«La gran tragedia del mundo es que no cultiva la memoria». Heidegger.
Ese Zócalo tan de todos pero ese todos en el que no están ellos. Ese Zócalo que a veces usufructúan para hacer coloridas pasarelas donde exhibir su pobreza de lenguaje y trasnochadas ideas de clase; el mismo Zócalo al que le tenían asquito pero al que la realidad de la democracia les ha empujado a conocer, aunque sea para la selfie. Ese Zócalo lleno o más lleno, o menos lleno o llenísimo, al gusto del que cuente asistentes.
Ese Zócalo que se llama así porque en 1843 Antonio López de Santa Anna ordenó poner una columna al centro de la plaza y de esta sólo se colocó el zócalo o base, el monumento nunca se concluyó; ese zócalo quedó en el lugar por varios años y así la plaza adoptó coloquialmente el nombre de Zócalo. Algo así como la refinería que «construyó» Calderón y se quedó en mera barda.
En ese Zócalo, desbordado, ayer dio inicio la campaña de Claudia Sheinbaum; el “lleno” del mismo, por más portentoso que haya sido es lo de menos; lo que importa es lo que ahí se dijo: 100 compromisos de trabajo, 100 propuestas que nos dicen hacia dónde vamos y qué podemos esperar. Propuestas que enlazan presente y futuro: lo logrado en estos 6 años que implican continuidad y propuestas nuevas que implican evolución política, económica y social.
En la discusión permanente sobre las ideas de mayor interés para los mexicanos, invariablemente el espacio de las campañas políticas es el momento en que se sintetizan las reflexiones de los grupos contendientes. Una vez que cada una de estas «congregaciones» afina y ensaya sus planteamientos le corresponde al momento de campaña su presentación al público. Lo que se dice es lo que habrá, sería lo ideal, aunque en México, acostumbrados a la ficción y las trampas de los políticos, normalmente lo que se decía en campaña servía tan solo para pasárselo por el arco del triunfo una vez en el poder.
Sería hasta el gobierno de López Obrador en que los compromisos asumidos (cien) en el arranque de su campaña en el Zócalo se concretarían a lo largo de su sexenio. En otras palabras, si los que hoy denostan y se ven sorprendidos con la gestión del sexenio actual, tan solo hubieran puesto atención a lo que en aquel momento se propuso, no tendrían necesidad de su tonta estupefacción.
En ese Zócalo en el que desalojaron a los maestros de la CNTE en el 2013 durante el gobierno peñanietista. El Zócalo del plantón obradorista en 2006 por el fraude electoral cometido por Felipe Calderón y sus secuaces.
14 ejes estratégicos: 1. República Democrática, Justa, Honesta, Libre, Participativa y Responsable; 2. República Fraterna; 3. República Educadora, Humanista y Científica; 4. República Lectora y Cultural.
En ese Zócalo del “plantón”, en 2020, de tiendas de campaña voladoras y sin ocupantes que demostró la vaciedad de ideas de la más rancia derecha mexicana representada en el grupo troglodita FRENAA.
5. República Sana; 6. República con vivienda; 7. República de y para las mujeres; 8. República con trabajo y salario Justo; 9. República rural justa y soberana; 10. República Soberana con Energía Sustentable.
En ese Zócalo en el que a muchos nos encueró Tunick en 2007 para fotografiarnos. El Zócalo de los conciertos gratuitos de Roger Waters, Shakira, Vicente Fernández, Bieber, Mc Cartney, Grupo Firme, Fabulosos Cadillacs.
11. República próspera y conectada; 12. República que protege al Medio Ambiente y sus Recursos Naturales; 13. República con derecho al agua; 14. República Segura y con Justicia.
En ese Zócalo donde se proclamaban virreyes durante el virreinato y donde entró en 1821 el Ejército Trigarante. Ese Zócalo tomado por el ejército de Estados Unidos en 1847 y el de Francia en 1863.
Dice Claudia Sheinbaum: “Tengo claro que el poder es honestidad y humildad, que nuestro pensamiento es el Humanismo Mexicano, que nuestra Nación y nuestro pueblo son grandiosos y tengo claro que somos la única opción que representa el bienestar y el progreso con justicia. No van a regresar los corruptos. Vamos juntas y juntos por el segundo piso de la Cuarta Transformación.”
Día 1 de campañas políticas. La Ciudad de México (¡el centro político del país!) mostró la avalancha que se le viene a la oposición de panistas, priistas y sobrantes ante la fuerza creciente de Morena y sus aliados representados por la Dra. Sheinbaum. Por su parte la Sra. X se presentó en Fresnillo, Zacatecas en un mitin nocturno para dar inicio al arranque de su campaña. Comparar ambos eventos es imposible porque las ideas y proyectos de la Cuarta Transformación, frente a la simpleza y aberración de la propuesta de una vuelta al pasado por parte del prianismo en voz de la señora de las gelatinas, es abismal. No, no es lo mismo la madre del topo que topotamadre.
Esta contienda electoral, que se perfila como una victoria aplastante por parte de Claudia, tiene que pasar por la aduana de la campaña de 3 meses; si hoy fueran las elecciones el resultado es el mismo que si hubieran sido hace un mes y hace dos y hace tres meses: Claudia arrasa. Sin embargo es el tiempo para poner sobre la mesa las propuestas, los programas, las ideas y las intenciones, incluso de escuchar debatir a las candidatas y a un tercero irrelevante, mismo del que no recuerdo su nombre ni de donde salió, pero que los naranjas lograron meter para captar algunos recursos.
La campaña es lo de menos, digo que es una aduana que pasaremos sin problema; a lo que hay que estar atentos es a la guerra sucia porque ante la insolvencia intelectual y de personalidad de Xóchitl –que le aseguran una estrepitosa derrota- Claudio X y su pandilla intentarán descarrilar la elección. Ya sabemos que a la élite mafiosa que conforman, no le importa incendiar al país; ellos tienen listos sus aviones para darse a la fuga una vez que estalle el proceso. Y van por ello.
Mientras tanto, regreso al Zócalo, lo que vimos de ambiente y pasión, y lo que escuchamos de Claudia Sheinbaum, nos habla de que hay proyecto para rato.
Pensar que las mujeres no votarían por Claudia, o que los jóvenes no lo harían, o que los trabajadores optarían por las gelatinas, es poco creíble; sin embargo hay manipulación a través de millones de bots generados en Colombia, España y Argentina que algún efecto pueden tener. Y hay también un enorme chantaje emocional en centros de trabajo y casas familiares para lograr captar votos a la cuenta del retrogradismo nacional. Los lobos con piel de oveja, los caballos de Troya y los “apolíticos” buena ondita, son mera canalla en un proyecto tan importante como lo es el futuro del país.