4T, Desmemoria, Oposición

Un autogol llamado oposición

“No quieras enseñarle el Padre Nuestro al Señor Obispo…”

Todo indica que la oposición de derecha y sus partidarios (incluyendo los que se dicen que no son de aquí ni son de allá) se han topado con que sus ideas viejas y su anquilosado corazón, con que la tristeza de su concepción clasista y racista frente a la vida en sociedad, su menosprecio a los demás y su arrogancia en la defensa de conveniencias y privilegios (como representación excluyente del otro) les ha llevado a, irreversiblemente, perder la compostura como nueva forma de relacionarse con sus antagonistas políticos.

Aunque sea en portería propia también es gol, autogol, y por eso -aunque vivieron otra gran derrota- en su interior algo festejan ¡porque acostumbrados ya por cuatro años a perder, eso de meterse un gol tampoco sucede todos los días! Y ese festejo les hace lanzar estridentes gemidos que bien pueden leerse como una derrota no solo moral sino también psíquica o bien como un grito de ayuda. ¡AIURA! Asistimos a la fascinante descomposición del conservadurismo mexicano expresado en su comportamiento frente a la mayor marcha de ciudadanos en la historia de este país.

Frente a lo sucedido en la ciudad de México y muchas otras al interior del país y en otros países; frente al desbordamiento ciudadano en apoyo al proyecto 4T y lo que esto les representa, ahora sí,  están fuera de sus casillas; la desconfiguración  pública de sus representantes y de los que les acompañan como malquerientes de este gobierno y del presidente López Obrador; nos hablan de una fase terminal en cuanto a ideas, propuestas, argumentos o razones con las que nos pudieran decir por qué si tienen razón en querer volver al pasado.

En esta crónica del detritus que han construido en los últimos años han llegado al nivel más bajo y más odioso; ni siquiera comparable con aquél vivido por los porfiristas al triunfo de la Revolución.

La masiva participación en defensa de un proyecto y de un líder como López Obrador, no es nueva, no es fruto en respuesta a la morrocotuda pasarela rosa organizada días antes como quieren hacer parecer, y, no es fruto de un acarreo de más de un millón doscientos mil personas como dice la torpe narrativa que intenta negar la realidad; es en realidad la expresión de la necesidad política de “muchos” de expresarse, más allá de con votos, ante al agravio opositor que lleva 4 años atacando al gobierno que en democracia –esta sí- venció arrolladoramente en las urnas. Y es también la continuación de la muestra de antagonismo político que surgió frente a los golpes anti democráticos intentados para evitar que éste llegara a la presidencia por la vía del desafuero y la guerra sucia en su contra, y es también la respuesta obligada a las ofensas y humillaciones que hemos vivido los iletrados, chairos, nacos, borregos, sucios, acarreados, hambreados y pata rajadas –según dice la concepción más fina de la naturaleza del movimiento 4T- por parte de la oposición.

No entender es no entender, Perogrullo dice, no aceptar que los dirigentes de sus partidos fracasaron, no aceptar que la idea de un retorno al pasado ya no tiene cabida, no aceptar que la ciudadanía ya se expresó hace 4 años y que refrenda elección tras elección su preferencia y decisión de por quien ser gobernada; ese no entender y ese no aceptar es lo que hace que el exabrupto y estupidización argumental sean su arma a utilizar a un año y medio de unas próximas elecciones. Si alguien cree que ese ¡mayoritario muchos!, si es que cabe la expresión; va a votar por quienes una y otra vez les insultan, por el insulso wanabismo conservador que decidió odiar en vez de comprender la nueva realidad mexicana; pues está obviamente equivocado.

Porfirio hablando de Calígula y Hitler, Margarita tartamudeando sandeces, Anaya en fuga haciendo juicios de valor, Alito no sabe ni donde meterse, Fox en drogas, Calderón huyendo, Claudio tirando su dinero en alelados, los aliancistas perdidos al no tener identidad; es lo que hay, lo que tienen y con ello tienen que vivir.

Que una marcha les provoque esto es la muestra de la ceguera ante el buen manejo macroeconómico del país, ante la obra pública, ante la protección social de los más necesitados, ante lo realizado y lo mucho por hacer. Y a esos ciegos que no quieren ver porque se quedaron sin privilegios solo queda decirles, ánimo, el país es mucho más grande que las miserias mentales que aprendieron y que no se quieren sacudir.

Siguen reformas a leyes, elecciones de nuevos consejeros, elecciones en Estado de México y Coahuila, elección presidencial en 2024; la vida sigue, es muy posible que se sigan topando con pared y que sigan metiendo sólo autogoles, porque oye, eso de querer medirse en las calles con la chucha cuerera que es el “pueblo”, es quererle enseñar a nadar a un ganso.

*Imagen de pintura de Pavel Kuczynski.

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4T, Cuarto año, México, Oposición, Partidos políticos

No los distraigan

“Homero y yo nos separamos en las puertas del Tánger; creo que no nos dijimos adiós”.

Borges

Si usted es fotógrafo y ve a una persona ahogarse, ¿ajusta su lente para sacarle la mejor foto posible o deja a un lado su cámara y hace lo posible por rescatarla? ¿Es comparable un dilema así con ver a la oposición ahogándose en su miasma o darles algunas ideas para que dejen de zozobrar? Mi conclusión es que, en éste segundo caso, saquémosles la foto mientras los vemos hundirse y minimizarse.

Ya ha transcurrido cuatro años de este gobierno, la oposición decidió no apoyarlo, ha intentado bloquear todos sus proyectos; ha asumido lo que llamaron “moratoria legislativa” para no aprobar cambios en leyes; ha dedicado ingentes recursos económicos a mantener a medios de comunicación, editorialistas y columnistas que -a cambio de ellos- discurren mentiras y medias verdades; ha vulgarizado el lenguaje de la confrontación política; ha pasado al insulto y agresión como forma cotidiana de trato hacia quienes favorecieron con su voto a López Obrador. Convirtieron una obvia polarización derivada de la desigualdad social en una, patética y grosera, polarización clasista.

¿Y cuál fue el resultado, qué obtuvieron a cambio? La intrascendencia política. Han perdido casi todo, no solo votaciones, cargos, presupuestos y poder sino, además, y me parece que es lo más importante, desvirtuaron lo que decían representar. Hoy nadie puede decir qué diferencia al PAN del PRI, prd o MC. Lograron confundir a su base electoral al intentar unir agua y aceite para estar en contra de…

Eso, lo intrascendente de su “idiosincrasia” construida en este cuatrienio, al interior de sus seguidores se convirtió en fuente de enojo social, mismo que les ha llevado al derrumbamiento permanente. Y nosotros los vemos caer, y nos reímos, nos solazamos al ver que la narrativa histórica de la 4T agotó rápidamente cualquier viso de pensamiento racional opositor; tiró como dominós en fila cada concepción social, económico y política que decían tener.

Ahora bien, si el discurso opositor pretendía llegar a los hombres y mujeres que favorecieron con su voto al gobierno de López Obrador, evidentemente han fracasado. Sencillamente no pudieron esconder la complicidad histórica del prianismo con el autoritarismo, la violación de derechos humanos, la desigualdad y el clasismo. Sus gobiernos no sólo no hicieron nada para favorecer una mejor distribución de recursos y minimizar el desastre social que crearon y que después se fueron heredando al paso de los sexenios neoliberales, sino que además actuaron de manera complaciente -cuando no asociada- con la delincuencia organizada, particularmente del narcotráfico y del saqueo de recursos públicos. No pensaron que los sectores sociales mayoritarios ya los conocen bien y que dejaron de comprarles sus historias que les decían que los llevarían al primer mundo.  En resumen, una vez más por no entender el país y a sus ciudadanos, ahora politizados, se han ido dando de tumbos cada vez que abren la boca.

Ese discurso -intrascendente para la mayoría- no encontró eco más allá de las mismas élites que lo emiten y del “aspiracionismo” analfabeta que les sigue -cada vez en menor cantidad- (me remito a los resultados electorales a lo largo de estos cuatro años) Nuevos seguidores, afines a la ideología clasista que se dice “económicamente liberal” (con la ayuda divina de jugosas exenciones fiscales y concesiones públicas, hay que decirlo) no los tienen; son menos que los mismos de antes, haciendo lo mismo, diciendo lo mismo, gritando lo mismo.  ¿Por qué no se allegaron de nuevos ciudadanos a sus partidos?  Principalmente porque no ofrecen nada más que estar en contra de.., no tienen proyecto ni ideología, y su conservadurismo trasnochado invariablemente se ve acompañado de un desamor profundo al país. No tienen una sola herramienta que enfrente los resultados cuatroteistas.

Al no contar con liderazgos serios, dejaron sus tareas en bufones y peladitas, que han decepcionado y avergonzado al prianismo de antaño que hoy se encoge y esconde, nadie espera nada de ellos. Entonces:

Entre ellos se hablan y se entienden, sus líderes provocan y promueven majaderías en las personas que les representan como voceros, de ahí éstos pasan a manejar a sus menguadas huestes y  anularlas de todo entendimiento afectivo al país. México es naco, dicen; huele mal, dicen; es moreno, dicen. La gente conservadora y aspiracionista necesita que le digan cosas, oír cosas, hay muchos mensajes que provienen de gente idiota y que consumen con avidez;  cuando las élites vean el legado que están sembrando: la falta de civilidad y amor al país, la incultura y la ignorancia; no sé si se vean arrepentidos, lo que sí sé es que debería darles pena. Siempre hubo analfabetos, pero la falta de estudios y cultura se vivían como vergüenza, nadie se jactaba de no tener cultura o haber leído libros. Los analfabetos del conservadurismo de hoy son los peores porque en su mayoría han tenido acceso a la educación, saben leer y escribir, manejan tecnología, son la clase económicamente dominante, y, precisamente por su incultura y analfabetismo están volcados a ser un producto en un mercado.

Y nosotros los vemos caer, nos reímos de ellos, nos alegramos de sus fracasos golpistas y de sus resultados electorales, así van muy bien, no hay que distraerlos.

No, no los distraigan; nosotros avancemos en todo lo que hay que hacer para transformar el país que la tarea no es poca, a ellos dejémosles el encargo de memes y bots.

No los distraigan.

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4T, México, Política

Mi columna 101

«Diré con una épica sordina: la Patria es impecable y diamantina»

López Velarde

Cien semanas después, hay quienes se mantienen en un limbo como representantes de una sociedad que ya fue, más bien que está dejando de ser a fuerza de empellones por parte de la sociedad mayoritaria. En una época de emergencia mundial, de cambio climático, del retorno de posiciones racistas y excluyentes, unos se quedaron como mero ornamento y escarcha. Los otros hemos cambiado.

El tiempo, como el espacio físico, es también una coordenada. Transitamos en el tiempo como si fuera las calles de nuestra colonia; algunos, cada lunes iniciamos una rutina laboral que deseamos concluya el viernes para dar paso a otra que hemos inventado y a la que nos hemos acostumbrado. En la medida humana, algunos creemos en la dimensión lineal que nos dice que los cambios existen y que nosotros, nuestro círculo cercano de conocidos y familia, nuestro país, el mundo etc. progresa (¿o retrocede?) hacia un sentido. Medimos el tiempo en celebraciones que concretizan aquello que nos marca con un número identificable por ciclos, semana a semana, año a año, quinquenios, décadas, milenios.

Hace 100 semanas publico una columna cada sábado, semana a semana escribo sobre la política mexicana, ¿por qué cada semana?, en mi caso por esa costumbre de apegarme a lapsos iguales, de esquematizar un sistema de control que aprendí y que se convirtió en algo natural: fechas, cantidades, números, repeticiones, conteos. ¿Por qué hablo de ello al concluir 100 escritos y no otro número? cien en vez de 43 o 74 o 119. Vivimos, yo por lo menos, rodeados de lapsos y conteo de cosas que tan solo nos dan un piso para pasar a un siguiente escalón que repita el mismo patrón anterior.

La política mexicana tiene sus ciclos: sexenios para cambiar un gobierno, los primeros cien días del mismo, las legislaturas anuales, los censos poblacionales, las conmemoraciones históricas que año a año se recuerdan. Nuestra sojuzgada rebeldía nos dice cuando es hora de celebrar, o  de recordar, o de hacer algo; así somos.

¿Cien semanas después qué cambia?

Tenemos un gobierno que pronto concluirá su cuarto año de ejercicio, restándole dos (tal vez es simpleza decirlo, o no); para éste el cambio consiste en haber realizado muchas de las cosas que ofreció hacer en su programa de gobierno: eliminación de fuero presidencial, de pensiones a expresidentes, de partidas secretas, del estado mayor presidencial, de gastos médicos y suntuosos a funcionarios. Tipificación de nuevos delitos como graves, disminución del hurto de combustibles “huachicol”, aumento del salario mínimo en porcentajes superiores a los históricos, aumento de la recaudación fiscal sin subir impuestos, eliminación del outsourcing y formas nuevas de considerar el reparto de utilidades, reformas a la ley de Infonavit, incremento de pensiones a adultos mayores, pensiones a personas con discapacidad y madres solteras. La lista es innumerable, decenas o centenas de acciones que se van cumpliendo en el tiempo asignado a este mandato de la democracia mexicana.

Seguimos: Obras públicas como Aeropuerto, Refinería, Tren Maya, Reservas ecológicas, Corredor Transístmico, plantas termoeléctricas, rehabilitación de refinerías en desuso y compra de refinería Deer Park en Estados Unidos, rehabilitación de cientos de hospitales abandonados, en cascarón o sin equipamiento, creación de decenas de cuarteles para la Guardia Nacional diseminados en todo el país. ¿Seguimos? No habría texto de 1000 palabras (como es el número de los míos semanales, salvo éste) que alcance para enumerar lo hecho.

De estas obras, proyectos y realizaciones he escrito en mis columnas. La política mexicana en su operación de gobierno realiza cosas, algunas de esas cosas de este gobierno son éstas.

Las obras anteriores significan que el transcurso del tiempo sexenal está acompañado de “cosas materiales” que cambiaron; y sin embargo, no es lo más importante.

Por otra parte, siguiendo con lo que ha sucedido en la política mexicana en estas últimas cien semanas, hay que referirse también al trabajo (sic) de la oposición. Aquí cabe muy bien la referencia que hacía William Morris en 1885 acerca de la diferencia entre Trabajo Útil vs Trabajo Inútil; sólo una frase para explicar la diferencia entre la dedicación gubernamental y la dedicación opositora: “¿Cuál es, entonces, la diferencia entre ellos? Uno contiene esperanza, el otro no. Es de hombres hacer un tipo de trabajo y es de hombres también negarse a hacer el otro”

Lista de cosas (que contengan esperanza) que ha hecho la oposición política en el gobierno del presidente López Obrador:

Haré un poema sobre nada. Un poema que se ha hecho a partir de la nada y que no dice nada. Hablando en serio ¿Qué podríamos decir? ¿Qué sabemos en realidad, qué conocemos más allá de nuestra propia incapacidad, nuestro cretinismo, nuestra imposibilidad de ser felices?*

Otras realizaciones opositoras que no contienen esperanza alguna: Bloquear, decir no a todo, vociferar, insultar, mentir, difamar, manifestarse de manera clasista y racista permanentemente, apelar al pasado, proteger cotos de poder, defender a ex funcionarios delincuentes; acudir a instancias internacionales y gobiernos extranjeros promoviendo su intervención en la política nacional…

De que la oposición no ha propuesto nada, ningún proyecto, ninguna política, ninguna idea que no sea otra más que decir NO a cualquier cosa que haga este gobierno también he escrito en mis columnas. Me gustaría que mis críticos me contradijeran diciéndome qué sí han hecho que no sea no, no, no… y sin embargo no es lo más importante.

Lo que sí es importante y es la esencia del cambio en el tiempo transcurrido en estas cien semanas, es que hay una nueva forma de percibir el México que queremos y sus posibilidades. Para quienes apoyamos los esfuerzos de gobierno, en medio de crisis mundiales, pandemia y guerra; existe un espíritu diverso, un numen prepotente como aquél del que hablaba el Dr. Eusebio Castro Barrera (tan poco recordado hoy, y que fue fundador de la Sociedad Mexicana de Filosofía junto con Vasconcelos) ¿Y cómo explicar este cambio? Es algo que se siente, más allá de las obras materiales esta transmutación del ideario mexicano de pasar de  creer que nada distinto sucedería, que todo seguiría siendo igual, que los jodidos seguirían siendo jodidos, que los restos del país seguirían en venta, que la corrupción e inseguridad sería para siempre porque así nos había tocado vivir en el tiempo que nos tocó vivir. ¿Y cómo explicárselo a la oposición si no lo percibe?, su odio es mayor que cualquier apertura a la posibilidad de esperanza y a la visión de lo que sucede. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

¿Cambió la oposición?, sí, retrocedieron, hace cien semanas eran y decían lo mismo, sin embargo ahora son más vulgares y agresivos; involucionaron.

Escribir de política mexicana, definiendo una posición ideológica y hacerlo sin ambigüedades tiene consecuencias; he aprendido a soltar a quienes prefirieron excluirme de su conversación y en contraparte he conocido gente abierta a la crítica y a la discusión; vivir en el momento histórico actual es una de las emociones personales más satisfactorias que hace apenas pocos años no conocía, es un placer haber escrito de ello;  la transformación de México -parafraseando a Enrique IV sobre París- bien vale una misa.

*Guillermo IX de Aquitania.

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4T, Futuro, Lealtad, México, Traiciones políticas

El que no va a ser

Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.

Proverbio árabe.

Pero no lo es, llámese como le gusten llamarlo sigue siendo perro. Aunque se diga el sucesor, la mejor opción, el dialogante, el de experiencia, el amigo de todos, el queda bien; sigue siendo perro. No hay cabida por la puerta de la candidatura al 2024 por la 4T para el marcado por la traición.

En pocos meses se definirá la candidatura de MORENA y aliados para la presidencia a votar en el 2024. En dos años habrá un nuevo presidente para el siguiente sexenio, elegirlo es una de esas decisiones que marcarán un camino de no retorno, no podemos equivocarnos si no queremos regresar al reciente pasado. La tarea de un próximo sexenio es consolidar lo realizado, cerrar las puertas a retrocesos a que hoy aspiran los defenestrados del neoliberalismo, a permear -por sus resultados- las bondades del proyecto 4T y a generar nuevos futuros con menos desigualdad. Eso es mucho y eso no es tarea para cualquiera.

Más allá de preferencias personales para optar por quien sí, hoy ya tenemos razones suficientes para saber por quien no. El que no será por la 4T.

Las certezas, datos duros, escenarios analizados y el espíritu social actual, nos dicen que el candidato que presente la coalición que hoy gobierna será la o el próximo mero mero. La siguiente tlatoani, el mesías que no deje dormir al krausismo, la nouvelle dictadora del dresserismo fácil, el chairo mayor.2, la nueva receptora del insulto clasista y vulgar o como le quieran llamar Loret, Brozo, Aguilar Camín, Diego y demás secuaces, saldrá de las filas del movimiento que en 4 años ha ganado 22 gubernaturas, la mayoría de congresos estatales y que eligió en 2018 al presidente que, hoy, faltándole 2 años para dejar el puesto, se mantiene como el segundo mejor evaluado del mundo y que en México tiene niveles de aceptación en rangos de 70%.

Si esto es así, pues es fácil deducir quien no será candidato.

La crónica de vida de López Obrador lo dice en su historia bien reseñada en hechos: no mentir, no robar, no traicionar, es su guía de acción. Quien no siga esta guía no será candidato.

La aventura en la construcción de un partido como MORENA inició precisamente para alejarse de las políticas gatopardistas de hacer para parecer –sólo parecer- cambiar; de la venta neoliberalista del país; de la traición perredista que se plegó al pacto por México peñanietista; de la acostumbrada caravana hipócrita al poder;  del acuerdo en lo oscuro para castigar a las mayorías; del compromiso insustancial por quedar bien con todos; del juego de «izquierda» conservadora y naif para pactar con PRI y PAN. Quien no tiene la intención de alejarse de estas prácticas no será candidato.

La coalición lograda con partidos PT, PVEM,  –distintos a MORENA en muchas cosas- se fundó bajo un tronco común de votar a favor de un único proyecto, no varios proyectos producto de algún dirigente ególatra de ocasión. Con esa coalición el gobierno se ha enfrentado denodadamente al embiste diario, sostenido y “copeteado” de las élites y sus personeros incrustados en el poder y en los medios. Quien en este contexto juega al mediador, al medias tintas, al no soy de aquí ni soy de allá, no será candidato.

La 4T en su conjunto, la que incorpora no solo a partidos y dirigentes sino a la sociedad mayoritaria de este país, se enfrenta decididamente a las resistencias que hay, de pocos pero ruidosos con mucho poder y dinero, ante cada proyecto o política en su beneficio, y se encara permanentemente con las mafias del pasado tan vigentes en los juzgados, los medios de comunicación, los poderes legislativos y gobiernos corrompidos hasta la médula, para defender la causa justa en la que se fundamenta el nuevo espíritu social de esta transformación. Quien no esté de este lado (¿es ésta la polarización que le gusta mentar a algunos?), sin ambages y medianías no será el candidato.

Decía Aristóteles: “El castigo del embustero es no ser creído, aun cuando diga la verdad”

Hay un interesado en el puesto: bien conocido, de larga trayectoria política, en su juventud considerado uno de los futuros líderes de México; uno que se sabe mover para salir en la foto, ha tenido importantes puestos, fue gobernador en su estado, lo llevamos al Senado, le dimos derecho de picaporte presidencial y a pesar de ello su deslealtad hace que todo le sea insuficiente.

En su afán narcisista y su deseo inconmensurable de poder,  sacó un pie del proyecto lopezobradorista, morenista, cuatroteista, para ponerlo en el tablero opositor, hoy mide su chantaje en su engolada palabrería. Usa términos como democracia, derechos, libertades y tolerancia que, una vez que salen de su boca se escuchan como yo, mí, me, conmigo para desinflarse como globos y pasar al olvido. No se le recuerda un planteamiento o proyecto, es un hombre de momento, es un hombre sin sustancia.

 No se ha ido pero ya se fue, lo sabe y lo sabemos; el momento de su partida lo mide como buen calculador que cree que es; está herido en su ego y planea su redención haciendo explotar todo lo que pueda. Quiere vender cara su deslealtad aunque del otro lado es mero artificio para intentar dinamitar el futuro de la 4T, no lo quieren, lo necesitan no para crecer con él sino para hacer daño; le podrán dar mucho dinero y beneficios pero en su traición cancela su futuro de primer nivel político.

Llama la atención que su derivación narcisista le haga acompañarse de gente moralmente grotesca, siempre lo verán asistido o asistiendo a una troupe de hombres y mujeres deformes con muecas contrahechas que muestran aborrecimiento, odio y  desesperación. Se rodea, como en un mal circo, de personas que le constaten que en tierra de ciegos el tuerto es rey.

No, no será.

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El problema es Claudio

…alquilando plumas que los absuelvan falsamente en nombre de la opinión pública.

Álvaro Obregón

Sí, y también los desechos del PAN, PRI y prd; y Marko, Alito, Zambrano, Chuchos, Creel, Diego, Fox y Calderón; y Krause y Aguilar Camín y Reforma; y los ingenuos ciudadanos que aún les creen. Pero si le tenemos que poner nombre al principal problema de la oposición en México es: Claudio X González. El hombre que les enseñó a todos los demás a odiar en grupo y el que a cuenta de billetizas los encaminó al precipicio.

Más allá de que la oposición se una, una vez más, para las próximas elecciones, su purga debe pasar por sacudirse el alacrán que se han echado al hombro porque el proyecto en el que los involucró no solo ha sido un fracaso numéricamente sino que además desdibujó cualquier tinte ideológico que tuvieran estos partidos. Y tal vez ya es muy tarde porque él puede ser el que se los sacuda primero.

Si alguien quiere saber qué representa el PAN y lee sus documentos básicos no entendería por qué va de la mano del PRI, si alguien conoce el origen y la formación del PRD no entendería su traición a las causas de izquierda y su apoyo al clasismo y racismo que representa el PAN y si alguien quiere conocer la difusa doctrina priista a la luz de la alianza tejida con sus dos compañeros de amasiato político tampoco hallaría aquello que les liga. Todo, gracias a que la matrona de sus haberes decidió prostituir los fundamentos opositores de cualquier democracia para que lo que les uniera fuera el odio.

Empédocles, el filósofo griego del siglo 4º a.c. planteaba el odio como aquella fuerza que “…actúa como separación de lo semejante”, sin embargo no requerimos una interpretación filosófica o cosmológica para saber de qué nos habla la postura oposicionista que representa la alianza Va x México, cuando en los hechos el odio de Claudio X, PRI, PAN y PRD significa mera repulsión y deseo de que las cosas le salgan mal al presidente López Obrador y, por consiguiente, al proyecto 4T. Y en consecuencia a México.

Numéricamente, la alianza Va x México ha participado en 21 elecciones a gubernaturas y de ellas ha perdido 17, es decir que sumar lo distinto no les ha dado resultado. Ante tal debacle cabe preguntarse: ¿a quién conviene esta alianza? A los partidos no porque en el camino el PRD desapareció, el PRI está a punto de hacerlo y el PAN haciéndose pequeño; es lo que provocó su sinergia con el obsequioso Claudio. Tan sólo en la disputa de las 6 elecciones del domingo pasado el PRI perdió una población gobernada de 7,200,000 ciudadanos y el PAN perdió 5,900,000, y a pesar de la sangría, los dirigentes de esos partidos creen que seguirán con chamba.

Si un director de orquesta no logra que sus diversos músicos consigan la melodía que logre armonía, es despedido; si el director de una empresa no obtiene los objetivos para los que se le contrató es despedido; si un director técnico de cualquier equipo de futbol pierde partido tras partido es despedido; ¿Qué es lo que hace que el titiritero de la política antagonista a la 4T mantenga su puesto y poder de decisión? ¿Qué se requiere para que los partidos detengan la sangría a que los ha llevado Claudio X González? Y la pregunta más importante: ¿Qué se necesita para que los votantes de esos partidos pongan un hasta aquí a sus dirigentes convertidos en empleados de X y les obliguen a una “independencia ideológica y de gestión”?

En este sexenio, en México existe una sustantiva libertad de expresión, los opositores, todos, gozan de las garantías de una democracia que ha pasado del poder represor a cargo de organismos de seguridad bajo las órdenes del presidente en turno, a la libertad en la que cada quién es independiente de expresar sus opiniones, a tal grado que diversos periodistas, críticos, editorialistas, intelectuales y otrora agachone$ al poder hoy se permiten insultar al presidente López Obrador, su familia y colaboradores, no criticar, insultar. La mano que mueve la cuna de este movimiento tan bocón es Claudio X, el que puso sobre la mesa el hacer una lista negra de “chairos” cuando dijo: “Hay que tomar nota de todos aquellos que, por acción o por omisión, alentaron las acciones y hechos de la actual administración y lastimaron a México. Que no se olvide quien se puso del lado del autoritarismo populista y destructor”  ¿Le beneficia al país?, ¿Le beneficia a los partidos? ¿Le beneficia a alguien?

¿Qué hace este jr. hijo de un poderoso empresario manejando los hilos de la política de los principales partidos de oposición? ¿Qué les sabe a Alito, Marko y Jesús cómo para mantenerse en el puesto a pesar de que los ha arrastrado al punto de la ignominia? Éstos tres saben que deben besar su trasero para conseguir algo, dirige sus partidos a través de su chequera e influencias, les distribuye los cargos, y reparte candidaturas, y cuando ya no le sirven los desecha.

“Algo está podrido en Dinamarca” le dice Marcelo, un guardia, a su compañero Horacio en el acto I, escena IV de Hamlet, el drama shakesperiano; refiriéndose a la idea de que algo anda mal. La  popularidad de esta frase se debe a que alerta sobre la descomposición causada por la política obscena en todo nivel. La corrupción de arriba.

Hay algo muy podrido en la oposición Va X México, está demostrado que no van juntos por ampliar su votación porque hasta ahora pierden casi todo; es hora de que los partidos se deslinden de su gurú Claudio, si de perder se trata que vayan solos y por lo menos no pierdan su sentido de existir como organizaciones políticas.

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El tamaño sí importa

«O se acaba ya con los comportamientos mafiosos del PRIAN o éstos acabarán con el país»

Las 6 gubernaturas en juego electoral mañana, no harán otra cosa que  confirmar el crecimiento del proyecto 4T y la minimización de PRI y PAN. Estamos ante la cercana desaparición del PRI y el ajuste a la baja del conservadurismo, este año no perderán más estados porque no hay más elecciones.

En las elecciones del 2018, la composición política del país cambió de manera radical, más allá del cambio en el poder ejecutivo que trajo a López Obrador a la presidencia, los gobernadores de los estados pasaron de:

2012: 18 PRI, 7 PAN, 5 PRD  

2018: 12 PRI, 12 PAN, 5 MORENA, 1 PRD

2021:4 PRI, 8 PAN, 17 MORENA.

Cuando se antepone el interés privado a los intereses públicos; y la ambición privada, la avaricia y la fascinación de ejercer el poder determinan la política, el interés público necesariamente pierde. Esto es lo que explica el radical cambio electoral en tan pocos años porque hoy existe una ciudadanía mucho más politizada y atenta a los cambios que suceden en su beneficio que no está ya dispuesta a perder.

Ningún gobierno neoliberal tuvo el ingenio para ver que el presidente tenía  una tarea mayor que la búsqueda de lo “mío”, los ciudadanos se (nos) habían acostumbrado a que las cosas eran como eran, a que no se saldría de la postración, a que los hijos de los pobres seguirían siendo pobres porque así era, porque se normalizó la desigualdad y la inseguridad, porque ningún medio de comunicación decía la verdad, porque se sistematizó la sinergia entre corrupción y políticos.

Así como en el territorio, el poder tiene un tamaño, el beneficio de las mayorías va por la vía de acrecentar ese tamaño. Mientras siga habiendo estados en manos del PRI y del PAN, estos seguirán sirviendo como caja chica de los partidos y sus dirigentes; la historia lo confirma: en la cárcel están o estuvieron Mario Villanueva (PRI), Javier Duarte (PRI), Tomás Yarrington (PRI), Roberto Sandoval (PRI), César Duarte (PRI), Jorge Torres López (PRI), Andrés Granier (PRI), Jesús Reyna (PRI), Guillermo Padrés (PAN), Jaime Rodríguez “El Bronco” (PRI-Independiente); y eso que muchos otros gobernadores -aficionados al uso de los recursos públicos en beneficio propio, de sus familias, de sus amigos y de sus partidos – han librado la suerte de que se les persiga.

Cada paliza que la ciudadanía le propina al PRI y al PAN en las urnas, es un golpe al crimen organizado, es un rompimiento de la estructura de la narcopolítica. Así como el gobierno del capo Felipe Calderón se alió al narcotráfico de manera directa poniendo a su secretario de seguridad García Luna al frente de la administración del tráfico de estupefacientes a cargo de distintos cárteles, así los gobernadores de PRI y PAN en sus estados han servido para acompañar a las mafias de todo tipo.

Una de las elecciones de mañana es la del estado de Tamaulipas que hoy gobierna el panista  Sr. Cabeza de Vaca, ese estado penetrado hasta el tuétano por el narcotráfico en el que éste gobernador por el PAN y sus 4 previos gobernadores por el PRI: Cavazos Lerma, Tomás Yarrington, Eugenio Hernández y Edigio Torre Cantú; han sido acusados en México y Estados Unidos de delitos relacionados a narcotráfico y lavado de dinero. Cualquiera que apueste que Cabeza de Vaca se fugará del país en cuanto acabe su sexenio, o antes si puede, ganará.

Aunque los medios tradicionales de comunicación no dicen la verdad sobre las campañas en Quintana Roo, Oaxaca, Tamaulipas, Durango, Aguascalientes e Hidalgo y la expectativa de sus resultados, las encuestas serias coinciden en que el domingo será una debacle para los opositores a la 4T. Es papel de los ciudadanos de esos estados salir a votar y cuidar los intentos que, seguramente, habrá por reventar las elecciones.

Estamos ante las patadas de ahogado de los partidos PRI, PAN, PRD y MC que se toparán en unas cuantas horas con el resultado de su descomposición; su historia les condena, sus candidatos propuestos les exhiben, las dirigencias de sus partidos les reprueban. Aquellos que creyeron que votar en contra de la reforma eléctrica, aquellos que le apostaron a dar el litio a manos privadas, aquellos que se han opuesto a las pensiones, a la construcción de hospitales, aeropuerto, refinería, carreteras y tren, tragarán una amarga medicina en pocas horas.

Después de estas elecciones, MORENA se convertirá en el partido con más gobiernos en los estados desde el año 2000 y preparado para disputar el siguiente año los dos que le resten al PRI: el Estado de México y Coahuila; el PAN mantendrá un pequeño grupo de estados que se cuelgan del conservadurismo aspiracionista característico de la derecha.

Y a partir de esto, la elección mayor: el 2024 en donde se refrendará la 4T como proyecto nacional enfrentándose a una oposición envuelta en un pasticcio sin ideología alguna que buscará mantener o recuperar privilegios y acceso al presupuesto público, porque para la oposición el único interés en gobernar se escribe con $.

Ese Leviatán que para México representa las élites económicas, políticas, intelectuales y delincuenciales se toparon con la horma de su zapato; jamás pensaron que ese pueblo al que excluyeron sería el que los excluiría de las decisiones del poder político.

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La CuatroT es para todes *

El Odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida.

Baudelaire

Contrarrestar el odio opositor es tarea casi que imposible, todas las personas con privilegios económicos y sociales saben que su estatus es muy distinto al de la gran mayoría de mexicanos, y lo saben desde niños porque tanto en los medios de comunicación como en la mayoría de posiciones de poder solo ven imágenes como la suya.  Y saben también que el único motivo por el que la mayoría de las personas están ausentes de esas prerrogativas es porque la desigualdad social y económica en México es real.

Se saben en una situación privilegiada, no lo desconocen, la mayoría solo lo niegan, y, en un mecanismo de defensa, quienes decidieron ser opositores tienen animadversión por todo aquello que les hace pensar que extender los beneficios sociales a la mayoría de ciudadanos atenta contra su forma de vida.

Cuando se habla de polarización, no hablamos de aquella de la diferencia de opiniones, tampoco de la que tan solo ubica y contextualiza el lugar que ocupa socialmente cada uno; la única polarización efectiva es aquella que ha establecido una economía sobrada de recursos de toda índole para un grupo muy minoritario mientras que en contraparte ha creado una gran mayoría de personas pobres, con carencias de educación, vivienda, salud y esparcimiento. Cualquier persona que quiera entender la tarea de la 4T y del presidente López Obrador bien puede partir de una conclusión semejante. No hay forma de juzgar el proceso transformador en que vivimos si se parte de la ceguera frente a la realidad del país.

Lo realmente triste es que todavía hay personas que, a pesar de ver el país que convirtieron en 36 años de neoliberalismo, prefieren creer que es conveniente un regreso al pasado para proteger su estatus, su clase, su privilegio o su preeminencia sobre la riqueza pública. Eliminar los prejuicios de los enemigos del cambio, en torno a que los llamados –con una intención peyorativa que acabó por convertirse en timbre de orgullo- chairos queremos el comunismo, la dictadura y que le vaya mal al país requiere apenas de una mínima sensibilidad ética y social que cabría esperar en cualquier grupo discrepante en una democracia, al día de hoy no se ha encontrado esta.

Sin embargo, y dado que han sido intereses de élites económicas y cúpulas partidistas quienes han cooptado lo que debiera ser un sano antagonismo democrático para dar paso a un bloqueo sistemático a los proyectos y decisiones de gobierno, queda en el lado de la 4T hacer sentir el beneficio colectivo de sus resultados. Los medios tradicionales no lo harán, los partidos políticos minimizados votación a votación tampoco, los odiadores por convicción o conveniencia no serán capaces de una toma de conciencia, de una renuncia a inmerecidos privilegios, y, mucho menos a convertir sus cánones de clasismo y racismo en algo más cercano a la fraternidad. Queda entonces a la 4T quitar el velo de ignorancia, deslealtad y malquerencia o simple indiferencia a quienes hoy se sienten lejos al proyecto lopezobradorista.

La CuatroT es para todes, ¿por qué?

Porque tiene el potencial de cambiar la vida no solo de quienes menos oportunidades tienen sino de todo aquel que busque transformar la realidad actual (aunque suene redundante) para que los recursos públicos se utilicen en las necesidades de todos y no de unos pocos. Porque, aunque ha sido un largo y tortuoso camino hacia el cambio, el presidente ha vencido en una narrativa que pone por encima al “pueblo” por sobre las cúpulas económicas y de toda índole, y la ha ganado porque le habla a las mayorías y resuelve asuntos de las mayorías.

Porque sin endeudamiento en los 4 años transcurridos, la mitad de ellos en medio de una pandemia que arrasó con la economía del mundo, las acciones ya realizadas marcan un radical antes y después; los cambios a los salarios, los apoyos sociales, los proyectos de infraestructura, el combate a la corrupción van goteando en cada familia de este país, en todas. Paso a paso se ha ido construyendo una politización que ha provocado que la ciudadanía se involucre y participe en las decisiones del poder. Veo muy difícil que a este país lo vuelvan a trasquilar como lo hicieron los gobiernos pasados, los ciudadanos están empoderados, es el mayor logro de la 4T, el cambio de conciencia en todos.

La peculiaridad de la política cuatroteista consiste en que en el transcurso de apenas cuatro años se convirtió en un mapa, en un radar, en una guía nacional, hoy ya nadie está exento de su alcance, a algunos les gusta y a otros no, pero no hay impasibles como sí los hubo en las últimas décadas porque no había nada que hacer, porque ya todo estaba decidido, porque el que era pobre lo seguiría siendo al igual que sus hijos y sus nietos. Ya no es así, ya no se siente así, hay oportunidades nuevas, hay una visión distinta y hay un sentimiento amoroso a la mexicanidad que antes fue pisoteado y mantenido oculto porque lo importante era pretender en vez de ser.

Así pues, para mí, el país de hoy, de ayer y de anteayer se superpone e integra en mi imaginación; -haciendo a un lado los seis sexenios de saqueo y tragedia- somos privilegiados, ricos en recursos y gente; y no hay nada que pueda hacer para evitar creerlo; las condiciones esenciales, el sentimiento nacional es profundo a la vez que distinto; la 4T es para todos porque no excluye, todos estamos invitados. Todes en igualdad de circunstancia.

Nota: Aprendí a escribir en lenguaje femenino/masculino, entiendo la polémica y la necesidad de usar uno inclusivo por quienes no se sienten representados en la costumbre. No tengo un juicio al respecto precisamente porque a mis 60 años lo he hecho de la misma forma, sin embargo al revisar lo que opina la RAE que dice que: «…es innecesario”, dado que “el masculino gramatical ya cumple esa función», me doy cuenta que esta institución está caduca. Así que en protesta ahí les va mi todes por esta ocasión.

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4T, ¿América o Estados Unidos?, Historia, Oposición, Política

Marcando territorio

La iglesia manipulaba a las personas diciendo que el reino de Dios era ella.

Hobbes

Lo colonizados no se les quita. Están exaltados porque el presidente López Obrador dijo que su asistencia a la Cumbre de las Américas estaría supeditada a algo muy simple, a que fueran invitados los 35 países de América. ¡Cómo! dice la oposición, si al -que se dice- dueño del guateque le caen mal tres de ellos. Explíquenles que estas cumbres no tienen dueño, explíquenles…

Respecto a la próxima  Cumbre en junio (la 9ª) en Los Ángeles California, han surgido voces desde el gobierno de Estados Unidos que dicen que no invitarán a Venezuela, Cuba y Nicaragua; el presidente López Obrador se planta y dice: si es la Cumbre de las Américas se debe invitar a todos. No puede haber un filtro para excluir por razones políticas a ciertos países si es que se quiere mantener el espíritu de estos foros. Larga sería la discusión para resolver qué país tiene ciertos atributos de impresentabilidad como para quedarse fuera, incluido al que le tocó organizar esta. (Algo así como que “El que esté libre de pecado que arroje la primera piedra”)

La marca de este gobierno de la 4T es buscar el respeto de la soberanía e independencia de los países frente a los grandes centros decisores (gobiernos o élites económicas) de la política mundial. Por muchos años México se alejó de lo que marca su Constitución en el artículo 89 fracción X pero López Obrador sabe que su cumplimiento le representa además de una convicción una obligación: “… el Poder Ejecutivo observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados;…” No hay sorpresa alguna, el extrañamiento de los opositores viene de esa forma “tradicional” en que los gobiernos mexicanos del periodo neoliberal se convirtieron en tapete y solo atinaron a decirle a Estados Unidos yes sir, yes sir, ¡para eso les sirvió hablar inglés!

Desde el primer día de su gobierno el presidente ha dicho: “La mejor política exterior es una buena política interior”,  ha preferido atender la casa y resolver lo exterior trazando él las políticas generales y dejando la operación en el canciller Ebrard y el Senado. Y sin embargo, la forma en que se expresa de los problemas del mundo, bien en sus conferencias mañaneras, o en la ONU a la que asistió en noviembre del año pasado, o en la reciente gira por Centroamérica, -cualquier cosa que diga- es seguida y atendida por quienes siguen la política exterior del mundo. Lo que dice y hace López Obrador causa revuelo por la fuerza ética y moral de sus palabras y por presentar la evidencia de los hechos que los grandes discursos diplomáticos soslayan.

¿Qué sí es la Cumbre de las Américas? La Cumbre se celebra aproximadamente una vez cada tres años desde 1994 y es la única reunión de todos los líderes de los países de América del Norte, del Sur y Central y del Caribe. Después de la primera en 1994 convocada por Bill Clinton en Miami siguieron Chile (1998), Canadá (2001); Mar del Plata, Argentina (2005); Trinidad y Tobago (2009); Colombia (2012); Panamá (2015) y Perú (2018). Hubo dos cumbres especiales adicionales: Bolivia (1996) y  México (2004).

Aquella frase de Vicente Fox -mientras su canciller era Jorge  Castañeda- que mostró el triste papel del gobierno mexicano frente al gobierno estadounidense: el “Comes y te vas” que impertinentemente le endilgó a Fidel Castro en una conferencia internacional en Monterrey va de la mano con este tema. Excluir a gobernantes por decisión unilateral de quien organiza un evento, que no es el dueño, sino solo el organizador, atenta eso sí con la democracia, la soberanía y la igualdad jurídica. En el evento Foxista el convocante era la ONU, en la Cumbre es el conjunto de los 35 países americanos.

Aunque se pueda pensar, equivocadamente, que a López Obrador no le interesa el exterior, al exterior sí le interesa López Obrador. El mundo está atento a lo que dice y hace como gobernante de una de las economías más grandes del mundo y como representante de un nuevo modelo de gestión de gobierno, distinta al servilismo a los poderes fácticos y en un delicado equilibrio frente a la gran potencia vecina.

México ya no es el bazar en el que los gobernantes podían vender los bienes nacionales y esto, por necesidad, plantea la soberanía por encima de los intereses de otros países.  John Foster Dulles quien fue secretario de estado de Eisenhower en los años 50 decía: “Estados Unidos no tiene amigos, sino intereses”; y pues a México hoy eso le vale madres, México tiene los propios.

¿Además de hablar inglés, qué tienen en común Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto? Que entendieron la Política Exterior como la agencia de viajes con la que pudieron recorrer el mundo en decenas de paseos (Salinas 79, Zedillo 57, Fox 111, Calderón 90 y Peña Nieto 83) acompañados de amigos, familiares, mascotas y troupe  de asistentes y lambiscones. ¿De todos estos peregrinajes, alguien recuerda algún resultado trascendente además del exceso de gastos y las fotografías en revistas de sociales? Sólo para el anecdotario: en uno de esos viajes de trabajo (sic) presidenciales de Peña Nieto se compraron mil 164 rastrillos desechables, mil 265 botes de gel para cabello, mil 247 cepillos de dientes y pastas, 486 aguas de tocador para dama, 746 aguas de tocador de caballero, mil 263 esponjas lustradoras y mil 215 cortaúñas (en caso de duda pregúntenle a las facturas que se pagaron a cargo del presupuesto nacional), o aquél paseo – es decir viaje de trabajo- en que se “gastaron” 400 cajas de papel de baño, 70 cajas de papel higiénico (porque es lo mismo pero no es igual) y 100 galones de detergente. Esta fue la política exterior del neoliberalismo, confundieron hacer política con hacer turismo, despensa y guardadito.

Asistimos, pues, una vez más, a la cagalera de los opositores,  a una descomposición fascinante, a un alelamiento sobre las nuevas formas de gobernar. Es un fenómeno histórico e inédito de desintegración de los paradigmas construidos por PRI y PAN para destruir al país.

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4T, AMLO, Oposición

El presidente no se cansa…

Nada surge de la nada

Parménides

¿Cómo es que a 4 años de gobierno, el presidente López Obrador y el proyecto 4T no tienen frente a sí –nada- una oposición mínimamente consolidada y argumentativa que proponga ideas distintas que no sean una vuelta al pasado? En democracia, los gobiernos contrastan sus proyectos y políticas con opositores, ¿por qué en México no lo hay y esos antagonistas devinieron en golpistas, golpeadores y vulgares contrincantes?

El presidente no se cansa, el gobierno avanza en obras, proyectos y políticas; López Obrador incrementa su popularidad y aceptación; en cada elección MORENA y aliados ganan posiciones mientras que el mejunje de los demás partidos se hunde en el silencio de ideas y el escándalo de la insensatez.

No hay solo una razón que lo explique, en el agotamiento de la oposición hay un intrincado mecanismo que partió de la premisa de destruir al gobierno de López Obrador a costa de lo que fuera, de inmolar al país si así fuera necesario. La maraña de decisiones que surgió de ese odioso acuerdo opositor la divido en tres circunstancias:

Las dos primeras tienen el común denominador del gusto por el dinero público para fines personales y de la disposición de PRI, PAN y PRD de vender sus partidos políticos (históricos) a quien, por tener recursos suficientes, se ofreció a comprar sus membretes, plataformas y votos: Claudio X González, el representante de las élites privilegiadas acostumbradas al saqueo del patrimonio de los mexicanos. Y, la tercera, es la que traduce la gran derrota de los antagonistas frente al presidente López Obrador y la 4T.

Una: Quienes asumieron la vocería de la Oposición consideraron que la información que permearía hacia sus seguidores podía ser falsa siempre y cuando fuera acompañada por figuras mediáticas conocidas por la mayoría de la población, solo así se entiende hoy la presencia de comunicadores como Loret, Ciro, Ruiz Healy, López Dóriga, Rivapalacios, el periódico Reforma, las televisores tradicionales, estaciones de radio y muchos otros que son los mismos que por décadas controlaron la “información” pública. Incorporaron a influencers, artistas  y youtuberos que -si bien son analfabetas en los temas sociales y políticos -son figuras reconocibles en campos lúdicos y frívolos con la característica de tener miles o millones de seguidores. Ni el enriquecimiento de los primeros -por cuenta de recursos públicos durante los sexenios anteriores-, ni la imbecilidad y majadería de los segundos fue razón para que fueran excluidos de la conversación política en un momento transformador para el país.

Una vez que los principales medios de comunicación, amparados por los principios de un periodismo disque crítico, pasaron a maniobrar como fuerzas de oposición acompañados de opinólogos de muy mala calidad, cuyo rasgo común es una feroz antipatía y odio hacia AMLO, Morena y la 4T, lo que siguió fue el mensaje:

Negar los hechos del pasado, negar las razones para que el país se encontrara en la situación en que la 4T lo recibió, negar cada acto de corrupción con los que todos los altos funcionarios -hoy opositores- de los gobiernos priistas, panistas y perredistas se enriquecieron; negar que en sus gobiernos hubieran vendido las empresas públicas favoreciendo a gobiernos y élites extranjeras; negar que las exenciones fiscales favorecieran a unos pocos empresarios a costa de presupuestos públicos, negar todo aquello que explicara la desigualdad en el país. Y, al mismo tiempo, presentar a López Obrador y su gobierno como el peligro para México, el comunista, el ineficiente, el “igual” de corrupto que todos, el destructor, el…

Dos: Como línea narrativa, la oposición pasó de un Krauzismo a un Leguismo y de ahí al escupitajo y grosería. En un inicio y bajo la directriz de quien apodó como el mesías tropical al presidente López Obrador, establecieron la constante crítica bajo la forma de sesudos análisis que obviamente explicaban (ajá) el deterioro democrático y social que se vivía en este gobierno, el fracaso de las políticas económicas, el caos del manejo del COVID, el daño ecológico por los proyectos estratégicos de infraestructura etc. Todos estos análisis avalados, por qué no, por ellos mismos; tuvieron así un día la cachucha de especialistas en cualquier cosa para dar paso al día siguiente a su especialidad en otra.

Al no dar resultado esta estrategia del sesudo análisis, porque los opositores seguían desangrándose de votos, pasaron a la mísera intelectualidad de sus mensajes a cargo de escandalosos funcionarios y políticos de medio pelo, rescataron del pasado a ex presidentes y figuras caducas, dieron la vocería a estridentes personajes como Lily Téllez, Gabriel Quadri, Xóchitl Gálvez, Alito Moreno, Marko Cortés y Ricardo Anaya, el prófugo fantasma que de vez en vez aparece en videos. Su logro mayor fue hacer una casa con legos.

Como última etapa de su desarrollo cognitivo y emocional ya en el culmen de su fracaso (a lo mejor nos dan la sorpresa de que aún les puede ir peor) pasaron la voz a payasos, cantantes, actores y cómicos que de pronto fueron feministas, ecologistas, economistas y hasta dentistas. Jaque.

Tres: La ciudadanía cambió. No contaron con el empoderamiento del pueblo, no entendieron que la labor del presidente y el proyecto 4T solo estaba planteando claramente lo que dice el 39 constitucional: La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Creyeron que el pueblo era bruto porque solo se veían en su espejo y les salió el tiro por la culata.

Dice López Obrador: «Cuando cambia la mentalidad de un pueblo cambia todo»; ahí está, los ciudadanos cambiaron, ya no creímos en las circunstancias que mencioné arriba, las vimos venir, las captamos y las entendimos y, nos pitorreamos de ellas.  

Mientras la oposición, al no entender los gritos de “Es un honor estar con Obrador”, al no querer interpretar el clamor del “No estás solo”, al no entender que sus votaciones en contra de los intereses del país (como la reforma eléctrica por ejemplo) simplemente los apartaban del poder al mismo tiempo que les metía de lleno en sus contradicciones ontológicas; al no escuchar el tren que se les acercaba  y les arrolló finalmente dispersándolos en una pedacería que difícilmente podrán volver a unir, en el camino se llevaron entre las patas a quienes creyeron en ellos, unos por ingenuidad, otros por conveniencia y otros por simple ignorancia.  Perdieron, pasaron a ser nada, la nada, y por cierto, el Sr. X González y sus compinches seguirán siendo ricos, ya buscarán otros a quienes les guste el poder sin detentarlo para usarlos y después desecharlos. Mate.

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No lloremos por los traidores

No les tengo miedo a los de afuera que nos quieren comprar sino a los de adentro que nos quieren vender

Illia

¿De qué hablamos cuando les decimos traidores a los diputados que votaron en contra de la Reforma Energética? ¿Del delito que contempla el artículo 123 del código penal? No, no somos jueces.  ¿De la deslealtad que le han mostrado al país por preferir el beneficio de gobiernos y empresas extranjeras? Sí.

¿También ustedes diputados?

El 14 de marzo del año 44 antes de nuestra era, Calpurnia, tercera esposa de Julio César soñó que a éste lo apuñalarían al día siguiente. A pesar de ello, el político romano fue convencido por Bruto, su amigo de confianza de acudir al Senado ese día, una vez ahí, un grupo de senadores, incluido Bruto, lo asesinaron. La leyenda dice que sus últimas palabras fueron: ¿También tú, Bruto?

Si la palabra traición les remite a un delito del que se les acusa, despreocúpense, muy posiblemente aquí nadie irá a la cárcel por ello. La ley es muy clara, en el ejercicio de su periodo como diputados sus opiniones son inviolables y jamás podrán ser reconvenidos por ellas. Si un criminal como Felipe Calderón anda libre, pueden estar ustedes tranquilos. Entonces, ¿a qué tanto ruido?, ¿Qué es lo que les lastíma de esta palabra que la ciudadanía les ha endilgado?

Si los diputados opositores  (PRI, PAN, MC y PRD) mejor conocidos como el McPRIAN (el prd ya no se cuenta porque va de salida) decidieron de manera conjunta oponerse a los cambios constitucionales que implicaba la Reforma Eléctrica que propuso el Presidente López Obrador, es su decisión pero no es solo su problema. Los ciudadanos mexicanos tienen derecho a reclamar ese hecho, para éstos representa un acto a cargo de unos vende patrias y para los otros la forma de demostrar su odio a este gobierno, a la 4T y a cualquier cosa que represente un beneficio para el país. Los ciudadanos mexicanos tenemos derecho a llamarles traidores, a exhibirlos y a recordárselos en eventos políticos a que sus aspiraciones les puedan llevar. Si el INE dice que el partido y funcionarios no pueden usar esa expresión pues veamos cómo van a callar las millones de voces que así les describen.

La decisión antagonista nos ilumina, aunque nos perturbe e incomode. Nos ilumina porque ha marcado de manera radical y absoluta que hay únicamente dos modelos de gobierno para este país; los 4 partidos arriba mencionados, representados por 223 diputados pudieron con su minoría frenar los votos de una mayoría de 275 que estuvieron a favor de esa reforma. Nos perturba e incomoda porque retrasa la posibilidad de un mayor control del Estado sobre sus recursos energéticos y porque, en consecuencia, atenta contra de la soberanía del país.

Un país que tiene enormes carencias, que en los anteriores seis sexenios se ha visto dramáticamente empobrecido, que ha sido saqueado por los gobiernos previos, que vive plagado de violencia, que tiene a gobiernos extranjeros y a las élites económicas internacionales al acecho de sus recursos naturales; puede y debe llamarle como se le pegue la gana a quienes considera que traicionaron los principios que dijeron defender al país. ¿Chovinismo o patrioterismo? No, es la simpleza del reconocimiento a la tierra que nos vio nacer, a sus recursos, a su cultura y a su futuro.

Una oposición que es parte de un país con graves problemas  y que decide favorecer a empresas y gobiernos extranjeros tiene el corazón consumido por su inquina. Solo por poner un ejemplo, México, siendo una de las 20 economías más grandes del mundo, padece una lastimosa desigualdad que tiene a por lo menos el 50% de su población en la pobreza al mismo tiempo que tiene al 10% de su población como dueña del 79% de la riqueza*

Pero no les digan traidores, se niegan a sí mismos, estos diputados que no quieren que se les llame traidores venden a sus hijos si así pueden demostrar su odio a López Obrador.

López Obrador es un personaje que representa una de esas encrucijadas en que la historia de México puede cambiar. Para bien, o para mal (dirán estos traidores), nos tocó vivir en esa inflexión que representa este tabasqueño que nos marcará un antes y un después; porque, antes de López Obrador el país era uno y después de él, sin duda alguna, México será distinto. Y sí, no es verdad de Perogrullo, México será radicalmente distinto.

Y a pesar de todo, a pesar de la demostración de vileza por parte de esos 223 diputados, soy optimista porque el enojo ciudadano es la catarsis que nos prepara para las elecciones en seis estados el próximo junio; ahí verán que decirles traidores fue lo menos, porque con el voto de los que despreciaron se irán minimizando para que en 2024 encuentren el verdadero tamaño de lo que representan. Van a perder de manera estrepitosa, perdieron la decencia, les queda perder las elecciones, su minoría y lo que representan ahí no les alcanza.

*Informe sobre la desigualdad mundial 2022/ Chancel, Piketty, Saez, Zucman

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Por los siglos de los siglos

Son miserables por vivir y fomentar la corrupción, la mentira, la ignorancia, el chantaje y la traición; entregaron un país en ruinas, bancarrota, con instituciones podridas, sectores primarios privatizados o desmantelados y, como consecuencia, han hecho la vida mucho más difícil a la mayoría.

En México hay un denominador común en los gobiernos neoliberales de PRI y PAN: se cargaron al país. Aunque tuvieran diferencias ideológicas -cada vez más imperceptibles,  los seis sexenios neoliberales, de De la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto; se caracterizaron por:

  • Debilitar el papel del Estado aplicando las políticas de gobiernos extranjeros, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, privatizando las empresas y servicios públicos, dando paso a que las corporaciones internacionales tomaran control de la economía.
  • Poner las bases para que la energía, la educación, la salud, el agua, las tierras y las áreas naturales protegidas pasaran a manos privadas.
  • Saquear en su beneficio los presupuestos públicos. Se calcula que el robo de recursos a manos de los políticos ha sido el más grande en la historia de México, mayor aún que el de la conquista y el porfiriato.

¿México podía seguir en ese camino?, ¿México podía seguir incrementando la desigualdad, la violencia y la pobreza?  ¿Así tenía que ser por siempre? Yo como millones más creímos que no, y tan es ésta la respuesta, que para intentar revertir el modelo neoliberal que devastó al país, López Obrador logró conjuntar su voluntad política con el apoyo electoral más grande que ha habido en una elección presidencial para hacer una gran transformación política, económica, social y, aunque no lo parezca, principalmente cultural.

A casi cuatro años de este gobierno de la 4T, quien no quiera ver el nuevo espíritu social que permea en la mayoría de los mexicanos: ese que ha revolucionado la participación ciudadana, ese que ha politizado a una población que en decenas de millares se reúne para ver por televisión y redes las votaciones legislativas de los temas que le interesan; ese que ha logrado en poco tiempo que las personas se hayan dado cuenta que su inteligencia, sus emociones, miedos, pasiones, y su creatividad se extienden con un sentido casi que de filantropía (del griego filos y ánthropos, traducido como amor a la humanidad), porque, hoy hay algo recuperado que se había perdido en los 36 años de terror en que vivimos: esperanza. Hoy en México hay esperanza.

Un momento transformador en la historia mexicana como es la 4T, es una época de revoluciones, no de parches. Pequeñas revoluciones que movilizan, que rompen, que destruyen lo que no sirve, que asustan a quienes viven en una burbuja que les impide ver la exasperante desigualdad y sus consecuencias. La 4T será una larga noche para que las futuras generaciones se beneficien de un mejor país, y será larga porque el tamaño del desastre es inaudito. No hay área de la economía que no haya sido desvalijada, la educación se desmanteló, el sistema de salud se llevó al punto de colapso.

Todo lo que tocó el neoliberalismo se bañó de sangre y mierda, sus fuerzas están vivas, golpeadas y minimizadas pero vivas y listas a inmolarnos si nos descuidamos.

Decía Ernesto Sábato: “El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria”; este es el espíritu al que me refiero antes, a pesar de la circunstancia de pobreza y desigualdad, la mayoría de los mexicanos comprende y aprecia la importancia del cambio, sabe que hay una convicción generalizada y que López Obrador solo fue el catalizador que ayudó a hacer realidad los ideales ocultos de confianza en un mejor futuro.

Para México hay un bien superior, es tal la grandeza de este país, la riqueza de sus recursos naturales, la riqueza en su gente, cultura y tradiciones, que tan solo hacía falta un líder que llegara en el tiempo adecuado. Hay proyecto, hay estrategia y hay mujeres y hombres listos a seguir los siguientes sexenios para no permitir el regreso de los políticos neoliberales y la putrefacción que llevan a sus espaldas.

Una transformación pacífica como la que estamos viviendo está tocando enormes intereses, internacionales y nacionales, la reciente polémica por la reforma eléctrica es solo un botón de muestra. Quienes se creían dueños del país y, los mexicanos que actuando a favor de empresas y países extranjeros, ven que cada día que pasa pierden los privilegios que por vía de leyes a modo, componendas y corrupción construyeron en su beneficio, son peligrosos; tienen medios de comunicación para denostar, engañar y confundir, tienen recursos para comprar conciencias, van por todo, no les importa nada más que su propia riqueza, no tienen principios ni valores y están dispuestos a sacrificar a sus “seguidores” para enfrentar y acrecentar la polarización a que llevaron al país.

No solo han insultado a la mayoría de este país, nos han dicho toda clase de insultos clasistas y racistas, se han burlado de los pobres que ellos mismos crearon y, después de los eventos recientes, claramente se han convertido en traidores. Parece que no les gusta que les digan traidores, dicen que les insulta, basta con que lean el artículo 123 del Código Penal Federal para saber en qué se convirtieron: Artículo 123.- Se impondrá la pena de prisión de cinco a cuarenta años y multa hasta de cincuenta mil pesos al mexicano que cometa traición a la patria en alguna de las formas siguientes: I.- Realice actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero.

México está cambiando pero será una lucha constante, debemos pensar en la importancia de mantener mayorías legislativas federales y estatales, debemos trabajar para que en un par de meses nos podamos alegrar del triunfo en 6 gubernaturas más, esto apenas empieza, los males ya no serán por los siglos de los siglos…

Qué gran tiempo nos tocó vivir.

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Próxima parada: Dos Bocas

El que no quiere caldo, que le den dos tazas

Refrán popular

Y después de la Revocación… Y después del aeropuerto, ese que sacó lo mejor y lo peor de los ciudadanos atentos a lo que hace el gobierno, sigue la Reforma eléctrica como cambio en la ley y la inauguración de la refinería Olmeca en Dos Bocas como obra de infraestructura estratégica. Mi duda existencial es que si así como la oposición dice que no usará el aeropuerto Felipe Ángeles, ¿tampoco usará gasolinas refinadas en Dos Bocas?  Veo un futuro de maromas existenciales y ardores estomacales.

¿Quién hubiera imaginado que a pocos meses de inaugurar este proyecto, la guerra en Eurasia haría un caos en los precios y abasto de energéticos? En la lista de proyectos estratégicos de este sexenio la Refinería Dos Bocas /Olmeca se planteó como uno de los pasos para recuperar la soberanía energética que palíe los vaivenes internacionales en el sector, no por la guerra sino por la obviedad de que la sociedad requiere autosuficiencia en la materia. México intenta salir de la contradicción a que le llevo el neoliberalismo de exportar petróleo para importar gasolinas. El acceso a la energía vía combustibles y electricidad a buen precio bien se puede considerar un derecho fundamental, hay quienes dicen que no es un derecho per se sino que en todo caso, sustenta a otros como lo son el derecho al trabajo, educación y alimentación.

Con esta refinería, el aspecto que se cubre dentro del marco de seguridad energética  es la sustitución de importaciones de gasolinas y otros derivados petroleros; pero ¿por qué en los gritos de los odiadores de este gobierno, también la rechazan?

La oposición, para variar, ha intentado por todos los medios a su alcance que esta obra no se realice, así como lo intentaron sin éxito con el aeropuerto y lo hacen con el Tren Maya; en tres meses más tendrán otro motivo para darse de topes en la pared. Sus trabas, jurídicas y de narrativa de mentiras en los medios y redes, fueron cayendo una a una por lo que, una vez más, sólo la ceguera de sus seguidores apuesta a que en un acto de fe ésta infraestructura desaparezca y México, una vez más, deba importar gasolinas. Estos enemigos del gobierno actual, ese pequeño grupo clasista y aspiracionista argumenta que lo que viene es otro tipo de energía, se sueñan ya en sus autos eléctricos al mismo tiempo que les preocupa que la gasolina aumente unos centavos, pero como decía Calderón de la Barca, los sueños, sueños son; porque no tienen la voluntad o la capacidad de entendimiento para darse cuenta que el hacer esta refinería complementa muchas otras áreas de generación y que además hay un factor de tiempo para que la realidad mexicana pueda considerar el desuso de gasolinas en los vehículos. Y no les digamos, porque se exaltan, que las refinerías no solo producen gasolinas para carro.

En el año cuatro de gobierno lo que sucede es que, mientras a la oposición se le fue el tiempo en llamaradas de petate representadas en batallitas perdidas, la transformación avanzaba, la 4T está ya en un proceso de conclusión de proyectos y así seguirá siendo en los casi 30 meses que le restan a este gobierno; México parece ir, ahora sí, en un ritmo que no se detendrá y que casi seguramente se empalmará con el siguiente sexenio. Esto es posible porque hay una enorme cantidad de obras públicas en desarrollo y hay los ahorros suficientes para ejecutarlas, siempre los hubo pero acabaron en pocas manos (léase políticos y ex funcionarios). No es que   faltaran recursos públicos, es que sobraban rateros.

Se les fue el tiempo porque mientras se amparaban sin ton ni son, la transformación avanzaba; porque mientras bloqueaban todas las iniciativas de gobierno, la transformación avanzaba; porque mientras apostaban a que al país le fuera mal, la transformación avanzaba.

Así qué, preocupémonos de los adversarios políticos porque ya que todo les ha salido mal, que han perdido elección tras elección, que cada vez tienen menos acceso a los presupuestos públicos y que cada vez la mayoría de ciudadanos los ubica por su odio y desamor al país; pueden ser capaces de lo inimaginable para recuperar el fuero, privilegios y dinero con el que se sirvieron en las últimas décadas. Preocupémonos al tiempo que es necesario ocuparse de la defensa del proyecto 4T y de estar atentos a las trampas de los antagonistas, a los esquiroles en congreso y gobiernos, a los que se acepten vender por unos pesos (o muchos) para destruir o detener los avances logrados.

Va la Refinería como irá el Tren Maya con sus 1460 kilómetros, como irá el Corredor  Interoceánico con sus 300 kilómetros que unirá el Golfo de México con el Pacífico, como irán las presas, carreteras y hospitales en construcción, la 4T va.

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Que no le saquen

El miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejeros.

Burke

Los pretextos para no participar en la Revocación no son otra cosa que la muestra del miedo a la democracia participativa y la indolencia de su actividad como ciudadanos opositores. Le temen a la democracia puesto que saben que es el camino para que no regresen más al poder porque, no es un engaño para nadie, la mayoría de mexicanos no les quiere en el gobierno y elección tras elección se ven reducidos. 

Como dice la cantante Liliana Felipe: Nos tienen miedo porque no tenemos miedo. Este pavor que se ha instalado en ellos les impide ver la conveniencia social de tener más democracia y más participación ciudadana. Es tal su turbación que hasta al árbitro electoral treparon a intentar destruir el proceso de Revocación de mandato, éste amenaza incluso con anular la consulta. ¿Qué hay detrás?

La oposición a la 4T, tan disminuida y carente de ideas, tan desmoralizada y  exhibida en su penuria intelectual, sabe que sólo con medidas golpistas podría descarrilar la transformación que vive el país.  Para ellos, golpismo blando como el que llevan realizando desde que inició este gobierno sí es conducente, válido y apropiado; democracia participativa no.

Todos los datos a la mano indican que en este proceso de Revocación el resultado será favorable al presidente, en realidad este proceso electoral no altera el presente, es la herramienta que hubiéramos deseado en el pasado y definitivamente la que queremos en el futuro; la magnitud es lo que les aterra, votaciones a favor de la continuidad de su mandato en orden de 60, 70 u 80  por ciento les infarta; no quieren enfrentarse a tal número cuando, después del 10 de abril, lo que sigue es la puerta de las elecciones en 6 gubernaturas y en el 2023 Estado de México y en 2024 caput. Esta es la causa inmediata de sus intentos de boicotear y promover la abstención en esta ocasión pero…

Una vez que se ha definido en la Constitución, artículo 35, y en la ley reglamentaria que se publicó el año pasado, el derecho de los ciudadanos a: “solicitar, participar, ser consultados y votar respecto a la revocación del mandato de la persona que resultó electa popularmente como titular de la Presidencia de la República, mediante sufragio universal, libre, secreto, directo, personal e intransferible” la herramienta está dada para que en lo sucesivo se pueda aplicar este proceso a cualquier gobierno votado que no cumpla con las expectativas ciudadanas. El miedo por lo que suceda más adelante, ante un eventual gobierno que pudieran tener, es lo que explica sus intentos de hoy.

Desde que llegó al gobierno el presidente López Obrador han dicho que quieren que se vaya, le acusan de todo aquello que les hace llegar a la conclusión de que se debe ir del poder y, sin embargo, ahora que tienen la llave para sacarlo, la llave democrática y legal para hacerlo, reculan. ¿Por qué? Porque en el discurso en los medios que les acompañan en esta promoción de su odio es muy fácil gritarlo, al enfrentarse a la realidad se dan cuenta que como en el cuento del Rey Desnudo de Andersen, así van ellos; ataviados de nada.

¿Cómo van a vender su derrota el próximo 10 de abril? Van a decir que los que no salieron a votar están en contra del presidente, no los que salgan y pidan con su voto que se vaya, no, dirán que ellos, en su infinita flojera, en su pereza social; se quedaron en casa y que ese es un triunfo. Nada nuevo hay en su comportamiento ciudadano una vez que dejaron de ser los dueños de prerrogativas, los caciques de la verdad que les vendieron los medios y periodistas pagados por los gobiernos en turno.

Le temen a la democracia y con eso han cavado su tumba, porque en vez de apostarle a ella, de organizarse y salir a convencer, de proponer, de establecer críticas con datos reales, de salir a la calle a ganarse los votos; se mantienen  en la expectativa de que un golpe (no de suerte) sino blando o duro les regrese lo que tiraron por la borda, el poder -que no ejercieron- de hacer el bien por el país; el poder -que traicionaron- de construir un mejor México, el poder -que no quisieron- de acabar con la desigualdad y la injusticia.

Nos tienen miedo porque no tenemos miedo; sabemos que la mayoría alrededor del presidente mantendrá a la 4T en el gobierno hasta lograr cambios sustantivos, larga vida tendrá la 4T; ya no nos espantan con el zarape del muerto como cuando decían que López Obrador era un peligro para México, como cuando decían que, con él, viviríamos una caos económico, que el desastre estaba a la vuelta de la esquina. La sociedad ya no tiene miedo de sus mini manifestaciones tan llenas de glamour acompañados de su chofer llevándoles la sombrilla y sus “muchachas” llevándoles el lunch mientras son objeto de burla por su vacua argumentación.

La sociedad ya cambió porque aunque, ellos en la oposición, piensen que el cambio se refería además de a su pérdida de privilegios, solo al combate a la corrupción, a las políticas sociales y a las obras de infraestructura, no se dieron cuenta que el fondo es el cambio mental en la sociedad, hay nuevos paradigmas y nuevas formas de entender la valía ciudadana y el orgullo de la mexicanidad. No lo vieron venir y así llegamos al hoy: están aterrados de la democracia y por eso la sabotean.  Ya ganamos porque vamos a votar, ya perdieron porque no lo harán.

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Rudeza necesaria

Mi pecho no es bodega.

Como si todo fuera nuevo, como si el ayer no existiera, como si el hoy hubiera brotado súbitamente, como si no hubiera historia y hoy despuntamos nuestro primer día, así, en la desigualdad y violencia en que nos encontramos. Como si no hubiera causas y fuéramos causa primera.

Si todo hubiera iniciado ayer, si la vida actual de los mexicanos no tuviera una explicación histórica, entonces sí, los balbuceos y críticas a las acciones de gobierno actuales tendrían sustento; cualquier acción sería un azar, casi que un volado que podría tener cualquier resultado. La oposición podría gritar a los cuatro vientos que hay una mala suerte en su destino que les contradice su idea de país.

Sin embargo, sí hay historia, sí hay un por qué. Sí pasó lo que pasó porque unos lo hicieron, otros los apoyaron, muchos lo callaron y muchos otros de manera conveniente lo dejaron pasar.  Los franceses en el siglo XVIII tenían la expresión: “Dejen hacer y dejen pasar, el mundo va solo” para referirse al libre mercado y a que el papel decisor del estado fuera el mínimo.  Tres siglos después el neoliberalismo “a la mexicana” lo continúa adoptando para patrocinar teorías que sacan al estado como mediador y le dejan al mercado el rumbo del país. Cuando se dice mercado, se dice élites económicas que como telaraña tejen redes en todos los ámbitos posibles.

Sólo por hablar de los hechos de los últimos seis sexenios, porque es lógico pensar que ni siquiera ahí empezó la tragedia mexicana, para tener un marco reciente con personajes que aún viven y con una historia que para muchos ciudadanos representa el contexto de su vida. Y a esa historia hay que responderle y plantarle cara: el presidente lo hace y la oposición se enoja. “…pero sus estridentes ladridos solo son señal de que cabalgamos” Goethe.

Se quejan de que el presidente responda con firmeza y que no deje títere con cabeza. López Obrador no es un presidente que se ande por las ramas; en el siglo XVI los boticarios en España le ponían saborizante dulce a las píldoras medicinales -de suyo amargas- para este proceso doraban esas píldoras con el fin de que el recubrimiento dulce se pegara y así suavizar y evitar tragos amargos; este presidente no le dora la píldora a nadie, mucho menos a quienes le clavan cuchillos por la espalda al proyecto que con gran esfuerzo lleva a cabo la mayoría de la población.

Las respuestas del presidente son contundentes porque un proceso de cambio y transformación como en el que estamos lo amerita; lo que parece ser un incesante enfrentamiento con el periodismo enriquecido a costa de vender la verdad del gobernante en turno, con aquellos que perdieron privilegios y con los que se mantienen en el espasmo que les da la ignorancia de la historia y la realidad social; es parte de la labor que le ha tocado realizar.

Acostumbrados a la hipócrita diplomacia de los políticos tradicionales del PRI y del PAN que se azuzaban entre sí apenas para parecer oposición, parte de la sociedad se dice sorprendida por lo que gustan de llamar: …es que el presidente polariza, es que nos ataca, es que, es que…

Un cantante (argumentando en contra del tren maya) dice que el presidente no conoce México, López Obrador, que como ya dijimos no se queda callado (porque no puede ni debe) le recuerda que conoce cada municipio de este país, uy, qué polarizante. Un periodista inventa una historia de corrupción en la familia del presidente, se le demuestra que no hay tal y se le invita a que él a su vez explique su riqueza (inexplicable para cualquier periodista que viva de ingresos legales), uy, otra vez la polarización.

Si esa actividad presidencial; de desmentir las mentiras que siembran periodistas y medios opositores, de explicar los actos y razones de gobierno, de desenmascarar a muchos que defienden prerrogativas perdidas y que ante su enojo se arrogan actitudes clasistas y discriminatorias que, mientras tenían el poder y el control del presupuesto disimulaban en un buenondismo de democracia, pluralidad y civilidad, pero que hoy les supuran incontrolablemente exhibiéndolos en su cruda y vana realidad; se convirtió en parte del trabajo a realizar, que así sea.

El odio a los logros de la 4T en apenas 3 años, a las obras de infraestructura y a la política social implementada, ha puesto sobre la mesa un ríspido y continuo ataque hacia el presidente y su gobierno; éste debe contestarles, lo hace y lo seguirá haciendo porque es preciso combatir la narrativa entreguista de los bienes públicos y el relato de ficción de que los presupuestos  están mejor en las manos de la triste oposición con que contamos.

El país vive una circunstancia que se creó a lo largo de décadas, ésta es agraviante para muchos mexicanos y es la condición que la 4T intenta cambiar acompañada de la mayoría de los ciudadanos; ellos no se quejan de la dura respuesta presidencial porque no va dirigida a ellos, sabemos para quienes sí.

Decía Eduardo Galeano: “No hay historia muda. Por mucho que la quemen, por mucho que la rompan, por mucho que la mientan, la memoria humana se niega a callarse la boca. El tiempo que fue sigue latiendo”

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Es la 4T

Ojalá que la luna pueda salir sin ti, ojalá que la tierra no te bese los pasos… 

Silvio Rodriguez

No importa el tema, puede ser aeropuerto, manejo del covid, economía, pensiones o políticas sociales; no importa si es la tlayuda, la casa que renta el hijo, la mayoría a su favor, la austeridad, los proyectos en construcción; en todos los casos hay y habrá un ríspido y grosero enfrentamiento, además de en los hechos, en el discurso y las expresiones públicas, para manifestarse en contra del gobierno actual.

No hay argumento que valga para que, ante cualquier proyecto, asunto, ley, política, idea que provenga del presidente López Obrador, se arremeta con furia, desprecio y mezquindad por parte de los opositores. La explicación y evidente necesidad de cambiar el rumbo del país después de la destrucción generada en 6 sexenios de neoliberalismo parece que no existe.

Y la burda crítica no es proyecto a proyecto, lo que hay en el fondo es un profundo odio al espejo que representa la 4T como un todo, ese espejo que exhibe de manera cruda el egoísmo y conformismo permeados de uno de los grandes problemas de parte de la sociedad  mexicana: el clasismo.

¿De dónde sale la pus y el desprecio por México que brota no solo de políticos y ex funcionarios que perdieron el poder al que veían como patrimonial, sino de personas que parecían sensibles y amorosas a su país, normales digamos*? ¿De dónde las expresiones clasistas, racistas, despectivas y ofensivas para la gran mayoría de mexicanos que por el hecho de apoyar el proyecto 4T y la transformación que se lleva a cabo, son radicalizados como chairos, iletrados y nacos por parte de una minoría con poder en los medios de comunicación?

Incluso, por algunos que parecieron apoyar el movimiento 4T en algún momento, y que cambiaron de camiseta ante la mínima desviación a lo que “creían” tenían derecho, por no darse cuenta que las propuestas, compromisos de campaña y, sobre todo, la historia de vida de López Obrador, implicaban por absoluta necesidad formas nuevas de gobierno que les prescindiría de su acostumbrada perspectiva de que el poder es para servirse y no para servir.

¿Por qué quieren que le vaya mal a este gobierno (aunque en su narrativa hipócrita digan que no es así)? No solo porque odian a López Obrador, odian sobre todo lo que les hace ver el espejo que nos ha puesto enfrente.

Desde el 2018; a estos opositores a quienes todo ese desprecio por lo mexicano, los llevó a saquear sin pudor durante el neoliberalismo ya sea por acción o por omisión y sobre todo, guardando silencio ante la desigualdad, corrupción y falta de justicia; se les manifiesta como enfrentamiento a la figura de López Obrador, no por él mismo, sino por lo que representa: un liderazgo genuino que plantea la visión y grandeza de un pueblo que se contrasta con una idea de inferioridad que es su propio escenario en el que no les gusta verse.

Él personifica el espejo de realidad en el que se confrontan quienes reniegan de su mexicanidad en aras de un aspiracionismo. Samuel Ramos* explicaba, y les queda como anillo al dedo esta explicación, que “el mexicano padece de un complejo de inferioridad, producto de medir su escala de valores con otra escala de otra cultura (la europea)”, que es distinta a sus posibilidades de realización, precisamente por ser una cultura distinta. Esta forma de verse, genera una frustración muy grande que les hace imitar lo que les supone creer que es incorporar la civilización de otro país a su realidad. Se dicen blancos aunque no lo son, se dicen ricos aunque no lo son (les encantó adoptar el fifí que les endilgaron), se dicen civilizados cuando no lo son precisamente porque es su civilización a la que han despreciado; no quieren “parecer” nacos ni pobres ni morenos ni chairos porque en su forma de entender el mundo, eso es de los otros, de su servidumbre, de sus empleados, del que es menos, de aquél al que ven desde arriba, de aquél que les huele mal, les choca ser mexicanos y darían cualquier cosa por ser europeos o estadounidenses; les gustaría ser invadidos, les gustaría ofrendar a sus hijos a cambio de espejos.

El Popol Vuh dice que somos el pueblo de los hombres del maíz, ellos no, un concepto tan profundamente esencial les avergüenza, son pero no son, por lo tanto en su interior odian lo mexicano, odian la mexicanidad, se odian a sí mismos; ese resentimiento de vergüenza en su mexicanidad les hace adoptar un mecanismo de decirse que son mejores y por lo tanto distintos, ¿Distintos a qué? Quién sabe pero ellos se lo creen.

Hay una indolencia general en su vida que les lleva a despreciar a México, el neoliberalismo los cooptó porque les ofreció ser lo que no son a cambio de que cerraran los ojos y permitieran la rapiña, así, solo así, ellos serían del primer mundo, la nueva raza whitexican a que decidieron aspirar.

*Digo yo.

** Samuel Ramos El perfil del hombre y la cultura en México

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