4T, Calderón, Desmemoria, Fox, México-España, Peña, Reforma Eléctrica, Seguridad nacional

Vicente, Felipe y Enrique, cabilderos del saqueo

Como si todo aquello que ha sucedido no pudiera haber sucedido de alguna otra manera.

Su desamor por México les volvió una cosa marchita: uno balbuceando incoherencias estupidizado por las drogas, el otro arrinconado en el rencor y el alcohol, el tercero sepultando su desprestigio en un exilio de oropel.

No es con España y los españoles. No es con un todo, ¡cómo habría de serlo!, cómo creer que la construcción familiar, social y cultural de ambas naciones requiera de una pausa. Lo que sucede es que malos mexicanos, poderosos en su momento, trajeron a empresas de ese país para que, en complicidad con el poder político (el suyo), tomaran sectores estratégicos para desvalijar las arcas presupuestales en beneficio de ambos: los que les abrieron la puerta y los que vieron la oportunidad de adueñarse –a precio de saldo-  de una porción de algunas de las industrias fundamentales para el desarrollo del país. Y, a esa situación sí hay que ponerle una pausa para que no se repita la traición que representa la colusión entre sinvergüenzas.

“México es un país extraordinariamente fácil de dominar porque basta con controlar un sólo hombre: el presidente, decía el secretario de Estado de EEUU, Robert Lansing en 1924.

OHL, Iberdrola, Repsol, y muchas otras empresas españolas, Halliburton, y Enron estadounidenses, entraron al país no bajo la legitimidad de un “libre mercado” y de acuerdos económicos entre países, sino vinculadas a políticos, a tratos de favor y a prácticas lesivas que afectan la economía del país.

Con la llegada a la presidencia de Fox, pero sobre todo de su sucesor Calderón, se abrieron de par en par las puertas del mercado mexicano a estas empresas de Estados Unidos pero sobre todo de España, hasta permitirles el control de sectores estratégicos y sensibles de la economía mexicana, gracias en buena parte a la connivencia del poder político de los gobiernos panistas y priistas de turno que les concedieron tratos de privilegio que, ni siquiera recibían los empresarios mexicanos por más lazos corruptores que establecieran.

La empresa Avangrid (el socio mayoritario es Iberdrola) contrató como consejero a Felipe Calderón cuando acabó su sexenio y antes ya lo había hecho Iberdrola con su ex secretaria de energía Georgina Kessel;  Carlos Ruiz Sacristán, exsecretario de Comunicaciones y Transportes en IEnova y Sempra Energy, Luis Téllez, exsecretario de Energía y Comunicaciones y Transportes, también en Sempra Energy. Esto es una realidad que nos explica el por qué debe ponerse pausa a estas empresas, no es un acto de imaginación, es un acto de realidad, la ex secretaria de energía, el expresidente y otros ex secretarios se fueron a trabajar a las empresas a quienes beneficiaron. Se dice que Enron patrocinó la campaña de Fox aunque no se ha podido comprobar, sin embargo este ex presidente y su familia resolvieron ampliamente sus problemas económicos durante su periodo.

Detengámonos en el caso de Felipe y su compañía patrocinadora Iberdrola. ¿Es o no es una vergüenza? Sí lo es, contratar a la que fuera secretaria de Estado de energía mexicano o al expresidente Calderón es insultar a los mexicanos porque obtienen de primera mano información confidencial del estado mexicano. Sí, estas empresas necesitan una pausa.

OHL y Peña Nieto, en ese inconfeso apareamiento defraudaron las arcas por más de 90 mil millones de pesos. Peña Nieto vive en España en su exilio dorado.

El país pierde cientos de millones de pesos cada año en subsidios a que está obligada en contratos leoninos a estas empresas.

El tema con España no se trata de la polémica que empezó en marzo de 2019 cuando el presidente López Obrador envió una carta al rey Felipe VI para que se disculpara por los abusos cometidos por los españoles durante la conquista de México. Eso es harina de otro costal, ese es un tema histórico como los que provocaron que Japón, Alemania, Francia, Reino Unido y Países Bajos se disculparan por hechos de violencia históricos con otros países; el presidente mexicano solicitó lo correspondiente y el gobierno español se negó a hacerlo. Ya lo harán, pero no es el tema actual. Lo que sí corresponde es entender que la 4T y particularmente el presidente López Obrador tienen una sensibilidad soberana que no es fácil de entender ni para las empresas que se sienten en tierra de conquista ni para los críticos nacionales del gobierno actual.

La diplomacia española haría bien en dejar su papel de lobista empresarial, recordemos que incluso el rey Juan Carlos vive exiliado en Emiratos Árabes después de haberse comprobado un «regalo» de cientos de millones de dólares que recibió.  No pueden ni deben seguir promoviendo a empresas que corrompen a gobiernos, aunque sean estos gobiernos los que les abran las puertas. México ya no es el mismo, eso se acabó, por ello la pausa a esas empresas. Si el gobierno español quiere darle una interpretación distinta a las palabras de López Obrador, es su problema, si piensan que asociar el nombre España a la corrupción que generan algunas de sus empresas les es conveniente, también es su problema.

Estas empresas a las que se les pone pausa, con su actuar nos trajeron lo peor de España, a las formas del típico chulo madrileño (allá le llaman así) que es la aspiración máxima de nuestras élites mestizas sobajadas, el chulo o chulapo que bajo su visión de vida, desprecia al mexicano colonizado, mientras que éste le sirve de tapete en su afán de parecérsele. Hay que recordar aquella imagen del Sr. Oteyza, representante en México de la empresa OHL zarandeando y encarando públicamente al ex presidente Peña Nieto. Eso es lo que trajeron y eso es lo que algunos aceptan y aceptaron.

Por su parte, en México, hay personas que por muchas evidencias y pruebas que se les presenten, no tienen la capacidad de comprender, y otras que, cegadas por el ego, el odio y el resentimiento al gobierno actual y, como en este caso, por un malinchismo que les dice que lo extranjero es mejor sin importar que no lo sea; tomarán partido por el país europeo en medio de ¡oles!, debido a un aspiracionismo gachupín trasnochado digno de tratamiento psicológico.

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Las élites…, son las élites

«Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena»

Gandhi

Mientras los aspiracionistas crean que son parte de las élites seguirán asumiendo las verdades con las que les tutelan su opinión y seguirán siendo borregos dirigidos por los grupos de poder.

Se ha puesto de moda el que cualquier ex funcionario de gobierno, político o empresario a quien la autoridad investiga por presuntos actos de corrupción, delincuencia organizada, o enriquecimiento ilícito se autonombre ipso facto: perseguido político.

Como ya es natural, las élites políticas y conservadoras a través de los medios de comunicación y redes sociales opositoras al gobierno del presidente López Obrador, secundan –si no es que lo inician- ese auto impuesto apelativo con el que buscan resolver su aparente inocencia. Qué mejor que colgarse de una persecución política en vez de solucionar una acusación. Con que el indiciado se presente a juicio y pueda desestimar lo que se le imputa sería suficiente para salir victorioso y además ser héroe o heroína por haber librado una acusación desde el poder.

Y digo que se ha hecho costumbre porque ahora, casi tres años después de que inició este gobierno, llega el día en el que la lenta justicia logra tener armados los expedientes y pruebas con que sustentar sus denuncias. Y así es como cada semana van brotando nuevos nombres y se conoce de nuevos presuntos delincuentes. No es que no se intuyera o que no fuera conocido el enriquecimiento inexplicable de casi cualquier ex funcionario o empresario ligado al PRI, PAN y PRD, pero era necesario que se conformaran y se sustentaran con pruebas las carpetas de investigación. Es de esperar que seguirán cayendo cada uno de estos que han saqueado al país, poco a poco, paso a paso.

Ninguna agrupación, sea de científicos, de comunicadores, de empresarios, de deportistas, de artistas o de lo que sea es perseguida como tal. Se persigue a individuos presuntos delincuentes.

Está en boga mediática en estos días la acusación sobre 31 personas que fueron funcionarios en el CONACYT, la prensa y redes plantean el tema como que ¡este gobierno persigue a científicos!, como si el señalado fuera un grupo o sector por completo; la realidad es bastante más simple; por lo que hay de información pública son 31 personas, de las cuales 22 hacían labores administrativas y que se confabularon para saquear cientos de millones de pesos de la institución y trasladarlos a un asociación privada de la que se adueñaron. Obviamente tiene que ser la autoridad judicial quien resuelva la situación de esos 31 ciudadanos que, algunos de ellos, tienen como actividad dedicarse a la academia o a la ciencia.  Jugar con el lenguaje en esta situación y decir “científicos” a manera de manto protector o de santidad a priori nada tiene que ver con los hechos que se les acusa, y mucho menos tiene que ver su actividad científica (en caso de que alguno la tuviera). No por ser científicos son exentos de delinquir al igual que ser sacerdote no exenta de ser pederasta, no hay pureza ni inmunidad por la actividad a la que cada quién se dedique.

La cuestión alrededor de esa forma de generalizar mintiendo a través del lenguaje es que los medios y redes sociales -de usos y costumbres neoliberales- tratan de confundir en otro más de sus intentos de manipulación usando el engaño y la tergiversación.

¿Y quienes caen en el engaño? Todos aquellos dispuestos a encontrar un argumento que les dé apariencia de razón para oponerse al gobierno, a la 4T y por sobre todas las cosas al presidente López Obrador. Entre otros: los seguidores de los partidos opositores, los que perdieron privilegios inmerecidos, los que salieron de posiciones de gobierno de PRI, PAN y PRD, los que no encuentran formas de obtener contratos o concesiones por medio de actos de corrupción y -lo que es más lamentable- ciudadanos que pertenecen a una clase social apenas arriba de la pobreza pero que eufemísticamente le llaman clase media y de clase media real. Es lamentable porque parecen vivir un “Síndrome de Estocolmo”, aquel en que existe una vinculación afectiva entre rehenes y captores; ciudadanos que como si les hubieran hecho un lavado de cerebro sufren de amnesia, de masoquismo, o de un insensato aspiracionismo que busca un sentido de pertenencia con aquellos que desvalijaron el país.

Se les olvida que a quienes defienden es a aquellas élites que se repartieron y entregaron los bienes de la nación con sus parientes, amigos y socios: fueran yacimientos petroleros, minas, bosques, reservas naturales, concesiones; los que cobraron sobreprecios por obras y servicios inexistentes; los que a través de fideicomisos y ONG´s se sirvieron gran parte de los presupuestos nacionales.

Estas élites acompañadas de sus pares de presunta intelectualidad (mejor conocidos como los abajo firmantes), amparadas en una supuesta objetividad ante la política y que ejecutan gran parte de sus decisiones de manera discrecional, sin transparencia, en colusión con intereses privados y de espalda a la sociedad, que se amparan en el aval de sus propias consultoras privadas, mercados financieros, agencias calificadoras, redes empresariales, organizaciones filantrópicas, mass media y la fuerza del crimen organizado, son quienes inciden en crear la opinión de estos aspiracionistas (que no tiene nada que ver con la sana aspiración a mejorar la condición social y económica)

La aspiración o ambición legítima intenta alcanzar sus objetivos sin lesionar intereses de terceros, bajo un contexto de beneficio personal y social a diferencia del aspiracionismo que trata de “triunfar”, de tener “éxito” sin merecerlo y a costillas de otros sin importarle los medios a los que tenga que recurrir.

Sin embargo a la poco politizada y en muchos casos alienada masa opositora le han hecho creer (las élites)  que la izquierda consiste en volverse pobres porque “es malo ser rico” cuando en el México de hoy lo que la izquierda fundamenta es el que todos podamos acceder a los mismos derechos por el simple hecho de ser ciudadanos mexicanos.

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Los coyotes del poder

«No les tengo miedo a los de afuera que nos quieren comprar, sino a los de adentro que nos quieren vender»

Arturo Illia (ex presidente argentino).
Raúl Salinas, durante el gobierno priista de su hermano Carlos Salinas, era apodado Mister 10% por ser el porcentaje que cobraba por cualquier transacción en la que participaba como intermediario entre el gobierno y los particulares; la venta al mejor postor de sus relaciones políticas lo convirtió, al igual que a su familia, en millonario.  Esas mismas relaciones políticas le sirvieron para que diecinueve años después de haber sido acusado por enriquecimiento ilícito, fuera exonerado y recuperara los millones de dólares y propiedades de los que se apropió.

Decía Gore Vidal, hablando de la democracia en Estados Unidos pero que aplica como “anillo al dedo” al periodo neoliberal mexicano: “Nuestra forma de democracia es el soborno en su máxima expresión”

Así como los partidos políticos históricos tradicionales PRI, PAN y el mini PRD, empresarios que hoy tienen que pagar impuestos y exfuncionarios resentidos por haber sido expulsados del poder, otro de los grupos que añora las formas políticas pasadas, llámese corrupción a tutiplén  o “reparto de  una tajada del presupuesto”, es el de los intermediarios conocidos como coyotes, brokers, dealers, alcahuetes o cualquier otro término que signifique que se dedican a la gestoría de influencias políticas.

Estos entrepreneurs de temporada, algunos de lujo, tienen una doble función, por una parte actúan como prestanombres u “hombres de paja” del funcionario con el poder político  suficiente para decidir o incidir en adjudicar contratos y favores y por otra parte cuando actúan como negociantes de empresas que venden servicios o productos. Lo que en ambos casos les define es que las operaciones que realizan son por medio de pagos de grandes comisiones que reparten con los funcionarios políticos respectivos; estas comisiones se crean con sobreprecios por obras y productos y por pago de trámites, asesorías inexistentes o con precios exorbitantes; o con el mecanismo de contratar a los propios funcionarios públicos o sus familiares como pago por los favores recibidos.

Ejemplos de estos mercaderes de influencias de lujo y de casos alrededor de ellos hay muchos, además de Raúl Salinas: los Bribiesca, hijos de Martha Sahagún que cabildeaban directamente los contratos con Pemex para obtener dinero como “gestores” durante el gobierno foxista; Margarita Zavala y la opacidad en la subrogación de la guardería ABC a su familia; el casi rey de las influencias políticas al mejor postor Fernández de Cevallos que por sus actividades y contactos se benefició con terrenos y carretera directa a la casa de su novia; los costos desde toallas hasta los del proyecto de la Enciclomedia y el sobreprecio de la biblioteca Vasconcelos también en el gobierno de Fox; los contratos calderonistas y peñistas con Odebrecht, Etileno XXI; la exsecretaria de energía Kessel trabajando para Iberdrola después de haber favorecido a esta empresa española con enormes contratos. Entre muchísimos otros, incontables.

Los no tan de lujo, como en todos los casos, tienen “cuates” en los niveles medios por lo que el alcance de su intermediación es menor pero constante dado que lo convierten en un modo de vida y cruzan sexenio tras sexenio a la caza del contacto corrupto, del funcionario que ya pasó de un puesto a otro y que algún producto o servicio o favor requiere u ofrece.

Entonces en un breve mapeo de esta forma de extraer recursos públicos de manera ilegal nos encontramos que por parte del funcionario:

1.- Para  que determinadas decisiones públicas generen enriquecimiento al funcionario, este debe haber alcanzado una posición de poder público, es decir tener la llave de la caja fuerte. Y que con lo anterior se encuentre en posición clave en las decisiones que permitan la triquiñuela.

2.-Como elemento de índole moral (inmoral), es que debe mentalizarse en el sentido de que si está en esa posición pública tiene que aprovechar las oportunidades, que si no lo hace es tonto y si no lo hace él o ella alguien más lo hará. Es un planteamiento de que la corrupción en el país es inevitable para que así su conciencia quede a buen resguardo. Este es el clásico tema de “es que todos son iguales” y que “solo así funcionan las cosas”

Es fundamental recordar aquí la frase de política clásica priista de aquél gobernador del estado de México Carlos Hank: “Un político pobre es un pobre político”

Y por parte del o la traficante de influencias:

1.-Su fundamentación como relacionista público, su “tener contactos”, moverse en círculos sociales en donde participan los funcionarios para poder mostrarse con dos características: serviles (al punto de la abyección) y discretos.

2.-Su experiencia en la operatividad de la administración de gobierno para saber “qué hacer” y su capacidad de esconder y eventualmente “lavar” el dinero que le generará al funcionario la trama involucrada.

Los paraísos fiscales en todo el mundo, guardan enormes recursos de políticos de todos los países que no son explicables y que deben ocultarse para no ser fiscalizados.

Hoy en día en México si pensáramos en lo que se requiere para eliminar el grave impacto de la corrupción, además de la decisión del liderazgo presidencial que por primera vez en décadas se tiene, se tendría que tener un sistema de control público muy exigente respecto a estos saqueadores del por lo menos el ten per cent; todos los sectores sociales incluyendo a las empresas tendrían que acotarlos y exhibirlos para poder sanear la vida pública.  Mientas se les ocupe, se les festeje su súbita riqueza y su cinismo seguirán medrando de las finanzas públicas.

Su retorno o recomposición en el saqueo de recursos es otro de los aspectos que se juega en el siguiente proceso electoral. Estos “coyotes” hoy lloran porque se sienten descobijados, son viles sus razones de odiar el proceso de la 4T pero para ellos les son importantes,  el país no se puede dar el lujo de que regresen al poder; de por sí que hay que combatir a los “nuevos” que en el gobierno actual intentan y a veces logran enquistarse.

Difícil tarea la que tenemos en el país.

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Energéticos y energúmenos…

Una nación puede sobrevivir a los tontos, incluso a los ambiciosos. Pero no puede sobrevivir a la traición desde adentro.

Cicerón.

En los últimos 30 años, los distintos gobiernos previos al actual procuraron arruinar a Petróleos Mexicanos para justificar su privatización.

Algunas pistas:

En 2007, el gobierno panista de Felipe Calderón firmó un contrato con la empresa Repsol, una de las “favoritas” de su sexenio, en este “negocio” México compró gas a esa empresa española (que no lo produce) quién a su vez lo recompró a Perú. México pagó a Repsol 21,000 millones de dólares, Perú recibió unos 6,500. Repsol ganó 15,000 millones de dólares de un plumazo.

Los contratos de generación de energía con la empresa española Iberdrola firmados en el gobierno del calderonista obligan a la CFE a: comprar energía a precio elevado aunque no la necesite, pagar incrementos anuales superiores a la inflación y subsidiar parte de los costos de la empresa.

El cálculo es que al gobierno (PEMEX y CFE) mexicano le ha costado, solo entre esta y otras operaciones similares, unos 400 mil millones de pesos. (Para tener una idea del saqueo: el costo del plan de vacunación COVID será de aproximadamente 47 mil millones de pesos)

Qué curioso y qué gran casualidad, miren: Felipe Calderón tiempo después de dejar la presidencia fue nombrado consejero de la filial de la empresa española Iberdrola al igual que la ex secretaria de Energía en su gobierno, Georgina Kessel, también el ex director de CFE en su sexenio, Alfredo Elías Ayub;  y se vincularon en negocios y contratos con Repsol, Jordy Herrera y César Nava, ex secretario de Energía y ex director Jurídico de Pemex, respectivamente. Primero saquearon las arcas de Pemex y CFE para beneficiar a esas mismas empresas extranjeras y posteriormente se fueron a trabajar a ellas. ¿Esto es asqueroso o es simplemente traición? Al país lo dejaron atorado con esos contratos.

La reforma propuesta por el presidente López Obrador para evitar esta forma de saquear los recursos del país por parte de empresas extranjeras en contubernio con funcionarios priistas y panistas, que fue aprobada hace apenas dos semanas en la cámara de diputados y la de senadores y publicada en el DOF, y por lo tanto entró en vigor, en menos de 24 horas fue suspendida en su aplicación por un juez; habrá un largo trámite judicial a seguir después de la queja del ejecutivo respecto a esta suspensión y estoy seguro que, como pasa usualmente en México,  un día nos enteraremos de los verdaderos “motivos del juez”

México es un país rico en recursos naturales, se dice y se ha dicho siempre, solo respecto a posibilidades energéticas tiene enormes reservas de petróleo y gas natural en la costa del Golfo de México y sureste del país, hace poco nos enteramos de enormes yacimientos de litio en Sonora, gozamos de un clima soleado en gran parte del año y recurrente viento en el Istmo de Tehuantepec. Y sin embargo ha sido decisión de gobiernos pasados depender de otros países para cubrir la demanda de energía del país. En México quemamos el gas porque no hay dónde almacenarlo pero al mismo tiempo lo importamos de Texas en Estados Unidos; y si esto no es dependencia cómo explicar que hace unas semanas las fuertes heladas en Texas provocaron que el gobernador de ese estado emitiera una orden de suspender las exportaciones a México incumpliendo los contratos convenidos. Lo hizo porque su prioridad es su estado, no México. En México se decidió no producirlo y comprarlo a otros países. Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León y otros estados del norte se quedaron sin gas como resultado de esa política. Esa visión de la política energética sustentada en destruir la industria nacional para depender de otros países, se convierte en una espada de Damocles para el país, como ya se vio.

En los últimos 30 o 40 años no se construyó ninguna refinería, se dejaron caer las existentes al punto que ninguna de las 6 actuales trabaja siquiera a la mitad de su capacidad; en el gobierno del susodicho Calderón se dijo que se construiría una que no quedó más que en una barda y costos erogados por más de 600 millones de dólares (la NO refinería más cara del mundo); la política de estos vende patrias explicaba que convenía exportar el petróleo crudo e importar la gasolina. Hoy que se construye a gran velocidad la refinería de Dos Bocas, estos funcionarios del pasado, sus afines comunicadores y los grupos conservadores desinformados lloran un día sí y otro también.

Hay algo muy raro en todo esto, la política energética de los últimos 30 años solo se puede explicar como un deliberado sabotaje a cargo de funcionarios de gobierno y empresas privadas. El papel que jugaron los presidentes de México y sus secuaces es lamentable y vergonzoso; hoy insisten en medios de comunicación a través de sus voceros en México y el mundo acusando falsamente al gobierno actual de que no le interesa la energía limpia e instan a los gobiernos de España y Canadá, por lo menos, a que cabildeen en contra del modelo actual.

El historiador Paul Kennedy apenas en 2008 nos recordaba: “en las próximas décadas, todos los países del mundo van a valorar cada vez más las materias primas esenciales como el cereal, el agua potable… y el petróleo. Su futuro dependerá de sus existencias.”

Hay que tener cuidado con los apátridas, en algún momento serán juzgados pero mientras tanto siguen haciendo mucho daño al país, las empresas extranjeras los hicieron sus eunucos y los convirtieron en las marionetas necesarias para incidir en políticas públicas a su conveniencia; eso sí, siempre avalados por estudios, think tanks de renombre, jueces y medios de comunicación.

En este tema todos somos energúmenos, ellos en su acepción de endemoniados, los otros en la de enojados. Una vez más la polarización, ellos y nosotros.

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Los Soprano de México

Primero un beso por aquí, otro por allá, después la punta y poco a poco y parafraseando a Taibo: nos la acabaron metiendo doblada.

Imaginemos que vamos a elegir un gobierno y este nos dice que su guía de acción será la corrupción, que creará todas las estructuras institucionales que permitan que los funcionarios de los primeros niveles se enriquezcan haciéndolo parecer como si fuera de manera legal porque al mismo tiempo se torcerá la justicia para tener mecanismos que creen un laberinto en la normatividad y permitan la confusión, el encubrimiento y la nula o escasa posibilidad de que las actividades delincuenciales que realice puedan ser perseguidas o investigadas por futuros gobiernos. Que ese enriquecimiento permeará también a mandos menores conforme beneficie al objetivo de esos altos niveles y que de tal forma, como en Fuenteovejuna, en caso de ser descubiertos se pueda responder: fuimos todos, es el sistema, así funciona…

¿En este hipotético caso se elegiría ese gobierno? La respuesta obvia es no.

Si además nos explica que esa guía de acción requerirá que todas las instituciones del estado serán laxas en el cumplimiento de sus responsabilidades, que el gobierno participará y/o encubrirá todos los delitos de sus personeros afines, sin importar su gravedad, bien sea narcotráfico, trata de personas, pederastia, feminicidio, desaparición forzada, asesinatos, cohecho a periodistas y medios de comunicación entre otros.

¿Con esta más amplia explicación se elegiría ese gobierno? Se mantiene la obviedad de la respuesta: no.

¿Y si nos dicen que el resultado de esa forma de gobernar derivará en privatizaciones de los bienes y empresas públicas, de un mínimo crecimiento económico, de desempleo creciente, salarios insuficientes, aumento del número de pobres y aumento en la desigualdad?

¿Se elige? Indiscutiblemente no.

Entonces:

a) ¿qué es lo que hizo posible que el país haya vivido por décadas esa guía de acción con esas y otras consecuencias? y

b: ¿por qué en estos últimos veinte meses en que un gobierno diferente y con una intencionalidad radicalmente distinta encuentra, no solo una mediática y económicamente poderosa oposición (que es absolutamente entendible porque la consecuencia de un nuevo régimen es la pérdida de privilegios de este grupo) sino también, una estridente queja plañidera de grupos aspiracionales conformada por personas de precaria o  baja y mediana economía?

  1. A lo primero se responde interpretando a Noam Chomsky en su artículo sobre estrategias de manipulación mediática. Ahí Chomsky explica cómo  “para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos”  En otras palabras, esa guía de acción que siguieron los gobiernos (particularmente los del periodo neoliberal de 1982 a 2018: de la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón, Peña Nieto) fue aplicada de manera gradual, poco a poco.  Un año algo, al siguiente otra cosa, después algo nuevo, en el otro gobierno un poco más, y así una más y otra más y otra más, hasta que la suma iba convirtiendose en mecanismos y formas orgánicas. Primero un beso por aquí, otro por allá, después la punta y poco a poco y parafraseando a Taibo: nos la acabaron metiendo doblada.
  2. Para lo segundo hay que conjugar por una parte también a Chomsky cuando habla de “mantener al público en la ignorancia y la mediocridad” en el sentido de no dejarlo tomar decisiones y darle un giro a la situación actual permaneciendo en la borregada  y de “estimular al público a ser complaciente con la mediocridad promoviendo que crea que es de moda ser estúpido, vulgar e inculto”. Y conjugarlo con ese tan latino aspiracionismo clasista y elitista de buscar acceder a una jerarquía social por la capacidad económica obtenida no importa de qué forma.

Preocupa que estos grupos aspiracionales caracterizados en el párrafo anterior tengan una concepción del país tal que promueva el regreso a formas del pasado, no solo incidiendo en la vida pública actual sino transmitiendo esa forma de pensar a la siguiente generación. Será muy difícil sacarlos de su pequeñez intelectual y lógica y sobre todo de la soberbia que les impide reconocer la gran equivocación en que han vivido.

Veinte meses es muy poco tiempo para que se logre comprender y hacer viable el camino que rompa definitivamente con las estructuras construidas en tantos años y sobre todo para que más allá de nuevas políticas públicas se eduque en una visión distinta que no incorpore a la corrupción como un elemento “normal” en la relación del gobierno con los ciudadanos.

Es tarea de muchos el poder  avanzar en todo lo que tiene de tarea este gobierno, mejor hacerlo nosotros que dejarlo en las manos del pasado.

Dejo el poema del pastor luterano alemán Martin Niemöller (1892-1984) que hoy han puesto en el discurso en los medios tanto el presidente como, aunque no locrea, el cínico sr. Calderón, que cada quién lo haga suyo.

«Primero vinieron por los socialistas,
y yo no dije nada, porque yo no era socialista.

Luego vinieron por los sindicalistas,
y yo no dije nada, porque yo no era sindicalista.

Luego vinieron por los judíos,
y yo no dije nada, porque yo no era judío.

Luego vinieron por mí,
y no quedó nadie para hablar por mí»

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