2022, 4T, AMLO, México, Oposición, Revocación

Que no le saquen

El miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejeros.

Burke

Los pretextos para no participar en la Revocación no son otra cosa que la muestra del miedo a la democracia participativa y la indolencia de su actividad como ciudadanos opositores. Le temen a la democracia puesto que saben que es el camino para que no regresen más al poder porque, no es un engaño para nadie, la mayoría de mexicanos no les quiere en el gobierno y elección tras elección se ven reducidos. 

Como dice la cantante Liliana Felipe: Nos tienen miedo porque no tenemos miedo. Este pavor que se ha instalado en ellos les impide ver la conveniencia social de tener más democracia y más participación ciudadana. Es tal su turbación que hasta al árbitro electoral treparon a intentar destruir el proceso de Revocación de mandato, éste amenaza incluso con anular la consulta. ¿Qué hay detrás?

La oposición a la 4T, tan disminuida y carente de ideas, tan desmoralizada y  exhibida en su penuria intelectual, sabe que sólo con medidas golpistas podría descarrilar la transformación que vive el país.  Para ellos, golpismo blando como el que llevan realizando desde que inició este gobierno sí es conducente, válido y apropiado; democracia participativa no.

Todos los datos a la mano indican que en este proceso de Revocación el resultado será favorable al presidente, en realidad este proceso electoral no altera el presente, es la herramienta que hubiéramos deseado en el pasado y definitivamente la que queremos en el futuro; la magnitud es lo que les aterra, votaciones a favor de la continuidad de su mandato en orden de 60, 70 u 80  por ciento les infarta; no quieren enfrentarse a tal número cuando, después del 10 de abril, lo que sigue es la puerta de las elecciones en 6 gubernaturas y en el 2023 Estado de México y en 2024 caput. Esta es la causa inmediata de sus intentos de boicotear y promover la abstención en esta ocasión pero…

Una vez que se ha definido en la Constitución, artículo 35, y en la ley reglamentaria que se publicó el año pasado, el derecho de los ciudadanos a: “solicitar, participar, ser consultados y votar respecto a la revocación del mandato de la persona que resultó electa popularmente como titular de la Presidencia de la República, mediante sufragio universal, libre, secreto, directo, personal e intransferible” la herramienta está dada para que en lo sucesivo se pueda aplicar este proceso a cualquier gobierno votado que no cumpla con las expectativas ciudadanas. El miedo por lo que suceda más adelante, ante un eventual gobierno que pudieran tener, es lo que explica sus intentos de hoy.

Desde que llegó al gobierno el presidente López Obrador han dicho que quieren que se vaya, le acusan de todo aquello que les hace llegar a la conclusión de que se debe ir del poder y, sin embargo, ahora que tienen la llave para sacarlo, la llave democrática y legal para hacerlo, reculan. ¿Por qué? Porque en el discurso en los medios que les acompañan en esta promoción de su odio es muy fácil gritarlo, al enfrentarse a la realidad se dan cuenta que como en el cuento del Rey Desnudo de Andersen, así van ellos; ataviados de nada.

¿Cómo van a vender su derrota el próximo 10 de abril? Van a decir que los que no salieron a votar están en contra del presidente, no los que salgan y pidan con su voto que se vaya, no, dirán que ellos, en su infinita flojera, en su pereza social; se quedaron en casa y que ese es un triunfo. Nada nuevo hay en su comportamiento ciudadano una vez que dejaron de ser los dueños de prerrogativas, los caciques de la verdad que les vendieron los medios y periodistas pagados por los gobiernos en turno.

Le temen a la democracia y con eso han cavado su tumba, porque en vez de apostarle a ella, de organizarse y salir a convencer, de proponer, de establecer críticas con datos reales, de salir a la calle a ganarse los votos; se mantienen  en la expectativa de que un golpe (no de suerte) sino blando o duro les regrese lo que tiraron por la borda, el poder -que no ejercieron- de hacer el bien por el país; el poder -que traicionaron- de construir un mejor México, el poder -que no quisieron- de acabar con la desigualdad y la injusticia.

Nos tienen miedo porque no tenemos miedo; sabemos que la mayoría alrededor del presidente mantendrá a la 4T en el gobierno hasta lograr cambios sustantivos, larga vida tendrá la 4T; ya no nos espantan con el zarape del muerto como cuando decían que López Obrador era un peligro para México, como cuando decían que, con él, viviríamos una caos económico, que el desastre estaba a la vuelta de la esquina. La sociedad ya no tiene miedo de sus mini manifestaciones tan llenas de glamour acompañados de su chofer llevándoles la sombrilla y sus “muchachas” llevándoles el lunch mientras son objeto de burla por su vacua argumentación.

La sociedad ya cambió porque aunque, ellos en la oposición, piensen que el cambio se refería además de a su pérdida de privilegios, solo al combate a la corrupción, a las políticas sociales y a las obras de infraestructura, no se dieron cuenta que el fondo es el cambio mental en la sociedad, hay nuevos paradigmas y nuevas formas de entender la valía ciudadana y el orgullo de la mexicanidad. No lo vieron venir y así llegamos al hoy: están aterrados de la democracia y por eso la sabotean.  Ya ganamos porque vamos a votar, ya perdieron porque no lo harán.

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4T, AMLO, Cosecha social, Desmemoria, Destino, México, Odio, Oposición

Rudeza necesaria

Mi pecho no es bodega.

Como si todo fuera nuevo, como si el ayer no existiera, como si el hoy hubiera brotado súbitamente, como si no hubiera historia y hoy despuntamos nuestro primer día, así, en la desigualdad y violencia en que nos encontramos. Como si no hubiera causas y fuéramos causa primera.

Si todo hubiera iniciado ayer, si la vida actual de los mexicanos no tuviera una explicación histórica, entonces sí, los balbuceos y críticas a las acciones de gobierno actuales tendrían sustento; cualquier acción sería un azar, casi que un volado que podría tener cualquier resultado. La oposición podría gritar a los cuatro vientos que hay una mala suerte en su destino que les contradice su idea de país.

Sin embargo, sí hay historia, sí hay un por qué. Sí pasó lo que pasó porque unos lo hicieron, otros los apoyaron, muchos lo callaron y muchos otros de manera conveniente lo dejaron pasar.  Los franceses en el siglo XVIII tenían la expresión: “Dejen hacer y dejen pasar, el mundo va solo” para referirse al libre mercado y a que el papel decisor del estado fuera el mínimo.  Tres siglos después el neoliberalismo “a la mexicana” lo continúa adoptando para patrocinar teorías que sacan al estado como mediador y le dejan al mercado el rumbo del país. Cuando se dice mercado, se dice élites económicas que como telaraña tejen redes en todos los ámbitos posibles.

Sólo por hablar de los hechos de los últimos seis sexenios, porque es lógico pensar que ni siquiera ahí empezó la tragedia mexicana, para tener un marco reciente con personajes que aún viven y con una historia que para muchos ciudadanos representa el contexto de su vida. Y a esa historia hay que responderle y plantarle cara: el presidente lo hace y la oposición se enoja. “…pero sus estridentes ladridos solo son señal de que cabalgamos” Goethe.

Se quejan de que el presidente responda con firmeza y que no deje títere con cabeza. López Obrador no es un presidente que se ande por las ramas; en el siglo XVI los boticarios en España le ponían saborizante dulce a las píldoras medicinales -de suyo amargas- para este proceso doraban esas píldoras con el fin de que el recubrimiento dulce se pegara y así suavizar y evitar tragos amargos; este presidente no le dora la píldora a nadie, mucho menos a quienes le clavan cuchillos por la espalda al proyecto que con gran esfuerzo lleva a cabo la mayoría de la población.

Las respuestas del presidente son contundentes porque un proceso de cambio y transformación como en el que estamos lo amerita; lo que parece ser un incesante enfrentamiento con el periodismo enriquecido a costa de vender la verdad del gobernante en turno, con aquellos que perdieron privilegios y con los que se mantienen en el espasmo que les da la ignorancia de la historia y la realidad social; es parte de la labor que le ha tocado realizar.

Acostumbrados a la hipócrita diplomacia de los políticos tradicionales del PRI y del PAN que se azuzaban entre sí apenas para parecer oposición, parte de la sociedad se dice sorprendida por lo que gustan de llamar: …es que el presidente polariza, es que nos ataca, es que, es que…

Un cantante (argumentando en contra del tren maya) dice que el presidente no conoce México, López Obrador, que como ya dijimos no se queda callado (porque no puede ni debe) le recuerda que conoce cada municipio de este país, uy, qué polarizante. Un periodista inventa una historia de corrupción en la familia del presidente, se le demuestra que no hay tal y se le invita a que él a su vez explique su riqueza (inexplicable para cualquier periodista que viva de ingresos legales), uy, otra vez la polarización.

Si esa actividad presidencial; de desmentir las mentiras que siembran periodistas y medios opositores, de explicar los actos y razones de gobierno, de desenmascarar a muchos que defienden prerrogativas perdidas y que ante su enojo se arrogan actitudes clasistas y discriminatorias que, mientras tenían el poder y el control del presupuesto disimulaban en un buenondismo de democracia, pluralidad y civilidad, pero que hoy les supuran incontrolablemente exhibiéndolos en su cruda y vana realidad; se convirtió en parte del trabajo a realizar, que así sea.

El odio a los logros de la 4T en apenas 3 años, a las obras de infraestructura y a la política social implementada, ha puesto sobre la mesa un ríspido y continuo ataque hacia el presidente y su gobierno; éste debe contestarles, lo hace y lo seguirá haciendo porque es preciso combatir la narrativa entreguista de los bienes públicos y el relato de ficción de que los presupuestos  están mejor en las manos de la triste oposición con que contamos.

El país vive una circunstancia que se creó a lo largo de décadas, ésta es agraviante para muchos mexicanos y es la condición que la 4T intenta cambiar acompañada de la mayoría de los ciudadanos; ellos no se quejan de la dura respuesta presidencial porque no va dirigida a ellos, sabemos para quienes sí.

Decía Eduardo Galeano: “No hay historia muda. Por mucho que la quemen, por mucho que la rompan, por mucho que la mientan, la memoria humana se niega a callarse la boca. El tiempo que fue sigue latiendo”

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Es la 4T

Ojalá que la luna pueda salir sin ti, ojalá que la tierra no te bese los pasos… 

Silvio Rodriguez

No importa el tema, puede ser aeropuerto, manejo del covid, economía, pensiones o políticas sociales; no importa si es la tlayuda, la casa que renta el hijo, la mayoría a su favor, la austeridad, los proyectos en construcción; en todos los casos hay y habrá un ríspido y grosero enfrentamiento, además de en los hechos, en el discurso y las expresiones públicas, para manifestarse en contra del gobierno actual.

No hay argumento que valga para que, ante cualquier proyecto, asunto, ley, política, idea que provenga del presidente López Obrador, se arremeta con furia, desprecio y mezquindad por parte de los opositores. La explicación y evidente necesidad de cambiar el rumbo del país después de la destrucción generada en 6 sexenios de neoliberalismo parece que no existe.

Y la burda crítica no es proyecto a proyecto, lo que hay en el fondo es un profundo odio al espejo que representa la 4T como un todo, ese espejo que exhibe de manera cruda el egoísmo y conformismo permeados de uno de los grandes problemas de parte de la sociedad  mexicana: el clasismo.

¿De dónde sale la pus y el desprecio por México que brota no solo de políticos y ex funcionarios que perdieron el poder al que veían como patrimonial, sino de personas que parecían sensibles y amorosas a su país, normales digamos*? ¿De dónde las expresiones clasistas, racistas, despectivas y ofensivas para la gran mayoría de mexicanos que por el hecho de apoyar el proyecto 4T y la transformación que se lleva a cabo, son radicalizados como chairos, iletrados y nacos por parte de una minoría con poder en los medios de comunicación?

Incluso, por algunos que parecieron apoyar el movimiento 4T en algún momento, y que cambiaron de camiseta ante la mínima desviación a lo que “creían” tenían derecho, por no darse cuenta que las propuestas, compromisos de campaña y, sobre todo, la historia de vida de López Obrador, implicaban por absoluta necesidad formas nuevas de gobierno que les prescindiría de su acostumbrada perspectiva de que el poder es para servirse y no para servir.

¿Por qué quieren que le vaya mal a este gobierno (aunque en su narrativa hipócrita digan que no es así)? No solo porque odian a López Obrador, odian sobre todo lo que les hace ver el espejo que nos ha puesto enfrente.

Desde el 2018; a estos opositores a quienes todo ese desprecio por lo mexicano, los llevó a saquear sin pudor durante el neoliberalismo ya sea por acción o por omisión y sobre todo, guardando silencio ante la desigualdad, corrupción y falta de justicia; se les manifiesta como enfrentamiento a la figura de López Obrador, no por él mismo, sino por lo que representa: un liderazgo genuino que plantea la visión y grandeza de un pueblo que se contrasta con una idea de inferioridad que es su propio escenario en el que no les gusta verse.

Él personifica el espejo de realidad en el que se confrontan quienes reniegan de su mexicanidad en aras de un aspiracionismo. Samuel Ramos* explicaba, y les queda como anillo al dedo esta explicación, que “el mexicano padece de un complejo de inferioridad, producto de medir su escala de valores con otra escala de otra cultura (la europea)”, que es distinta a sus posibilidades de realización, precisamente por ser una cultura distinta. Esta forma de verse, genera una frustración muy grande que les hace imitar lo que les supone creer que es incorporar la civilización de otro país a su realidad. Se dicen blancos aunque no lo son, se dicen ricos aunque no lo son (les encantó adoptar el fifí que les endilgaron), se dicen civilizados cuando no lo son precisamente porque es su civilización a la que han despreciado; no quieren “parecer” nacos ni pobres ni morenos ni chairos porque en su forma de entender el mundo, eso es de los otros, de su servidumbre, de sus empleados, del que es menos, de aquél al que ven desde arriba, de aquél que les huele mal, les choca ser mexicanos y darían cualquier cosa por ser europeos o estadounidenses; les gustaría ser invadidos, les gustaría ofrendar a sus hijos a cambio de espejos.

El Popol Vuh dice que somos el pueblo de los hombres del maíz, ellos no, un concepto tan profundamente esencial les avergüenza, son pero no son, por lo tanto en su interior odian lo mexicano, odian la mexicanidad, se odian a sí mismos; ese resentimiento de vergüenza en su mexicanidad les hace adoptar un mecanismo de decirse que son mejores y por lo tanto distintos, ¿Distintos a qué? Quién sabe pero ellos se lo creen.

Hay una indolencia general en su vida que les lleva a despreciar a México, el neoliberalismo los cooptó porque les ofreció ser lo que no son a cambio de que cerraran los ojos y permitieran la rapiña, así, solo así, ellos serían del primer mundo, la nueva raza whitexican a que decidieron aspirar.

*Digo yo.

** Samuel Ramos El perfil del hombre y la cultura en México

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4T, AMLO, Golpe blando, Golpismo, México

¿Golpe al presidente?

Prefiero ser el peor de los mejores que el mejor de los peores 

Kurt Cobian

Si hablamos de la consolidación de un cambio de gobierno obligado por poderes fácticos o militares en contra del presidente López Obrador, no, no hay un golpe. Si hablamos que, bajo el manual bien conocido -por su aplicación en muchos países- para intentar cambiar a gobiernos elegidos legítima y democráticamente, se sigue un patrón de conductas por parte de la oposición mexicana para intentar descarrilar al gobierno y hacerse del poder por la vía del golpismo, sí, sí hay señales.

La receta cantada de estimular el miedo y el odio, desprestigiar al gobierno, desestabilizar la economía, fomentar la violencia, infiltrar con grupos violentos las marchas de protesta, dividir al partido en el gobierno, comprar deslealtades de traidores, y, sobre todo, buscar que haya una percepción de estado fallido; se liga directamente con la campaña en medios de comunicación de descalificar al presidente y su gobierno, sea el tema que sea:

  • Desde antes que fuera presidente López Obrador, la “Operación Berlín” dirigida o financiada por Enrique Krauze, fue el intento para que no llegara a serlo, el uso de recursos privados para incidir en el voto por parte de un grupo de empresarios contrarios ideológica y políticamente al candidato de Morena encendió las alertas de que la oposición que conformaba las élites económicas anti democráticas harían lo que fuera para evitar que triunfara el movimiento 4T.
  • Una vez en el poder López Obrador, y ante el hecho consumado de la cancelación del aeropuerto de Texcoco (que parece ser el detonador para expresar y permear el odio irracional de los opositores) aunado a  que se recortó más del 80 por ciento del gasto en publicidad oficial y que se eliminó la contratación directa a favor de aquellos columnistas que a cambio de recursos decían lo que el gobierno en turno quería que dijeran; la oposición optó por iniciar lo que se conoce como un Golpe Blando.

En el caso mexicano, Golpe Blando es aquél que a diferencia de la toma del poder político de manera repentina por parte de un grupo de poder de forma ilegal y violenta, generalmente a mano de militares, es el que se hace de modo encubierto, no tradicional, de manera “suave” sumando eventos, discursos, noticias, con el fin de que la suma de hechos que parecen aislados den una idea de deterioro social que el gobierno no puede controlar; su recurso publicitario es la no violencia -aunque la promuevan y patrocinen de manera agazapada-, el buenondismo y la preocupación por causas amplias, llámense feminismo, derechos humanos, ecología, defensa de niños con cáncer, manejo de covid, críticas a la construcción de obras públicas. Cualquier tema sirve contraponiendo mentiras a la realidad para que ante cualquier acto de gobierno surja la crítica y respuesta contraria, sin tamices.

Parte del éxito de esta forma de golpismo es que parte de la ciudadanía (la más iletrada, aspiracionista,  conservadora y reaccionaria),  les  “compra” su historia a través de medios de comunicación que se prestan a ello, de influencers y youtuberos, y de columnistas muy conocidos, respecto a causas, origen y responsabilidades de cualquier tema: periodistas asesinados, medio ambiente, la siembra de transgénicos, la violencia en el estadio en Querétaro, la violencia en Michoacán, Quintana Roo, Tamaulipas, la resolución del Parlamento europeo, la reforma eléctrica, el nuevo aeropuerto, las acusaciones de corrupción de la familia del presidente, la prohibición del uso de glifosato,  la posición de México ante el conflicto ruso-ucraniano, la cancelación del fracking, las pensiones universales, la obligatoriedad del pago de impuestos a grandes empresas,  todo, cualquier cosa, bajo su forma de presentar las noticias y la información; implica un tache para el gobierno.

El antecedente ideológico de este tipo de golpe, refiere a Gene Sharp, el teórico que se ha dedicado a formar los golpes las últimas décadas: desde Lituania, pasando por Yugoslavia, Georgia, Túnez, hasta sembrar su semilla en Latinoamérica con sus manuales de tácticas usados en Ecuador, Honduras y Brasil (en este caso para derrocar a Dilma Roussef y encarcelar al ex presidente Lula y evitar su regreso al poder). Su táctica habla de 3 etapas:

  • Un individualismo que identifique una causa de desagrado personal para desconocer al Estado (Ablandamiento).
  • Una vez que se conoce ese motivo de descontento se justifica el desacato a la autoridad y se le moviliza para la crítica (ya no individual) social. (Deslegitimación y calentamiento de calle)
  • De ahí a promover un motivo más amplio que unifique intereses diversos, es decir una ley superior a manera de “defender la libertad”, “liberarnos del tirano”. Para de ahí pasar a combatir al “dictador”, eso sí, diciendo que su protesta no es violenta. El gobernante a derrocar habrá resumido en su persona miles de frustraciones, no lo respaldará la constitución, ni las elecciones democráticas y, si reprime será dictador, y si no, será porque es débil y no puede gobernar.

No es coincidencia el unísono ataque de INE, COPARMEX, LATINUS, FRENA, PAN, PRI, PRD, chumeles, calderón, fox, xgonzález, lozano, zavala, etc. para hacer permear un mensaje de decepción, de que las cosas están mal, que todo lo que se ha hecho es negativo, que el amplio apoyo al gobierno y al presidente es inexistente y en caso de que existiera es fruto de la ignorancia.

Hasta ahora, este golpe blando no ha sido exitoso, por una parte porque cada uno de estos opositores, grupos o personas, tienen intereses propios que no están dispuestos a dejar de un lado por una causa común (por más negativa que sea), así que le meten ruido y dinero pero a su propia conveniencia; y por otra, y que también es la razón de que no lo será, es por el amplísimo apoyo popular del que goza este gobierno, los ciudadanos que buscamos un mejor país somos la clave para que no pasen.

No hay que perder de vista que insistirán y que será una lucha diaria por su parte para descarrilar este proyecto, esta derecha quiere muertos, el estado no se los ha dado pero los van a seguir buscando.

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Cosecha social, Historia, México, Moral pública, Oposición

La moral es un árbol que da moras…

Si no fuera por sus ambiciones excesivas, quizás hubieran sido capaces de disfrutar esto.

Milosz

…o vale para una chingada. Es la frase de Gonzalo N. Santos, el cacique de San Luis Potosí  y gobernador en 1943, reconocido como uno de los grandes corruptores de su época, fundador del PNR que dio lugar al PRI; el autonombrado: Alazán Tostado, el Señor del Gargaleote, el de los huevos de toro; una de las «leyendas negras» de la Revolución Mexicana. Con ella, expone lo que para él es la moral; una frase que no solo explica la racionalidad de una época sino esa forma de entender el derecho al poder de los jefes de las élites, como decía Monsiváis: son los “presidentes a escala”; los concesionarios del privilegio a quienes los valores, la ética y la moral no significan más que una…

Hablar de ética y moral pública en el año 2022 puede parecer como un desatino ante una supuesta modernidad en la que lo que prevalece es el pragmatismo cuyo modelo a seguir es la conveniencia personal.

Jorge Carpizo *, el estudioso de la Constitución, reflexionaba como uno de sus principales temas de atención y análisis, precisamente la moral pública, de la que decía que era “aquella que trasciende la esfera privada y penetra en el dominio de la colectividad”  Esta definición nos separa y marca una diferencia radical con la de los filósofos moralistas del siglo XVIII que pusieron al descubierto la doblez y  la hipocresía de su época; estos apuntaban con el dedo la mentira en la vida, la contradicción entre la moral oficial y la conducta en privado. La sociedad enmarcada en costumbres severas que repudiaba todo lo que era sensual y, al mismo tiempo, se entregaba al más desenfrenado libertinaje**

La diferencia anterior es sustancial, mientras que las ideas del siglo XVIII consideraban la moral privada y pública como una sola cosa, ambas sujetas de juicio, la visión actual es la que separa ambos ámbitos. En otras palabras: cada quién hace con su vida personal, íntima y privada, lo que decide; mientras que respecto a la vida pública se debe atender un bien superior y de colectividad.

Cuando los funcionarios y políticos saquean los recursos públicos se atenta contra la colectividad, el evasor de impuestos también lo hace, el que incumple normas tan banales como las de tránsito afecta a otros. Al tiempo que quienes en su vida privada actúan o normalizan actividades que solo afectan a sí mismos y quienes les acompañen, no se atenta ni agravia a nadie.

Salvo las posiciones decimonónicas de las iglesias y en general las de los grupos conservadores (PAN, FREENA, PROVIDA y otras) que pretenden normar la “virtud y las buenas maneras, las decisiones sobre el cuerpo de la mujer y la relación del individuo con su espiritualidad”, el único pragmatismo aceptable es aquél que separe dos campos de acción; el privado y el público.

La hipocresía y simulación de políticos que a la vez que se dan golpes de pecho, saquean los recursos públicos, busca confundir a la sociedad en ese ser y no ser, mezclando vidas privadas con vida pública. Confunden lo que decide uno mismo con lo que se decide por otros. Por tanto, las políticas públicas que afectan a los ciudadanos únicamente deben regular la vida en colectividad y no las vidas privadas.

Los partidos y grupos conservadores en México, como los ya mencionados, incurren en gran simulación no solo porque son ampliamente conocidas sus aficiones, vicios, traiciones, infidelidades y demás situaciones –como las que pueda tener cualquier ciudadano sin importar su adscripción política económica o social- mientras se enseñorean en moralizar en el púlpito. Ésta, la moral privada, que es parte del ideario de los siglos XVIII y XIX es lo que aún pregonan “de lengua para afuera” los pretendidos custodios de la moral para dejar de lado lo que es la moral pública.

El mismo Carpizo, citado arriba, sostiene, hablando de la moral pública, que los cinco problemas capitales en México son: el poder, el dinero, la corrupción, la impunidad y las mentiras; con el común denominador de una ausencia y desprecio a la ley por parte de los ciudadanos.

La 4T a través del gobierno del presidente López Obrador, ha intentado trabajar sobre los temas de ética y moral pública, es la gran diferencia con el conservadurismo, mientras que este último busca decidir sobre la vida íntima y personal de las personas, el proyecto de transformación busca incidir en lo que afecta a todos y apela a la cultura, a valores comunes en el pueblo, a las civilizaciones de las que venimos en vez de a un narcisismo exaltado durante el neoliberalismo.

En la 4T se retoman conceptos como “La cartilla moral de Alfonso Reyes” en su aspecto de convivencia ciudadana, la educación escolar con valores generales de civismo, la austeridad y solidaridad como prácticas cotidianas, la primera por parte del servidor público que maneja los recursos que aportamos todos y la segunda por parte de todos en relación a un entorno de gran desigualdad.

¿Cómo se puede cambiar o incidir en un planteamiento de valores ciudadanos cuando las televisoras, medios de comunicación y figuras públicas van en sentido contrario, asumiendo como forma de vida natural que sus escándalos y excesos -con recursos y privilegios públicos- son algo a lo que tienen derecho?

Si figuras públicas de arraigo y conocimiento, actrices, conductoras, periodistas, políticos y ex funcionarios, pastores de iglesia, que son quienes dan “mensaje” a la sociedad; son los que viven de escándalo en escándalo, a golpe de riqueza mal habida y de privilegios heredados, ¿cómo va a haber un cambio? A los actuales conservadores y generaciones acostumbradas a vivir sin respetar al otro sería más fácil obligarlos a que regresen lo que se llevaron que a que cambien de mentalidad. Cuando algo se pudrió, se pudrió.

A las generaciones nuevas y las actuales con conciencia social, únicamente a través de la educación y del ejemplo; no hay más. La tarea de la 4T es invertir en educación y ejemplificar con comportamientos y formas respecto a la austeridad y cumplimiento de la ley.

Bien les dice y recuerda el presidente: No somos iguales.

*Jorge Carpizo. México y la Moral Pública. Revista de la Facultad de Derecho de México. Vol. 63-259

**Alexander Herzen, Apéndice “El realismo” como crítica a la Carta sobre la Tolerancia de Locke.

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2022, 4T, AMLO, México, Oposición

¡Todos quietos!

No se fíe del narrador sino de la historia.

Cuando se es parte de un proyecto ganador, es común que aparezcan los padrinos  que se presentan como “creadores”, “fundadores” o “dueños”, usurpando derechos que nadie les ha otorgado sobre el devenir del mismo.

Al interior de la 4T hay voces que quieren correr en direcciones opuestas ¡pero colgados de ella!, hay gemidos y hay aspavientos; a algunas personas públicas que ocupan cargos importantes, entenados y carga maletas de los anteriores, la auto asumida realeza hereditaria de la izquierda (sic), puristas de la teoría, acomodaticios del presupuesto, cercanos y lejanos al poder pero con foto vigente junto al único jefe de jefes. A todos ellos les digo (no expreso “decimos” porque no me arrogo más que la representación de mí mismo), ¡quietos, todos quietos!

La trascendencia de la 4T, su logro principal, es que unió a la mayoría de la sociedad en un proyecto común, uno que le dice adiós a las políticas neoliberales fomentadas en las décadas anteriores y que construye una sociedad más igualitaria; se dice fácil pero su implicación es tal que, en su camino, este movimiento revolucionario deconstruye el imaginario social anterior y crea nuevas formas de percibirnos en la sociedad. Este logro es  de todos, no de unos.

Dado lo anterior, creer que para alguien es posible un “quítate tú para ponerme yo” o una repartición de puestos y prebendas como se hizo durante el prianismo para contentar a tirios y troyanos*, o más aún, la creación de tribus para el prorrateo de canonjías como aquella que entre otras cosas llevó a la destrucción del perredismo; es ingenuo, ocioso e insolente. Por lo mismo, es de extrañar que algunos críticos y políticos supuestamente de gran experiencia política, no se den cuenta que plantear el futuro del movimiento de la misma forma en que se acostumbraba manejar los movimientos sociales y partidos políticos hasta hace algunos años es un error, un grave error.

En este trienio de cosecha de resultados en el que estamos, uno de los más extraordinarios es haber dejado sin discurso propositivo a la oposición política; su arenga se convirtió en la de la derrota, sin alternativas y opciones. La oposición mexicana, hoy ya se puede considerar como de las peores de todo el mundo, es irresponsable, entreguista, ignorante, soberbia, corrupta. Tener el apoyo de ella es condenarse al fracaso venidero. ¡Es tiempo de lealtades!

Ya no se puede volver la vista al pasado y me parece que es lo que algunas personas dentro del movimiento están haciendo; lo único cierto es que es tiempo de lealtades; porque en todo lo demás no hay certezas sino solo enigmas. Tocqueville decía: “el pasado ya no ilumina el porvenir, sino el espíritu humano camina entre tinieblas”.  La 4T es un movimiento que se construye día a día y que debe avanzar en la idea del bien común como forma de gobierno, a manera de como lo plantea Hanna Arendt: la política en tanto que disciplina que tiene como su telos un fin práctico: la conducción de una vida buena y justa en la polis. **

En este movimiento estamos trabajando, apenas se sentaron las bases del proceso de transformación que vive el país, en los próximos tres años disfrutaremos la profundización del impacto social positivo de este proyecto, este mismo año se concluyen dos obras emblemáticas: el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y la Refinería Dos Bocas, y el siguiente el Tren Maya y el corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Todas estas obras han sido boicoteadas por todas las vías posibles por la oposición, y sin embargo, la voluntad política de este gobierno y, sobre todo, el apoyo popular, las está sacando adelante. Si en este momento alguien cree que puede distraer al movimiento con sus elucubraciones de candidaturas futuras, se dará cuenta, más temprano que tarde que apenas le servirá para cavar su tumba política; ¡es tiempo de lealtades!

Este sexenio que marca el inicio de la transformación es para disfrutarse, ojalá y haya altura de miras por algunos quienes hoy parecen escuchar cantos de sirenas desde el odio de la derecha, no es tiempo de declararse “…ista”, ni de abrir facciones, es tiempo de cerrar filas, los leales de siempre eso hacen.

Muchos en este movimiento estamos viviendo acompañados de un gobierno por el que esperamos toda la vida, para muchos es la primera vez que tenemos al presidente por el que votamos, cito al mordaz y sabio caricaturista Antonio Helguera: “… si la caga pues sí, pero no me voy a poner a atacar a lo pendejo a un gobierno que esperé toda mi vida”

Cierro con una idea: los movimientos políticos los hacemos los ciudadanos, menospreciar al hombre y a la mujer común, como lo ha hecho y hace la prepotencia conservadora, es lanzarse al vacío. Yo veo un sentido de fraternidad y camaradería en la mayoría de la sociedad que no veo cómo alguien, que se diga parte de la 4T, pueda intentar romper el proyecto sin estar muy pronto fuera de él. La salida fácil y el cambiar de chaqueta por la búsqueda del puestito, es para los intrascendentes, todos los conocemos; en la 4T el camino es prolongado y solo resistirán los leales, porque no estamos hablando de un sexenio, esto que estamos viviendo es de largo aliento.

GRITAMOS, BERREAMOS, MOQUEAMOS, CHILLAMOS, MALDECIMOS
PORQUE ES MEJOR LLORAR QUE TRAICIONAR
PORQUE ES MEJOR LLORAR QUE TRAICIONARSE.

LLORÁ
PERO NO OLVIDES***

* El origen de la expresión se encuentra en la terrible rivalidad entre las ciudades antiguas de Tiro y Troya por la hegemonía en el Mediterráneo.

** Hanna Arendt. La condición humana. Editorial Paidós.

***Hombre preso que mira a su hijo, de Mario Benedetti

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3 años, México, Oposición, Revocación

¿No que querían que se fuera?

Así como te digo una cosa, te digo la otra…

La revocación de mandato…

Desde que inició su gobierno, los muy enojados antagonistas dicen que debe renunciar, a  cada medida que toma la respuesta es: que se vaya, no lo queremos, es inepto, es un naco al que no queremos como presidente; por lo tanto han intentado detener todos los proyectos sociales y de infraestructura de la 4T con legalismos apoyados por jueces a modo. Todo porque no lo quieren, todo porque le odian y todo porque no quieren que continúe como presidente.

Mucho antes que López Obrador fuera presidente, ofreció en campaña que a medio ejercicio de su sexenio se iría si la mayoría así lo quisiera; la forma legal que se encontró para abrir esa posibilidad fue el mecanismo constitucional de la Revocación de Mandato. Este es un procedimiento legal, aprobado como reforma a la Constitución en 2019, y debería verse como la respuesta que, a todas luces parecería ser el sueño y deseo cumplido de la Oposición: ¡una votación para echar del gobierno al presidente López Obrador!

Pero, ironías de la vida, en el lamentable juego de los opositores en que según van viendo la aprobación que tiene el presidente López Obrador, trastabillan, ahora ya no quieren que -democráticamente- los ciudadanos puedan decidir si quieren que continúe o se vaya. Así de orates están, pero la explicación es bastante sencilla; no quieren que haya el procedimiento de Revocación porque intuyen lo que es obvio, que los números de aprobación presidencial no harán más que ratificar la confianza de la mayoría en su gobierno.

Ante ese fracaso, ahora reculan quienes antes clamaban ¡que se vaya, que se vaya!

Se han mantenido diciendo que el presidente es dictador y autoritario; que está al margen del mandato popular; que es anti demócrata por oponerse al régimen de élites; que no están de acuerdo que ante la calumnia les responda con más libertad de expresión; dicen que es antifeminista a pesar de llevar la paridad a nivel constitucional, legislar derechos para empleadas del hogar, hacer posible la despenalización del aborto en varios estados; le dicen corrupto a pesar de no tener una, ¡una!, sola prueba en sus dichos; y ahora que se les presenta la fórmula legal para sacarlo del poder dan un paso atrás, reculan.

A estos los explica bien Marx, Groucho, no el que les asusta: «Éstos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros»

Es necesario apoyar la revocación porque se convertiría en la herramienta que, una vez establecida, hará pensar a cualquier presidente o funcionario sujeto de ella sobre sus acciones frente a la sociedad. Los opositores ya se dieron cuenta que no es un tema de presente sino de futuro; hoy la fortaleza de López Obrador es incuestionable, haya o no haya proceso de Revocación su sexenio está garantizado por la altísima aprobación de su gestión; pero hacia el futuro en caso de que algún día recuperen puestos de primer nivel saben que será la espada de Damocles que penda sobre sus latrocinios y maneras tradicionales de gobernar.

Y sin embargo, siguen gritando que se vaya, que se vaya. Tal vez se están refiriendo a que quieren que se vaya de manera no legal y democráticamente sino mediante la técnica tan de ellos mejor conocida como golpismo (blando o duro); de esta forma las élites hoy mejor posicionadas en el ruido mediático (XGonzález y mafiosos asociados) se asumirían como el nuevo liderazgo que salva al país. Porque estos, por la vía democrática no ganan ya ni en su colonia.

El INE, sesgado y parcializado por los consejeros Córdova y Murayama ha puesto todas las trabas para que se lleve a cabo la revocación; en buena parte tienen en sus manos el éxito de este ejercicio democrático y dado el conocido talante autoritario y antidemocrático de ambos no se puede esperar nada bueno de su actuar. Con un millonario presupuesto a su cargo reclaman insuficiencia para su realización, aunque el mismo sí les sirva para el derroche en gastos suntuosos y salarios superiores a lo que la Constitución marca.

La Revocación de Mandato es un mecanismo democrático nuevo en México pero no en el mundo. Desde los escritos de Lenin * y Gramsci ** pasando incluso por el pensamiento de Locke y Montesquieu en que se plantea la importancia de que los ciudadanos tengan el derecho de quitar, al igual que como los eligen, a los funcionarios a quienes les han perdido la confianza; diversos países ya tienen en sus leyes la posibilidad de hacerlo (Taiwan, Ecuador, Bolivia entre otros) para llegar a un nivel mucho más amplio en cuanto a gobiernos locales (alcaldes de Japón, Alemania, Polonia, Perú y Estados Unidos entre otros)

¿Por qué la gente tiene que aguantar un mal gobernante o un mal legislador? ¿Por qué el INE y la oposición bloquean y niegan el recurso por esta vía?  Sin duda alguna por dos simples razones: una que le tienen miedo a la participación ciudadana y dos que están poniendo sus barbas a remojar; fueron buenos para pasar leyes que les permita la reelección, pero no quieren que se les pueda acortar su periodo de enriquecimiento.

Vociferan contra el presidente López Obrador, y él como respuesta les dice: vámonos a la votación para la Revocación, si pierdo me voy. La oposición ante el ridículo que harán con el resultado previsto aplican aquello de «Mejor aquí corrió que aquí murió»

*V.I. Lenin Obras Escogidas Tomo II, Editorial progreso Moscú, 1961.

** Bobbio, Norberto (1972) “Gramsci y la concepción de la sociedad civil”

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«La rebelión facha»

“Los enanos tienen una especie de sexto sentido que les permite reconocerse a primera vista”

Monterroso

¿Y ahora contra qué y quién peleamos?, deben decir. Hasta ahora, en estos tres años, en todo lo que han hecho han perdido: en elecciones, en mayorías, en gubernaturas, en intentar menoscabar la popularidad y apoyo al presidente por parte de la mayoría de ciudadanos; en detener los proyectos del aeropuerto, tren maya, refinería, pensiones y becas; en frenar buena parte de las investigaciones por corrupción en contra de sus iguales; y –por encima de todas las cosas– perdieron la narrativa de tener alguna propuesta que signifique un camino de cambio, una “otra” manera de dirigir el rumbo del país.

Sería desvalorar el trabajo del gobierno y la 4T decir que ha sido un camino fácil, por supuesto que no lo ha sido, principalmente por los intentos de socavar y descarrilar las bases fundamentales del gobierno por parte de la oposición, pero es tan grande el desastre que hicieron los gobiernos anteriores, tan grande la herida social acumulada en la mayoría de la población que, de alguna manera, el buen resultado es obvio; con que hubiera un presidente que quisiera a su país y que actuara con honradez marcando la pauta a seguir por el resto del gobierno, que se preocupara por enderezar el torcido camino que llevó a la desigualdad y que defendiera los intereses nacionales; el cambio provocaría un México distinto, más digno, menos lastimoso y en reencuentro con una historia de grandeza civilizatoria que se trató de menospreciar desde la intelectualidad neoliberal.

Ante tal panorama, a tres años de gobierno y faltando poco más de 1 año de que los partidos presenten sus candidaturas para el 2024; la oposición se enfrenta a sí misma de dos maneras: unos contra otros y, sí, (aunque usted no lo crea) contra sí mismos.

La decisión por la candidatura para el 2024, aunque desde ahora parezca una deriva al fracaso, entre PAN y PRI (creo que el PRD, una vez que ha perdido su registro en más de 15 estados, no cuenta ya para este fin), se empieza a vislumbrar como una pelea por las sobras. El partido que no obtenga la candidatura será el siguiente prd. No es de extrañar que ambos partidos suelten nombres de ciudadanos para sondear la opinión pública; con muy mal tino hay que decir, porque mencionar como candidateables a la gobernadora de Chihuahua acusada de recibir sobornos, Maru Campos; al de Guanajuato, Diego Sinhue (el estado con mayor violencia del país); al desconocido de Yucatán, Francisco Vila y al perseguido de Tamaulipas, Javier García Cabeza de Vaca, además del fugado Ricardo Anaya y el saliente de Querétaro, Francisco Domínguez, y a, lo que ya parece un chiste de mal gusto, Margarita Zavala; y por parte del PRI a “Alito” y sus historias de corrupción, a del Mazo y su contubernio peñista y al junior de de la Madrid, aquél hijo desleal que acordó en decir que su padre estaba enfermo mental cuando regañaron al expresidente de la Madrid por decir que Salinas se había robado la mitad de la partida secreta; tan solo exhibe que no hay nada nuevo para el país y que su propuesta es tan solo una vuelta al pasado. Y ante ello lo que les queda es pelear, se empiezan a deslindar unos de otros, empiezan a dejar de votar en bloque (ya lo veremos en la reforma eléctrica); empiezan a alejarse de Claudio X su titiritero mayor para mostrar cierta independencia y no dejarle, además de su proveeduría de billetes,  también el puesto de ser su gran elector.

Y Como en la novela de Stevenson “Jekyll y el señor Hyde”, en que un trastorno psiquiátrico provocado por un élixir hace que una misma persona tenga dos o más identidades o personalidades con características opuestas entre sí; la tropa de la oposición hace desfiguros narrativos un día tras otro. El presidente les suelta un tema, y como si fuera un juguete distractor de perros y gatos, estos salen a su caza, a decir la mejor ocurrencia, la máxima trivialidad, sin pensar por un momento si contradice lo que dijeron un minuto antes, un año antes o toda su vida.

El juego al que los ha puesto a jugar el presidente López Obrador es uno en que les obliga a exhibir sus contradicciones; ya sea el de los presuntos “de izquierda” que se vieron apoyando a los candidatos panistas y priistas en sus alcaldías y estados; el de aquellos que por años se dedicaron a menospreciar a la UNAM y que veían con sorna el que en los anuncios de empleos y empresas se dijera: “egresados de la UNAM abstenerse” y hoy en cambio, ante la crítica que hace el presidente a algo que no está funcionando en la Universidad, se dicen pumas de corazón. A quienes decían: ¡que el presidente se vaya!, ¡no lo queremos!, ¡que renuncie!, ¡hay que sacarlo del poder!, se les dio la herramienta legal para hacerlo: la Revocación de Mandato, pero como ante los buenos números de popularidad presidencial saben que su resultado será un fracaso más, entonces reculan, ya no hablan de ello y pelean en esa argumentación, los de FREENA que dicen querer la revocación les dicen a los de Claudio X y secuaces (los mismos a los mismos): ¡traidores, traidores!

Y mientras tanto en el congreso, los machos mandones de pri y pan que jugaron a decirse feministas orquestan a un grupo de diputadas, que como peladitas de mercado exhiben la miseria de su ideología conservadora y ruin en un claro intento de presentar a las mujeres como no aptas para gobernar (ya presienten que tal vez una mujer  será la próxima gran figura del país); peleando en este caso contra la seriedad, la dignidad y los valores que vinieron a trastocar las formas (las suyas) anteriores de hacer política.

En resumen, están peleando, se están peleando, entre ellos, con ellos y con todo; para la oposición, ellas y ellos, su derrota moral es el acabose, aunque esto apenas está empezando. El acabose del empezose, como diría el clásico.

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Las élites…, son las élites

«Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena»

Gandhi

Mientras los aspiracionistas crean que son parte de las élites seguirán asumiendo las verdades con las que les tutelan su opinión y seguirán siendo borregos dirigidos por los grupos de poder.

Se ha puesto de moda el que cualquier ex funcionario de gobierno, político o empresario a quien la autoridad investiga por presuntos actos de corrupción, delincuencia organizada, o enriquecimiento ilícito se autonombre ipso facto: perseguido político.

Como ya es natural, las élites políticas y conservadoras a través de los medios de comunicación y redes sociales opositoras al gobierno del presidente López Obrador, secundan –si no es que lo inician- ese auto impuesto apelativo con el que buscan resolver su aparente inocencia. Qué mejor que colgarse de una persecución política en vez de solucionar una acusación. Con que el indiciado se presente a juicio y pueda desestimar lo que se le imputa sería suficiente para salir victorioso y además ser héroe o heroína por haber librado una acusación desde el poder.

Y digo que se ha hecho costumbre porque ahora, casi tres años después de que inició este gobierno, llega el día en el que la lenta justicia logra tener armados los expedientes y pruebas con que sustentar sus denuncias. Y así es como cada semana van brotando nuevos nombres y se conoce de nuevos presuntos delincuentes. No es que no se intuyera o que no fuera conocido el enriquecimiento inexplicable de casi cualquier ex funcionario o empresario ligado al PRI, PAN y PRD, pero era necesario que se conformaran y se sustentaran con pruebas las carpetas de investigación. Es de esperar que seguirán cayendo cada uno de estos que han saqueado al país, poco a poco, paso a paso.

Ninguna agrupación, sea de científicos, de comunicadores, de empresarios, de deportistas, de artistas o de lo que sea es perseguida como tal. Se persigue a individuos presuntos delincuentes.

Está en boga mediática en estos días la acusación sobre 31 personas que fueron funcionarios en el CONACYT, la prensa y redes plantean el tema como que ¡este gobierno persigue a científicos!, como si el señalado fuera un grupo o sector por completo; la realidad es bastante más simple; por lo que hay de información pública son 31 personas, de las cuales 22 hacían labores administrativas y que se confabularon para saquear cientos de millones de pesos de la institución y trasladarlos a un asociación privada de la que se adueñaron. Obviamente tiene que ser la autoridad judicial quien resuelva la situación de esos 31 ciudadanos que, algunos de ellos, tienen como actividad dedicarse a la academia o a la ciencia.  Jugar con el lenguaje en esta situación y decir “científicos” a manera de manto protector o de santidad a priori nada tiene que ver con los hechos que se les acusa, y mucho menos tiene que ver su actividad científica (en caso de que alguno la tuviera). No por ser científicos son exentos de delinquir al igual que ser sacerdote no exenta de ser pederasta, no hay pureza ni inmunidad por la actividad a la que cada quién se dedique.

La cuestión alrededor de esa forma de generalizar mintiendo a través del lenguaje es que los medios y redes sociales -de usos y costumbres neoliberales- tratan de confundir en otro más de sus intentos de manipulación usando el engaño y la tergiversación.

¿Y quienes caen en el engaño? Todos aquellos dispuestos a encontrar un argumento que les dé apariencia de razón para oponerse al gobierno, a la 4T y por sobre todas las cosas al presidente López Obrador. Entre otros: los seguidores de los partidos opositores, los que perdieron privilegios inmerecidos, los que salieron de posiciones de gobierno de PRI, PAN y PRD, los que no encuentran formas de obtener contratos o concesiones por medio de actos de corrupción y -lo que es más lamentable- ciudadanos que pertenecen a una clase social apenas arriba de la pobreza pero que eufemísticamente le llaman clase media y de clase media real. Es lamentable porque parecen vivir un “Síndrome de Estocolmo”, aquel en que existe una vinculación afectiva entre rehenes y captores; ciudadanos que como si les hubieran hecho un lavado de cerebro sufren de amnesia, de masoquismo, o de un insensato aspiracionismo que busca un sentido de pertenencia con aquellos que desvalijaron el país.

Se les olvida que a quienes defienden es a aquellas élites que se repartieron y entregaron los bienes de la nación con sus parientes, amigos y socios: fueran yacimientos petroleros, minas, bosques, reservas naturales, concesiones; los que cobraron sobreprecios por obras y servicios inexistentes; los que a través de fideicomisos y ONG´s se sirvieron gran parte de los presupuestos nacionales.

Estas élites acompañadas de sus pares de presunta intelectualidad (mejor conocidos como los abajo firmantes), amparadas en una supuesta objetividad ante la política y que ejecutan gran parte de sus decisiones de manera discrecional, sin transparencia, en colusión con intereses privados y de espalda a la sociedad, que se amparan en el aval de sus propias consultoras privadas, mercados financieros, agencias calificadoras, redes empresariales, organizaciones filantrópicas, mass media y la fuerza del crimen organizado, son quienes inciden en crear la opinión de estos aspiracionistas (que no tiene nada que ver con la sana aspiración a mejorar la condición social y económica)

La aspiración o ambición legítima intenta alcanzar sus objetivos sin lesionar intereses de terceros, bajo un contexto de beneficio personal y social a diferencia del aspiracionismo que trata de “triunfar”, de tener “éxito” sin merecerlo y a costillas de otros sin importarle los medios a los que tenga que recurrir.

Sin embargo a la poco politizada y en muchos casos alienada masa opositora le han hecho creer (las élites)  que la izquierda consiste en volverse pobres porque “es malo ser rico” cuando en el México de hoy lo que la izquierda fundamenta es el que todos podamos acceder a los mismos derechos por el simple hecho de ser ciudadanos mexicanos.

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¿Hora del manotazo?

«La acción no siempre trae felicidad … pero no hay felicidad sin acción». 

Disraeli

Estamos por llegar a los tres años de este proyecto 4T encabezado por el Presidente López Obrador. ¿Es hora que el presidente de un “manotazo” sobre la mesa que sitúe a cada quién en su lugar? ¿O se debe seguir dando trato de demócratas a quienes son meros golpistas blandos?

Los opositores al proyecto lopezobradorista han intentado bloquear todas las obras púbicas, propuestas, leyes y programas que el gobierno –electo por una mayoría superior al 53% representada en más de 30 millones de votos, ganando con votaciones hasta del 79% en algunos estados y siendo primera fuerza política en casi la totalidad de los estados– ha presentado.

Con el margen de acción que el triunfo de Morena y sus aliados obtuvo, se ha podido hacer cantidad de cosas: en obra pública destaca la construcción del nuevo aeropuerto (cancelando el elefante blanco en Texcoco), el tren maya y la refinería de Dos Bocas;  se ha construido un nuevo entramado legal con más de 60 reformas constitucionales y cambios en leyes; tenemos al primer presidente en 80 años que privilegia la atención a grupos históricamente olvidados a través de programas de becas, pensiones, subsidios, proyectos de empleo temporal; créditos financieros y precios de garantía para campesinos; respecto a la economía se firmó la renovación del TMEC y los acuerdos paralelos, las finanzas atienden responsablemente las variables macroeconómicas: valor del peso, inflación y e inversión extranjera directa; ante la epidemia de COVID y frente a un sistema de salud devastado por los gobiernos anteriores se procuró una respuesta rápida para construir y habilitar hospitales, aumentar las camas disponibles y comprar equipos médicos y se logró negociar con los fabricantes de vacunas las cantidades necesarias para cubrir a toda la población.

Pero sin duda alguna, la cereza del pastel, es el frontal ataque a la corrupción que se lleva a cabo, nombres como Lozoya, Duarte, Ancira, Collado, García Luna, Medina Mora, Torres López. Herrera Pegueros, Lastiri, Elías Beltrán, Karime Macías, Romero Deschamps, Zerón de Lucio, son apenas algunos de los investigados, encarcelados, perseguidos o fugados. Esto acompañado de fondos congelados a través de la UIF en miles de cuentas bancarias por miles de millones de pesos y de dólares.

Y sin embargo…

¿El ritmo que se lleva en la gestión de gobierno será suficiente para lograr un modelo irreversible que impida volver a prácticas del pasado que saquearon los recursos del país y que aumentaron las enormes desigualdades? En este momento aún es incierto, no se ve tan claro cuando todas las decisiones del ejecutivo se ven frenadas, o por lo menos retrasadas, por disposiciones de jueces a modo, que amparan a todos los que se dicen afectados por el nuevo rumbo del país, decenas, cientos de amparos:

Los empresarios que se niegan a pagar impuestos lo siguen intentando, los monopolios entre empresas que se coluden para aumentar precios de medicinas y de gas encuentran los mecanismos para seguir haciéndolo, los concesionarios siguen encareciendo sus tarifas en base a contratos leoninos firmados en gobiernos pasados. 

Y el poder judicial entre la complicidad y el “nomás milando”. El INE tomando parte en los procesos electorales a favor de la oposición, el TRIFE en medio de una descomposición interna arrebatándole a la 4T puestos de elección ganados .

Los medios de comunicación, ahora con recursos de gobiernos estatales y empresarios en franco ataque al presidente y su gobierno, como nunca, la grosería, el clasismo y el racismo es promovido por aquellos que dejaron de recibir “chayote”.

Exfuncionarios, expresidentes y sus familias,  paseando por el mundo en medio del derroche. Calderón y Fox boquiflojos sabiéndose protegidos por el poder judicial.

Todos estos, incluyendo a esa nueva casta de «progres viudos del presupuesto», actúan al unísono contra todo lo que sea 4T, están desesperados por cancelar todos los obras en ejecución porque saben que una vez concluidas se les complicará aún más desprestigiar al gobierno.

¿Y nosotros?

La Fiscalía General de la República se ve reumática y anquilosada, actúa pero no acierta a dar los golpes contundentes que pongan un alto a la impunidad, los delincuentes de cuello blanco y exfuncionarios saben que el tiempo es su mejor aliado; mientras se arman las investigaciones y a punta de amparos se frenan las que se logran, continúan despreocupados. Se  entiende que el mamotreto que le dejaron a Gertz Manero sea difícil de enderezar pero el tiempo va pasando y no se vale un: lo intentamos pero no pudimos.

En el partido MORENA se empiezan a ver ataques soterrados entre grupos o facciones, algunos muy adelantados acuerpando próximos candidatos que no están entendiendo que lo importante son los siguientes dos años, si no cuidamos la 4T y la ejercemos a plenitud no habrá ni Claudias ni Marcelos para contar la historia. No puede perder la brújula la dirigencia que a veces parece pasmada y callada, poco ejecutiva y sin el carisma que aglutine al lopezobradorismo.

Los secretarios actuando en sus responsabilidades pero en algunos casos con poca visibilidad, la tarea de comunicación de algunos de ellos se las está ganando la prensa odiadora. No acaban de construir su fortaleza y dependen del abrigo presidencial para lucir.

El manotazo

El gobierno cuenta con la fuerza que le da la ley y la Constitución, la fuerza que le da la mayoría de la población, me parece que es hora de poner las cartas sobre la mesa a todos los que no van al ritmo del proyecto de transformación y hacer los cambios necesarios, si fuera el caso, aplicar la mano dura que la ley le permita para resolver los pendientes.  No podemos seguir agachados a los poderes fácticos que se niegan a ceder sus privilegios mal obtenidos. Este no va ser, no puede ser, un sexenio de: lo intentamos.

¿Hasta dónde será paciente el Presidente López Obrador? Mi opinión es que se le acaba la mecha y pronto veremos que tirará un cañonazo como apretón de tuercas que ocasionará gritos y sombrerazos (por decir lo menos)

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¿Quién ganó y quién perdió en la Consulta?

“El mundo es un buen lugar, valdría la pena defenderlo.”

Ernest Hemingway.

Es hablada y repetida una y otra vez la noción acerca de la polarización de posiciones políticas que vivimos en México. No importa para esta columna el origen de esa situación, ya escribiré de ello el siguiente sábado, sin embargo uso este concepto de polarización tan solo para decir que sería ingenuo que ante la reciente Consulta Ciudadana se tuviera una perspectiva común fuera de la posición dogmática en el proceso de comunicación de los grupos políticos. Cada quién habla según sus intereses y su visión de vida.

Hay un contexto que ayuda a explicar qué es una Consulta Ciudadana y cómo México se inserta en su dinámica. En el mundo en su conjunto, la Consulta es un mecanismo de participación ciudadana que se lleva a cabo desde hace siglos, los países más avanzados en su proceso de empoderamiento civil las llevan a cabo a manera de plebiscitos para resolver asuntos cuya solución es imprecisa en el marco de sus propias leyes. Según la Universidad de Zúrich a través de su Centro de Estudios para la Democracia Directa, hasta 1980 en Latinoamérica apenas se habían realizado unas 38 Consultas en diferentes países para escuchar directamente a los ciudadanos sobre variados temas que requerían resolverse, pero de 1980 a 2020 el número pasó a 103 lo que nos habla de cómo rápidamente se ha popularizado este ejercicio. Ejemplos en Latinoamérica sobran: Chile se pudo deshacer de la dictadura Pinochetista mediante una de estas consultas, Panamá decidió la ampliación de esclusas en el Canal que cruza su país también mediante este mecanismo, Paraguay decidió que sus ciudadanos residentes en el extranjero pudiera votar en las elecciones. Es decir diferentes momentos, países y temas. Y el resto del mundo nos da muchos ejemplos más, uno de gran importancia es que fue en una Consulta que Inglaterra decidió retirarse de la Unión Europea (Brexit)

En México con las reformas al artículo 35 constitucional y con esta primera consulta realizada el domingo, el país incorpora esta nueva forma de participación de la ciudadanía a la toma de decisiones.

Aquí viene una primera interrogante: ¿Haber realizado esta Consulta representa un triunfo o un fracaso para México? En mi opinión, cualquier demócrata puede considerar esto un completo éxito. Participar en las decisiones políticas a fin de mejorar la vida colectiva es invaluable.

La organización de la Consulta estuvo en la autoridad electoral, el INE. En la reciente elección federal de junio de este año, el INE instaló 162,896 mesas para recibir los votos para un padrón electoral de poco más de 93 millones de ciudadanos.

En el caso de esta inédita Consulta el INE instaló únicamente 57,000 mesas para el mismo padrón de 93 millones de ciudadanos lo que convirtió de entrada, gran dificultad para que muchas personas pudieran trasladase a su centro de votación correspondiente, en muchos casos a más de 50 km de distancia de su vivienda. Bajo este criterio la propuesta por parte del INE para recibir votos era de 36 segundos por ciudadano, uno tras otro.

¿De qué sirve saber estos números una vez que se conocen los resultados? Solo para saber que desde un inicio las posibilidades de alcanzar un mínimo de 34 millones de votos para hacer vinculante el resultado eran imposible.  Aunado a esto, la difusión por parte del INE de esta jornada electoral fue mínima y confusa y lo más grave es que hubo una clara reticencia por parte del Órgano electoral a que se llevara a cabo de manera exitosa. Planteó públicamente como un desperdicio de recursos los 500 millones de pesos que debió sacar de su millonario presupuesto (el INE recibió para este año, casi  veinte mil millones de pesos) y fomentó en voz de su presidente y alguno de sus consejeros la desestimación a la participación restando importancia al evento.

Segunda pregunta: ¿Haber realizado esta Consulta representa un triunfo o un fracaso para el INE? La parte de organización de la instalación de casillas es medianamente aceptable, las decisiones respecto a número de mesas, publicidad e intromisión de sus funcionarios fungiendo como opositores a la Consulta sí se puede considerar un rotundo fracaso de este INE. Esta Consulta le quedó grande al INE.

Los ciudadanos que decidieron no votar y aquellos que adicionalmente promovieron la NO participación, cada uno por sus razones personales pero en gran parte condicionados a repetir la consigna que les fomentaron los medios de comunicación, partidos políticos y columnistas que claramente se oponen al proyecto 4T y al Presidente López Obrador; consideraron que NO votar y promover que sus conocidos y seguidores NO lo hicieran, dañaría al gobierno actual. Sin mayor argumentación más que la de su conocido odio a la política del gobierno actual y a la democracia participativa y con la simpleza de chabacanas tesis que les llevó a la conclusión de frases como “la ley no se consulta”, “cuesta mucho dinero” y cualquier otra burda  relación con supuestas medicinas oncológicas faltantes y otros gastos sugeridos.

Estos ciudadanos en realidad optaron porque no sea obligatorio (vinculante) que se revise la historia del pasado, prefirieron ser omisos respecto a la corrupción y saqueo del país. Demostraron también la penosa realidad cultural de la mayoría conservadora del país y como dijo hoy Lorenzo Meyer: “No fueron a consulta porque no tienen conciencia que han sido explotados casi como animales por siglos”

Tercera pregunta: ¿Haber realizado esta Consulta representa un triunfo o un fracaso para quienes promovieron la NO votación? Desde el punto de vista numérico pueden considerarlo como un éxito, alcanzaron lo que promovieron en sus vasallos, pero desde un punto de vista ciudadano, democrático y de ética pública bien pueden avergonzarse ante este estrepitoso fracaso que los exhibe como anti demócratas, fomentadores de apáticos e indolentes ante la corrupción.

Por su parte, los ciudadanos que sí participaron alcanzaron cerca de 7 millones de votos, de los que más de un 96% fueron a favor del . Dato duro: para que fuera vinculante debían haber votado por lo menos 34 millones (sí, uno cada 50 segundos de principio a fin en cada una de las mesas instaladas)

Cuarta pregunta: ¿Haber realizado esta Consulta representa un triunfo o un fracaso para quienes sí participaron? Basta revisar las redes sociales para saber que cualquier persona que participó se encuentra satisfecha con haberlo hecho; sabe que su participación en la democracia es fundamental para México y que a pesar de todos los impedimentos puestos por la autoridad, por muchos medios de comunicación, por actores políticos del pasado y por una organización confusa y poco promovida, se logró el éxito en el objetivo de mandar un claro mensaje en donde más del 96% de participantes sí queremos que se investigue y explique el pasado.

La oposición le apostó también en este tema a la polarización, nos demostraron una vez más que el país les importa un bledo, sus intereses son los que deben estar protegidos y en esta ocasión se hicieron acompañar de la ignorancia, mala fe y pasividad, bien por ellos, afortunadamente van de salida.

Así que como en piñata, hay para todos, cada quién puede alzarse con el triunfo o el fracaso que elija.

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4T, México, Política

El tiempo que nos tocó vivir

México 2020, cuando las palabras no se refieren a lo que nombran: legalidad, democracia, justicia, feminismo, país, comunismo… cascarones de un México pasado que hoy encuentran un nuevo significado.

Sacudidos después del embate que representó la llegada de un nuevo gobierno, personas y grupos de diferentes ámbitos no atinan aún a entender el nuevo país en el que estamos; siguen interpretando y juzgando el México de hoy en los mismos términos en que lo hacían años atrás, no existe en su esquema mental esa capacidad de cambiar y actualizar su visión hacia distintas formas de pensamiento.  Se mantienen inmovilizados en posiciones que aprendieron, aprehendieron y no alcanzan a deshacer.

Es preocupante que  ese pensamiento lateral, divergente, del que habla Edward de Bono por ejemplo, no encuentre cabida en el discurso opositor actual,  la creatividad, ingenio y perspicacia en la elaboración de pensamientos no existe, trabajan únicamente con conceptos e ideas fijas y de ahí su limitación a entender nuevas formas que suceden y que les avasallan. Sumado a esto el manifiesto clasista y de menosprecio con el que ven a cualquiera que apoye la 4T les mantiene alejados de la circunstancia de hoy.

Decía Ortega y Gasset: “yo soy yo y mi circunstancia…” con toda esa carga que plantea la vivencia cotidiana de lo real y con esa intencionalidad de resolver la vida misma. El modelo de oposición política que tenemos hoy en México no asume esa causalidad, se ha quedado sin futuro por no adoptar la segunda parte del aforismo orteguiano: “…y si no la salvo a ella no me salvo yo”

Se habla de comunismo sin saber el significado del concepto, se “cree” algo, se “oyó” algo pero suena bien usar el término con tufo de años 50 y guerra fría para referirse al gobierno actual. Lo que es cierto es que hoy hay un grupo de mequetrefes conservadores, de arcaicos ultracatólicos, de ignorantes consumados que usan el término como planteamiento de sus quejas en contra del proyecto actual. Un grupo ruidoso encabezado por algunos empresarios del Bajío y Nuevo León y con una vocería golpista a través de medios y comunicadores, que, indignados por dos temas: uno económico, la reforma fiscal (que no es tal) que les obliga a pagar impuestos que evadieron históricamente, la incorporación del etiquetado de alimentos y la recuperación de la educación por parte del estado; y otro religioso/social que es el avance y articulación de derechos de diferentes tipos en la legislación (aborto, sociedades de convivencia, derechos laborales para trabajadores domésticos, movimiento LGBT); les significa un ataque a sus creencias y modos de vida que les lleva a manifestar en sus carros y tiendas de campaña entonando el himno guadalupano y lanzando loas a cristo rey.

Se habla también de democracia y añoran una que solo en sus cabezas existió, a esta oposición se le ha olvidado la historia de los últimos 80 años en este tema en México. Hoy, en medio de su cinismo, no entienden cómo la consulta popular se incorpora a ella y a cambio se le mira como “imposición del dictador AMLO” (no importa que el concepto se haya incorporado a la constitución desde el 2012 (artículo 35), no importa que a través de medios como este o el referéndum o plebiscito, se definen políticas públicas en muchos países occidentales. 

Se habla también de legalidad, del legalismo de abogado que tradicionalmente ha beneficiado a pocos, al que puede pagar por justicia y en cambio no se concibe el nuevo ánimo social que dice no, eso no es legalidad, no más ley guiada por el algoritmo de libro y componenda. Legalidad y justicia será recuperar la memoria histórica reciente y juzgar lo que se hizo mal.

Se habla de feminismo por parte de esta oposición con la gran desfachatez que conlleva ser quienes han agraviado histórica, sistemática y bajo políticas públicas a la mujer, quienes se han opuesto a sus causas y que hoy se asumen como los defensores del género. ¿En qué cabeza cabe (sí, en la de estos) que los conservadores están o en algún momento han estado a favor de las mujeres? Pero, sí, también hablan ahora de feminismo vaciando el término de su realidad.  ¡En tiempos de revisionismo de doctrinas morales los cínicos hombres y mujeres “de bien” hablando de feminismo!

Se habla de país. Qué paradoja, se atreven a hablar de país los que han ninguneado y saqueado el territorio, sus bienes y los gravámenes que genera, quienes han escupido en los esfuerzos y sudores de campesinos, obreros y profesionistas, los que se avergüenzan del origen indígena, negro, mestizo y criollo y se asumen superiores, los que han ocupado puestos públicos de los que se han servido en vez de servir; todos estos hablan de un país sin decir que está devastado por ellos mismos, que la suma de sus actos es el país de hoy.

¡Si no cambian, hoy el país no los necesita, ya fueron, ya hicieron!

Hoy el concepto de País que se intenta construir es distinto, es uno que habla de igualdad, de hermandad, de oportunidades para todos los que aquí habitamos, esquemáticamente es una tabula rasa para construir en esta transformación que se ha planteado y de la que se burlan e ironizan.

Cada paso que ha dado este gobierno ha sido criticado, sea lo que sea, con razón o sin razón, esta oposición ha usado todos los medios y recursos a su alcance; ¿ha logrado permear su mensaje?  No en quienes adoptamos el proyecto como un esfuerzo a construir, sí en quienes se consideran descobijados de sus prebendas históricas y sí en los cortoplacistas.  La polarización es real, nunca lo había sido tan claramente expresada, de un lado los que han saqueado el país, del otro los saqueados. Y como en el infierno de Dante, los indiferentes e indecisos en el ante infierno, corriendo desnudos eternamente.

Y hoy la oposición por no entender ya el lenguaje y no tener capacidad de darle un nuevo significado es que es insustancial, ya se les dijo moralmente derrotados, hay que decirles también que ya tan solo representan la tristeza de tiempos pasados.

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