4T, AMLO, Oposición

Datos y datos…

El conocimiento no es una vasija que se llena, sino un fuego que se enciende

Plutarco

Por un lado, la valoración de lo intangible, incluso de lo sentimental y conmovedor, de lo que afecta y cimbra a las personas y sus familias. Por otro lado, la tara que dejó la tecnocracia desvalorizada –esa hija incestuosa del neoliberalismo- de concebir el bienestar de un pueblo tan solo por lo que se puede medir y contar.

Por un lado, el sentido de dignidad que asume una cabeza de familia al salir de la pobreza y poder dar un mínimo de bienestar a los suyos y de conseguir servir un plato de comida más de una vez al día en la mesa de sus hijos; por el otro, el ilusionismo del aspiracionista que se ve en el espejo caricaturesco de la riqueza como símbolo de su éxito vivencial.

No, no todo es para todos, son dos distintas formas de entender la vida, de ver el mundo, dos lenguajes que se excluyen; el primero es uno que en la oposición no entienden –valores, Nación, soberanía, igualdad, justicia, fraternidad- no caben en su visión de analizar el mundo como la suma de mercancías. El segundo: el de los datos duros, el de la suma de 1+1=2 y las tendencias macroeconómicas, las encuestas y los términos técnicos; ese mundo que en la oposición decían entender, hoy parece que ya tampoco es para ellos -a pesar de haberlo presumido incansablemente-. ¿Por qué será?

¿Hablamos de datos duros? ¿Están listos los opositores a la 4T para tener esta conversación sobre los resultados en estos 5 años? Mi opinión personal es que no, creo que la maroma dialéctica se convirtió ya en una forma de antagonizar con el movimiento de transformación que encabeza López Obrador, no, no, no, no. Hay un negacionismo que es ya una irreductible forma de pensar para los conservadores que no les deja reconocer el más mínimo atributo de este gobierno. El dato duro, la forma de medir resultados que hasta antes de este gobierno representaba el culmen de verdad para los tecnócratas y que ahora se convirtió en un: sí pero, es que, ah pero, es que el mundo, es que los gringos, es que la suerte, es que no es para tanto, es que, es que…

Pero ese es su problema, nosotros disfrutemos lo realizado, hablemos de los logros obtenidos en estos cinco años y que a aquellos -a quienes derrotamos una y otra vez de manera pacífica en las urnas- les entre por un oído y les salga por el otro.

  • Estimaciones preliminares sobre la evolución de la pobreza revelan que en 2022 habríamos tenido 5 millones de pobres menos que en 2018 y que la tasa de pobreza extrema por ingresos será la más baja desde que tenemos registro.
  • Entre 2018-22 el ingreso de las familias con menos recursos creció 19.9%, 11% en comparación con 2020.
  • México es uno de los 3 países de la OCDE que más ha incrementado sus salarios mínimos, que más empleo formal ha generado y que mejor ha controlado la inflación.
  • La brecha de desigualdad disminuyó, en 2018 el decil más rico ganaba 21 veces más que el decil más pobre, en 2022 ya se redujo a 15 veces.
  • Este año México ocupa el 2º lugar mundial en tener la tasa más baja de desempleo (2.7).
  • De los países de la OCDE, México es el país que más ha aumentado el salario mínimo en estos 5 años.
  • México acumula tres años al alza en inversión extranjera directa.
  • La producción de gasolinas aumentó más de un 30% de 2019 a 2023 pasando de 204 mil barriles diarios a 277 mil. El gas licuado duplicó su producción en el mismo periodo. (Todo esto después de que el neoliberalismo hundió la industria nacional  y la decreció año tras año, particularmente a partir de la Reforma Energética de 2014).
  • Las variables macroeconómicas están controladas, el peso mantiene su fortaleza frente al dólar, la inflación tiende a la baja.
  • La estimación del crecimiento del  Producto Interno Bruto esperado para este 2023 es de 3.6%
  • México es hoy menos desigual que al inicio de esta administración, y, señoras y señores ¡de eso se trata este proyecto!

Y más datos, triviales o no, pero que igual les chocan, tan solo para que suelten lágrimas bajo la almohada nuestros malquerientes:

  • Con 13.74 millones de horas vistas, López Obrador es el 3er streamer más visto en el mundo.
  • Morning Consult ubica al Presidente AMLO como el segundo líder mundial más popular del mundo.
  • Los datos de INEGI dicen que la CDMX tuvo en 2022 la tasa de homicidios más baja desde 1989 en que se contabilizan estos datos. La mitad de homicidios que en 2018.
  • La última encuesta de Mendoza Blanco da una aprobación del 84% al trabajo del presidente, entre los simpatizantes del PAN el 60% y del PRI el 67% lo aprueban.
  • Y un dato del mundo que también se une a la burla a los conservadores: Una reciente investigación académica confirma que el 97% de las noticias falsas las ven los usuarios de derecha y que  la desinformación de Facebook la consumen los conservadores.
  • Si hoy fueran las elecciones presidenciales, Morena y sus aliados ganarían con entre un 55 y un 60% de los votos.

La verdad es subversiva y transformadora, y por eso los fascistas posmodernos agrupados bajo el mando de ClaudioX no la toleran. Los datos actuales desenmascaran sus mentiras y explican causas y efectos. Por eso a ese fascismo que hoy se llama neoliberalismo, cuando los datos no le convienen a su discurso, les teme y desprecia y si no puede manipularlos los silencia (lo que explica por qué los logros de este gobierno no aparecen en los medios de comunicación que controlan las trasnochadas élites y que son la fuente de donde se informa nuestra lamentable oposición).

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Oposición, Panismo, Políticos mexicanos

El vocero perfecto

“Espero tengan preparadas sus preguntas para mis respuestas.

Henry Kissinger.

¿Quién hubiera pensado que Vicente Fox -que durante su mandato requirió de un vocero para que tradujera sus incoherentes dichos en  aquella sección de: “lo que quiso decir el presidente”- se convertiría, con el paso de los años, en el vocero idóneo de la oposición; en el más claro decidor para  explicar el pensamiento de los antagonistas a la 4T? Escuchar sus palabras es sumergirnos en un delirante carrusel que suma y resume las voces de quienes se oponen al gobierno actual. Sí, aunque usted no lo crea, el iletrado y rústico expresidente es la voz cantante de quienes buscan regresar al pasado.

Y a pesar de ello (lo digo sonriendo y solo para que conste) luego dicen que no hay un triunfo moral de la 4T sobre los conservadores mexicanos representados en el prianrd; en fin que ya que es la realidad que nos toca vivir pues hablemos de ella.

Cuando un Héctor Aguilar Camín (el abajo firmante e intelectual de cabecera priista) dice del presidente que es “pendejo y petulante”, cuando Javier Lozano (el ex secretario del trabajo y ex senador panista) le dice al presidente; «Chingue usted a su madre», o un Gilberto Lozano (el esquizofrénico líder frenista) dice de los afines a este movimiento 4T que somos: “chimpancés”, “simios”, “descerebrados” e “idiotas”; se requiere de una correcta traducción, porque los desprecios e injurias deben bajarse al nivel ideológico y social que es de lo trata la política, y quien más sino Fox que nos viene a traducir lo que ellos quisieron decir: “Estoy a favor de Xóchitl porque me va a regresar mi pensión de ex presidente, con Xóchitl se acabarían las pensiones para que los guevones (ninis, adultos mayores, madres solteras, etc.) se pongan a trabajar”. Y esto es jauja en los oídos de la oposición que, haciendo un ejercicio alegórico, asume los deseos foxistas con un retorno al pasado neoliberal.

Así como ya es imposible pensar que los partidos políticos tradicionales: PRI, PAN y prd, tengan un portavoz que explique su intención o propósito futuro y alguna argumentación sobre su radical oposición a cualquier política o proyecto de este gobierno, ya es imposible pensar en un mensaje de López Obrador sin López Obrador. El presidente decidió ser quien en sus conferencias mañaneras marque la línea de comunicación de absolutamente todos los temas políticos, se ha encargado desde el primer día de su mandato de explicar lo que se hace y las razones de por qué se hace; de lo que se cambia e intenta cambiar, de quienes fueron los culpables del desastre político y del saqueo de recursos y de las políticas tecnócratas y neoliberales que pusieron en venta las empresas nacionales y de los beneficiarios del espolio; el presidente es su propio vocero. (Eso explica por qué quieren acabar con las Mañaneras)

En el otro lado ya tienen a Vicente Fox,  lo intentaron con los anteriores comunicadores y opinadores estrellitas: López Dóriga, Ciro, Loret, Alazraki, Beteta, Krauze, Ferriz etc. pero todos se convirtieron rápidamente en cartuchos quemados; así que qué mejor que el lengua larga expresidente, el engañabobos en la elección del 2000, el esposo de Martita y padrastro y promotor de sus pillos hijos, el traidor de la democracia que empoderó a García Luna y a Calderón; ¿Quién mejor que la ruindad e ignorancia personificadas en el decrépito hombre de las botas para que represente la voz y las palabras de la oposición. Quien mejor para promover y defender delincuentes y reaccionarios que quien los encabezó allá en el no muy lejano sexenio del 2000 al 2006.

Una vez más la oposición fracasó (caray, llevan más de 5 años de no atinarle a una) en crear una narrativa consistente con algún proyecto de gobierno y de futuro, creyeron que ser dueños de los principales medios de comunicación les convertiría en automático en dueños de la opinión pública; y zas, que cinco años después apenas y son dueños de su opinión publicada; que no es lo mismo por cierto. Son como uróboros en una historia sin fin, publican lo que se creen y los leen los que se lo creen, así una y otra vez; sin efecto alguna en la conciencia ciudadana del cada vez más politizado país.

Cuando el vocero Fox se refiere a Claudia Sheinbaum como “judía” a manera de menosprecio, únicamente está explicando el racismo de quienes representa, dice “francés a Ebrard para exponer la xenofobia a quienes no son como él (caso raro porque hay que recordar que es el gilipollas hijo de una española y un gringo) ; cuando desde antes de ser presidente le decía al priista Labastida “La vestida” tan solo traducía a lenguaje coloquial la homofobia panista; cuando le dice a López Obrador: “mediocre, tirano, alteza imperial” solo está eructando la banalidad y confusa línea de pensamiento opositor. Sí, reitero, tienes al mejor vocero que se puede tener cuando reúnes las características propias de bobo que no entiende de nación, de soberanía, de igualdad, de justicia y de libertad.

Fox es Fox; es un hombre de pocas ideas pero atinadas para su público, es la caja resonante del wanabismo, del echaleganismo y del son pobres porque quieren; encarna la creencia del merecimiento de los bienes público para los gobernantes como botín de conquista.

Si la 4t, López Obrador y este sexenio se pudieran resumir en un solo concepto, ese sería su atención a la cuestión social, es decir, “en el principio central de la igualdad”. Este principio ya ha logrado un importante rol en la percepción ciudadana, la mayoría sabemos a lo que vamos y sabemos de dónde venimos. La desigualdad en las oportunidades en la educación, en los recursos y calidad de vida, representan ese escándalo que puso en movimiento, día tras día, año tras año, elección tras elección, a una ciudadanía actuante que jala y sigue al  gobierno que eligió; por eso la 4T tiene al mejor vocero que puede tener en la voz de López Obrador.

Así que cada quien con lo suyo, nosotros a López, ellos a Fox.

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4T, AMLO, Moral pública, Oposición, Política, Resultados

Si me dan a elegir…

“Si me das a elegir entre tú y ese cielo donde libre es el vuelo para llegar al olvido si me das a elegir, me quedo contigo”

Julio Cortázar. Rayuela.

Bien decía Aristóteles: «Solo hay una manera para evitar las críticas: no hacer nada, no decir nada y no ser nadie». La historia no es algo que nos pasa por el frente, por el contrario, somos ese proceso histórico; no es algo que “se hace”, es más bien algo que hacemos. Y en ese proceso, por simples razones naturales nos equivocamos, acertamos y fallamos. Así todas las personas, así las instituciones y así los gobiernos. No hay perfecciones, no hay inmaculaciones, no hay nada a prueba de error.

Hablemos de la 4T, hablemos del presidente, hablemos de este gobierno sexenal; ¿es perfecto?, pues obviamente no, obviamente no.

Aunque Enrique Krauze y camarilla le digan «mesías» al presidente, aunque la oposición endiose a López Obrador y le dé características absolutas y grandiosas, aunque lo vean hacia arriba y se deslumbren de lo que está sucediendo en esta transformación, no, no es impecable, no es la deidad que les atormenta en sus sueños, ni queremos que lo sea. Como no lo es ninguna persona y ningún proceso histórico (parece que hay que recordárselos).

Pero, como dijo Cortázar y canta Manu Chao: «si me dan a elegir… yo me quedo contigo».

Parto con un ejemplo: Martí Batres, nuestro jefe de gobierno que sustituye a Claudia Sheinbaum, le leyó la cartilla a la oposición en la Ciudad de México durante una conferencia de prensa hace apenas unos días: les dijo entre otras cosas que la ciudad no es conservadora y que seguirá siendo una ciudad progresista; argumentando su dicho les recordó que si hay matrimonio igualitario no es por los opositores sino a su pesar; les recordó también que si hay pensión para adultos mayores no es por ellos sino a pesar  de ellos; si hay obras de infraestructura es a pesar de ellos no gracias a ellos; si hay progresismo y una ciudad de avanzada es a pesar de ellos… ¿Esto significa que la gestión en la ciudad ha sido perfecta? No, obviamente no, pero me regreso a la poesía: si me dan a elegir…

Otro: Acusan que el presidente no es feminista y esté a favor de las mujeres; ¡lo dicen del primer gobierno paritario por excelencia, lo dicen del de los apoyos a mujeres y madres solteras, lo dicen de la izquierda que aprueba todos los derechos de la mujer! Y lo dice una derecha que representa el conservadurismo, ese sí, el enemigo histórico de las mujeres. ¿Y sin embargo, eso significa que todo está bien y todo está hecho al respecto? No, obviamente no, la tarea continúa.

El actuar del gobierno federal en estos 5 años en ningún momento ha sido acompañado por los conservadores, en ninguno, pan, pri y el residuo perredista se han opuesto –invariablemente- a los proyectos y decisiones de la 4T; de la mano que mueve su cuna, han votado en contra de todo, han intentado impedir -con legalismos y con ganar tiempo- vía amparos, las obras fundamentales de infraestructura, desarrollo y políticas sociales propuestas; todo es bloquear, todo es no, todo es sabotaje. Y sin embargo, a pesar de su obstrucción, la gestión se ha realizado, las obras ven luz, las políticas se implementan, el país se mueve, el país crece y avanza; no gracias a ellos, a pesar de ellos. Entonces, a su pesar, se vuelve más bien un timbre de orgullo, ver y saber que se hicieron y se hacen cosas, se gobierna; ¿hay fallas? sí, algunas, obviamente, obviamente. Pero, entre el inmovilismo del status quo propio de las derechas, entre el pasmo en el que quisieran que estuviéramos y ante su perplejidad por todo lo logrado; incluso, con los errores que hayamos cometido, con lo que nos falta por hacer, con la traición de por medio de algunos cuantos, con la premura de tiempo; a pesar de todo eso, si me dan a elegir…

El país que heredamos en el 2018, el que dejó el neoliberalismo, es uno saqueado, es uno completamente desigual, dejado en las manos del crimen organizado, deteriorado en sus sistemas educativos y de salud; nosotros lo sabemos, los opositores lo saben pero evitan la discusión, ya no digamos reconocerlo. Y si no hay un reconocimiento del estado de las cosas a la llegada de López Obrador no hay forma de apreciar todo lo logrado; así que eso pasará, que no lo reconocen porque partiría de que dijeran, sí, el trabajo de los 36 años previos, desde de la Madrid hasta Peña Nieto, fue una porquería, fue un drama de sucesos en contra del país, es una historia de pillaje, clasismo y odio a la Nación.

Por eso, si me dan a elegir, me quedo contigo, porque más allá de los resultados concretos y visibles, de obras, aeropuertos, carreteras, trenes, combate a la corrupción, manejo de la  economía; lo fundamental es que  la voluntad, la energía y las decisiones para revertir la calamidad heredada existen claramente. Ahí está el triunfo moral de este gobierno, en su disposición, en su decisión de detener la tragedia nacional y el derrumbe hacia la destrucción del Estado mexicano. No hay forma de comparar –por ser tan distantes-  lo que hicieron y habrían hecho si siguieran gobernando los personajes del pasado con lo realizado en estos 5 años; insisto, más allá de las obras, en la intención convertida en un cambio de paradigma que inició con aquello de “por el bien de todos, primero los pobres”

Que para el desastre ocasionado, los conservadores dicen que no tuvieron alternativa, para el fobaproa no tuvieron alternativa, para la complicidad con el narco no tuvieron alternativa etc. etc.… típico argumento de la derecha. En la izquierda les criticamos y les demostramos que las cosas pueden ser diferentes (eso sin contar toda la carga amoral que hay y hubo en sus decisiones); así, en esta dualidad de ver las cosas, se configura el campo ideológico que nos enfrenta hoy: la derecha defiende sus hechos y su palabrería, su riqueza inexplicable y  su clasismo mientras que en la izquierda hablamos de alternativas, de otra manera de actuar y enfrentar los problemas, incluso nos atrevemos a proponer utopías. Mientras que ellos mienten con descaro y desprecian la realidad y la objetividad, mientras que ellos hablan de teorías conspirativas sobre dictaduras inexistentes; la 4T realiza, hace, cambia, avanza, incide en un mejor país. Eso es lo que nos diferencia, así que, si me dan a elegir…

La transformación de México es un acto emocional que se mide (y no es contradicción medir la emoción) en el aprecio que marcan las encuestas al presidente y a sus resultados de gobierno; se mide también en los indicadores que dice que el siguiente gobierno también será cuatroteista; y se constata -para deleite y burla nuestra- en la «conversión al izquierdismo” de la oposición; Creel dice que es de izquierda, Xóchitl dice que es de izquierda, ClaudioX dice que es de izquierda, ya hasta los perredistas que votan por el PAN dicen que son de izquierda, esto que no es sino la vergüenza que les representa ser lo que son, es nuestro triunfo y en consecuencia su derrota moral.

La derecha existe y seguirá existiendo porque así es el mundo, siempre habrá un idiota feliz o un fascista actuante: por eso, sin duda alguna, la obligación ética de los ciudadanos es optar por un lado, no hay más, no hay medianía, no hay un pie aquí y un pie allá; es una decisión el elegir. La mayoría ya lo hizo conscientemente a través de su voto; otros cuantos por conveniencia, odio, negocios, medianía intelectual y rencores eligen otra opción; no tienen forma de tamizar porque su circunstancia les obliga. Y es aquí que en la izquierda debemos reconocer que hay un fracaso de nuestra parte: el no haber podido explicar cómo quitarse la venda al movimiento de wanabis que vive en la inepcia de entender que su manera de elegir es un tiro en su propio pie. Por lo menos recomendémosles a Nicolás Guillén: «Soldado, aprende a tirar…»

Si me dan a elegir, como lo hago porque puedo hacerlo en mi albedrío, yo me quedo aquí; a pesar de exclusiones, reclamos e indiferencias de algunos, incluso cercanos; el sentido moral que me invade al estar de este lado de la historia en este preciso momento de transformación, no lo cambio por nada.

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4T, Oposición, Panismo, Partidos políticos

El bobo, el borracho y la botarga.

No es que sea antisocial, es que ustedes dan mala vibra.

Bad Bunny.

En días recientes la historia de la cursilería le ha regalado a los ciudadanos una maravillosa estampa política que a los mayores nos recuerda la que nos brindó el priista presidente López Portillo, cuando en medio de lágrimas, durante su último informe de gobierno en 1982 dijo: “…a los pobres y marginados –snif, snif-  les pido perdón por no haberlos sacado de su postración…” –pañuelo para limpiarse los mocos (después de haber “defendido” el peso como un perro y ser artífice de una de esas crisis económicas como las que los priistas saben hacer). En esta ocasión es el aburrido panista Santiago Creel, ex secretario foxista de gobernación, promotor del fobaproa, facilitador de casinos, candidato perdedor a todo lo que se presenta, quien al ritmo de quiere llorar, quiere llorar, no pudo (sic) contener sus furiosas lágrimas (de cocodrilo) por no ser el designado por ClaudioX para la candidatura presidencial al 2024.  Su lagrimoso modito lo justificó en una retahíla de insultos al presidente López Obrador (a quien nada le debe) para evitar referirse a las élites económicas (a quienes todo les debe) que se decantaron por Xóchitl Gálvez para encabezar -el enésimo fracaso opositor- al conservadurismo en la elección del 2024; Creel, dolido por su exclusión, lloró a moco tendido cual escena de telenovela.

Yo me pregunto, por qué los panistas odian tanto a México que cuando han tenido oportunidad de incidir en el Estado mexicano con presidentes o candidatos, ponen a lo peor que pueden encontrar. Cada uno tiene su historia: con Vicente Fox el bobísimo (no es insulto, es solo descriptivo) esposo de Martita Sahagún, la mercadotecnia del “cambio” convenció a muchos despistados para tener seis años en el poder al enriquecido empresario mariguano. Con Felipe Calderón, el borracho (no es insulto, es apenas descriptivo) presidente espurio que se robó la elección en el 2006 y que bañó de sangre al país en su contubernio con el cartel de Sinaloa y Genaro García Luna. Pero no les es suficiente, en esta ocasión presentan a la Sra. Xóchitl Gálvez, la botarga (no es insulto, es descriptivo) de dinosaurio que trabajó a cargo de la oficina de pueblos indígenas en el gobierno foxista y una anodina delegada en Miguel Hidalgo. Y me respondo yo mismo, pues porque no tienen nada decente que presentar, el panismo a partir de que ganó el poder en el año 2000 perdió cualquier atisbo de decencia, ideología y ética pública. El PAN representa el culmen de la perversión reaccionaria y mafiosa en este país.

En los dos primeros casos, a cualquiera le es obvio el considerarlos “peores” pero ¿por qué en el caso actual, a Gálvez la incluyo también como peor? Porque la tortuosidad alrededor de su probable designación habla de un “uso” por parte del jefe de los opositores ClaudioX para imponer a una figura insustancial pero manejable a sus intereses. Una candidata que, como cualquier otra que hubiera designado la derecha mexicana, va camino al fracaso porque lo  único que podrá lograr es arrimar votos a las cámaras de diputados y senadores, nunca ganar.

Si los partidos opositores hubieran tenido la posibilidad de elegir a sus candidatos otra cosa sería, panistas y priistas serían dueños de su destino y con sus propias reglas presentarían a sus mujeres u hombres a que fueran votados, pero al ser una designación por parte del capo ClaudioX la mancha sobre quien resulta ser la elegida lastíma su persona; no es misoginia, no es un porque sea mujer, no es porque no sea preparada, es simplemente porque representa el dedo del representante oficioso de las más podridas y corruptas élites en los últimos 100 años en México. Así que Xóchitl, aguante vara, porque origen es destino, usted se metió a este macabro juego de uso, no espere más que ser la correa de transmisión entre los ciudadanos y el facineroso clan que la encumbra.

En una columna anterior dije que mientras que en la 4T tenemos varios candidatos conocidos y con experiencia (tres en esta ocasión), del otro lado veía un vacío que llenarían con cualquier botarga que les arrimara votos. No me equivoqué, irónicamente la elegida sí se viste de botarga de dinosauria  para asistir al Senado, cuando no se encadena a una silla o se encama divertida con otros senadores. Su forma de venderse al electorado es decirse de izquierda, ¿por qué?, ¿por qué le avergüenza decirse de derecha?; la señora panista que ha trabajado en gobiernos panistas, que representa al panismo pues no es muy de izquierda, no, representar al partido reaccionario, conservador, mocho y  misógino no es de izquierda; caray, hasta a la incongruencia ideológica le ha obligado el magnate con tal de mantener su 30% de votantes (porque pst pst, no son más que eso).

Con la forma de elegir a su candidata, la oposición marca su línea, se acabó la diferencia entre partidos porque confirma lo que el presidente López Obrador siempre les ha dicho que son: lo mismo unos y otros. Ya solo falta que Movimiento Ciudadano organice su marometa para integrarse al grupo; creo que lo hará porque ni Colosio jr., ni Alfaro ni Samuel García levantaron vuelo, se perdieron en la medianía de sus electores.

Las lágrimas de Creel, más allá de su falsedad, hay que verlas como un grito desesperado de los partidos políticos por saberse invalidados e irrelevantes ante los dos trenes que les arrasó: el de la cartera de XGonzález que alcanzó para maicear y corromper a todo aquél que se dejó dentro de lo corrompible que hay en las estructuras de poder mexicano: partidos, gobiernos, diputados, senadores, comunicadores e intelectuales. Y el poderosísimo tren de la 4T que elección a elección les ha vencido, que ha arrebatado al PRI, PAN y PRD 22 gobiernos en apenas 5 años; que llevó a que el perredismo pase a ser un mero partido local colero e irrelevante que vota por panistas; que llevó a que los comunicadores e intelectuales de este país lloren (literalmente) e insulten desquiciados ante la falta de mochada para ellos.

Xóchitl o no Xóchitl es lo mismo, el presidente López Obrador gana una y otra vez porque ustedes los opositores lo subestiman a diario; los chairos les vencemos una y otra vez en cada elección porque así como dicen que somos: ignorantes, muertos de hambre, indios, pendejos, patas rajadas, descerebrados, animales, prietos, nacos miserables, iletrados, manipulables, simios y prácticamente sin alma; a ustedes, a sus estructuras de poder y a sus ideas, como dijo el pelado Taibo: …doblada.

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4T, Futuro, Golpismo, Mayorías, México, Moral pública

Con C de “Que pierdan todo”

Aceptar que el poder factual tiene la última palabra sería reconocer el fracaso y el fin de la civilización.

Arturo Uslar Pietri

La utopía habita en las casas de los mexicanos, lo hace como un fantasma que gradual y progresivamente alimenta un movimiento social llamado la Cuarta Transformación (4T). Esa utopía está llena de ilusiones porque únicamente pretende romper las cadenas que se han impuesto a los ciudadanos de este país. No sueña con alcanzar una plena y definitiva felicidad, no sueña con perfecciones,  simplemente parte de la convicción de que todos los mexicanos somos iguales por naturaleza, que todos tenemos la misma dignidad, que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, que todos tenemos derecho a elegir a nuestros gobernantes, que los recursos públicos son para lograr el bienestar de todos y que dada la situación real heredada por siglos de opresión y desigualdad: “por el bien de todos, primero los pobres”.

Ya no se puede esperar más, no hay eternidad suficiente para que quienes repudiamos el pasado nos detengamos en tolerar guerritas sucias, golpes blandos, boicots legislativos, reacomodo de corruptos; la chequera de las élites son profundas como lo son también los bolsillos de cualquiera dispuesto a frenar la transformación del país.

No es solo el gobierno sino el entorno completo de la 4T, es decir la gran mayoría (líderes, funcionarios, artistas, empresarios,  opinadores, estudiantes, ciudadanos comunes), quienes no tenemos interlocutor en la oposición; nos enfrentamos cada día al desquiciado o desquiciada de turno.  Hoy es el Sr. Creel, ayer la señora Lily Téllez; mañana será cualquier otro prófugo del psiquiátrico, invariablemente torpe, excluyente y execrable.

A esos bolsillos pesados de ciertas élites –las más retrógradas- les sale barato; en vez de  preocuparse por ganar limpiamente en elecciones; maicear legisladores, jueces y ministros. Porque ¡mira que para lo primero tendrían que salir a la calle, recorrer el país, conocer a los mexicanos, entender sus necesidades, ser parte del nosotros!, para lo segundo solo tienen que estar al pendiente de quien tiene el botón momentáneo que puede frenar coyunturalmente la marcha del movimiento lopezobradorista, cuatroteista, transformador o como le queramos llamar.

Por lo tanto, ¿Es su modelo o es el nuestro; es el privilegio elitista o es el beneficio mayoritario; es su plan o es el nuestro?

Ante un proyecto como la 4T se identifican tan solo dos grandes visiones (es importante repetirlo, solo dos): quienes apoyan el proyecto de transformación del presidente López Obrador, en su mayoría ciudadanos de ideas de izquierda y liberales y, otros quienes marcada y explícitamente lo rechazan y que en su mayoría son conservadores, clasistas, racistas y neoliberales. No hay una tercera vía, la tibieza, el centrismo, el dialoguismo, el un pie aquí y otro allá son también del segundo grupo; son conservadores y reaccionarios que no se atreven a salir de su closet. Reitero, solo hay dos posiciones.

Esa moda de El INE no se toca, no al Tren Maya, defendemos la legalidad de lo caido-caido etc. impulsada por, medios de comunicación, iglesias, ONG´s financiadas por estados Unidos y grupos corporativos, esa aparente “lucha activa” que disque reivindica políticas sociales es tan solo un paso de manual de golpe blando; en voz de la oposición es mera difamación y calumnia. Y con esa, su narrativa, se surten los medios de comunicación masivos.

Nosotros los detendremos, su fiesta se les acaba, para eso también es el Plan C.

¿Se debe seguir dando trato de demócratas a quienes son meros golpistas blandos? Sí porque nuestra democracia tan mancillada por ellos; a veces por el mismo INE, a veces por marchistas rosados que no saben ni como se llaman; es la que habla de votos, un ciudadano es igual a un voto.

Mientras que exfuncionarios, expresidentes y sus familias, se pasean por el mundo en medio del derroche. Mientras que Calderón y Fox boquiflojos sabiéndose protegidos por el poder judicial, y delincuentes son liberados por jueces, y legislaciones votadas mayoritariamente por el Congreso son frenadas por la Corte. Este no va a ser, no puede ser, un sexenio de: lo intentamos. Para eso es el Plan C.

Hasta ahora, el golpe blando que intenta la reacción no ha sido exitoso, por una parte porque cada uno de estos opositores, grupos o personas, tienen intereses propios que no están dispuestos a dejar de un lado por una causa común (por más negativa que sea), así que le meten ruido y dinero pero a su propia conveniencia; y por otra parte, y que también es la razón de que no lo será, es por el amplísimo apoyo popular del que goza este gobierno, los ciudadanos que buscamos un mejor país somos la clave para que no pasen.

No hay que perder de vista que de aquí al 2024 insistirán y que será una lucha diaria la que provocarán para descarrilar este proyecto, ¿no hay duda verdad? esta derecha quiere muertos, quiere tragedia, la 4T no se los dará pero ellos los van a seguir buscando o los recrearán. Ojo, nos enfrentamos a la canalla, al instinto bestial del privilegiado que está dispuesto a lo que sea para clavarle un cuchillo en la espada a este país.

Entonces, entonces, ¡lo que sigue es el plan C!

Todo lo sucedido en el actuar del conservadurismo debe ser nuestra motivación: transformemos sus hechos, su oposición, su desamor, sus transas, su odio, todo lo que ellos son, en motivación para la etapa que sigue: el plan C. Que no ganen nada, que pierdan todo.

Si no hay interlocutor, si no hay con quien dialogar, construyamos las mayorías para hacer los cambios que requerimos. Nuestras mayorías, no la de la suma inexistente con ellos, no la mayoría a la que se han negado consistentemente.

El plan C, ¿Qué es?, no es otra cosa más que votar todo a favor de Morena, es formar mayoría en el congreso; para reformar la Constitución se necesitan 334, dos tercios del congreso formado por 500; hay que ir por los 334 en la próxima elección para poder llevar a cabo reformas constitucionales, ese es el Plan C, muy simple pero muy complicado a la vez porque a veces se hace una distinción del voto, se vota por un partido para presidente o gobernador y por otro para diputado o senador. El plan C es votar parejo por Morena, formar las mayorías que permitan las reformas, hacer los cambios en la Constitución, reformar el poder judicial, en resumen, mandar al carajo de una buena vez las rémoras opositoras enquistadas en juzgados y Corte, en legislaturas y en Senado.

Necesitamos la organización del partido -no solo en la cúpula sino en las calles-; la información a los ciudadanos por todos los medios (la4tv juega un papel fundamental), la selección de candidatos con arraigo en su localidad y comprometidos con el proyecto, probados en su lealtad, alejados del canto de las sirenas; todo suma para que se llegue a elecciones para lograr lo que se necesita: la mayoría calificada.

A la próxima o próximo presidente no le podemos dejar atada de pies y manos, debe poder avanzar en el proyecto de Nación, la 4T no es un proyecto sexenal, es un proyecto de vida. Hasta hoy se ha hecho mucho, se rompieron toda clase de paradigmas, las últimas encuestas dicen que más del 80% de la población está satisfecha con el trabajo del presidente, hagamos que ese número se refleje en los votos.

Parece que el 2024 está lejos, no, no lo está, el 2024 ya empezó, en política ya empezó. En Morena ya empezó, que ese inicio sume y no reste; que nuestros precandidatos sumen y no resten; que nuestros líderes de partido sumen y no resten; que los esquiroles al interior puedan ser neutralizados; que los tibios se decanten.

Cierro con unos versos de la “Suave Patria” de López Velarde:

Yo que sólo canté de la exquisita
partitura del íntimo decoro,
alzo hoy la voz a la mitad del foro
a la manera del tenor que imita
la gutural modulación del bajo,
para cortar a la epopeya un gajo.
Navegaré por las olas civiles
con remos que no pesan,
porque van como los brazos del correo chuán
que remaba la Mancha con fusiles.
Diré con una épica sordina:
la Patria es impecable y diamantina.

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4T, AMLO, PRI

En un mes Delfina, en un mes

«Llegamos con la fuerza de las armas, y no nos van a sacar con los votos»

Fidel Velásquez, ubre ideológica del priismo.

Hay dos candidatas, Delfina con una ventaja que se antoja inalcanzable a un mes de la elección y Alejandra perdiendo como difícilmente se pensó hasta hace pocos años que lo haría la representación  priista en su cuna ideológica y económica. Dicen los priistas y demás aliancistas que no es que vaya perdiendo, que sólo va en segundo lugar, “touché

Las encuestas -a menos de un mes de la elección en el Estado de México- dicen que Delfina Gómez la candidata de la 4T del partido MORENA, ganará con un margen superior al 20% a la candidata Alejandra del Moral quien representa al amplio espectro formado por PRI, PAN, prd, grupo Atlacomulco, Nueva Alianza, la corrupción, los escándalos, los asesinatos políticos, la ilegalidad, la irresponsabilidad, la persecución de opositores, la colusión con el narcotráfico, el endeudamiento y la cultura del quebrantamiento moral que enriqueció por décadas a esa cofradía que encarna la aspirante nombrada por sus publicistas “ALE valiente” (lo que sea que eso signifique) en cientos de espectaculares y bardas en todo el Estado de México.

El Estado de México bien se puede considerar la joya de la corona en el reparto de los Estados en el mapa político nacional, a nivel general representa el mayor número de electores en un Estado y la segunda economía estatal (después de Ciudad de México). A nivel priista representa el barril sin fondo del que se ha servido a lo largo de 90 años dado que el PRI es quien siempre ha (des) gobernado ésta plaza, también representa perder uno de los dos únicos estados que le quedan después de haber sido el todopoderoso de todos, todos; después del 4 de junio se quedará, si es que también pierde Coahuila ese mismo día; con el pedazo que se reparte en Durango con sus colusionados PAN y prd. Es decir que el PRI se acabó, por lo pronto se acabó.

En esta ocasión es Delfina quien le da ese empujoncito al precipicio al que va cayendo, uno a uno,  la gavilla de delincuentes que patrocina ClaudioX; es la misma Delfina menospreciada, para variar, por la derecha mexicana, por mujer, por franca y por su alejamiento del glamour rosita a que son tan afectos, la misma acusada de lo mismo una y otra vez a pesar de que el TRIFE le dé la razón; la que es Licenciada en educación, Maestra en Educación, Especialista en Instituciones Educativas; la experimentada política que fue Presidenta Municipal, Diputada Federal, Delegada de programas federales después de haber sido Candidata a la gubernatura del estado en 2017, la Secretaria de Educación, la Senadora de la República…

Con el derribo definitivo del PRI, ahora sí lo único que queda en el panorama político opositor  es la suma de las sobras ideológicas frente al odio a López Obrador y a la 4T en conjunto. Si el PRI, desde su fundación y hasta su descomposición neoliberal a partir de Miguel de la Madrid, representó un modelo de país con una intencionalidad institucional; ahora ya sin la inmundicia en que se convirtió en las últimas décadas, lo que resta es una clara polarización de dos modelos de Nación: el modelo de transformación de la 4T que dice por qué y para qué y por otra parte, la suma de las ausencias neuronales con la violencia, el clasismo, el racismo y la hijueputez que representa las “alianzas” de todo tipo que buscan un regreso al pasado reciente. Delfina se enfrenta a ello y por eso va a ganar, el agotamiento ciudadano en el Estado es lo que permite que el puntapié que está dando sea consistente con el del resto del país.

El PRI, fundado en 1929 perdió apenas la primera gubernatura en el país (BC) en 1989 (su primer pago por afiliarse a la rapacidad neoliberal que puso en venta al país), en el  2005 ya solo contaba con 17 de las 32, en el 2019 mantenía bajo su gobierno 12 estados, en el 2022 tres estados, en el 2023 en un mes más después de las elecciones en Estado de México y Coahuila…

En esta campaña es notaria la desaparición de los colores priistas en la publicidad alazrakiana-goebbeliana, este PRI parece querer renegar del remordimiento heredado y pintándose de rosa INE resolver un deseo unánime de la suma de odiadores que participan en su “alianza” que es más bien una plegaria de ayuda para que un milagro les suceda. Obviamente intentarán todas las trampas posibles, tirarán todo el dinero necesario, querrán corromper hasta lo incorruptible.

El Estado de México es la sede del (inexistente dicen los mismos) grupo Atlacomulco, ese grupo cuya cabeza ideológica es el finado Carlos Hank González cuyas sabias palabras lo pintaban como el priista de priistas: “Un político pobre es un pobre político” Ese grupo, imaginario pues,  que llevó a la gubernatura estatal a Fabela, a los tres Del Mazo, a Sánchez Colín, a Arturo Montiel y al nunca bien ponderado pillo Peña Nieto. Contra ello va Delfina y por eso va a ganar.

En esta coyuntura histórica en que el PRI pierde el Estado de México 94 años después de estarlo gobernando, cabe preguntarse ¿Quién y cómo se escribirá el relato que sustituya a la metáfora de los negocios del poder como fuente de autoridad? Es Delfina quien lo hará, es la 4T, es una mujer.

Si el castigo de la confusión nos, digámoslo así, hizo sordos por décadas, el 4 de junio habrá un giro cardinal en el modelo de país por la importancia que representa esta elección. Y Delfina es quien va a ganar.

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4T, AMLO

A la izquierda de las derechas

Yo no creo en ideologías. Creo en los hombres. En el hombre concreto que actúa así o asá. Fernando Vallejo..

¿Qué tipo de izquierda es la de este gobierno? Tal vez es irrelevante querer encuadrarlo en un nombre; aunque sin embargo sí hay una respuesta: estamos a la izquierda de las derechas. A la izquierda de todos los comportamientos amorales, las políticas extractivas, la desigualdad, la represión, la violencia, la corrupción y el saqueo que representa la derecha conservadora mexicana y sus adláteres aliancistas.

Algunas personas  me han preguntado por la definición del actual gobierno, del presidente y de la 4T (unos por interés genuino y otros por tratar de encasillarlo en una palabra que les “suene” a connotación negativa); quieren una palabra que defina su esencia ideológica: ¿es de izquierda?, ¿es socialista?, ¿es comunista?, ¿es populista?, ¿es tiranía?, ¿es democracia?, ¿es dictadura?

A los segundos, esos que quieren buscar la palabra que mejor les acomode a su odio a este movimiento de transformación nacional, hay que decirles que se pongan a estudiar y que lo resuelvan por ellos mismos; tanto título académico de que presumen para que acaben soltando palabrería infame para acomodarla a su propia idea o a la del que les paga. A estas alturas del sexenio está claro que lo suyo no es la argumentación ni la discusión de ideas sino el golpeteo, ellos a lo suyo y nosotros a lo nuestro sin perder tiempo de lo que piensen de nosotros. Porque no se nos olvida que para ellos lo distinto es lo igual y a veces la gimnasia es magnesia: López Obrador está casi muerto pero al mismo tiempo busca quedarse en el poder, es un narcotraficante como Felipe al mismo tiempo que combate al narcotráfico, es débil y no controla su gobierno pero procede como dictador, es comunista y también es de derecha y sobre todo, “es igual a todos” al mismo tiempo que -ese igual a ellos- les ha desmontado el sistema de corrupción a esos todos.

A los que genuinamente se preguntan ¿qué somos? y ¿cómo nos ubicamos en el espectro político? les diría que opino que lo que importa son los hechos y no los nombres pero intentemos algunas respuestas yendo atrás en el tiempo.

Vayamos apenas atrás en el siglo XVIII cuando en Europa surgen debates que concluyen en dos formas de pensamiento político. En aquél momento, la “izquierda” (más bien la idea de izquierda porque el término surge adelante) planteaba como fundamento los derechos individuales y se oponía radicalmente a la violencia del fuerte sobre el débil, y también proponía que los privilegios hereditarios, aristócratas y monárquicos representaban lo opuesto de la sensatez política. Por su parte la “derecha”, propugnaba la defensa de la monarquía porque representaba estabilidad social y en consecuencia rechazaba los actos sociales transformadores; es una idea que prefiere que nada cambie y que se mantenga la defensa de privilegios; en consecuencia se opone a la idea de que el pueblo tenga derecho a elegir a sus gobernantes.

Es en la Revolución Francesa, cuando en la Asamblea Nacional un diputado pone a debate el “veto” que podía tener el rey. Los diputados que querían que el rey mantuviera el veto se agruparon a la derecha del salón de sesiones, los diputados que querían que la soberanía la ejerciera la representación de los ciudadanos se agruparon a la izquierda. Y tan tan, de ahí surge la dicotomía izquierda-derecha.

Es a partir de ahí, que  las ideas que hablan de derechos ciudadanos, de coherencia política, de interés común y de protección de los más débiles se consideran de izquierda y las que hablan de prerrogativas hereditarias, de inmovilidad social y de avorazamiento de los poderosos (históricamente, siempre minoría) sobre los pobres se consideran de derecha. Al triunfo de la Revolución francesa precisamente lo que se logra es establecer derechos (hoy considerados universales) y se deja de lado la consideración de las tres clases sociales de la época (clero, nobleza y pueblo llano) para convertirlas en un solo término “ciudadanos”. Ergo: concepto de ciudadanos=izquierda, concepto clasista=derecha. Libertad, fraternidad e igualdad, los tres  elementos fundamentales de la Revolución son entonces de izquierda.

Aquí inició todo, sin embargo con el paso de los años la izquierda se manifestó de diferentes formas, una explicación es que su lógica varía según el momento histórico en que se vive, por lo tanto es aquí cuando ya no se puede hablar de una izquierda sino de varias izquierdas: liberal, anarquista, libertaria, socialdemócrata, socialista maoísta, comunista, para resumirse fácilmente en tres identificables vertientes como serían el  socialismo, el comunismo y el liberalismo. Sin embargo, en todas las izquierdas hay algo que les une a pesar del transcurrir del tiempo, una pluralidad de momentos -comúnmente generacionales- que en el fondo comparten los mismos criterios: libertad, igualdad y justicia.

 La derecha por su parte siempre es la derecha, sus criterios fundacionales no cambian: cualquier política que implique desigualdad, será de derecha; cualquier regreso a un pasado en lo que algunos ostentaban privilegios será de derecha, el franquismo, de derecha, el fascismo, de derecha, las dictaduras militares en los 80´s en Latinoamérica, de derecha, la ambición económica como fuente de la felicidad, de derecha, el racismo, de derecha, el clasismo, de derecha, la economía del crecimiento sin fin, de derecha, la geopolítica del sometimiento, de derecha,  la devastación ecológica y de los recursos naturales, de derecha, la violación de todo lo inviolable, de derecha.

Entonces ¿dónde nos ubicamos en la 4T?, ¿dónde ubicamos al presidente López Obrador?: Pensiones para adultos mayores, Jóvenes construyendo el futuro, Becas para Educación básica, Sembrando vida, Becas para Educación media, Becas para educación Superior, Programas para niñas y niños de madres trabajadoras, Pensiones para personas con discapacidad, Programa La escuela es nuestra, Programa de apoyo a pescadores y acuicultores, Programas de mejora de vivienda, Programas de fertilizantes para los campesinos, Precios agrícolas de garantía. ¿Todos estas son políticas de izquierda o de derecha?

Libertad de expresión, incrementos de salarios, aumento de vacaciones, austeridad en el gasto de gobierno, respeto a los derechos humanos, defensa de la soberanía, combate a la corrupción; solidaridad ¿serán de izquierda o de derecha?

Eso somos, los hechos con los que actuamos, no las palabras.

En los 36 años del periodo neoliberal, la derecha gobernó a este país, no es PRI o PAN, es la derecha actuante, ambos partidos y el resabio perredista que ahora les acompaña es derecha; su actuar nos endeudo 8remember Fobaproa), se robó los recursos naturales y todo lo que pudieron llevarse, puso en riesgo la soberanía nacional, encarceló a periodistas e impidió la libertad de prensa, provocó violencia al ser parte del narcotráfico, incrementó la desigualdad; sí, sin sorpresas porque no las puede haber, hicieron precisamente lo que hace la derecha.

En esta definición nominal, no dejemos de lado que también hay quienes siendo de derecha por su comportamiento e ideas, se dicen de izquierda, (o sea que ni son todos los que están, ni están todos los que son) dado que les da pena decirse de derecha usualmente le suman algún adjetivo para evitar la vergüenza de salir del closet de la ideología política; izquierda moderna, izquierda condechi, izquierda caviar, izquierda aliancista (la que vive en amasiato con el PAN), izquierda fifí, izquierda rosa, izquierda dialoguista… Todas estas disque izquierdas son derecha como lo son también los neutrales y los de centro; que se digan de izquierda es perfectamente entendible porque en un momento histórico como el que estamos viviendo, declararse de derecha es bochornoso.

Los opositores, en su infinito desconocimiento histórico y/o mala leche, privan de validez todo acto social llamándolo comunismo, a todo lo que no se amolde al neoliberalismo le llaman populismo. Para ellos, Fox es demócrata, Calderón no es narcotraficante, Peña Nieto no es un pillo de siete suelas sino que es un gigoló a toda madre…

Somos de izquierda porque estamos a la izquierda de las derechas; por los hechos, por las políticas públicas, por la ética de gobierno y por el amor al País. A que sí.

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4T, Futuro, Unidad

Unidad

“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos…”

Dickens

Hasta ahora, conforme pasa este sexenio, los valores y actitudes de la sociedad mexicana promovidos en el neoliberalismo han sido más difíciles de mantener de lo que supuso el optimismo fifisiento. Cada vez más personas discrepan de ese mundo banal de chisgarabís en donde el tener representaba la “neta”. Tener dinero, tener piel blanca, haber viajado, tener “clase”, estudiar con los legionarios, ir a misa etc. Mientras que el no tener representaba el “es pobre porque quiere”, es naco y huevón (o sea, no vuelas porque no quieres papirri).

Ellos, los primeros, no van a cambiar, su modernidad depende tan solo de un materialismo egoísta que obtiene su éxito con la posesión de “cosas útiles” por encima de emociones y pasiones, hablarles de “Patria”, “México”, “Igualdad”, “República”, “Democracia”, “Libertad”, “Respeto” y otros valores es ponerlos a pensar en una ecuación que les suma cero. Hablamos dos lenguajes distintos, sus lastres dogmáticos son, bien con los que crecieron, o bien los que adoptaron cuando se puso de moda ser idiota y encontraron que esa fama mucho les entretiene. Octavio Paz decía que “la derecha no tiene ideas sino sólo intereses” y esos intereses no van a cambiar, con esa derecha vivimos, a eso nos enfrentamos y a pesar de eso tenemos y podemos ganarles.

Cuando digo ellos, es obvio que es porque hay un nosotros. Unos y otros, sólo dos modelos –absolutamente contrapuestos-. El “bipartidismo” se reinventó cuando López Obrador les dijo: salgan del closet a perredistas, panistas, priistas, racistas, clasistas, corruptos, freenistas, aliancistas, xgonzaliztas; todos ustedes son iguales, son lo mismo, salgan del closet, júntense y enfréntenos. Y lo hicieron, todos vestidos de rosa ya marchan en su sueño reaccionario al unísono del redoble que les marca su jefe Claudio X González.

Pues ese “nosotros” hoy está frente a la necesidad de comprender que solo en la Unidad podemos enfrentar la restauración del viejo régimen. No podemos ser débiles y no podemos darle espacio alguno a esa restauración, es la hora de la discusión radical frente a su modelo de  futuro que, irónicamente, es tan solo una vuelta al pasado.  Y esto no significa más que no es tiempo de enfrentarnos por un candidato o por otro, por un puesto, por una posición, por visibilidad o porque creamos tener la razón. Hoy la única razón del movimiento es que se consolide la 4T, que se continúe un proyecto lopezobradorista, como lo fue en inicio, y se avance en el humanismo mexicano sin desviación.

Para nosotros, al interior de nuestro movimiento lo que cabe en esta etapa es Unidad, es un sí o un no, no hay más opción que permanecer leal al grupo, los que no estén de acuerdo es mejor que salten ahora, si se van ya, golpeando el movimiento 4T, a lo mejor les dan alguna plurinominal en otro partido. No será ni la primera ni la última vez que piden su voto para llegar con un partido y acaban con otro si no les dan lo que creen merecer. Los movimientos sociales y transformadores no aceptan equivocarse de adversario, éste, el de la 4T, en un país al acecho de hienas, tampoco lo es. No, no hay espacio para todos, no podemos recoger a todos, no hay cabida para tibios.

Hagan lo que quieran hacer pero el que no entienda que es ahora o nunca cuando la disyuntiva está frente a nosotros y la decisión que tomemos o nos impulsa o nos agota. Paradójicamente, nuestras diferencias no pueden hacer otra cosa más que sumar. Aquellos que andan enfrentándonos al interior, que no quieren a la dirigencia, que no quieren tal o cuál política, que no quieren tal o cual mecanismo de elección, que se creen más papistas que el Papa, que tuvieron su oportunidad y la perdieron, que coquetearon con la reacción, que se adjudicaron el “dialoguismo”, que se sienten con derecho a pernada en el partido; ¿saben qué, mujeres y hombres? ya basta, nos tenemos que dejar de pendejadas. Ya sabemos quienes nos van a traicionar, por favor, adelántense que “Cuando la burra es mañosa, aunque le carguen de santos”

El país ha cambiado favorablemente, sorprendentemente con el milagro del Mesías con el que sueña Krauze, la sociedad está más viva que nunca: aumentan las marchas y protestas y participan nuevos grupos que usualmente se mantuvieron silenciados, la vida democrática se protege y se fuerza el respeto al voto, las libertades se amplían: los periódicos y las redes sociales publican lo que quieren (incluso mentiras e insultos);  se aprecia a las autoridades cuatroteistas como nunca antes había sucedido; ¿alguien cree que es momento de dar un paso atrás?

 Por parte de ellos,  lo que han logrado es que se han rodeado de legisladoras quitahipos que vociferan, han arropado una flaca caballada de conocidos canallas como su batería futura, y poco más. Es decir, tenemos la mesa bien puesta para no dejarles espacios en las siguientes elecciones, necesitamos las mayorías en congresos, senado, gubernaturas, presidencia. Los únicos que pueden evitarlo, no son ellos, somos nosotros si no hay Unidad.

Creo también, que nuestra dirigencia tiene un gran trabajo: explíquenos que es la Unidad, cuéntenos cómo la suma de todos es lo que concluye ésta tarea en la que estamos sumergidos, abran los espacios públicos a voces diversas, hagan o promuevan la narrativa de lo logrado.

Los meses que siguen son cruciales, en lo local nos encontramos con una candidata, al Estado de México, priistapanistaperredistayfierroquevendan Alejandra del Moral que dice: “Hagan lo que saben hacer, para bien o para mal. Queremos constancia de mayoría, no de buena conducta”. Un poder judicial empeñado en regresar al pasado. Ambos ejemplos son graves, muy graves, pero más lo es lo siguiente: En el exterior hay un cuento de guerra contra fentanilo que no es sino el disfraz de intervencionismo gringo en la soberanía mexicana, apoyada, cómo no, por golpistas mexicanos que ya que perdieron la definición del destino político mexicano desde su irresponsabilidad y egoísmo ahora pretenden hacerlo desde la plutocracia internacional. De esto hablamos, de ponerse de un lado o del otro. Y así será de aquí hasta que podamos lograr la continuidad del modelo. Insisto: No nos podemos equivocar de adversario.

Unidad.

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4T, Futuro, Políticos mexicanos

Adán, Claudia y Marcelo

Este camino/ ya nadie lo recorre/salvo el ocaso.

Matsuo Basho

La argumentación opositora no es algo que tenga que hacer sentido para sus seguidores, cualquier palabrería que se les diga la van a aceptar como buena, no les hace falta leer, investigar o informarse; con estar atentos a las voces que les manipulan -y que lo han hecho históricamente- es suficiente para que repitan su diaria, cansada, agónica y repetida homilía: la 4T es algo malo… Bien les aplica lo que decía Michel Montaigne: “A lo que más le temo es al miedo” Ese discurso, el miedo que da su ignorancia y el costo de sus payasadas se reflejan en cada votación a la que se han enfrentado, les volverá a suceder en julio de este año y les volverá a suceder en el 2024. Así que hablemos del 2024…

La elección será una fortísima muestra de la confederación de todos los opositores: pri, pan, prd, mc, frenaaa, sí por México, boa, mexicanos contra la corrupción, émulos del fascismo, provida, chalecos amarillos, va por México, ataviados de rosa, bloque negro, México libre, tumor, letrinus, brozos,  hijos de Martita, prófugos escondidos en Atlanta, Madrid o Israel, y cualquier otro fierro viejo que vendan. Algo así como el sindicato de malvivientes defenestrados del presupuesto público. Y también, porque obviamente no todos son como los mencionados, un segmento de la población que es conservadora y reaccionaria; de esos hay en todo el mundo y los seguirá habiendo, incluso en las mismas familias hay múltiples opiniones que se expresan de diversas formas a la hora de votar. Yo siempre he dicho que en todas las familias siempre habrá un “facho”, otros dirán que siempre hay un “chairo”.

Hay análisis históricos, transgeneracionales, que -en resumen- dicen que los abuelos, bisabuelos y anteriores de los que hoy son reaccionarios fueron los conservadores de su tiempo y que, en contraparte, los liberales de aquella época formaron familias preocupadas por el entorno social y la igualdad de oportunidades por lo que hoy son los socialistas de cualquier parte del mundo. (Spoiler: no siempre es así, liberales engendran reaccionarios y viceversa) Así que, aunque usted no lo crea, muchos de esos que desconocen o reniegan de donde vienen votarán en oposición. “Cosas veredes, Sancho, que farán fablar las piedras” (Cantar de Mío Cid)

Morena tiene tres muy poderosos candidatos, puede haber otros que se puedan sumar, así como hubo otros que se restaron por traidores; el resumen actual es tres: Adán, Claudia y Marcelo. A unos cuantos meses de que se defina quien de ellos nos representará (insisto, ¡podría haber también alguna otra u otro!) es necesario exigirles un compromiso que allane de una buena vez la forma en que se resolverá su candidatura al interior de la 4T. No es otra cosa más que un compromiso claro, contundente, sin rodeos o sutilezas que diga que aceptarán el resultado que arroje el procedimiento que existe en los documentos del partido MORENA; que a ese resultado acompañaran y que a quien resulte el/la candidata alibrarán hasta lograr el triunfo en el 2024.

No importa si los partidos políticos antagonistas a López Obrador y al movimiento de transformación que hoy estamos viviendo deciden que respecto a sus posibles votantes les ponen de candidato a un burro, a una mesa o a un alebrije, ellas y ellos votaran por ese por el simple hecho de no votar a favor de la 4T; aquella manifestación reciente en donde los vistieron de rosa es uno de los ejercicios para constatarlo, habrá otros. Algo así como: todos reunidos a favor de nada y sin entender nada. Punto a su favor porque no requieren como candidato ni a una personalidad, ni a alguien pensante, ni a alguien que no sea delincuente, tampoco un programa o propuestas; los votos de sus alienados sufragantes los van a tener, como ya dije antes, por el simple hecho de votar en contra de… Su odio e ignorancia no son nuestra responsabilidad.

Lo que sí es nuestra responsabilidad es evitar cruzar los siguientes meses con mensajes “subliminales” de aquellos que les interesa competir por la candidatura presidencial, que hagan parecer que si no es ella o él, quien no lo sea se irá (a lo mejor, así como que no quiere la cosa) a otro partido, que le –pasarán- sus votos a alguien más. No sería la primera vez, recientemente nos pasó con la candidatura en Coahuila y hace no mucho en otros estados.

Lo que es responsabilidad de los “precandidatos” “corcholatas” o como se quieran llamar es entender la trascendencia de lo que significa ganar el 2024, no para ellos, para el País. Cualquier desviación que permita que los opositores arranquen triunfos, hoy impensables, se los demandaremos a aquellos que chaqueteen por causa de su egolatría. Cada uno de ellos tiene cualidades, cada una su historia de experiencia y vida, cada uno sus grupos cercanos, cada una su visión de país. Sin embargo el movimiento es mayor a sus unicidades, la continuidad de la 4T es la razón política fundamental de su participación en la contienda. No son ellos o su historia sino México.

La elección del 2024, no es una “normal”, casi que a la hora de votar, los opositores ni se preocuparán de pensar en el futuro o en lo que dejarán a las siguientes generaciones; será una elección plebiscitaria, el apoyo a la transformación de la 4T o el odio a López Obrador y la vuelta al pasado. De ese tamaño es lo que se nos viene, de ese tamaño es el reto del candidato que tengamos. Tenemos que llegar sobrados y convencidos del triunfo que habrá; necesitamos echarles el “montón” que evite que piensen en trampas a modo. Así como los votantes opositores votarán por la piedra que les digan que lo hagan; así las élites de la reacción instaladas en el poder judicial y el INE intentarán bloquear el triunfo cuatroteísta porque saben que con ese triunfo de continuidad transformadora cada vez les será más difícil retroceder a los tiempos de su vida privilegiada con recursos públicos (si no lo hicieron en el 2018 es por la abrumadora cantidad de votos a favor de López Obrador).

Así que, Adán, Claudia, Marcelo, considerando que parte de la ciudadanía está cansada de que los políticos tradicionales les “hagan de chivo los tamales”: ¿pa´cuando la conferencia o el comunicado que les recuerde que «somos distintos» y que vamos juntos en este proyecto?

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4T, Futuro, Mayorías, Oposición, Poder

La necesaria mayoría.

Cruzazulear: Acción de perder un partido luego de tener la victoria prácticamente asegurada.

¿Vamos a dejar que destruyan lo construido en este sexenio? El punto de partida es entender que cualquier espacio de poder que recuperen será para revertir los avances sociales, políticos y económicos logrados. ¿Vamos a aceptar una vuelta al pasado? La regla fundamental para quienes participamos de la 4T es no tener duda que la amoralidad opositora está presta a asaltar el cambio transformador de este primer gobierno anti-neoliberal.

Una de las tareas urgentes por parte del movimiento 4T que considero es de las que debemos empezar, desde ya, a hablar: La necesidad de construir las máximas mayorías en el legislativo.

Aún no es tiempo de pensar en las elecciones del 2024, ¿o sí? Hay formas y procedimientos para elegir candidatos, eso pasará en su momento y ese será un primer momento de inflexión. El partido dirá el cómo, las encuestas dirán el quién, los ciudadanos que participamos de la 4T auparemos en concurrencia, por necesidad casi existencial del proyecto 4T, a ese quien. Porque si no…

Y una vez que ratifiquemos en el cargo presidencial a una de las nuestras o nuestros, ¿qué, que se las arregle como pueda?

Ya hemos hablado mucho, yo por lo menos, de la bajeza y estulticia opositora representada en PAN, PRI y prd, de lo enfermizo de su representación pública, de los valores que dicen defender y que no son otra cosa que la defensa de sus privilegios mal habidos, de su clasismo, de la cleptocracia mostrada en las décadas anteriores al sexenio actual, de la cooptación que mantienen de algunas áreas en el poder judicial y organismos “autónomos”. Hablemos ahora de lo que sigue porque como bien decía Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí” No creamos que porque las encuestas nos traen por las nubes nos podemos quedar sentados de brazos.

En este primer gobierno de transformación la figura más importante del movimiento es el que hoy es presidente: Andrés Manuel López Obrador. No hay racimos de figuras que causen tal emoción, popularidad y seguimiento a sus ideas; vamos, a lo largo de la historia se cuentan con los dedos de la mano las personalidades de ese tipo; esos líderes natos con una clarísima idea del destino nacional se dan a cuenta gotas; quien le siga en el cargo no necesariamente tendrá las mismas cualidades, sin duda tendrá otras pero dudo que aquellas que permean con una simple palabra o un gesto una idea trascendental.

A esa otra u otro que le siga debemos acompañarlo con la herramienta más poderosa del poder en México, los votos (¿o por qué creemos que los opositores quieren tener a sus títeres a cargo del INE?): necesitamos la mayoría en el  legislativo federal y en los  locales. Para eso son los votos, para incidir mandando sobre quien queremos que nos represente.

Si las cámaras son la representación popular entonces que lo sean, que se llenen de representantes verdaderamente populares y que estén dispuestos a “romperse la madre” por sacar adelante los cambios que aún faltan. Ya sabemos cómo funciona esto, minorías con poder tienen la facultad de detener el proceso constitucional que se requiere, así la reforma eléctrica, así la reforma electoral, así cualquier cosa. Necesitamos tener mayoría calificada en las cámaras para avanzar en el proyecto transformador. Se dice fácil pero no lo es porque la suma de intereses en contra del cambio intentará frenarlo una y otra vez.

Desde que el PRI perdió la mayoría en el congreso allá en 1997, los presidentes forman mayorías por acercamientos ideológicos, de negocios o de delincuencia.

Así las reformas que se hicieron en el periodo neoliberal, por ejemplo las peñanietistas mejor conocidas como la venta del país, se lograron una vez que el PRI y PAN, ellos sí unidos ideológicamente, compraron al PRD para tener la suma necesaria.

La reforma al Poder Judicial con la que Zedillo sacó a todos los ministros de la Corte, la logró con la suma de votos y su mayoría en el Senado.

Desde 1917 a la fecha la Constitución ha tenido más de 707 reformas, 213 previo al periodo neoliberal y el resto en pleno neoliberalismo (dato importante para los palurdos que dicen, es que AMLO quiere cambiar la constitución); por ejemplo, con Carlos Salinas hubo 55 cambios a la Constitución, (no recuerdo las lágrimas de los hoy opositores por cierto, no recuerdo que le acusaran de dictador…), Ernesto Zedillo 77, Vicente Fox 31 cambios, Felipe Calderón 110 reformas, y Peña Nieto 155 cambios (lo que se conoce el vergonzoso periodo del Pacto por México) entre PRI, PAN y prd.

Las reformas constitucionales requeridas y que no han podido realizarse y que acaban siendo meras reformas en leyes secundarias (y que a veces tampoco logramos mayorías para pasarlas) son ocasionadas por esa falta de número en los votos en la cámara de diputados y senadores.

Y no solo eso porque además México es un sistema federal que requiere la aprobación de la mitad de las legislaturas para las reformas constitucionales y, por lo tanto, cuenta con posibles puntos de veto adicionales, de ahí que también es importantísimo pensar en los congresos y gobiernos estatales.

La cantidad de reformas realizadas en el periodo neoliberal, obviamente, por si alguien lo dudaba, al ser promulgadas por gobiernos contrarios ideológicamente al proyecto de país que surgió de la Revolución Mexicana y que dio origen al texto constitucional de 1917, mismo que contenía un claro énfasis en la justicia social, afectaron en perjuicio del país, aspectos torales como el de la educación, la tenencia de la tierra, los recursos del subsuelo –petróleo, minas-, las condiciones de trabajo, los derechos humanos, los derechos de los pueblos indígenas, el Poder Judicial, entre otros muchos porque le metieron mano a todo lo que pudieron.

La única forma de revertir esas políticas que hoy son obligadas por las leyes que se hicieron en su beneficio y que claramente agreden a la sociedad mexicana y benefician a las élites económicas y políticas del conservadurismo, es a través de cambios que solo con mayorías se pueden lograr.

Pensar, como muchos ingenuos lo podrían hacer, que hay que dividir el voto, uno a este y uno a este otro es más de lo mismo, es hacerle una cuesta arriba a un próximo gobierno que estará, como éste lo está, rodeado por hienas y con caballos de Troya insertados.

La Independencia tuvo su documento de Morelos “Sentimientos de la Nación”; la Reforma, su Constitución de 1857, y la Revolución, su Constitución de 1917. La “cuarta transformación” tiene que dejar su huella en las leyes, concretamente en la ley de leyes, la Constitución.

Seamos prácticos, la 4T es y será, solo si la dejamos bien planteada y sembrada en la Constitución.

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4T, Oposición, Política

Ni hoy ni nunca

«Sus cañones son los medios de comunicación de masas, sus proyectiles, las ideologías.»

Luis Britto

Que nadie dude que pronto habrá más marchas, ya le agarraron el modelo, los visten de colores y les dan un tema, no importa cuál, no importa si es mentira; estos marchantes que no saben cuestionar y no tienen capacidad para preguntarse ¿Qué defiendo?; apoyan a Calderón y al narcotráfico, apoyan la corrupción, apoyan el clasismo, están en contra (mientras con la otra mano se benefician) de los apoyos sociales. #todossongarcíaluna #todossonloret #todosencontradeMéxico…

¿Qué dicen que defienden?

Lecciones de la marcha rosada: La marcha del domingo pasado “en defensa del INE” es muchas cosas pero, curiosamente, nada en congruencia con las propuestas de ley para modificar el accionar de ese instituto, corrijo, sí hay algo que lo relaciona: el color del logo institucional volcado en la parafernalia del ajuar que le correspondió usar en esta ocasión a los marchistas. Al INE no se le “defendió” marchando, se usó su nombre como tema para reunir al movimiento anti-amlo; los organizadores aprovecharon la polémica desatada por los consejeros –que no quieren renunciar a sus ilegales ingresos y que han sido los primeros en agraviar la democracia que tanto cacarean– y la sumaron con la ignorancia -claramente demostrada-  de la mayoría de los que se reunieron en el Zócalo. Calificar de ignorancia no es peyorativo, es descriptivo; ningún entrevistado pudo articular las razones de su caminada defensa al INE, si no fuera repetir las mentiras que los medios les han enseñado y su cantaleta de que amlo es dictador, que el “cacas” acabó con el país, que no es propio de la religión lo que el gobierno hace (sic) etc.  Es vergonzoso para el país, el bajo nivel de argumentación que, los que se dicen estudiados, pudieron expresar, penoso, muy penoso, habla muy mal del sistema educativo en el que se (de)formaron. Ya, si no quieren a la 4T de acuerdo, pero que no se exhiban en un pobrísimo discurso que sí nos da abundante material para burlarnos de la oposición conservadora pero que hace alarde de que las neuronas no están de su lado.

La 4T intentó, el año pasado, cambios constitucionales para disminuir diputados y senadores plurinominales (aquellos por los que nadie vota), disminuir el gasto partidista en años no electorales, disminuir el gasto ostentoso y elevado de la casta dorada de sus dirigentes y que los consejeros fueran elegidos por los ciudadanos a propuesta de los 3 poderes y no por los partidos, para aquello de no ser juez y parte. Los cambios no pasaron, los votos requeridos (dos tercios para modificar la Constitución) no le alcanzaron a la 4T. A continuación se intentó hacer cambios en las leyes secundarias (ya no en la constitución), lo que se conoció coloquialmente como Plan B: un plan con un alcance muy limitado que busca ahorrar recursos en la organización de las elecciones y prohibir la compra del voto. Para estas modificaciones en las leyes sí alcanzaron los votos, por lo que el Plan B fue aprobado el 22 de febrero, días antes de la marcha.

¿Y la narrativa que se construyó para sacar a la gente a un mitin  “en defensa del INE” para evitar que pasara el plan B cuando ya había pasado? En esos mismos días en que se aprobó legalmente el plan B, en una Corte de Estados Unidos fue sentenciado el mano derecha del panista Felipe Calderón: García Luna, culpable de todos los cargos de que se le acusa, uno de los convocantes de la marcha fue precisamente Calderón y el panismo en pleno. A inicio de año hubo cambio en la presidencia de la Corte, la oposición, en una arriesgada apuesta contra la institución y la democracia, puso en la presidencia a la ministra conservadora Norma Piña, les alcanzaron sus votos para ello, después de la aprobación del plan B los partidos acudirán a esta misma Corte a ampararse e inconformarse. Ya veremos si no hay una liga entre estos elementos.

En la 4T debemos extraer como lección que la reconstrucción del país es, ahora y siempre, sin el tipo de ciudadanos como los que fueron a marchar, el trabajo a hacerse en México es sin ellos, la manipulación y las creencias que asumen de la estrategia sembrada y reiterada de odio contra el presidente López Obrador y su movimiento les llena su entendimiento, no tienen cabida para razonar más.  Están fuera de cualquier posibilidad de apoyar a la Cuarta Transformación, mucho menos al gobierno del Presidente López Obrador. México les importa un cacahuete.

En la 4T tenemos muchos agravios contra el INE, sin embargo cualquier intención ha sido puesta sobre la mesa y ha seguido proceso de ley, los cambios que buscaban mejorarlo en beneficio de todos no pasaron, los cambios menores para por lo menos dejar de gastar un poco sí; el INE, desde hace muchos años, dejó de ser el árbitro, es parte de la oposición, si alguien tiene duda la historia reciente está llena de ejemplos:

  • Antes de las elecciones de medio término en el 2021, el INE trató de suspender las conferencias mañaneras aduciendo que eran propaganda de gobierno, tuvo que ser el TRIFE quien le enderezó la plana aclarando que la comunicación gubernamental no la podía tocar, así es, sí el árbitro INE en función de censor contra la 4T.
  • Este árbitro también quiso modificar las reglas en que se validan los votos de las coaliciones vs partidos; queriendo violar la Constitución en su artículo 54 para que Morena no pudiera construir su mayoría; también fue echado para atrás porque otro artículo de la Constitución prohíbe cambios 90 días antes de que inicie un proceso electoral.
  • 49 candidatos de MORENA fueron sacados de las listas de votación con pretextos de no haber llenado correctamente sus reportes de gastos (lo que no era necesario hacer o en otros casos podía solventarse con una llamada de atención o multa) mientras que el árbitro no vio pasar flagrantes delitos de otros partidos.
  • No vio por ejemplo el dinero sucio de Odebrecht en la campaña de Peña Nieto.
  • No vio tampoco la Operación Zafiro con la que gobernadores priistas y panistas extrajeron dinero público para campañas políticas.
  • No vio la Operación Berlín de Enrique Krause y empresarios asociados que gastaron millones de pesos en campañas anti amlo.

Todo lo anterior y mucho más que requiere de mayor espacio, nos cuenta la tétrica y anti-democrática historia del actuar del INE, lo mínimo que se puede apreciar es que NO es árbitro, es parte. Esa es la razón de la defensa que hacen del organismo los ya conocidos dueños de la oposición, no es novedad.

Lo que sí es novedad es que el daño que le han causado a personas, como los marchistas por ejemplo, parece ser irreversible, los han estupidizado usándolos para continuar sus fechorías y que éstos en su nulo raciocinio vayan a las calles a defender lo que también les debería agraviar, lo que nadie está atacando fuera de lo que la ley permite, lo que si cambiara haría un México mejor en beneficio de todos.

No contamos con ellos.

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4T, Oposición, Políticos mexicanos

La doctorante, el doctor y el padrote.

¿A quién le vamos a partir su madre?

Sandra Xantall Cuevas

Apelemos al humanismo. Todos conocemos personas que vienen de la pobreza más absoluta y que sin embargo muestran una altura inteligente, moral, humana, y una sapiencia aprendida en su propio entorno, no modificado por la banalidad y el esnobismo. Y también hay doctorantes y doctores.

I.- Tengo maestrías, soy doctorante, estudié en 10 países, por lo tanto: No estoy presumiendo de ser superior; simplemente les recuerdo que  ustedes son nada y que yo les voy a partir su madre bola de piojosos sin doctorado, no son personas de trabajo ni estudiadas; y se me van de aquí porque ya va a llegar el arzobispo que viene a solaparme, no  perdón a exorcizarme, no perdón a bendecirme. Y que no se les olvide, yo vengo desde abajo, ¡me hice sola!, nocierto sí tengo padrote pero y qué, AMLO qué, qué estudió él, perdón pero quién es ese que ni doctor es, hay niveles. Yo sí visto de Chanel, Gucci o de poli como cualquiera que tiene sus doctorados, y ya mucha explicación, órale ya váyanse a chingarle.

II.- Yo sí soy doctor, incluso debato con Denisse aunque luego me chamaquea y no baila conmigo; tan me vendí bien como doctor, gracias a mi padrino en MORENA, que conseguí chamba en una importante organización internacional de seguridad social en la que participa México, tuve que renunciar porque desvié recursos para cubrir gastos ostentosos –por aquello de que quiero ser como Zuckerman y sus amigos (ya me vi) – y para meterle lana a mi campaña para ser presidente en MORENA porque ahí hay puro ignorante iletrado que necesita guía como la que mi inteligencia puede dar; no obstante el quemón que me dí, en mi calidad de doctor (y no porque le miente la madre al presidente y su gobierno un día sí y otro también) participo en mesas redondas y programas de televisión. Ustedes no porque no son doctores, porque a ustedes no los cita en redes sociales XGonzález y sus secuaces, y además porque a mí la oposición que viaja dentro del caballo de Troya me necesita porque en la jungla de los “listos” yo soy el rey.

III.- Yo, desde mi sitial elevado, tan alto tan alto, tengo a mis chamacos doctores golpeando al movimiento del que mamo. Yo soy el padrote de estos estudiados, dignos y brillantes perfiles que en el futuro dirigirán el país, jaja es broma: son mis chamacos para golpear al presidente y la 4T pero son desechables, no tienen el glamour que las buenas conciencias de este país quieren, y a ellas me debo. Porque, oye, ¿cómo que yo, que también soy doctor, y que fui delegado en la misma alcaldía que la doctorante, gobernador, y hoy soy senador y fuente de luz en la política mexicana no pudiera estar del lado del golpismo suave de la intelectualidad y sapiencia de los conservadores? Yo, que con mi engolada voz les digo: Yo represento el resurgimiento de los “científicos porfiristas”, yo soy la mano que mece la cuna del poder; yo soy el merecedor del futuro, porque soy doctor y soy el padrote de doctorantes y doctores a mi servicio, ¡a ver, mátenme esta!

Y es así como entre doctores y doctorantes nos hemos llenado de sabiduría en México, nos damos el lujo de tener hasta un gobernador, allá donde la carne asada, ¡con tres doctorados!, cáspita, recórcholis, repámpanos como decía el pato Donald y la pequeña Lulú, tres, no uno o dos sino tres.

“Se necesita ser muy vulgar para definir la vulgaridad” decía el filósofo y escritor inglés Chesterton, conocido también como el “príncipe de la paradoja”. Así que sé que hago un ejercicio de vulgaridad al hablar de estos a quienes me refiero arriba, y sigo:

La vulgaridad aún vestida de seda, vulgar se queda. Es difícil pensar que una postura vulgar se dé sólo en un ámbito determinado, se da en todo y los casos de nuestros monos vestidos de seda tan solo coinciden es que son políticos coetáneos a la 4T. ¿Quién los usa y para qué? ¿Quién es el titiritero que maneja a su titiritero?

Por alguna razón, alguien cree que a la 4T se puede entrar eructando, que la provocación y la “rebeldía” es el camino para posicionarse en el movimiento de transformación que hay; y ese alguien cree que la mejor manera es no usar al “peladito” sino al “doctor”, algo así como que le dé más seriedad y caché al discurso de odio.

En México hay poco más de 400 mil personas con estudios de doctorado, deben sentirse muy avergonzados que tres lacras se ostenten como tal para usar el grado académico como ariete de suficiencia y soberbia. Estos tres ególatras incontrolados que se creen únicos y exclusivos, deseosos de llamar la atención, representan esa generación arribista que -sobre un ladrillo-se marea al primer soplido.

Son yo, su yo, viven del yo, ¿y a quién le importa dirán algunos?, bueno pues sí importa porque los políticos tienen una responsabilidad social y la gente que actúa así, vulgarmente, no asume responsabilidades. Estos tres y su entorno se equivocan si creen que alguien piensa: “tú eres de los nuestros, estamos contigo”.  No en la 4T y tampoco en la oposición porque pues no, no son como ellos, los monos aunque se vistan de seda se quedan de monos, les recuerdan pitorreándose de su arribismo.

La preparación educativa, la experiencia, la cultura, el conocimiento empírico no son excluyentes, más bien todo lo contrario, son «para», para el otro, para los demás, para servir. Tantas aristas que tiene el humanismo y estos doctorazos tan arrogantes e imbuidos en su egolatría, no pueden ni siquiera entender de qué va la transformación.

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4T, Desmemoria, Oposición

Un autogol llamado oposición

“No quieras enseñarle el Padre Nuestro al Señor Obispo…”

Todo indica que la oposición de derecha y sus partidarios (incluyendo los que se dicen que no son de aquí ni son de allá) se han topado con que sus ideas viejas y su anquilosado corazón, con que la tristeza de su concepción clasista y racista frente a la vida en sociedad, su menosprecio a los demás y su arrogancia en la defensa de conveniencias y privilegios (como representación excluyente del otro) les ha llevado a, irreversiblemente, perder la compostura como nueva forma de relacionarse con sus antagonistas políticos.

Aunque sea en portería propia también es gol, autogol, y por eso -aunque vivieron otra gran derrota- en su interior algo festejan ¡porque acostumbrados ya por cuatro años a perder, eso de meterse un gol tampoco sucede todos los días! Y ese festejo les hace lanzar estridentes gemidos que bien pueden leerse como una derrota no solo moral sino también psíquica o bien como un grito de ayuda. ¡AIURA! Asistimos a la fascinante descomposición del conservadurismo mexicano expresado en su comportamiento frente a la mayor marcha de ciudadanos en la historia de este país.

Frente a lo sucedido en la ciudad de México y muchas otras al interior del país y en otros países; frente al desbordamiento ciudadano en apoyo al proyecto 4T y lo que esto les representa, ahora sí,  están fuera de sus casillas; la desconfiguración  pública de sus representantes y de los que les acompañan como malquerientes de este gobierno y del presidente López Obrador; nos hablan de una fase terminal en cuanto a ideas, propuestas, argumentos o razones con las que nos pudieran decir por qué si tienen razón en querer volver al pasado.

En esta crónica del detritus que han construido en los últimos años han llegado al nivel más bajo y más odioso; ni siquiera comparable con aquél vivido por los porfiristas al triunfo de la Revolución.

La masiva participación en defensa de un proyecto y de un líder como López Obrador, no es nueva, no es fruto en respuesta a la morrocotuda pasarela rosa organizada días antes como quieren hacer parecer, y, no es fruto de un acarreo de más de un millón doscientos mil personas como dice la torpe narrativa que intenta negar la realidad; es en realidad la expresión de la necesidad política de “muchos” de expresarse, más allá de con votos, ante al agravio opositor que lleva 4 años atacando al gobierno que en democracia –esta sí- venció arrolladoramente en las urnas. Y es también la continuación de la muestra de antagonismo político que surgió frente a los golpes anti democráticos intentados para evitar que éste llegara a la presidencia por la vía del desafuero y la guerra sucia en su contra, y es también la respuesta obligada a las ofensas y humillaciones que hemos vivido los iletrados, chairos, nacos, borregos, sucios, acarreados, hambreados y pata rajadas –según dice la concepción más fina de la naturaleza del movimiento 4T- por parte de la oposición.

No entender es no entender, Perogrullo dice, no aceptar que los dirigentes de sus partidos fracasaron, no aceptar que la idea de un retorno al pasado ya no tiene cabida, no aceptar que la ciudadanía ya se expresó hace 4 años y que refrenda elección tras elección su preferencia y decisión de por quien ser gobernada; ese no entender y ese no aceptar es lo que hace que el exabrupto y estupidización argumental sean su arma a utilizar a un año y medio de unas próximas elecciones. Si alguien cree que ese ¡mayoritario muchos!, si es que cabe la expresión; va a votar por quienes una y otra vez les insultan, por el insulso wanabismo conservador que decidió odiar en vez de comprender la nueva realidad mexicana; pues está obviamente equivocado.

Porfirio hablando de Calígula y Hitler, Margarita tartamudeando sandeces, Anaya en fuga haciendo juicios de valor, Alito no sabe ni donde meterse, Fox en drogas, Calderón huyendo, Claudio tirando su dinero en alelados, los aliancistas perdidos al no tener identidad; es lo que hay, lo que tienen y con ello tienen que vivir.

Que una marcha les provoque esto es la muestra de la ceguera ante el buen manejo macroeconómico del país, ante la obra pública, ante la protección social de los más necesitados, ante lo realizado y lo mucho por hacer. Y a esos ciegos que no quieren ver porque se quedaron sin privilegios solo queda decirles, ánimo, el país es mucho más grande que las miserias mentales que aprendieron y que no se quieren sacudir.

Siguen reformas a leyes, elecciones de nuevos consejeros, elecciones en Estado de México y Coahuila, elección presidencial en 2024; la vida sigue, es muy posible que se sigan topando con pared y que sigan metiendo sólo autogoles, porque oye, eso de querer medirse en las calles con la chucha cuerera que es el “pueblo”, es quererle enseñar a nadar a un ganso.

*Imagen de pintura de Pavel Kuczynski.

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4T, Cuarto año, México, Oposición, Partidos políticos

No los distraigan

“Homero y yo nos separamos en las puertas del Tánger; creo que no nos dijimos adiós”.

Borges

Si usted es fotógrafo y ve a una persona ahogarse, ¿ajusta su lente para sacarle la mejor foto posible o deja a un lado su cámara y hace lo posible por rescatarla? ¿Es comparable un dilema así con ver a la oposición ahogándose en su miasma o darles algunas ideas para que dejen de zozobrar? Mi conclusión es que, en éste segundo caso, saquémosles la foto mientras los vemos hundirse y minimizarse.

Ya ha transcurrido cuatro años de este gobierno, la oposición decidió no apoyarlo, ha intentado bloquear todos sus proyectos; ha asumido lo que llamaron “moratoria legislativa” para no aprobar cambios en leyes; ha dedicado ingentes recursos económicos a mantener a medios de comunicación, editorialistas y columnistas que -a cambio de ellos- discurren mentiras y medias verdades; ha vulgarizado el lenguaje de la confrontación política; ha pasado al insulto y agresión como forma cotidiana de trato hacia quienes favorecieron con su voto a López Obrador. Convirtieron una obvia polarización derivada de la desigualdad social en una, patética y grosera, polarización clasista.

¿Y cuál fue el resultado, qué obtuvieron a cambio? La intrascendencia política. Han perdido casi todo, no solo votaciones, cargos, presupuestos y poder sino, además, y me parece que es lo más importante, desvirtuaron lo que decían representar. Hoy nadie puede decir qué diferencia al PAN del PRI, prd o MC. Lograron confundir a su base electoral al intentar unir agua y aceite para estar en contra de…

Eso, lo intrascendente de su “idiosincrasia” construida en este cuatrienio, al interior de sus seguidores se convirtió en fuente de enojo social, mismo que les ha llevado al derrumbamiento permanente. Y nosotros los vemos caer, y nos reímos, nos solazamos al ver que la narrativa histórica de la 4T agotó rápidamente cualquier viso de pensamiento racional opositor; tiró como dominós en fila cada concepción social, económico y política que decían tener.

Ahora bien, si el discurso opositor pretendía llegar a los hombres y mujeres que favorecieron con su voto al gobierno de López Obrador, evidentemente han fracasado. Sencillamente no pudieron esconder la complicidad histórica del prianismo con el autoritarismo, la violación de derechos humanos, la desigualdad y el clasismo. Sus gobiernos no sólo no hicieron nada para favorecer una mejor distribución de recursos y minimizar el desastre social que crearon y que después se fueron heredando al paso de los sexenios neoliberales, sino que además actuaron de manera complaciente -cuando no asociada- con la delincuencia organizada, particularmente del narcotráfico y del saqueo de recursos públicos. No pensaron que los sectores sociales mayoritarios ya los conocen bien y que dejaron de comprarles sus historias que les decían que los llevarían al primer mundo.  En resumen, una vez más por no entender el país y a sus ciudadanos, ahora politizados, se han ido dando de tumbos cada vez que abren la boca.

Ese discurso -intrascendente para la mayoría- no encontró eco más allá de las mismas élites que lo emiten y del “aspiracionismo” analfabeta que les sigue -cada vez en menor cantidad- (me remito a los resultados electorales a lo largo de estos cuatro años) Nuevos seguidores, afines a la ideología clasista que se dice “económicamente liberal” (con la ayuda divina de jugosas exenciones fiscales y concesiones públicas, hay que decirlo) no los tienen; son menos que los mismos de antes, haciendo lo mismo, diciendo lo mismo, gritando lo mismo.  ¿Por qué no se allegaron de nuevos ciudadanos a sus partidos?  Principalmente porque no ofrecen nada más que estar en contra de.., no tienen proyecto ni ideología, y su conservadurismo trasnochado invariablemente se ve acompañado de un desamor profundo al país. No tienen una sola herramienta que enfrente los resultados cuatroteistas.

Al no contar con liderazgos serios, dejaron sus tareas en bufones y peladitas, que han decepcionado y avergonzado al prianismo de antaño que hoy se encoge y esconde, nadie espera nada de ellos. Entonces:

Entre ellos se hablan y se entienden, sus líderes provocan y promueven majaderías en las personas que les representan como voceros, de ahí éstos pasan a manejar a sus menguadas huestes y  anularlas de todo entendimiento afectivo al país. México es naco, dicen; huele mal, dicen; es moreno, dicen. La gente conservadora y aspiracionista necesita que le digan cosas, oír cosas, hay muchos mensajes que provienen de gente idiota y que consumen con avidez;  cuando las élites vean el legado que están sembrando: la falta de civilidad y amor al país, la incultura y la ignorancia; no sé si se vean arrepentidos, lo que sí sé es que debería darles pena. Siempre hubo analfabetos, pero la falta de estudios y cultura se vivían como vergüenza, nadie se jactaba de no tener cultura o haber leído libros. Los analfabetos del conservadurismo de hoy son los peores porque en su mayoría han tenido acceso a la educación, saben leer y escribir, manejan tecnología, son la clase económicamente dominante, y, precisamente por su incultura y analfabetismo están volcados a ser un producto en un mercado.

Y nosotros los vemos caer, nos reímos de ellos, nos alegramos de sus fracasos golpistas y de sus resultados electorales, así van muy bien, no hay que distraerlos.

No, no los distraigan; nosotros avancemos en todo lo que hay que hacer para transformar el país que la tarea no es poca, a ellos dejémosles el encargo de memes y bots.

No los distraigan.

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4T, México, Política

Mi columna 101

«Diré con una épica sordina: la Patria es impecable y diamantina»

López Velarde

Cien semanas después, hay quienes se mantienen en un limbo como representantes de una sociedad que ya fue, más bien que está dejando de ser a fuerza de empellones por parte de la sociedad mayoritaria. En una época de emergencia mundial, de cambio climático, del retorno de posiciones racistas y excluyentes, unos se quedaron como mero ornamento y escarcha. Los otros hemos cambiado.

El tiempo, como el espacio físico, es también una coordenada. Transitamos en el tiempo como si fuera las calles de nuestra colonia; algunos, cada lunes iniciamos una rutina laboral que deseamos concluya el viernes para dar paso a otra que hemos inventado y a la que nos hemos acostumbrado. En la medida humana, algunos creemos en la dimensión lineal que nos dice que los cambios existen y que nosotros, nuestro círculo cercano de conocidos y familia, nuestro país, el mundo etc. progresa (¿o retrocede?) hacia un sentido. Medimos el tiempo en celebraciones que concretizan aquello que nos marca con un número identificable por ciclos, semana a semana, año a año, quinquenios, décadas, milenios.

Hace 100 semanas publico una columna cada sábado, semana a semana escribo sobre la política mexicana, ¿por qué cada semana?, en mi caso por esa costumbre de apegarme a lapsos iguales, de esquematizar un sistema de control que aprendí y que se convirtió en algo natural: fechas, cantidades, números, repeticiones, conteos. ¿Por qué hablo de ello al concluir 100 escritos y no otro número? cien en vez de 43 o 74 o 119. Vivimos, yo por lo menos, rodeados de lapsos y conteo de cosas que tan solo nos dan un piso para pasar a un siguiente escalón que repita el mismo patrón anterior.

La política mexicana tiene sus ciclos: sexenios para cambiar un gobierno, los primeros cien días del mismo, las legislaturas anuales, los censos poblacionales, las conmemoraciones históricas que año a año se recuerdan. Nuestra sojuzgada rebeldía nos dice cuando es hora de celebrar, o  de recordar, o de hacer algo; así somos.

¿Cien semanas después qué cambia?

Tenemos un gobierno que pronto concluirá su cuarto año de ejercicio, restándole dos (tal vez es simpleza decirlo, o no); para éste el cambio consiste en haber realizado muchas de las cosas que ofreció hacer en su programa de gobierno: eliminación de fuero presidencial, de pensiones a expresidentes, de partidas secretas, del estado mayor presidencial, de gastos médicos y suntuosos a funcionarios. Tipificación de nuevos delitos como graves, disminución del hurto de combustibles “huachicol”, aumento del salario mínimo en porcentajes superiores a los históricos, aumento de la recaudación fiscal sin subir impuestos, eliminación del outsourcing y formas nuevas de considerar el reparto de utilidades, reformas a la ley de Infonavit, incremento de pensiones a adultos mayores, pensiones a personas con discapacidad y madres solteras. La lista es innumerable, decenas o centenas de acciones que se van cumpliendo en el tiempo asignado a este mandato de la democracia mexicana.

Seguimos: Obras públicas como Aeropuerto, Refinería, Tren Maya, Reservas ecológicas, Corredor Transístmico, plantas termoeléctricas, rehabilitación de refinerías en desuso y compra de refinería Deer Park en Estados Unidos, rehabilitación de cientos de hospitales abandonados, en cascarón o sin equipamiento, creación de decenas de cuarteles para la Guardia Nacional diseminados en todo el país. ¿Seguimos? No habría texto de 1000 palabras (como es el número de los míos semanales, salvo éste) que alcance para enumerar lo hecho.

De estas obras, proyectos y realizaciones he escrito en mis columnas. La política mexicana en su operación de gobierno realiza cosas, algunas de esas cosas de este gobierno son éstas.

Las obras anteriores significan que el transcurso del tiempo sexenal está acompañado de “cosas materiales” que cambiaron; y sin embargo, no es lo más importante.

Por otra parte, siguiendo con lo que ha sucedido en la política mexicana en estas últimas cien semanas, hay que referirse también al trabajo (sic) de la oposición. Aquí cabe muy bien la referencia que hacía William Morris en 1885 acerca de la diferencia entre Trabajo Útil vs Trabajo Inútil; sólo una frase para explicar la diferencia entre la dedicación gubernamental y la dedicación opositora: “¿Cuál es, entonces, la diferencia entre ellos? Uno contiene esperanza, el otro no. Es de hombres hacer un tipo de trabajo y es de hombres también negarse a hacer el otro”

Lista de cosas (que contengan esperanza) que ha hecho la oposición política en el gobierno del presidente López Obrador:

Haré un poema sobre nada. Un poema que se ha hecho a partir de la nada y que no dice nada. Hablando en serio ¿Qué podríamos decir? ¿Qué sabemos en realidad, qué conocemos más allá de nuestra propia incapacidad, nuestro cretinismo, nuestra imposibilidad de ser felices?*

Otras realizaciones opositoras que no contienen esperanza alguna: Bloquear, decir no a todo, vociferar, insultar, mentir, difamar, manifestarse de manera clasista y racista permanentemente, apelar al pasado, proteger cotos de poder, defender a ex funcionarios delincuentes; acudir a instancias internacionales y gobiernos extranjeros promoviendo su intervención en la política nacional…

De que la oposición no ha propuesto nada, ningún proyecto, ninguna política, ninguna idea que no sea otra más que decir NO a cualquier cosa que haga este gobierno también he escrito en mis columnas. Me gustaría que mis críticos me contradijeran diciéndome qué sí han hecho que no sea no, no, no… y sin embargo no es lo más importante.

Lo que sí es importante y es la esencia del cambio en el tiempo transcurrido en estas cien semanas, es que hay una nueva forma de percibir el México que queremos y sus posibilidades. Para quienes apoyamos los esfuerzos de gobierno, en medio de crisis mundiales, pandemia y guerra; existe un espíritu diverso, un numen prepotente como aquél del que hablaba el Dr. Eusebio Castro Barrera (tan poco recordado hoy, y que fue fundador de la Sociedad Mexicana de Filosofía junto con Vasconcelos) ¿Y cómo explicar este cambio? Es algo que se siente, más allá de las obras materiales esta transmutación del ideario mexicano de pasar de  creer que nada distinto sucedería, que todo seguiría siendo igual, que los jodidos seguirían siendo jodidos, que los restos del país seguirían en venta, que la corrupción e inseguridad sería para siempre porque así nos había tocado vivir en el tiempo que nos tocó vivir. ¿Y cómo explicárselo a la oposición si no lo percibe?, su odio es mayor que cualquier apertura a la posibilidad de esperanza y a la visión de lo que sucede. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

¿Cambió la oposición?, sí, retrocedieron, hace cien semanas eran y decían lo mismo, sin embargo ahora son más vulgares y agresivos; involucionaron.

Escribir de política mexicana, definiendo una posición ideológica y hacerlo sin ambigüedades tiene consecuencias; he aprendido a soltar a quienes prefirieron excluirme de su conversación y en contraparte he conocido gente abierta a la crítica y a la discusión; vivir en el momento histórico actual es una de las emociones personales más satisfactorias que hace apenas pocos años no conocía, es un placer haber escrito de ello;  la transformación de México -parafraseando a Enrique IV sobre París- bien vale una misa.

*Guillermo IX de Aquitania.

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