Perseguidos políticos

“Si camina como pato, grazna como pato, vuela como un pato, seguramente es un pato”

Refrán popular

En un capítulo más del uso falso del lenguaje por parte de exfuncionarios panistas y priistas y empresarios en fuga, nos encontramos que aquellos que hoy son perseguidos por la justicia mexicana por haber cometido delitos graves de toda índole: corrupción, abuso de poder, defraudación fiscal, lavado de dinero, desvío de recursos, delincuencia organizada y demás, se dicen que son “perseguidos políticos”

El país tiene una larga historia de albergar verdaderos perseguidos políticos; Trotsky  llegó a México asilado por el gobierno del presidente Cárdenas una vez que “los procesos de Moscú” ordenados por Stalin hicieron inviable su permanencia en la Unión Soviética.

La persecución política es la acción del Estado de controlar a ciudadanos, generalmente opositores, con el propósito de restringir su capacidad de tomar parte en la vida política; la acción es reprimir, detener o castigar, por lo general con el uso de la violencia, la represión política niega e impide el  ejercicio de sus derechos civiles y políticos y limita los de expresión, reunión, asociación, y sobre todo pone en riesgo la seguridad física del perseguido.

La consideración de persecución política es una muy seria, México es firmante de muchos de estos acuerdos y es bien conocida en el mundo la trayectoria del país respecto a ofrecer y dar asilo a personajes perseguidos políticamente por gobiernos de distinto color.

El ex presidente argentino Héctor Cámpora  se refugió en la embajada mexicana en Buenos Aires durante 42 meses, no viajó porque no recibió el salvoconducto correspondiente por parte de los militares que dieron el golpe de estado de1976. El gobierno del presidente Echeverría le salvó la vida al abrirle las puertas de la embajada y darle asilo y sin embargo la dictadura militar argentina solicitó a México que no otorgara salvoconducto por ser un “criminal ideológico”.

El expresidente de Bolivia Evo Morales fue rescatado por México ante el golpe de estado en su contra, disfrazado de renuncia obligada, dado por el gobierno derechista de la conservadora Jeanine Áñez y militares bolivianos. El presidente Morales dijo, palabras textuales: “AMLO me salvó la vida”

El Shah de Irán se refugió en México al triunfo de la revolución islámica en su país. Al ser asesinado por los militares pinochetistas el presidente chileno Salvador Allende, su esposa Hortensia Bussi se asila en México. José Martí, Rigoberta Menchú, el cineasta Luis Buñuel, el expresidente hondureño Manuel Zelaya y muchos personajes políticos más, defensores de derechos, críticos, artistas y un largo etcétera son ejemplos de perseguidos que han recibido la protección del país.

Ahora, ¿Qué tiene que ver con toda esta gente mencionada el que en la circunstancia actual mexicana  conocidos políticos  sinvergüenzas y delincuentes mexicanos de los sexenios pasados y actual se pretendan asumir en igualdad de situación de persecución política?

El empresario Alonso Ancira fue acusado de delitos que afectaron el patrimonio del país por más de 200 millones de dólares, después de fugarse a España y ser detenido ahí, se asumió como perseguido político para intentar evadir la justicia mexicana. No le resultó la farsa y fue extraditado y obligado a devolver el dinero para recuperar su libertad. Un simple pillo que usó el sainete de la persecución política.

Los ex gobernadores de Chihuahua y Veracruz, Duarte los dos, priistas los dos, ambos acusados de saquear las arcas de sus estados, fugados, uno ya detenido y encarcelado y el otro en proceso de extradición, con la novedad que se dicen, adivine usted, sí perseguidos políticos.

Por cierto la esposa de Duarte el de Veracruz que será extraditada próximamente, Karime Macías, la loquita que escribía planas diciendo que merecía la riqueza que se robaba, también dice que es perseguida política.

El actualmente gobernador panista de Tamaulipas Cabeza de Vaca que fue ya desaforado por el congreso para que responda ante las acusaciones por defraudación fiscal y narcotráfico, se dice perseguido político… Y los panistas lo acuerpan y dicen que sí que es perseguido.

Y la cereza del pastel, el expresidente Calderón, que sale en televisión y medios en entrevistas a modo luciendo abotagado y exaltado a decir que es perseguido político; parece que ya sabe que pronto caerá en manos de la justicia.

El uso del lenguaje para decir cosas que no son y así hacer crecer la mentira en que viven estos ex funcionarios que hoy se ven acorralados por las leyes, es la única forma que han encontrado para no responsabilizarse de los daños que causaron a su paso por sus posiciones de gobierno y  por el generalizado saqueo que hicieron del presupuesto público.

Resulta muy cínico su discurso pero no podemos esperar nada más de ellos, sería ingenuo pensar que reconocerán sus transas y negocios al amparo del poder; es necesario que sean investigados y detenidos, intentar que devuelvan lo robado y dejarlos en el basurero de la historia.

Decía el presidente Abraham Lincoln “Es posible engañar a unos pocos todo el tiempo. Es posible engañar a todos un tiempo. Pero no es posible engañar a todos todo el tiempo”. Los 30 años de neoliberalismo fueron la pica que desangró al país a través del engaño y atraco, estos farsantes que se dicen perseguidos deben ser juzgados si es que apelamos a la moral pública.

No son perseguidos políticos, son delincuentes.

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