4T, Mayorías, México, Oposición, Unidad

¿Y la ciudad apá?

«¿Estoy yo acaso en un lecho de rosas?».

Cuauhtémoc.

En 2016 cambio su nombre a CDMX y se convirtió en la entidad (no Estado) 32, es la Capital con 9 millones 200 mil habitantes; con sus 1495 km² representa apenas el 0.1 % del territorio nacional pero aporta el 27% del crecimiento del país y es sin duda el principal centro económico; sede de los tres poderes por lo que también es el corazón político de México; uno de los grandes motores de la nación en lo académico, social, cultural y financiero. Se dice lo anterior en tan solo 5 líneas pero es mucho, muchísimo, por eso es que es inmenso también lo que estará en juego en el 2024.

Es la ciudad de los mercados, del de San Juan, Jamaica y Sonora; del Zócalo y las interminables marchas; del tráfico y caos; del «se compran colchones…»; la del plantón en Reforma; la de la epidemia de cólera en 1833 y la de los sismos los 19 de septiembre; la capital del gran Imperio Azteca; la de Frida y Diego; la de olor a tequesquite y nixtamal; la de la matanza de estudiantes en 1968…

En 2021  Morena ganó en la ciudad 31 de 33 distritos pero solo 7 de 16 alcaldías con lo que gobierna al 53% de los ciudadanos de la entidad. Que la oposición alcanzara el 47% fue un duro golpe a la izquierda, tiene su explicación en que, adicional a nuestra propia soberbia por el arrastre lopezobradorista del 2018 y los triunfos electorales estado tras estado que hizo que Morena se confiara y no saliera a votar y en cambio el pan/prd/pri sí (en 2018 la elección federal tuvo participación del 63.42%, en 2021 el 52%.); hubo dos razones/pretextos -uno de frustración otro de sumisión- que devinieron en 3 factores:

  • La traición del “morenista” Ricardo Monreal al apoyar a candidatos opositores, en particular a la hoy alcaldesa Sandra Cuevas en la alcaldía Cuauhtémoc (Nota: el bumerang a los habitantes de esa demarcación que votaron por la Sra. Cuevas esperemos los haga reaccionar en un siguiente evento electoral; es tan vulgar, corriente, clasista e ineficiente la perredista alcaldesa que, representando claramente al desmemoriado prd convertido en una anomalía de conservadores a la caza del hueso, es lo opuesto a una idea de dirigente para una ciudad moderna y de avanzada)
  • La vendimia de principios (del latín da natibus) que hizo el prd para coligarse con el PAN en varias alcaldías más y así cambiar los votos de los que se dicen “izquierda moderna” a favor de una alternancia elitista a manos del derechista, bisnero y cavernario panismo. Cómo olvidar que con sus votos llevaron al Congreso al panista Gabriel Quadri en vez de a Pablo Gómez en Coyoacán (sí, ese Coyoacán sede de la UNAM)
  • El agotamiento del wanabismo clasemediero (porque qué feo reconocer la propia pobreza) por no entender lo que significa “por el bien de todos primero los pobres”, y que esta política pública claramente extendería beneficios sociales a todos, incluyéndolos como lo hace, porque al paso de estos años vemos a estos tan opositores cobrando becas, pensiones y apoyos y de ahí pasan a vestirse de rosa para salir a tontear a favor del conservadurismo que precisamente los sobajó por décadas, se les olvidó que en el país y por lo tanto en la ciudad hubo una época en que pudimos estudiar becados y había pensiones medianamente dignas después de laborar las décadas correspondientes, hasta que el neoliberalismo arrasó con todo y mandó las becas y las pensiones al carajo (hay afores centaveras, eso sí) (Aquí cabe todo un análisis de cómo muchos de aquellos “supuestamente” clase media, estudiados en escuelas y colegios privados en realidad tienen una conciencia social que apenas les alcanza para practicar meterse una papa en la boca y decir awiwi papirri)

Si el efecto Xóchitl es el que veremos en los resultados en CDMX el próximo julio, hoy podríamos incurrir en la misma soberbia del 2021, el verla desbarrancada, desinflada y en una campaña balbuceante haciéndose acompañar de la peor ralea de exfuncionarios no nos puede hacer bajar la guardia; a los citadinos (me excluyo porque ahora voto en el estado de México) les importa cosas reales de las que hay que hablar: movilidad, empleo, agua, pobreza, educación.  Está demostrado también que en los citadinos no hay diferenciación por clase social para votar por uno u otro, así que no se puede caer en la generalización, en todas las clases hay wanabis desinformados porque en todos lados hay Xóchitls vestidas de rosa.

Cuando a López Obrador lo intentó desaforar el gobierno foxista, la ciudad se volcó a defenderlo; en 2007 la ciudad votó por aborto legal; en 2009 por matrimonio igualitario; es una ciudad de libertades que no puede quedar en manos de la derecha; esta es la ciudad de los encuerados de Spencer Tunick y también la de los encuerados de los 400 pueblos en protesta por reparto de tierras; no es apta para mochos y mucho menos para cárteles inmobiliarios.

La propuesta de Morena se definirá en las siguientes semanas: Clara Brugada, ex alcaldesa de Iztapalapa; Omar García Harfuch, ex secretario de seguridad capitalino; Hugo López Gatell; ex subsecretario de salud federal; Mariana Boy, titular de la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial de la CDMX y Miguel Torruco, diputado federal. Cartas fuertes las de la 4T, una vez más quien resulte ganador de diversas encuestas será el o la candidata y a esa debemos apoyar de manera unánime para no dar paso a que la derecha intente apoderarse de la ciudad. Morena tiene proyecto y tiene también la fuerza suficiente si se presenta organizado en la ciudad.

Hoy, todos los datos indican que la oposición está desfondada, el PAN impondrá al pri y prd a quien quiera de candidato, tendrá que elegir de una flaquísima caballada enredada en corrupción pero altamente rebuznante; de ahí su violencia a la 4T y chairos que la acompañamos y por ello su apoyo a cualquier causa que no sea la del gobierno, no importa si en el camino tiene que ponerse del lado del dispendio en la Corte o de bloquear políticas sociales.

Que estén así fracturados nos debe dar gusto, nos debe complacer que les vaya mal porque así debe ser cuando un grupo actúa mal, cuando miente y es hipócrita, cuando su plan de gobierno es obtener ventajas injustas, aquí bien nos aplica usar -como anillo al dedo- ese término alemán “shadenfreude” para alegrarnos de su desgracia, o el francés “joie maligne” o el holandés “leedvermaak” o el mismísimo hebreo “simcha la-ed” o el ruso “zloradstvo”. (Tal variedad de términos -impronunciables para mí- que encontré en un diccionario para explicar una emoción existen porque en todas las sociedades surge el sentimiento de enojo contra el que actúa mal, es decir que en todo el mundo nos permitimos el encabronamiento ante la fatalidad cuando es obligada y decidida por elites que se hacen acompañar de devotos palurdos a quienes ni voltean a ver)

Lamento si a las buenas conciencias les afecta que diga que qué bueno que la oposición haya acabado en despojos, es hora de decirlo: debemos proteger la ciudad capital porque por ahí intentarán meterse adoptando la narrativa que gusta escuchar a los buenaonditas y aspiracionistas que conforman su grey; y cuidado porque de este tipo de ciudadanos no hay pocos, más bien hay un montón. En la “Ética nicomáquea” de Aristóteles, que es uno de los primeros libros sobre ética y moral de la filosofía occidental, ya se habla del término “epikhairekakia”: alegrarse por la mala fortuna de otro. Que no nos de miedo decirlo, el comportamiento opositor que busca regresar al pasado, ese que ahondó en la pobreza, desigualdad y corrupción del país, no debe aceptarse, mucho menos considerarse como una forma de pensar tan solo distinta, respetemos personas pero no ideas, su ruina debe alegrarnos.

Si yo votara en la ciudad lo haría por Clara Brugada, y sin embargo, cualquiera de los nuestros que resulte ganador tendrá mi simbólico apoyo.

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4T, Futuro, Golpismo, Mayorías, México, Moral pública

Con C de “Que pierdan todo”

Aceptar que el poder factual tiene la última palabra sería reconocer el fracaso y el fin de la civilización.

Arturo Uslar Pietri

La utopía habita en las casas de los mexicanos, lo hace como un fantasma que gradual y progresivamente alimenta un movimiento social llamado la Cuarta Transformación (4T). Esa utopía está llena de ilusiones porque únicamente pretende romper las cadenas que se han impuesto a los ciudadanos de este país. No sueña con alcanzar una plena y definitiva felicidad, no sueña con perfecciones,  simplemente parte de la convicción de que todos los mexicanos somos iguales por naturaleza, que todos tenemos la misma dignidad, que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones, que todos tenemos derecho a elegir a nuestros gobernantes, que los recursos públicos son para lograr el bienestar de todos y que dada la situación real heredada por siglos de opresión y desigualdad: “por el bien de todos, primero los pobres”.

Ya no se puede esperar más, no hay eternidad suficiente para que quienes repudiamos el pasado nos detengamos en tolerar guerritas sucias, golpes blandos, boicots legislativos, reacomodo de corruptos; la chequera de las élites son profundas como lo son también los bolsillos de cualquiera dispuesto a frenar la transformación del país.

No es solo el gobierno sino el entorno completo de la 4T, es decir la gran mayoría (líderes, funcionarios, artistas, empresarios,  opinadores, estudiantes, ciudadanos comunes), quienes no tenemos interlocutor en la oposición; nos enfrentamos cada día al desquiciado o desquiciada de turno.  Hoy es el Sr. Creel, ayer la señora Lily Téllez; mañana será cualquier otro prófugo del psiquiátrico, invariablemente torpe, excluyente y execrable.

A esos bolsillos pesados de ciertas élites –las más retrógradas- les sale barato; en vez de  preocuparse por ganar limpiamente en elecciones; maicear legisladores, jueces y ministros. Porque ¡mira que para lo primero tendrían que salir a la calle, recorrer el país, conocer a los mexicanos, entender sus necesidades, ser parte del nosotros!, para lo segundo solo tienen que estar al pendiente de quien tiene el botón momentáneo que puede frenar coyunturalmente la marcha del movimiento lopezobradorista, cuatroteista, transformador o como le queramos llamar.

Por lo tanto, ¿Es su modelo o es el nuestro; es el privilegio elitista o es el beneficio mayoritario; es su plan o es el nuestro?

Ante un proyecto como la 4T se identifican tan solo dos grandes visiones (es importante repetirlo, solo dos): quienes apoyan el proyecto de transformación del presidente López Obrador, en su mayoría ciudadanos de ideas de izquierda y liberales y, otros quienes marcada y explícitamente lo rechazan y que en su mayoría son conservadores, clasistas, racistas y neoliberales. No hay una tercera vía, la tibieza, el centrismo, el dialoguismo, el un pie aquí y otro allá son también del segundo grupo; son conservadores y reaccionarios que no se atreven a salir de su closet. Reitero, solo hay dos posiciones.

Esa moda de El INE no se toca, no al Tren Maya, defendemos la legalidad de lo caido-caido etc. impulsada por, medios de comunicación, iglesias, ONG´s financiadas por estados Unidos y grupos corporativos, esa aparente “lucha activa” que disque reivindica políticas sociales es tan solo un paso de manual de golpe blando; en voz de la oposición es mera difamación y calumnia. Y con esa, su narrativa, se surten los medios de comunicación masivos.

Nosotros los detendremos, su fiesta se les acaba, para eso también es el Plan C.

¿Se debe seguir dando trato de demócratas a quienes son meros golpistas blandos? Sí porque nuestra democracia tan mancillada por ellos; a veces por el mismo INE, a veces por marchistas rosados que no saben ni como se llaman; es la que habla de votos, un ciudadano es igual a un voto.

Mientras que exfuncionarios, expresidentes y sus familias, se pasean por el mundo en medio del derroche. Mientras que Calderón y Fox boquiflojos sabiéndose protegidos por el poder judicial, y delincuentes son liberados por jueces, y legislaciones votadas mayoritariamente por el Congreso son frenadas por la Corte. Este no va a ser, no puede ser, un sexenio de: lo intentamos. Para eso es el Plan C.

Hasta ahora, el golpe blando que intenta la reacción no ha sido exitoso, por una parte porque cada uno de estos opositores, grupos o personas, tienen intereses propios que no están dispuestos a dejar de un lado por una causa común (por más negativa que sea), así que le meten ruido y dinero pero a su propia conveniencia; y por otra parte, y que también es la razón de que no lo será, es por el amplísimo apoyo popular del que goza este gobierno, los ciudadanos que buscamos un mejor país somos la clave para que no pasen.

No hay que perder de vista que de aquí al 2024 insistirán y que será una lucha diaria la que provocarán para descarrilar este proyecto, ¿no hay duda verdad? esta derecha quiere muertos, quiere tragedia, la 4T no se los dará pero ellos los van a seguir buscando o los recrearán. Ojo, nos enfrentamos a la canalla, al instinto bestial del privilegiado que está dispuesto a lo que sea para clavarle un cuchillo en la espada a este país.

Entonces, entonces, ¡lo que sigue es el plan C!

Todo lo sucedido en el actuar del conservadurismo debe ser nuestra motivación: transformemos sus hechos, su oposición, su desamor, sus transas, su odio, todo lo que ellos son, en motivación para la etapa que sigue: el plan C. Que no ganen nada, que pierdan todo.

Si no hay interlocutor, si no hay con quien dialogar, construyamos las mayorías para hacer los cambios que requerimos. Nuestras mayorías, no la de la suma inexistente con ellos, no la mayoría a la que se han negado consistentemente.

El plan C, ¿Qué es?, no es otra cosa más que votar todo a favor de Morena, es formar mayoría en el congreso; para reformar la Constitución se necesitan 334, dos tercios del congreso formado por 500; hay que ir por los 334 en la próxima elección para poder llevar a cabo reformas constitucionales, ese es el Plan C, muy simple pero muy complicado a la vez porque a veces se hace una distinción del voto, se vota por un partido para presidente o gobernador y por otro para diputado o senador. El plan C es votar parejo por Morena, formar las mayorías que permitan las reformas, hacer los cambios en la Constitución, reformar el poder judicial, en resumen, mandar al carajo de una buena vez las rémoras opositoras enquistadas en juzgados y Corte, en legislaturas y en Senado.

Necesitamos la organización del partido -no solo en la cúpula sino en las calles-; la información a los ciudadanos por todos los medios (la4tv juega un papel fundamental), la selección de candidatos con arraigo en su localidad y comprometidos con el proyecto, probados en su lealtad, alejados del canto de las sirenas; todo suma para que se llegue a elecciones para lograr lo que se necesita: la mayoría calificada.

A la próxima o próximo presidente no le podemos dejar atada de pies y manos, debe poder avanzar en el proyecto de Nación, la 4T no es un proyecto sexenal, es un proyecto de vida. Hasta hoy se ha hecho mucho, se rompieron toda clase de paradigmas, las últimas encuestas dicen que más del 80% de la población está satisfecha con el trabajo del presidente, hagamos que ese número se refleje en los votos.

Parece que el 2024 está lejos, no, no lo está, el 2024 ya empezó, en política ya empezó. En Morena ya empezó, que ese inicio sume y no reste; que nuestros precandidatos sumen y no resten; que nuestros líderes de partido sumen y no resten; que los esquiroles al interior puedan ser neutralizados; que los tibios se decanten.

Cierro con unos versos de la “Suave Patria” de López Velarde:

Yo que sólo canté de la exquisita
partitura del íntimo decoro,
alzo hoy la voz a la mitad del foro
a la manera del tenor que imita
la gutural modulación del bajo,
para cortar a la epopeya un gajo.
Navegaré por las olas civiles
con remos que no pesan,
porque van como los brazos del correo chuán
que remaba la Mancha con fusiles.
Diré con una épica sordina:
la Patria es impecable y diamantina.

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4T, Futuro, Mayorías, Oposición, Poder

La necesaria mayoría.

Cruzazulear: Acción de perder un partido luego de tener la victoria prácticamente asegurada.

¿Vamos a dejar que destruyan lo construido en este sexenio? El punto de partida es entender que cualquier espacio de poder que recuperen será para revertir los avances sociales, políticos y económicos logrados. ¿Vamos a aceptar una vuelta al pasado? La regla fundamental para quienes participamos de la 4T es no tener duda que la amoralidad opositora está presta a asaltar el cambio transformador de este primer gobierno anti-neoliberal.

Una de las tareas urgentes por parte del movimiento 4T que considero es de las que debemos empezar, desde ya, a hablar: La necesidad de construir las máximas mayorías en el legislativo.

Aún no es tiempo de pensar en las elecciones del 2024, ¿o sí? Hay formas y procedimientos para elegir candidatos, eso pasará en su momento y ese será un primer momento de inflexión. El partido dirá el cómo, las encuestas dirán el quién, los ciudadanos que participamos de la 4T auparemos en concurrencia, por necesidad casi existencial del proyecto 4T, a ese quien. Porque si no…

Y una vez que ratifiquemos en el cargo presidencial a una de las nuestras o nuestros, ¿qué, que se las arregle como pueda?

Ya hemos hablado mucho, yo por lo menos, de la bajeza y estulticia opositora representada en PAN, PRI y prd, de lo enfermizo de su representación pública, de los valores que dicen defender y que no son otra cosa que la defensa de sus privilegios mal habidos, de su clasismo, de la cleptocracia mostrada en las décadas anteriores al sexenio actual, de la cooptación que mantienen de algunas áreas en el poder judicial y organismos “autónomos”. Hablemos ahora de lo que sigue porque como bien decía Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí” No creamos que porque las encuestas nos traen por las nubes nos podemos quedar sentados de brazos.

En este primer gobierno de transformación la figura más importante del movimiento es el que hoy es presidente: Andrés Manuel López Obrador. No hay racimos de figuras que causen tal emoción, popularidad y seguimiento a sus ideas; vamos, a lo largo de la historia se cuentan con los dedos de la mano las personalidades de ese tipo; esos líderes natos con una clarísima idea del destino nacional se dan a cuenta gotas; quien le siga en el cargo no necesariamente tendrá las mismas cualidades, sin duda tendrá otras pero dudo que aquellas que permean con una simple palabra o un gesto una idea trascendental.

A esa otra u otro que le siga debemos acompañarlo con la herramienta más poderosa del poder en México, los votos (¿o por qué creemos que los opositores quieren tener a sus títeres a cargo del INE?): necesitamos la mayoría en el  legislativo federal y en los  locales. Para eso son los votos, para incidir mandando sobre quien queremos que nos represente.

Si las cámaras son la representación popular entonces que lo sean, que se llenen de representantes verdaderamente populares y que estén dispuestos a “romperse la madre” por sacar adelante los cambios que aún faltan. Ya sabemos cómo funciona esto, minorías con poder tienen la facultad de detener el proceso constitucional que se requiere, así la reforma eléctrica, así la reforma electoral, así cualquier cosa. Necesitamos tener mayoría calificada en las cámaras para avanzar en el proyecto transformador. Se dice fácil pero no lo es porque la suma de intereses en contra del cambio intentará frenarlo una y otra vez.

Desde que el PRI perdió la mayoría en el congreso allá en 1997, los presidentes forman mayorías por acercamientos ideológicos, de negocios o de delincuencia.

Así las reformas que se hicieron en el periodo neoliberal, por ejemplo las peñanietistas mejor conocidas como la venta del país, se lograron una vez que el PRI y PAN, ellos sí unidos ideológicamente, compraron al PRD para tener la suma necesaria.

La reforma al Poder Judicial con la que Zedillo sacó a todos los ministros de la Corte, la logró con la suma de votos y su mayoría en el Senado.

Desde 1917 a la fecha la Constitución ha tenido más de 707 reformas, 213 previo al periodo neoliberal y el resto en pleno neoliberalismo (dato importante para los palurdos que dicen, es que AMLO quiere cambiar la constitución); por ejemplo, con Carlos Salinas hubo 55 cambios a la Constitución, (no recuerdo las lágrimas de los hoy opositores por cierto, no recuerdo que le acusaran de dictador…), Ernesto Zedillo 77, Vicente Fox 31 cambios, Felipe Calderón 110 reformas, y Peña Nieto 155 cambios (lo que se conoce el vergonzoso periodo del Pacto por México) entre PRI, PAN y prd.

Las reformas constitucionales requeridas y que no han podido realizarse y que acaban siendo meras reformas en leyes secundarias (y que a veces tampoco logramos mayorías para pasarlas) son ocasionadas por esa falta de número en los votos en la cámara de diputados y senadores.

Y no solo eso porque además México es un sistema federal que requiere la aprobación de la mitad de las legislaturas para las reformas constitucionales y, por lo tanto, cuenta con posibles puntos de veto adicionales, de ahí que también es importantísimo pensar en los congresos y gobiernos estatales.

La cantidad de reformas realizadas en el periodo neoliberal, obviamente, por si alguien lo dudaba, al ser promulgadas por gobiernos contrarios ideológicamente al proyecto de país que surgió de la Revolución Mexicana y que dio origen al texto constitucional de 1917, mismo que contenía un claro énfasis en la justicia social, afectaron en perjuicio del país, aspectos torales como el de la educación, la tenencia de la tierra, los recursos del subsuelo –petróleo, minas-, las condiciones de trabajo, los derechos humanos, los derechos de los pueblos indígenas, el Poder Judicial, entre otros muchos porque le metieron mano a todo lo que pudieron.

La única forma de revertir esas políticas que hoy son obligadas por las leyes que se hicieron en su beneficio y que claramente agreden a la sociedad mexicana y benefician a las élites económicas y políticas del conservadurismo, es a través de cambios que solo con mayorías se pueden lograr.

Pensar, como muchos ingenuos lo podrían hacer, que hay que dividir el voto, uno a este y uno a este otro es más de lo mismo, es hacerle una cuesta arriba a un próximo gobierno que estará, como éste lo está, rodeado por hienas y con caballos de Troya insertados.

La Independencia tuvo su documento de Morelos “Sentimientos de la Nación”; la Reforma, su Constitución de 1857, y la Revolución, su Constitución de 1917. La “cuarta transformación” tiene que dejar su huella en las leyes, concretamente en la ley de leyes, la Constitución.

Seamos prácticos, la 4T es y será, solo si la dejamos bien planteada y sembrada en la Constitución.

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