AMLO, Historia, México

Pata rajada de Macuspana

«¡Olvida la muerte y busca la vida!»

Gilgamesh

Presidente:

Érase una vez un México imbuido de desesperanza y desencanto, un país roto en sus certezas y en camino hacia el precipicio social producto de la arrogancia de élites económicas, políticas y sociales que -bajo una lógica de clasismo, racismo e individualidad- intentaron despojar la cosmogonía mexicana de su sentido de comunidad.

Y llegaste tú, como vocero, representando para muchos una posibilidad de salvación en este país exacerbado, a contarnos una nueva narrativa en la que te hundías en los momentos más significativos de la historia nacional  para explicar y, sobre todo, recordar,  de dónde venimos; y nos hablaste así de nuestras transformaciones, de los sueños y posibilidades de un México que se presentaba herido y agotado.

Eres constructor de una nueva historia, esa que dice que puede haber algo mejor, esa que se contrapone a la idea del “así nos tocó vivir” sólo porque unos pocos, en su propio beneficio,  asignaron el papel que cada mexicano debía seguir para que el histórico saqueo de recursos pudiera realizarse.

Como nadie, entendiste que la única polarización posible de hablar se refiere a la desigualdad económica y social; y que el racismo entre los propios mexicanos es uno de los forzados pilares sobre los que se construyó el país; y que, finalmente, el clasismo es el aniquilador de la convivencia nacional. Y a partir de que interviniste, México no es el mismo, defendiste a los tuyos, a ese todos tan separados de sus procesos de identidad, reconstituiste un tejido ajado en cientos de años y particularmente en las últimas décadas.

¿Con cuántas personas se llena el Zócalo? preguntan los curiosos: con uno, contigo, la gente te sigue y así es que te conviertes en héroe; debe ser difícil porque enfrentas pruebas que en los hechos representan un carácter ontológico porque te convierten en un personaje fundamental en la construcción de nuevos referentes culturales que te dejan muy poco espacio para fallar.

No eres como los héroes míticos de la antigüedad, obviamente; representas un heroísmo contemporáneo que te transforma paso a paso en mito, aunque algunos no lo ven, no lo quieren ver o ¡no lo están viendo! cuando frente a sus narices te conviertes en un arquetipo que responde a patrones universales e inmutables, creo yo, en donde no te circunscribes a una sucesión de avances y retrocesos, entre pasado y presente, entre lo bueno y lo malo; sino que fundamentalmente  rechazas el concepto del destino para anteponer la idea de ciudadano, de hombre libre.

Cuando la oposición te ve como el conductor de la voz de la mayoría no te soportan, para ellos el único héroe a considerar es el vencido; es aquél del que puedan decir: sí, fue y acabamos con él. El problema del héroe, del mito López Obrador es que hoy eres de carne y hueso, hoy eres el hombre en el gobierno, el hombre al que sigue la mayoría de mexicanos y por lo tanto antes de que trasciendas como mito histórico intentarán destruirte; saben que si al acabar tu gobierno la persona que continúe tu labor no es de los suyos, están acabados. Ellos necesitan o, destruirte ahora o, destruir tu legado bajo un siguiente gobierno a su cargo.

Mañana habrá una marcha, hiciste un llamado y acudirán millones, los que estamos contigo intuimos que lo haces para mostrarle a los opositores la fuerza que les haga detener cualquier intento de ruptura social.  Mañana sabrás una vez más, constatarás lo que representas para este país al que alguna vez le llamaron “de jodidos” Tienes un gran compromiso que es el de los héroes, el de los que ya nos son para sí sino para los demás.

Te amolaste estimado presidente, así te toco vivir, es tu sino del que no tienes escapatoria; somos afortunados a quienes nos tocó contemporizar contigo y vivir la transformación que has provocado.

Por los otros no te preocupes, algunos de ellos tienen recursos inagotables para ellos y sus descendencias, otros se convirtieron en traidores cuando, aunque en algún momento se decían cercanos obradoristas, se dieron cuenta que tu gobierno no era para repartirles prebendas; y en las mitologías históricas los traidores acaban mal.  Y otros, los más, tan solo vivirán con la desventura de no entender la trascendencia histórica en la que estamos y la vergüenza de haberse dejado manipular por los mismos que ocasionaron la tragedia mexicana que muchos, encabezados por ti, intentamos revertir.

Realizar hace al héroe, no hace cosas por serlo sino lo es porque las hace, hay mucho trabajo aun, mi opinión ciudadana es: deshazte de la basura, aniquila con las posibilidades legales de tu puesto a los conjurados que ya conocemos y cuando acabes vete a “La chingada” a descansar. Aunque he oído que los héroes no descansan.

Te han puesto un buen sobrenombre, uno muy bonito: Pata rajada de Macuspana: el trabajador de la tierra que lo vio crecer. Si te querían insultar, también, una vez más, se equivocaron, te halagaron aunque no entiendan por qué.

El 18 de julio de 1872, cuando el presidente Juárez, al que tanto admiras presidente, estaba a horas de morir de angina de pecho, escribió una carta, la última de sus muchas escritas, en esa breve carta de la que no me explayaré decía: “Las cosas por acá siguen siendo buenas como habrá visto usted…”  Que así igualmente sea cuando en el año 2024 entregues el poder: que las cosas sigan siendo buenas.

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El niño del tambor

Si no quieres repetir el pasado, estúdialo.

Spinoza.

La política mexicana fue relativamente fácil de entender hasta el 2018, antes nada cambiaba, se vivía entre la simulación y el gatopardismo. A partir de la llegada de López Obrador, el PRI, el PAN y el PRD implosionaron y cambió todo el sistema de partidos e instituciones. Esto significa que, para entender el momento actual, se debe comenzar casi desde cero, y si no desde cero, sí hay que volver a comenzar.

Los cambios políticos y sociales de los cuatro últimos años son crueles para el entendimiento de niñatos que se niegan a asimilar un México nuevo y distinto.

Todo empezó con una maqueta de aeropuerto: un día se les dijo que ese capricho suyo no se haría, que su juego de “pretender” ser primermundistas no incluía comprometer el erario futuro, años antes de que empezara su construcción se les dijo que no lo hicieran, que era insostenible, que si lo hacían se les quitaría, no lo creyeron. Acostumbrados a hacer lo que se les pega la gana lo iniciaron, en su juego de terquedad obviaron todos los datos que les decían que ecológica, económica y técnicamente, su operación -en caso de que fuera construido- desembocaría en riesgos ambientales y financieros inaceptables para el país. Pues pasó, lo iniciaron, cambió el gobierno, se los quitó. Recomiendo la lectura de “La cancelación” de Jiménez Espriú, el sólo prólogo ya es suficiente para entender el desastre que se avecinaba.

Su chifladura, en esta ocasión, se quedó en una seductora maqueta que al no realizarse, y ciegos a las razones, provocó algo similar a un efecto de síndrome de Peter Pan: afloró una gran inmadurez emocional en su edad adulta que -cuatro años después- no pueden controlar.

México cambió en muchas cosas, sigue en un proceso de reformas económico, político y social y la oposición se mantiene en una infantil pataleta.

Después de la maqueta siguieron leyes, llanto otra vez; fin a negocios y componendas que saqueaban el presupuesto público, gritos y maldiciones; redistribución del ingreso favoreciendo las necesidades más básicas de la población vulnerable, rabietas y conductas desafiantes; Aeropuerto, Refinería y Carreteras concluidos (no maquetas), vinieron los golpes y mordeduras.

El problema  es que les educaron para creer que élite económica y política significaba ser el centro del universo y que  per saecula seculorum obtendrían lo que desearan de manera inmediata; de ahí la frustración, de ahí su decisión de no madurar e incorporarse a un mundo de adultos que construye un nuevo país.

Vivieron acostumbrados a contarse y creerse sus propias historias, para validar su saqueo preparaban una narrativa de “conveniencia” pública, la transmitían en sus medios de comunicación a través de sus locutores, periodistas, intelectuales (sic), que dinero de por medio repetían lo que fuera necesario para fundamentar la rapiña a la que sometieron a México durante décadas; qué otra cosa si no es el fobaproa, la venta de empresas públicas, las concesiones de minas, el desmantelamiento de PEMEX, CFE y –en general- la industria energética; la destrucción para su privatización de los sistemas de salud y educación; el contubernio con el narcotráfico. Sí, qué difícil debe ser que se les haya acabado el poder de decisión para acabar con el país pero, ¿nos importa? No, que lloren y que pataleen si es lo que quieren.

Hay un excelente libro de Gunther Grass que llevó al cine Volker Schlöndorf en 1978: “El tambor de hojalata”. La historia relata la vida de Oscar, un niño que vive durante la época de la Segunda Guerra Mundial y que a los 3 años deja de crecer, su cuerpo deja de crecer pero su mente no. La trama es compleja, macabra, extraordinaria; sirva mencionarla por dos cosas: una, es que éste Oscar acaba en un hospital psiquiátrico a los 29 años, y dos, que me hizo pensar en el trauma tan fuerte con que va cargando la oposición mexicana al tener cuerpo de adultos y comportamiento infantil.

Teóricamente, uno de los umbrales que marca el paso a la edad adulta es la aceptación de responsabilidades cívicas y la participación en la vida pública. En un mundo sano, ser adulto equivale, en buena medida, a ser ciudadano. Los opositores mexicanos, en su sustracción al debate de ideas y al acompañamiento (de preferencia crítico pero sustentado) a las políticas públicas nuevas -distintas a las que se construyeron en su propio beneficio- gamberrean el significado de ciudadanía, de alguna manera se presentan como extranjeros frente al resto de mexicanos.

¿Qué hacemos? ¿Procuramos incorporarlos a la discusión pública o los dejamos fuera? ¿Seguimos viendo cómo se dan topes de pared a cada elección en que pierden o les anticipamos poco a poco que el próximo año perderán también el Estado de México y Coahuila para que lo vayan aceptando? ¿Les contamos lo que dicen todas las encuestas y escenarios futuros del 2024 o preparamos las cámaras para filmarlos mientras escupan su rabia?

Con todo lo anterior, hay que decir que la situación es más compleja que sólo verlos emberrinchados, en términos generacionales representan a un grupo con una descendencia y un entorno que bien puede aprender del mismo embrutecimiento clasista y negacionista de sus padres. Nos enfrentamos a la tarea ética infinita de no ceder y cuidar el proceso de transformación en el que estamos envueltos porque con estos de mentalidad novata y bisoña no contamos, y a mi parecer ni contaremos.

Cambiemos de perspectiva y observemos las cosas desde el otro lado ¿qué están viendo ellos?: realidad y espíritu; un sumario de hechos, políticas y formas nuevas acompañadas de un ánimo y un “por qué” que no pueden entender, saben que hay una complejidad cultural y un aglutinante social que no alcanzan a concebir en su individualismo egoísta.

Mejor que se llore en su mundo feliz y no en el nuestro real.

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El privilegio de ofenderse

Entre los de arriba/ hablar de comida es considerado bajo. Esta es la razón: ellos/ ya han comido.

Brecht.

Un día son embravecida jauría poseedora de los más amplios insultos al presidente y sus seguidores; al siguiente, vulnerable pandilla ofendida por la innegable realidad de las evidencias que se les presentan. Son los que tiran la piedra y esconden la mano; son los del gatillo fácil para la ofensa y la piel muy fina ante la crítica; son los ciegos privilegiados que se ofenden al quitarles la venda.

Alejandro Moreno “Alito”, presidente del PRI; ha tenido la peor gestión electoral de un dirigente en la historia de ese partido; los expresidentes que ocuparon su puesto y los gobernadores y ex gobernadores le piden que renuncie; la gobernadora de Campeche –en donde él fue gobernador- exhibe grabaciones en las que éste Alito hace alarde de corrupción, de delitos electorales, de los mecanismos con los que se enriqueció a su paso por el gobierno y de la forma en que extorsionó a empresarios; su respuesta, decirse ofendido y salir en una patética gira por diversos países para acusar al gobierno y al presidente López Obrador de la dictadura (sic) en que vivimos. Sus cínicos compañeros de partido y acompañadores del PAN y PRD aun tragando los sapos que les ha servido; le apoyan en su sentimiento como ofendiditos por la debacle en la que se encuentran todos ellos.

Carlos Alazraki, un enriquecido publicista al servicio del PRI, dice que para operar en contra de Morena se debe hacer uso de la mentira como propaganda; dice que los diputados morenistas parecen una bola de muertos de hambre de Zimbawe y que son morenarcos; comparó a López Obrador con Hitler, Mussolini y Stalin; llama inepta y enferma del cerebro a Claudia Sheinbaum y dice de ella: “la vomito, la macro aborrezco, creo que es una pinche inepta de quinta”. Por estas y muchas otras cosas que ha dicho este señor, el presidente López Obrador en una conferencia mañanera se refiere a él como alguien de mentalidad hitleriana. Adivinen la respuesta del goebbeliano publicista: decirse ofendido. “Nunca un presidente me había ofendido” dice acompañado de panistas y priistas y una carta de apoyo por parte de la Comunidad judía en México. Ah, porque olvidé decir que el propagandista Sr. Alazraki es judío, por lo tanto asume que tiene derecho a jugar de ofendidito cuando le dicen sus verdades.

Gabriel Quadri, el diputado coyoacanense que llegó al puesto de la mano de panistas, priistas y perredistas dice que si desaparece Guerrero, Chiapas y Oaxaca el país puede salir adelante; este panista está inscrito -por orden de la Corte- en el padrón de agresores políticos por sus ataques transfóbicos y su discurso de odio; de la diputada morenista Vanessa del Castillo, dice: “qué sarta de pendejadas dijo esta pendeja”. Y así podríamos seguir hablando de las expresiones clasistas, racistas y de odio -del pseudo ecologista conocido como “títere” de Elba Esther Gordillo- respecto a la 4T, al presidente López Obrador, a los morenistas y a cualquiera que no piense como él; pero ¿qué creen?, él es el ofendido. Los dichos que le acusan de clasista, racista y odiador le ofenden.

No importa que se les demuestre que saquearon al país, no importa que muchos ex funcionarios, ex gobernadores y políticos de PRI, PAN y prd estén siendo investigados; si les hablas de ello, se ofenden.

No importa que los hechos les demuestren que sin subir impuestos, sin pedir préstamos y en medio de una gran crisis mundial causada por la pandemia y la guerra, a poco más de la mitad de este sexenio se construyó ya un aeropuerto internacional, una refinería, miles de obras de infraestructura y las políticas sociales apoyan a decenas de millones de ciudadanos. No importa, están ofendidos porque el presidente les dijo fifís a los fifís y estos se pusieron el saco que les ofende.

No importa si las bases macroeconómicas son sanas, si se mantiene la estabilidad de la economía -con una muy alta inflación pero baja en comparación con el mundo-; si las agencias calificadoras suben la perspectiva y la calificación crediticia del país en medio del trance mundial; nada importa. La simple presencia de este gobierno ofende a quienes le desprecian, no hay argumentación ni realidad que valga para que lo vean con otra mirada.

Este gobierno, este movimiento transformador y revolucionario les ofende, son ofendiditos por su existencia, no por sus actos o por su gestión, el rechazo es más básico y más interno; parte de un enfrentamiento de posiciones éticas en las que un pasado en el que todos vivimos -objetivamente- de manera obligada se contrapone con un presente que intenta resolver la tragedia nacional contraviniendo las formas acostumbradas de los privilegiados. No sería razón de ofensa pero así lo quieren ver, no les importan las razones para el optimismo, les importa más su ego herido; creyeron que este gobierno fracasaría y han hecho todo lo que está a su alcance para que así fuera pero, se toparon con pared. Les ofende.

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El problema es Claudio

…alquilando plumas que los absuelvan falsamente en nombre de la opinión pública.

Álvaro Obregón

Sí, y también los desechos del PAN, PRI y prd; y Marko, Alito, Zambrano, Chuchos, Creel, Diego, Fox y Calderón; y Krause y Aguilar Camín y Reforma; y los ingenuos ciudadanos que aún les creen. Pero si le tenemos que poner nombre al principal problema de la oposición en México es: Claudio X González. El hombre que les enseñó a todos los demás a odiar en grupo y el que a cuenta de billetizas los encaminó al precipicio.

Más allá de que la oposición se una, una vez más, para las próximas elecciones, su purga debe pasar por sacudirse el alacrán que se han echado al hombro porque el proyecto en el que los involucró no solo ha sido un fracaso numéricamente sino que además desdibujó cualquier tinte ideológico que tuvieran estos partidos. Y tal vez ya es muy tarde porque él puede ser el que se los sacuda primero.

Si alguien quiere saber qué representa el PAN y lee sus documentos básicos no entendería por qué va de la mano del PRI, si alguien conoce el origen y la formación del PRD no entendería su traición a las causas de izquierda y su apoyo al clasismo y racismo que representa el PAN y si alguien quiere conocer la difusa doctrina priista a la luz de la alianza tejida con sus dos compañeros de amasiato político tampoco hallaría aquello que les liga. Todo, gracias a que la matrona de sus haberes decidió prostituir los fundamentos opositores de cualquier democracia para que lo que les uniera fuera el odio.

Empédocles, el filósofo griego del siglo 4º a.c. planteaba el odio como aquella fuerza que “…actúa como separación de lo semejante”, sin embargo no requerimos una interpretación filosófica o cosmológica para saber de qué nos habla la postura oposicionista que representa la alianza Va x México, cuando en los hechos el odio de Claudio X, PRI, PAN y PRD significa mera repulsión y deseo de que las cosas le salgan mal al presidente López Obrador y, por consiguiente, al proyecto 4T. Y en consecuencia a México.

Numéricamente, la alianza Va x México ha participado en 21 elecciones a gubernaturas y de ellas ha perdido 17, es decir que sumar lo distinto no les ha dado resultado. Ante tal debacle cabe preguntarse: ¿a quién conviene esta alianza? A los partidos no porque en el camino el PRD desapareció, el PRI está a punto de hacerlo y el PAN haciéndose pequeño; es lo que provocó su sinergia con el obsequioso Claudio. Tan sólo en la disputa de las 6 elecciones del domingo pasado el PRI perdió una población gobernada de 7,200,000 ciudadanos y el PAN perdió 5,900,000, y a pesar de la sangría, los dirigentes de esos partidos creen que seguirán con chamba.

Si un director de orquesta no logra que sus diversos músicos consigan la melodía que logre armonía, es despedido; si el director de una empresa no obtiene los objetivos para los que se le contrató es despedido; si un director técnico de cualquier equipo de futbol pierde partido tras partido es despedido; ¿Qué es lo que hace que el titiritero de la política antagonista a la 4T mantenga su puesto y poder de decisión? ¿Qué se requiere para que los partidos detengan la sangría a que los ha llevado Claudio X González? Y la pregunta más importante: ¿Qué se necesita para que los votantes de esos partidos pongan un hasta aquí a sus dirigentes convertidos en empleados de X y les obliguen a una “independencia ideológica y de gestión”?

En este sexenio, en México existe una sustantiva libertad de expresión, los opositores, todos, gozan de las garantías de una democracia que ha pasado del poder represor a cargo de organismos de seguridad bajo las órdenes del presidente en turno, a la libertad en la que cada quién es independiente de expresar sus opiniones, a tal grado que diversos periodistas, críticos, editorialistas, intelectuales y otrora agachone$ al poder hoy se permiten insultar al presidente López Obrador, su familia y colaboradores, no criticar, insultar. La mano que mueve la cuna de este movimiento tan bocón es Claudio X, el que puso sobre la mesa el hacer una lista negra de “chairos” cuando dijo: “Hay que tomar nota de todos aquellos que, por acción o por omisión, alentaron las acciones y hechos de la actual administración y lastimaron a México. Que no se olvide quien se puso del lado del autoritarismo populista y destructor”  ¿Le beneficia al país?, ¿Le beneficia a los partidos? ¿Le beneficia a alguien?

¿Qué hace este jr. hijo de un poderoso empresario manejando los hilos de la política de los principales partidos de oposición? ¿Qué les sabe a Alito, Marko y Jesús cómo para mantenerse en el puesto a pesar de que los ha arrastrado al punto de la ignominia? Éstos tres saben que deben besar su trasero para conseguir algo, dirige sus partidos a través de su chequera e influencias, les distribuye los cargos, y reparte candidaturas, y cuando ya no le sirven los desecha.

“Algo está podrido en Dinamarca” le dice Marcelo, un guardia, a su compañero Horacio en el acto I, escena IV de Hamlet, el drama shakesperiano; refiriéndose a la idea de que algo anda mal. La  popularidad de esta frase se debe a que alerta sobre la descomposición causada por la política obscena en todo nivel. La corrupción de arriba.

Hay algo muy podrido en la oposición Va X México, está demostrado que no van juntos por ampliar su votación porque hasta ahora pierden casi todo; es hora de que los partidos se deslinden de su gurú Claudio, si de perder se trata que vayan solos y por lo menos no pierdan su sentido de existir como organizaciones políticas.

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La CuatroT es para todes *

El Odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida.

Baudelaire

Contrarrestar el odio opositor es tarea casi que imposible, todas las personas con privilegios económicos y sociales saben que su estatus es muy distinto al de la gran mayoría de mexicanos, y lo saben desde niños porque tanto en los medios de comunicación como en la mayoría de posiciones de poder solo ven imágenes como la suya.  Y saben también que el único motivo por el que la mayoría de las personas están ausentes de esas prerrogativas es porque la desigualdad social y económica en México es real.

Se saben en una situación privilegiada, no lo desconocen, la mayoría solo lo niegan, y, en un mecanismo de defensa, quienes decidieron ser opositores tienen animadversión por todo aquello que les hace pensar que extender los beneficios sociales a la mayoría de ciudadanos atenta contra su forma de vida.

Cuando se habla de polarización, no hablamos de aquella de la diferencia de opiniones, tampoco de la que tan solo ubica y contextualiza el lugar que ocupa socialmente cada uno; la única polarización efectiva es aquella que ha establecido una economía sobrada de recursos de toda índole para un grupo muy minoritario mientras que en contraparte ha creado una gran mayoría de personas pobres, con carencias de educación, vivienda, salud y esparcimiento. Cualquier persona que quiera entender la tarea de la 4T y del presidente López Obrador bien puede partir de una conclusión semejante. No hay forma de juzgar el proceso transformador en que vivimos si se parte de la ceguera frente a la realidad del país.

Lo realmente triste es que todavía hay personas que, a pesar de ver el país que convirtieron en 36 años de neoliberalismo, prefieren creer que es conveniente un regreso al pasado para proteger su estatus, su clase, su privilegio o su preeminencia sobre la riqueza pública. Eliminar los prejuicios de los enemigos del cambio, en torno a que los llamados –con una intención peyorativa que acabó por convertirse en timbre de orgullo- chairos queremos el comunismo, la dictadura y que le vaya mal al país requiere apenas de una mínima sensibilidad ética y social que cabría esperar en cualquier grupo discrepante en una democracia, al día de hoy no se ha encontrado esta.

Sin embargo, y dado que han sido intereses de élites económicas y cúpulas partidistas quienes han cooptado lo que debiera ser un sano antagonismo democrático para dar paso a un bloqueo sistemático a los proyectos y decisiones de gobierno, queda en el lado de la 4T hacer sentir el beneficio colectivo de sus resultados. Los medios tradicionales no lo harán, los partidos políticos minimizados votación a votación tampoco, los odiadores por convicción o conveniencia no serán capaces de una toma de conciencia, de una renuncia a inmerecidos privilegios, y, mucho menos a convertir sus cánones de clasismo y racismo en algo más cercano a la fraternidad. Queda entonces a la 4T quitar el velo de ignorancia, deslealtad y malquerencia o simple indiferencia a quienes hoy se sienten lejos al proyecto lopezobradorista.

La CuatroT es para todes, ¿por qué?

Porque tiene el potencial de cambiar la vida no solo de quienes menos oportunidades tienen sino de todo aquel que busque transformar la realidad actual (aunque suene redundante) para que los recursos públicos se utilicen en las necesidades de todos y no de unos pocos. Porque, aunque ha sido un largo y tortuoso camino hacia el cambio, el presidente ha vencido en una narrativa que pone por encima al “pueblo” por sobre las cúpulas económicas y de toda índole, y la ha ganado porque le habla a las mayorías y resuelve asuntos de las mayorías.

Porque sin endeudamiento en los 4 años transcurridos, la mitad de ellos en medio de una pandemia que arrasó con la economía del mundo, las acciones ya realizadas marcan un radical antes y después; los cambios a los salarios, los apoyos sociales, los proyectos de infraestructura, el combate a la corrupción van goteando en cada familia de este país, en todas. Paso a paso se ha ido construyendo una politización que ha provocado que la ciudadanía se involucre y participe en las decisiones del poder. Veo muy difícil que a este país lo vuelvan a trasquilar como lo hicieron los gobiernos pasados, los ciudadanos están empoderados, es el mayor logro de la 4T, el cambio de conciencia en todos.

La peculiaridad de la política cuatroteista consiste en que en el transcurso de apenas cuatro años se convirtió en un mapa, en un radar, en una guía nacional, hoy ya nadie está exento de su alcance, a algunos les gusta y a otros no, pero no hay impasibles como sí los hubo en las últimas décadas porque no había nada que hacer, porque ya todo estaba decidido, porque el que era pobre lo seguiría siendo al igual que sus hijos y sus nietos. Ya no es así, ya no se siente así, hay oportunidades nuevas, hay una visión distinta y hay un sentimiento amoroso a la mexicanidad que antes fue pisoteado y mantenido oculto porque lo importante era pretender en vez de ser.

Así pues, para mí, el país de hoy, de ayer y de anteayer se superpone e integra en mi imaginación; -haciendo a un lado los seis sexenios de saqueo y tragedia- somos privilegiados, ricos en recursos y gente; y no hay nada que pueda hacer para evitar creerlo; las condiciones esenciales, el sentimiento nacional es profundo a la vez que distinto; la 4T es para todos porque no excluye, todos estamos invitados. Todes en igualdad de circunstancia.

Nota: Aprendí a escribir en lenguaje femenino/masculino, entiendo la polémica y la necesidad de usar uno inclusivo por quienes no se sienten representados en la costumbre. No tengo un juicio al respecto precisamente porque a mis 60 años lo he hecho de la misma forma, sin embargo al revisar lo que opina la RAE que dice que: «…es innecesario”, dado que “el masculino gramatical ya cumple esa función», me doy cuenta que esta institución está caduca. Así que en protesta ahí les va mi todes por esta ocasión.

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El presidente no se cansa…

Nada surge de la nada

Parménides

¿Cómo es que a 4 años de gobierno, el presidente López Obrador y el proyecto 4T no tienen frente a sí –nada- una oposición mínimamente consolidada y argumentativa que proponga ideas distintas que no sean una vuelta al pasado? En democracia, los gobiernos contrastan sus proyectos y políticas con opositores, ¿por qué en México no lo hay y esos antagonistas devinieron en golpistas, golpeadores y vulgares contrincantes?

El presidente no se cansa, el gobierno avanza en obras, proyectos y políticas; López Obrador incrementa su popularidad y aceptación; en cada elección MORENA y aliados ganan posiciones mientras que el mejunje de los demás partidos se hunde en el silencio de ideas y el escándalo de la insensatez.

No hay solo una razón que lo explique, en el agotamiento de la oposición hay un intrincado mecanismo que partió de la premisa de destruir al gobierno de López Obrador a costa de lo que fuera, de inmolar al país si así fuera necesario. La maraña de decisiones que surgió de ese odioso acuerdo opositor la divido en tres circunstancias:

Las dos primeras tienen el común denominador del gusto por el dinero público para fines personales y de la disposición de PRI, PAN y PRD de vender sus partidos políticos (históricos) a quien, por tener recursos suficientes, se ofreció a comprar sus membretes, plataformas y votos: Claudio X González, el representante de las élites privilegiadas acostumbradas al saqueo del patrimonio de los mexicanos. Y, la tercera, es la que traduce la gran derrota de los antagonistas frente al presidente López Obrador y la 4T.

Una: Quienes asumieron la vocería de la Oposición consideraron que la información que permearía hacia sus seguidores podía ser falsa siempre y cuando fuera acompañada por figuras mediáticas conocidas por la mayoría de la población, solo así se entiende hoy la presencia de comunicadores como Loret, Ciro, Ruiz Healy, López Dóriga, Rivapalacios, el periódico Reforma, las televisores tradicionales, estaciones de radio y muchos otros que son los mismos que por décadas controlaron la “información” pública. Incorporaron a influencers, artistas  y youtuberos que -si bien son analfabetas en los temas sociales y políticos -son figuras reconocibles en campos lúdicos y frívolos con la característica de tener miles o millones de seguidores. Ni el enriquecimiento de los primeros -por cuenta de recursos públicos durante los sexenios anteriores-, ni la imbecilidad y majadería de los segundos fue razón para que fueran excluidos de la conversación política en un momento transformador para el país.

Una vez que los principales medios de comunicación, amparados por los principios de un periodismo disque crítico, pasaron a maniobrar como fuerzas de oposición acompañados de opinólogos de muy mala calidad, cuyo rasgo común es una feroz antipatía y odio hacia AMLO, Morena y la 4T, lo que siguió fue el mensaje:

Negar los hechos del pasado, negar las razones para que el país se encontrara en la situación en que la 4T lo recibió, negar cada acto de corrupción con los que todos los altos funcionarios -hoy opositores- de los gobiernos priistas, panistas y perredistas se enriquecieron; negar que en sus gobiernos hubieran vendido las empresas públicas favoreciendo a gobiernos y élites extranjeras; negar que las exenciones fiscales favorecieran a unos pocos empresarios a costa de presupuestos públicos, negar todo aquello que explicara la desigualdad en el país. Y, al mismo tiempo, presentar a López Obrador y su gobierno como el peligro para México, el comunista, el ineficiente, el “igual” de corrupto que todos, el destructor, el…

Dos: Como línea narrativa, la oposición pasó de un Krauzismo a un Leguismo y de ahí al escupitajo y grosería. En un inicio y bajo la directriz de quien apodó como el mesías tropical al presidente López Obrador, establecieron la constante crítica bajo la forma de sesudos análisis que obviamente explicaban (ajá) el deterioro democrático y social que se vivía en este gobierno, el fracaso de las políticas económicas, el caos del manejo del COVID, el daño ecológico por los proyectos estratégicos de infraestructura etc. Todos estos análisis avalados, por qué no, por ellos mismos; tuvieron así un día la cachucha de especialistas en cualquier cosa para dar paso al día siguiente a su especialidad en otra.

Al no dar resultado esta estrategia del sesudo análisis, porque los opositores seguían desangrándose de votos, pasaron a la mísera intelectualidad de sus mensajes a cargo de escandalosos funcionarios y políticos de medio pelo, rescataron del pasado a ex presidentes y figuras caducas, dieron la vocería a estridentes personajes como Lily Téllez, Gabriel Quadri, Xóchitl Gálvez, Alito Moreno, Marko Cortés y Ricardo Anaya, el prófugo fantasma que de vez en vez aparece en videos. Su logro mayor fue hacer una casa con legos.

Como última etapa de su desarrollo cognitivo y emocional ya en el culmen de su fracaso (a lo mejor nos dan la sorpresa de que aún les puede ir peor) pasaron la voz a payasos, cantantes, actores y cómicos que de pronto fueron feministas, ecologistas, economistas y hasta dentistas. Jaque.

Tres: La ciudadanía cambió. No contaron con el empoderamiento del pueblo, no entendieron que la labor del presidente y el proyecto 4T solo estaba planteando claramente lo que dice el 39 constitucional: La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Creyeron que el pueblo era bruto porque solo se veían en su espejo y les salió el tiro por la culata.

Dice López Obrador: «Cuando cambia la mentalidad de un pueblo cambia todo»; ahí está, los ciudadanos cambiaron, ya no creímos en las circunstancias que mencioné arriba, las vimos venir, las captamos y las entendimos y, nos pitorreamos de ellas.  

Mientras la oposición, al no entender los gritos de “Es un honor estar con Obrador”, al no querer interpretar el clamor del “No estás solo”, al no entender que sus votaciones en contra de los intereses del país (como la reforma eléctrica por ejemplo) simplemente los apartaban del poder al mismo tiempo que les metía de lleno en sus contradicciones ontológicas; al no escuchar el tren que se les acercaba  y les arrolló finalmente dispersándolos en una pedacería que difícilmente podrán volver a unir, en el camino se llevaron entre las patas a quienes creyeron en ellos, unos por ingenuidad, otros por conveniencia y otros por simple ignorancia.  Perdieron, pasaron a ser nada, la nada, y por cierto, el Sr. X González y sus compinches seguirán siendo ricos, ya buscarán otros a quienes les guste el poder sin detentarlo para usarlos y después desecharlos. Mate.

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Por los siglos de los siglos

Son miserables por vivir y fomentar la corrupción, la mentira, la ignorancia, el chantaje y la traición; entregaron un país en ruinas, bancarrota, con instituciones podridas, sectores primarios privatizados o desmantelados y, como consecuencia, han hecho la vida mucho más difícil a la mayoría.

En México hay un denominador común en los gobiernos neoliberales de PRI y PAN: se cargaron al país. Aunque tuvieran diferencias ideológicas -cada vez más imperceptibles,  los seis sexenios neoliberales, de De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto; se caracterizaron por:

  • Debilitar el papel del Estado aplicando las políticas de gobiernos extranjeros, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, privatizando las empresas y servicios públicos, dando paso a que las corporaciones internacionales tomaran control de la economía.
  • Poner las bases para que la energía, la educación, la salud, el agua, las tierras y las áreas naturales protegidas pasaran a manos privadas.
  • Saquear en su beneficio los presupuestos públicos. Se calcula que el robo de recursos a manos de los políticos ha sido el más grande en la historia de México, mayor aún que el de la conquista y el porfiriato.

¿México podía seguir en ese camino?, ¿México podía seguir incrementando la desigualdad, la violencia y la pobreza?  ¿Así tenía que ser por siempre? Yo como millones más creímos que no, y tan es ésta la respuesta, que para intentar revertir el modelo neoliberal que devastó al país, López Obrador logró conjuntar su voluntad política con el apoyo electoral más grande que ha habido en una elección presidencial para hacer una gran transformación política, económica, social y, aunque no lo parezca, principalmente cultural.

A casi cuatro años de este gobierno de la 4T, quien no quiera ver el nuevo espíritu social que permea en la mayoría de los mexicanos: ese que ha revolucionado la participación ciudadana, ese que ha politizado a una población que en decenas de millares se reúne para ver por televisión y redes las votaciones legislativas de los temas que le interesan; ese que ha logrado en poco tiempo que las personas se hayan dado cuenta que su inteligencia, sus emociones, miedos, pasiones, y su creatividad se extienden con un sentido casi que de filantropía (del griego filos y ánthropos, traducido como amor a la humanidad), porque, hoy hay algo recuperado que se había perdido en los 36 años de terror en que vivimos: esperanza. Hoy en México hay esperanza.

Un momento transformador en la historia mexicana como es la 4T, es una época de revoluciones, no de parches. Pequeñas revoluciones que movilizan, que rompen, que destruyen lo que no sirve, que asustan a quienes viven en una burbuja que les impide ver la exasperante desigualdad y sus consecuencias. La 4T será una larga noche para que las futuras generaciones se beneficien de un mejor país, y será larga porque el tamaño del desastre es inaudito. No hay área de la economía que no haya sido desvalijada, la educación se desmanteló, el sistema de salud se llevó al punto de colapso.

Todo lo que tocó el neoliberalismo se bañó de sangre y mierda, sus fuerzas están vivas, golpeadas y minimizadas pero vivas y listas a inmolarnos si nos descuidamos.

Decía Ernesto Sábato: “El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria”; este es el espíritu al que me refiero antes, a pesar de la circunstancia de pobreza y desigualdad, la mayoría de los mexicanos comprende y aprecia la importancia del cambio, sabe que hay una convicción generalizada y que López Obrador solo fue el catalizador que ayudó a hacer realidad los ideales ocultos de confianza en un mejor futuro.

Para México hay un bien superior, es tal la grandeza de este país, la riqueza de sus recursos naturales, la riqueza en su gente, cultura y tradiciones, que tan solo hacía falta un líder que llegara en el tiempo adecuado. Hay proyecto, hay estrategia y hay mujeres y hombres listos a seguir los siguientes sexenios para no permitir el regreso de los políticos neoliberales y la putrefacción que llevan a sus espaldas.

Una transformación pacífica como la que estamos viviendo está tocando enormes intereses, internacionales y nacionales, la reciente polémica por la reforma eléctrica es solo un botón de muestra. Quienes se creían dueños del país y, los mexicanos que actuando a favor de empresas y países extranjeros, ven que cada día que pasa pierden los privilegios que por vía de leyes a modo, componendas y corrupción construyeron en su beneficio, son peligrosos; tienen medios de comunicación para denostar, engañar y confundir, tienen recursos para comprar conciencias, van por todo, no les importa nada más que su propia riqueza, no tienen principios ni valores y están dispuestos a sacrificar a sus “seguidores” para enfrentar y acrecentar la polarización a que llevaron al país.

No solo han insultado a la mayoría de este país, nos han dicho toda clase de insultos clasistas y racistas, se han burlado de los pobres que ellos mismos crearon y, después de los eventos recientes, claramente se han convertido en traidores. Parece que no les gusta que les digan traidores, dicen que les insulta, basta con que lean el artículo 123 del Código Penal Federal para saber en qué se convirtieron: Artículo 123.- Se impondrá la pena de prisión de cinco a cuarenta años y multa hasta de cincuenta mil pesos al mexicano que cometa traición a la patria en alguna de las formas siguientes: I.- Realice actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero.

México está cambiando pero será una lucha constante, debemos pensar en la importancia de mantener mayorías legislativas federales y estatales, debemos trabajar para que en un par de meses nos podamos alegrar del triunfo en 6 gubernaturas más, esto apenas empieza, los males ya no serán por los siglos de los siglos…

Qué gran tiempo nos tocó vivir.

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Que no le saquen

El miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejeros.

Burke

Los pretextos para no participar en la Revocación no son otra cosa que la muestra del miedo a la democracia participativa y la indolencia de su actividad como ciudadanos opositores. Le temen a la democracia puesto que saben que es el camino para que no regresen más al poder porque, no es un engaño para nadie, la mayoría de mexicanos no les quiere en el gobierno y elección tras elección se ven reducidos. 

Como dice la cantante Liliana Felipe: Nos tienen miedo porque no tenemos miedo. Este pavor que se ha instalado en ellos les impide ver la conveniencia social de tener más democracia y más participación ciudadana. Es tal su turbación que hasta al árbitro electoral treparon a intentar destruir el proceso de Revocación de mandato, éste amenaza incluso con anular la consulta. ¿Qué hay detrás?

La oposición a la 4T, tan disminuida y carente de ideas, tan desmoralizada y  exhibida en su penuria intelectual, sabe que sólo con medidas golpistas podría descarrilar la transformación que vive el país.  Para ellos, golpismo blando como el que llevan realizando desde que inició este gobierno sí es conducente, válido y apropiado; democracia participativa no.

Todos los datos a la mano indican que en este proceso de Revocación el resultado será favorable al presidente, en realidad este proceso electoral no altera el presente, es la herramienta que hubiéramos deseado en el pasado y definitivamente la que queremos en el futuro; la magnitud es lo que les aterra, votaciones a favor de la continuidad de su mandato en orden de 60, 70 u 80  por ciento les infarta; no quieren enfrentarse a tal número cuando, después del 10 de abril, lo que sigue es la puerta de las elecciones en 6 gubernaturas y en el 2023 Estado de México y en 2024 caput. Esta es la causa inmediata de sus intentos de boicotear y promover la abstención en esta ocasión pero…

Una vez que se ha definido en la Constitución, artículo 35, y en la ley reglamentaria que se publicó el año pasado, el derecho de los ciudadanos a: “solicitar, participar, ser consultados y votar respecto a la revocación del mandato de la persona que resultó electa popularmente como titular de la Presidencia de la República, mediante sufragio universal, libre, secreto, directo, personal e intransferible” la herramienta está dada para que en lo sucesivo se pueda aplicar este proceso a cualquier gobierno votado que no cumpla con las expectativas ciudadanas. El miedo por lo que suceda más adelante, ante un eventual gobierno que pudieran tener, es lo que explica sus intentos de hoy.

Desde que llegó al gobierno el presidente López Obrador han dicho que quieren que se vaya, le acusan de todo aquello que les hace llegar a la conclusión de que se debe ir del poder y, sin embargo, ahora que tienen la llave para sacarlo, la llave democrática y legal para hacerlo, reculan. ¿Por qué? Porque en el discurso en los medios que les acompañan en esta promoción de su odio es muy fácil gritarlo, al enfrentarse a la realidad se dan cuenta que como en el cuento del Rey Desnudo de Andersen, así van ellos; ataviados de nada.

¿Cómo van a vender su derrota el próximo 10 de abril? Van a decir que los que no salieron a votar están en contra del presidente, no los que salgan y pidan con su voto que se vaya, no, dirán que ellos, en su infinita flojera, en su pereza social; se quedaron en casa y que ese es un triunfo. Nada nuevo hay en su comportamiento ciudadano una vez que dejaron de ser los dueños de prerrogativas, los caciques de la verdad que les vendieron los medios y periodistas pagados por los gobiernos en turno.

Le temen a la democracia y con eso han cavado su tumba, porque en vez de apostarle a ella, de organizarse y salir a convencer, de proponer, de establecer críticas con datos reales, de salir a la calle a ganarse los votos; se mantienen  en la expectativa de que un golpe (no de suerte) sino blando o duro les regrese lo que tiraron por la borda, el poder -que no ejercieron- de hacer el bien por el país; el poder -que traicionaron- de construir un mejor México, el poder -que no quisieron- de acabar con la desigualdad y la injusticia.

Nos tienen miedo porque no tenemos miedo; sabemos que la mayoría alrededor del presidente mantendrá a la 4T en el gobierno hasta lograr cambios sustantivos, larga vida tendrá la 4T; ya no nos espantan con el zarape del muerto como cuando decían que López Obrador era un peligro para México, como cuando decían que, con él, viviríamos una caos económico, que el desastre estaba a la vuelta de la esquina. La sociedad ya no tiene miedo de sus mini manifestaciones tan llenas de glamour acompañados de su chofer llevándoles la sombrilla y sus “muchachas” llevándoles el lunch mientras son objeto de burla por su vacua argumentación.

La sociedad ya cambió porque aunque, ellos en la oposición, piensen que el cambio se refería además de a su pérdida de privilegios, solo al combate a la corrupción, a las políticas sociales y a las obras de infraestructura, no se dieron cuenta que el fondo es el cambio mental en la sociedad, hay nuevos paradigmas y nuevas formas de entender la valía ciudadana y el orgullo de la mexicanidad. No lo vieron venir y así llegamos al hoy: están aterrados de la democracia y por eso la sabotean.  Ya ganamos porque vamos a votar, ya perdieron porque no lo harán.

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4T, AMLO, Cosecha social, Desmemoria, Destino, México, Odio, Oposición

Rudeza necesaria

Mi pecho no es bodega.

Como si todo fuera nuevo, como si el ayer no existiera, como si el hoy hubiera brotado súbitamente, como si no hubiera historia y hoy despuntamos nuestro primer día, así, en la desigualdad y violencia en que nos encontramos. Como si no hubiera causas y fuéramos causa primera.

Si todo hubiera iniciado ayer, si la vida actual de los mexicanos no tuviera una explicación histórica, entonces sí, los balbuceos y críticas a las acciones de gobierno actuales tendrían sustento; cualquier acción sería un azar, casi que un volado que podría tener cualquier resultado. La oposición podría gritar a los cuatro vientos que hay una mala suerte en su destino que les contradice su idea de país.

Sin embargo, sí hay historia, sí hay un por qué. Sí pasó lo que pasó porque unos lo hicieron, otros los apoyaron, muchos lo callaron y muchos otros de manera conveniente lo dejaron pasar.  Los franceses en el siglo XVIII tenían la expresión: “Dejen hacer y dejen pasar, el mundo va solo” para referirse al libre mercado y a que el papel decisor del estado fuera el mínimo.  Tres siglos después el neoliberalismo “a la mexicana” lo continúa adoptando para patrocinar teorías que sacan al estado como mediador y le dejan al mercado el rumbo del país. Cuando se dice mercado, se dice élites económicas que como telaraña tejen redes en todos los ámbitos posibles.

Sólo por hablar de los hechos de los últimos seis sexenios, porque es lógico pensar que ni siquiera ahí empezó la tragedia mexicana, para tener un marco reciente con personajes que aún viven y con una historia que para muchos ciudadanos representa el contexto de su vida. Y a esa historia hay que responderle y plantarle cara: el presidente lo hace y la oposición se enoja. “…pero sus estridentes ladridos solo son señal de que cabalgamos” Goethe.

Se quejan de que el presidente responda con firmeza y que no deje títere con cabeza. López Obrador no es un presidente que se ande por las ramas; en el siglo XVI los boticarios en España le ponían saborizante dulce a las píldoras medicinales -de suyo amargas- para este proceso doraban esas píldoras con el fin de que el recubrimiento dulce se pegara y así suavizar y evitar tragos amargos; este presidente no le dora la píldora a nadie, mucho menos a quienes le clavan cuchillos por la espalda al proyecto que con gran esfuerzo lleva a cabo la mayoría de la población.

Las respuestas del presidente son contundentes porque un proceso de cambio y transformación como en el que estamos lo amerita; lo que parece ser un incesante enfrentamiento con el periodismo enriquecido a costa de vender la verdad del gobernante en turno, con aquellos que perdieron privilegios y con los que se mantienen en el espasmo que les da la ignorancia de la historia y la realidad social; es parte de la labor que le ha tocado realizar.

Acostumbrados a la hipócrita diplomacia de los políticos tradicionales del PRI y del PAN que se azuzaban entre sí apenas para parecer oposición, parte de la sociedad se dice sorprendida por lo que gustan de llamar: …es que el presidente polariza, es que nos ataca, es que, es que…

Un cantante (argumentando en contra del tren maya) dice que el presidente no conoce México, López Obrador, que como ya dijimos no se queda callado (porque no puede ni debe) le recuerda que conoce cada municipio de este país, uy, qué polarizante. Un periodista inventa una historia de corrupción en la familia del presidente, se le demuestra que no hay tal y se le invita a que él a su vez explique su riqueza (inexplicable para cualquier periodista que viva de ingresos legales), uy, otra vez la polarización.

Si esa actividad presidencial; de desmentir las mentiras que siembran periodistas y medios opositores, de explicar los actos y razones de gobierno, de desenmascarar a muchos que defienden prerrogativas perdidas y que ante su enojo se arrogan actitudes clasistas y discriminatorias que, mientras tenían el poder y el control del presupuesto disimulaban en un buenondismo de democracia, pluralidad y civilidad, pero que hoy les supuran incontrolablemente exhibiéndolos en su cruda y vana realidad; se convirtió en parte del trabajo a realizar, que así sea.

El odio a los logros de la 4T en apenas 3 años, a las obras de infraestructura y a la política social implementada, ha puesto sobre la mesa un ríspido y continuo ataque hacia el presidente y su gobierno; éste debe contestarles, lo hace y lo seguirá haciendo porque es preciso combatir la narrativa entreguista de los bienes públicos y el relato de ficción de que los presupuestos  están mejor en las manos de la triste oposición con que contamos.

El país vive una circunstancia que se creó a lo largo de décadas, ésta es agraviante para muchos mexicanos y es la condición que la 4T intenta cambiar acompañada de la mayoría de los ciudadanos; ellos no se quejan de la dura respuesta presidencial porque no va dirigida a ellos, sabemos para quienes sí.

Decía Eduardo Galeano: “No hay historia muda. Por mucho que la quemen, por mucho que la rompan, por mucho que la mientan, la memoria humana se niega a callarse la boca. El tiempo que fue sigue latiendo”

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4T, AMLO, Golpe blando, Golpismo, México

¿Golpe al presidente?

Prefiero ser el peor de los mejores que el mejor de los peores 

Kurt Cobian

Si hablamos de la consolidación de un cambio de gobierno obligado por poderes fácticos o militares en contra del presidente López Obrador, no, no hay un golpe. Si hablamos que, bajo el manual bien conocido -por su aplicación en muchos países- para intentar cambiar a gobiernos elegidos legítima y democráticamente, se sigue un patrón de conductas por parte de la oposición mexicana para intentar descarrilar al gobierno y hacerse del poder por la vía del golpismo, sí, sí hay señales.

La receta cantada de estimular el miedo y el odio, desprestigiar al gobierno, desestabilizar la economía, fomentar la violencia, infiltrar con grupos violentos las marchas de protesta, dividir al partido en el gobierno, comprar deslealtades de traidores, y, sobre todo, buscar que haya una percepción de estado fallido; se liga directamente con la campaña en medios de comunicación de descalificar al presidente y su gobierno, sea el tema que sea:

  • Desde antes que fuera presidente López Obrador, la “Operación Berlín” dirigida o financiada por Enrique Krauze, fue el intento para que no llegara a serlo, el uso de recursos privados para incidir en el voto por parte de un grupo de empresarios contrarios ideológica y políticamente al candidato de Morena encendió las alertas de que la oposición que conformaba las élites económicas anti democráticas harían lo que fuera para evitar que triunfara el movimiento 4T.
  • Una vez en el poder López Obrador, y ante el hecho consumado de la cancelación del aeropuerto de Texcoco (que parece ser el detonador para expresar y permear el odio irracional de los opositores) aunado a  que se recortó más del 80 por ciento del gasto en publicidad oficial y que se eliminó la contratación directa a favor de aquellos columnistas que a cambio de recursos decían lo que el gobierno en turno quería que dijeran; la oposición optó por iniciar lo que se conoce como un Golpe Blando.

En el caso mexicano, Golpe Blando es aquél que a diferencia de la toma del poder político de manera repentina por parte de un grupo de poder de forma ilegal y violenta, generalmente a mano de militares, es el que se hace de modo encubierto, no tradicional, de manera “suave” sumando eventos, discursos, noticias, con el fin de que la suma de hechos que parecen aislados den una idea de deterioro social que el gobierno no puede controlar; su recurso publicitario es la no violencia -aunque la promuevan y patrocinen de manera agazapada-, el buenondismo y la preocupación por causas amplias, llámense feminismo, derechos humanos, ecología, defensa de niños con cáncer, manejo de covid, críticas a la construcción de obras públicas. Cualquier tema sirve contraponiendo mentiras a la realidad para que ante cualquier acto de gobierno surja la crítica y respuesta contraria, sin tamices.

Parte del éxito de esta forma de golpismo es que parte de la ciudadanía (la más iletrada, aspiracionista,  conservadora y reaccionaria),  les  “compra” su historia a través de medios de comunicación que se prestan a ello, de influencers y youtuberos, y de columnistas muy conocidos, respecto a causas, origen y responsabilidades de cualquier tema: periodistas asesinados, medio ambiente, la siembra de transgénicos, la violencia en el estadio en Querétaro, la violencia en Michoacán, Quintana Roo, Tamaulipas, la resolución del Parlamento europeo, la reforma eléctrica, el nuevo aeropuerto, las acusaciones de corrupción de la familia del presidente, la prohibición del uso de glifosato,  la posición de México ante el conflicto ruso-ucraniano, la cancelación del fracking, las pensiones universales, la obligatoriedad del pago de impuestos a grandes empresas,  todo, cualquier cosa, bajo su forma de presentar las noticias y la información; implica un tache para el gobierno.

El antecedente ideológico de este tipo de golpe, refiere a Gene Sharp, el teórico que se ha dedicado a formar los golpes las últimas décadas: desde Lituania, pasando por Yugoslavia, Georgia, Túnez, hasta sembrar su semilla en Latinoamérica con sus manuales de tácticas usados en Ecuador, Honduras y Brasil (en este caso para derrocar a Dilma Roussef y encarcelar al ex presidente Lula y evitar su regreso al poder). Su táctica habla de 3 etapas:

  • Un individualismo que identifique una causa de desagrado personal para desconocer al Estado (Ablandamiento).
  • Una vez que se conoce ese motivo de descontento se justifica el desacato a la autoridad y se le moviliza para la crítica (ya no individual) social. (Deslegitimación y calentamiento de calle)
  • De ahí a promover un motivo más amplio que unifique intereses diversos, es decir una ley superior a manera de “defender la libertad”, “liberarnos del tirano”. Para de ahí pasar a combatir al “dictador”, eso sí, diciendo que su protesta no es violenta. El gobernante a derrocar habrá resumido en su persona miles de frustraciones, no lo respaldará la constitución, ni las elecciones democráticas y, si reprime será dictador, y si no, será porque es débil y no puede gobernar.

No es coincidencia el unísono ataque de INE, COPARMEX, LATINUS, FRENA, PAN, PRI, PRD, chumeles, calderón, fox, xgonzález, lozano, zavala, etc. para hacer permear un mensaje de decepción, de que las cosas están mal, que todo lo que se ha hecho es negativo, que el amplio apoyo al gobierno y al presidente es inexistente y en caso de que existiera es fruto de la ignorancia.

Hasta ahora, este golpe blando no ha sido exitoso, por una parte porque cada uno de estos opositores, grupos o personas, tienen intereses propios que no están dispuestos a dejar de un lado por una causa común (por más negativa que sea), así que le meten ruido y dinero pero a su propia conveniencia; y por otra, y que también es la razón de que no lo será, es por el amplísimo apoyo popular del que goza este gobierno, los ciudadanos que buscamos un mejor país somos la clave para que no pasen.

No hay que perder de vista que insistirán y que será una lucha diaria por su parte para descarrilar este proyecto, esta derecha quiere muertos, el estado no se los ha dado pero los van a seguir buscando.

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4T, AMLO, Censura, México, Periodistas, Política

Presidente censurado

¿Por qué no te callas?

Rey Juan Carlos I a Hugo Chávez.

La información es poder. Tal vez los medios de comunicación siguen siendo el cuarto poder, pero a diferencia del pasado la censura a ellos ya no es por parte del gobierno, sino de los mismos medios de comunicación (accionistas y editorialistas), de poderes fácticos como la delincuencia, élites económicas y de grupos que representan intereses extranjeros. Hoy, debido a la gran fuerza e impacto de las redes sociales, es más difícil censurar pero es más fácil desinformar.

El INE ordenó al presidente Andrés Manuel López Obrador no promocionar la consulta de revocación de mandato y le exigió que «se abstenga bajo cualquier modalidad o formato de realizar manifestaciones o comentarios sobre la misma o cualquier información que pudiera influir en las preferencias de la ciudadanía».

El PAN en San Lázaro, informó que buscarán  prohibir las conferencias matutinas del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) durante los periodos electorales.

En el INE, PAN y PRD urgieron a que el presidente López Obrador se abstenga de difundir las obras del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, previo a la consulta de revocación de mandato. PRD: «Lo advertimos, señor presidente: respete la ley y la Constitución, deje para después la inauguración y la propaganda de ese aeropuerto.

Traduciendo a estos actores políticos: que se calle el Presidente, no queremos que hable para que la ciudadanía no se entere del trabajo que hace el gobierno, ¿qué, por la veda electoral no se puede inaugurar el AIFA? ¿Prohibirle las mañaneras es lo que les permitirá que las mentiras y noticias falsas en sus medios sean lo que prevalezca?

El presidente no se puede quedar callado, ante la diaria y uniformada infodemia a cargo de la oposición, es obligación del gobierno presentar sus proyectos, sus avances, sus políticas y su visión del país. Y, no menos importante, es que debe hacer un ejercicio reiterativo del por qué llegamos a donde estamos, qué sucedió en el pasado que dio pie a que la situación económica, política, social y de seguridad, sea la que es hoy. Los hechos y circunstancias originarias tienen nombre y apellido y no es con la prohibición de hablar de ellas como se resolverán los múltiples problemas del país.

Desde el inicio del gobierno del Presidente López Obrador, aquella “institucionalización” del pago a la prensa por parte del gobierno terminó, cayeron como dominó uno a uno los “famosos” periodistas que solían alabar al gobierno en turno a cambio de dinero y esto, en contraparte, impulsó el fin de la censura dado que dejó de pagarse para la adulación y abrió a la expresión libre de cualquiera lo que quisiera decir del gobierno. No es de sorprender que, como nunca, al gobierno actual le lluevan las críticas sesgadas y falsas de los mismos medios y periodistas que solían halagar a los anteriores.  Y, lo que sí sorprende por su bajeza, pero se entiende dado el enojo causado por ese cambio fundamental que transformó la relación de los medios y el poder, que al presidente y su familia se les insulte de manera grosera, burda y personal. A diferencia con el pasado, incluso en este caso, no pasa nada, nadie pierde su trabajo y nadie es perseguido o encarcelado. Hoy Carmen Aristegui, por sus personales razones, confronta al presidente de la mano de tristes figuras y no pierde su trabajo.

La conquista de la libertad de expresión y de la libertad de prensa no es cosa actual, estas surgen de la simbiosis y al mismo tiempo parasitismo con los gobiernos en turno, por lo que por mucho tiempo hubo una correlación entre ser cómodos al poder y beneficiarse de ello y, por el contrario, ser incómodos y ser castigados (silenciado, encarcelado, desaparecido, asesinado). En la época más reciente el castigo paso a ser algo más sutil, se desplegaba con la pérdida de la fuente de empleo de periodista incómodo (Aristegui); del uso de sindicatos para acabar con las estructuras directivas (Excélsior/ Scherer 1976); del control del papel para impresión (monopolio de PIPSA en la primera mitad del siglo pasado) y de muchas otras formas de presionar (obligar) a que lo que se publicara o dijera fuera favorable al régimen en turno. A cambio, los periodistas y medios cómodos fueron enriquecidos con contratos y “chayote” que fomentaron una distorsión entre realidad e información accesible al público. Fundamentalmente, una de las razones de la magnitud de la corrupción en el país se debe a que los medios de comunicación que conocieron y participaron de ella, prefirieron callar. Es de recordar al ex presidente José López Portillo que dijo: “no pago para que me peguen”.

La oposición ha intentado, por todos los medios, plantear su narrativa de crítica al gobierno, utilizan a los medios y pagan millonarias cantidades en redes sociales con el fin de conseguirlo; sin embargo, por una parte es tan fuerte el arraigo y popularidad del Presidente López Obrador, sus políticas y su trabajo social, que les ha sido imposible lograrlo y por otra, el efecto de las conferencias mañaneras en las que se presenta avances de obras, datos económicos, datos de salud, precios y se exhiben las mentiras opositoras; les corta cualquier viso de éxito. Han tirado dinero por el caño ante la realidad que ve y vive la mayoría de la ciudadanía (alrededor del 70%), así que lo que les queda es intentar silenciar al presidente, se cuelgan de extremos o interpretaciones de ley y apelan a cambios constitucionales, lo dicen abiertamente: queremos que el presidente no hable, que se calle.

Son los nuevos censores, ya no el gobierno, ahora ellos.

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¡Todos quietos!

No se fíe del narrador sino de la historia.

Cuando se es parte de un proyecto ganador, es común que aparezcan los padrinos  que se presentan como “creadores”, “fundadores” o “dueños”, usurpando derechos que nadie les ha otorgado sobre el devenir del mismo.

Al interior de la 4T hay voces que quieren correr en direcciones opuestas ¡pero colgados de ella!, hay gemidos y hay aspavientos; a algunas personas públicas que ocupan cargos importantes, entenados y carga maletas de los anteriores, la auto asumida realeza hereditaria de la izquierda (sic), puristas de la teoría, acomodaticios del presupuesto, cercanos y lejanos al poder pero con foto vigente junto al único jefe de jefes. A todos ellos les digo (no expreso “decimos” porque no me arrogo más que la representación de mí mismo), ¡quietos, todos quietos!

La trascendencia de la 4T, su logro principal, es que unió a la mayoría de la sociedad en un proyecto común, uno que le dice adiós a las políticas neoliberales fomentadas en las décadas anteriores y que construye una sociedad más igualitaria; se dice fácil pero su implicación es tal que, en su camino, este movimiento revolucionario deconstruye el imaginario social anterior y crea nuevas formas de percibirnos en la sociedad. Este logro es  de todos, no de unos.

Dado lo anterior, creer que para alguien es posible un “quítate tú para ponerme yo” o una repartición de puestos y prebendas como se hizo durante el prianismo para contentar a tirios y troyanos*, o más aún, la creación de tribus para el prorrateo de canonjías como aquella que entre otras cosas llevó a la destrucción del perredismo; es ingenuo, ocioso e insolente. Por lo mismo, es de extrañar que algunos críticos y políticos supuestamente de gran experiencia política, no se den cuenta que plantear el futuro del movimiento de la misma forma en que se acostumbraba manejar los movimientos sociales y partidos políticos hasta hace algunos años es un error, un grave error.

En este trienio de cosecha de resultados en el que estamos, uno de los más extraordinarios es haber dejado sin discurso propositivo a la oposición política; su arenga se convirtió en la de la derrota, sin alternativas y opciones. La oposición mexicana, hoy ya se puede considerar como de las peores de todo el mundo, es irresponsable, entreguista, ignorante, soberbia, corrupta. Tener el apoyo de ella es condenarse al fracaso venidero. ¡Es tiempo de lealtades!

Ya no se puede volver la vista al pasado y me parece que es lo que algunas personas dentro del movimiento están haciendo; lo único cierto es que es tiempo de lealtades; porque en todo lo demás no hay certezas sino solo enigmas. Tocqueville decía: “el pasado ya no ilumina el porvenir, sino el espíritu humano camina entre tinieblas”.  La 4T es un movimiento que se construye día a día y que debe avanzar en la idea del bien común como forma de gobierno, a manera de como lo plantea Hanna Arendt: la política en tanto que disciplina que tiene como su telos un fin práctico: la conducción de una vida buena y justa en la polis. **

En este movimiento estamos trabajando, apenas se sentaron las bases del proceso de transformación que vive el país, en los próximos tres años disfrutaremos la profundización del impacto social positivo de este proyecto, este mismo año se concluyen dos obras emblemáticas: el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y la Refinería Dos Bocas, y el siguiente el Tren Maya y el corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Todas estas obras han sido boicoteadas por todas las vías posibles por la oposición, y sin embargo, la voluntad política de este gobierno y, sobre todo, el apoyo popular, las está sacando adelante. Si en este momento alguien cree que puede distraer al movimiento con sus elucubraciones de candidaturas futuras, se dará cuenta, más temprano que tarde que apenas le servirá para cavar su tumba política; ¡es tiempo de lealtades!

Este sexenio que marca el inicio de la transformación es para disfrutarse, ojalá y haya altura de miras por algunos quienes hoy parecen escuchar cantos de sirenas desde el odio de la derecha, no es tiempo de declararse “…ista”, ni de abrir facciones, es tiempo de cerrar filas, los leales de siempre eso hacen.

Muchos en este movimiento estamos viviendo acompañados de un gobierno por el que esperamos toda la vida, para muchos es la primera vez que tenemos al presidente por el que votamos, cito al mordaz y sabio caricaturista Antonio Helguera: “… si la caga pues sí, pero no me voy a poner a atacar a lo pendejo a un gobierno que esperé toda mi vida”

Cierro con una idea: los movimientos políticos los hacemos los ciudadanos, menospreciar al hombre y a la mujer común, como lo ha hecho y hace la prepotencia conservadora, es lanzarse al vacío. Yo veo un sentido de fraternidad y camaradería en la mayoría de la sociedad que no veo cómo alguien, que se diga parte de la 4T, pueda intentar romper el proyecto sin estar muy pronto fuera de él. La salida fácil y el cambiar de chaqueta por la búsqueda del puestito, es para los intrascendentes, todos los conocemos; en la 4T el camino es prolongado y solo resistirán los leales, porque no estamos hablando de un sexenio, esto que estamos viviendo es de largo aliento.

GRITAMOS, BERREAMOS, MOQUEAMOS, CHILLAMOS, MALDECIMOS
PORQUE ES MEJOR LLORAR QUE TRAICIONAR
PORQUE ES MEJOR LLORAR QUE TRAICIONARSE.

LLORÁ
PERO NO OLVIDES***

* El origen de la expresión se encuentra en la terrible rivalidad entre las ciudades antiguas de Tiro y Troya por la hegemonía en el Mediterráneo.

** Hanna Arendt. La condición humana. Editorial Paidós.

***Hombre preso que mira a su hijo, de Mario Benedetti

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4T Hora de cosechar

“Un buen día, echando la vista atrás, se dará usted cuenta que estos años de lucha han sido los más hermosos de su vida”

Sigmund Freud.

En esta nueva temporada de videos y columnas estaré hablando de los frutos de la decisión mayoritaria del 2018 y dejaré a un lado lo que hasta ahora vine reiterando; que la oposición es pequeña, corrupta, frívola, ignorante, y que por más resultados y datos que se les presenten permanecen en su odio. Al igual que en las elecciones que hubo este 2021, en las que habrá el próximo año y en la presidencial del 2024 cosecharán el encono que sembraron y que bien se han ganado.

Los periodos de gobierno de seis años por lo general se caracterizan por un primer año de organización, el segundo y tercero de siembra de proyectos, políticas y leyes; el cuarto y quinto de cosechar  y el último para consolidar y entregar a la sucesora.

A partir de este 1 de diciembre iniciamos el cuarto de año de gobierno y es hora de cosechar: el aeropuerto de Santa Lucía y la refinería Olmeca en Dos Bocas se inaugurarán a partir de los siguientes meses, un año después el Tren Maya; los grandes proyectos sociales como Sembrando vida, Jóvenes escribiendo el futuro, Pensiones para personas con discapacidad y para adultos mayores, avanzan consolidándose.

Y aunque todo esto es importante el principal resultado en este periodo de vendimia es un nuevo espíritu que recorre a la gran mayoría de la población, podrá sonar cursi pero, ahora como nunca, los ciudadanos en su mayoría,  se sienten esperanzados, representados y satisfechos con el trabajo que viene realizando la 4T encabezada por López Obrador. Decía el colombiano Carlos Arturo Torres -político liberal que sirvió también a su país como funcionario en gobiernos conservadores- : “Es necesario regresar al optimismo, es necesario creer en la patria, en su potencialidad, en su porvenir y en la alteza de sus destinos”. Y eso está pasando en el ánimo nacional.

Hace apenas un par de días, en el tercer informe de gobierno, al llamado del presidente, respondieron cientos de miles de personas que de manera libre se organizaron para acudir al Zócalo y viajaron desde diversas ciudades, gastando sus propios recursos y su tiempo. Como en los mejores tiempos de campaña política, a tres años de gobierno se repite el fenómeno de querencia de la ciudadanía hacia López Obrador, al mismo tiempo que las encuestas lo ubican con una aceptación mayoritaria que se incrementa a cada medición; ¿qué si no es la confianza por el trabajo realizado y la esperanza de un mejor futuro lo que logra esta movilización?

A lo largo de este trienio se han realizado cambios constitucionales sobre muy diversos asuntos fundamentales que abarcan decenas de artículos de la Constitución Política que nos rige, todos ellos de gran sustancia, veamos: Se creó la Guardia Nacional que aunque está en un proceso de formación y consolidación, modifica el esquema de actuación de la autoridad para atender y resolver la Seguridad que es tarea aún pendiente; ésta Guardia Nacional sí es solo un escalón, pero ineludible, para poder solucionar la grave situación que se construyó durante décadas.

Se modificó la Constitución para establecer la Paridad de Género, ¡que ya es vigente! más allá que el gobierno la haya implementado desde su inicio. Este es uno de aquellos temas en que cuando se acusa al presidente López Obrador de supuestamente no ser feminista responde por sí mismo.

Y se reformó el 3º Constitucional en materia educativa, algo que maestros y trabajadores venían solicitando históricamente. Y se estableció también la Extinción de Dominio para recuperar bienes mal habidos producto de la delincuencia.  Y se modificó el Fuero Constitucional que protegía de ser juzgado por diversos delitos a funcionarios públicos, particularmente al presidente de la república. Y se amplió la prisión preventiva para delitos relacionados con materia electoral, corrupción y robo de energéticos.

Y sin embargo ni las obras de infraestructura y los cambios a las leyes son tan importantes como lo es el cambio de mentalidad que la sociedad está viviendo. Más allá de que futuros gobiernos pretendan modificar leyes ya avanzadas no habrá forma de apagar la conciencia que a lo largo de estos tres años despertó en la mayoría de los ciudadanos.

Una sociedad con esperanza, asumiendo que un mejor futuro espera a sus hijos es una sociedad que por consecuencia se vuelve más solidaria, más justa y menos dispuesta a regresar al pasado; y esta es la lectura que algunos no están sabiendo hacer; que la idea fundamental de que un mejor México es posible ha sido sembrada en una gran parte de la población, la misma que durante años y décadas fue viendo cómo se empobrecía mientras unos cuántos se quedaban con la mayor parte; la misma que fue viendo que sus vidas cada vez eran más frágiles, que sus hijos cada vez se alimentaban peor y que sus enfermos no podían curarse. Y no porque México fuera un país que no tuviera la riqueza suficiente para salir de su postración sino que la costumbre obligada de la pobreza y marginación hacían parecer como normal la enorme situación de desigualdad.

El gran Eduardo Galeano, citaba una frase de Fernando Birri: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.”

¿Cuál es la diferencia entre un antes y un ahora? Que ha permeado una idea fundacional distinta, que engloba una nueva forma de vernos unos a otros, una idea que en su momento fue autófaga porque, haciendo un símil con el mito griego de Erisictón, había una casta de élites  que construyó un sistema de leyes escritas y no escritas que benefició a muy pocos –insaciables de poder y riqueza– en detrimento de las mayorías. Y, esos pocos poderosos lucharon, y lo seguirán haciendo, denodadamente para que no hubiera esa nueva forma de pensar pero olvidaron que bajo la figura de una personalidad como la de López Obrador, a esta idea trascendente le pasaría lo que a los papalotes; que se elevan cuando es mayor el viento que se les opone.

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Voy derecho y no me quito…

…si me pegan me desquito.

Cuando las encuestas te dicen que las decisiones tomadas son aprobadas por la mayoría de ciudadanos, cuando tus detractores no aciertan a establecer una narrativa que explique el porqué de cambiar de rumbo, cuando en cada elección se refrenda el impulso y crecimiento de las fuerzas que te llevaron al poder, y cuando las variables macroeconómicas dan razón a las políticas públicas de tu gobierno ¿es hora de cambiar? No.

Schopenhauer nos puede dar una buena pauta para entender el carácter tenaz -terquedad podrán decir algunos- que se suma a la ética y valores del presidente López Obrador. El conocido como filósofo del pesimismo, explica que “la voluntad es la sustancia de todo cuanto existe”, y nos plantea que «adquirir carácter» no significa otra cosa que alcanzar un íntegro autoconocimiento mediante nuestro trato con el mundo durante una vida entera, es decir por la experiencia cotidiana y permanente. Y por otra parte, y para redondear la idea de la formación de la personalidad del presidente López Obrador, la conjunción de carácter con “autodominio” en función de la felicidad personal (propio de la búsqueda de cada persona) le ha desarrollado el mismo tipo de destreza requerida para obrar justamente. *

Una figura como la de López Obrador que reúne ambas características: carácter y sentido de justicia (además de felicidad por lo que hace) tiene, por necesidad argumentativa, que ser consecuente con su historia, va sobre la misma línea y parece que su discurso se repite una y otra vez, y así es, no cambia, mantiene el mismo discurso fundamental una y otra vez.

Esta es la razón del porqué del apoyo popular al gobierno actual, las encuestas, incluyendo las de los medios que le odian, indican que conforme pasa el tiempo cada vez más ciudadanos se sienten satisfechos y sobre todo representados (algo inédito en la ciudadanía mexicana respecto a sus presidentes) por López Obrador. Y es meramente porque se percibe su firmeza ideológica y que su sentido de valores no cambia a pesar de tener la posición más preciada en la política mexicana. El presidente no tiene necesidad alguna de cambiar, a algunos les parecerá terquedad, a otros lógica conclusión.

El presidente supo entender dos cosas: por una parte los intereses comunes que pueden reconstruir el tejido social mayoritario y por otra la gran amenaza que representa la desigualdad extrema, y a resolver eso es que ha dedicado su tiempo, los esfuerzos públicos y el presupuesto. Y esta dedicación del presupuesto a los fines planteados a lo largo de los últimos 18 años por lo menos pero de manera puntual como promesa de campaña del 2018, es la razón del enojo y golpismo blando de las élites y partidos contrarios. No hay otro factor más importante, que no sea el interés en el manejo del presupuesto, que aglutine el odio opositor alrededor del proyecto de la 4T.

Hay una anécdota del expresidente de Costa Rica Ricardo Jiménez Oreamuno que cuenta que éste recibió una carta de un campesino donde le reclamaba porque el tren le había matado una vaca y exigía que el Estado se la pagara. Don Ricardo respondió: “Dígame una cosa, estimado amigo: ¿Fue que la vaca se atravesó en la línea, o fue que el tren se metió al potrero?”.

Sirva el cuento para insistir en que el presidente López Obrador va en la vía de su tren de ideas, políticas y programas que considera son las que requiere el país, de ahí no lo moverán. Meterse en el camino de la 4T es inútil, el modelo de transformación es un hecho y en poco tiempo más será irreversible.

Los partidos opositores con prácticas del pasado, los medios de comunicación tradicionales acostumbrados a vivir del “chayote”, los abajo firmantes, los tele intelectuales, las cúpulas empresariales que representan tan solo a quienes buscan evadir el pago de impuestos, las clases aspiracionistas (que no aspiracionales), los acostumbrados al saqueo de los recursos públicos, las fuerzas de la delincuencia organizada, los clasistas y racistas y en general todos aquellos que añoran una vuelta al pasado están en el camino del tren, les arrolla porque estorban su paso.

La 4T se conformó con un movimiento de muchos, de ciudadanos de diferentes partidos y de diversas clases sociales; está representada por una mayoría (más allá de las y los esquiroles que dicen que son pero que en realidad no son) que refrenda su compromiso lopezobradorista ante cada elección y ante cada consulta; esta es la tragedia para la oposición que no haya dónde encontrar una fórmula electoral que revierta la situación actual. Hoy, hay una mayoría de ciudadanos corrientes que fue, ya sea por acción o por omisión, casi tan responsable del estado en que se encuentra el país como definitivamente lo son los dirigentes de los gobiernos anteriores y las élites; pero esta ciudadanía actuante en la 4T finalmente dijo ¡basta!, y esto no lo está viendo la oposición. La práctica actual (porque cambia cada semana) de los antagonistas es simular adoptar causas de la izquierda: afirman luchar contra la corrupción los que saquearon al país, se pretenden ecologistas los que enajenaron el territorio y las aguas a las compañías mineras, se vuelven defensores del feminismo los patriarcas misóginos y machos,  protectores de la UNAM los que la llamaban nido de porros, revoltosos y huevones. ¿Les sirve de algo? No, son los mismos haciendo lo mismo, pero disfrazado.

Mientras el camino sea meterse con el tren del cambio nada bueno habrá para los usufructuarios del pasado, sería deseable que construyeran una propuesta y una narrativa de por qué y para qué quieren volver. Qué difícil la tienen cuando se enfrentan a un López Obrador sin poder mantener una sana discrepancia y con la única arma del insulto y la mentira frente a un «concepto bien armado, lógico y moralmente estructurado». Mientras no resuelvan el abismo ideológico entre el proyecto 4T y el embuste que representan irán reduciendo sus posibilidades de regresar al poder; me parece que en esta generación afortunadamente ya no sucederá.

Convendría, y mucho, que los caciques y dueños de las élites mexicanas leyeran a Maquiavelo para entender las necesidades del país y darse cuenta en qué fallaron mientras gobernaron: “Las victorias nunca están aseguradas sin cierto grado de respeto”, y dice en un fragmento que la mayoría de los estudiosos suele pasar por alto; “sobre todo, respeto a la justicia”.

*Cf. Schopenhauer, A., El mundo como voluntad y representación, v. I, Aramayo, R. (trad.), Madrid: FCE, 2005.

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El dictador

«Es difícil liberar a los necios de las cadenas que veneran.»

Voltaire

Decir que el Presidente López Obrador es un dictador es una de esas afirmaciones sustentadas en la ignorancia y esquizofrenia de quienes creen que con frases estridentes pueden despreciar la legitimidad de sus actos de gobierno.

A un gobierno que, le guste o no a la oposición, cumple con las promesas electorales (como ninguno otro en las últimas décadas) y con el plan de gobierno a que se comprometió desde el primer día de su mandato al que llegó por la vía democrática, no tiene cabida política, jurídica, o coloquial siquiera que se le pueda conferir cualquier actuación de tipo dictatorial.

Lo que los dictadores sí hacen es cometer crímenes, torturar, reprimir, eliminar la democracia, limitar las libertades de prensa, reunión y asociación; precisamente todo lo que es más cercano a las características y formas de gobernar de la derecha. No hace mucho, hace un par de sexenios, tuvimos a alguien en el poder con características dictatoriales: Traidor, sanguinario, megalómano, usurpador y corrupto, pero como a los 6 años entregó la estafeta no le llamamos dictador. Si algunos voceros de la oposición del PAN y PRD principalmente y en menor escala del PRI y MC vociferan de la supuesta dictadura a que nos conduce este gobierno es  tan solo por la reiteración del discurso de mentiras que mantienen aunque los hechos vayan en sentido contrario. El propósito de los antagonistas a la 4T al expresarse así es continuar en el círculo perverso del que no salen y que consiste en intentar que la máxima goebbeliana que dice: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad” se cumpla.

Lo que hoy se vive en México no es una dictadura sino una gran transformación histórica que, por cierto, ya es estudiada en universidades y think tanks de todo el mundo. Una evolución del modelo neoliberal de saqueo y corrupción a uno que de manera pacífica busca mayor igualdad, justicia y oportunidades para todos y que pone por encima de intereses propios a la soberanía y el bienestar nacional. Hay una clara diferencia entre un dictador y el hiperliderazgo de López Obrador y esto sí que es un raro fenómeno entre los políticos mexicanos que les diferencia del actual presidente.

Noam Chomsky, el conocido lingüista politólogo y filósofo explica en su libro ¿Quién domina al mundo? que: “La amnesia histórica es un fenómeno peligroso no solo porque socava la integridad moral e intelectual sino también porque sienta las bases para los delitos que aún están por venir”. A esta amnesia es a la que apela la oposición mexicana cuando, con el fin de confundir a sus huestes, usan palabras –en este caso dictador- con la finalidad de distorsionar la realidad. Hablarle así a sus oyentes para que a su vez lo repitan, mintiendo y falsificando el sentido del lenguaje no es más que decirles y tratarlos como aquello que dice la canción del compositor José José: “Pobre tonto, ingenuo charlatán”.

La lista de dictadores en el mundo es larga, en todas las épocas y en todos los continentes; la gravedad de sus actos de barbarie y de la consecuencia de sus actos de gobierno marcó profundamente la historia de sus países. Si López Obrador es un dictador ya quisiera el mundo tener dictadores así.

  • La dictadura impuesta por el rey belga Leopoldo II en Congo cobró la vida de la mitad de la población, 10 millones de personas que fueron usadas como mano de obra esclavizada.
  • Dos millones de camboyanos fueron exterminados durante la dictadura de Pol Pot.
  • Durante la dictadura de Porfirio Díaz, en las plantaciones tropicales los trabajadores vivían como esclavos; lo mismo sucedía en las plantaciones de henequén en Yucatán, con los madereros de Chiapas y los tabacaleros de Oaxaca.
  • Idi Amín el dictador africano de Uganda ordenaba torturas y asesinatos a sus opositores diariamente y guardaba los cráneos de sus enemigos en su palacio. Sus víctimas se calculan en unas 300 mil.
  • Etcétera, etcétera y más etcétera.

Sin embargo, siempre hay un sin embargo, si por dictador se quiere entender la acepción de aquél que maneja los hilos de los políticos del país, pues ya es otra cosa. El presidente tiene la capacidad de tener a los partidos políticos y sus representantes, incluyendo voceros, corifeos y abajo firmantes, en alerta permanente de sus dichos y hechos. Maneja a la perfección los ritmos sociales y electorales y hace que incluso parezca que se divierte provocando las más diversas reacciones. Un día levanta el cadáver político del ex candidato y hoy fugado Ricardo Anaya con tan solo mencionarlo; al día siguiente zangolotea a la senadora Lily Tellez, antes a periodistas chayoteros, a Krause y Camín, al expresidente Calderón y al bufón de Fox. A cualquiera que, de vez en vez, sirva para recordarnos a todos la pequeñez de antagonistas que tiene enfrente y que destruyeron y saquearon al país. Podría llamarse la dictadura del sarcasmo, y es que de todos los políticos y ex funcionarios del pasado que intentan regresar al poder no se encuentra uno que represente seriedad y programa alternativo, así que lo que el presidente López Obrador hace es pitorrearse de ellos, sin decírselos y sin que parezca que lo hace. Este dictador no ejerce de dictador, es un demócrata que tiene en la lona a sus contrincantes y que por más aire que les echa no atinan a levantarse.

Charles Chaplin escribió el final de la película «El gran dictador«, la gran parodia de Hitler. La idea de esta película surgió después de haber visto aquel documental de 1935 de Leni Riefenstahl «El triunfo de la voluntad«, que no era otra cosa más que un panegírico del movimiento nazi ; todo un atrevimiento por parte de Chaplin en aquellos años de pleno auge del nazismo, cierra la película diciendo:

«Pero… yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres«

¿Ya nos vamos entendiendo?

¿Andrés Manuel dictador? Pamplinas.

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