Workers operating looms in a large textile factory
México

La industria textil no se muere sola, la estamos matando.

Javier Cravioto Padilla.

La cadena fibra-textil-vestido fue, durante más de un siglo, una de las columnas de la industrialización mexicana. Hoy sigue empleando a más de un millón de personas —en su mayoría mujeres—, pero ha perdido peso, plantas, formalidad y mercado interno. No es un problema solo de “competencia” el que enfrenta, es apertura comercial mal administrada, contrabando “legal” e ilegal, informalidad masiva, complicidad de actores privados y una corrupción aduanera sistémica. La industria es salvable pero no lo será por la inercia del mercado ni por sí misma, se salva solo si el Estado actúa con un mando único, sostenido y verificable. Aquí, ese principio del liberalismo económico del siglo XVIII acuñado en la frase “Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même” (“Dejen hacer y dejen pasar, el mundo va solo”), no aplica, el estado debe intervenir.

De los telares del Porfiriato al mercado cautivo

La industria textil moderna nació en el siglo XIX y se consolidó en el Porfiriato. Hacia 1910 operaban unas 123 fábricas algodoneras, con cerca de 703 mil husos, 25 mil telares y unos 32 mil obreros en ese segmento. No era un oficio artesanal, era la manufactura más avanzada del país.

Después de la Revolución, y sobre todo a partir de los años treinta, el proteccionismo, el crecimiento demográfico y la Segunda Guerra Mundial le dieron su edad de oro. En 1940 el textil empleaba alrededor de 84 mil personas, cerca del 29% de la ocupación manufacturera, y aportaba del orden de 25% del valor manufacturero. ¹ En 1950 todavía pesaba casi 25% de la manufactura; en 1960, cerca de 17%; en 1970, 12.5% del PIB manufacturero. ² No es que estuviera desapareciendo, sino que el resto de la industria crecía más rápido.

El modelo de sustitución de importaciones le dio mercado cautivo y le heredó una estructura que nunca se resolvió: plantas grandes en hilatura y tejido, talleres fragmentados en confección, poca integración de paquete completo y una cultura de protección que retrasó la modernización. Cuando el país se abrió, esa estructura quedó expuesta.

La apertura no encontró atraso por azar. Encontró una trayectoria tecnológica agotada. Entre los cuarenta y los setenta el textil vivió bajo el paradigma de la producción masiva protegida: tela estándar, mercado cerrado, recambio de maquinaria a cuentagotas. Nafinsa y el Banco de México impulsaron en 1966-1975 un recambio de cerca de un millón de husos y 2,200 telares. Subió la productividad. Cayeron empleos —de 78,300 ocupados en 1960 a 42,593 en 1970— y no se resolvió lo de fondo: plantas chicas, costos altos, poca capacidad para innovar. ³

La fibra química, en cambio, —Celanese, Viscosa Mexicana, después Akra, Nylon de México, Cydsa— sí cambió el proceso. La producción de sintéticos se triplicó entre 1970 y 1980. Esa revolución de materiales no se tradujo en diseño, marca ni paquete completo. El proteccionismo que dio la edad de oro también atrofió a las empresas cuando el paradigma mundial dejó de ser “metro de tela” y pasó a ser una cadena gobernada por el comprador: el valor de marca y el estante en el piso de venta, acompañada de ensamble barato en la periferia. ⁴

El TLCAN dio un respiro; China cambió el tablero

Entre 1995 y 2000 el PIB textil-confección creció a 6.5% anual. México se volvió taller hacia Estados Unidos: pantalón, playera, mezclilla. En 1998 la industria del vestido tenía cerca de 12 mil plantas (la mayoría de ellas pymes o meros talleres) y 460 mil trabajadores.

El TLCAN no industrializó el textil: lo insertó como ensamble de una cadena dirigida al comprador. Entró tela e hilo de Estados Unidos y salió prenda. Las plantas que pudieron integrarse sobrevivieron exportando. Las pymes se colgaron de la maquila. El valor se quedó en quien diseña, licencia y vende. México se quedó en el eslabón de menor renta. Por eso 2001 no solo “trajo a China”. Encontró una industria, que, con pocas excepciones, ya estaba rota: textil a la baja, vestido maquilador al alza, y casi nulo encadenamiento entre hilo, tela y prenda nacional. ⁵

Y por si algo nos faltaba: China entra a la OMC. El valor real del sector pasa de 131,395 millones de pesos en 2001 a 115,750 millones en 2019. En 23 años las importaciones textiles chinas, medidas en dólares, se disparan 3,507%. La participación en el PIB manufacturero resume el encogimiento: 5.6% en 1993, un máximo cercano a 6.7% a inicios de los 2000, 1.9% en 2023 y 1.75% en el cuarto trimestre de 2025 (91,165 millones de pesos de un PIB manufacturero de más de 5.1 billones). ⁶

Eso no es un accidente de productividad. Coincide con la entrada masiva de hilo, tela y ropa asiática, primero a precio legal imbatible y después por un mercado paralelo que desborda a la producción nacional.

Empleo grande, formalidad chica, déficit estructural

La cadena sigue siendo laboralmente densa: 1.1 o 1.2 millones de personas, con cerca de 70% de mujeres en varios eslabones. El empleo formal que paga IMSS es otra historia: 444 mil en marzo de 2020 y cerca de 380 mil hacia 2024. La confección concentra menos de dos tercios de esa formalidad. En una década se han perdido decenas de miles de plazas formales; en episodios recientes se habló de 70 mil a 95 mil por contrabando técnico y prácticas desleales. ⁷

En 2025 las exportaciones del binomio textil-confección fueron 7,664 millones de dólares y las importaciones 13,271: un déficit de 5,607 millones. El 92% de lo que México vende se va a Estados Unidos. Lo que entra viene sobre todo de China, Estados Unidos, Vietnam y Bangladesh. China concentra cerca de 37% de la confección importada. ⁸

El 95.6% de los establecimientos son micros y generan apenas 5.7% de la producción. Los grandes —0.2% o poco más— concentran más de la mitad del personal y más del 80% de la producción bruta. El mapa real no es “cientos de miles de fábricas compitiendo”. Es un núcleo formal pequeño y un océano de talleres en la orilla, o del todo fuera, de la ley.

El mercado ilegal ya no es un complemento: es el mercado.

La producción nacional no compite contra “Asia” en abstracto. Compite contra mercancía subvaluada, triangulada, desviada de IMMEX y recintos fiscalizados, o de contrabando bronco.

Canaintex estima el contrabando de ropa en 150 mil millones de pesos. En tianguis y ambulantaje, siete de cada diez prendas serían ilegales; hace una década era la mitad. En el más reciente Mundial de futbol se produjeron 4 millones de playeras oficiales y siete de cada diez que se vendieron eran ilegales. Otras voces del sector han dicho que tres de cada cinco prendas del país son ilegales y que el contrabando técnico ha desplazado hasta 60% del mercado nacional. ⁹

El diagnóstico no es de 2024. Hacia 2004 ya se partía un mercado de ropa de 16 mil millones de dólares así: 60% contrabando, 20% importación legal, 20% producción nacional. ¹⁰

 La proporción no es nueva. Lo nuevo es la escala y el mecanismo: de contrabando bronco a IMMEX y recintos. El mercado ilegal es la forma constante del piso de venta en los comercios desde que China entró a la OMC y México no cerró la aduana. Y tampoco cuando entró al acuerdo transpacífico y Vietnam vino a dar la puntilla.

No hay “más diseño” ni “más nearshoring” que sobreviva si el piso de precios lo pone una playera que no pagó arancel, IVA, IMSS ni norma ambiental. Cuando se restringió el producto terminado vía IMMEX, el flujo se fue a recintos fiscalizados: de 3.5 millones a 25.5 millones de prendas en un año. Gran parte no se transformó ni se reexportó: se quedó adentro. El precio promedio de importación se cayó por debajo de costos internacionales mínimos. Eso no es eficiencia china. Es subvaluación. ¹¹

No es solo el contrabandista de frontera

Si queremos avanzar y salvar la industria hay que abandonar la fábula de “la industria honesta contra el chino ilegal”. Una parte de industriales, comercializadores y cadenas importa producto subvaluado o de contrabando técnico, le cambia etiqueta, lo mezcla con producción local y lo vende como nacional o de marca. El fraude IMMEX —simular exportación y desviar al mercado interno— involucró a empresas del sector y a agencias aduanales. Se han citado fraudes fiscales de miles de millones y cancelaciones de patentes.

Detrás de buena parte de la evasión no está solo el ambulante. Están grandes contribuyentes en colusión con agentes y funcionarios. La mercancía asiática atraviesa un sistema mexicano dispuesto a dejarla pasar.

La informalidad completa el cuadro. Un estudio del INEGI con la Canaive halló que 85.4% de 102,388 establecimientos del vestido eran informales y tan solo el 14.6% era formal. En Puebla y Tlaxcala se ha hablado de 65% de informalidad. Informes diversos suben la informalidad de indumentaria por encima de 80%. ¹²

Eso no es “costumbre de taller chico”. Es un régimen: venta sin factura, incluso en puntos que se presentan como formales; IMSS inexistente o simulado; tomas ilegales de luz y agua; tintorería y acabados que descargan su suciedad como si el río fuera su planta de tratamiento. Las empresas que trabajan de verdad dentro de la ley son pocas: exportadores T-MEC, IMMEX serio, empresas grandes de hilatura, mezclilla y tejidos plano y de punto. El resto opera con un pie dentro y otro fuera. Mientras eso no se diga, estamos subsidiando a quienes son parte de la destrucción de la industria. Una industria que si es formal se ve impactada por los incrementos salariales y próximamente reducción de horas y se enfrenta a la informalidad que no se ve afectada por estos cambios.

Las cámaras no son la industria

El gobierno no habla con “el sector textil”. Habla con las cámaras. La Cámara Nacional de la Industria Textil y la Cámara Nacional de la Industria del Vestido son las interlocutoras: se sientan con Economía, Aduanas, SAT e incluso a Presidencia. De ahí salen comunicados, cifras de contrabando, propuestas de arancel, compras públicas y el cuento de una industria asediada por Asia. Ese relato tiene pedazos verdaderos, pero también es un filtro de voces.

Una cámara no representa a un millón de personas ocupadas en taller, ni al micro que cose sin RFC, ni a todas las plantas formales. En realidad, son “clubes de Toby” que representan a quien paga cuota, llega a la asamblea y ocupa la mesa. En una cadena de microempresas y de vestido informal, esa mesa está sesgada hacia arriba: grupos integrados, marcas, comercializadores con anaquel y exportadores que sí cumplen yarn forward. Eso de que las cámaras cuidan “a la industria” se volvió, con demasiada frecuencia, cuidar el interés de algunos cuantos de quienes las manejan.

Se pide aranceles para el contenedor chino, sello Hecho en México, que el gobierno compre nacional y que se persiga el tianguis. Se calla, o se menciona en voz baja, que una parte de los propios afiliados importa tela o prenda subvaluada y la vende como mexicana; que una buena parte de la comercialización “formal” mueve sus ventas sin factura; que tintorerías del mismo ecosistema descargan sus aguas sin permiso. El ambulante es el chivo visible. El socio con RFC y discurso de legalidad es más difícil de señalar porque está en la foto, compartiendo con autoridades, del boletín institucional.

No es “todos los industriales”. Es un doble tablero dentro del mismo padrón. Hay empresas que exportan con origen regional, pagan IMSS, necesitan aduana seria y que son enormemente afectados por la distonía de la industria, supuestamente formal, que provocan sus pares. Y hay empresas —a veces la misma razón social, a veces una filial, a veces el comercializador de al lado— que viven del precio que solo existe si alguien no pagó IGI, IVA, nómina y servicios públicos; que su único costo adicional es la mordida a autoridades inescrupulosas en toda la cadena. Cuando esas voces se incrustan en la cámara, el gremio habla con dos bocas. Hacia afuera: legalidad, contenido nacional, salvemos empleos. Hacia adentro: el precio se construye con lo que convenga al margen, aunque este fuera de la ley.

El Estado que toma a las cámaras como único termómetro diseña mal sus políticas públicas. Arancel con quien protesta sobre Asia, sin inspeccionar la legalidad del protestante, no es más que un “rescate” que ayuda a subsidiar a quien ya evadió, tranzó y corrompió. Y deja fuera a la parte rescatable —hilatura, tejido, acabado, tintorerías, paquete completo con trazabilidad— porque su demanda molesta a los interlocutores.

Las cámaras deben seguir en la mesa: tienen datos, plantas y convocatoria. No deben ser los únicos y de ninguna manera pueden tener veto.

Aduanas: la puerta donde se decide si hay industria

El cuello de botella no está en un decreto de aranceles. Está en las aduanas. El sector ha dicho, año tras año, que la corrupción textil de importación es abrumadora: contenedores que cruzan con mordida, clasificación incorrecta, declaraciones de valor de risa, triangulación vía Estados Unidos y Vietnam. No es rumor. Es método de negocio.

Cuando se refuerzan Manzanillo y Lázaro Cárdenas, el contrabando se corre a Chihuahua, Tijuana y Tamaulipas. Cuando se cierra un régimen, aparece otro. Sin consecuencia penal para importador, agente y funcionario, el arancel del 35% es un letrero. El producto ilegal no paga 35%. Paga la tarifa de la corrupción que es más barata que producir en México. El fisco también es víctima: evasión de IGI, DTA e IVA en miles de millones. El Estado no solo desprotege a la industria. Se desprotege a sí mismo y enriquece a corruptos y corruptores.

¿Por qué se hizo pequeña la industria?

  1. Apertura comercial sin disciplina aduanera (TLCAN y después T-MEC).
  2. Impacto chino post-2001, imbatible en commodity.
  3. Ruptura de la cadena: primero se importó tela, luego la prenda.
  4. IMMEX y recintos volteados hacia el mercado interno.
  5. Informalidad y autosabotaje empresarial.
  6. El acuerdo transpacífico que entró en vigor en 2018 y amarró al país en el comercio textil de Vietnam con tasa 0%.
  7. Botín de aduanas.
  8. Estancamiento tecnológico: pocas empresas con capacidad de inversión tecnológica.
  9. Interlocución gremial capturada: se oye a la cúpula, no a la cadena.

El T-MEC no es un plan industrial

El T-MEC sustituyó al TLCAN el 1 de julio de 2020. En textil no aflojó la regla: la apretó. El Capítulo 6 (Mercancías textiles y prendas de vestir) mantiene el yarn forward: el hilo debe hilarse en la región, la tela tejerse en la región y la prenda cortarse y ensamblarse en la región. No basta coser en México. Si el hilo es asiático, la prenda no es originaria. También deben ser originarios el hilo de coser, la tela de bolsillo, los elásticos y la tela impregnada o recubierta. Hay una válvula: fibras o hilados no originarios hasta 10% del peso de la mercancía. Y una novedad menor: prendas hechas a mano, folclóricas, tradicionales o artesanales indígenas de la región pueden ir libres de arancel. El tratado endureció auditorías y visitas sorpresa contra fraude de origen, delito aduanero y evasión. ¹³

Esto puede verse, porque lo es, como una oportunidad, pero está el otro lado que no es de ninguna manera excepcional, la trampa. Es trampa para quien importa tela china, le pone etiqueta y quiere 0% al cruzar la frontera. El T-MEC puede sostener la exportación a Estados Unidos —tejido de punto, mezclilla, paquete completo, no tejidos, técnicos— si hay origen real. No puede, por sí mismo, recuperar el espacio en los anaqueles mexicanos.

El consumidor interno no compra con regla de origen, compra el precio de la prenda que no pagó impuesto. El patriotismo y la intención hacia el Hecho en México acaba donde el precio empieza.

Una propuesta de solución: no más programas, sí un Comisionado de la cadena.

Crear, por decreto presidencial y buscando transexenalidad, un Comisionado Nacional de la Cadena Fibra-Textil-Vestido, con rango de subsecretario o comisionado, adscripción a Presidencia o a un gabinete de seguridad económica, con autoridad de coordinación sobre:

  • Aduanas: perfiles de riesgo en capítulos 50 a 63, precios de referencia, revisión física de alto riesgo, rotación de personal, responsabilidad solidaria del agente; origen con trazabilidad de hilo, no de “tela comprada en la región”; verificación en planta; visitas sorpresa que el T-MEC ya faculta.
  • SAT: pedimento contra factura interna; baja inmediata de certificados si lo temporal se vuelve definitivo; cobro a quien vende sin trazabilidad. Ambulantaje.
  • Economía: aranceles atados a contenido nacional verificable; IMMEX solo para quien transforme; compras públicas con 65% nacional como piso.
  • IMSS y STPS: empadronamiento e inspección en Puebla, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Coahuila, Baja California.
  • Profepa y Conagua: acabados y lavanderías bajo puntual cumplimiento.
  • Fiscalías: contrabando bronco como delito económico de alto impacto.
  • CFE y organismos de agua: corte a tomas ilegales.

El Comisionado no sustituye a esas instituciones. Las obliga a un tablero único, publicado cada 90 días: contenedores retenidos, valor declarado versus precio internacional, origen de hilo versus pedimento, empleos formales, facturación interna, capacidad utilizada. Si una aduana no cuadra, se interviene la aduana. Propone y coordina soluciones. Es el “policía” que usa los dientes de las instituciones a quienes exige compromisos y exhibe en sus fallas y corrupción.

Las cámaras consultan, incluso propones; no validan el tablero, al igual que todos los grupos involucrados e interesados. Todos tienen asiento y voz en la mesa de consultas. No tienen lápiz que modifique las cifras ni veto sobre la inspección de sus afiliados. Quien hable de legalidad y opere en la orilla queda expuesto por datos, no por títulos ni canonjías heredadas o históricas. Porque hay que barrer, hay mucho que barrer.

Un rescate de la industria textil que solo castigue al ambulante y deje intacto al tramposo importador o comercializador con RFC es mera propaganda.

Qué no hay que esperar

Que el T-MEC, solo, reviva hilaturas. Que el nearshoring automotriz arrastre al textil. Que el consumidor “prefiera lo mexicano” mientras el precio legal es el doble. Que el gremio se autorregule cuando el gremio es parte del problema.

Conclusión:

La industria no murió, la estamos matando, por lo pronto ya se encogió: pasamos de que una de cada cuatro fábricas era textil, a mediados del siglo XX, a menos de dos de cada cien; de pilar industrial a un millón de ocupaciones precarias y unos 380 mil formales; de vestir al país a ver cómo 60% o más de lo que se pone la gente no pasó por una fábrica que pague impuestos. El golpe chino fue real. El golpe peor es casero: aduanas vendidas, exportación volteada hacia adentro, facturas que no existen, IMSS que no se paga, empresarios que importan aquello contra lo que protestan, y cámaras que a veces cuidan a quien las preside antes que a la cadena.

Es salvable. Hay plantas al 60-70% de capacidad, hay oficio y experiencia textil en el país, hay técnicos y hay práctica en paquete completo, y una geografía que aún vale para Estados Unidos si hay yarn forward de verdad. Nada de eso se activa si el precio lo pone el contenedor que cruzó con mordida.

Salvar al textil debe dejar de ser un lema de cámara a pasar a una decisión de Estado: un Comisionado con poder, aduana que deje de ser negocio, formalización obligatoria, origen verificable y sanción también a los propios. Sin eso, todo seguirá siendo diagnóstico.

***

Datos duros

De una de cada cuatro fábricas a menos de dos de cada cien.

Peso de la cadena en el PIB manufacturero (series no estrictamente homogénea porque a veces se incluye cuero)

PeriodoParticipación
Hacia 1910Primera manufactura del país
194029% del empleo industrial)
1950~25%
1960~17%
1970~12.5%
1980~10–13%
19935.6%
Inicios de los 2000~6.7% (último pico)
2010~3.5%
20231.9%
20251.75%
        Referencia        Cifra
Exportaciones vs.  importaciones 2025          7,664 / 13,271 mdd
  Destino de lo exportado          92% EE. UU.
  Empleo total vs. formal          ~1.1 millón / ~380 mil
       

Notas

  1. Gerardo Vera Muñoz y María Antonieta Monserrat Vera Muñoz, “La trayectoria tecnológica de la industria textil mexicana”, Frontera Norte, vol. 25, núm. 50, 2013, https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0187-73722013000200007. El artículo sitúa en 1940 cerca de 28.9% del empleo manufacturero y alrededor de 25% del valor.
  2. Vera Muñoz y Vera Muñoz, op. cit. (caída de 24.7% a 17.4% entre 1950 y 1960; 12.5% del PIB manufacturero en 1970). Las series de largo plazo no son estrictamente comparables por cambios de clasificador.
  3. Ibid. Modernización Nafinsa/Banco de México 1966-1975; ocupación textil de 78,300 (1960) a 42,593 (1970).
  4. Ibid. Paradigma de producción masiva, fibras químicas y paso a cadenas gobernadas por el comprador (CGCI).
  5. Ibid., sobre maquila, fragmentación de la CFTV e inserción en cadenas de comprador tras el TLCAN.
  6. Canaintex, Información estadística (cierre 2025 / actualización 2026), https://canaintex.org.mx/informacion-estadistica-mayo-2026/; INEGI, cuentas nacionales. El 6.7% de inicios de los 2000 aparece en análisis de Banorte citados por la prensa económica (p. ej. Debate, 2025). El 1.75% y los 91,165 mdp son de Canaintex para el 4T 2025.
  7. Canaintex, Información estadística, diciembre 2025 y boletines 2026; declaraciones de la presidencia de la cámara en El Economista y Milenio, marzo 2026.
  8. Canaintex, Información estadística 2025: exportaciones 7,664 mdd, importaciones 13,271 mdd, 92% a Estados Unidos.
  9. Estimaciones gremiales reiteradas por Canaintex (contrabando ~150 mil mdp; ilegalidad en tianguis). Tratarlas como orden de magnitud del propio sector, no como censo.
  10. Andrés Becerril, citado en Vera Muñoz y Vera Muñoz, op. cit.: mercado de ropa de 16 mil millones de dólares, 60% contrabando, 20% importación legal, 20% nacional (hacia 2004).
  11. Canaintex, sobre el salto de 3.5 a 25.5 millones de prendas en recintos fiscalizados (2024-2025), recogido en Milenio y El Economista, 2026.
  12. INEGI-Canaive, sobre informalidad en establecimientos del vestido; Canaive, declaraciones regionales Puebla-Tlaxcala.
  13. Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, Capítulo 6, “Mercancías textiles y prendas de vestir” (yarn forward, de minimis 10% / elastoméricos 7%, insumos visibles, verificaciones). Síntesis operativa en Perseverancia, “T-MEC en el sector textil”, https://perseverancia.mx/biblioteca-tecnica/1-tmec-en-el-sector-textil.html.
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4T, México, Socialismo

SOCIALISMO 2026

Del 4 al 7 de septiembre se celebra en Chicago la conferencia Socialism 2026, un encuentro anual de cuatro días que nos reúne a militantes, organizadores, autores y comunidades de izquierda de Estados Unidos y muchos otros países.
Socialism no es un congreso académico cerrado ni un mitin de un solo partido. Lo organiza Haymarket Books junto con decenas de organizaciones y publicaciones de izquierda. El formato es denso y participativo: más de un
centenar de charlas, talleres, debates, sesiones de estrategia y espacios de encuentro.
Hay mesas sobre política, historia de la clase trabajadora, abolicionismo, justicia migrante, liberación indígena, las guerras actuales, sindicalismo, feminismo y las discusiones estratégicas del momento.
Entre quienes aparecen en el programa de este año figuran voces como Angela Y. Davis, Ruth Wilson Gilmore, Hasan Piker y muchos más, además de colectivos locales y representantes de partidos y organizaciones de diversas partes del mundo.
Esta edición se da, además, en un clima político distinto al de otros años, muy interesante porque Estados
Unidos, país sede, vive el segundo mandato de Donald Trump, un presidente caótico que parece aterrorizado ante
cualquier cosa que suene a socialismo. Para él, la palabra no es un horizonte de igualdad o de poder popular: es un espantajo que usa para descalificar sindicatos, programas sociales, protestas, migrantes, periodistas y hasta
rivales que no tienen nada que ver con una tradición socialista.
En esa paranoia, Chicago se llena precisamente de gente que no pedimos permiso para nombrarnos de izquierda,
discutir estrategia y organizarnos a la vista de todos.
El contraste es casi teatral: mientras la Casa Blanca convierte “socialismo” en insulto de campaña, miles de personas nos reunimos a tomar la palabra en serio.
Para mí no es un evento más. Es una cita anual a la que he acudido en los últimos años, a veces escuchando, a
veces hablando, a veces exponiendo y por lo general discutiendo y burlando de la derecha en el mundo. Cada septiembre vuelvo a Chicago con la misma mezcla de cansancio de viaje y expectativa: reencontrar caras conocidas, escuchar debates que no caben en las redes, participar en talleres prácticos y salir con la sensación
de que la izquierda no es solo una red de indignación, sino gente que organiza, discute y se equivoca en voz alta.
En esas ediciones anteriores aprendí tanto en los pasillos como en las salas: contactos, lecturas, tensiones
internas del movimiento y, sobre todo, la costumbre de pensarnos en común. Lo que hace particular a Socialism es precisamente esa densidad. No se trata solo de “estar de acuerdo”,se trata de discutir y argumentar.
En 2026 el acento vuelve a estar en lo urgente: cómo reconstruir alianzas, cómo organizar desde abajo y cómo conectar esfuerzos que a menudo se viven por separado.Hacerlo bajo un gobierno que ve en cualquier gesto colectivo un fantasma ideológico no es un detalle de calendario. Es el contexto.La conferencia no se celebra a pesar de ese miedo presidencial; se celebra en medio de él.
Después de cinco años seguidos, ya sé de qué va, uno sale con la cabeza llena de nuevas ideas y la maleta llena de documentos y libros.
Para quienes, como yo, hemos hecho de este encuentro una costumbre de septiembre, Chicago no es un destino turístico, más bien un punto de reunión: cuatro días para pensar en voz alta, discutir sin adornos y recordar por qué vale la pena volver, especialmente cuando el poder en Washington se estremece apenas escucha la palabra
socialismo y la derecha mexicana implora una intervención.

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4T, México

Adiós y gracias.

La última y nos vamos.

Esta columna, la última en este tramo histórico, pude no haberla escrito, ya todo está dicho, las cartas, desde hace tiempo, están sobre la mesa y cada quien conoce el juego que construyó. México es un país distinto al de hace 6 años, evolucionó bajo un proyecto disruptivo y transformador que modificó formas esenciales de gobierno, de cultura y de sociedad.  Esta columna la escribo porque es necesario explicar dos palabras: Adiós y Gracias.

Hay varios adioses de qué hablar, empecemos por el principio (frase que no dice nada y dice todo):

Adiós Presidente. Llegó la hora de su partida, el martes le regresamos la libertad de su tiempo y espacio que tuvo a bien darnos durante seis años. Cuando empezó su gobierno usted dijo que cuando terminara su sexenio se retiraría de la vida pública y regresaría a su pueblo. Sus malquerientes han dicho, no una, sino mil veces, que usted se reelegiría y que se convertiría en el nuevo dictador del país, en esta apreciación fallaron también, como lo han hecho en cada una de sus hipótesis sobre su gobierno y sus políticas. Deben estar comiéndose las uñas en estas últimas horas para que les cumpla el fario y no queden -una vez más- en el ridículo de no haberle atinado a nada.

Pero, así como dicen una cosa, dicen la otra; precisamente la opuesta, sin darse cuenta de la contradicción permanente en que ha transcurrido la vida sexenal oposicionista. No se irá porque es dictador, pero se va porque ya ellos le ordenan que se vaya. Y así, con eso de que les gusta endiosarlo cuál mesías krauziano, “In saecula saeculorum”

Decir adiós es esencialmente una despedida, una que hay que hacer ahora que se retira; para mí y sé que para muchos más, decirlo es algo hondamente nostálgico, implica por necesidad que hay que asumir la conciencia de que no estará; significa que pensar en el compañero Andrés Manuel será pensar en el silencio y la ausencia. Pero esa ausencia será para quienes nos quedamos satisfechos con su trabajo, para usted es la tranquilidad del retiro después de la tarea cumplida.

Adiós también a su estilo de gobierno, ese que rompió los esquemas tradicionales del boato y la ostentación; y si dejo de personalizar lo que me significa decirle adiós, me quedo con esto: se va una forma de plantarle cara a quienes desean que le vaya mal a este país; una forma de ponerles un espejo al frente que refleja su miseria clasista.

Gracias, es la otra palabra de la que hay que hablar, cuando Octavio Paz recibió el premio nobel en 1990 inició diciendo lo siguiente: “Comienzo con una palabra que todos los hombres, desde que el hombre es hombre, han proferido: gracias. Es una palabra que tiene equivalentes en todas las lenguas. Y en todas es rica la gama de significados…”

Gracias por el resultado de su trabajo, por haber sacado de la pobreza a millones de mexicanos, por haber logrado disminuir la desigualdad; con esas dos cosas sería suficiente para que se retire con el agradecimiento público, sin embargo, hay mucho más, resalto la revolución que sus políticas provocaron en el reparto de la riqueza nacional, logró lo que decían que no se podía al modificar la distribución de los recursos públicos.

Le agradezco también por “aguantar vara” de los que no le (nos) quieren, de los que evaden impuestos creyendo que es la forma «inteligente» de hacer negocios; de los que en los sexenios anteriores  se sirvieron con la cuchara grande de los presupuestos públicos y se llenaron de riquezas y concesiones; de los que venden su pluma para, en su “libertad de expresión”, decir o callar lo que el que les paga ordena; de los más papistas que el papa; de los más españolistas que el Cid campeador; de los vendepatrias en general que prefieren que las empresas públicas se transfieran al extranjero; de los whitexicans, wanabis y demás fauna.

Por mi parte, también yo digo adiós, esta es mi última columna; con esta concluyo mi comunicación semanal de manera escrita en mi blog https://dedogmasyrenuncias.com/ . Cuando inició este gobierno y entendiendo su origen y las vicisitudes a las que se enfrentaba, supe que, para mí, sería necesario hacer la crónica semanal de los temas y eventos que se presentarían. Sabía que nos encontrábamos acompañando a un modelo político y social que trascendería por sobre la historia de las últimas décadas del país, un esquema nuevo, radical, que “finalmente” ponía por delante el beneficio de las mayorías.  

La selección de las columnas más pertinentes y que en conjunto plantean lo que sucedió en este sexenio dieron forma al libro que acabo de publicar https://nonosllamenchairos.com/

Y también digo gracias, por la oportunidad de haber sido ciudadano partícipe de este movimiento transformador; por habérseme permitido estar de este lado de la historia, ese lado que piensa que México es grandioso y que tenemos los recursos para ser un mejor país, que sabe que no es que falte dinero sino que sobran neoliberales; que sabe que el mundo se rige por el poder económico de élites económicas con la fuerza suficiente para comprar gobernantes pero que hay un pequeño resquicio de dignidad y soberanía al que apelar y por el que luchar en todo momento para alejarnos de ello. Eso es lo que hizo este gobierno y esta es mi participación.

Leonard Cohen escribió: “A veces uno sabe de qué lado estar simplemente viendo quiénes están del otro lado”. Esta sacudida transformadora que vive el país nos llevó a situarnos de un lado o del otro, muchos, la mayoría del país -como lo hemos visto en los resultados electorales- bajo una politización que nos recuerda la historia, nos explica el presente y nos da fortalezas para el futuro; y los otros, los menos, los que derivado de su cerrazón, ingenuidad y clasismo han perdido de manera muy importante representación política, bajo una polarización que les enfrenta al otro, al que no piensa como ellos.

Si hay que hacer un corte de caja, un balance para saber si valió la pena la exclusión social, laboral y familiar- que muchos padecimos- por parte de esos menos a quienes somos más, la respuesta solo la tiene cada uno porque las consecuencias fueron de muchas magnitudes, violencia económica, psicológica o física; en mi caso para mí la respuesta es muy clara, sí, sí valió la pena. Muchas personas entendieron el cambio, entendieron sus virtudes y a pesar de no estar de acuerdo en poco o en mucho, respetaron el intercambio de ideas, permitieron el diálogo entre partes y se atrevieron a argumentar con el otro, a esos hay que agradecerles su acompañamiento. Hubo quienes optaron por la indiferencia, el apartamiento o el pleno agravio, a ellos también mi agradecimiento, me dieron una lección de vida, nadie sobró, pero también nadie faltó.

Y concluyo con las gracias a quienes han leído, compartido y comentado estas columnas, casi medio millón de lecturas, es muy satisfactorio haber conocido en redes sociales y en persona a grandes compañeras y compañeros en este movimiento que es de todos; incluso de los que no aceptan que sea de ellos pero que sí disfrutan de mejores ingresos, prestaciones y que van a formarse a recoger los apoyos sociales que este gobierno convirtió en derechos para todos y llevó a la Constitución.

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2024, 4T, AMLO, México

Noticias de un sexenio.

No guardo rencor, pero tengo buena memoria.

A la hora de hablar sobre el resultado de las políticas públicas del sexenio lopezobradorista, bastaría un dato para su evaluación: hoy hay muchos millones menos de pobres que hace seis años. Porque ser pobre es una mierda, ser pobre es no tener posibilidad de cubrir tus necesidades básicas, tu comida, luz, techo, salud, educación para tus hijos. Hablar de pobreza es partir de no olvidar lo duro que es para quienes la sufren. Más allá de las carencias económicas hay que hablar de la angustia y medio en que se vive esta condición, una condición en la que además es muy posible que nadie, más que el que la vive, preste atención. Sí, no hay otra forma de decirlo, ser pobre es una mierda.

En los dos sexenios previos al actual, el de Calderón y el de Peña Nieto, el número de personas pobres en México creció en 15 millones, un promedio de 125,000 pobres más cada mes. Con datos de CONEVAL, en los primeros cuatro años de este sexenio, del 2018 al 2022, más de 5 millones de personas salieron de la pobreza (un promedio de cien mil personas por mes). El CONEVAL tendrá datos de los dos últimos años hasta el 2025, sin embargo, el Banco Mundial ya emitió su reporte llamado Macro Poverty Outlook en donde dice que la pobreza en México disminuyó durante el sexenio en 9.6 millones de personas. Una reducción de 8.6% respecto al inicio de este gobierno. De 35.7 millones de pobres a 26.1 millones.

Solo en este rubro, la comparación entre el resultado de los gobiernos previos a López Obrador y el suyo, nos hablan de un logro extraordinario; solo con este dato el presidente podría retirarse tranquilo a “La chingada” sabiendo que cumplió su objetivo.

“Por el bien de todos, primero los pobres”, ¿recuerdan quien lo dijo?

Pero además de lo anterior, que insisto en que ya es un dato extraordinario, hay más de donde definir qué tan bien lo hizo este presidente y si su modelo fue transformador.

  • Lo que se puede medir, los datos económicos: Disminuyó la pobreza laboral, en 2018 era del 41% y al 2º trimestre del 2024 iba en 35%; se evitó la devaluación del peso frente al dólar y durante gran parte del sexenio de hecho nuestra moneda se reevaluó; el endeudamiento público fue menor al de cualquier otro sexenio del periodo neoliberal; se incrementaron los salarios en un 113% al pasar de 88 pesos diarios en 2018 a 248 en 2024. La inversión extranjera directa fue mayor que la de cualquier otro periodo sexenal. El 71% de los hogares mexicanos reciben algún apoyo social.
  • La manera de comunicar: Antes de este sexenio la mayoría de la población se “informaba” a través de medios, periodistas y analistas que cobraban dinero a los gobiernos en turno para decir lo que estos quisieran decir, o no decir lo quisieran que no se dijera. López Obrador cambió el modelo, exhibió a todos esos periodistas y medios como los contumaces mentirosos que, a cambio de haberse hecho millonarios, vendieron sus plumas.

Ahora, en vez de eso, nuevos medios formales e informales se presentan diariamente a “La mañanera” y preguntan lo que consideran necesario. La libertad de expresión, como nunca se ejerce a plenitud. Las redes sociales ayudaron a que las fuentes de información de las que se alimenta la ciudadanía sean muchas e inmediatas. Se transformó el modelo de comunicación, se dice fácil pero su implicación es radical e irreversible.

  • El cambio en la sociedad: La polarización que significa la pobreza y la desigualdad (que es la única polarización de la que habría de preocuparse) fue cambiando con el paso de estos años a una politización derivada de que los mexicanos, en su mayoría, se sienten parte de un proyecto de Nación. La gestión de gobierno hizo recaer en el pueblo todas las decisiones, y ese “pueblo” optó por lo que le beneficia y no lo que requiere otros países, grandes corporaciones y élites mexicanas. Creo que esta transformación en la mentalidad y psicología de los mexicanos es el mayor triunfo del primer sexenio de la Cuarta Transformación.
  • La oposición: Se vio obligada a expresarse, ya sin tapujos, sobre su desprecio a las mayorías del país. A los pobres por pobres, a los morenos por morenos, a los que no somos como ellos por no serlo. Se sacó del closet al conservadurismo clasista que se escondía bajo el manto de izquierda progre; de wanabis a quienes no alcanza la quincena para pagar tarjetas de crédito; de whitexicans sin espejo; de estudiados en universidades de “élite” profundamente ignorantes. Tan se demuestra este punto que después de vestirse de rosa y pasear algunos sábados, sólo les alcanzó para tener de candidata a quien tuvieron, no se si eso sea el karma, o tan solo la respuesta del universo a su retrogradismo.

Por sus resultados, López Obrador es el mejor presidente en la época moderna, ¿fue perfecto? no, nadie esperaba que lo fuera. Y sin embargo supera por mucho a sus antecesores, no hay comparación posible entre los resultados que entrega al cierre de su sexenio con lo que representaron los anteriores. Es en los gobiernos anteriores donde el resumen es más pobreza, mayor desigualdad, menor obra pública, menor inversión, mayor devaluación, corrupción etc.

Al cierre sexenal, la encuestadora Demotecnia (de las Heras) dice que 8 de cada 10 encuestados creen que AMLO sí logro una transformación en el país.

La agudeza política del presidente radica en que construyó su gobierno de la mano de los ciudadanos, por eso fue invencible, por eso se retira después de que su partido y aliados hubieran ganado la mayoría de los gobiernos, congresos, senadurías, diputaciones y presidencia. Por eso la ciudadanía optó por una mujer como futura presidenta, porque esa politización de la que hablé antes dijo que quiere el segundo piso de la mano de alguien que comparte, desde su inicio, el proyecto de nación en el que hoy nos encontramos.

La oposición gusta de decir que ellos son mejores, por eso desprecia a quienes acompañamos a este mandato, se le olvida que, tanto por López Obrador como por Claudia Sheinbaum, votó la mayoría en todos los niveles educativos, y por género, y por edad, y por condición social y económica. Y no quieren ver que representamos un modelo exitoso y transformador. López Obrador cumplió, la oposición en su acostumbrado papel perdió todo lo que podía haber perdido, incluso la vergüenza.

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2024, 4T, México, Oposición

Paren el país, que se quieren bajar.

La derecha en México sufre de dos problemas crónicos, es hipócrita y es entreguista, por eso, moralmente, no puede triunfar.

México está viviendo un momento histórico (esto no lo pueden saber los rosados seguidores, no es apto para menores), nunca un partido había ganado –democráticamente- tanto en tan poco tiempo. Nunca se había ganado con tantos millones de votos, nunca tantos estados y municipios. La historia nos está pasando frente a nuestros ojos y una minoría no tiene la mínima conciencia de ello. ¡Estamos presenciando en tiempo real el derrumbe de un sistema podrido!

Esto es la Cuarta Transformación, después de los tres grandes movimientos de Independencia, Reforma y Revolución, vivimos este que sin balas pero con el apoyo de la mayoría del pueblo decide cambiar el sino y futuro al que el neoliberalismo nos había obligado.

Ya acabó el trámite de asignación de diputados y senadores plurinominales, como la simple aritmética explicó después del conteo de votos del 2 de junio, el Plan C va, el proyecto 4T cuenta con mayoría calificada en la Cámara de Diputados y a dos escaños de lo mismo en el Senado. Y sin embargo llevamos semanas de escuchar y leer en medios una supuesta duda por la interpretación que pudiera haber para que el reparto de curules y escaños no fuera la que indica la Constitución y las leyes secundarias.

¿Alguien, en su sano juicio y con un mínimo de decencia puede pensar que los jerarcas partidistas apoyados por los grandes (sic) abogados y asesores que les instruyen, desconocían que con la simple aplicación de la ley -que PRI y PAN modificaron a su conveniencia hace muchos años- el resultado indicaba que los partidos MORENA, PT y PV agrupados en coalición obtendrían el resultado que recién, en la sesión correspondiente, dictaminó el INE?

¡Porque la ley dice exactamente qué fórmula aplicar y cuántos diputados plurinominales les toca a cada partido!

No, lo que sucede es que fue un acto más en el circo opositor, uno más con los que entretiene a su electorado mientras éste gustoso se chupa el dedo. Esto ni empezó aquí, ni acaba aquí. Todas las mentiras a lo largo desde hace tantos con las que plantean que van ganando, que el triunfo está a su alcance y por lo tanto van manteniendo el suspenso de las encuestas y posteriormente de los resultados reales de cada una de las elecciones desde el 2018, hasta que se les cae el juego para pasar al siguiente.

Así fueron perdiendo estado tras estado, congreso tras congreso, municipio tras municipio, sin embargo si alguien viniera del futuro y leyera lo escrito en sus medios por sus columnistas y editorialistas, escucharan en radio y televisión las historias contadas por sus locutores y analistas, pensaría que se encontraba en un mundo al revés, en un México en donde la realidad no tiene nada que ver con lo que dijeron los medios de comunicación en los últimos años.

Como ejemplo con uno me basta: cerradas las casillas el 2 de junio la candidata de la derecha, la Sra. Xóchitl de las gelatinas les decía a sus chupadedos que según sus conteos había ganado; digamos que les dio “esperanza” a esas criaturas que –tal parece- no pueden vivir con realidades y verdades y no están preparadas para reconocer que son parte de la oposición más perdedora (el corrector cambió la palabra a pedorra, pero no, quise decir perdedora).

Ese contexto de burlarse permanentemente de sus votantes les sirvió para sacarlos a tomar el sol en marchas rosadas y para que en las mesas y corrillos se planteara como tema el ¿Qué irá a pasar con la sobrerrepresentación, se las dará el INE y seremos dictadura? La única sobrerrepresentación que hay es la del ruido y falsedades en los medios y la de los ingenuos que, por no reconocer que la ciudadanía los rechaza, se sorprenden a cada confirmación de resultados.

Seguirá la faramalla, ahora que saben que todas las propuestas de cambios constitucionales y de reformas a las legislaciones que fueron oferta de campaña y gobierno están a nuestro alcance, les corresponde la inventiva de nuevos espectáculos, uno ya en curso: el paro del PJF. Nuevas narrativas: traer a representantes de gobiernos a que nos espanten con el petate del muerto. Y así per secula seculorum, porque mientras haya politiqueros que se enriquecen administrando partidos -que aunque sean perdedores se enriquecen con dinero de los impuestos- y ciudadanos dispuestos a seguir siendo tratados como cándida carne de cañón, esto no acabará.

Estamos a pocas semanas de que acabe el primer gobierno de la Cuarta Transformación, el 1 de octubre inicia el segundo piso; no reconocer todo lo que ha cambiado México en estos 6 años sería también ingenuo (shhh, no le digan a los rosados), la normalización de la corrupción, el wanabismo y el clasismo disminuye pero no desaparece, sin embargo hoy se confronta con un espejo. La pobreza y desigualdad no desaparecen pero disminuyen.

México se mueve favorablemente a gran velocidad, no hay forma de que nos detengamos para que la derecha se baje, así que ahora les toca quedarse a ver cómo es que se gobierna desde la izquierda.

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México

Relato matinal del desvestimiento.

A la Verónica de nuestra playa.

Oscuro y lechoso de alba y mar estática

en tanto dentelladas de oculto oleaje,

horadan largas piedras que inertes yacen

bajo pies escondidos de acariciarlas.

Sobre la piedra que quema, piedra y yo

sobre el agua la luna agotada y tú

duermes, los naranjas optan encender

brisas suaves de inaugurantes canículas.

Naturaleza trastornada que perturbante conmueve

en nocturnas tormentas de recio calor, agua y chamanes

como ayer todos los días, sutiles preparan la escurriente

luz que disimula suspiros de soplo rojo y aguafuertes

se tiende el sol y desnudamos emancipados anhelos

la oración matutina desvestimos sin guardar recelo

naciente contraluz que libre asoma penetrados cuerpos.

Amanece con lienzos teñidos que

inacabados dibujan largas puertas

recorren hasta el perfil de tu abertura

hasta estacionar su estruendo en tu cascada.

El arenal de cuerpos y caracoles

torcido sablón que cálido acompaña

al enjuagar de la piel nuestra salmuera

tu balanceante rabel en mi mirada.

La calle adoquinada transcurre descalza y luminosa

ruido y fuego, tendajones  que ofrendan hartas mercancías

pieles ardidas de color grana en pequeña indumentaria

bulla y luces oscuras adornan ruidosos danzarines

nocturnidad que antecede el ritmo de sensuales afines

ellas y  nosotros, fornicantes jácaras amorosas

con ellos corazón de la lujuriosa humedad del ponto.

Y tanto amanecer oscuro y en silencio.

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2024, AMLO, Destino, México

Ave de tempestades

«Me entenderás… cuando te duela el alma como a mí». Frida Kahlo.

Son variadas las interpretaciones al significado de un ave de tempestades, aparece en la mitología griega, romana y mesopotámica; a veces aparece como el que hace las tormentas y a veces como el que las apacigua. López Obrador cumple a la perfección el dual papel: hace las tormentas, altera el status quo con una frase, incluso con tan solo una palabra; trastoca las acostumbradas formas políticas, altera la usual teoría sobre gobernanza y, a la vez, con un gesto, una respuesta, una llamada o una decisión que hace pública, acomoda, sosiega y transforma sutil o radicalmente el México que le tocó gobernar.

En un mundo en que un genocida como Netanyahu es aplaudido por el Congreso estadounidense (y la derecha mexicana); un neo-fascista como Milei es enaltecido mientras, a ritmo de tango, acaba con el país que dirige (y la derecha mexicana sonríe); un presidente elegido democráticamente como Castillo es encarcelado y una golpista usurpadora como Dina Boluarte usurpa el mando (y la derecha mexicana mira para el otro lado); la élite económica -del que se dice el país más poderoso del mundo- decide que un anciano no puede competir en las elecciones pero que un delincuente convicto y racista sí (y la derecha mexicana asiente);  en medio de esta promiscuidad ideológica, tan propia del rapaz conservadurismo, López Obrador se impone como la calma en medio de la tormenta del nuevo orden global.

En una América en que la genuflexión de los presidentes mexicanos -en los seis sexenios neoliberales- al gobierno estadounidense fue la constante; en que la relación de México con los países de Centro y Sudamérica dependía de lo que autorizara el vecino del norte; la llegada al poder del macuspeño modificó, por una parte, la sumisión por soberanía y por la otra corrigió la displicencia por fraternidad bolivariana ** intentando que los gobiernos latinoamericanos encuentren incentivos de vecindad común.

En cinco líneas se cuenta fácil, pero la magnitud de lo sucedido en la relación mexicana con sus vecinos al norte y sur representa un diluvio como no se había visto desde el cardenismo y la expropiación petrolera. Tan solo con capear las tensiones del ascenso de China y el incipiente declive de Estados Unidos –ambos principales socios comerciales de la región y el segundo el más importante de México, ya es gran mérito. Nuestra ave de tempestad a su vez, se transformó en el alción, esa ave a la que se le atribuía el poder mágico de apaciguar las tormentas, López Obrador ordenó la relación entre unos y otros estableciendo límites acordes con el derecho internacional y dándole valor a la importancia que tiene la historia y la economía mexicana.

Y México avanzó a pesar de sus derechas.

En un México acostumbrado a que la desigualdad fuera vista como normalidad, y que la pobreza de tantos representara la frialdad de un número y la amoralidad de la derecha mexicana; llegó la tormenta lopezobradoriana para lanzar un misil “Por el bien de todos, primero los pobres”. Y en 6 años se comprobó que esa bala enorme llevaba no muerte y destrucción sino las bases de un mejor país.

Como resultado de la fuerza, dolor y sentido de esa frase, en promedio en este sexenio cada mes han salido de la pobreza cien mil mexicanos. Durante los dos sexenios previos, el del criminal Felipe Calderón y el del corrupto Peña Nieto, al revés del caso anterior, cada mes de esa docena de años se incrementó en cien mil el número de pobres. https://www.milenio.com/opinion/gerardo-esquivel/columna-gerardo-esquivel/cien-mil-pobres-menos-por-mes. Finalmente para México la calma llegó después de la tormenta.

Y México avanzó a pesar de sus derechas.

Y el brutal paradigma de muerte se transformó en “abrazos y no balazos”; seis años después se empiezan a ver los resultados, la ascendente curva de crimen se detuvo e inició su amaine.

Y México avanzó a pesar de sus derechas.

Después de los brutales ataques (sic) que la derecha mexicana recibió en este sexenio, esos duros soplidos que les arrojó el ave de tempestades que les dijo: fifís y corruptos y les provocó caer  en un llanto que no aún no acaba; México pasó de ser la economía 14 a la economía 12 del mundo, superando a España y Corea del Sur; los trabajadores mexicanos tuvieron el mayor incremento salarial en la historia; todos los ciudadanos se beneficiaron de políticas sociales (incluyendo a los que marchan rosa y después se forman en la fila de su pensión) y, México desplegó infraestructura como pocas veces se había visto antes: refinería, aeropuertos, carreteras, puentes, caminos, trenes, parques y desplegó con ello el futuro desarrollo de zonas del país que por décadas fueron dejadas de lado.

En un México en que el clasismo, el racismo y el wanabismo fueron el alimento de generaciones y que muchos grupos adoptaron (los peores y los más simples e ignorantes de su momento); nuestra tormentosa ave les arrojó la más poderosa arma que jamás ha existido, un espejo. Se los puso enfrente y lo que vieron es vergüenza, una rosada inmoralidad que les ubicó en el justo lugar al que pertenecen, el de la minoría perdedora que el 2 de junio les mostró su realidad.

Y sí México avanza a pesar de estas derechas, a pesar de otras aves.

México como el Ave fénix, que resurgió de las cenizas de aquella muerte que nos habían asignado; la derecha como Ave de mal agüero de la que hay que alejarse como de la roña. México frente a los Pájaros de cuenta, a los Pájaros nalgones, frente a los Zopilotes, Buitres y Chachalacas.

 Si fuera poesía, México es aquél del verso de Salvador Díaz Mirón:

Los claros timbres de que estoy ufano
Han de salir de la calumnia ilesos
Hay plumajes que cruzan el pantano
Y no se manchan… ¡Mi plumaje es de esos!

Si fuera poesía, a la derecha mexicana le va más esto de Thomas Macaulay:

“Su imaginación se parecía a las alas del avestruz. Le permitían correr, pero no volar”

Ya que hablamos de aves, López Obrador es una rara avis, una persona como él es muy difícil de encontrar, para México ha sido extraordinario tenerlo, para la oposición ha sido la tormenta que volcó sus sueños de realeza. Muchos (disfrazados de Barbies) no coincidirán con esto, con la extrordinariez que le atribuyo a AMLO; está bien que así sea, hay un dicho en Costa Rica que dice: “la miel no se hizo para los chanchos”. Qué van a entender de sentimiento y amor a México, qué van a entender del dolor de la pobreza.

Entre otras razones si no ¿Por qué Andrés Manuel es el 2º presidente mejor valorado del mundo? (https://pro.morningconsult.com/trackers/global-leader-approval); si no ¿por qué Andrés Manuel tiene más del 72% de aprobación en México en el promedio de todas las encuestas?  Incluyendo las de las encue$tadoras que no lo quieren y que daban a Xóchitl Gálvez como ganadora el 2 de junio (https://polls.mx/aprobacion-presidencial/). Nota: La más reciente encuesta de la casa Mendoza Blanco (que es de las más acertadas en sus encuestas previas a la elección) da una aprobación para el Presidente del 83%.

Porque no hay tantos tontos, tonto es quien no entiende a López Obrador y su presidencia; tonto es quien piensa que el pueblo es tonto.

** https://revistadecentroamerica.org/index.php/america-latina/55-america-latina-simon-bolivar-la-carta-de-jamaica-y-la-unidad-latinoamericana

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Justicia, México, Moral pública, Poder, Traición

La justicia y su abuela la desalmada.

«No sospecho de nadie, pero desconfío de todos» Cantinflas.

El poder judicial mexicano está prostituido, cualquiera que tenga recursos suficientes para pagar las gratificaciones de jueces, magistrados y ministros puede resolver con prontitud –y en su beneficio- sus asuntos. La debacle neoliberal arrastró a uno de los poderes mexicanos al estercolero en que se encuentra; ya es muy tarde para corregirlo, es momento de reconstruirlo. Para eso se propuso el Plan C, para eso se ganó el Plan C, para eso los votos del 2 de junio.

Un México de justicia sólo puede construirse con más democracia, no con menos. Con instituciones al servicio de la sociedad y no de unos cuántos. Con ética en la función pública que le corresponde tutelar y no con absurdos legalismos que solo benefician a quienes la pueden pagar. El sistema de justicia en México debe cambiar, por necesidad histórica y por sobrevivencia del entramado social; el escenario actual tiene dos vías de futuro: una implosión (que no fue) que le obligara a renovarse y modificar su paradigma actual o la renovación por la vía democrática. La reforma de justicia hará lo segundo.

Se puede obviar, por conocida, hablar de la corrupción del poder judicial, no solo de los casos grandes y sonados sino los de la cotidianidad que afecta la vida de todos los ciudadanos. ¿Sí?

¿Se puede obviar a los jueces y magistrados que una vez que condenan en Estados Unidos a García Luna, aquí en México le devuelven las cuentas bancarias a su esposa? ¿Se puede obviar la actuación de jueces que defienden a las empresas extranjeras que saquean los recursos del país? ¿Se puede obviar a magistrados y ministros que defienden a delincuentes fiscales que adeudan decenas de millones de pesos a la Hacienda pública? ¿Se nos puede olvidar la exoneración de grandes capos narcotraficantes y políticos corruptos?

La respuesta a lo anterior es no, no porque precisamente esa forma de operar ha impactado en el desarrollo del país. Hoy, cualquiera que tenga para pagarlo, puede comprar la resolución de un juez, de un magistrado o un ministro. Es obvio decirlo porque es conocido pero es necesario decirlo para recordar el momento en el que estamos.

Se les dijo reiteradamente: las cosas no están bien, la justicia no puede estar al servicio del que puede pagar por un resultado a su modo; los capos, mafiosos, criminales, narcotraficantes, corruptos, pederastas y demás no pueden ser sujetos del contubernio con jueces y ministros; el amparo no debe servir como medida legaloide para evitar y retrasar obligaciones fiscales…

Y si no fuera suficiente, Norma Piña, la presidenta de la Corte decidió jugar a la política electoral – bajo la vista de los partidos y las élites opositoras que se lo permitieron-, tan solo por esa impúdica participación en aquella cena reunión de diciembre pasado (previo al proceso electoral) debió haber renunciado, la ofensa a su posición de Estado es tal que, a los primeros minutos de haberse ventilado ese cónclave a que convocó con Alejandro Moreno (Alito) y varios miembros del Tribunal Electoral debió haber renunciado a su cargo. Su sola presencia en aquella reunión explica, a manera de resumen, la descomposición de la justicia.

Lo aquí dicho nos habla muy someramente de la putrefacción del poder judicial, ese de los abogados panistas, ese de Fernández de Cevallos, ese de los despachos de abogados en componenda con jueces y ministros, ese que libera delincuentes porque le faltó una coma al expediente, ese acostumbrado a vender uno de los valores más importantes de cualquier sociedad: la justicia.

Y hay también toda una parte técnica, esa que dice que los jueces deben ser electos entre ciudadanos con perfiles idóneos, los abogados deben ser colegiados, las acciones de inconstitucionalidad deben darse por temas de fondo y no de forma. Las tareas de un nuevo modelo de justicia son muchas, y los que hoy están a cargo demostraron que no pudieron o no quisieron hacerlas o no tienen la dignidad necesaria. El Poder Judicial es el único que, a diferencia del Ejecutivo y el Legislativo, no se elige de manera democrática, los ministros de la Corte son propuestos por el Presidente.

La reforma judicial que se propone quiere modificar el status quo y va por más democracia; la iniciativa plantea que vayan a elección los cargos de ministros de la Suprema Corte, consejeros del Consejo de la Judicatura Federal (CJF), magistrados del Tribunal Electoral federal, magistrados de circuito y jueces de distrito, unos 1.600 cargos judiciales irían a las urnas en elecciones a los que podrán postularse en junio de 2025 miles de abogados.

Se propone crear un órgano de administración judicial y un Tribunal de Disciplina Judicial con facultades para sancionar a todos los miembros de la judicatura, incluidos los ministros. Con facultades para investigar y sancionar a jueces por corrupción, tráfico de influencias, nepotismo, complicidad o encubrimiento de presuntos delincuentes, o cuando sus sentencias no se ajusten a principios de objetividad, imparcialidad, independencia, profesionalismo o excelencia.

Esta reforma busca además la austeridad en un Poder acostumbrado a servirse con la cuchara grande, hay que recordar que, violando la Constitución (de la que, se supone, son garantes) que dice: “Ningún servidor público podrá recibir remuneración, por el desempeño de su función, empleo, cargo o comisión, mayor a la establecida para el presidente de la República en el presupuesto correspondiente”. (Art. 127), la actual Corte representa uno de los Tribunales más costosos del mundo, los salarios de los ministros de la Corte no solo son superiores a los del Presidente sino que son superiores a los que ganan puestos similares en países como Reino Unido, Estados Unidos, Brasil, Chile y  España entre muchísimos otros.

Pero hay una ministra -de la que ya hablé antes https://sinlineamx.com/la-ministra-sentada/  porque a esta ralea se le huele desde lejos, se le adivina desde el primer momento- que hoy dice que mejor dialogar, que para qué cambiar, que así estamos bien, que le dejen sus fideicomisos y pensiones vitalicias, que les dejen seguir delinquiendo al amparo de la ley.

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2024, AMLO, México, Morena

Que 6 años no es nada…

“Pocos se imaginan cuánta tristeza fue necesaria para resucitar Cartago” (Flaubert). Cambien Cartago por México.

La revolución francesa incorporó un nuevo calendario, hoy podemos interpretar que no solo por la intención de medir el tiempo de otra forma, sino más bien como el inicio de un compendio histórico. El calendario de la 4T no inició en el 2018, se viene construyendo desde hace siglos, en él están presentes todos los momentos que nos trajeron al hoy, incluyendo -de manera resaltada- también la hipocresía del conservadurismo y su pretensión de heredarnos un porvenir de migajas; es necesaria la perspectiva amplia para no agotarnos en pequeños circunloquios porque esto apenas empieza, que 6 años no es nada.

Estamos frente a otra de las batallas más importantes de este sexenio –la conformación del Plan C y con ello la reforma al poder judicial- también del inicio de las decisiones fundamentales y formación de equipo de trabajo de la presidenta Sheinbaum pero, como si esto no fuera lo importante, por ahí andan algunos distraídos en quién ocupará una diputación plurinominal. Lo de Mayer, el plurinominal en cuestión, es un sapo a tragar, porque en política se tragan sapos, en la construcción de mayorías se tragan sapos que son necesarios para haber logrado lo que se obtuvo:

  • Se ganó la presidencia, las Cámaras de Diputados y Senadores, 7 de 9 gubernaturas, cientos de municipios y alcaldías. A pocos días de la elección estamos por aprobar la tan anhelada reforma de justicia y otros cambios constitucionales que promueve Claudia Sheinbaum como es la de pensiones a mujeres de 60 a 64 años y la de no reelección de diputados y alcaldes.
  • En la casa de enfrente, la derecha se encuentra en una extraña paradoja: mientras los partidos perdedores andan por los duelos, agravando su derrota con la traición a su propia causa, arrinconados en el desprecio de sus propios votantes hacen cuentas para saber para qué les alcanza el presupuesto que tendrán a partir de ahora -que se antoja  insuficiente para la horda de rapiñeros que pululan históricamente en esos institutos- a la vez que un ejercicio de catarsis que los lleva a mentarse la familia entera,  es divertido ver en que acabaron aunque es patético el papel con el que se dicen: tú eres un pillo, tú lo eres más. Así el PAN vs. el PAN, así el PRI vs. el PRI. Las victorias unen, las derrotas separan. Recordé el diálogo de la película de Benton de 1979, “Kramer vs. Kramer”: – ¡Te odio!
    – ¡Y yo a ti!
    – ¡Quiero a mi mamá!
    – Soy todo lo que tienes.

Por su parte, los medios de comunicación, lobistas y representantes de las podridas élites de este país, arrecian su guerra sucia ahora para robarse en tribunales lo que ganamos en la elección. Esa paradoja explica que por sobre los partidos están los titiriteros que no obstante la derrota de los primeros seguirán impulsando la ruindad, ergo, la guerra sucia se mantiene. ¿Y nosotros distrayéndonos con el bailarín que ya nos traicionó, que votó en contra de todas las reformas de la 4T, que insultó a los morenistas y que apoyó las marchas rosadas? Que nos sirva para lo que nos sirva y después él decidirá si jala la cadena de su excusado.

Si la suma de lo que ganamos más lo que quedó de ruinas en el congal que conformó el mareo rosa, no nos es suficiente para decirnos vamos bien, vamos muy bien, y que la dirigencia del partido hizo un gran trabajo; entonces hay un egocentrismo por parte de quienes prefieren ver tan solo para su propio interés. Hay una forma muy simple de verlo, ¿Qué teníamos hace 10 años, hace 6, hace 2 meses, el 3 de junio? Hacer ese recorrido puede abrir los ojos a más de uno que se solaza en la crítica de lo que –en este momento- no es sustantivo.

Tenemos que comprender lo sucedido en estos años de 4T para aprender la lección a manera de legado: unidos somos imparables, separados nos desgastan.

En 2018 recuperamos y le dimos sentido a lo que la sociedad había perdido, la orientación del ideario de la Independencia, la Reforma y sobre todo de la Revolución: que la sociedad fuera más igualitaria y se acotara a las élites que depredaron los recursos públicos. Recuperamos también la capacidad de encarnar la historia como aquella de los individuos y no la de las hazañas en abstracto. Eso, que en mi opinión es el mayor legado de López Obrador, resume el tamaño de sus hechos, de nuestros hechos.

Mientras escribía esta columna, recibí la columna del sociólogo y compañero nuestro en el movimiento cuatroteista, Germán Castro, https://losreporteros.mx/no-gracias-a-ti/; la sintonía con lo que yo pensaba también escribir hace necesaria que la comparta (tanto en el sentido de transmitir como de coincidir). Me parece concordamos en que es mucho lo que hemos hecho y avanzado pero añado también que es mucho más lo que nos falta por lograr.

No es momento de pensarnos en un presentismo indeterminado como el que la derecha pretende, sino continuar en la idea de la marcha continua hacia el futuro. Hay un pasado que nos destruyó, y ese pasado está ahí, cito al historiador Fernando Cuesta en su semblanza sobre el gran filósofo Walter Benjamin: “El don de encender en lo pasado la chispa de la esperanza solo le es dado al historiador perfectamente convencido de que ni siquiera los muertos estarán seguros si el enemigo vence. Y ese enemigo no ha cesado de vencer.”

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4T, México, Moral pública, Oposición, Periodistas

Letrinus y los 40 ladrones

“Cuando se descubrió que la información era negocio, la verdad dejó de ser importante”  (Kapuscinsky)

A lo largo de la historia de México han existido comunicadores serviles, algunos disfrazados de intelectuales y otros de periodistas; el sexenio que vivimos no solo no es excepción sino es la confirmación -en grado máximo- de que hablar del “cuarto poder” tiene vigencia y que el dinero se convirtió en la pluma que entinta gran parte de los medios de comunicación.

En una segunda parte de ejemplos de comunicadores que por su inopia intelectual (como en el caso Alazraki presentado la semana anterior), y su inopia ética como en esta ocasión sucede, podemos advertir con claridad cómo intervinieron y se convirtieron en copartícipes del descalabro de la derecha en las elecciones pasadas. La derrota del mareo rosa no solo es de la candidata y de los partidos, lo es también del “periodismo” que se arrodilla frente al poder económico.

Hablar de esos comunicadores, que son ampliamente conocidos, que dado el resultado electoral del 2 de junio bien podrían ser dejados en el basurero de la historia al que se metieron, ¿tiene sentido? Sí, desde mi perspectiva que invita a la recordación de aquellos que con el poder de los medios pronto estarán de vuelta en pantallas y columnas como si nada hubiera sucedido. Una de las características de esos tinterillos es que aparecen una y otra vez, que permanecen por décadas en el espacio público al amparo de la mercadotecnia que les reinventa en una nueva historia.

Carlos Loret, el señor de los montajes; Latinus, batahola de delincuentes. Origen es destino.

Loret fue una de las estrellitas de Televisa por muchos años, con el tiempo se supo y comprobó que su carrera se construyó a base de mentiras: como reportero en Afganistán montó un teatro de guerra contratando un tanque, disfraces y artillería que se disparó “justa y precisamente” mientras él se presentaba en vivo en el noticiero que cubría el escenario de guerra. Sus propios compañeros desmintieron que los hechos presentados fueran reales y que tan solo fue una simulación actuada. Antes de descubrir la falsedad de la historia, el Sr. Loret vivía de la gloria de haber estado en medio de la guerra. Televisa por su parte lo encubrió.

En diciembre de 2005, en el sexenio de Vicente Fox, el marrullero periodista en asociación con Genaro García Luna –hoy encarcelado en NY, acusado de narcotráfico- gestaron un montaje en el que en su noticiero Primero Noticias se transmitió en vivo lo que se supone era una operativo para detener a una presunta banda de secuestradores conocida como Los Zodiacos, liderada por la ciudadana francesa Florence Cassez y el mexicano Israel Vallarta. Meses después el propio Genaro García Luna, tuvo que reconocer que se trató de una transmisión reconstruida, una mentira, lo que ocasionó que el caso llegara a la Suprema Corte y que ocasionara un problema diplomático con Francia. Florence Cassez quedó en libertad en 2013 por violaciones al debido proceso e Israel Vallarta sigue preso y sin sentencia, pese a que se demostró que se cometió tortura en su contra.

Loret participó también en el montaje del ex gobernador de Veracruz Javier Duarte para escapar de la justicia. Lo hizo también en la farsa de la niña Frida Sofía quien supuestamente estaba atrapada bajo los escombros del Colegio Rébsamen, en el sismo del 2017.

Y sin embargo, pese a esta forma de mentir a su público, y particularmente después de lo revelado por el propio García Luna sobre el caso Cassez, Loret siguió de estrellita, desprestigiada para muchos que sabíamos la ralea del vividor de mentiras, pero adorada por quienes gustan de ser engañados o simplemente ser desinformados.

Lo que hay que dejar muy claro, en el caso de este periodista, es que miente y que ese comportamiento sumado a su rating le ha permitido enriquecerse como pocos periodistas lo han hecho. Cientos de millones aparecen en cuentas de él, su esposa y familiares que hoy están siendo investigadas y que provocaron mejor tomara unas largas “vacaciones”, obviamente acusando a López Obrador de persecución política, bla, bla, bla.

En aquel paraíso de censura en que se desarrolló Televisa y otros medios, en el que los comunicadores jugaban el papel que correspondía a la orden del día, es decir que se hablaba de lo que les decía el guion, nunca veían anomalía alguna frente a los fraudes electorales y “democráticamente” criticaban a los gobiernos tan solo en las personas y momentos adecuados, la costumbre de cobrar por decir lo que se les instruyera, incluso plena mentira, se instituyó como la forma de hacer periodismo en México.

Follow the money, es cuestión de revisar la riqueza de los periodistas más populares para saber quién es quién; quién pompó como diría Chico Che.

Y esos periodistas y comunicadores son quienes dan pie a plataformas como Latinus.

Roberto Madrazo Pintado, ex gobernador y ex candidato presidencial del PRI, es la cabeza (vía familiares y testaferros) del portal Latinus.  Un odiador profesional recordado no solo por sus raterías al paso de las funciones públicas que ha ocupado sino también por hacer trampa en el maratón de Berlín del 2006 (perro que come huevos ni quemándole el hocico).

La plataforma de comunicación Latinus, activa desde el año 2020, con el afán de reunir a todos aquellos que se prestaran a denostar al gobierno del presidente López Obrador, entre otros: Denisse Dresser, Brozo, Aguilar Camín y Carlos Loret. Es financiada con recursos obtenidos de manera ilegal vía triangulaciones de gobiernos estatales a empresas fantasma; 4500 millones del gobierno de Silvano Aureoles en Michoacán, cinco millones de una empresa también ligada al mismo gobierno, aportaciones inexplicables de los gobiernos priistas y panistas del Estado de México, Hidalgo y Tamaulipas. Más de 107 millones han sido detectados que ha recibido este grupo.

Como en el caso del Sr. Alazraki de la semana pasada, en este caso también les salió el tiro por la culata; si su intención de existir, si su misión de empresa fue incidir en el resultado electoral del 2 de junio, fracasaron. El mensaje de odio una vez más naufragó; la sociedad mexicana en su mayoría no acepta que vividores de la mentira y la denostación pretendan dirigir la narrativa pública.

Como resultado: Latinus se apaga, Brozo se agazapa, Loret huye del país.

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2024, Claudia Sheinbaum, México, Morena, Oposición, Política

¡En esta esquina..!

«El triunfo de la reacción es moralmente imposible”. (Juárez)

La pelea más corta de la historia duró 4 segundos, es el tiempo que requirió el estadounidense Mike Collins para derrotar a su compatriota Pat Brownson en 1947. Si las elecciones de mañana fueran una pelea de box, Xóchitl Gálvez se llevaría el record de la perdedora más veloz en la historia, basta con que a las 8 de la mañana se abran las casillas electorales para en un segundo hablar de su derrota, esa que construyó desde aquel 3 de julio en que el presidente López Obrador dijo que ella (a quién él se encargó de inflar) sería impuesta como la candidata de la oposición en las elecciones federales del 2024.

Como dicen los presentadores de las peleas de box: En esta esquina…

De pantaloncillo rosa taimado, Xóóóóóóchitl Gáááááálvez; dice que indígena pero dice que blanca pero dice que hija de padre borracho pero dice que más bien que le inculcó valores, pero dice que vendía gelatinas, pero dice que es ingeniera, pero dice que la pendejió cuando plagió su tesis, pero dice que se hizo millonaria con su trabajo, pero dice que los contratos que se dio mientras fue funcionaria pública fueron legales, pero se dice candidata ciudadana, pero la presentan PAN, PRI y los chuchos del prd. Ingeniera en computación por la UNAM.

Peleas anteriores: -Titular de la Oficina de Representación para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Directora general de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas  en el gobierno panista de Vicente Fox. Jefa delegacional de Miguel Hidalgo por el PAN. Senadora por el PAN. (Le avergüenza decir que es panista)

De pantaloncillo rojo vino, Claaaaaaaudia Sheeeeeeeinbaum; mexicana nacida en 1962, Licenciada en Física por la UNAM, Maestra en Ingeniería de la energía por la UNAM, Doctora en Ingeniería Ambiental por el Lawrence Berkeley Laboratory en Estados Unidos. Ha publicado numerosos artículos científicos. En 1995 se incorporó al cuerpo académico del Instituto de Ingeniería de la UNAM. Egresada del Programa de Estudios Avanzados en Desarrollo Sustentable y Medio Ambiente (LEAD-México) del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales y es egresada del Programa de Estudios Avanzados en Desarrollo Sustentable de El Colegio de México; miembro del Sistema Nacional de Investigadores y de la Academia Mexicana de Ciencias. Miembro del Grupo Intergubernamental de expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

Peleas anteriores: -Integrante del CEU de la UNAM, brazo juvenil fundador del PRD. Secretaria del Medio Ambiente del Distrito Federal en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Vocera en las elecciones de 2006 en el equipo de López Obrador. Secretaria de Defensa del Patrimonio Nacional del conocido como “Gobierno Legítimo”, encabezado por López Obrador. En 2011 participó en la constitución del «Movimiento de Regeneración Nacional» (Morena) como Asociación Civil. Jefa delegacional en Tlalpan. Primera mujer electa jefa de gobierno de la Ciudad de México. (Se enorgullece de decir que es Morenista y Lopezobradorista)

Sus programas:

El de Claudia Sheinbaum se llama 100 pasos para la Transformación, se preparó en base a los Diálogos para la Transformación que se llevaron a cabo en todo el país con diferentes grupos sociales. Entre sus asesores: Javier Corral Jurado, Gerardo Esquivel Hernández, Omar García Harfuch, Altagracia Gómez Sierra, Susana Harp, Jorge Marcial Islas Samperio, David Kersenovich, Lorenzo Meyer Cosío, Irma Pineda Santiago, Rosaura Ruíz Gutiérrez, Olga Sánchez Cordero, Violeta Vázquez, Arturo Zaldívar, José Merino, Diana Alarcón González, Juan Antonio Berdegué.

El de Xóchitl se desconoce, a veces es todo lo opuesto a lo que haga el gobierno actual, a veces es lo mismo pero «mejorado». Sus asesores: Alito, Marko Cortés, Carlos Alazraki, la dupla Vampipe y Chumel, Kenia López, Lily Téllez y Vicente Fox (o algunos así)

Dos figuras tan opuestas tanto en su educación como en su experiencia son quienes se presentan en este evento con un resultado que, aunque usted no lo crea, se definió por nocaut antes de que inicie. La derrota que tendrá Xóchitl Gálvez representando a PRI, PAN, prd, medios de comunicación, intelectuales (sic), coparmex, ClaudioX, Iglesia católica, mafia inmobiliaria, mafia de narcotráfico, mafia huachicolera, mafia farmacéutica (parece rosario) será la mayor que este conglomerado habrá tenido en cualquier momento de la historia de México.

Esta es una columna breve, todo está dicho y las cartas están ya sobre la mesa; las casas de apuestas dan como ganadora a Claudia 95% y a Xóchitl 5%. El lunes tendremos a Claudia ganadora y a Xóchitl explicando cualquier barrabasada mientras que veremos a los “machuchones” de los partidos que la acompañan cómo le irán dando la vuelta poco a poco.

Por mi parte, también es breve porque en los años que llevo escribiendo esta columna semanal, expuse reiteradamente que esto pasaría; que ante la peor oposición que hemos tenido y con la selección de la peor candidata que pudieron elegir, lo que le sigue es la peor derrota que tendrá PRI, PAN y prd en su historia.

Como bien decía el filósofo francés, Jean Paul Sartre: “La perspectiva permite el juicio, la comparación, la reflexión”. En 24 horas estaremos votando, que el voto sea visto con perspectiva y que con la claridad que nos da la comparación de las dos candidaturas, la reflexión atinada es votar por Claudia.

Esta columna tiene dedicatoria: a familiares y conocidos que me excluyeron (y a mi íntima familia de rebote) de los entornos acostumbrados por argumentar y expresar mi opinión política. El dilema entre participar de este proyecto transformador y nadar de muertito y queda bien, parafraseando al rey Enrique IV de Francia: Bien vale una misa.

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Intelectuales, México, Poder, Polarización, Política

La aristocracia del bufón

“Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante.” (Rodolfo Walsh)

Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín son los gurúes de la cultura mexicana contemporánea, vamos, no es cosa de risa porque que así se presentan ellos; los dos como cabeza de sendos grupos de “intelectuales” de -por cierto- muy mala memoria. Acostumbrados a servir al poder, a hacer caravanas y hacer reír al gobernante en turno, cambiaron la honestidad intelectual por el enriquecimiento propio de ellos y de sus negocios editoriales.

Durante los sexenios de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto las revistas, folletos y otras publicaciones editoriales de Krauze y Aguilar Camín recibieron más de 530 millones de pesos del gobierno. Existen documentos probatorios que Aguilar Camín recibió cheques del gobierno del ex presidente Carlos Salinas  a cargo de la partida secreta de presidencia. Existe también la evidencia de que tanto a las revistas Nexos de Aguilar Camín y Letras Libres de Krauze, se les “compraban” decenas de miles de ejemplares mensualmente, mismas que ni siquiera tuvieron que imprimirse porque todo fue parte de la farsa “intelectual” del neoliberalismo a cargo de estos dos bufones del poder.

Durante la Edad Media, los bufones cumplían un importante papel  frente a la realeza, por una parte tenían el privilegio de ironizar sobre las autoridades y el mismísimo rey, lo que les permitía convertirse en la correa transmisora de los dichos del pueblo. Los bufones modernos, como estos vetustos y misóginos intelectuales mexicanos en cambio, utilizan la provocación y el escándalo para hacerse oír y ver por el poder, pero esconden lo esencial, su condición de prestanombres al servicio de los grandes grupos corporativos que les patrocinan. Ya no es el poder público, ahora son los grupos fácticos quienes les contratan y quienes les marcan la agenda que ellos traducirán en “exquisito” arte y palabrería.

Esa intelectualidad que no lo fue (si nos apegamos al significado de la palabra) y en cambio sí puerta abierta para el saqueo de recursos públicos, ni se acota a esos sexenios ni se agota en la compra de publicaciones,  alcanza también la distribución de puestos públicos relacionados con las áreas culturales y diplomáticas de todo el gobierno federal, entidades educativas, universidades y gobiernos estatales.

Así que pues ¿por qué pensamos que pudieran estar a favor de la Cuarta Transformación que les secó los recursos a que se habían acostumbrado? Ellos dos y todos aquellos -sus intelectuales orgánicos- que fueron cooptados con recursos, becas, publicaciones y privilegios, son la camarilla ruidosa que, abusando de su voz en medios públicos y privados, se presenta como los antagonistas a las ideas y nuevas formas de hacer y pensar en la política. Son ese grupo de 250 que recientemente firmaron un desplegado diciendo –en realidad amenazándose-  que votarán por la señora de los chicles y las gelatinas.

¡Touché!, nunca un desplegado tan claramente identificado entre los representados y quien les gustaría les represente. No es un tema de cultura o intelectualidad es un tema de negocios al amparo del poder.

A la derecha y el resto de conservadores mexicanos (es decir que incluyo tanto a la ultraderecha cercana al fascismo como a los progres buena ondita de la “izquierda” que se viste de rosa y votará por Xóchitl Gálvez); hay que recordarles –ahora que les gusta tanto hablar de polarización- que fue Krauze y su “Mesías tropical” y el haber sembrado, por esa intelectualidad que les representa, la idea del “peligro para México” lo que confrontó culturalmente los dos modelos del actuar político en que vivimos. Aclaro que digo y subrayo “culturalmente” porque la única polarización real y contundente es la de la desigualdad y la pobreza.

Despidamos pues a la aristocracia intelectual -a los más famosos escritores y publicistas de los sexenios pasados- del impresentable régimen corrupto que permitió que la educación, libros de texto, escuelas y proyectos culturales estuvieran cooptado en pocas manos y con un único sentido mercantil; solo así se explica el servilismo que tuvieron durante el neoliberalismo y el encono que tienen frente a un modelo que intenta cambiar todo aquello que se hizo mal.

Ellos, ese grupo encabezado por la bufonería, es el responsable de intelectualizar o más bien culturizar a la manera televisa y azteca. No hay sorpresas de su enojo, su ataque es despiadado y les durará no solo una semana más, porque aunque a partir del 2 de junio abrirán los ojos para darse cuenta que tendrán 6 años más de sequía en sus bolsillos, aún tienen mecenas suficientes para seguir fastidiando a cualquier gobierno y cualquier proyecto que no les pague. No sé si lo suficiente para mantener bajo control y seguir manipulando  al resto de abajo firmantes de su círculo cerrado de la élite intelectual, pero sí para seguir haciendo ruido.

¿Qué querían esos intelectuales, además de dinero y poder? Establecer ese modelo que tantos frutos dio a los gobiernos en turno: evitar la crítica social. Ante la reiterada aceptación y explicación de los sucesos políticos y sociales por parte de estos jerarcas culturales, si ellos decían que todo estaba bien y justificaban con sus elevadas teorías cualquier acto de gobierno provocaban que los medios –al unísono-  asintieran y siguieran con el discurso a favor del régimen en turno.

Mientras tanto, para ellos nosotros somos idiotas, no alcanzamos su nivel de suma inteligencia, así se expresan, así lo dicen; somos ese naco no solo social y económico sino también cultural; le atinan únicamente en que solo ellos disfrutaron de los privilegios que les proveyó la cercanía y sumisión al poder.

Desde un punto de vista ideológico, parece ser una novedad histórica definir al adversario dialéctico como “idiota” en vez de abordar sus ideas. Desde un punto de vista histórico no; ya es tradición: (des)calificar al otro para perpetuar su opresión. Estas ideas responsabilizan a los oprimidos de su opresión y al mismo tiempo niegan la existencia de ésta. Legitiman un orden heredado de un pasado (del que no quieren que se hable) en nombre del futuro progreso (que ellos ofrecen y ahora sí cumplirán). Adiós bufones, adiós aristocracia cultural, no doblegaron al gobierno de López Obrador, menos lo harán con el de Claudia Sheinbaum. Ustedes tan Derbéz, nosotros tan Bradbury.

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2024, Marcha rosa, México, Oposición, Xóchitl

La última marcha

No saber lo que ha sucedido antes de nosotros es como ser incesantemente niños. Cicerón.

Es una marcha del fracaso, porque –una vez que el INE les dijo que no es marcha ciudadana sino marcha partidista y por lo tanto acto de campaña- está condenada a la ruina antes de iniciada ya que el resultado de la elección está cantado; todas las encuestadoras explican con lujo de detalle que si se trata de la candidatura presidencial, Claudia Sheinbaum arrasará a la tripleta de partidos devenida en juguete de Claudio X González y gerifaltes partidistas.

Helos ahí, en su vestimenta rosa y su sonrisa perfecta, su no entender; bajo sombreros, turbantes, fedoras, bombines y panamás en pantones combinados a tono de la temporada porque como dijo uno de sus gurúes: “La gente va a mirar… Haz que valga la pena.” Pase de lista de la peor oposición ciudadana que ha existido en el País.  Pase de lista por tercera (y última- ocasión) de quienes decidieron votar por PRI, PAN y prd en la figura inflada y postrada de Xóchitl Gálvez. Mañana, eso sí, cuando marchen juntos el desprecio al pueblo y el clasismo nada bueno podrá salir.

Ahora que si se trata de mostrar músculo para no caer al tercer lugar en las boletas pues ahí sí hace sentido un desfile a manera de exorcismo o catarsis social. Aunque más bien creo que en esta ocasión que los ciudadanos de derecha acuden a esta nueva aventura es para gritar abiertamente su insatisfacción y su rencor por todo lo que les significa la Cuarta Transformación. Nada distinto a las dos ocasiones anteriores, aquellas en las que “ciudadanos libres” y “ciudadanos que no apoyan a ningún partido político” (jaja), se vistieron de rosa INE para evitar hablar de sus verdaderos colores.

Y hay que recordarles que si marcharon para supuestamente defender al INE, en realidad les mintieron y utilizaron; no a todos porque hay mucho cínico bien informado que tan solo le apena salir del closet político. No defendieron ni al INE ni a México, en cambio sí defendieron y mañana lo volverán a hacer al PRI y al PAN, con ello defienden a un García Luna, a un Calderón, a un Alito, a los asesinos de los 43 y al cártel inmobiliario.

Pero pues cada quien sus razones para salir a marchar en la ciudad; que lo hagan tiene una parte muy positiva, esa precisamente ¡que lo hagan! porque por décadas estuvieron apoltronados indiferentes a las causas sociales y políticas; para ese sector que mañana marchará, la calle nunca ha sido su lugar preferido para luchar por sus intereses. La calle es para los otros a quienes desprecian, para obreros, estudiantes y desposeídos; ellos los de rosa fueron más de gestionar por teléfono. ¡Cómo han cambiado los tiempos, en seis años ya está marchando en las calles! ese grupo, parte del 25 o 30% de ciudadanos, que se caracterizan por su antipatía a un mexicanismo con base igualitaria para todos.

Salen, se expresan y se unen para apoyar lo que sea con tal de que no sea algo relacionado con beneficios para las mayorías, la diferencia es que ahora los vemos manifestarse y ya no es necesario imaginarlos, ahora los vemos de carne y hueso

Lo suyo no es un proyecto político que les interesa, puesto que si lo fuera hubieran presentado alternativas. Es el encono en ellos por todos los privilegios que perdieron (o creen que perdieron), al concluir los 36 años de neoliberalismo, ese periodo cargado de impunidad, corrupción y clasismo al que se acostumbraron. Ese odio es el impulso para que un domingo a medio día cambien su rutina por salir a ese Zócalo que no logran concebir para que sirve y qué representa.

Y también quiero pensar en ellas y ellos en otro sentido; porque – aunque sí, me burlo un poco de la situación a la que llegaron estos marchistas, y sé que nos darán harto material para memes, que será divertido escuchar sus respuestas a entrevistas banqueteras, y que nos reiremos de varias y varios de alta alcurnia abriendo la boca para no poder hilar dos frases coherentes; no debemos caer en el facilismo de pensar que los domina solo su fanatismo o su animadversión a quienes no entran en su canon de aceptación social, es mucho más complejo, hay que verlos en la absoluta indefensión frente a la cultura que los medios de comunicación les impone, a ellos nadie los protegió, se pensó que –de manera natural- por ser privilegiados en un país con tantas carencias y pobreza podrían ser mejores; la culpa es nuestra porque no nos dimos cuenta que lo único que tenían eran cosas materiales, y esas se compran.

Mañana domingo, no esperemos espontaneidad; los convocantes PRI y PAN y las élites intelectuales, económicas y mediáticas que hemos padecido por décadas, tan solo cumplirán con su guion –hablaran mal del presidente, dirán que todo está mal, que se regala dinero a los huevones, que puro güey no es como ellos, ensalzaran las virtudes que le encontrarán a su candidata y tan tan; por su parte sus partidarios, algunos acompañados de sus guardaespaldas, nanas, choferes y sirvientes,  atentos escucharan y después a continuar con sus vidas, que tampoco es para tanto el desfilito rosado.

Decía José Martí: “En este mundo no hay más que una raza inferior, la de los que consultan, antes que todo, su propio interés, bien sea el de su vanidad o el de su soberbia o el de su peculio: -ni hay más que una raza superior: la de los que consultan, antes que todo, el interés humano.”

Bienvenidos todos a -desde la barrera- ver caminar a esa Martiniana raza inferior vestida de rosa. Dos semanas después no los volverán a ver, negarán que marcharon tal y como -en su momento- aquellos que trajeron a Maximiliano lo negaron; la marcha se dará y no pasará nada; mientras la derecha esté a la deriva, sin narrativa y sin propuestas, como si marchan, ruedan, se postran o van de rodillas, da igual, el País avanza, la Cuarta Transformación continúa ahora en el segundo piso de Prosperidad compartida con Claudia Sheinbaum como la primera mujer presidenta de México.

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2024, México, Oposición, Xóchitl

Su no programa es su programa.

Los sabios hablan porque tienen algo que decir, los tontos hablan porque tienen que decir algo (Platón)

El 2 de junio hay elecciones, hay dos grupos opuestos entre sí, dos ideologías, dos formas de entender el mundo, dos visiones contrarias: una que propone y la otra que prefirió guardar silencio. Un silencio que avergüenza a sus votantes –o debiera hacerlo- porque les dice: no tengo nada que decirte, no tengo nada que ofrecerte, soy el pasado que agravió a este país, soy el pasado que te convenció de no pensar, soy el pasado visible dueño de la fábrica de pobres, soy el pasado que te deja sin esperanzas, soy el pasado que hoy te dice, una vez más, vota por mí.

La campaña de PRI, PAN y prd se sustenta en no proponer nada; proponer es la palabra con origen en el vocablo latino proponere  que alude a realizar propuestas, el prefijo pro (adelante, a favor) y el verbo ponere que nos habla de colocar o insertar, ideas en este caso. La campaña de los opositores no propuso nada, porque decir NO a todo, decir precisamente lo contrario del oponente a manera de llenar de palabras los espacios mediáticos, no es proponer. La abstención de pensar, de crear una narrativa de ¿por qué queremos gobernar? habla más del grupo de votantes al que se dirigen que de un planteamiento político. Definieron que sus votantes son mujeres y hombres pusilánimes a quienes no hace falta convencer de un proyecto porque se convencen a sí mismos en la simpleza del miedo sin sustento, en el reforzamiento de su prejuicio clasista y en el irracional wanabismo inducido en la (in)cultura sembrada por el neoliberalismo.

En el siglo XVIII se fundó una doctrina económica que dice que el sistema económico funciona mejor sin la intervención del Estado, es conocida como Fisiocracia. Explica que la no injerencia de los estados en asuntos económicos la resolvería una mano invisible por la cual la suma de los egoísmos responsables (así como lo leen) redundaría en beneficio de la sociedad y el progreso de la economía. De esta escuela surge la frase en francés “Laissez faire et laissez passer, le monde va de lui même”,que ​en español se traduce: “Dejen hacer y dejen pasar, el mundo va solo”.

Políticamente, el resumen de la campaña del Frente rosa INE, de esa deleznable agrupación “Fuerza y Corazón por México” que presenta a Xóchitl Gálvez como candidata; representa un laissez faire, un no se muevan, algo nos caerá, la inercia política, los dineros de las élites económicas, el voto duro de los que cobran sueldos, canonjías y business de los partidos agrupados y –sobre todo- la masa de votantes desinformados que duermen en los laureles de la ignominia racional son esa mano invisible que les aportará la cauda de algunos millones de votantes.

Porque, ¡carajo! de qué otra forma entender que personas como cualquiera –que todos conocemos- jodidos económicamente, endeudados, arañando para poder llegar a la quincena, que ven las puertas de las Universidades cerradas para sus hijos, que ven que su mejor futuro es una empobrecida pensión, que ansían llegar a cierta edad para recoger un apoyo social, hoy se plantean votar por ese modelo depredador que representa la señora de las gelatinas.

Hay que reconocer que esa forma de hacer campaña, de NO hacer campaña, les funciona (con el resultado que tendrán y del cual nos estaremos burlando en tres semanas más) porque su perfil de votantes no requiere programa ni propuesta alguna. En alguna otra columna mencioné y lo reitero ahora: no solo nos encontramos con la peor candidata en la historia política mexicana sino con la peor oposición; el peor grupo de ciudadanos en la historia de la civilidad democrática del País. Hay que acordarse de este grupo, la historia les recordará quienes son, cómo se comportaron y cómo es que se hundieron en la desvergüenza de apostar por ser parte de un entreguismo a las peores causas. Al proyecto de quienes acuerpan a Xóchitl Gálvez le es suficiente con que cualquier mequetrefe crea que es “parte de ellos” y no se vea como ciudadano del fabuloso país que es México.

El arte es inútil, la filosofía es inútil, el civismo es inútil, hablar de valores es inútil, si dejamos que el mundo ruede -debe pensar la Oposición- la criba natural nos arrojará algunos saldos, algunos votos; eso debe ser suficiente. No construyamos nada, intentemos destruir al de enfrente, algunos muertos tendrá, algunos votos ganaremos. La poesía es inútil, decir como dice Acción Poética: “Basta de pensar mucho y sentir poco”, “Yo creo un mundo mejor”, “Algún día es mucho tiempo” es inútil; la pintura es inútil, la canción es inútil, que ninguno de nuestros “naturales” votantes se distraiga en pensar para que nos caigan unos votos.

En una veintena de días estaremos frente a las urnas, unos y otros, ese día en la noche unos nos iremos a dormir sonrientes sabiendo que inicia el segundo piso de la Transformación que busca un mejor país; otros se irán a dormir como lo hacen cualquier otro día: sin entender que no entienden.

Todos, eso sí, todos, con un proyecto que provee de nuevos derechos sociales y que acaba prácticas que provocaron pobreza y desigualdad. Todos con el derecho a cobrar mejores pensiones, todos con el derecho ganado a recoger su pensión de adultos mayores, todos con el derecho de recibir mejores salarios y mejores beneficios laborales. Porque para ese todos es que se construyó la propuesta del gobierno que encabezará Claudia Sheinbaum como hace 6 años se construyó la de López Obrador. Porque ese todos recibe y recibirá los beneficios de la Cuarta Transformación, aunque solo unos luchen por ellos y los otros voten por Xóchitl y lo que representa.

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2024, 4T, México, Oposición, Periodistas

El restaurante de Ciro

“…el brillo de la gloria achica la sombra de la envidia y la hace desaparecer.” Plutarco.

El periodista Ciro Gómez Leyva quien trabaja para los medios de comunicación Radio Fórmula y Grupo Imagen (de amplia audiencia) dijo recientemente en uno de sus programas lo siguiente: una vez que concluya su gobierno el Presidente López Obrador: “AMLO no va a poder recorrer el país, no lo veo en un restaurante, un cine, un estadio de béisbol (un asistente o asentiente del periodista adicionó a esto último: ¡menos a un estadio de béisbol!)… es lo que cosechó… hay un 45% que lo reprueba y repudia… un tipo que ha hecho tanto por el culto a su personalidad. …El futuro del presidente López Obrador, si bien le va vivirá en su finca en Chiapas y si no le va muy bien La Habana, Cuba”

Después de escuchar tal zafiedad de inmediato me vino a la cabeza esa fábula que menciona José Ingenieros en “El hombre mediocre”: “Un sapo croaba en su pantano cuando vio resplandecer en lo alto a una luciérnaga. Pensó que ningún ser tenía derecho de lucir cualidades que él mismo no poseería jamás. Mortificado por su propia impotencia, saltó hasta ella y la cubrió con su vientre helado. La inocente luciérnaga osó preguntarle: ¿Por qué me tapas? Y el sapo, congestionado por la envidia, sólo acertó a interrogar a su vez: ¿Por qué brillas?”

Tal parece que al locutor se le da eso del todos son iguales para referirse a los presidentes mexicanos, el cree que todos son como Fox, o los escondidos en algún país Calderón y Peña Nieto, o aquel López Portillo a quien le ladraban en la calle. Él bien sabe que no es así, sabe perfectamente que López Obrador es una rara avis en la política mexicana, sin embargo le es imposible reconocerlo frente a sus oyentes por dos razones primordiales: es lo que le obliga decir la agenda de la derecha mexicana y es lo que le conviene insinuar a la campaña de la candidata panista que él y su grupo apoyan. El fingimiento de decirse imparcial y no tener candidata favorita –que es lo que diría el sapo-periodista- no es más que la bien conocida hipocresía de los conservadores mexicanos que juegan de neutrales.

Los datos y la realidad confrontan al Sr. Ciro, de manera contundente le abofetea ante el disparate dicho públicamente:

El presidente López Obrador tenía una aprobación, que nos muestra la empresa Polls que reune la información de todas las encuestas serias (https://polls.mx/aprobacion-presidencial/), del 62% a fin de abril, el Heraldo dos días después dice que 70% (https://heraldodemexico.com.mx/elecciones/2024/4/8/encuesta-covarrubias-asociados-claudia-sheinbaum-con-amplia-ventaja-592175.html) , y más que eso muchas otras encuestas de casas formales. Según Morning Consult, el presidente se encuentra (desde hace muchos meses) en el segundo o tercer sitio de aprobación en todo el mundo (https://pro.morningconsult.com/trackers/global-leader-approval). Con esto me refiero a que los datos no acompañan la “preocupación” del señalado comunicador.

Y sin embargo, los datos son lo de menos ante la realidad que vive el presidente en su recorrido por el país; aunque le duela reconocerlo a Gómez, cófrade del círculo rojo (aquel grupo de comunicadores que representa los intereses de los dueños del país); el presidente es vitoreado en sus presentaciones públicas, es aclamado en cada pueblo y ciudad que visita, la gente lo busca, le pide fotos y autógrafos; es el rockstar de la política mexicana. Las transmisiones de sus conferencias diarias lo colocan como el streamer No. 1 de habla hispana. Cuestionar la popularidad y el afecto de los ciudadanos al presidente López Obrador es mera sandez del laureado locutor. Ahora, que si es amenaza pues un aviso: ni se les ocurra tocarlo, se les suelta el tigre y se los lleva candanga.

Aunque, siempre hay un aunque o un pero, tal vez tiene razón; López obrador será rechazado y vilipendiado al llegar a un restaurante, esta es la eventual historia que ronda su cabeza:

La realeza (sic) mexicana, mejor conocida como la descomposición conservadora organiza una cena en un afamado restaurante; Ciro es el asignado a preparar tal celebración (celebran que su candidata Xóchitl perdió solo por 20 puntos de diferencia y no por 30 como parece ser); él es el maestro de ceremonias y ocupa el sitial de honor (a sus jefes no les gusta el lucimiento, no vaya a ser que la DEA, SAT o INTERPOL los ubique), sí, el brillante y nunca bien ponderado Ciro es quien lo ocupa.

En el centro de la larga mesa Ciro –exultante y sudoroso ante tal privilegio- no porque sea el más importante del grupo como ya dijimos, sino porque es el patiño asignado en esta batahola poselectoral, sin cetro ni trono porque ya too much; a su lado Alito, Marko, (Zambrano del prd ya no es requerido, ya fue), Xóchitl, Krauze, Dresser, Zuckerman, Loret, Alazraki, Lozano, Pagés, Beteta, José Cárdenas, Camín, (Casar no fue por que está desenterrando al suicidado marido), Córdova, Mendoza, Alatorre, Fox (llegó tarde, no le había abierto Martita), Álvarez Icaza, Cossío y en frente (¡Ay nanita!, como cantara Pepe Hernández): Claudio X González, Carlos y Ricardo Salinas, el Mencho, Larrea, Bailléres, el Chapito, Fernández, y el Alfredillo. Alrededor de todos ellos, muchos, cientos de guaruras, evitando los limonazos del vulgo.

El menú fue sustancioso y les cayó como anillo al dedo: De primero una nicaragüense Sopa de muñecas (si no para abrirles el apetito si por lo menos el labio); después un Pejelagarto que a más de uno se le atragantó; surtido de postres: Raspado de anís y Cremitas de Techolalpando y de bebidas: Atole con el dedo y Cubas a la Felipe.

Don Ciro tiene razón, no tiene que imaginarlo, es un hecho que López Obrador no sería bienvenido al festín. De hecho, al mismísimo presidente le daría vergüenza la vapuleada que les pondrán a Ciro y sus secuaces los del otro lado de la mesa. Tiraron inmensos recursos, corrompieron a todos quienes pudieron, inflaron con publicidad, mentiras y encuestas de massive caller a la Sra. Xóchitl mientras que Claudia Sheinbaum –tan campante ella y sin voltearlos a ver- les arrasó en la contienda.

Es una cena amarga, López Obrador no es invitado, Ciro sí (I rest my case, como dicen los gringos); al final entre los comensales se aplauden, tienen 6 años para dedicarse a entorpecer el trabajo de Claudia y después la historia se repetirá cuando la Cuarta Transformación pase a su tercer sexenio.

Goethe decía: “No hay más que un paso de la envidia al odio”. Yo me pregunto si no es al revés, pasaron de odiarlo a envidiarlo.

Lo siento Don Ciro, parafraseo al citado José Ingenieros: usted no brilla, ese es su destino, el destino suele agrupar a los envidiosos en mafias de odio, allí es que desahogan su pena íntima difamando a los envidiados y vertiendo toda su hiel como un homenaje a la superioridad del talento que los humilla.

López Obrador será recordado como un gran presidente y también como el hombre que puso en su lugar a quienes por décadas trataron a los ciudadanos como estúpidos en los medios de comunicación que encabezan; les recordó que antes del 2018 se enriquecieron del presupuesto público, que son chayoteros consumados y que efectivamente él no va sus convites.

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