El arreglo

En todo caso debe haber un mínimo de congruencia de la que debe responsabilizarse la 4T en caso de intentar alguna conciliación y es que debe dejar sobre la mesa la imposibilidad de siquiera sentarse a dialogar si antes no hay un desagravio por parte de la oposición ante el clasismo que expresaron y provocaron entre sus seguidores en  contra de la gran mayoría de la población; una vez más caer en narrativas de superioridad en base al color de piel, de supuestos estudios o grados académicos, de condición económica, de preferencia sexual, de “código postal” solo ahonda, esto sí, la polarización mediática que lastima a los electores, y muchos que no lo son, que prefirieron la opción de Morena y partidos aliados.

Ustedes, los abajo firmantes

Ustedes que en 30 años de neoliberalismo silenciaron sus voces, que se acomodaron a ser los perros falderos del ágora siempre y cuando se les asegurara sus éxitos profesionales, su próximo seminario, su siguiente participación en algún programa de discusión, su inclusión en alguna lista de acompañantes de suntuosos viajes presidenciales o la adquisición por miles y decenas de miles de sus revistas, libros y colaboraciones que publicaran.

Huevos tibios

Critico esta forma de establecer relaciones de sociedad en que se intenta mediatizar en las situaciones que no se puede hacerlo; se es racista o no se es, se es clasista o no se es, se es homofóbico o no se es, se está en contra de la corrupción o se apoya, se respetan los derechos humanos o no se respetan, se busca un mejor país o se regresa al pasado reciente que dejó decenas de millones de pobres y un puñado de políticos millonarios.  Esa es la dualidad a la que hay que responder y no es con tibieza como se hace.

La batalla del pradial

Están dolidos, desquiciados, apanicados porque la ley les cerca cada vez más, están viendo que los recursos públicos se alejan de sus bolsillos; saben que si estas elecci@nes se conducen con legalidad se convertirán en un triste pasado que de manera irreversible dejará de ordeñar el presupuesto del país. Es dinero, dinero que se les ha ido; y por ello están dispuestos a inmolarnos.