El NO ya lo tenemos…

“Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres.” Albert Einstein.

Hay fechas límite que tradicionalmente les marcamos a los gobiernos para establecer una especie de resumen de su trabajo. La fecha de los 100 días, la del primer año, la del medio término de mandato, etc. En el caso del gobierno mexicano actual se conjugan dos situaciones para hablar de ello al cumplirse sus dos primeros años:

La primera es que el propio presidente López Obrador se puso ese plazo para que a su término los ciudadanos hubiéramos, por una parte, percibido el cambio y la transformación del modelo de gobierno comparado con los anteriores, y por otra, el que se hubieran sentado las bases constitucionales, legales e institucionales para que siguientes gobiernos no pudieran revertir las nuevas políticas y formas.

Y la segunda es que en mi particular opinión, dos años sí serían suficientes para conocer si hay un verdadero cambio transformador de acuerdo a lo que se ofreció como programa de gobierno en la campaña política que llevó al espectacular triunfo de López Obrador en el 2018.

Habrá seguramente muchos análisis e indicadores que sustenten datos duros, métricas comparativas y opiniones de especialistas en asuntos particulares, yo me limitaré a hablar de los cambios que veo y de la oposición alrededor de tales cambios; adelanto que aunque falta tanto por hacer, es precisamente por el aturdimiento en que se encuentran los antagonistas políticos y sus frágiles y falsos decires que asumo que el cambio va en el sentido correcto.

¿Qué ha hecho la “4ª transformación” en estos dos años?

  • Hoy la corrupción es delito grave y no hay derecho a fianza. El combate contra la corrupción es real y va de arriba hacia abajo.
  • Se reforzó el artículo 4º de la Constitución en materia de bienestar social transformando programas sociales en derechos sociales.
  • Se detuvo la construcción del aeropuerto de Texcoco, obra basada en corrupción y que ocasionaría por décadas un daño al erario para poder mantenerlo.
  • Se otorgan becas a millones de estudiantes.
  • Se rompió el monopolio de la distribución de medicinas y se está en el proceso de establecer nuevos mecanismos que terminen con el control para su venta a precios excesivos.
  • Se habilitan y termina la construcción de decenas de hospitales inconclusos que sirvieron para la foto de inauguración de anteriores gobiernos.
  • Se han congelado cuentas bancarias con enormes cantidades de dinero para afectar directamente los beneficios de la delincuencia y la corrupción. Sin importar el nivel de los afectados, ex secretarios de gobierno, gobernadores, ministros de la corte y muchos otros delincuentes de cuello blanco.
  • Se dio amnistía a presos políticos, encarcelados por gobiernos anteriores y jueces corruptos.
  • Se terminó con las amnistías fiscales y se obligó a pagar impuestos a grandes deudores que tradicionalmente los evadían.
  • Se decretó nuevos niveles de ingresos de los funcionarios públicos acordes con la realidad del país y se estableció una radical política de austeridad.
  • Se dejó de pedir prestado para soportar el gasto dispendioso del gobierno.
  • Se dan cientos de miles de créditos a la palabra.
  • Se detonó la economía en los estados más pobres del país con proyectos de inversión pública (tren, refinería, carreteras)
  • Se intenta revivir PEMEX y se establecieron nuevas políticas energéticas que buscan la autosuficiencia en gasolinas, se logró bajar el precio de la gasolina.
  • Se establecieron programas de empleo para cientos de miles de jóvenes sin experiencia y posibilidad de estudios.
  • El propio presidente informa diariamente y se somete al escrutinio de los medios que desean hacerlo.
  • Se respetan las libertades de todo tipo, no hay presos políticos.
  • Se aprobó en el senado la propuesta de quitar el fuero al presidente y diputados y senadores.

En fin, podría seguir con más ejemplos pero me parece que estos hablan de cambios de fondo.

¿Qué ha hecho la oposición en estos dos años?

Decir NO a todo.

La oposición se ha dedicado a dar tumbos para mínimamente organizarse  e intentar tener mayoría en el congreso y senado en las elecciones de 2021. No han podido aportar un plan de acción que plantee una forma de avanzar en el país, su planteamiento es invariablemente volver al pasado, poder recuperar los privilegios perdidos y mantener una crítica constante basada en mentiras y medias verdades de cualquier acto de este gobierno. Respecto a los actos de gobierno, independientemente de lo que sea dicen NO.

Para lo anterior han intentado formar partidos y asociaciones (en el caso del calderonato no pudieron por intentar hacerlo de manera ilegal), utilizan a los medios de comunicación en donde han encontrado refugio para hacer su crítica diaria dictada y organizada por quienes les aportan inmensas cantidades de dinero.

Los grupos más conservadores mantienen su  juicio a la población por su color de piel, nivel educativo, poder adquisitivo, trabajo, forma de hablar, usos y costumbres y conservan su intolerancia a la diversidad.  Sus quejas las llevan ante la monarquía española (jaja, rejaja)  Por lo mismo no pueden aceptar siquiera que el naco (sic) presidente pueda hacer algo bien.

Los menos y que alguna vez se presentaron como de izquierda (no importa si izquierda caviar) han pasado a ser francamente de derecha aunque a veces se dicen de izquierda moderna, de centro, moderados o cualquier otra cosa que les permita zafarse en cualquier momento de una concepción ideológica clara y chapulinear si se les presenta la oportunidad; estos son los “huevos tibios” en la política, los que  tienen la ideología del personaje de la Chimoltrufia que dice: “así como te digo una cosa te digo la otra”  A estos les aplica lo que decía Talleyrand: “La oposición es el arte de estar en contra tan hábilmente que, luego, se pueda estar a favor”

Todos estos, los opositores, diversos por diferentes razones y a quienes lo que les une es su interés en recuperar el privilegio perdido tienen algo en común al respecto de este gobierno y de la 4T: son negacionistas. Le niegan cualquier éxito.

Para estos las cosas son y deben ser porque siempre fueron así, su explicación de vida es porque hay una constante en el tiempo, sus familias e historia aspiracional les estableció su fundamento racional, eligen no preguntar para no tener respuestas.  No cuestionan porque entienden que los gobiernos les pertenecen por historia y herencia. Se necesitan unos a otros porque en su individualidad no pueden reforzar sus falsedades y mitos, requieren del grupo, de la secta.

Solo así, en esta forma de entenderse y negarse a al cambio, se puede entender esa unión de personas, movimientos y partidos para algo que se llama SÍ y que se presenta como el ente unificador en contra del gobierno. En su conjunto e independientemente de quienes les formen, promueven un medievalismo de castas en donde los grupos sociales más económicamente poderosos puedan seguir controlando la sociedad. Muchos de sus seguidores creen que trabajan para sí mismos pero la realidad es que trabajan para los de siempre.

Y entonces; aún con un sinfín de tareas inconclusas, errores y además por los tropiezos por la pandemia del covid y la crisis financiera mundial; si la oposición es esto que vemos y que en su pequeñez moral e intelectual no hay en ellos una propuesta inteligente, creíble y que busque beneficiar al país, definitivamente quiere decir que estos dos años sí han marcado un cambio y sí se está en el camino de la transformación.

Por lo que se ha logrado y por las heridas causadas a los destructores del país. Por eso.

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