los agraviados históricamente y (podría decir en contra de, pero lo voy a dejar en: y) los beneficiados. La proporción entre los primeros sobre los segundos es abrumadora en cualquier indicador social y económico.

En cualquiera de estas dos interpretaciones anteriores subyace el ellos y el nosotros; el uno y el otro; dos entes distintos que son recordados diariamente a manera de esclarecimiento: somos distintos. Se dice así: somos distintos.

¿Y por qué somos distintos?

Mi conclusión es que lo que nos diferencia a unos y otros es tan solo un asunto de visión en el tiempo, por una parte los que viven la añoranza del pasado y por otra los que con expectación pensamos sobre el futuro, los que tenemos esperanza.

Václav Havel fue este poderoso político europeo, el último presidente de Checoeslovaquia y el primero de República Checa, profundo humanista y férreo defensor de los derechos humanos; este hombre escribió algo que bien explica lo que hoy muchos pensamos: La esperanza no es la convicción de que las cosas saldrán bien, sino la certidumbre de que algo tiene sentido, sin importar su resultado final”.

El movimiento de la cuarta transformación (4T) no es otra cosa sino la representación formal de esa esperanza. En este movimiento decimos, sin certeza pero con esperanza: “Todo va a estar bien”

En la 4T se asume la esperanza como una guía que nos pone al mando de ese barco del que hablaba al inicio, en la 4T no somos viento, somos timón.  Pensar que las decisiones de hoy se verán reflejadas en resultados inmediatos que resuelvan las urgencias del país es iluso; ninguna transformación en ningún país es inmediata, se construye paso a paso, suma voluntades y es precisamente por eso que transforma; este es un movimiento de millones de personas (esto explica por qué sin importar la coyuntura diaria, la gravísima situación pandémica y la alteración que generó en la economía, la aprobación del gobierno actual crece día con día; es muy simple, es la esperanza)

Dice el filósofo español Fernando Savater: “…soy decididamente de los que prefieren abrigar esperanzas, aunque siempre tomando la precaución de no considerarlas una especie de piloto automático que nos transportará al paraíso sin esfuerzo alguno por nuestra parte.Es decir, creo que la esperanza puede ser un tónico para los rebeldes y un estupefaciente para los oportunistas y acomodaticios”.

Yo entiendo al México actual como uno en donde millones de personas se hacen cargo de su futuro, para este universo se acabó el: Ustedes únicamente voten, nosotros nos encargamos de la verdad, nosotros somos los que sabemos porque estudiamos aquí y allá, dejen a un lado la ideología y aspiren a lo que sea que nosotros les digamos…, nosotros les informamos y nos preocupamos.

México, con este movimiento, está demostrando que es capaz de ser causa y autor de su progreso. La naturaleza del ser humano es desarrollarse, ¿y cómo lo hace?, lo hace con el uso de su razón y de su libertad. Razón a manera de autoconciencia que le señala límites pero que con el uso de la libertad los rompe en busca no de un desarrollo trivial sino de una posibilidad de esperanza.

Hay un fundamento filosófico para interpretar la esperanza, diversos autores a lo largo de la historia la mencionan, las religiones monoteístas también lo hacen, lo que a nadie debe sorprender es que la política actual del país, la 4T, está fundada de ella. Cito a Kant: “Se trata tan sólo de la manera de pensar de los espectadores que se delata públicamente en este juego de grandes transformaciones y que se deja oír claramente al tomar ellos partido, de un modo tan general y tan desinteresado, por uno de los bandos contra el otro, arrostrando el peligro del grave perjuicio que tal partidismo les pudiera acarrear; lo cual demuestra un carácter del género humano en conjunto y, además, un carácter moral, cosa que no sólo nos permite tener esperanzas en el progreso, sino que lo constituye ya, puesto que su fuerza alcanza por ahora”

Esta, la 4T, es transformadora, es complicada, avanza pero a veces parece que retrocede, hay que darnos cuenta que está tomando vuelo. Sí, somos diferentes.

Freud acotó: “Un buen día, echando la vista atrás, se dará usted cuenta que estos años de lucha han sido los más hermosos de su vida”

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La desmemoria

Así como te digo una cosa te digo la otra. (Frase del personaje “Chimoltrufia”)

¡Nada más patético y contradictorio que los panistas declarándose feministas!

En política una condición para gozar de autoridad moral y credibilidad es mostrar congruencia en los hechos y decires. No se trata de un mero ejercicio de coherencia lógica, sino que es un conjunto de actos de palabra y acción que se mantienen en el desarrollo de un tema o de una historia y finalmente de una visión teórica y práctica para enfrentar un problema.

Congruencia implica, necesariamente, no estar variando las posiciones políticas según la conveniencia del momento y no estar experimentando con planteamientos a modo de ocasión para acomodarse a la narrativa del día.

En estos días, a raíz de la celebración del día de la mujer nos encontramos con lo que bien podría plantearse como esquizofrénico (Una distorsión del pensamiento, las percepciones, las emociones, el lenguaje, la conciencia de sí mismo y la conducta. Fuente: OMS)

Misóginos y machistas reconocidos por su historia de vida de repente surgieron como defensores y adalides de las mujeres; críticos de la pinta de monumentos públicos en el mismo evento de años anteriores que clamaban porque no se protegían estos inmuebles de quienes los maltrataban se convirtieron en esta ocasión en férreos opositores a que se hayan protegido con vallas metálicas; lloraban por los monumentos, hoy se indignan por las vallas. ¡Otro milagro de este gobierno, convertirlos en feministos!

Un expresidente panista que se refería a las mujeres como lavadoras de dos patas se transformó, con su pobre lenguaje carente de ortografía, en rudo y vehemente guardián de las causas femeninas.

Otro panista expresidente, el segundo y esperemos que el último, (precisamente conocido como el presidente del feminicidio), en cuyo gobierno promovió una guerra que hoy en día ha causado cientos de miles de muertos y que dio pie a un crecimiento desmedido en los feminicidios que hizo que se dispararan en un 155% respecto al sexenio anterior y que además en su periodo se agravó la impunidad y corrupción en las instancias de justicia federales y locales transmutó en pacífico defensor de las mujeres.

Una mujer exsecretaria en el gobierno Peñanietista, en la cárcel acusada de lo que se conoce como La Estafa Maestra en dónde desvió miles de millones de pesos de los programas sociales (sí, los que entre otras cosas atienden a las mujeres y sus familias) aprovechando la efeméride por el día de la mujer publicó un mensaje que dice “Mi delito es haberme atrevido a subvertir el pacto patriarcal, luchado contra el machismo… bla, bla, bla”

Un partido de derecha, el PAN, el que aglutina a los conservadores, fascistas y extrema derecha de este país y que invariablemente y desde su fundación dice que “protege a la familia”, oponiéndose en todo momento a la despenalización del aborto; nos salió a decir que es feminista. ¡Nada más patético y contradictorio que los panistas declarándose feministas!

Y así los del PRI y así comunicadores y periodistas, y así personas que solían ser de izquierda y que al quedar sin prerrogativas en este gobierno devinieron en reaccionarios; y así mujeres clasistas y racistas que en su forma cotidiana de vida menosprecian a las que no son de su clase o color;  todas y todos ellos ante el gobierno más feminista de la historia, el único paritario, el único que se ha preocupado por ampliar los beneficios sociales a las mujeres que más lo necesitan; se disfrazan de pseudofeministas como también lo hicieron de ecologistas, de expertos en energías limpias, en aeropuertos, en fideicomisos, de epidemiólogos, de especialistas en seguridad, cuando son bien conocidos como simples machos, traficantes de influencias y vividores del presupuesto público; pero que en esta ocasión se disfrazan de feministas no por afinidad con las mujeres sino por intentar afectar al gobierno. ¡Porque además creen que la gente se chupa el dedo!

Estos mercachifles promueven una historia de que a este gobierno no le importan las mujeres; no les es suficiente los datos reales, les alcanza con su odio de siempre y su valemadrismo ante cualquier situación; usan un movimiento social de trascendental importancia para sus pequeños fines políticos.  No es de sorprenderse porque lo mismo hicieron con el COVID y la vacunación.

(El día de la mujer se conmemoró el lunes 8 así que para hoy sábado seguramente ya regresaron a su primitivo estado de indiferencia y oposición frente al feminismo, ya volverán a ser el “ismo” que se requiera en la siguiente circunstancia)

¿Alguien recuerda a un locutor que se disfraza de payaso y usa peluca verde y en sus programas usaba a mujeres semidesnudas a quienes tocaba y albureaba? Ah, bueno, esta semana este payaso nos dijo que es feminista y que él defiende a las mujeres de este “mal” gobierno. Tomen nota.

¿Recuerdan al jefe Diego, el máximo exponente del conservadurismo del Bajío y miembro prominente del PAN? ¿Recuerdan que de las mujeres en la política él decía: “El viejerío, a la cocina”?, también ya nos enteramos en su red social recién estrenada que ahora en esta semana ya es feminista.

El feminismo no es de derecha, la violencia sí, esos grupos infiltrados en la marcha del día 8 para lastimar servidores públicos y destruir lo que estuviera a su alcance son el desenlace de estos esquizofrénicos que dicen ser lo que no son. Estos de derecha lo que hacen es apropiarse de un movimiento con legítimas demandas y lo trastocan en su vulgar letanía opositora.

Por alguna razón creen que los hechos en la marcha de ayer les beneficiará en las siguientes elecciones, consideran que entrometerse de manera violenta en un movimiento social les reditúa, suponen que las mujeres de este país son tontas y manipulables y que no se dan cuenta de la obvia provocación a través de la turba dirigida que lanzaron.

En la novela “Suites Imperiales” de Bret Easton Ellis, hay un diálogo que bien les aplica:

 – ¿Cómo puedes vivir así?

-Fingiendo que no lo hago.

Solo así se pueden entender estos farsantes. Su incongruencia ante la vida, ante la política y ante la sociedad que hace que digan que son lo que no son y al día siguiente lo contario, explica muy bien el alejamiento de los votantes a sus personas y partidos. Cavan su propia tumba política porque se les olvida que los ciudadanos tenemos memoria.

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Hola, soy hombre, ¿puedo hablar de feminismo?

Feminismo es la noción radical de que las mujeres son personas (Virginia Woolf)

El feminismo no es otra cosa que un discurso de igualdad: en derechos, en reconocimiento de capacidades, en oportunidades y en obligaciones; y hoy de manera obligada cuestiona la desigualdad sexista que ha supuesto la discriminación de la mujer en el ámbito social, político cultural y laboral en beneficio del machismo que sostiene que por naturaleza el hombre es superior a la mujer.

En México, de finales de siglo XIX a principio de siglo XX el término feminismo empezó a ser de uso común en la academia; un feminismo que no evocaba en lo fundamental la igualdad sino más bien un camino que le permitiera a la mujer la realización de su papel en el hogar como esposa y madre y su influencia en las relaciones familiares y en actividades culturales. En esa época la participación política femenina se atisbaba pero no era un factor de discusión primordial.

El régimen de matrimonio expresado en el código civil de 1884 dejaba a la mujer sin capacidad legal de diferentes actos civiles que solo podía llevar a cabo con autorización del esposo y es en el porfirismo que se genera un movimiento de mujeres opositoras y que expresaban sus posiciones políticas en contra de las injusticias de la dictadura. Posteriormente en la Revolución es cuando aparece el feminismo como búsqueda de influencia política y demanda de derecho a voto (hace 100 años apenas).

El código civil de 1928 establece la igualdad jurídica entre hombres y mujeres pero mantiene el requisito de autorización del esposo para dedicarse a actividades laborales. Amplía algunos derechos para las mujeres casadas pero mantiene la obligatoriedad de sus actividades domésticas. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Lázaro Cárdenas en 1937 envía una iniciativa de ley que establece los derechos ciudadanos de las mujeres y que a pesar de ser aprobada en el congreso y en el senado no entra en vigor por no ser publicada (se consideró peligroso hacerlo). 10 años después se reconocieron los derechos de sufragio en niveles municipales y años más tarde, en 1957, finalmente el sufragio femenino se hizo realidad en el país (hace 64 años apenas)

En los 70 y posteriormente, diferentes luchas lograron que las mujeres pudieran tener derechos sobre dotaciones de tierra y que se derogara la necesidad del permiso del esposo para poder trabajar.

Temas como despenalización del aborto, ingreso igual para hombres y mujeres, denuncia y políticas contra la violencia a las mujeres, van un paso adelante y a veces dos para atrás, frenadas en todo momento por la permanencia del patriarcado que se expresa en machismo y por partidos políticos  e instituciones conservadoras y religiosas a quienes hay que arrebatarles estos derechos.

No importa que pasen años, cientos de años, no importa que en Francia haya habido una Declaración de los derechos de la mujer en 1791 que ya demandaba esa igualdad si en contraparte en 1804 el Código Civil Napoleónico niega a las mujeres derechos civiles y las considera menores de edad por su género y les define el hogar como su ámbito natural. No importan las luchas sufragistas desde 1850 por el derecho a voto de las mujeres si en Suiza se les permite votar apenas a partir de 1970. Es el marxismo a mediados del siglo XIX quién explica la subordinación y opresión de las mujeres por causas sociales y no biológicas pero finalmente no resuelve su situación.

En 1949 aparece el texto de Simone de Beauvoir  “El segundo sexo” y marca una nueva ola de feminismo cuya idea central es la libertad y plantea la otra cara de la evolución del modelo masculino y dice: “no se nace mujer, se llega a serlo”. ¡Es decir que la mujer por ser mujer tiene que hacer cosas para realmente serlo!

De ahí se pasa a que el feminismo tenga que hacer compatible sus funciones en el hogar con su desarrollo profesional y más adelante al feminismo liberal que plantea que la situación de las mujeres es de desigualdad y no de opresión; para llegar al  feminismo radical que se opone al anterior bajo un planteamiento antisistema y que con el paso de los años da pie a los movimientos feministas de finales de 1960 y la década de los 70. Y así podríamos seguir con las distintas corrientes feministas que de una u otra forma buscan romper el techo que en todas las jerarquías y organizaciones prevalece en este año 2021 con respecto a los hombres.

Dice Yuval Noah Harari en “De animales a dioses” que: “La mayoría de las leyes, normas y obligaciones que definen la masculinidad o la feminidad reflejan más la imaginación humana que la realidad biológica”.

Siguiendo con su argumentación, ser mujer en México expresa que esa imaginación, creatividad o lo que comúnmente se conoce como: ingenio mexicano, no es más que el reflejo de una sociedad retardataria, misógina, conservadora, odiadora y muy alejada del “buenondismo, simpatía y amistosidad” con que se le caracteriza en el falso estereotipo de características de los mexicanos.

Más allá de las obvias diferencias biológicas, conceptualmente la división entre hombres y mujeres en México no es distinto a los sistemas raciales en estados Unidos o de castas en la India; la construcción cultural de las categorías sociales entre uno y otro género atiende a criterios establecidos por hombres, por machos mexicanos, su arquitectura es 100% patriarcal.

La lucha actual del feminismo en México abarca diferentes formas de expresión, cada una de ellas es permanentemente objeto de burla o crítica, si bailan porque bailan, si gritan porque gritan, si se denudan porque se desnudan, si pintan paredes porque las pintan; pero la realidad es que las mujeres en México son persistente y cotidianamente maltratadas, acosadas, violadas, asesinadas y que no importa que transcurran los años, su situación de desigualdad y opresión no varía.

El macho mexicano, no solo el de cliché de película sino el que se presenta como ciudadano “normal” mantiene la dinámica de superioridad frente a la mujer, de ahí que pueda maltratarla, violentarla y que en su marco teórico no es razón de juicio en su contra. Muchas de las figuras de poder en empresas, gobiernos e instituciones asumen como derecho divino su marcada diferenciación con las mujeres. De ahí que las mujeres tienen una doble lucha, una formal en la legislación y otra en la conciencia ciudadana.

Mientras los hombres no entendamos que el feminismo no es algo contra nosotros o contra nuestra sexualidad sino que va en contra de inmerecidos privilegios históricos, se mantendrá un difícil camino para que las mujeres logren esa buscada igualdad. El título de esta columna pregunta si yo cómo hombre puedo hablar de feminismo, es pregunta retórica, sí puedo, cualquiera puede. Un hombre sí puede ser feminista, es necesario despojarle al concepto cargas equivocadas. Si se entiende qué es el feminismo, se entenderá que algunos, muchos, ya lo somos, y que muchos pueden serlo sin la necesidad de etiquetas. La filósofa Celia Amorós dice que el feminismo es la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres en tanto que seres humanos (…) Las mujeres no quieren lo identitario masculino sino lo genéricamente humano.

Hoy tenemos un gobierno de izquierda, pero hay que reconocer que es uno que a veces cuesta entender en su posición acerca del feminismo cuando en vez de referirse explícitamente a este movimiento lo hace diciendo que la 4T es un movimiento humanista. Sí que lo es, pero por qué es necesario hacer una elaboración discursiva para entender que en este (el humanismo) se contiene el primero (el feminismo); y creo que las mujeres de izquierda están bastante fastidiadas con ello, quieren las respuestas ya y ahora. Han sido muchos años de lucha y no se ve con claridad cuándo llegarán muchas respuestas.

La despenalización del aborto es tarea pendiente, es hora de que se presente la iniciativa federal.

La 4T y el presidente López Obrador han dado prioridad pública a la prevención y violencia contra las mujeres, han establecido paridad en los puestos públicos y sobre todo lo que me  parece la medida de mayor tino en beneficio de las mujeres es hacer llegar los recursos de manera directa a grupos de mujeres, muchas de ellas vulnerables, para que sean ellas quienes decidan su uso sin que los hombres de su entorno dispongan; como dice la activista Ayaan Hirsi, “la independencia económica es el primer paso, no tendrá que pedirle sustento al hombre en caso de separación”. Aunque sea imposible eliminar por decreto el modus patriarcal, la política de mejorar las condiciones materiales hace mucho por las mujeres, les empodera. Y sin embargo es insuficiente, es necesario y urgente acelerar las políticas públicas.

Al acecho del feminismo están los grupos conservadores que usan el movimiento como arma política contra el gobierno: en estos días hay una discusión respecto a la idoneidad de un candidato a gobernador en Guerrero; a simple vista parece ser una incongruencia que el partido MORENA lo postule y mantenga a pesar de la crítica; mi opinión personal es esa misma, que hay una inconsistencia entre el decir y el hacer, pero de repente nos enteramos que el expresidente Calderón y muchos otros conocidos misóginos salen a hablar del tema y hacen campaña para que no sea este el candidato; ¡ah caray!, ¿dónde quedó la bolita? , hay que desconfiar de un conservador disque a favor del feminismo. Este uso del feminismo como herramienta política contra el gobierno es real y hay que discernir momento a momento.

El machismo, la homofobia, el clasismo, el racismo no son opiniones o puntos de vista, son formas de odio y discriminación que atentan contra los derechos humanos; es obligado que las leyes los erradiquen. Ya.

Hay que recordar bien y siempre tener presente que los conservadores y partidos de derecha nunca van a  estar en favor de las mujeres, tampoco las iglesias; en su génesis y su historia prevalece un agresivo patriarcado.  Cualquier posicionamiento de estos a favor de las mujeres es tomadura de pelo o uso político del movimiento feminista.

Hay que apurarnos en este gobierno, están estos grupos de derecha y están los nuevos machistas, aquellos “progres” con miedo de perder privilegios a manos de mujeres, la paridad les duele. El machismo es un problema transversal, es independiente a clase social, edad y educación; son bien conocidos los casos en el mundo y en México de abusadores en todos los niveles, hay abusadores entre hombres exitosos y famosos así como entre hombres sin recursos, entre viejos y jóvenes, entre hombres de grandes títulos universitarios y hombres sin preparación alguna. Se ha mamado el machismo y es necesario combatirlo.

El feminismo debe apurar su marcha, tiene a su favor un gobierno de izquierda; nunca, nunca, logrará avanzar en gobiernos conservadores, la historia lo dice.

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¿Qué di@blos pasó aquí?

Son pobres porque quieren” (Mantra opositor)

-El gobernador panista Cabeza de Vaca de Tamaulipas es acusado de delincuencia organizada, lavado de dinero, defraudación fiscal, es sospechoso de participar en el “huachicol” y las empresas factureras por lo que la Fiscalía General de la república solicita su desafuero al congreso para juzgarlo, de inmediato el resto de gobernadores y fuerzas conservadoras lo acuerpan y dicen que no lo permitirán, que no quieren que se moleste a su delincuente; lo quieren gobernando su Estado.

-México, como todo el mundo, vive la pandemia de Covid, con enorme esfuerzo se levanta un sistema de salud del abandono y la carencia de médicos y equipos a la vez que se organizan planes que involucran a todos para obtener vacunas en cualquier parte del mundo y poder salir de la gravísima situación. La oposición desde el primer día boicotea los esfuerzos de gobierno y dedica su energía a desinformar, atacar y mentir sobre los actos de gobierno al respecto de la crisis que se intenta resolver.

-Compañías extranjeras se niegan a pagar los impuestos correspondientes que adeudan desde hace muchos años y la oposición política al presidente López Obrador dice que no se les debe molestar porque “se asustan los inversionistas”.

-Decenas de funcionarios de sexenios anteriores se encuentran detenidos, perseguidos por la Interpol, en juicios, sentenciados, escondidos, la mayoría acusados de corrupción y robo de cantidades inmensas. La oposición dice que es cacería de brujas.

¿De qué nos hablan estos ejemplos anteriores?, ejemplos reales que encabezan las noticias de cada día.

En mi opinión nos habla de que hoy en México hay un verdadero cambio de régimen y una nueva forma de ver y hacer las cosas y que  esto ha llevado a que las fuerzas neoliberales a través de sus partidos, cámaras, grupos y movimientos se retuerzan ante cada medida tomada y a que en medio de su estertor lance fuertes patadas que en su orquestación no son más que un golpe blando al gobierno electo y las instituciones del país.

Esto que pasa hoy en el país es nuevo, distinto a cualquier oposición a un gobierno, la agresividad de estas fuerzas en contra de la Administración de López Obrador no se había visto en décadas.

Los cambios de gobierno en México en los últimos 70 años anteriores al de López Obrador se pueden considerar como tersos, todos los de PRI a PRI estaban planchados desde el momento en que se ungía el candidato que se sabía sería el próximo presidente; algunos exabruptos previos a la elección interna del “tapado” que designaba el presidente en turno eran fácil y rápidamente sofocados para que al llegar el cambio de sexenio el PRI se presentara como unido y consolidado.

A cada inicio de gobierno se simulaba un cambio o ruptura respecto al anterior introduciendo alguna ligera crítica al modelo económico, cambiando la narrativa de slogans (Unidad nacional, Arriba y adelante, Que hable México, PRImero México, Rumbo firme, La solución somos todos, Democracia y solidaridad etc.) nota: no leyeron a Sartre cuando decía: “El compromiso es un acto, no una palabra”, o bien persiguiendo judicialmente a algunos funcionarios mediáticos (p.ej. El jefe de la policía de López Portillo; el general Durazo, el director de Pemex Jorge Días Serrano; el líder sindical “La Quina”; el comisionista de las tranzas de Carlos Salinas, su hermano Raúl etc.) Sin embargo la llamada “familia revolucionaria” (el priismo) tan solo se reciclaba a manera de gatopardismo: cambiando para ser igual, de tal manera que se vivía una continuidad sexenio tras sexenio sin importar quién estuviera al frente. Todos al unísono y sin moverse, la frase que les aplica es aquella de “el que se mueve no sale en la foto”  Prevaleció por encima de las diferencias el reparto del botín y saqueo del presupuesto público como eje unificador de todos los gobiernos.

En el año 2000 al triunfo del panista Fox algunos analistas y muchos votantes (ingenuos digo yo) pensaban que habría cambios transformadores en beneficio del país pero en muy poco tiempo se constató que el simplismo, ignorancia y abrumadora deficiencia cultural y de carácter del presidente lo único que hacia ver es que el país tan solo había cambiado de gerente. Las mismas políticas, mismas fórmulas, misma corrupción.

De PAN a PAN con el Sr. Calderón una vez que tomó la presidencia gracias al fraude electoral del 2006, el traslape con su antecesor fue calmo, cuidaron sus intereses comunes, evitaron la confrontación, continuaron las mismas políticas neoliberales ya establecidas y el conservadurismo cobró fuerza, el México de catacumbas que siempre ha existido, asomó la cabeza.

El desastre de gobierno calderonista regresó el péndulo de PAN a PRI, Calderón pasa a Peña Nieto el gobierno bajo un continuum que les convierte en el PRIAN, es decir que ya son uno mismo, de tal manera que no hay sobresalto alguno. Comparten funcionarios, ideas, trampas y socios.

Y no es sino la fuerza mayoritaria que cambia el sino de la política mexicana, del PRIAN a MORENA y con ello a López Obrador. Se cae el castillo de naipes que habían construido por décadas los grupos e individuos más repugnantes que a manera de mafia manejaron al país.

La imagen pública, el mensaje publicitario, la narrativa construida en todos esos años los hacía ver como preparados, conocedores, se sabían tramposos pero parecían preocupados por el país, los medios de comunicación les alababan y de ahí que un amplio grupo social los consideraba, y considera aún, como la mejor opción para gobernar el país. El lavado de cerebro que se realizó a millones de personas a lo largo de generaciones es lo único que explica la añoranza por los tiempos pasados. Es difícil comprender como personas que se suponen inteligentes, que se suponen estudiados, que son privilegiados en el contexto económico y social asuman conscientemente que antes se estaba mejor.

Juan XXIII, conocido como el Papa bueno decía: “Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno” Y es por esto que me pregunto: ¿Qué diablos pasó aquí? ¿Qué les enseñaron en sus casas, en sus escuelas, que carajos les pasó a aquellos que tienen los ojos cerrados ante una realidad de un país herido, empobrecido, mal educado y hambriento? ¿En qué mundo viven?

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El chairopuerto

Tantito que la perra es brava y tantito que la están toreando. (Refrán popular)

Ya le pusieron apodo al que será el nuevo aeropuerto Felipe Ángeles, el chairopuerto le dice la ilustre y nunca bien ponderada oposición.

En poco tiempo se referirán al Tren Maya como el chairotren, a la refinería de Dos Bocas  como la chairorefinería. Y así será con las chairobecas, las chairouniversidades, las chairopensiones; así será con cualquier proyecto que encabece o ejecute el gobierno de López Obrador.

Chairo: El Diccionario de mexicanismos, de la Academia Mexicana de la Lengua (México: Siglo XXI Editores, 2010), registra cuatro acepciones:

1. Feo. 2. Persona, generalmente joven, caracterizada por provenir de una buena posición social y por ser partidaria de movimientos sociales, como los ecologistas y antiglobalización. 3. Despectivo. Persona que es socialmente poco refinada.4. Festivo. Masturbación. Y En el Sureste, pene.

A partir del año 2018 se tiene registrado que también se le da el uso de “naco”: La palabra naco, según el Diccionario de la lengua española, de la Real Academia Española (Madrid: Espasa Calpe, 2014), se define como “indio” en la acepción referente a México.

Las tres primeras de la Academia Mexicana y esta última de la Academia Española reúnen el sentido a que se refiere lo que a manera de “prefijo” anteponen a las obras de este gobierno, los seguidores de este proyecto de reconstrucción de Nación seremos simplemente “chairos”.

Hablar del término “chairo” para referirse a la mayoría de este país, usado de manera despectiva, nos dice mucho de la histórica polarización social causada por la desigualdad y necesariamente hay que hablar entonces del término “fifí”. Chairos vs. Fifís; los primeros caracterizados como pobres, morenos, de izquierda; los segundos como presumidos, privilegiados económicamente, aprovechados, sangrones, mochos, de derecha.

Ambos términos: chairo y fifí son reduccionistas, pero han servido para posicionar en el debate público la discusión acerca de la desigualdad de oportunidades; los términos así disfrazan de manera frívola la rudeza de progreso vs atraso, blanco vs. negro, rico vs. pobre, libertad vs. opresión, y otras dualidades propias de las diferencias sociales en el país.

Todas estas obras chairo… (ponga la obra pública que le guste) se referirán entonces a lo realizado en un periodo histórico determinado, en este caso el sexenio lopezobradorista por lo que  creo que a “chairo” como insulto hay que hacerlo propio; a los opositores tanto les ha gustado el término que se solazan en decirlo y repetirlo, a falta de argumentos soltar un: “chairo” les es suficiente. Bien, que así sea, que todo alrededor de este periodo sea chairo, ¡será un honor ser chairo pues! Los libros de historia hablarán del periodo chairo, el habla popular ya no dejará de usar el término para las obras públicas, no le dirán el aeropuerto Felipe Ángeles, simplemente será el chairopuerto.  Unos lo usaran como desprecio otros como orgullo.

Por lo menos ya cambiamos de la lindeza de tener avenidas Arturo Montiel (el exgobernador priista del estado de México y tío del Sr. Peña Nieto), calles Arturo Montiel, centro médico Arturo Montiel. De tener escuelas secundarias y unidades habitacionales que se llamen Guadalupe Hinojosa, ¿a poco no sabe quién es?, pues es la difunta esposa del ex gobernador José Murat de Oaxaca. ¿O qué tal el Parque Angélica Rivera en Tijuana?

¿Y qué decimos de la biblioteca panamericana Margarita García de Marín, mamá del exgobernador poblano Mario Marín hoy detenido acusado de pederastia y tortura, o de la escuela de enfermería, y las guarderías y el centro de capacitación Blandina Torres de Marín, su esposa?

¿Y de la calle Enrique Peña Nieto en Atlacomulco, la playa Vicente Fox de Veracruz las calles Felipe Calderón en Maravatío y Cotija o de las varias avenidas Manlio Fabio Beltrones  en Guaymas, Santa Cruz, Navojoa, Cajeme, Huatabampo y Cananea?

¡Y de una joyita! ¿como el aeropuerto Diaz Ordaz en Puerto Vallarta?

A pesar que el presidente López Obrador ha pedido que no le pongan su nombre a calles o estatuas u homenajes y que expresamente no quiere nada que ver con culto a la personalidad, quiera él o no, el chairismo se referirá a su paso por el gobierno.

A raíz de que se inauguró en el Día de la Fuerza Aérea una de las pistas de la base militar, en parte de lo que será el aeropuerto Felipe Ángeles que abrirá puertas el 21 de marzo del siguiente año, los comentócratas y opinadores de siempre fingieron no saber que el edificio abierto era un hangar de base militar y no el aeropuerto en conjunto, hicieron correr la voz de que parece una central camionera, de que era una pista ya existente bacheada, etc. Es decir procuraron en su discurso en medios de comunicación menospreciar ese proyecto y para ello qué mejor entonces que llamarlo “chairopuerto”. Respecto a esta obra hay que comentar dos cosas, la primera es el enojo que ha provocado su avance a todos aquellos que pelearon a morir por mantener el del lago de Texcoco sin importar su costo y corrupción de por medio, de ahí que para ellos siempre será feo y mal hecho, incluso cuando quede finalizado. Spoiler: lo van a usar.

La segunda es que lleva el nombre de Felipe Ángeles Ramírez, el militar hidalguense colaborador de Pancho Villa y Francisco I. Madero; poco conocido en los libros de historia pero de trayectoria fundamental en la Revolución y en los eventos de la Decena Trágica (¿será que por eso tampoco les gusta el nombre?) Aeropuerto Santa Anna les habría gustado.

Designar a las obras públicas que se pagan con los impuestos de todos con nombres de funcionarios o familiares o gobernantes del momento en que se construyen es un acto absoluto de narcisismo y presunción, así fue por muchos años. El hecho de que hoy se denomine la infraestructura del país con personajes importantes recuperados de los archivos de la historia amplía el horizonte del conocimiento de todos; sin embargo si para los antagonistas a la 4T en vez de aeropuerto Felipe Ángeles prefieren que sea llamado chairopuerto, bienvenido sea el nombre.

No creo que sea conveniente abonar en la frivolidad de hablar de fifícorrupción, fifíchayote, fifínarcos, no, dejémosles eso a ellos que hasta los que no lo son pero es su aspiración serlo se mandaron a hacer playeras mostrando su orgullo fifiesco. Si estos disconformes con el rumbo del país quieren su chairo, que se sienten a esperar el cúmulo de obras y proyectos que estarán concluidos a fin de sexenio.

“Habemus chairopuerto”

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14 de febrero: ¿Por qué no te quieren presidente?

Besos vendidos ni dados ni recibidos. (Refrán popular)

1.-

Intentaré plasmar algunas ideas de porqué hay un amplio grupo, aunque minoritario, que no quiere al presidente y/o al proyecto 4T.

Las encuestas le dan a López Obrador rangos de aprobación en población total superiores a 60% – recordemos que ganó con el 53% de votos efectivos- lo que marca un crecimiento muy grande a dos años de gobierno y que algunos no se explican en medio de una crisis económica y de salud. Estos que no están de acuerdo en el propósito obradorista  y las medidas que se han tomado en su gobierno representan en conjunto la esencia de la experiencia democrática. En la democracia es precisamente lo que se desea, que haya distintas posiciones políticas y que sean las mayorías las que marquen el cauce a seguir por todos.

La democracia que hoy asume y respeta el gobierno actual admite incluso la desmemoria y el grito estridente del desacuerdo irracional.

Hay una parte ideológica, una oposición que desea el mundo del pasado reciente, mantiene su aspiración de regresar a políticas neoliberales que tienen al país en la situación de desigualdad en la que se encuentra.  Hay una incomprensión a un proyecto que apoye a las mayorías, esto se escribe en pocas palabras pero tiene un trasfondo cultural de conservadurismo y clasismo agobiantes.

Hace casi 15 años decía Naomi Klein, una de las intelectuales más relevantes en el mundo político (esta sí de a de veras no de los abajo firmantes de cualquier desplegado contra el proyecto 4T), en su famosísimo libro “La doctrina del schock”:

Cito: “Los latinoamericanos de hoy están retomando el proyecto que fue brutalmente interrumpido hace tantos años. Muchas de las políticas que plantean nos resultan familiares: nacionalización de sectores clave de la economía, reforma agraria, grandes inversiones en educación, alfabetización y sanidad. No son ideas revolucionarias, pero en su visión sin complejos de un gobierno que quiere ayudar a alcanzar la igualdad son ciertamente una refutación de la afirmación que Friedman hizo en 1975 a Pinochet respecto a que “el principal error, en mi opinión, fue (…) creer que era posible hacer el bien con el dinero de otros”  Nota: Milton Friedman es el reconocido economista defensor del libre mercado y fundador de la Escuela de Chicago, es el ideólogo del neoliberalismo mexicano encabezado por Carlos Salinas.

Y sin embargo, pienso que el tema ideológico no es el que más afecta este malquerer de algunos, creo que es algo menos complejo y sin tanta elaboración.

Veamos.

2.-

Algunas ideas que tal vez nos sean más cercanas conociendo la calaña de parte de la oposición:

En los dos primeros años de gobierno del presidente López Obrador, el SAT recuperó más de SETECIENTOS TREINTA MIL MILLONES DE PESOS de adeudos fiscales, el 43% de grandes empresas que se negaban a pagarlos y que por muchos años y sexenios fueron favorecidas con exenciones, devoluciones y perdones fiscales

En 5 años de gobierno del presidente priista Peña Nieto, este se gastó por lo menos dos mil millones de dólares en publicidad (CUARENTA Y DOS MIL MILLONES DE PESOS). Bien repartidos en los medios le significó  a su gobierno poder suprimir artículos de investigación, escoger portadas, opiniones, columnas, editoriales, e intimidar a los dueños de las redacciones que desafiaran la consigna que había que publicar. Hoy ya no se paga.

¿Será esto una explicación al desamor?

Sigamos.

3.-

El Sr. Alonso Ancira (dueño o ex dueño de Altos Hornos de México) , para recuperar su libertad va a regresar 219 millones de dólares (en pesos es la módica cantidad de CUATRO MIL TRESCIENTOS OCHENTA MILLONES DE PESOS) que le cobró de más a Pemex al venderle a precio inflado una planta industrial que en realidad no era más que chatarra, ese precio de venta fue posible gracias a un soborno por tres millones y medio de dólares (SESENTA Y TRES MILLONES DE PESOS) a Emilio Lozoya, director de PEMEX en el gobierno priista de Peña Nieto.

El Sr. Raúl Salinas, hermano del expresidente priista Carlos Salinas se considera que robó MIL MILLONES DE PESOS a su paso como director de la empresa de gobierno Conasupo además de enormes cantidas adicionales como comisionista de las privatizaciones de empresas de gobierno. 19 años después de juicios en tribunales un juez desestimó los cargos y le devolvió los bienes y cuentas confiscados. Su inocencia no tiene credibilidad alguna por supuesto.

El ex gobernador priista de Chihuahua Cesar Duarte quién posiblemente sea extraditado pronto a México, se robó unos SEISCIENTOS MILLONES DE PESOS de los programas federales del Gobierno de Chihuahua.

El ex gobernador priista de Nuevo León Rodrigo Medina desvió unos QUINIENTOS MILLONES DE PESOS de recursos públicos del estado, al momento se le han embargado decenas de propiedades y cuentas bancarias.

El ex gobernador panista de Sonora, Guillermo Padrés, está acusado de haberse robado unos CIENTO SESENTA Y CUATRO MILLONES DE PESOS desviando los fondos del estado a sus cuentas personales.

Angélica Rivera, la mujer que actuó de esposa del ex presidente priista Peña Nieto recibió una casa con valor de OCHENTA Y SEIS MILLONES DE PESOS de un contratista favorito del gobierno.

El ex gobernador priista de Veracruz, Javier Duarte, desvió más de TRES MIL MILLONES DE PESOS a su paso por el gobierno del estado.

Rosario Robles, la exsecretaria de desarrollo social del gobierno priista encabezado por Peña Nieto desvió SIETE MIL SETECIENTOS MILLONES DE PESOS  en el esquema llamado la estafa maestra y que la mantiene en prisión aunque a punto de acordar con el gobierno cambiar su libertad por información.

En el expediente contra Emilio Lozoya consta en sus declaraciones que diputados panistas recibieron sobornos por más de CINCUENTA Y DOS MILLONES DE PESOS para aprobar la reforma energética.

En las mismas declaraciones aparece que al excandidato presidencial panista RICARDO ANAYA se le entregaron SEIS MILLONES OCHOCIENTOS MIL PESOS.

Trece funcionarios de primer nivel del gobierno perredista de la Ciudad de México en el sexenio pasado están acusados de desvió de recursos por CIENTOS DE MILLONES DE PESOS; algunos de ellos ya detenidos y otros fugados con ficha de interpol.

Estos son apenas unos ejemplos de casos sonados en la prensa, no llegan ni a diez, podría escribirse de cientos o miles; hay que tener presente que todos estos funcionarios son corruptos pero no tontos por lo que son las cantidades a las que se les ha podido seguir la pista. Los esquemas de lavado de dinero son tan complejos que podríamos estar hablando de que estos montos son punta de iceberg.

Dice el Banco Mundial (dato de 2019) que la corrupción en México alcanza el 9% del PIB, si el PIB fue en ese año de 18,5 billones de pesos ese 9% alcanza la friolera de  $ 1,665,000,000,000.00

Este gigantesco número, difícil de captar en su total magnitud, es el número de la corrupción que se intenta combatir.

¿Será esto lo que provoca los: no lo quiero?

Este saqueo de los recursos públicos permea de estos funcionarios de primer nivel a sus segundos, terceros, cuartos, a sus empresas, a sus partidos y a todo lo que alcanzan a tocar. Los gobiernos anteriores son estructuras que funcionaron para depredar los recursos naturales y los impuestos de todos los mexicanos; en su perversión se olvidaron del país.¿Cómo explicar que partidos tan distintos como PRI, PAN y PRD se unan para formar un solo frente contra este gobierno?  Muy fácil, su negocio es el pirataje, pretenden regresar a ello. En el camino embaucan a parte de la sociedad desinformada o que indirectamente se beneficia de su modus operandi. Y pues sí, en el camino es que no te quieren presidente, ni te querrán.

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¡Ahí vienen los rusos, ahí vienen los rusos!

Más vale callar, que con borrico hablar. (Refrán popular)


Durante la guerra fría (+-1945-1989) un día sí y otro también se contaban chistes (en el mundo occidental) sobre la Unión Soviética del tipo: – ¿Qué es algo que hace mucho ruido, produce mucho humo, consume 20 litros de gasolina por hora y corta una manzana en tres trozos? Respuesta: Es la máquina soviética para cortar una manzana en cuatro trozos. Y no solo con chistes se pretendía hacer ver a la Unión Soviética como un productor de malos productos, la prensa también se encargaba de menoscabar cualquier cosa que tuviera que ver con los “comunistas”; a fin de cuentas eso era parte de las estrategias de desinformación de la guerra fría. Los soviéticos por su parte decían cosas similares respecto a Estados Unidos y países de occidente.

A pesar de que la Unión Soviética contaba con lo que hoy llamamos “certificación” en sus productos, el llamado Estándar Estatal GOST, hay que recordar que su producción no estaba enfocada en bienes de uso común sino en bienes de tecnología y de guerra. Decir que la calidad de los productos fabricados en la Unión Soviética era “mala” posiblemente se podría referir a bienes de consumo que eran los únicos al alcance del pueblo soviético pero respecto a los productos tecnológicos y científicos los más altos estándares regían su producción. La URSS durante ese periodo se armó de misiles, submarinos, armas de todo tipo, radares, tecnología para espiar, productos de laboratorio y médicos que competían con sus similares fabricados en Occidente. A la caída del régimen soviético la tecnología espacial, nuclear y aeronáutica se consideraban altamente avanzadas. No debió haber sido fácil en 1957 haber puesto en órbita el Sputnik1 primer satélite orbital; ni es “enchílame otra gorda” haber fabricado el primer avión supersónico, el Tupolev 144; ni desarrollar los reactores y centrales nucleares que construyeron, o ser parte fundamental de la Estación Espacial Internacional y de manera más reciente en 2015 el desarrollo de las vacunas contra el ébola.

Pero, siempre hay un pero, para quienes solo se alimentaban de información que procuraba el bando opuesto a los “rusos” pues naturalmente y por necesidad argumentativa validaban el chiste con el que inicia esta columna.

Por cierto, a partir de 1999 Rusia cuenta con otra “certificación” de calidad que se somete a diferentes grupos de expertos, se llama “Marca Rusa”, y se  asigna en diferentes categorías como: “bienes rusos de alta calidad”, “servicio de calidad ruso” y “tecnologías avanzadas rusas”.

Pero, siempre puede haber un segundo pero, quienes hoy solo se guían por la recordación heredada de los chistes del pasado y por la información que genera el mundo industrial “occidental” pues desconocen lo anterior, no importa no saberlo, solo importa si se va a opinar del tema. Sin embargo, aun con la facilidad del acceso a la información hay quienes prefieren descartar los productos rusos por… rusos.

Dice Eysenck, el psicólogo inglés: “No hay nada más terrible que la ignorancia en acción. Creer una cosa sobre la base de pruebas insuficientes es siempre un error, en todas partes trátese de quien se trate. La gente que cree en absurdos cometerá atrocidades”

Si a la ignorancia del desarrollo industrial y científico de otros países que no sean los “conocidos, los de la conversación diaria, los del “amazon” digamos”, se le aumenta la estupidización del argumento ideológico del comunismo ruso, pues entonces sí, ahí es que se entiende toda la polémica alrededor de la vacuna Covid llamada “Sputnik”.

Una vez más, conocidos conservadores, trasnochados, anacrónicos y poco inteligentes comentadores acompañados por políticos alelados, se sienten “autorizados” de externar opiniones científicas por la única razón de tener el espacio en medios, foros y redes sociales para hacerlo; se encargaron de permear en parte de la población que les sigue y escucha, el sambenito de que la vacuna rusa “no era buena”, que mejor no hay que vacunarse con la comunista y solo con la americana; más o menos es la argumentación que usan. No por las razones científicas sino por sus pequeñas fobias ideológicas.

El pequeño universo conservador mexicano, el de extrema derecha, sigue usando el tema de COMUNISMO para intentar explicar su oposición a las políticas sociales, al ingreso justo, a la defensa de los derechos humanos. Usan el término comunista porque les suena a algo, algo que oyeron, algo que les enseñaron y no entendieron en sus escuelas, familias o iglesias.  Decir que López Obrador y su gobierno es comunista les parece que explica algo (que obviamente solo a sus afines con pocas neuronas y sin capacidad de raciocinio lo hace). El efecto del simplismo de meter a una licuadora: ruso, comunismo, vacuna sputnik, amlo, 4T como una mezcla, es que les hace inferir una vez más una estupidez.

Y !para más inri! cuando la rusofobia es inversamente proporcional a la gringofilia del creyente, se convierte en una situación que cae en la estéril discusión.

Hay muchos libros al respecto, hay historia fácil de allegarse para entender que el mundo ha cambiado y que el mundo de 1950 no es el mismo 70 años después.  

Estar en contra de un proyecto como la 4T es muy fácil, podría ser relativamente sencillo atacarlo en algunos aspectos puntuales porque ciertamente tiene errores y no avanza a la celeridad que muchos quisiéramos; pero no sucede esa narrativa porque se intenta argumentar en su contra con conceptos falsos, anacrónicos, carentes de realidad y viciados de origen; esto es que su punto de partida es el odio al proyecto o a la persona que lo encabeza y de ahí la derivación a usar en su contra cualquier elemento que les parezca un arma, por ejemplo el covid y todo lo que hay alrededor de esta grave pandemia.  Creo, espero no equivocarme, que esta es la principal razón de porqué en las siguientes elecciones ahondarán su desprestigio, se los dice cada día las encuestas de todos los que las hacen; se los dice el grado de aceptación que como persona tiene el presidente entre las grandes mayorías; se los dice el rechazo social a las opiniones de los alazrakis, carlosmarines y lilitellez que aparecen vomitando cada día; pero no han entendido y no hay visos de que entenderán.

Lo lamentable de esta historia, que ya parece cantada, es que a estos conservadores asustados con el petate del muerto, se les han unido algunos que solían pensar que una transformación era necesaria y que había que construirla rompiendo status quo; acabando con viejas formas, implementando nuevos paradigmas sociales e incluso de ética ciudadana; pero que por alguna razón hoy están pensando que es mejor el pasado reciente porque a ellos coincidentemente les fue bien y ahora no tanto y que su futuro está en acercarse a frenistas, panistas, margaritazavalistas, anayistas, equisgonzalistas, perredistas, quadristas y demás fierro viejo que vendan. Afortunadamente solo son una penosa minoría afligiéndose de los privilegios perdidos y viendo como van cayendo bajo la justicia sus referentes y comparsas en los gobiernos anteriores.  Para estos, de rebote les toca su parte de imaginario de “¡ahí vienen los rusos!, ¡ahí vienen los comunistas!, ¡ahí vienen los amloistas!”

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La salud del Presidente y el odio del 11.95%

De mucha cruz en el pecho, y de puro diablo en los hechos. (Refrán popular)

Desde hace casi una semana el presidente tiene COVID, está en aislamiento y con los cuidados médicos correspondientes; los reportes del Dr. Gatell dicen que está con leves síntomas y que conforme pasan los días se encuentra en recuperación.

Desde hace casi una semana las redes sociales y medios de comunicación, a pesar del dicho de la secretaria de gobernación desde el primer día y del informe médico que se dio a partir del tercer día, desataron una campaña de desinformación sobre la salud de López Obrador; una campaña más de desinformación. Los analistas de algunos medios siembran dudas, sin tener la más mínima prueba alguna hablan de que se esconde la verdadera gravedad de su enfermedad, los más “avezados y neutrales” comentaristas tan solo plantean que en caso de… pues entonces el poder lo tendría que tener fulana o zutano; que se percibe una crisis gubernamental etc. etc. Nada nuevo en el panorama político de los opositores al presidente; le apuestan a que enferme gravemente y que de preferencia muera.  Sí, debido a esta circunstancia nos enteramos que prefieren su muerte.  Algunos medios, pocos, hacen eco a los reportes de salud médicos y desestiman a los atribulados y consuetudinarios aborrecedores que hablan con frecuencia del presidente.

Las redes sociales por su parte, en medio de ese anonimato, se dividen de manera abismal; las métricas que resultan dicen que el 11.95% de quienes se expresaron en esos medios envió mensajes de odio hacia Andrés Manuel, ese odio que solo se explica en palabras de Bernard Shaw cuando dice: “El odio es la venganza de un cobarde intimidado”. El resto de las comunicaciones sobre el presidente, ese 88.05% deseándole mejoría y buenos deseos.

Ayer el presidente publicó un video que acaba con los rumores maldicientes. Se podría suponer que ahí acabarán las falsas historias  sobre el tema de salud presidencial, no creo, mañana inventarán alguna otra.

Detengámonos en ese 11.95%, en esa minoría:

Más allá de este tema de salud, uno se asoma a la comunicación de estos grupos en la televisión, radio, columnas periodísticas y redes sociales y lo que se ve es un odio inextinguible. Su fanatismo, desconfianza y rivalidad envuelven todo. Para ellos no hay espacio para la diversidad de pensamiento, mucho menos para la diferencia pacífica. El pensamiento y análisis al que recurren se reduce al simplismo de la consigna antiamlo, a la consigna furiosa y perversa que miente una y otra vez y que tan solo se alimenta del rumor, del runrún que dicen que oyeron y que asumen como docta verdad. Es la misma minoría que se agrupa en cualquier agrupación política cuyo objetivo de actuación sea estar en contra del presidente y su gobierno. No necesitan estar a favor de nada, no tienen que proponer nada, es suficiente con estar en contra, les alcanza con la difamación.

“El odio es una larga espera” frase de René Maran, el escritor guyano-francés que a propósito de su libro “Batouala”, con el que ganó el Goncourt en 1921, en el que denunció la actitud y los abusos de la administración colonial de los países europeos contra los pueblos de África. Maran también dice en el prefacio: Todo lo que había dicho fue contestado con maldad y ferocidad y, para demostrar que me había equivocado, estudiaron lo que yo había visto. Se vieron obligados a decir que yo estaba diciendo la verdad (…)”. Sé que sería mucho pedirles a estos del oncepuntonoventaycincoporciento que leyeran a Maran, pero es obvio que su limitación para entender realidades no se los permitiría. 

¿A estos quienes detestan al presidente, de qué manera se les podría explicar algo? ¿Cómo podrían entender que dejando de lado la posición moral respecto al odio como cualidad humana, al igual que como lo es el amor, el perdón, la venganza, la ira, la paciencia, la envidia etc. ni siquiera les conviene que faltara el presidente?; que la turbulencia financiera que vendría y la inestabilidad política afectaría a todo el país por un largo tiempo.  No deben olvidar, aunque no les guste que se les recuerde, que AMLO es el presidente más votado en todos los grupos, géneros, clases y niveles socioeconómicos en la historia de México desde que hay participación política de distintos partidos. Que llegó al poder por el hartazgo de la sociedad de las formas de entender el mandato de las urnas por los gobiernos anteriores y los grupos de poder que les acompañaron en su rapacidad. Andres Manuel es quien expresa esa exasperación popular que difícilmente se contendría en caso de su ausencia. Pero no, no lo pueden entender, su irracional odio es mayor al más básico análisis razonado.

¿Y de qué se alimentan estos grupos de odio, cuáles son sus fuentes?

Algunos datos: Hay un escritor muy conocido, vende muchos libros de ficción histórica (que por cierto, algunos creen que es historia), tiene miles de seguidores en redes y participa activamente de programas de televisión, Francisco Martín Moreno, él en un programa de radio con el conductor y conocido odiador Pedro Ferriz, dijo que si él pudiera “quemaba vivos a todos los morenistas”. Así, como si nada.

Roberto Madrazo, conocido priista le decía al presidente Fox: “no podemos dejar que ese loco gane las elecciones”; algunos diputados panistas decían: “ya verán cómo nos vamos a chingar a López Obrador”; el secretario de educación de Peña Nieto, Otto Granados decía: “los priistas deberían leer a Maquiavelo: no hay que dejar a los adversarios a medio camino; hay que eliminarlo”; el disque periodista Ricardo Alemán decía no hace mucho: “al presidente hay que hacerle lo que su asesino le hizo a John Lennon”; Celia Lora, la mala cantante dice también: “hay que matar a AMLO”; Martha Sahagún le pedía a Fox: “Hay que parar como sea a ese loco”; el mismísimo “intelectual” y ex canciller foxista Jorge Castañeda decía que : “a AMLO hay que pararlo como sea, por la buena o por la mala”.  Etcétera, etcétera, así como nada dicen estas cosas.

Los más burdos y precarios solo atinan a apodar al presidente de México como “cacas”, para ellos verse en el espejo y autonombrarse es su mejor forma de expresar su resentimiento.

Ah, pero si el presidente les dice a quienes les pagan a estos por extender su odio que son fifís, pues arde Troya.

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4T, AMLO, Censura, México, Periodistas, Política

Yo te censuro, tú me censuras, he censors us

El que calla y obedece, se jode dos veces. (Refrán popular)

En el gobierno actual, el presidente López Obrador conociendo de la historia de los medios en el país, asumiendo la decisión de no continuar con la tradición de pagar a la prensa vía chayote o embute y sabiendo de la animadversión de la mayor parte de esta por no continuar recibiendo los dineros a que se habían acostumbrado, optó por dar una conferencia pública todas las mañanas, tal y como lo hizo cuando fue jefe de gobierno, a esta conferencia pueden asistir todos los medios que lo desean y pueden preguntar el tema que quieran. Tal ejercicio de comunicación directa tiene dos efectos, el primero es que por las mañanas el gobierno marca la agenda del día, de lo que ahí se dice los periódicos y comunicadores acaban refiriéndose; el segundo es que se vuelve intrascendente el mensaje opositor con datos falsos y versiones inexistentes de los hechos; saben que el dato duro de gobierno lo tendrán a más tardar al día siguiente.

10 de octubre de 1968, Tlatelolco. La bárbara matanza de estudiantes a manos del gobierno priista encabezado por el presidente Diaz Ordaz se reflejó en los encabezados de los periódicos del día siguiente como: “Responden con violencia al cordial llamado del Estado. El gobierno abrió las puertas del diálogo”, “Balacera entre francotiradores y el ejército”, “Francotiradores dispararon contra el ejército: el general Toledo lesionado”, “Recio combate al dispersar el ejército un mitin de huelguistas”, “Tlatelolco, campo de batalla” y así por el estilo cada uno de los medios de información escritos, de radio y de televisión.

Ese unísono de “línea” se dictaba desde las oficinas del secretario de gobernación Luis Echeverría (a quién por cierto a sus 99 años el diablo aún no quiere llevarse). En México pocos se sorprendían en ese entonces porque a ese mecanismo de cooptación de la línea editorial de los medios mexicanos  se llegó de manera sistematizada y paulatina a lo largo de la historia de por lo menos los 80 años anteriores, era la costumbre. La red de complicidades, entendimientos y sumisión de los dueños de los medios de comunicación al poder es parte de una larga historia que se encuentra bien documentada y que no es el caso de extender aquí. Valga decir que hasta 1968 los medios, con honrosas y escasas excepciones, decían lo que el gobierno quería y permitía que se dijera, se autocensuraban a  complacencia de quien les beneficiaba con dinero y prerrogativas (entre otras tener beneficio al papel para imprimir sus medios y que era producido y controlado por una de las empresas del estado)

El 68 fue un parteaguas, sin ese momento no se explicaría el golpe a Excélsior algunos años después, la creación del Uno más Uno, Proceso, La Jornada; estos y otros medios que se permitieron “enfrentar al poder” alejándose de la censura que se les imponía.  Sin duda la historia de la libertad de prensa en México es una que se ha construido arrebatándole espacios a los gobiernos en turno.

Muchos años después, y solo por mencionar algunas “censuras” a cargo del gobierno aunque instrumentadas por las empresas de medios particulares, recordamos las expulsiones de periodistas como Gutiérrez Vivo y Carmen Aristegui de sus programas, el primero en el gobierno panista del sr. Calderón y esta última ya por órdenes expresas delgobierno de Peña Nieto tras que a este y a su mujer les fue descubierta la famosa” casa blanca” pagada por un contratista de gobierno.

Todo esto que aquí menciono habla de la censura informativa del estado, es censura autoritaria, fácilmente identificable por ser autócrata. Afortunadamente en México a pesar de estos tropiezos, la libertad de prensa y de expresión avanza.

Pero, siempre hay un pero, hay otra censura, esta es más de una idea neoliberal que confunde libertad de prensa con libertad de empresa. Esta forma de comunicar que evita el análisis y la reflexión de los asuntos importantes para ubicarlos en la disyuntiva de estatización/ privatización, y que promueve la comercialización de todo cuanto exista y la masificación de la idea única como la aceptable ante una opinión pública que no tiene las formas, mucho menos los recursos, para su libre expresión.

Las redes sociales surgieron como una necesidad de expresión, una forma generalizada de poder expresar ideas sin pasar por el filtro de los medios tradicionales, en principio se suponía que con algunas reglas básicas iguales para todos, y todos es todos.

Sin embargo, estas redes sociales tienen dueños, son empresas trasnacionales con accionistas con nombre y apellido. Desde los tiempos en que se inventó la imprenta, nunca antes se había visto que los gobiernos estén siendo puestos en cuestión y enfrenten a una competencia que se asume como dictatorial y que promueve la desinformación al dar y quitar la voz a quién considera tiene derecho a tenerla.

Hace pocos días y previo a la salida del presidente Trump, las más importantes empresas dueñas de redes sociales, decidieron bloquearle de su uso, su justificación, válida o no, es que no convenía al momento histórico/administrativo que se vivía en Estados Unidos, consideraron que no debería permitírsele su expresión en sus medios. No porque el gobierno lo censurara, no porque un juez lo censurara, sino porque una empresa privada decidía qué es lo que los ciudadanos debían escuchar y qué no.

Esta posición de empresa como dueña y decisora de la información que se transmite, es una idea conservadora, neoliberal ad extrema y que conlleva que el que pague los servicios de la empresa es quién decide la comunicación o, lo que es aún más grave,  que la empresa por sí sea quién maneja y autoriza el “mensaje” a su conveniencia. Esto me parece gravísimo y que es de muy corta mira el no ver el conflicto que ocasiona para la libertad de expresión.

La condición humana puede ser muy desvergonzada. Hay grupos de interés a quienes les aterrorizan los cambios sociales, no aceptan las transformaciones de género, jerarquía y clase social y para lograr que no cambie el statu quo requieren controlar la comunicación, controlar el mensaje.

Volviendo a las conferencias presidenciales, las mañaneras: este acto de comunicación, de libertad de expresión absoluta por parte del presidente, enfrentado a medios a quienes no les queda más que saber que mientras así sean estas ruedas de prensa no tendrán forma de obtener pagos indebidos, y de periodistas que al acabárseles la fuente de ingresos prefieren pedir que se suspendan, sí los mismos grupos de periodistas y medios pidiendo se censure la voz del presidente. Usan a los partidos opositores para que les apoyen en su gritería, estos partidos a su vez al no haber creado una relatoría que les apoye en las siguientes elecciones optan también porque se supriman; y el juez electoral, el INE, ese árbitro que dejó de serlo también lo propone.

Los medios, los partidos, el INE y otros sectores sociales ligados con la oposición y la extrema derecha quieren censurar al presidente.

La empresas trasnacionales de redes sociales pueden hacer lo mismo porque no hay legislación que les contenga, al tomar partido bloqueando voces a favor de una posición política a manera de “el que paga manda” atentan contra la libertad de expresión lograda y plasmada en el 6 y 7 constitucionales; esa dualidad de libertad de empresa vs libertad de prensa será el tema de aquí a las elecciones del 2021 y después las del 2024.   Los opositores que hoy se sienten muy contentos con estos atentados a las libertades son de miras cortas, muy cortas.

Se le atribuye a Voltaire una frase, posiblemente no la dijo pero podría haberlo hecho de acuerdo a su línea de pensamiento: “Desapruebo lo que dice, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo”

Se tiene que regular, si alguien tiene duda que sea un juez quién diga qué se puede decir o no de acuerdo a la constitución y no los grupos de poder o las empresas trasnacionales.

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Covid, México, Política, Traiciones políticas

Covid o Covid, esa es la cuestión

Si se alivió el enfermo, ¡Bendito San Alejo!; si se murió ¡ah qué médico tan indejo! (Refrán popular)

Vivir  o morir, a eso nos enfrentamos en esta pandemia.  

Al inicio del 2020, el mundo parecía encaminado a continuar avanzando en lo que se llamó como: Objetivos de Desarrollo Sustentable, esos objetivos definidos y aprobados por la ONU y que debían alcanzarse 10 años después en 2030, que proyectaban disminuir la desigualdad, acabar con la pobreza extrema, garantizar acceso a la salud para todos, erradicar la violencia de género, entre otros.  Si ya de por sí su cumplimiento parecía un sueño civilizatorio, la tragedia de la pandemia del coronavirus los aleja de su alcance, las consecuencias que ya son visibles y presentes son pequeñas respecto a lo que irá sucediendo conforme se alarga en el tiempo el contagio, enfermedad y la muerte que conlleva.

La deuda fiscal de los países aumenta, las materias primas modifican sus precios abruptamente, el comercio se desploma de manera masiva en todo el mundo, las industrias de turismo, aviación, esparcimiento y muchas otras colapsan, las profundísimas crisis estructurales de muchos países ahondan el hambre, la pobreza, el daño ecológico, la migración y la violencia.

Y no hay para cuando.

Al momento los datos globales exponen una obvia realidad: los grupos vulnerables de cada país y sociedad son los más afectados de manera desproporcionada, conforme avanza la pandemia la brecha social aumenta. En todo el mundo el tener que ponderar entre ir a trabajar o morir de hambre se convirtió en la decisión existencial a la que se enfrenta una mayoría. Dice Oxfam, esa organización que aglutina esfuerzos en todo el mundo para combatir la desigualdad, que por causa de la pandemia tan solo en el año 2020 más de 120 millones de personas apuntarían a la inanición y pobreza extrema en todo el mundo y que un promedio de 12000 podría morir diariamente de hambre.

Una pandemia para la que nadie, ningún país y ningún sistema de salud estuvo preparado, avanza día a día al tiempo que los gobiernos van tomando medidas que les parecen correctas y que a la vuelta de las horas y días se ven rebasadas por la nueva realidad que se va enfrentando, nueva información de contagios, nuevas cepas, nuevas vacunas y tratamientos, nuevos costos, nuevas necesidades, ningún experto epidemiológico pudo o puede prever cuándo y cómo acabará y mientras tanto lo único cierto es la necesidad del confinamiento, este de manera más o menos brutal según las posibilidades económicas y sociales de cada uno, pero a fin de cuentas siempre brutal.

En México la pandemia nos llegó en medio de un sistema sanitario en malas condiciones, una capacidad hospitalaria insuficiente, una enorme corrupción en todo el sector de salud que alcanza a la compra y distribución de medicamentos, falta de médicos y personal de apoyo y, una recurrente crisis económica acompañada de la enorme deuda pública que consume el 60% de los ingresos del estado.

Desde inicio de la pandemia el esfuerzo del gobierno se centró en contener los contagios evitando saturar los hospitales dando tiempo a incrementar lo más rápido posible hospitales, camas, respiradores, médicos y medicinas.  Al inicio de la pandemia todo el país contaba con apenas unas 3000 camas de cuidados intensivos en los hospitales públicos, 10 meses después se cuenta con varios miles más, (sí, aunque usted no lo crea, tan solo 3000 camas +- era la capacidad de todos los hospitales públicos del país)

A partir de que las vacunas empiezan a  distribuirse en México el reto del gobierno es vacunar en el menor tiempo posible a toda la población, el gobierno decidió el orden en que lo hará priorizando al personal de salud y a las personas mayores  y más vulnerables y  definió que esta será gratuita y universal; la logística involucrada se antoja complicadísima pero por el bien de todos tendrá que funcionar.

La precariedad del sistema de salud no es de hoy ni de hace un año, es la suma del desinterés e ineficiencia pública de los gobiernos anteriores, esa desvencijada estructura sanitaria es lo que se encontró a la llegada del virus y con eso se trabaja y a marchas forzadas se intenta transformar en algo eficiente y que atienda las necesidades que cada día se van presentando. El gran problema que veo es que todos aquellos partidos políticos y funcionarios que dejaron tal desastre hoy se lavan las manos y culpan un día sí y el otro también al gobierno actual.

Estos emisarios del pasado han utilizado la pandemia como herramienta de ataque político al gobierno de López Obrador, como si eso fuera lo importante y no la unidad ante la gravísima situación, han criticado cualquier decisión tomada, han boicoteado campañas, estrategias y cualquier medida que se ha tenido que tomar. Recordemos que este gobierno da una conferencia diaria que de manera consistente explica con palitos y bolitas la situación; conferencias sustentadas con datos duros, análisis y medidas y sin embargo, aún así, estos disconformes con poder en medios y redes atacan al gobierno con datos falsos y politiquería barata. Para ellos cualquier mínimo error es exponenciado, un caso es extendido a la totalidad, para ellos una golondrina sí hace verano.

En una circunstancia tan grave como la que se vive en México y en todo el mundo, como ya vimos antes, estos opositores al gobierno han dedicado todos sus esfuerzos a obstaculizar, a criticar, y, entre otras cosas: a hacer escarnio de quienes deben por necesidad de subsistencia salir a trabajar y por lo mismo tachan de irresponsables; a intentar dinamitar las disposiciones de las autoridades de salud usando como frente de batalla a aquellos funcionarios que fueron parte de la construcción de la situación actual en salud y que ahora sí tienen respuestas y soluciones para todo; y de la jerarquía del Dr. López Gatell (médico cirujano, especialista en medicina interna, maestro en ciencias médicas, doctor en epidemiología etc.) quien aparece como el vocero por parte del gobierno al frente del tema y a quien en vez de valorar y apoyar le juzgan por sus vacaciones en Oaxaca de un fin de semana o por con quién se acuesta, de ese tamaño de la perversidad de estos cavernarios políticos . El gobierno tiene a cargo a especialistas epidemiológicos de primera talla y el reconocimiento por parte de la OMS y la OPS de los criterios técnicos y científicos de las decisiones que se han ido tomando y, a pesar de eso las críticas opositoras no cesan y se acentúan en el entorno de inicio de campañas políticas.

Si en alguna ocasión debieron demostrar nobleza al país y unidad ante el desafío de todos, los contrincantes políticos se han exhibido como hienas al acecho de malas noticias, para ellos más muertes, más contagios, problemas en la logística de vacunación y todo el drama alrededor de este evento significa buenas noticias. A eso apuestan y a eso se dedican.

Después de la segunda guerra mundial, Winston Churchill dijo “Never let a good crisis go to waste”, en algún momento tal frase también la utilizó Rahm Emmanuel, e jefe de gabinete de Obama; López Obrador dijo al referirse a la pandemia que “nos cayó como anillo al dedo” La gente pensante en uno y otro caso entendió el significado de sus palabras: las crisis crean la oportunidad de resolver problemas añejos (en este caso posiblemente el deterioro en el sistema de salud podría ser), los contrincantes y malas leches usaron la frase para insinuar que AMLO se ufanaba de la tragedia. Así cada vez, cada tema, cada evento; una y otra vez es claro que no entienden, no quieren entender o no les conviene entender.

El coronavirus ha venido a destruir nuestras creencias. Este virus nos ha arrinconado, nos está matando, cambió nuestros pequeños actos de humanidad como besarnos, abrazarnos y reunirnos a eventos de duda y conflicto. Nos ha explicado que lo que creíamos normal tal vez no lo sea nunca más, que no mantenemos el control que creíamos tener, nos constató que la desigualdad es el gran dilema a resolver y que hoy las grandes mayorías tiene la vida en el límite del abismo. 

Pero estos opositores al gobierno no captan siquiera estas cosas, son canallas, a pesar de la circunstancia sus intereses no cambian, quieren el poder no para resolver (porque no lo hicieron cuando lo tuvieron) sino tan solo para enriquecerse. Para ellos el país es lo de menos.

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Hablemos del Trun… que se va

La rabia de la tamalera, es que otra se le ponga enfrente. (Refrán popular)

Enero arrancó furioso, su nombre viene de la antigua Roma (Ianuro) y hace referencia al dios Iano, dios de las puertas de entrada y salida. Este enero irrumpió rompiendo la puerta. En el mundo la pandemia de COVID que no cesa, en Estados Unidos el intento golpista del Mr. Trun y comparsas extremistas disfrazados de pica-piedra, y en México el arranque mediático de campañas para las elecciones de medio año.

Mitológicamente el simbolismo de este dios apunta al cierre de momentos pasados y apertura de nuevos, incluso a la dualidad guerra y paz.

En la mitología del olimpo político mexicano tal parece que en el escenario del año de elecciones se nos presenta como la dualidad de los patos y las escopetas. ¿Quién le tira a quién?

Arranca el año y el club de Toby de gobernadores  aliancistas con el tuttifruti de exfuncionarios desubicados en tiempo y espacio y sin entender la realidad que aflige al país y que tan solo buscan salvarse a sí mismos a través de un discurso irrelevante y superfluo, más esa derecha conservadora que ansía volver por sus prerrogativas y derecho de pernada y de esa disque izquierda “moderna” de tibios cuya mezquindad y frivolidad como opositores le ha caído “como anillo al dedo” a la 4T permitiendo su crecimiento mes a mes, encuesta a encuesta; se agrupa para al unísono del grito: ¡déjennos volver a robarles! pretender lograr tener una mayoría en el congreso después del próximo julio.

Ante la falta de ideas y más bien pensando en términos de oportunidad mercadológica y abusando del momento que se vive en Estados Unidos, juegan con la comparación ignorante y vil de que el presidente López Obrador es como Trump. Pretenden crear en el imaginario popular de sus ingenuas huestes el símil entre ambos para atribuir, a su formidable adversario político que los tiene en la lona, sus propios defectos y características.

Veamos qué dicen y quiénes son unos y otros:

Cuando hablan de la queja de fraude que plantea Trump y que lo lleva a intentar su golpe de estado como algo similar al que se dio en México en 2006 por el grupo de mafiosos encabezados por Calderón en contra de AMLO, se les olvida que Trump lo hace desde la cúspide del poder y sin prueba alguna y que el fraude en México se probó y que López Obrador era el opositor hostigado y atacado por todas las instituciones y gobiernos del país.

El rubio zanahoria se ha dedicado en sus 4 años a hablar del comunismo como enemigo del mundo, exactamente igual que lo que dicen en el PAN, en FRENAA y en los medios conservadores que se quedaron congelados en la guerra fría y la dualidad Washington-Moscú.

Los trumpistas son fanáticos de las armas, de su tráfico y uso; tal cual lo fue Calderón en su juego de guerra. También son anti inmigrantes y racistas, tal y como la derecha mexicana y no como AMLO y la 4T.

Los conservadores mexicanos son misóginos, están en contra de cualquier ideología que no sea la del macho que son; tal cual es el trumpismo.

Trump se burla del físico y clase social de sus oponentes, tal y como lo hacen aquí los que hablan de chairos, prietos y nacos.

Entre los conservadores mexicanos es que se encuentran los extremistas, neonazis y fascistas tal y como pasa en los grupos del gringo que ya se va.

No, no es que se parezcan uno y otro, es que son absolutamente contrarios, opuestos, agua y aceite. Los mal hablantes del presidente no soportan que haya podido construir una relación con el presidente de Estados Unidos, fuese quien fuese, dijeron una y otra vez que no habría forma de que se entendieran, en buena parte menospreciando la figura de López Obrador (chaparro, naco, no habla inglés, no ha viajado etc.) y hoy reinventan su discursillo para ver si pega.

Este juego de palabrería de patos tirándole a las escopetas es el mismo que tergiversa y dice que el feminismo es dictatorial, o que dice que los nazis eran socialistas, o que dice que quitarle el negocio y robo de las guarderías a las señoras panistas es atentar contra las madres trabajadoras; o el que dice que la democracia es que las elecciones se ganan “haiga sido como haiga sido”. Nada nuevo bajo el sol.

En el proceso político actual, la oposición no solo evade su responsabilidad del estado de las cosas, los errores de los gobiernos pasados parecen no existir, el saqueo de los recursos y dineros públicos parece que no existieron, la situación en el área de salud, de hospitales escasos y falta de camas parece que apareció hace un año; y así cada tema que se toque. Con falsedad tras falsedad quieren construir su mensaje de campaña, siguen creyendo que los ciudadanos son tontos y sin memoria, será en 6 meses que se topen con resultados que una vez más les expliquen su tamaño y vigencia.

Atribuir al otro sus errores, latrocinios y posturas solo les envilece y les marca a ellos y a quienes les siguen por conveniencia, resentimiento, clasismo y odios.

Kant habla de un “tribunal de la conciencia”, lo hace en “El sentimiento de lo Bello y lo sublime” lo explica diciendo que: “La autonomía del individuo es pues la del juez de su interior que juzga el cumplimiento de sus propias reglas, en la autonomía recae la voz del legislador y la del juez”

Me pregunto cómo será ese tribunal de la oposición, en qué momento lo perdieron, de ¿a cuánto fue? ¿Quién pompó?

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Estampas del poder

Le están jalando un huevo al león, no lo vayan a despertar. (Refrán popular)

I.-

Don Julio Scherer, fundador de Proceso, decía de él: “el mejor y el más vil de los reporteros”; se refería a Carlos Denegri (contado en el fabuloso libro de investigación de Enrique Serna: “El vendedor de silencio”). Hace medio siglo Denegri, impulsado por los expresidentes López Mateos y Díaz Ordaz se convirtió en ese tipo de periodista que mezcla su labor de informar con el chantaje, la difamación, la venta de alabanzas y el silencio a cambio de extorsión económica. El tipo de periodistas que encuentran riqueza, poco entendible en su profesión, en el exceso de lujos en que viven de la noche a la mañana, casas, yates, propiedades en el extranjero, empresas, acciones y demás bienes que de repente les aparecen.

Se sabe que Denegri compraba al periódico EXCELSIOR una plana por cincuenta mil pesos (de aquél tiempo) para revender ese espacio con sus columnas que les vendía a políticos, les cobraba según lo que quisieran que dijera o contara y a quienes no querían pagar sus servicios los forzaba publicando sus historias negativas, bien fueran ciertas o falsas, escribir realidad o difamación no hacía distinción, se pagaba porque se pagaba.

Este hombre es quién instituyó “el chayote”, esa práctica que consiste en que políticos y gobernantes paguen a medios y periodistas para que publiquen lo que les convenga, inventen noticias, difamen al adversario o hagan campañas para afectar al oponente político.  La historia del nombre del chayote es esta que cuenta Elías Chávez en su libro Los presidentes: “Mientras el presidente Díaz Ordaz pronunciaba un día de 1966 el discurso inaugural de un sistema de riego en el estado de Tlaxcala, entre los reporteros corría la voz: ¿ves aquel chayote? Están echándole agua. Ve allá”. Resultaba que, atrás de la planta, un representante de presidencia repartía el soborno. Desde entonces, su entrega se convirtió en un secreto a voces, con reporteros que representaban un cúmulo cada vez mayor.

II.-

El año pasado, el 2019, Presidencia divulgó una lista (que con el paso del tiempo ha sido confirmada por todas las partes) de los pagos que en el sexenio del presidente Peña Nieto se hizo a periodistas y comunicadores, dinero que recibieron del gobierno, independiente a lo que les hayan pagado las empresas en donde trabajaban y que no es motivo de este artículo. Dinero para hablar de tal o cual cosa, evitar hablar de otra, ensalzar personalidades de algunos políticos y denostar y atacar a otros.

Sorpresas (para quienes no se enteran y aún creen en Santa Claus):

Encabezando la lista, Joaquín Lopez Dóriga: 251 millones de pesos (se llevó casi la cuarta parte de los que se repartió).

También: Federico Arreola con 153 millones, Enrique Krauze (sí, el mismísimo intelectual de intelectuales, gurú del neoliberalismo e ideólogo del conservadurismo) con 144 millones, Óscar Mario Beteta con 74 millones, Beatriz Pagés con 57 millones, “Callo de Hacha” (aunque usted no lo crea) con 47 millones, Ricardo Alemán con 25 millones y Adela Micha con 24.  La lista es larga pero aquí la dejamos, baste aclarar que estos son los pagos solo del gobierno federal (no de gobiernos estatales ni empresas) y solo también del sexenio peñanietista; en ejercicios previos se ha documentado que en sexenios anteriores algunos de los mismos nombres aparecen también como beneficiados con el chayote de turno. Millones y millones que reciben los periodistas que aparecen en las pantallas y columnas de medios y que alimentan la “opinión pública” de miles y miles de tontos útiles que les creen y consideran veraces.

Hoy ya no se paga, no hay partida para hacerlo. ¿Ya vamos captando por donde va la cosa?

III.-

Hace 15 años Genaro García Luna, el exsecretario de seguridad de Felipe Calderón,  detenido en Nueva York y acusado de mil cosas, entre ellas narcotráfico y delincuencia organizada organizó un montaje televisivo en donde supuestamente se rescataba a tres secuestrados a manos de un grupo delincuencial llamado los “Zodiacos”. Montaje a cargo de su colaborador Luis Cárdenas Palomino, acusado de tortura y hoy huyendo de la justicia, y del reconocido periodista, informador veraz, locutor estrella de televisa (dedúzcase la ironía), Carlos Loret de Mola. Ese show montado ocasionó un conflicto con el gobierno francés porque había una ciudadana francesa entre los “supuestos” secuestradores; la historia es larga pero la Suprema Corte determinó que ante la falsedad de la detención Florence Cassez debería ser liberada de inmediato y que hoy a 15 años aún esté en la cárcel, sin sentencia, uno de sus coacusados, entre otras cosas por la dilación (por años puso pretextos) de Loret de Mola en presentarse a declarar sobre los hechos.

Este Loret también es conocido por falsear la historia al contratar un tanque de guerra ruso para que disparara justo cuando él transmitía en televisión en vivo y pareciera que estaba en una “peligrosa” zona de guerra en Afganistán, o por su invención de la niña Frida Sofía en el rescate del colegio Rebsamen después del terremoto del 2017.

Hoy Loret de Mola vive en Estados Unidos patrocinado por una empresa de un socio-amigo-compadre-pantalla del gobernador de Michoacán Silvano Aureoles (quién se candidatea para ser candidato presidencial). Loret se dice perseguido político y su tiempo y trabajo los dedica un día sí y el otro también, acompañado de un payaso-periodista-misógino-machista  a atacar al presidente López Obrador.

Para muchos es un periodista con credibilidad…, así les contaron la historia.

Y IV.-

Los periodistas que sobreviven rechazando y acusando los elogios y obsequios del poder, a la estelaridad de los mejores horarios para sus programas y espacios en los medios; se convierten de manera  natural en líderes y su trabajo alcanza solidez y credibilidad (caso Carmen Aristegui y algunos otros); los chayoteros como los arriba mencionados, devienen en simples propagandistas del gobierno en turno. Algunos sobreviven en la cima del poder por varios sexenios, son tapetes transexenales.

Montesquieu hablaba y definió los 3 poderes del estado: legislativo, ejecutivo y judicial. Algunos otros teóricos ponen un cuarto poder: el periodismo. Desde el periodismo se informa y se critica, pero también se ataca y se miente.

Ya estamos grandecitos para poder identificar la verdad de la mentira más allá de las simpatías políticas del momento y es factible identificar las plumas mercenarias que pululan en medios y que golpean una y otra vez al gobierno que no les paga por sus extorsiones.

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2 años, 4T, Conservadurismo, México

El salario del miedo

El trabajo mata al asno, pero no mata al amo (refrán popular).

No, no se trata de hablar de cine, la película “El salario del miedo” de 1953 del director Clouzot en la que actúa Yves Montand y Charles Vanel, que da nombre al título de esta columna no es de lo que trataré aquí, aunque ese tono existencial que tiene la cinta sobre la vida en riesgo por llevar a cuestas un cargamento de nitroglicerina sería una, extrema eso sí, metáfora de lo que sí comentaré.

En los últimos días hay una discusión en los medios acerca del incremento anual a los salarios mínimos, hoy ya sabemos que este es del 15% para el 2021, en estos dimes y diretes participa la inefable COPARMEX que dice representar a grupos de empresarios; por otra parte los sindicatos y el gobierno a través de la secretaría del trabajo.  Sin novedad, la Coparmex en contra, los demás a favor.

Esta Coparmex, surgida después de la Revolución ya en los años veinte del siglo pasado, para agrupar a los grandes empresarios “viudos” que dejó el porfiriato y que dice ser una especie de sindicato de empresas de libre afiliación, hoy convertida en la proveedora de candidatos a cargos públicos para el PAN y cualquier otra opción conservadora que se deje influir, y de la que su mismo líder (hasta hace unos días) De Hoyos se ha propuesto para ser candidato presidencial, nos viene con el petate del muerto de que el incremento del 15% es excesivo y que creará desempleo.

En el mundo el salario mínimo se estableció desde finales del siglo diecinueve, primero en  Australia y Nueva Zelanda, a principio del siglo veinte en Inglaterra, y después de la Primera Guerra mundial y que se crea la OIT (Organización internacional del trabajo) se extiende de diferentes formas al resto del mundo hasta que entre 1928 y 1930  entra en vigor entre todos los países  miembros de la OIT.

En México, el salario mínimo se estableció en el artículo 123 de la constitución de 1917, artículo en el que por cierto participó de manera importante Alfonso Cravioto tanto en su génesis como en su redacción.  

Dice el 123 que “los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”. Eso dice.

Después de 100 años de tener el salario mínimo establecido en la constitución como el ingreso mínimo para satisfacer las necesidades de una familia el resultado en México es:

-El menor salario de todos los países de la OCDE, siete veces menos que el promedio del resto de los países y casi 11 veces menos que el que más recibe. Casi la tercera parte que en Chile que es el otro país de Latinoamérica en la OCDE.

-En 2018 el salario mínimo de México comparado con el resto de Latinoamérica era el más bajo de todos los países, más bajo que en  Haití, Guatemala, El salvador, Honduras y República Dominicana, entre muchos más.

-En el 2019, primer año de gobierno de López Obrador, se incrementó un 16%, el segundo año un 20% y en este tercer año un 15% (17 pesotes más al día)  iniciando así un proceso de recuperación frente al deterioro acumulado de los últimos 30 años.

Y la Coparmex no lo puede soportar, dice que es populismo. En la escala mundial los salarios de México son paupérrimos, miserables y vergonzosos, a todas luces insuficientes, pero los conservadores de siempre dicen que el incremento del 15% es una locura del presidente, que no sabe lo que hace y que el país va a quebrar. Eso dicen.

Somos país vecino de Estados Unidos y el primero en el mutuo intercambio comercial habiendo ya desplazado a China y Canadá; miembro del tratado de libre comercio con Canadá y Estados Unidos; la segunda economía de América Latina y la 15ª del mundo, pero… tenemos el peor salario mínimo de Latinoamérica. ¿Hace sentido?

México  es un país de grandes contrastes y desigualdades. La fragilidad en la población trabajadora está ligada a  la ejecución de políticas económicas que durante sexenios se han basado en la diferenciación económica y social, beneficiando a muy pocos y que ha traído como consecuencia un aumento progresivo en el nivel de pobreza de la población. Sí, en México cada vez hay más pobres.

En los últimos 30 años, las familias más pobres de México que reciben salario mínimo por su trabajo, han dejado de consumir el 75% de la leche que consumían, el 88% de tortillas, el 74% de huevo, el 87% de pan y el 72% de frijol (fuente: UNAM, reporte de economía) Esto es lo que debería ser un escándalo para la Coparmex y no los diecisiete pesos que este gobierno incrementará en el salario mínimo a partir del siguiente año.

Estos de la coparmex y demás conservadores, panistas y priistas que ya gobernaron, no es que sean fascistas, solo parecen. Qué bueno que solo se representan ya a sí mismos, porque hay muchos otros empresarios serios, decentes, que pagan impuestos y salarios justos.

Los aumentos de salario deben ser sostenidos y superiores a la inflación cada vez para recuperar el sentido del 123, de lo contrario aplica lo que decía Seligman: “Un aumento de sueldo es como un Martini: sube el ánimo, pero sólo por un rato”

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4T, AMLO, Conservadurismo, Elecciones 2021, México, Política

Solo hay de dos sopas: fideos o vuelta al pasado.

“Es difícil hacer que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda.” Upton Sinclair.

Finalmente y cumpliendo con el sketch ya conocido, habrá solo dos propuestas a votarse en las próximas elecciones del 2021.

Por un lado el galimatías de la suma de los opositores al gobierno (pri, pan, prd, frenaa, México libre, calderonato y demás fierro viejo que vendan) y por el otro Morena y sus aliados que apoyan la 4T. Aquella tan pretendida pluralidad que permitió por mucho tiempo presumir de una amplia y participativa democracia hoy se exhibe en lo que en realidad siempre fue: solo dos polos opuestos.

El presidente López Obrador lo venía diciendo desde hace años, que solo hay dos proyectos: el neoliberal y el que buscaba el cambio. La historia le da la razón.

En esta historia hay algo muy lamentable,a pesar de tantas señales que dieron, tal vez algunos no pensábamos que los restos de PRD serían parte del primer grupo en amasiato con PAN, PRI y demás, pero pues en eso acabó; money talks.

El que todos estos grupos y partidos se unan en contra del proyecto 4T tiene varios significados; por una parte es un reconocimiento a la fuerza e importancia de Morena que en pocos años y debido al liderazgo por todos conocido, alcanzó inimaginables resultados en elecciones, posiciones de poder y sobre todo en el discurso político y social del país. Por otra parte habla también de que las oposiciones (hoy ya solo una) únicamente tienen como fin unificador el estar en contra de los avances logrados en materia social, política y económica para intentar recuperar el espacio de privilegios y saqueos a que se acostumbró la clase gobernante ligada a lo más repugnante del empresariado (aquel que no paga impuestos y hace negocios en base a concesiones, el que no crea sino que administra bienes públicos, el que evade el pago de prestaciones sociales y que precariza la mano de obra).

La promiscuidad ideológica de esta hermandad de afines es lo de menos, lo que sí enchila es su discurso tan burdo, la flojera de sus argumentos y el cinismo y cara dura de quienes la conforman.

No hay un discurso de propuesta, no hay una sola idea de qué hacer distinto o de cómo apuntalar y mejorar los procesos actuales, tan solo el No a todo lo que se ha hecho y se planea hacer, la queja por quejarse, la maledicencia y grosería clasista porque sí, en el mejor de los casos alcanzan a decir a manera de intentar igualar a la 4T con sus fines: que en este gobierno también son malos como ellos, corruptos como ellos, tramposos como ellos. Respecto a sus “líderes”, no hay más que ver sus nombres e historias, son los mismos que creen que a la gente se le olvida quienes son y qué han hecho: expresidentes, exgobernadores y exfuncionarios a cuál más de triste historia; periodistas, analistas y columnistas que por años sirvieron con sus plumas a quien les dio de comer a través del chayote; intelectuales (sic) y académicos que han vivido de canonjías y becas en los últimos 30 años; jerarcas empresariales de prácticas corruptas; y, una parte de la sociedad poco informada, parte de ella clasista y racista que perdió prebendas que hoy asume como derechos heredados y que en no pocos casos fueron indebidas.

Sin embargo, bienvenida sea esta forma de asociarse, finalmente se descubren y exhiben unos y otros; son lo que son y ya sin eufemismos se presentan. Está claro que no son los demócratas, liberales, éticos y progresistas que se decían; son a su modo de ver entelequia de salvación cuando en realidad no son más que tábano inútil.

En palabras del filósofo inglés Richard Hare en entrevista con Bryan Magee: “Necesitamos un nivel más elevado de pensamiento moral, que pueda criticar las instituciones; un nivel crítico en el que podamos considerar diversas intuiciones opuestas, ya sea de la misma persona, o de personas diferentes, y juzgarlas, para dilucidar cuál de ellas es mejor.” 

¿Con esta oposición lo lograremos, sería factible? Imposible, cuando su causa de afiliación es el regreso a las prácticas del pasado con los privilegios para unos cuántos, sería absurdo considerar que pueda pasar.

Y entonces, dado que no es posible un diálogo con la oposición creo que las propuestas y programas de la 4T para las siguientes elecciones bien podrían reafirmar lo que John Rawls plantea como “el principio de prioridad”, ese que dice que habiendo ciertas libertades que deben protegerse, también se debe considerar la situación del grupo en peores condiciones. Todo cambio en la estructura social ha de beneficiar a ese grupo. Sin embargo lo primero domina a lo segundo, es decir que las libertades deben estar garantizadas para todos para de ahí considerar las condiciones económicas y entonces beneficiar a la clase en peor situación.

Si hay dos polos opuestos, la 4T debe ser radical en el suyo, no puede ceder espacios a quienes no le darán buen uso aunque tengan amplio “rating”; acertar en la elección de sus candidatos para evitar esquiroles y de ninguna manera se puede permitir fallar en la operación programática para acercar a otros grupos sociales que se puedan sentir desplazados después de estos dos años de gobierno.

En seis meses sabremos el resultado de ambas formas de ver al país, el del pasado o el del presente en la construcción del futuro.

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2 años, 4T, AMLO

¡Es la economía,…!

A chillidos de marrano, oídos de matancero.

La frase tan común en la cultura política de Estados Unidos se le atribuye a James Carville, asesor y estratega de Bill Clinton en las elecciones de 1992. Pasó de ser un recordatorio interno del partido demócrata acerca de uno de los temas en que debían enfocarse en la disputa por la presidencia con George Bush a una frase multiusos.  De ahí en adelante se ha usado de mucha formas para destacar el elemento esencial a perseguir en diversas situaciones: ¡es la ecología!, ¡son las mujeres!, ¡es el sistema de salud!, ¡son los votantes!, ¡es la seguridad! etc. acompañada en todos los casos del adjetivo ¡est…= necio!.

El sentido original de Carville es para referirse a que había que enfocarse en las necesidades inmediatas y reales de los ciudadanos  en aquél momento en Estados Unidos: la economía.

Después de dos años de gobierno del presidente López Obrador todas las encuestas, las amigas y enemigas, las imparciales, las copeteadas, las truqueadas, las verificadas, la suya propia y las de los demás. Todas dicen lo mismo: el presidente tiene un apoyo mayor al que tenía cuando ganó la presidencia, de aquél 53% de los que votaron hoy ronda los 60 puntos en población abierta. Y ante estos datos los opositores al gobierno no alcanzan a entender como en medio de la grave situación “económica”, de la crisis de salud ocasionada por la pandemia y de medidas que abruptamente se han tomado y que han desinstitucionalizado la práctica política y de gobierno a que estábamos acostumbrados, el presidente mantiene a la alza esos niveles de aprobación.

Habría que dar un giro copernicano y salirse de lo que se creía y que en textos y academia se considera un buen gobierno y una buena economía, solo así se podrá entender el fenómeno actual de la gestión de gobierno en la 4T.

El presidente no ha hecho sino trabajar en lo que ofreció, ofreció trabajar en beneficio de los pobres, hasta slogan hay: “por el bien de todos, primero los pobres”. Parece que se olvida ese leitmotiv que asume como mandato de las urnas.

Se podrá o no estar de acuerdo pero no hay engaño, su visión y gestión económica solo se puede entender si se piensa alrededor de esa premisa, si sí se hace se puede entender entonces que: la eliminación de gastos excesivos y suntuarios, la austeridad en el gasto público, la eliminación de inmensas prerrogativas fiscales a empresas y cuates, el combate al outsourcing que no paga prestaciones sociales, el frontal ataque a las empresas “factureras”, la distribución directa de beneficios económicos a la población más vulnerable (adultos mayores, jóvenes, madres solteras, discapacitados, desempleados) a través de transferencias directas, el aumento al salario mínimo en una proporción que establece una muy importante mejoría real respecto a la inflación, el apoyo a campesinos y sembradores, la reactivación de precios garantía en el campo y la pesca, las obras de infraestructura en las zonas más pobres del país (sur y sureste principalmente); representan el parámetro con el que gran parte de la población evalúa al presidente. No solo, aunque sí de manera importante, por los beneficiados directamente sino por quienes saben que cualquier otro gobierno no habría puesto a su alcance la posibilidad siquiera de tener una mejor situación.

Aparte de la economía, otros elementos de la gestión del gobierno abundan en la percepción de la mayoría para mantener el apoyo al presidente: combate a corrupción, creación de la guardia nacional, políticas sociales elevadas a rango constitucional y demás, pero, sin lugar a dudas los temas de economía local, en beneficio del ciudadano real son la flecha atinada para que el presidente cuente con tal apoyo.

Decía el filósofo escocés David Hume: “La naturaleza mantendrá siempre sus derechos y, finalmente, prevalecerá sobre cualquier razonamiento abstracto” 

La teoría y las abstracciones intelectuales no sirven para explicar al México de hoy, la afectación positiva real en la microeconomía de muchas familias es lo que prevalece.

Quienes piensan que los indicadores como PIB y crecimiento son los que definen si la percepción de la economía va bien o no están equivocados y esa forma de pensar les mantiene y mantendrá en su estupefacción de no atinar a saber porqué crece la aprobación de AMLO. La conformidad con el trabajo de este gobierno es porque o bien se es beneficiado de las políticas mayoritarias de distribución del ingreso o bien porque se entiende que es lo mejor que se puede tener en la circunstancia actual y con el país que se heredó, pero por sobre todas las cosas porque se percibe que en un gobierno de cualquier otro partido la dinámica del beneficio para pocos se mantendría como forma natural aplaudida por revistas, instituciones y think tanks de línea neoliberal y conservadora, y que la mayoría de medios de comunicación y locutores de noticias y analistas de la tradición prianista alabaría de manera abyecta.

No es la afectación al bolsillo de las élites económicas, ni siquiera al de las clases medias derivadas de la crisis económica lo que define si se aprueba o no al presidente, mucho menos la calificación de las agencias internacionales; es el beneficio en el bolsillo de los más pobres -y que es la mayoría del país- el que lo hace, por los beneficiados y por quienes entienden que es el camino ofrecido desde campaña y conveniente para el conjunto de todos, de qué se sorprenden sus opositores si él mismo lo dijo: por el bien de todos…

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2 años, 4T, México, Política

El NO ya lo tenemos…

“Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres.” Albert Einstein.

Hay fechas límite que tradicionalmente les marcamos a los gobiernos para establecer una especie de resumen de su trabajo. La fecha de los 100 días, la del primer año, la del medio término de mandato, etc. En el caso del gobierno mexicano actual se conjugan dos situaciones para hablar de ello al cumplirse sus dos primeros años:

La primera es que el propio presidente López Obrador se puso ese plazo para que a su término los ciudadanos hubiéramos, por una parte, percibido el cambio y la transformación del modelo de gobierno comparado con los anteriores, y por otra, el que se hubieran sentado las bases constitucionales, legales e institucionales para que siguientes gobiernos no pudieran revertir las nuevas políticas y formas.

Y la segunda es que en mi particular opinión, dos años sí serían suficientes para conocer si hay un verdadero cambio transformador de acuerdo a lo que se ofreció como programa de gobierno en la campaña política que llevó al espectacular triunfo de López Obrador en el 2018.

Habrá seguramente muchos análisis e indicadores que sustenten datos duros, métricas comparativas y opiniones de especialistas en asuntos particulares, yo me limitaré a hablar de los cambios que veo y de la oposición alrededor de tales cambios; adelanto que aunque falta tanto por hacer, es precisamente por el aturdimiento en que se encuentran los antagonistas políticos y sus frágiles y falsos decires que asumo que el cambio va en el sentido correcto.

¿Qué ha hecho la “4ª transformación” en estos dos años?

  • Hoy la corrupción es delito grave y no hay derecho a fianza. El combate contra la corrupción es real y va de arriba hacia abajo.
  • Se reforzó el artículo 4º de la Constitución en materia de bienestar social transformando programas sociales en derechos sociales.
  • Se detuvo la construcción del aeropuerto de Texcoco, obra basada en corrupción y que ocasionaría por décadas un daño al erario para poder mantenerlo.
  • Se otorgan becas a millones de estudiantes.
  • Se rompió el monopolio de la distribución de medicinas y se está en el proceso de establecer nuevos mecanismos que terminen con el control para su venta a precios excesivos.
  • Se habilitan y termina la construcción de decenas de hospitales inconclusos que sirvieron para la foto de inauguración de anteriores gobiernos.
  • Se han congelado cuentas bancarias con enormes cantidades de dinero para afectar directamente los beneficios de la delincuencia y la corrupción. Sin importar el nivel de los afectados, ex secretarios de gobierno, gobernadores, ministros de la corte y muchos otros delincuentes de cuello blanco.
  • Se dio amnistía a presos políticos, encarcelados por gobiernos anteriores y jueces corruptos.
  • Se terminó con las amnistías fiscales y se obligó a pagar impuestos a grandes deudores que tradicionalmente los evadían.
  • Se decretó nuevos niveles de ingresos de los funcionarios públicos acordes con la realidad del país y se estableció una radical política de austeridad.
  • Se dejó de pedir prestado para soportar el gasto dispendioso del gobierno.
  • Se dan cientos de miles de créditos a la palabra.
  • Se detonó la economía en los estados más pobres del país con proyectos de inversión pública (tren, refinería, carreteras)
  • Se intenta revivir PEMEX y se establecieron nuevas políticas energéticas que buscan la autosuficiencia en gasolinas, se logró bajar el precio de la gasolina.
  • Se establecieron programas de empleo para cientos de miles de jóvenes sin experiencia y posibilidad de estudios.
  • El propio presidente informa diariamente y se somete al escrutinio de los medios que desean hacerlo.
  • Se respetan las libertades de todo tipo, no hay presos políticos.
  • Se aprobó en el senado la propuesta de quitar el fuero al presidente y diputados y senadores.

En fin, podría seguir con más ejemplos pero me parece que estos hablan de cambios de fondo.

¿Qué ha hecho la oposición en estos dos años?

Decir NO a todo.

La oposición se ha dedicado a dar tumbos para mínimamente organizarse  e intentar tener mayoría en el congreso y senado en las elecciones de 2021. No han podido aportar un plan de acción que plantee una forma de avanzar en el país, su planteamiento es invariablemente volver al pasado, poder recuperar los privilegios perdidos y mantener una crítica constante basada en mentiras y medias verdades de cualquier acto de este gobierno. Respecto a los actos de gobierno, independientemente de lo que sea dicen NO.

Para lo anterior han intentado formar partidos y asociaciones (en el caso del calderonato no pudieron por intentar hacerlo de manera ilegal), utilizan a los medios de comunicación en donde han encontrado refugio para hacer su crítica diaria dictada y organizada por quienes les aportan inmensas cantidades de dinero.

Los grupos más conservadores mantienen su  juicio a la población por su color de piel, nivel educativo, poder adquisitivo, trabajo, forma de hablar, usos y costumbres y conservan su intolerancia a la diversidad.  Sus quejas las llevan ante la monarquía española (jaja, rejaja)  Por lo mismo no pueden aceptar siquiera que el naco (sic) presidente pueda hacer algo bien.

Los menos y que alguna vez se presentaron como de izquierda (no importa si izquierda caviar) han pasado a ser francamente de derecha aunque a veces se dicen de izquierda moderna, de centro, moderados o cualquier otra cosa que les permita zafarse en cualquier momento de una concepción ideológica clara y chapulinear si se les presenta la oportunidad; estos son los “huevos tibios” en la política, los que  tienen la ideología del personaje de la Chimoltrufia que dice: “así como te digo una cosa te digo la otra”  A estos les aplica lo que decía Talleyrand: “La oposición es el arte de estar en contra tan hábilmente que, luego, se pueda estar a favor”

Todos estos, los opositores, diversos por diferentes razones y a quienes lo que les une es su interés en recuperar el privilegio perdido tienen algo en común al respecto de este gobierno y de la 4T: son negacionistas. Le niegan cualquier éxito.

Para estos las cosas son y deben ser porque siempre fueron así, su explicación de vida es porque hay una constante en el tiempo, sus familias e historia aspiracional les estableció su fundamento racional, eligen no preguntar para no tener respuestas.  No cuestionan porque entienden que los gobiernos les pertenecen por historia y herencia. Se necesitan unos a otros porque en su individualidad no pueden reforzar sus falsedades y mitos, requieren del grupo, de la secta.

Solo así, en esta forma de entenderse y negarse a al cambio, se puede entender esa unión de personas, movimientos y partidos para algo que se llama SÍ y que se presenta como el ente unificador en contra del gobierno. En su conjunto e independientemente de quienes les formen, promueven un medievalismo de castas en donde los grupos sociales más económicamente poderosos puedan seguir controlando la sociedad. Muchos de sus seguidores creen que trabajan para sí mismos pero la realidad es que trabajan para los de siempre.

Y entonces; aún con un sinfín de tareas inconclusas, errores y además por los tropiezos por la pandemia del covid y la crisis financiera mundial; si la oposición es esto que vemos y que en su pequeñez moral e intelectual no hay en ellos una propuesta inteligente, creíble y que busque beneficiar al país, definitivamente quiere decir que estos dos años sí han marcado un cambio y sí se está en el camino de la transformación.

Por lo que se ha logrado y por las heridas causadas a los destructores del país. Por eso.

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Conservadurismo, Corral, El infierno de Dante, México, Política, Traiciones políticas

La traición azul

“Todos los traidores fueron antes aduladores.”

Hay un mundo binario de traidores y héroes, y dependiendo del foco desde donde se mire se tendrá un juicio para definir el lugar que ocupa la persona de quién se hable. Históricamente la traición política ha destruido alianzas, gobiernos, estados y familias, sin embargo, esa falta de fidelidad o lealtad no tiene un sentido inequívoco, varía de ocasión en ocasión y de acuerdo con las ideas sociales y culturales de la época en que se juzgue o revise el tema.  Lo que un día fue traición en otro momento ya no lo es; el héroe de un día es el traidor de otro día. Sin embargo hay unos que una vez que lo fueron, no importa el momento en que se revise, lo siguen siendo, son los indispensables e incontrovertibles de ese panteón.

La historia repite formas de comportamiento independientemente del momento que se viva.

En el México actual, Javier Corral el gobernador panista de Chihuahua acompañado de muchos otros miembros de su partido incluyendo al senador Gustavo Madero, continúan esa zaga de traidores al país. Intentaron perjudicar al gobierno mexicano; que es legítimo, que ha sido el más votado, que representa al Estado en su conjunto; en un conflicto, nada más y nada menos, que con el gobierno de Estados Unidos. Al procurar que se incumpliera con los tratados de agua entre ambos países que regulan la relación sobre el tema desde hace más de 60 años y que cada gobierno en turno, independientemente de su posición política, cumplió en cada ocasión, estos renegados y sus patrocinadores apostaron a crear un conflicto entre los países en donde nadie duda que México es quién tenía todo por perder. Esta es una historia aún por contarse y que en el maremagnum del volúmen de información parece haber quedado de lado, solo parece. El trabajo del gobierno mexicano, al intervenir acuciosamente en cuanto descubrió la asonada política, encontró la solución y resolvió el conflicto en ciernes. Los hechos de deslealtad al país los han tatuado: Corral, Madero y gran parte del panismo = traidores.

Los autores Rafael Pina y Rafael de Pina Vara, en su diccionario de derecho dicen: Delito de alta traición es fundamentalmente aquel que se comete contra la Patria. Tradicionalmente se ha entendido como delito de alta traición el cometido contra la persona jefe del Estado, o contra el honor, la seguridad o la independencia del Estado.

Los conservadores mexicanos, herederos ideológicos de quienes buscaron al príncipe europeo para que gobernara México; hoy repiten la historia enviando cartas al candidato presuntamente ganador de las elecciones en Estados Unidos, solicitando su intervención en el país. Esa derecha racista, clasista, mentirosa, desleal e individualista, a quién no le importa quién esté en la presidencia de Estados Unidos (con uno u otro su comportamiento es el mismo, siempre zalameros con el que llega), en su extravío lo que les importa es sabotear al gobierno actual aún a costa de dañar y traicionar al país.

Es historia conocida que en el año 45 ac Julio Cesar fue muerto a puñaladas en el Senado romano, entre sus asesinos se encontraba Bruto, el joven senador a quién le tenía particular afecto por ser hijo de Servilia su amante y al que había perdonado ser su oponente durante la guerra civil romana. Por estas razones es que entre los muchos senadores que participaron en el apuñalamiento, se dice que Julio Cesar no esperaba su participación.  Es Shakespeare quién dice en su novela Julio Cesar que antes de morir este dijo la frase “Tu quoque, Brute, fili mi” (¿Tú también, Bruto, hijo mío?). Sin embargo, hay opiniones que dicen que Bruto tenía motivos para odiar a César, por la relación sexual que tenía con su madre. Y que Bruto decidió apoyar a Pompeyo debido a su alma republicana y por considerarla una causa más justa que la de César.  Lo que es un hecho es que la más conocida narración histórica que hay sobre el suceso es que Bruto traicionó a Julio Cesar: Bruto = traidor, Julio Cesar = traicionado.  Otras interpretaciones ya serían motivo de un análisis secundario.

Historias como estas en donde el mito o verdad de una traición permanecen a través del tiempo hay muchas: la Malinche en México, esa mujer quien pasó de ser heredera de un padre poderoso a esclava y después traductora, consejera y amante de Hernán Cortés y que por ello hoy en día ser “malinchista” significa entre los mexicanos que eso es ser traidor a la patria. La Real Academia Española lo define como tener “apego a lo extranjero con menosprecio a lo propio”. Es irrelevante la complejidad histórica para entender el papel de esta mujer, en el imaginario popular la Malinche = traidora.

Los generales Miramón y Mejía fusilados junto a Maximiliano después de que este se rindiera, son considerados traidores por haber sostenido y apoyado al ejército invasor. En su defensa los generales argumentaron diferentes cosas que les eximieran del delito de traición y Maximiliano argumentó que al ser él extranjero no tenía responsabilidad como tal. Las pruebas de traición, usurpación y prolongación de la guerra los llevó al Cerro de las Campanas a su fusilamiento. Mejía y Miramón = Traidores. México = Traicionado.

En el noveno círculo del infierno en La divina Comedia de Dante, yacen los traidores; es el último círculo, en él los pecadores están acompañados por el mismo Lucifer. El noveno y último círculo está dividido en cuatro rondas y en el centro está Satanás, condenado por traicionar a Dios.  Es el lugar de los traidores, el lugar de Corral y pandilla.

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México, Políticos mexicanos

El cumpleaños del presidente

“Siempre es bueno salirse en lo mejor de la fiesta”

De aquella famosa celebración del cumpleaños del presidente Kennedy en la que Marilyn Monroe,  vestida con un ajustado vestido, le canta de manera sensual “Happy Birthday Mr. President”, convirtiéndose en una de las escenas más recordadas de la actriz y que dio pie a la especulación de la relación amorosa/sexual entre ambos; a la felicitación personalizada que hace el expresidente panista Vicente Fox previo pago de unos 5700 pesos a cualquiera que le contrate, las celebraciones cumpleañeras que involucran a presidentes y políticos tienen un amplio recorrido.

La celebración de cumpleaños tiene un origen no muy claro, hay quienes dicen que aún antes del cristianismo se celebraba al homenajeado para pedir su protección de los malos espíritus, a cargo de los más viejos del grupo o de los curanderos.

 Otros dicen que fueron los griegos antiguos quienes creían que un espíritu familiar o daimon se manifestaba en el día del aniversario del nacimiento. También se les atribuye el pastel circular, con el que conmemoraban a muchos de sus dioses, como ofrendas redondas hechas con miel.

Los egipcios celebraban a sus reyes con fiestas y danzas a manera de agradecimiento a los dioses por el nacimiento de aquellos.

Todas estas celebraciones “paganas” no fueron vistas con buenos ojos por la iglesia católica en un inicio hasta que en el siglo IV incorporan el cumpleaños de Cristo el 25 de diciembre.

Así es que las creencias, las religiones y la política han hecho que se lleve la cuenta de los años y de alguna forma se celebre cada ciclo. Hay cumpleaños especiales en distintas culturas, los 15 años para las mujeres, los 18 o 21 para mujeres y hombres significando la edad legal de derechos y obligaciones y en México y el mundo están los cumpleaños de los políticos, esos sí que son especiales.

Son ampliamente comentadas en las revistas de sociales las bacanales de los jeques arabes celebratorias de sus onomásticos o las fiestas de príncipes niños europeos que pelean por ser mejores y más fastuosas que las de sus contrapartes monárquicos, o aquellas de las caducas coronas en donde a los invitados se les obsequiaba de flores de oro adecuadamente presentadas en sus platos a la mesa.

Al dictador coreano Kim Jung-un le cantó las mañanitas el basquetbolista Dennis Rodman en una celebración muy “discreta” comparada con las que le organizaba su padre en donde al chamaco se  le hacían toda clase de homenajes y muestras masivas de “admiración por parte del pueblo” (sic) y se declaraba día de fiesta nacional.

Y en México no se cantan mal las rancheras (con dinero del erario por supuesto).

Antes de estar huyendo de la justicia mexicana acusado de peculado agravado y peculado electoral, el exgobernador de Chihuahua César Duarte gozaba la celebración de sus cumpleaños con su artista favorito, Juan Gabriel. Ojalá y a ustedes que me leen sí los hayan invitado a las fiestas porqué sí colaboramos con nuestros impuestos para pagar al artista.

El otro Duarte, el de Veracruz: ese celebraba en medio de la “cargada” de los munícipes priistas con discursos como el del presidente municipal de San Andrés Tuxtla, un señor de apellido Pelayo que candoroso decía: “Vaya desde aquí nuestro sincero reconocimiento, gratitud de su pueblo y el cariño que sentimos por los hombres de bien, valerosos y honrados como el señor gobernador”,

A Fidel Velásquez, el eterno líder sindical priista cuando era el hombre fuerte de la política mexicana se le festejaba con enormes comilonas, discursos y obsequios; ya de mayor y alejado de la política con dieta blanda, agua fresca y “un pastel mil hojas a cargo del líder de los trabajadores del pan”.

Las fiestas de cumpleaños de Diego Fernández de Cevallos en donde juntaba a la mesa a Calderón, Salinas, Slim, Norberto Rivera y al mismísimo Porfirio Muñoz Ledo; nada mal para celebrar al “consigliere” más famoso de México. Cabe decir que don Diego tiene los recursos propios para sus pachangas, la convocatoria es lo llamativo.

Y cómo no mencionar los cumpleaños del señor Calderón en los Pinos, hay crónicas de cada uno de ellos, lo que no hay es registro de los gastos, la información se declara inexistente. Las crónicas hablan de los cientos de invitados en cada una de ellas (quinientos en la de sus 50 años), los menús, las bebidas (obvio) y los invitados, los regalos e invariablemente la participación del mariachi -a veces el de la secretaría de Marina por cierto- para cantarle la del “hijo desobediente” con que se identifica.

Y podría seguir largamente pero baste mencionar lo que tienen en común, no importa la época ni lugar: el derroche de recursos, el exceso en el discurso y la constatación de las afinidades de las camarillas políticas. Nadie puede ser acusado de celebrar su cumpleaños dónde, cuándo y cómo le plazca, salvo… que use su posición pública para encubrir el dispendio en que incurra a cargo del estado.  Que no nos carguen la fiesta, es lo que pedimos.

Y lo que año con año se había podido ver en México es que la zalamería de los políticos celebrando públicamente al jefe en turno incluía el regalo y la foto de cercanía como diciendo: de aquí soy, casi casi soy su hijo.

Ayer cumplió años el presidente López Obrador, vi las redes con cientos de mensajes de felicitación en las que como en zoológico hubo de todo: el adulador, el exaltador, el idolatrador, el “amigo”, el borrego, y más, muchos más, pero como nunca, recibió mensajes de personas que sin ningún motivo de interés le expresaron su enhorabuena, solo porque sí, solo porque le admiran y aprecian y lo sienten cercano; como celebrar al hermano o amigo, así. Y este es, entonces, un tipo distinto de celebración, una que si le ponemos atención nos habla de cómo se mueve la voluntad de la gente común que siente que tiene líder, líder real. Mientras no se perciban estas sutiles diferencias en los actos personales se seguirá con el pensamiento de los simples “es que todos son iguales”. No, no lo son, ni siquiera para celebrar sus cumpleaños.

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