Calderón, Corrupción, Narcotráfico, Oposición, Panismo, Traición

Amargo triunfo

No te insulto, solo te defino.

El neoliberalismo deformó la conciencia de mujeres y hombres, lo sucedido en el sexenio de Felipe Calderón es muestra de ello; los capos panistas representan la moral de la violación de todo lo inviolable y sus seguidores representan el colmo de la alienación.

Dos formas de ver las cosas:

Una, se confirma lo que sabíamos, que la cloaca panista había engendrado en uno de sus más viles personajes, Felipe Calderón, al narcotraficante que gobernó el país del año 2006 al 2012. Se corrobora el propósito tramposo de las élites económicas conservadoras mexicanas –que lo son por su asiduidad y subsistencia de los negocios (de todo tipo) con el poder- el enriquecerse, además de con los bienes públicos como lo han venido haciendo desde sexenios atrás, con los recursos que genera uno de los negocios ilegales más redituables del mundo: el narcotráfico.

Las cosas que pasan en política, no pasan por casualidad.

Primero prepararon con Vicente Fox el camino, digamos que Fox es quien barrió la entrada: dedicado el bobo presidente a enriquecerse y a encumbrar los negocios de sus hijastros (los Bribiesca, hijos de Marta Sahagún); despreocupado de las responsabilidades de gobierno al tener inmensos recursos por excedentes petroleros con los que “gastar” y cubrir los presupuestos federales; interesado más en su rancho y acomodar su vida post-presidencial; allanó el camino de la estructura delincuencial que a partir de su gobierno gerenciaría García Luna (en este primer periodo panista, a cargo de la Policía Judicial Federal y más adelante como titular de la Agencia Federal de Investigación). En estricto sentido, el foxismo,  fue el sexenio de la creación del plan de negocios, de la organización de su infraestructura y la hoja de ruta de la hechura del mayor cártel de drogas que ha existido en México.

A partir de ello lo que siguió fue encumbrar a quien seguiría como figura presidencial a cargo de la maduración del proyecto, por lo tanto se robaron la elección federal a favor del facineroso Felipe Calderón (tenía que ser de su mismo grupo y con rasgos morales adecuados a la tarea), una vez logrado el objetivo “haiga sido como haiga sido”, aúpan como Secretario de Seguridad y “mano derecha” de Felipe al policía del foxismo Genaro García Luna, quien ya desde ese entonces era señalado por “relaciones indebidas” con la delincuencia organizada. Ahora sabemos que este entorno panista/empresarios/policía estrella fue la delincuencia organizada en pleno, encabezada por la ambición de un hombre y su grupo, un hombre “chaparrito y de lentes”  que en su megalomanía y en ausencia de parámetros morales se movió para destruir todo y a todos los que se pusieron a su paso, incluyendo al país.

Y de ahí en adelante el acabose, una de las muchas notas en los periódicos del mundo define bien lo que ahí sucedió: La declaratoria de culpabilidad a García Luna, es el juicio a todo un régimen de gobierno en México (Los Angeles Times)”. El régimen panista exhibido en su perfecta esencia: culpables de conspiración para la distribución internacional de cocaína; conspiración para la distribución y posesión de cocaína; conspiración para importar cocaína y delincuencia organizada.

Por lo tanto, este juicio en Estados Unidos al operador del cártel panista, es un triunfo que a muchos, a la gran mayoría de mexicanos nos da alegría; que nos recuerda una vez más esa “superioridad” ética del proyecto 4T, precisamente porque entre quienes participamos de éste proyecto y principalmente por quien lo encabeza, están quienes lo hemos dicho una y otra vez; los panistas y sus acompañantes son delincuentes, lo fueron en sus dos gobiernos, lo son en su actuar actual (basta ver lo que sucede en alcaldías de CDMX), son la expresión y  causa de su origen como una serpiente que se muerde la cola. Si surgieron para oponerse a la defensa del petróleo, para coadyuvar a que las empresas extranjeras fueran dueñas de la economía mexicana, para apoyar al nazismo de Hitler (queda pendiente contar más esta historia del origen panista); su consecuencia lógica es que una vez en el gobierno arrasarían con todo, la economía para sus propios fines en primer lugar y también –y por qué no- desgraciar la seguridad formando el cartel del narcotráfico que involucraría al país en un daño inacabable. Esto por lo que se refiere al panismo pero…

Hay otra forma de ver y pensar lo sucedido:

¡Las víctimas! En este juego macabro de guerra maldita debemos siempre recordar que no sobrevivieron miles de mexicanos, que hay miles de madres buscando a sus hijos, los datos duros dicen que en el sexenio de 2006 a 2012 los homicidios crecieron casi el 200% (si en el de Salinas habían crecido 9.28% para llevarlos a 76000, y en el de Zedillo se mantuvieron en 80,000, en el de Fox bajaron a 60,000) para que el panismo calderonista los creciera -en su guerra inventada- año con año y acabar en 120 mil dejándole al futuro (Peña Nieto 150,000) una escalada que apenas ahora se logra contener y reducir.

Y el gigantesco costo económico de esa guerra obviamente perjudica si no es que hunde la economía, millones de dólares en préstamos contratados para comprar armas y sistemas de seguridad (sic), los datos que arrojan los estudios realizados sobre ese periodo indican que: “la violencia local intensificada transforma una economía de mercado en una economía informal y de tipo autárquica, evidenciada por la disminución del empleo en el sector formal, y el aumento del empleo en el sector informal, del desempleo y del consumo de bienes de producción propia. Asimismo, la capacidad fiscal y colectiva de los gobiernos locales también se ve afectada negativamente. La transición que se observa en las economías locales afectadas por la guerra está asociada con pérdidas importantes en el ingreso y el consumo de los hogares. Estimaciones adicionales conservadoras muestran que este conflicto interno afectó a grandes segmentos de la población nacional (42%) quienes viven en municipalidades predominantemente urbanas, donde se produce una gran parte del producto bruto total (44.5%). Esto implica que la guerra contra el narco tuvo un fuerte y negativo impacto en la economía mexicana en su conjunto, la cual se verá afectada también de manera adversa en el largo plazo” http://www.economia.unam.mx/assets/pdfs/econmex/04/07AlbertoIniguez.pdf .

El resultado de esa guerra no tiene nada de bueno más allá de la satisfacción reciente del resultado del triunfo en la corte de Estados Unidos; porque hay otro tema además del de la violencia y del desastre económico, la estupidización ideológica y cultural de los seguidores y apoyadores del calderonato y del panismo. Una guerra donde el gobierno nos traicionó, un verdadero peligro para México en acción, una tragedia humanitaria, una clase política convertida en un grupo indistinguible de corruptos, resulta ser para estos seguidores la nada, entre su juego de palabras de: todos son iguales, no hay ni a quien irle, no era panista, no lo conocemos, etc. pretenden escabullirse de la realidad en que participaron, por acción o por omisión y ahora por seguir creyendo que “serán distintos”.

La naturaleza lógica de lo sucedido nos debería llevar a que el PAN perdiera su registro y a que sus personeros se les prohibiera volver a tener puestos públicos, pero no, ahí siguen –y seguirán- mamando presupuesto, apostando a la radicalización, aventurando al olvido público, al no existió, y asumiendo como propio lo que su infame líder moral calderónicamente clama, ¡yo no lo sabía! Y si creemos que  sólo los estúpidos podrán creerle, pues sí que lo hacen, confirmado, seguirán participando de panismo y sus alianzas, al fin que lo que negoció la cúpula de PRI y PAN es que el PRI eligió los candidatos para Estado de México y Coahuila y el PAN lo hará en el 2024 con CDMX y Presidencial. De ese tamaño es el futuro en el que quieren incidir, no pasaran porque somos una mayoría quienes lo impediremos, pero van con todo, intentarán regresar aunque sea en medio de otra guerra.

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Calderón, Corrupción, Moral pública, Periodistas, Políticos mexicanos

El calderonato

Mal empezó, mal acabó, en el camino nos jodió.

Del diccionario de la realidad mexicana: Caldero Hijos y –nato de la chingada.

1. m. Periodo sexenal entre 2006 y 2012 en que el Estado mexicano se fusionó con el narcotráfico.

2. m. Movimiento político de carácter depredador y corruptor que se desarrolló en México, y que se caracteriza por el entreguismo a las élites económicas y la cooptación de los medios de comunicación.

3. m. Doctrina cuasi fascista, autoritaria y antidemocrática encabezada por Felipe Calderón y el Partido Acción Nacional, de graves consecuencias económicas, políticas y sociales para México.

“Haiga sido como haiga sido”, así llegó. Por una puerta trasera apareció a su toma de posesión, recibió la banda presidencial de manos de un torpe presidente que fue tan mal gobernante que tuvo que organizar un fraude para pasar la estafeta a un miembro de su mismo partido.

Los dos sexenios panistas, el de Fox y Calderón se caracterizaron porque en cada uno de ellos sus presidencias rápidamente tocaron fondo: cuando se pensaba que después de la de Vicente Fox -que llegó con un enorme bono democrático, con credibilidad por parte de sus votantes y apoyo por haber sacado al PRI de Los Pinos-, y que sin embargo, muy pronto dilapidó su capital político para convertirse en el bufón de cartonistas, columnistas y de la población, no podía haber un gobierno peor, zas, llegó Calderón.

Vicente Fox es quien inicia el calderonato porque él es quien permitió el fraude electoral que llevó a Los Pinos a Felipe. El brazo político del panismo no alcanzó a que los votos de la “gente bien y bonita” que dice representar, fuera suficiente para un triunfo limpio frente a López Obrador; fue necesario la bribonada que avaló el INE y el Tribunal Electoral para evitar abrir los paquetes electorales y limpiar la elección, a cambio declararon ganador al michoacano con apenas el 0.56% más de votos que el tabasqueño.

¿Y quién es quien llegó? La familia Calderón vivía en Morelia en los años 70, siempre fueron señalados como conservadores de ultraderecha, mochos y reaccionarios; ese fue el entorno del niño Felipe.  La escritora Olga Wormat explica en su libro “Felipe, el Oscuro” (Editorial Planeta) que Calderón forjó su personalidad “en un ámbito de ausencia paterna, violencia intrafamiliar, discriminación y derrotas”. Un panista cercano a él y amigo personal de su padre como lo fue Jorge Eugenio Ortiz Gallegos, dice del expresidente: “Fue un mal hijo, un neurótico con inclinaciones violentas”. Otro reconocido panista, Jesús González Schmal relata por qué las cosas salieron tan mal con Calderón, dice: “Tiene que ver con su personalidad; además se rodeó de advenedizos que no tiene formación, mediocres y pillos que llegaron al poder para hacerse con el botín. Son los neo panistas que invadieron el partido. Felipe prefiere rodearse de mediocres que le digan a todo que sí, que lo adulen, porque no tiene capacidad autocrítica” y abunda: “Es un hombre débil y visceral… Felipe tiene una gran pobreza intelectual, por eso es tan autoritario”

El resultado del gobierno de Felipe Calderón se puede contabilizar, de entrada, en las miles de víctimas inocentes que dejó en una fallida “guerra” contra el narcotráfico, que -hoy se confirma en una corte de Nueva York- fue inventada para cubrir su necesidad económica y personal, para sentirse el «machuchón» de algo (posiblemente por esa necesidad de la que careció en la infancia, de ser reconocido por alguien, particularmente por su padre).  Del PAN es que salieron Calderón y antes Fox y -en ambos sexenios- Genaro García Luna como vaso comunicante y omnipresente operador de ésta pandilla azul dedicada a la delincuencia. No hay panista que se excluya, ya sea por participación o por hacer como que no vieron y no escucharon. Felipe Calderón reiteradamente dice categórica y más bien calderónicamente que desconocía las actividades de su mano derecha, hombre de confianza y poderoso secretario de seguridad hoy juzgado en Estados Unidos; obviamente es de los que cree que, aparte de unos cuantos groupiesque le siguen, los mexicanos nos chupamos el dedo.

Y sin embargo, en este juicio ha salido a la luz lo que todos sabíamos y que la mayoría de los medios de comunicación mexicanos ocultan: Que Felipe Calderón, Genaro García Luna y sus cercanos son quienes representaban a uno de los bandos, el del cártel de Sinaloa -el mismísimo del Chapo Guzmán-. Felipe Calderón fue presidente del narco estado mexicano que formó en su sexenio (2006-2012) a la par que jefe de mafia, siempre tuvo dos cachuchas. Habrá que ver más adelante si no era el segundo y García Luna el verdadero capo dei capi, no (podemos descartar nada ante el ocultamiento mediático de los sexenios panistas y el de Peña Nieto.

Tampoco supo Felipe Calderón, dice él, del enriquecimiento inexplicable de García Luna, de las empresas fantasmas, de los paraísos fiscales en los que ocultaron el dinero, de los cientos de millones (por lo menos detectados ya 700 millones de dólares) extraídos fraudulentamente de las arcas del gobierno.

Felipe Calderón quiere jugar con la ignorancia de sus allegados y creyentes; lo que no queda claro es si sí será su decisión que se le juzgue por narcotraficante o pasar como un imbécil que no se enteró de nada de lo que sucedía en su gobierno. El juicio en Estados Unidos ya abrió la puerta a que conozcamos no solo al Felipe presidente corrupto, al que decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro dejando en la calle a miles de trabajadores, al que solapó a sus familiares responsables de la muerte de 49 niñas y niños en la guardería ABC en Hermosillo Sonora, al que hundió la política petrolera y energética para favorecer a empresas extranjeras en las que al salir del gobierno trabajó; sino que se le conozca también en su función de narcotraficante.  

Esperemos que resuelva la justicia, la de Estados Unidos, la de México, o la que lo alcance tarde o temprano; se acabó la historia del mejor presidente como le gusta llamarle a trasnochados poco leídos y a wanabis de la postmodernidad; sólo fue el mejor presidente para los narcos, y más en concreto para el Cártel de Sinaloa.

El criminal Calderón causó una tragedia nacional al iniciar, para su propio fin y beneficio económico, una guerra entre los cárteles de droga de los que de uno de ellos él era el jefe y su subalterno García Luna el gerente. Bien se puede considerar el suyo, el peor gobierno y gobernante en la historia moderna de México. El calderonato (calderonarco como bien le dice Rubén Charvel) no es sólo el periodo del tiempo en que se desarrolló, sino es también la mentalidad, entreguista, corruptora y delincuencial sembrada en parte de la ciudadanía, hoy bien representada en la oposición. Serán años los que se necesiten para limpiar el estercolero provocado por el panismo, que aún hoy, aplaude al criminal «Chaparrito, peloncito de lentes, hipócrita, oportunista, coludido con criminales, corrupto y causante de miles de muertes de mexicanos» como le llamó el también panista Manuel Espino.

De una personalidad como la del nefasto expresidente, no esperemos nada, no habrá disculpa pública, que ni siquiera le sería suficiente a la descomposición social sufrida; él huyo a España y difícilmente regresará salvo que el panismo lo cobije con fuero de senador o diputado en las elecciones del 2024. (Si lo permitimos)

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4T, Calderón, Desmemoria, Fox, México-España, Peña, Reforma Eléctrica, Seguridad nacional

Vicente, Felipe y Enrique, cabilderos del saqueo

Como si todo aquello que ha sucedido no pudiera haber sucedido de alguna otra manera.

Su desamor por México les volvió una cosa marchita: uno balbuceando incoherencias estupidizado por las drogas, el otro arrinconado en el rencor y el alcohol, el tercero sepultando su desprestigio en un exilio de oropel.

No es con España y los españoles. No es con un todo, ¡cómo habría de serlo!, cómo creer que la construcción familiar, social y cultural de ambas naciones requiera de una pausa. Lo que sucede es que malos mexicanos, poderosos en su momento, trajeron a empresas de ese país para que, en complicidad con el poder político (el suyo), tomaran sectores estratégicos para desvalijar las arcas presupuestales en beneficio de ambos: los que les abrieron la puerta y los que vieron la oportunidad de adueñarse –a precio de saldo-  de una porción de algunas de las industrias fundamentales para el desarrollo del país. Y, a esa situación sí hay que ponerle una pausa para que no se repita la traición que representa la colusión entre sinvergüenzas.

“México es un país extraordinariamente fácil de dominar porque basta con controlar un sólo hombre: el presidente, decía el secretario de Estado de EEUU, Robert Lansing en 1924.

OHL, Iberdrola, Repsol, y muchas otras empresas españolas, Halliburton, y Enron estadounidenses, entraron al país no bajo la legitimidad de un “libre mercado” y de acuerdos económicos entre países, sino vinculadas a políticos, a tratos de favor y a prácticas lesivas que afectan la economía del país.

Con la llegada a la presidencia de Fox, pero sobre todo de su sucesor Calderón, se abrieron de par en par las puertas del mercado mexicano a estas empresas de Estados Unidos pero sobre todo de España, hasta permitirles el control de sectores estratégicos y sensibles de la economía mexicana, gracias en buena parte a la connivencia del poder político de los gobiernos panistas y priistas de turno que les concedieron tratos de privilegio que, ni siquiera recibían los empresarios mexicanos por más lazos corruptores que establecieran.

La empresa Avangrid (el socio mayoritario es Iberdrola) contrató como consejero a Felipe Calderón cuando acabó su sexenio y antes ya lo había hecho Iberdrola con su ex secretaria de energía Georgina Kessel;  Carlos Ruiz Sacristán, exsecretario de Comunicaciones y Transportes en IEnova y Sempra Energy, Luis Téllez, exsecretario de Energía y Comunicaciones y Transportes, también en Sempra Energy. Esto es una realidad que nos explica el por qué debe ponerse pausa a estas empresas, no es un acto de imaginación, es un acto de realidad, la ex secretaria de energía, el expresidente y otros ex secretarios se fueron a trabajar a las empresas a quienes beneficiaron. Se dice que Enron patrocinó la campaña de Fox aunque no se ha podido comprobar, sin embargo este ex presidente y su familia resolvieron ampliamente sus problemas económicos durante su periodo.

Detengámonos en el caso de Felipe y su compañía patrocinadora Iberdrola. ¿Es o no es una vergüenza? Sí lo es, contratar a la que fuera secretaria de Estado de energía mexicano o al expresidente Calderón es insultar a los mexicanos porque obtienen de primera mano información confidencial del estado mexicano. Sí, estas empresas necesitan una pausa.

OHL y Peña Nieto, en ese inconfeso apareamiento defraudaron las arcas por más de 90 mil millones de pesos. Peña Nieto vive en España en su exilio dorado.

El país pierde cientos de millones de pesos cada año en subsidios a que está obligada en contratos leoninos a estas empresas.

El tema con España no se trata de la polémica que empezó en marzo de 2019 cuando el presidente López Obrador envió una carta al rey Felipe VI para que se disculpara por los abusos cometidos por los españoles durante la conquista de México. Eso es harina de otro costal, ese es un tema histórico como los que provocaron que Japón, Alemania, Francia, Reino Unido y Países Bajos se disculparan por hechos de violencia históricos con otros países; el presidente mexicano solicitó lo correspondiente y el gobierno español se negó a hacerlo. Ya lo harán, pero no es el tema actual. Lo que sí corresponde es entender que la 4T y particularmente el presidente López Obrador tienen una sensibilidad soberana que no es fácil de entender ni para las empresas que se sienten en tierra de conquista ni para los críticos nacionales del gobierno actual.

La diplomacia española haría bien en dejar su papel de lobista empresarial, recordemos que incluso el rey Juan Carlos vive exiliado en Emiratos Árabes después de haberse comprobado un «regalo» de cientos de millones de dólares que recibió.  No pueden ni deben seguir promoviendo a empresas que corrompen a gobiernos, aunque sean estos gobiernos los que les abran las puertas. México ya no es el mismo, eso se acabó, por ello la pausa a esas empresas. Si el gobierno español quiere darle una interpretación distinta a las palabras de López Obrador, es su problema, si piensan que asociar el nombre España a la corrupción que generan algunas de sus empresas les es conveniente, también es su problema.

Estas empresas a las que se les pone pausa, con su actuar nos trajeron lo peor de España, a las formas del típico chulo madrileño (allá le llaman así) que es la aspiración máxima de nuestras élites mestizas sobajadas, el chulo o chulapo que bajo su visión de vida, desprecia al mexicano colonizado, mientras que éste le sirve de tapete en su afán de parecérsele. Hay que recordar aquella imagen del Sr. Oteyza, representante en México de la empresa OHL zarandeando y encarando públicamente al ex presidente Peña Nieto. Eso es lo que trajeron y eso es lo que algunos aceptan y aceptaron.

Por su parte, en México, hay personas que por muchas evidencias y pruebas que se les presenten, no tienen la capacidad de comprender, y otras que, cegadas por el ego, el odio y el resentimiento al gobierno actual y, como en este caso, por un malinchismo que les dice que lo extranjero es mejor sin importar que no lo sea; tomarán partido por el país europeo en medio de ¡oles!, debido a un aspiracionismo gachupín trasnochado digno de tratamiento psicológico.

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3 años, 4T, Corrupción, Coyotaje, México, Oposición

Las élites…, son las élites

«Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena»

Gandhi

Mientras los aspiracionistas crean que son parte de las élites seguirán asumiendo las verdades con las que les tutelan su opinión y seguirán siendo borregos dirigidos por los grupos de poder.

Se ha puesto de moda el que cualquier ex funcionario de gobierno, político o empresario a quien la autoridad investiga por presuntos actos de corrupción, delincuencia organizada, o enriquecimiento ilícito se autonombre ipso facto: perseguido político.

Como ya es natural, las élites políticas y conservadoras a través de los medios de comunicación y redes sociales opositoras al gobierno del presidente López Obrador, secundan –si no es que lo inician- ese auto impuesto apelativo con el que buscan resolver su aparente inocencia. Qué mejor que colgarse de una persecución política en vez de solucionar una acusación. Con que el indiciado se presente a juicio y pueda desestimar lo que se le imputa sería suficiente para salir victorioso y además ser héroe o heroína por haber librado una acusación desde el poder.

Y digo que se ha hecho costumbre porque ahora, casi tres años después de que inició este gobierno, llega el día en el que la lenta justicia logra tener armados los expedientes y pruebas con que sustentar sus denuncias. Y así es como cada semana van brotando nuevos nombres y se conoce de nuevos presuntos delincuentes. No es que no se intuyera o que no fuera conocido el enriquecimiento inexplicable de casi cualquier ex funcionario o empresario ligado al PRI, PAN y PRD, pero era necesario que se conformaran y se sustentaran con pruebas las carpetas de investigación. Es de esperar que seguirán cayendo cada uno de estos que han saqueado al país, poco a poco, paso a paso.

Ninguna agrupación, sea de científicos, de comunicadores, de empresarios, de deportistas, de artistas o de lo que sea es perseguida como tal. Se persigue a individuos presuntos delincuentes.

Está en boga mediática en estos días la acusación sobre 31 personas que fueron funcionarios en el CONACYT, la prensa y redes plantean el tema como que ¡este gobierno persigue a científicos!, como si el señalado fuera un grupo o sector por completo; la realidad es bastante más simple; por lo que hay de información pública son 31 personas, de las cuales 22 hacían labores administrativas y que se confabularon para saquear cientos de millones de pesos de la institución y trasladarlos a un asociación privada de la que se adueñaron. Obviamente tiene que ser la autoridad judicial quien resuelva la situación de esos 31 ciudadanos que, algunos de ellos, tienen como actividad dedicarse a la academia o a la ciencia.  Jugar con el lenguaje en esta situación y decir “científicos” a manera de manto protector o de santidad a priori nada tiene que ver con los hechos que se les acusa, y mucho menos tiene que ver su actividad científica (en caso de que alguno la tuviera). No por ser científicos son exentos de delinquir al igual que ser sacerdote no exenta de ser pederasta, no hay pureza ni inmunidad por la actividad a la que cada quién se dedique.

La cuestión alrededor de esa forma de generalizar mintiendo a través del lenguaje es que los medios y redes sociales -de usos y costumbres neoliberales- tratan de confundir en otro más de sus intentos de manipulación usando el engaño y la tergiversación.

¿Y quienes caen en el engaño? Todos aquellos dispuestos a encontrar un argumento que les dé apariencia de razón para oponerse al gobierno, a la 4T y por sobre todas las cosas al presidente López Obrador. Entre otros: los seguidores de los partidos opositores, los que perdieron privilegios inmerecidos, los que salieron de posiciones de gobierno de PRI, PAN y PRD, los que no encuentran formas de obtener contratos o concesiones por medio de actos de corrupción y -lo que es más lamentable- ciudadanos que pertenecen a una clase social apenas arriba de la pobreza pero que eufemísticamente le llaman clase media y de clase media real. Es lamentable porque parecen vivir un “Síndrome de Estocolmo”, aquel en que existe una vinculación afectiva entre rehenes y captores; ciudadanos que como si les hubieran hecho un lavado de cerebro sufren de amnesia, de masoquismo, o de un insensato aspiracionismo que busca un sentido de pertenencia con aquellos que desvalijaron el país.

Se les olvida que a quienes defienden es a aquellas élites que se repartieron y entregaron los bienes de la nación con sus parientes, amigos y socios: fueran yacimientos petroleros, minas, bosques, reservas naturales, concesiones; los que cobraron sobreprecios por obras y servicios inexistentes; los que a través de fideicomisos y ONG´s se sirvieron gran parte de los presupuestos nacionales.

Estas élites acompañadas de sus pares de presunta intelectualidad (mejor conocidos como los abajo firmantes), amparadas en una supuesta objetividad ante la política y que ejecutan gran parte de sus decisiones de manera discrecional, sin transparencia, en colusión con intereses privados y de espalda a la sociedad, que se amparan en el aval de sus propias consultoras privadas, mercados financieros, agencias calificadoras, redes empresariales, organizaciones filantrópicas, mass media y la fuerza del crimen organizado, son quienes inciden en crear la opinión de estos aspiracionistas (que no tiene nada que ver con la sana aspiración a mejorar la condición social y económica)

La aspiración o ambición legítima intenta alcanzar sus objetivos sin lesionar intereses de terceros, bajo un contexto de beneficio personal y social a diferencia del aspiracionismo que trata de “triunfar”, de tener “éxito” sin merecerlo y a costillas de otros sin importarle los medios a los que tenga que recurrir.

Sin embargo a la poco politizada y en muchos casos alienada masa opositora le han hecho creer (las élites)  que la izquierda consiste en volverse pobres porque “es malo ser rico” cuando en el México de hoy lo que la izquierda fundamenta es el que todos podamos acceder a los mismos derechos por el simple hecho de ser ciudadanos mexicanos.

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Los coyotes del poder

«No les tengo miedo a los de afuera que nos quieren comprar, sino a los de adentro que nos quieren vender»

Arturo Illia (ex presidente argentino).
Raúl Salinas, durante el gobierno priista de su hermano Carlos Salinas, era apodado Mister 10% por ser el porcentaje que cobraba por cualquier transacción en la que participaba como intermediario entre el gobierno y los particulares; la venta al mejor postor de sus relaciones políticas lo convirtió, al igual que a su familia, en millonario.  Esas mismas relaciones políticas le sirvieron para que diecinueve años después de haber sido acusado por enriquecimiento ilícito, fuera exonerado y recuperara los millones de dólares y propiedades de los que se apropió.

Decía Gore Vidal, hablando de la democracia en Estados Unidos pero que aplica como “anillo al dedo” al periodo neoliberal mexicano: “Nuestra forma de democracia es el soborno en su máxima expresión”

Así como los partidos políticos históricos tradicionales PRI, PAN y el mini PRD, empresarios que hoy tienen que pagar impuestos y exfuncionarios resentidos por haber sido expulsados del poder, otro de los grupos que añora las formas políticas pasadas, llámese corrupción a tutiplén  o “reparto de  una tajada del presupuesto”, es el de los intermediarios conocidos como coyotes, brokers, dealers, alcahuetes o cualquier otro término que signifique que se dedican a la gestoría de influencias políticas.

Estos entrepreneurs de temporada, algunos de lujo, tienen una doble función, por una parte actúan como prestanombres u “hombres de paja” del funcionario con el poder político  suficiente para decidir o incidir en adjudicar contratos y favores y por otra parte cuando actúan como negociantes de empresas que venden servicios o productos. Lo que en ambos casos les define es que las operaciones que realizan son por medio de pagos de grandes comisiones que reparten con los funcionarios políticos respectivos; estas comisiones se crean con sobreprecios por obras y productos y por pago de trámites, asesorías inexistentes o con precios exorbitantes; o con el mecanismo de contratar a los propios funcionarios públicos o sus familiares como pago por los favores recibidos.

Ejemplos de estos mercaderes de influencias de lujo y de casos alrededor de ellos hay muchos, además de Raúl Salinas: los Bribiesca, hijos de Martha Sahagún que cabildeaban directamente los contratos con Pemex para obtener dinero como “gestores” durante el gobierno foxista; Margarita Zavala y la opacidad en la subrogación de la guardería ABC a su familia; el casi rey de las influencias políticas al mejor postor Fernández de Cevallos que por sus actividades y contactos se benefició con terrenos y carretera directa a la casa de su novia; los costos desde toallas hasta los del proyecto de la Enciclomedia y el sobreprecio de la biblioteca Vasconcelos también en el gobierno de Fox; los contratos calderonistas y peñistas con Odebrecht, Etileno XXI; la exsecretaria de energía Kessel trabajando para Iberdrola después de haber favorecido a esta empresa española con enormes contratos. Entre muchísimos otros, incontables.

Los no tan de lujo, como en todos los casos, tienen “cuates” en los niveles medios por lo que el alcance de su intermediación es menor pero constante dado que lo convierten en un modo de vida y cruzan sexenio tras sexenio a la caza del contacto corrupto, del funcionario que ya pasó de un puesto a otro y que algún producto o servicio o favor requiere u ofrece.

Entonces en un breve mapeo de esta forma de extraer recursos públicos de manera ilegal nos encontramos que por parte del funcionario:

1.- Para  que determinadas decisiones públicas generen enriquecimiento al funcionario, este debe haber alcanzado una posición de poder público, es decir tener la llave de la caja fuerte. Y que con lo anterior se encuentre en posición clave en las decisiones que permitan la triquiñuela.

2.-Como elemento de índole moral (inmoral), es que debe mentalizarse en el sentido de que si está en esa posición pública tiene que aprovechar las oportunidades, que si no lo hace es tonto y si no lo hace él o ella alguien más lo hará. Es un planteamiento de que la corrupción en el país es inevitable para que así su conciencia quede a buen resguardo. Este es el clásico tema de “es que todos son iguales” y que “solo así funcionan las cosas”

Es fundamental recordar aquí la frase de política clásica priista de aquél gobernador del estado de México Carlos Hank: “Un político pobre es un pobre político”

Y por parte del o la traficante de influencias:

1.-Su fundamentación como relacionista público, su “tener contactos”, moverse en círculos sociales en donde participan los funcionarios para poder mostrarse con dos características: serviles (al punto de la abyección) y discretos.

2.-Su experiencia en la operatividad de la administración de gobierno para saber “qué hacer” y su capacidad de esconder y eventualmente “lavar” el dinero que le generará al funcionario la trama involucrada.

Los paraísos fiscales en todo el mundo, guardan enormes recursos de políticos de todos los países que no son explicables y que deben ocultarse para no ser fiscalizados.

Hoy en día en México si pensáramos en lo que se requiere para eliminar el grave impacto de la corrupción, además de la decisión del liderazgo presidencial que por primera vez en décadas se tiene, se tendría que tener un sistema de control público muy exigente respecto a estos saqueadores del por lo menos el ten per cent; todos los sectores sociales incluyendo a las empresas tendrían que acotarlos y exhibirlos para poder sanear la vida pública.  Mientas se les ocupe, se les festeje su súbita riqueza y su cinismo seguirán medrando de las finanzas públicas.

Su retorno o recomposición en el saqueo de recursos es otro de los aspectos que se juega en el siguiente proceso electoral. Estos “coyotes” hoy lloran porque se sienten descobijados, son viles sus razones de odiar el proceso de la 4T pero para ellos les son importantes,  el país no se puede dar el lujo de que regresen al poder; de por sí que hay que combatir a los “nuevos” que en el gobierno actual intentan y a veces logran enquistarse.

Difícil tarea la que tenemos en el país.

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Energéticos y energúmenos…

Una nación puede sobrevivir a los tontos, incluso a los ambiciosos. Pero no puede sobrevivir a la traición desde adentro.

Cicerón.

En los últimos 30 años, los distintos gobiernos previos al actual procuraron arruinar a Petróleos Mexicanos para justificar su privatización.

Algunas pistas:

En 2007, el gobierno panista de Felipe Calderón firmó un contrato con la empresa Repsol, una de las “favoritas” de su sexenio, en este “negocio” México compró gas a esa empresa española (que no lo produce) quién a su vez lo recompró a Perú. México pagó a Repsol 21,000 millones de dólares, Perú recibió unos 6,500. Repsol ganó 15,000 millones de dólares de un plumazo.

Los contratos de generación de energía con la empresa española Iberdrola firmados en el gobierno del calderonista obligan a la CFE a: comprar energía a precio elevado aunque no la necesite, pagar incrementos anuales superiores a la inflación y subsidiar parte de los costos de la empresa.

El cálculo es que al gobierno (PEMEX y CFE) mexicano le ha costado, solo entre esta y otras operaciones similares, unos 400 mil millones de pesos. (Para tener una idea del saqueo: el costo del plan de vacunación COVID será de aproximadamente 47 mil millones de pesos)

Qué curioso y qué gran casualidad, miren: Felipe Calderón tiempo después de dejar la presidencia fue nombrado consejero de la filial de la empresa española Iberdrola al igual que la ex secretaria de Energía en su gobierno, Georgina Kessel, también el ex director de CFE en su sexenio, Alfredo Elías Ayub;  y se vincularon en negocios y contratos con Repsol, Jordy Herrera y César Nava, ex secretario de Energía y ex director Jurídico de Pemex, respectivamente. Primero saquearon las arcas de Pemex y CFE para beneficiar a esas mismas empresas extranjeras y posteriormente se fueron a trabajar a ellas. ¿Esto es asqueroso o es simplemente traición? Al país lo dejaron atorado con esos contratos.

La reforma propuesta por el presidente López Obrador para evitar esta forma de saquear los recursos del país por parte de empresas extranjeras en contubernio con funcionarios priistas y panistas, que fue aprobada hace apenas dos semanas en la cámara de diputados y la de senadores y publicada en el DOF, y por lo tanto entró en vigor, en menos de 24 horas fue suspendida en su aplicación por un juez; habrá un largo trámite judicial a seguir después de la queja del ejecutivo respecto a esta suspensión y estoy seguro que, como pasa usualmente en México,  un día nos enteraremos de los verdaderos “motivos del juez”

México es un país rico en recursos naturales, se dice y se ha dicho siempre, solo respecto a posibilidades energéticas tiene enormes reservas de petróleo y gas natural en la costa del Golfo de México y sureste del país, hace poco nos enteramos de enormes yacimientos de litio en Sonora, gozamos de un clima soleado en gran parte del año y recurrente viento en el Istmo de Tehuantepec. Y sin embargo ha sido decisión de gobiernos pasados depender de otros países para cubrir la demanda de energía del país. En México quemamos el gas porque no hay dónde almacenarlo pero al mismo tiempo lo importamos de Texas en Estados Unidos; y si esto no es dependencia cómo explicar que hace unas semanas las fuertes heladas en Texas provocaron que el gobernador de ese estado emitiera una orden de suspender las exportaciones a México incumpliendo los contratos convenidos. Lo hizo porque su prioridad es su estado, no México. En México se decidió no producirlo y comprarlo a otros países. Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León y otros estados del norte se quedaron sin gas como resultado de esa política. Esa visión de la política energética sustentada en destruir la industria nacional para depender de otros países, se convierte en una espada de Damocles para el país, como ya se vio.

En los últimos 30 o 40 años no se construyó ninguna refinería, se dejaron caer las existentes al punto que ninguna de las 6 actuales trabaja siquiera a la mitad de su capacidad; en el gobierno del susodicho Calderón se dijo que se construiría una que no quedó más que en una barda y costos erogados por más de 600 millones de dólares (la NO refinería más cara del mundo); la política de estos vende patrias explicaba que convenía exportar el petróleo crudo e importar la gasolina. Hoy que se construye a gran velocidad la refinería de Dos Bocas, estos funcionarios del pasado, sus afines comunicadores y los grupos conservadores desinformados lloran un día sí y otro también.

Hay algo muy raro en todo esto, la política energética de los últimos 30 años solo se puede explicar como un deliberado sabotaje a cargo de funcionarios de gobierno y empresas privadas. El papel que jugaron los presidentes de México y sus secuaces es lamentable y vergonzoso; hoy insisten en medios de comunicación a través de sus voceros en México y el mundo acusando falsamente al gobierno actual de que no le interesa la energía limpia e instan a los gobiernos de España y Canadá, por lo menos, a que cabildeen en contra del modelo actual.

El historiador Paul Kennedy apenas en 2008 nos recordaba: “en las próximas décadas, todos los países del mundo van a valorar cada vez más las materias primas esenciales como el cereal, el agua potable… y el petróleo. Su futuro dependerá de sus existencias.”

Hay que tener cuidado con los apátridas, en algún momento serán juzgados pero mientras tanto siguen haciendo mucho daño al país, las empresas extranjeras los hicieron sus eunucos y los convirtieron en las marionetas necesarias para incidir en políticas públicas a su conveniencia; eso sí, siempre avalados por estudios, think tanks de renombre, jueces y medios de comunicación.

En este tema todos somos energúmenos, ellos en su acepción de endemoniados, los otros en la de enojados. Una vez más la polarización, ellos y nosotros.

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Los Soprano de México

Primero un beso por aquí, otro por allá, después la punta y poco a poco y parafraseando a Taibo: nos la acabaron metiendo doblada.

Imaginemos que vamos a elegir un gobierno y este nos dice que su guía de acción será la corrupción, que creará todas las estructuras institucionales que permitan que los funcionarios de los primeros niveles se enriquezcan haciéndolo parecer como si fuera de manera legal porque al mismo tiempo se torcerá la justicia para tener mecanismos que creen un laberinto en la normatividad y permitan la confusión, el encubrimiento y la nula o escasa posibilidad de que las actividades delincuenciales que realice puedan ser perseguidas o investigadas por futuros gobiernos. Que ese enriquecimiento permeará también a mandos menores conforme beneficie al objetivo de esos altos niveles y que de tal forma, como en Fuenteovejuna, en caso de ser descubiertos se pueda responder: fuimos todos, es el sistema, así funciona…

¿En este hipotético caso se elegiría ese gobierno? La respuesta obvia es no.

Si además nos explica que esa guía de acción requerirá que todas las instituciones del estado serán laxas en el cumplimiento de sus responsabilidades, que el gobierno participará y/o encubrirá todos los delitos de sus personeros afines, sin importar su gravedad, bien sea narcotráfico, trata de personas, pederastia, feminicidio, desaparición forzada, asesinatos, cohecho a periodistas y medios de comunicación entre otros.

¿Con esta más amplia explicación se elegiría ese gobierno? Se mantiene la obviedad de la respuesta: no.

¿Y si nos dicen que el resultado de esa forma de gobernar derivará en privatizaciones de los bienes y empresas públicas, de un mínimo crecimiento económico, de desempleo creciente, salarios insuficientes, aumento del número de pobres y aumento en la desigualdad?

¿Se elige? Indiscutiblemente no.

Entonces:

a) ¿qué es lo que hizo posible que el país haya vivido por décadas esa guía de acción con esas y otras consecuencias? y

b: ¿por qué en estos últimos veinte meses en que un gobierno diferente y con una intencionalidad radicalmente distinta encuentra, no solo una mediática y económicamente poderosa oposición (que es absolutamente entendible porque la consecuencia de un nuevo régimen es la pérdida de privilegios de este grupo) sino también, una estridente queja plañidera de grupos aspiracionales conformada por personas de precaria o  baja y mediana economía?

  1. A lo primero se responde interpretando a Noam Chomsky en su artículo sobre estrategias de manipulación mediática. Ahí Chomsky explica cómo  “para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos”  En otras palabras, esa guía de acción que siguieron los gobiernos (particularmente los del periodo neoliberal de 1982 a 2018: de la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, Peña Nieto) fue aplicada de manera gradual, poco a poco.  Un año algo, al siguiente otra cosa, después algo nuevo, en el otro gobierno un poco más, y así una más y otra más y otra más, hasta que la suma iba convirtiendose en mecanismos y formas orgánicas. Primero un beso por aquí, otro por allá, después la punta y poco a poco y parafraseando a Taibo: nos la acabaron metiendo doblada.
  2. Para lo segundo hay que conjugar por una parte también a Chomsky cuando habla de “mantener al público en la ignorancia y la mediocridad” en el sentido de no dejarlo tomar decisiones y darle un giro a la situación actual permaneciendo en la borregada  y de “estimular al público a ser complaciente con la mediocridad promoviendo que crea que es de moda ser estúpido, vulgar e inculto”. Y conjugarlo con ese tan latino aspiracionismo clasista y elitista de buscar acceder a una jerarquía social por la capacidad económica obtenida no importa de qué forma.

Preocupa que estos grupos aspiracionales caracterizados en el párrafo anterior tengan una concepción del país tal que promueva el regreso a formas del pasado, no solo incidiendo en la vida pública actual sino transmitiendo esa forma de pensar a la siguiente generación. Será muy difícil sacarlos de su pequeñez intelectual y lógica y sobre todo de la soberbia que les impide reconocer la gran equivocación en que han vivido.

Veinte meses es muy poco tiempo para que se logre comprender y hacer viable el camino que rompa definitivamente con las estructuras construidas en tantos años y sobre todo para que más allá de nuevas políticas públicas se eduque en una visión distinta que no incorpore a la corrupción como un elemento “normal” en la relación del gobierno con los ciudadanos.

Es tarea de muchos el poder  avanzar en todo lo que tiene de tarea este gobierno, mejor hacerlo nosotros que dejarlo en las manos del pasado.

Dejo el poema del pastor luterano alemán Martin Niemöller (1892-1984) que hoy han puesto en el discurso en los medios tanto el presidente como, aunque no locrea, el cínico sr. Calderón, que cada quién lo haga suyo.

«Primero vinieron por los socialistas,
y yo no dije nada, porque yo no era socialista.
Luego vinieron por los sindicalistas,
y yo no dije nada, porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los judíos,
y yo no dije nada, porque yo no era judío.
Luego vinieron por mí,
y no quedó nadie para hablar por mí»

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