4T, Cosecha social, Desmemoria, Futuro, Historia, México

Lecciones de la historia

Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera.

Neruda

Otra de las novedades que nos ha dejado la 4T es la de la recordación de hechos históricos que en su momento fueron fundamentales y que con el paso del tiempo ayudan a entender el mundo actual.

Comprender la historia es entender por qué hoy son así la política, la economía y las tradiciones, por ello el presidente López Obrador en cada oportunidad que tiene explica pasajes históricos como referencia o sustento de alguna situación actual. Esa manera de ilustrar la conducción política presente marca un contexto que expone una línea causal entre hechos del pasado y el contexto que vivimos.

Como contrapuesto, tergiversar los hechos, las epopeyas, las tragedias y acomodarlas al gusto del “historiador o intelectual” pagado para interpretarla de cierta forma ahonda la confusión y mantiene la ignorancia de quienes escuchan y creen.  A veces no importa que tan obvia sea la farsa presentada, hay público dispuesto a creer cualquier cosa que le digan según quien lo haga.

En el mismo momento histórico en que desde el poder ejecutivo se rescata del olvido la figura del militar revolucionario Felipe Ángeles nombrando así al nuevo aeropuerto, el lamentable diputado Quadri electo por los conservadores coyoacanenses, equipara al presidente López Obrador con el cruel y depravado emperador romano Calígula. Mientras que en la primera situación se recuerda a un humanista y fiel seguidor del presidente Madero de quien en su momento, Elena Garro, Ignacio Solares y Nelly Campobello escribieron obras completas en su memoria; en la segunda: la vulgaridad, chabacanería, mala fe y estricto analfabetismo del vergonzoso legislador panista intenta equiparar personajes incomparables.

Sin conocer la historia no entendemos ni presente ni futuro; esa búsqueda de un  re-aprendizaje de hechos del pasado para explicar el hoy, es otro de los éxitos de la 4T, uno que puede pasar desapercibido porque no es tangible, es más del ámbito de un espíritu crítico cercano a los ideales de la Ilustración.

El tiempo pone a cada quién en su lugar; aseverar, como lo hace el poeta Sicilia, que el presidente López Obrador es como Hitler, es ningunear la historia olvidando la barbarie del nazismo y la tragedia judía, sin embargo se lo permite su odio opositor; hacer como igual al movimiento estudiantil de 1968 que derivó en la masacre de Tlatelolco con los hechos actuales en el CIDE para permitirse Sergio Aguayo igualar a López Obrador con Díaz Ordaz es justificar la masacre de Tlatelolco durante un gobierno priista; decir que el decreto presidencial para garantizar que las obras de infraestructura que se están haciendo puedan concluirse en tiempo y forma -que por cierto ya fue avalado en lo principal por la Suprema Corte- equivale a un golpe de estado, da pie a que Denisse Dresser se autorice a asimilarlo con el golpismo militar en Latinoamérica en el siglo pasado.

Conocer la historia no es garantía de entender el presente pero, lo que sí es un hecho, es que  no hay forma de entender el presente sin tener y considerar la perspectiva del pasado.

¿Por qué es un hito de este gobierno el que se hable de historia nacional y se conmemoren pasajes a veces olvidados? Porque ante la soberbia intelectual de los opinólogos e intelectuales que tienen espacio en los medios de comunicación, que usan la historia para inflar el encono a través de mentiras y traslapes que caen en la esquizofrenia y se permiten presentar cualquier comparación aunque no tenga sustento alguno; insistir en estos temas, de alguna manera endereza el barco de ideas y narrativa que le permite a la ciudadanía armar su propio criterio.

¿Si secuestraron el presupuesto, por qué no la historia?  La 4T libera el espacio para las ideas y la razón que fue cooptado -sí, también este- por un neoliberalismo que pretendió convencer que es normal la desigualdad, que es normal la corrupción, que así es y ha sido siempre.  Hasta que se toparon con un cambio de régimen que les dice no: la situación es así porque ustedes lo provocaron, el país tiene una deuda enorme porque ustedes aprobaron el fobaproa; CFE y PEMEX están en terapia intensiva porque permitieron su saqueo. La historia, solo la historia, lo explica, por eso hay que recordarla permanentemente. ¿Ya se entiende por qué dicen que el gobierno vive en el pasado? Porque el pasado explica el presente y en el pasado (aunque sea reciente) agraviaron y sentaron las bases del desastre, y no les gusta que se los recuerden.

En la historia de México hay enormes ejemplos de solidaridad, de defensa de soberanía, de actos de justicia, de inteligencia y sensibilidad máximas; las figuras de Juárez, Madero, Zaragoza, Sor Juana, Leona Vicario, Elvia Carrillo Puerto, Vicente Guerrero, Octavio Paz y miles y miles más deben representar las amplias posibilidades que tiene el país y no equiparaciones absurdas con fines meramente políticos.

Con esta columna cierro mis artículos de opinión en este año, nos escribimos en enero, felices fiestas y gracias por su atención, comentarios y críticas.

JC
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