Clasismo, Conservadurismo, Desmemoria, Futuro, México, Mundo, País, Políticos mexicanos

¿Qué hacemos con las derechas?

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

Augusto Monterroso.

Más allá del nombre que se les ha dado a través del tiempo, los derechistas están y estarán en el contexto socio político de México y del mundo. Pueden llamarse conservadores, reaccionarios, tradicionalistas, monárquicos, ultras o cualquier otro adjetivo con el que históricamente se hayan presentado como fuerzas políticas; el hecho es que son un elemento con el que las sociedades deben convivir.

Siempre van a estar ahí.

En política los términos de “derecha” y de “izquierda” tienen un origen relativamente contemporáneo que se refiere al lugar físico que ocupaban los constituyentes en la Convención Nacional durante la revolución francesa. En las sillas a la derecha de la del presidente de la Asamblea se sentaban los defensores del poder monárquico y en las de la izquierda los revolucionarios. Esta distinción izquierda/derecha se expandió al resto de Europa y después al resto del mundo para acabar convirtiéndose en una designación de concepciones políticas y de ideologías en general. A la derecha siempre los monárquicos, católicos, ultras o contrarrevolucionarios, a la izquierda los revolucionarios y opositores al status quo.  Hay otros análisis mucho más amplios que explican el simbolismo de derecha/izquierda y que se remontan a la India y Grecia pero para fines políticos sirva este conocido origen derivado de la revolución en Francia en 1789.

¿Y quienes son los de derecha? Recordemos algunos de los hechos con los que podemos identificar a la “derecha” en Latinoamérica: Son quienes promovieron y apoyaron los golpes militares del siglo pasado particularmente en la década de los 70; son quienes asesinaron a Salvador Allende para imponer al general Pinochet en Chile; son quienes una vez en el poder alinearon las economías a las políticas de organismos internacionales que llevaron a los países a contraer deudas impagables; son quienes en aras del “libre mercado” fomentaron a través de sus políticas la desigualdad económico y social en América Latina.

En México, si nos vamos un poco más atrás en el tiempo, son aquellos que trajeron de Europa al emperador Maximiliano de Habsburgo para que gobernara el país; son también aquellos que apoyaron la represión y crímenes de Diaz Ordaz y de Echeverría; son quienes implantaron las políticas neoliberales con las que vendieron las empresas estatales en beneficio de privados nacionales y extranjeros, concesionaron las empresas de energía y estuvieron a punto de acabar con PEMEX; son quienes establecieron las políticas que tuvieron como consecuencia la desigualdad social; son los que apoyaron y encubrieron a Marcial Maciel y a las escuelas de legionarios y sus pederastas; son los homófobos y misóginos que han impuesto el rechazo social a quienes no son y piensan como ellos; son los intolerantes llenos de prejuicios que no tienen empatía por quienes tienen creencias y valores distintos a los suyos.

Son también los que más recientemente llevaron a la cámara de diputados a Margarita Zavala y en Coyoacán al Gabriel Quadri que dice: “Si México no tuviera que cargar con Guerrero, Oaxaca y Chiapas, sería un país de desarrollo medio y potencia emergente”; los que eligieron como gobernador de Nuevo León a Samuel García; los que votaron por rancios panistas y priistas para alcaldías y municipios en el país.

Son los que se han opuesto históricamente al avance de la participación política de las mujeres.  Son los que tienen como visión del mundo el clasismo, los que denostan al moreno por su color de piel y al indígena por su origen, son los que dicen que el pobre es pobre porque quiere. Son los panistas y freenistas de golpe en pecho al tiempo que joden al vecino; son los taimados e hipócritas que con escapulario en mano roban los recursos públicos y que se resisten a que el país cambie.

Pues a estos de derecha no hay que dejarlos crecer, hay que exhibirlos permanentemente en sus actuaciones ilegales, amorales e inescrupulosas, hay que delimitarlos porque cada vez que están en el poder saquean los recursos públicos en su beneficio y retroceden en las políticas sociales.

No son insignificantes porque tienen poder económico, tienen medios de comunicación y tienen instituciones educativas en donde promueven su ideología clasista. Por ello y pese a ello es un imperativo moral el que les acotemos y les pongamos alto a cada uno de sus planteamientos de políticas públicas y hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para que solo sean un referente de lo que no queremos como sociedad y país.

En México, estos grupos de derecha, sumados todos (partidos políticos, cúpulas empresariales, mafias delictivas, iglesias, faranduleros e intelectuales etc.) son minoría respecto al conjunto social de México, sin embargo no hay que descuidarse, son corruptores por naturaleza y se mueven como hiedra en todos los ámbitos.

Decía el escritor Robert Heinlein que: “Una generación que ignora la historia no tiene pasado ni futuro”. Por eso debe ocuparnos a todos que las nuevas generaciones vayan conociendo quienes son y quienes están detrás de los lobos con piel de cordero que se presentan como “buena ondita” y “progresistas” que se sienten de avanzada pero que no son más que los conservadores, reaccionarios y cavernarios que bien conocemos.

Benny Lévy, filósofo, quien fue el último secretario de Jean Paul Sartre, publicó en 1980 una entrevista que le hizo a este en la que conversan sobre política y sobre la derecha y la izquierda. En ella, Sartre reprocha a la izquierda que permite que la derecha gane y ocupe espacios de poder, lo dice así: “…esta izquierda que deja triunfar a una derecha miserable. Y canalla. Para mí, hablar de la derecha y de canallas es lo mismo

Este es el tipo de circunstancias que se repiten en la historia porque estos de derechas siempre estarán, lo importante es cómo los tratamos políticamente porque como ciudadanos están en todos lados, pueden ser los amigos, los compañeros o familiares, los artistas que vemos y leemos; de lo que aquí hablo es de su contención en las decisiones de poder político. En esto no podemos dejarlos pasar.

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4T, Conservadurismo, Feminismo, México, Política

Hola, soy hombre, ¿puedo hablar de feminismo?

Feminismo es la noción radical de que las mujeres son personas (Virginia Woolf)

El feminismo no es otra cosa que un discurso de igualdad: en derechos, en reconocimiento de capacidades, en oportunidades y en obligaciones; y hoy de manera obligada cuestiona la desigualdad sexista que ha supuesto la discriminación de la mujer en el ámbito social, político cultural y laboral en beneficio del machismo que sostiene que por naturaleza el hombre es superior a la mujer.

En México, de finales de siglo XIX a principio de siglo XX el término feminismo empezó a ser de uso común en la academia; un feminismo que no evocaba en lo fundamental la igualdad sino más bien un camino que le permitiera a la mujer la realización de su papel en el hogar como esposa y madre y su influencia en las relaciones familiares y en actividades culturales. En esa época la participación política femenina se atisbaba pero no era un factor de discusión primordial.

El régimen de matrimonio expresado en el código civil de 1884 dejaba a la mujer sin capacidad legal de diferentes actos civiles que solo podía llevar a cabo con autorización del esposo y es en el porfirismo que se genera un movimiento de mujeres opositoras y que expresaban sus posiciones políticas en contra de las injusticias de la dictadura. Posteriormente en la Revolución es cuando aparece el feminismo como búsqueda de influencia política y demanda de derecho a voto (hace 100 años apenas).

El código civil de 1928 establece la igualdad jurídica entre hombres y mujeres pero mantiene el requisito de autorización del esposo para dedicarse a actividades laborales. Amplía algunos derechos para las mujeres casadas pero mantiene la obligatoriedad de sus actividades domésticas. !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Lázaro Cárdenas en 1937 envía una iniciativa de ley que establece los derechos ciudadanos de las mujeres y que a pesar de ser aprobada en el congreso y en el senado no entra en vigor por no ser publicada (se consideró peligroso hacerlo). 10 años después se reconocieron los derechos de sufragio en niveles municipales y años más tarde, en 1957, finalmente el sufragio femenino se hizo realidad en el país (hace 64 años apenas)

En los 70 y posteriormente, diferentes luchas lograron que las mujeres pudieran tener derechos sobre dotaciones de tierra y que se derogara la necesidad del permiso del esposo para poder trabajar.

Temas como despenalización del aborto, ingreso igual para hombres y mujeres, denuncia y políticas contra la violencia a las mujeres, van un paso adelante y a veces dos para atrás, frenadas en todo momento por la permanencia del patriarcado que se expresa en machismo y por partidos políticos  e instituciones conservadoras y religiosas a quienes hay que arrebatarles estos derechos.

No importa que pasen años, cientos de años, no importa que en Francia haya habido una Declaración de los derechos de la mujer en 1791 que ya demandaba esa igualdad si en contraparte en 1804 el Código Civil Napoleónico niega a las mujeres derechos civiles y las considera menores de edad por su género y les define el hogar como su ámbito natural. No importan las luchas sufragistas desde 1850 por el derecho a voto de las mujeres si en Suiza se les permite votar apenas a partir de 1970. Es el marxismo a mediados del siglo XIX quién explica la subordinación y opresión de las mujeres por causas sociales y no biológicas pero finalmente no resuelve su situación.

En 1949 aparece el texto de Simone de Beauvoir  “El segundo sexo” y marca una nueva ola de feminismo cuya idea central es la libertad y plantea la otra cara de la evolución del modelo masculino y dice: “no se nace mujer, se llega a serlo”. ¡Es decir que la mujer por ser mujer tiene que hacer cosas para realmente serlo!

De ahí se pasa a que el feminismo tenga que hacer compatible sus funciones en el hogar con su desarrollo profesional y más adelante al feminismo liberal que plantea que la situación de las mujeres es de desigualdad y no de opresión; para llegar al  feminismo radical que se opone al anterior bajo un planteamiento antisistema y que con el paso de los años da pie a los movimientos feministas de finales de 1960 y la década de los 70. Y así podríamos seguir con las distintas corrientes feministas que de una u otra forma buscan romper el techo que en todas las jerarquías y organizaciones prevalece en este año 2021 con respecto a los hombres.

Dice Yuval Noah Harari en “De animales a dioses” que: “La mayoría de las leyes, normas y obligaciones que definen la masculinidad o la feminidad reflejan más la imaginación humana que la realidad biológica”.

Siguiendo con su argumentación, ser mujer en México expresa que esa imaginación, creatividad o lo que comúnmente se conoce como: ingenio mexicano, no es más que el reflejo de una sociedad retardataria, misógina, conservadora, odiadora y muy alejada del “buenondismo, simpatía y amistosidad” con que se le caracteriza en el falso estereotipo de características de los mexicanos.

Más allá de las obvias diferencias biológicas, conceptualmente la división entre hombres y mujeres en México no es distinto a los sistemas raciales en estados Unidos o de castas en la India; la construcción cultural de las categorías sociales entre uno y otro género atiende a criterios establecidos por hombres, por machos mexicanos, su arquitectura es 100% patriarcal.

La lucha actual del feminismo en México abarca diferentes formas de expresión, cada una de ellas es permanentemente objeto de burla o crítica, si bailan porque bailan, si gritan porque gritan, si se denudan porque se desnudan, si pintan paredes porque las pintan; pero la realidad es que las mujeres en México son persistente y cotidianamente maltratadas, acosadas, violadas, asesinadas y que no importa que transcurran los años, su situación de desigualdad y opresión no varía.

El macho mexicano, no solo el de cliché de película sino el que se presenta como ciudadano “normal” mantiene la dinámica de superioridad frente a la mujer, de ahí que pueda maltratarla, violentarla y que en su marco teórico no es razón de juicio en su contra. Muchas de las figuras de poder en empresas, gobiernos e instituciones asumen como derecho divino su marcada diferenciación con las mujeres. De ahí que las mujeres tienen una doble lucha, una formal en la legislación y otra en la conciencia ciudadana.

Mientras los hombres no entendamos que el feminismo no es algo contra nosotros o contra nuestra sexualidad sino que va en contra de inmerecidos privilegios históricos, se mantendrá un difícil camino para que las mujeres logren esa buscada igualdad. El título de esta columna pregunta si yo cómo hombre puedo hablar de feminismo, es pregunta retórica, sí puedo, cualquiera puede. Un hombre sí puede ser feminista, es necesario despojarle al concepto cargas equivocadas. Si se entiende qué es el feminismo, se entenderá que algunos, muchos, ya lo somos, y que muchos pueden serlo sin la necesidad de etiquetas. La filósofa Celia Amorós dice que el feminismo es la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres en tanto que seres humanos (…) Las mujeres no quieren lo identitario masculino sino lo genéricamente humano.

Hoy tenemos un gobierno de izquierda, pero hay que reconocer que es uno que a veces cuesta entender en su posición acerca del feminismo cuando en vez de referirse explícitamente a este movimiento lo hace diciendo que la 4T es un movimiento humanista. Sí que lo es, pero por qué es necesario hacer una elaboración discursiva para entender que en este (el humanismo) se contiene el primero (el feminismo); y creo que las mujeres de izquierda están bastante fastidiadas con ello, quieren las respuestas ya y ahora. Han sido muchos años de lucha y no se ve con claridad cuándo llegarán muchas respuestas.

La despenalización del aborto es tarea pendiente, es hora de que se presente la iniciativa federal.

La 4T y el presidente López Obrador han dado prioridad pública a la prevención y violencia contra las mujeres, han establecido paridad en los puestos públicos y sobre todo lo que me  parece la medida de mayor tino en beneficio de las mujeres es hacer llegar los recursos de manera directa a grupos de mujeres, muchas de ellas vulnerables, para que sean ellas quienes decidan su uso sin que los hombres de su entorno dispongan; como dice la activista Ayaan Hirsi, “la independencia económica es el primer paso, no tendrá que pedirle sustento al hombre en caso de separación”. Aunque sea imposible eliminar por decreto el modus patriarcal, la política de mejorar las condiciones materiales hace mucho por las mujeres, les empodera. Y sin embargo es insuficiente, es necesario y urgente acelerar las políticas públicas.

Al acecho del feminismo están los grupos conservadores que usan el movimiento como arma política contra el gobierno: en estos días hay una discusión respecto a la idoneidad de un candidato a gobernador en Guerrero; a simple vista parece ser una incongruencia que el partido MORENA lo postule y mantenga a pesar de la crítica; mi opinión personal es esa misma, que hay una inconsistencia entre el decir y el hacer, pero de repente nos enteramos que el expresidente Calderón y muchos otros conocidos misóginos salen a hablar del tema y hacen campaña para que no sea este el candidato; ¡ah caray!, ¿dónde quedó la bolita? , hay que desconfiar de un conservador disque a favor del feminismo. Este uso del feminismo como herramienta política contra el gobierno es real y hay que discernir momento a momento.

El machismo, la homofobia, el clasismo, el racismo no son opiniones o puntos de vista, son formas de odio y discriminación que atentan contra los derechos humanos; es obligado que las leyes los erradiquen. Ya.

Hay que recordar bien y siempre tener presente que los conservadores y partidos de derecha nunca van a  estar en favor de las mujeres, tampoco las iglesias; en su génesis y su historia prevalece un agresivo patriarcado.  Cualquier posicionamiento de estos a favor de las mujeres es tomadura de pelo o uso político del movimiento feminista.

Hay que apurarnos en este gobierno, están estos grupos de derecha y están los nuevos machistas, aquellos “progres” con miedo de perder privilegios a manos de mujeres, la paridad les duele. El machismo es un problema transversal, es independiente a clase social, edad y educación; son bien conocidos los casos en el mundo y en México de abusadores en todos los niveles, hay abusadores entre hombres exitosos y famosos así como entre hombres sin recursos, entre viejos y jóvenes, entre hombres de grandes títulos universitarios y hombres sin preparación alguna. Se ha mamado el machismo y es necesario combatirlo.

El feminismo debe apurar su marcha, tiene a su favor un gobierno de izquierda; nunca, nunca, logrará avanzar en gobiernos conservadores, la historia lo dice.

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Hablemos del Trun… que se va

La rabia de la tamalera, es que otra se le ponga enfrente. (Refrán popular)

Enero arrancó furioso, su nombre viene de la antigua Roma (Ianuro) y hace referencia al dios Iano, dios de las puertas de entrada y salida. Este enero irrumpió rompiendo la puerta. En el mundo la pandemia de COVID que no cesa, en Estados Unidos el intento golpista del Mr. Trun y comparsas extremistas disfrazados de pica-piedra, y en México el arranque mediático de campañas para las elecciones de medio año.

Mitológicamente el simbolismo de este dios apunta al cierre de momentos pasados y apertura de nuevos, incluso a la dualidad guerra y paz.

En la mitología del olimpo político mexicano tal parece que en el escenario del año de elecciones se nos presenta como la dualidad de los patos y las escopetas. ¿Quién le tira a quién?

Arranca el año y el club de Toby de gobernadores  aliancistas con el tuttifruti de exfuncionarios desubicados en tiempo y espacio y sin entender la realidad que aflige al país y que tan solo buscan salvarse a sí mismos a través de un discurso irrelevante y superfluo, más esa derecha conservadora que ansía volver por sus prerrogativas y derecho de pernada y de esa disque izquierda “moderna” de tibios cuya mezquindad y frivolidad como opositores le ha caído “como anillo al dedo” a la 4T permitiendo su crecimiento mes a mes, encuesta a encuesta; se agrupa para al unísono del grito: ¡déjennos volver a robarles! pretender lograr tener una mayoría en el congreso después del próximo julio.

Ante la falta de ideas y más bien pensando en términos de oportunidad mercadológica y abusando del momento que se vive en Estados Unidos, juegan con la comparación ignorante y vil de que el presidente López Obrador es como Trump. Pretenden crear en el imaginario popular de sus ingenuas huestes el símil entre ambos para atribuir, a su formidable adversario político que los tiene en la lona, sus propios defectos y características.

Veamos qué dicen y quiénes son unos y otros:

Cuando hablan de la queja de fraude que plantea Trump y que lo lleva a intentar su golpe de estado como algo similar al que se dio en México en 2006 por el grupo de mafiosos encabezados por Calderón en contra de AMLO, se les olvida que Trump lo hace desde la cúspide del poder y sin prueba alguna y que el fraude en México se probó y que López Obrador era el opositor hostigado y atacado por todas las instituciones y gobiernos del país.

El rubio zanahoria se ha dedicado en sus 4 años a hablar del comunismo como enemigo del mundo, exactamente igual que lo que dicen en el PAN, en FRENAA y en los medios conservadores que se quedaron congelados en la guerra fría y la dualidad Washington-Moscú.

Los trumpistas son fanáticos de las armas, de su tráfico y uso; tal cual lo fue Calderón en su juego de guerra. También son anti inmigrantes y racistas, tal y como la derecha mexicana y no como AMLO y la 4T.

Los conservadores mexicanos son misóginos, están en contra de cualquier ideología que no sea la del macho que son; tal cual es el trumpismo.

Trump se burla del físico y clase social de sus oponentes, tal y como lo hacen aquí los que hablan de chairos, prietos y nacos.

Entre los conservadores mexicanos es que se encuentran los extremistas, neonazis y fascistas tal y como pasa en los grupos del gringo que ya se va.

No, no es que se parezcan uno y otro, es que son absolutamente contrarios, opuestos, agua y aceite. Los mal hablantes del presidente no soportan que haya podido construir una relación con el presidente de Estados Unidos, fuese quien fuese, dijeron una y otra vez que no habría forma de que se entendieran, en buena parte menospreciando la figura de López Obrador (chaparro, naco, no habla inglés, no ha viajado etc.) y hoy reinventan su discursillo para ver si pega.

Este juego de palabrería de patos tirándole a las escopetas es el mismo que tergiversa y dice que el feminismo es dictatorial, o que dice que los nazis eran socialistas, o que dice que quitarle el negocio y robo de las guarderías a las señoras panistas es atentar contra las madres trabajadoras; o el que dice que la democracia es que las elecciones se ganan “haiga sido como haiga sido”. Nada nuevo bajo el sol.

En el proceso político actual, la oposición no solo evade su responsabilidad del estado de las cosas, los errores de los gobiernos pasados parecen no existir, el saqueo de los recursos y dineros públicos parece que no existieron, la situación en el área de salud, de hospitales escasos y falta de camas parece que apareció hace un año; y así cada tema que se toque. Con falsedad tras falsedad quieren construir su mensaje de campaña, siguen creyendo que los ciudadanos son tontos y sin memoria, será en 6 meses que se topen con resultados que una vez más les expliquen su tamaño y vigencia.

Atribuir al otro sus errores, latrocinios y posturas solo les envilece y les marca a ellos y a quienes les siguen por conveniencia, resentimiento, clasismo y odios.

Kant habla de un “tribunal de la conciencia”, lo hace en “El sentimiento de lo Bello y lo sublime” lo explica diciendo que: “La autonomía del individuo es pues la del juez de su interior que juzga el cumplimiento de sus propias reglas, en la autonomía recae la voz del legislador y la del juez”

Me pregunto cómo será ese tribunal de la oposición, en qué momento lo perdieron, de ¿a cuánto fue? ¿Quién pompó?

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El salario del miedo

El trabajo mata al asno, pero no mata al amo (refrán popular).

No, no se trata de hablar de cine, la película “El salario del miedo” de 1953 del director Clouzot en la que actúa Yves Montand y Charles Vanel, que da nombre al título de esta columna no es de lo que trataré aquí, aunque ese tono existencial que tiene la cinta sobre la vida en riesgo por llevar a cuestas un cargamento de nitroglicerina sería una, extrema eso sí, metáfora de lo que sí comentaré.

En los últimos días hay una discusión en los medios acerca del incremento anual a los salarios mínimos, hoy ya sabemos que este es del 15% para el 2021, en estos dimes y diretes participa la inefable COPARMEX que dice representar a grupos de empresarios; por otra parte los sindicatos y el gobierno a través de la secretaría del trabajo.  Sin novedad, la Coparmex en contra, los demás a favor.

Esta Coparmex, surgida después de la Revolución ya en los años veinte del siglo pasado, para agrupar a los grandes empresarios “viudos” que dejó el porfiriato y que dice ser una especie de sindicato de empresas de libre afiliación, hoy convertida en la proveedora de candidatos a cargos públicos para el PAN y cualquier otra opción conservadora que se deje influir, y de la que su mismo líder (hasta hace unos días) De Hoyos se ha propuesto para ser candidato presidencial, nos viene con el petate del muerto de que el incremento del 15% es excesivo y que creará desempleo.

En el mundo el salario mínimo se estableció desde finales del siglo diecinueve, primero en  Australia y Nueva Zelanda, a principio del siglo veinte en Inglaterra, y después de la Primera Guerra mundial y que se crea la OIT (Organización internacional del trabajo) se extiende de diferentes formas al resto del mundo hasta que entre 1928 y 1930  entra en vigor entre todos los países  miembros de la OIT.

En México, el salario mínimo se estableció en el artículo 123 de la constitución de 1917, artículo en el que por cierto participó de manera importante Alfonso Cravioto tanto en su génesis como en su redacción.  

Dice el 123 que “los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”. Eso dice.

Después de 100 años de tener el salario mínimo establecido en la constitución como el ingreso mínimo para satisfacer las necesidades de una familia el resultado en México es:

-El menor salario de todos los países de la OCDE, siete veces menos que el promedio del resto de los países y casi 11 veces menos que el que más recibe. Casi la tercera parte que en Chile que es el otro país de Latinoamérica en la OCDE.

-En 2018 el salario mínimo de México comparado con el resto de Latinoamérica era el más bajo de todos los países, más bajo que en  Haití, Guatemala, El salvador, Honduras y República Dominicana, entre muchos más.

-En el 2019, primer año de gobierno de López Obrador, se incrementó un 16%, el segundo año un 20% y en este tercer año un 15% (17 pesotes más al día)  iniciando así un proceso de recuperación frente al deterioro acumulado de los últimos 30 años.

Y la Coparmex no lo puede soportar, dice que es populismo. En la escala mundial los salarios de México son paupérrimos, miserables y vergonzosos, a todas luces insuficientes, pero los conservadores de siempre dicen que el incremento del 15% es una locura del presidente, que no sabe lo que hace y que el país va a quebrar. Eso dicen.

Somos país vecino de Estados Unidos y el primero en el mutuo intercambio comercial habiendo ya desplazado a China y Canadá; miembro del tratado de libre comercio con Canadá y Estados Unidos; la segunda economía de América Latina y la 15ª del mundo, pero… tenemos el peor salario mínimo de Latinoamérica. ¿Hace sentido?

México  es un país de grandes contrastes y desigualdades. La fragilidad en la población trabajadora está ligada a  la ejecución de políticas económicas que durante sexenios se han basado en la diferenciación económica y social, beneficiando a muy pocos y que ha traído como consecuencia un aumento progresivo en el nivel de pobreza de la población. Sí, en México cada vez hay más pobres.

En los últimos 30 años, las familias más pobres de México que reciben salario mínimo por su trabajo, han dejado de consumir el 75% de la leche que consumían, el 88% de tortillas, el 74% de huevo, el 87% de pan y el 72% de frijol (fuente: UNAM, reporte de economía) Esto es lo que debería ser un escándalo para la Coparmex y no los diecisiete pesos que este gobierno incrementará en el salario mínimo a partir del siguiente año.

Estos de la coparmex y demás conservadores, panistas y priistas que ya gobernaron, no es que sean fascistas, solo parecen. Qué bueno que solo se representan ya a sí mismos, porque hay muchos otros empresarios serios, decentes, que pagan impuestos y salarios justos.

Los aumentos de salario deben ser sostenidos y superiores a la inflación cada vez para recuperar el sentido del 123, de lo contrario aplica lo que decía Seligman: “Un aumento de sueldo es como un Martini: sube el ánimo, pero sólo por un rato”

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Solo hay de dos sopas: fideos o vuelta al pasado.

“Es difícil hacer que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda.” Upton Sinclair.

Finalmente y cumpliendo con el sketch ya conocido, habrá solo dos propuestas a votarse en las próximas elecciones del 2021.

Por un lado el galimatías de la suma de los opositores al gobierno (pri, pan, prd, frenaa, México libre, calderonato y demás fierro viejo que vendan) y por el otro Morena y sus aliados que apoyan la 4T. Aquella tan pretendida pluralidad que permitió por mucho tiempo presumir de una amplia y participativa democracia hoy se exhibe en lo que en realidad siempre fue: solo dos polos opuestos.

El presidente López Obrador lo venía diciendo desde hace años, que solo hay dos proyectos: el neoliberal y el que buscaba el cambio. La historia le da la razón.

En esta historia hay algo muy lamentable,a pesar de tantas señales que dieron, tal vez algunos no pensábamos que los restos de PRD serían parte del primer grupo en amasiato con PAN, PRI y demás, pero pues en eso acabó; money talks.

El que todos estos grupos y partidos se unan en contra del proyecto 4T tiene varios significados; por una parte es un reconocimiento a la fuerza e importancia de Morena que en pocos años y debido al liderazgo por todos conocido, alcanzó inimaginables resultados en elecciones, posiciones de poder y sobre todo en el discurso político y social del país. Por otra parte habla también de que las oposiciones (hoy ya solo una) únicamente tienen como fin unificador el estar en contra de los avances logrados en materia social, política y económica para intentar recuperar el espacio de privilegios y saqueos a que se acostumbró la clase gobernante ligada a lo más repugnante del empresariado (aquel que no paga impuestos y hace negocios en base a concesiones, el que no crea sino que administra bienes públicos, el que evade el pago de prestaciones sociales y que precariza la mano de obra).

La promiscuidad ideológica de esta hermandad de afines es lo de menos, lo que sí enchila es su discurso tan burdo, la flojera de sus argumentos y el cinismo y cara dura de quienes la conforman.

No hay un discurso de propuesta, no hay una sola idea de qué hacer distinto o de cómo apuntalar y mejorar los procesos actuales, tan solo el No a todo lo que se ha hecho y se planea hacer, la queja por quejarse, la maledicencia y grosería clasista porque sí, en el mejor de los casos alcanzan a decir a manera de intentar igualar a la 4T con sus fines: que en este gobierno también son malos como ellos, corruptos como ellos, tramposos como ellos. Respecto a sus “líderes”, no hay más que ver sus nombres e historias, son los mismos que creen que a la gente se le olvida quienes son y qué han hecho: expresidentes, exgobernadores y exfuncionarios a cuál más de triste historia; periodistas, analistas y columnistas que por años sirvieron con sus plumas a quien les dio de comer a través del chayote; intelectuales (sic) y académicos que han vivido de canonjías y becas en los últimos 30 años; jerarcas empresariales de prácticas corruptas; y, una parte de la sociedad poco informada, parte de ella clasista y racista que perdió prebendas que hoy asume como derechos heredados y que en no pocos casos fueron indebidas.

Sin embargo, bienvenida sea esta forma de asociarse, finalmente se descubren y exhiben unos y otros; son lo que son y ya sin eufemismos se presentan. Está claro que no son los demócratas, liberales, éticos y progresistas que se decían; son a su modo de ver entelequia de salvación cuando en realidad no son más que tábano inútil.

En palabras del filósofo inglés Richard Hare en entrevista con Bryan Magee: “Necesitamos un nivel más elevado de pensamiento moral, que pueda criticar las instituciones; un nivel crítico en el que podamos considerar diversas intuiciones opuestas, ya sea de la misma persona, o de personas diferentes, y juzgarlas, para dilucidar cuál de ellas es mejor.” 

¿Con esta oposición lo lograremos, sería factible? Imposible, cuando su causa de afiliación es el regreso a las prácticas del pasado con los privilegios para unos cuántos, sería absurdo considerar que pueda pasar.

Y entonces, dado que no es posible un diálogo con la oposición creo que las propuestas y programas de la 4T para las siguientes elecciones bien podrían reafirmar lo que John Rawls plantea como “el principio de prioridad”, ese que dice que habiendo ciertas libertades que deben protegerse, también se debe considerar la situación del grupo en peores condiciones. Todo cambio en la estructura social ha de beneficiar a ese grupo. Sin embargo lo primero domina a lo segundo, es decir que las libertades deben estar garantizadas para todos para de ahí considerar las condiciones económicas y entonces beneficiar a la clase en peor situación.

Si hay dos polos opuestos, la 4T debe ser radical en el suyo, no puede ceder espacios a quienes no le darán buen uso aunque tengan amplio “rating”; acertar en la elección de sus candidatos para evitar esquiroles y de ninguna manera se puede permitir fallar en la operación programática para acercar a otros grupos sociales que se puedan sentir desplazados después de estos dos años de gobierno.

En seis meses sabremos el resultado de ambas formas de ver al país, el del pasado o el del presente en la construcción del futuro.

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La traición azul

“Todos los traidores fueron antes aduladores.”

Hay un mundo binario de traidores y héroes, y dependiendo del foco desde donde se mire se tendrá un juicio para definir el lugar que ocupa la persona de quién se hable. Históricamente la traición política ha destruido alianzas, gobiernos, estados y familias, sin embargo, esa falta de fidelidad o lealtad no tiene un sentido inequívoco, varía de ocasión en ocasión y de acuerdo con las ideas sociales y culturales de la época en que se juzgue o revise el tema.  Lo que un día fue traición en otro momento ya no lo es; el héroe de un día es el traidor de otro día. Sin embargo hay unos que una vez que lo fueron, no importa el momento en que se revise, lo siguen siendo, son los indispensables e incontrovertibles de ese panteón.

La historia repite formas de comportamiento independientemente del momento que se viva.

En el México actual, Javier Corral el gobernador panista de Chihuahua acompañado de muchos otros miembros de su partido incluyendo al senador Gustavo Madero, continúan esa zaga de traidores al país. Intentaron perjudicar al gobierno mexicano; que es legítimo, que ha sido el más votado, que representa al Estado en su conjunto; en un conflicto, nada más y nada menos, que con el gobierno de Estados Unidos. Al procurar que se incumpliera con los tratados de agua entre ambos países que regulan la relación sobre el tema desde hace más de 60 años y que cada gobierno en turno, independientemente de su posición política, cumplió en cada ocasión, estos renegados y sus patrocinadores apostaron a crear un conflicto entre los países en donde nadie duda que México es quién tenía todo por perder. Esta es una historia aún por contarse y que en el maremagnum del volúmen de información parece haber quedado de lado, solo parece. El trabajo del gobierno mexicano, al intervenir acuciosamente en cuanto descubrió la asonada política, encontró la solución y resolvió el conflicto en ciernes. Los hechos de deslealtad al país los han tatuado: Corral, Madero y gran parte del panismo = traidores.

Los autores Rafael Pina y Rafael de Pina Vara, en su diccionario de derecho dicen: Delito de alta traición es fundamentalmente aquel que se comete contra la Patria. Tradicionalmente se ha entendido como delito de alta traición el cometido contra la persona jefe del Estado, o contra el honor, la seguridad o la independencia del Estado.

Los conservadores mexicanos, herederos ideológicos de quienes buscaron al príncipe europeo para que gobernara México; hoy repiten la historia enviando cartas al candidato presuntamente ganador de las elecciones en Estados Unidos, solicitando su intervención en el país. Esa derecha racista, clasista, mentirosa, desleal e individualista, a quién no le importa quién esté en la presidencia de Estados Unidos (con uno u otro su comportamiento es el mismo, siempre zalameros con el que llega), en su extravío lo que les importa es sabotear al gobierno actual aún a costa de dañar y traicionar al país.

Es historia conocida que en el año 45 ac Julio Cesar fue muerto a puñaladas en el Senado romano, entre sus asesinos se encontraba Bruto, el joven senador a quién le tenía particular afecto por ser hijo de Servilia su amante y al que había perdonado ser su oponente durante la guerra civil romana. Por estas razones es que entre los muchos senadores que participaron en el apuñalamiento, se dice que Julio Cesar no esperaba su participación.  Es Shakespeare quién dice en su novela Julio Cesar que antes de morir este dijo la frase “Tu quoque, Brute, fili mi” (¿Tú también, Bruto, hijo mío?). Sin embargo, hay opiniones que dicen que Bruto tenía motivos para odiar a César, por la relación sexual que tenía con su madre. Y que Bruto decidió apoyar a Pompeyo debido a su alma republicana y por considerarla una causa más justa que la de César.  Lo que es un hecho es que la más conocida narración histórica que hay sobre el suceso es que Bruto traicionó a Julio Cesar: Bruto = traidor, Julio Cesar = traicionado.  Otras interpretaciones ya serían motivo de un análisis secundario.

Historias como estas en donde el mito o verdad de una traición permanecen a través del tiempo hay muchas: la Malinche en México, esa mujer quien pasó de ser heredera de un padre poderoso a esclava y después traductora, consejera y amante de Hernán Cortés y que por ello hoy en día ser “malinchista” significa entre los mexicanos que eso es ser traidor a la patria. La Real Academia Española lo define como tener “apego a lo extranjero con menosprecio a lo propio”. Es irrelevante la complejidad histórica para entender el papel de esta mujer, en el imaginario popular la Malinche = traidora.

Los generales Miramón y Mejía fusilados junto a Maximiliano después de que este se rindiera, son considerados traidores por haber sostenido y apoyado al ejército invasor. En su defensa los generales argumentaron diferentes cosas que les eximieran del delito de traición y Maximiliano argumentó que al ser él extranjero no tenía responsabilidad como tal. Las pruebas de traición, usurpación y prolongación de la guerra los llevó al Cerro de las Campanas a su fusilamiento. Mejía y Miramón = Traidores. México = Traicionado.

En el noveno círculo del infierno en La divina Comedia de Dante, yacen los traidores; es el último círculo, en él los pecadores están acompañados por el mismo Lucifer. El noveno y último círculo está dividido en cuatro rondas y en el centro está Satanás, condenado por traicionar a Dios.  Es el lugar de los traidores, el lugar de Corral y pandilla.

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