4T, AMLO, México, Política

¿Qué di@blos pasó aquí?

Son pobres porque quieren” (Mantra opositor)

-El gobernador panista Cabeza de Vaca de Tamaulipas es acusado de delincuencia organizada, lavado de dinero, defraudación fiscal, es sospechoso de participar en el “huachicol” y las empresas factureras por lo que la Fiscalía General de la república solicita su desafuero al congreso para juzgarlo, de inmediato el resto de gobernadores y fuerzas conservadoras lo acuerpan y dicen que no lo permitirán, que no quieren que se moleste a su delincuente; lo quieren gobernando su Estado.

-México, como todo el mundo, vive la pandemia de Covid, con enorme esfuerzo se levanta un sistema de salud del abandono y la carencia de médicos y equipos a la vez que se organizan planes que involucran a todos para obtener vacunas en cualquier parte del mundo y poder salir de la gravísima situación. La oposición desde el primer día boicotea los esfuerzos de gobierno y dedica su energía a desinformar, atacar y mentir sobre los actos de gobierno al respecto de la crisis que se intenta resolver.

-Compañías extranjeras se niegan a pagar los impuestos correspondientes que adeudan desde hace muchos años y la oposición política al presidente López Obrador dice que no se les debe molestar porque “se asustan los inversionistas”.

-Decenas de funcionarios de sexenios anteriores se encuentran detenidos, perseguidos por la Interpol, en juicios, sentenciados, escondidos, la mayoría acusados de corrupción y robo de cantidades inmensas. La oposición dice que es cacería de brujas.

¿De qué nos hablan estos ejemplos anteriores?, ejemplos reales que encabezan las noticias de cada día.

En mi opinión nos habla de que hoy en México hay un verdadero cambio de régimen y una nueva forma de ver y hacer las cosas y que  esto ha llevado a que las fuerzas neoliberales a través de sus partidos, cámaras, grupos y movimientos se retuerzan ante cada medida tomada y a que en medio de su estertor lance fuertes patadas que en su orquestación no son más que un golpe blando al gobierno electo y las instituciones del país.

Esto que pasa hoy en el país es nuevo, distinto a cualquier oposición a un gobierno, la agresividad de estas fuerzas en contra de la Administración de López Obrador no se había visto en décadas.

Los cambios de gobierno en México en los últimos 70 años anteriores al de López Obrador se pueden considerar como tersos, todos los de PRI a PRI estaban planchados desde el momento en que se ungía el candidato que se sabía sería el próximo presidente; algunos exabruptos previos a la elección interna del “tapado” que designaba el presidente en turno eran fácil y rápidamente sofocados para que al llegar el cambio de sexenio el PRI se presentara como unido y consolidado.

A cada inicio de gobierno se simulaba un cambio o ruptura respecto al anterior introduciendo alguna ligera crítica al modelo económico, cambiando la narrativa de slogans (Unidad nacional, Arriba y adelante, Que hable México, PRImero México, Rumbo firme, La solución somos todos, Democracia y solidaridad etc.) nota: no leyeron a Sartre cuando decía: “El compromiso es un acto, no una palabra”, o bien persiguiendo judicialmente a algunos funcionarios mediáticos (p.ej. El jefe de la policía de López Portillo; el general Durazo, el director de Pemex Jorge Días Serrano; el líder sindical “La Quina”; el comisionista de las tranzas de Carlos Salinas, su hermano Raúl etc.) Sin embargo la llamada “familia revolucionaria” (el priismo) tan solo se reciclaba a manera de gatopardismo: cambiando para ser igual, de tal manera que se vivía una continuidad sexenio tras sexenio sin importar quién estuviera al frente. Todos al unísono y sin moverse, la frase que les aplica es aquella de “el que se mueve no sale en la foto”  Prevaleció por encima de las diferencias el reparto del botín y saqueo del presupuesto público como eje unificador de todos los gobiernos.

En el año 2000 al triunfo del panista Fox algunos analistas y muchos votantes (ingenuos digo yo) pensaban que habría cambios transformadores en beneficio del país pero en muy poco tiempo se constató que el simplismo, ignorancia y abrumadora deficiencia cultural y de carácter del presidente lo único que hacia ver es que el país tan solo había cambiado de gerente. Las mismas políticas, mismas fórmulas, misma corrupción.

De PAN a PAN con el Sr. Calderón una vez que tomó la presidencia gracias al fraude electoral del 2006, el traslape con su antecesor fue calmo, cuidaron sus intereses comunes, evitaron la confrontación, continuaron las mismas políticas neoliberales ya establecidas y el conservadurismo cobró fuerza, el México de catacumbas que siempre ha existido, asomó la cabeza.

El desastre de gobierno calderonista regresó el péndulo de PAN a PRI, Calderón pasa a Peña Nieto el gobierno bajo un continuum que les convierte en el PRIAN, es decir que ya son uno mismo, de tal manera que no hay sobresalto alguno. Comparten funcionarios, ideas, trampas y socios.

Y no es sino la fuerza mayoritaria que cambia el sino de la política mexicana, del PRIAN a MORENA y con ello a López Obrador. Se cae el castillo de naipes que habían construido por décadas los grupos e individuos más repugnantes que a manera de mafia manejaron al país.

La imagen pública, el mensaje publicitario, la narrativa construida en todos esos años los hacía ver como preparados, conocedores, se sabían tramposos pero parecían preocupados por el país, los medios de comunicación les alababan y de ahí que un amplio grupo social los consideraba, y considera aún, como la mejor opción para gobernar el país. El lavado de cerebro que se realizó a millones de personas a lo largo de generaciones es lo único que explica la añoranza por los tiempos pasados. Es difícil comprender como personas que se suponen inteligentes, que se suponen estudiados, que son privilegiados en el contexto económico y social asuman conscientemente que antes se estaba mejor.

Juan XXIII, conocido como el Papa bueno decía: “Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno” Y es por esto que me pregunto: ¿Qué diablos pasó aquí? ¿Qué les enseñaron en sus casas, en sus escuelas, que carajos les pasó a aquellos que tienen los ojos cerrados ante una realidad de un país herido, empobrecido, mal educado y hambriento? ¿En qué mundo viven?

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2 comentarios en “¿Qué di@blos pasó aquí?

  1. Juan Pérez dijo:

    Muy bien explicado todo lo que ha pasado en México Javier, y así nos preguntamos muchos que rayos ha pasado que viendo un cambio benigno para el país se aferran a atacarlo y denostarlo cada día.

    Me gusta

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